Los siguientes días en Tateyama han estado muy tranquilos y sin mayores incidentes lo cual sorprendió, debido a la poca actividad de los pilares que no han ejercido algún tipo de ataque.
- ¡Toma esto! – Miko estaba entrenando kendo con Tora, ya desde el enfrentamiento en el festival, ella le fue pidiendo en muchas ocasiones entrenar junto a ella y así tener combates, en ese momento él se estaba defendiendo. - ¡Recibe mi ataque!
La pelinegra fue directamente con un ataque frontal, Tora simplemente se hizo a un lado y desvió el ataque con la espada de madera, sorprendiéndola y entonces se puso a espaldas de ella, logrando atacarla.
- Punto. – En ese momento acabó el combate, ambos se quitaron sus cascos protectores, Miko se veía feliz.
- Has mejorado bastante Tora-kun, estoy muy sorprendida.
- Es cierto, no sé cómo es que tiene esa habilidad impresionante. – Señaló Claudia, entonces se escuchó un rugido, siendo del peligris que lo observaron, Sonoka soltó una pequeña risa.
- ¿Quieren comer? – Sugirió, el grupo se movió a la cafetería con varios soldados saludándolos, más que nada a Tora, ya se había vuelto uno más de la base en el poco tiempo que ha convivido ahí y se ganó el aprecio de todos, así se sentaron en su mesa para comer.
- Buen día. – Satomi saludó a los chicos en la mesa, devolviendo el saludo.
- ¿Hay algún pendiente el día de hoy? – Preguntó Claudia, el comandante negó con la cabeza.
- Hemos tenido suerte de que no haya surgido algún avistamiento de un pilar, es mejor que los días sigan así de tranquilos.
- Es cierto, desde que el pilar primario desapareció, los ataques han sido cada vez menos. – Señaló Azuzu.
- El día pueden seguir entrenando o relajándose, cualquier asunto que surja yo les avisaré. – En ese momento entró un soldado todo apurado.
- ¡Comandante, un enviado de la ONU ha llegado a la base! – Informó, eso puso en ascuas a este.
- ¿Enviando de la ONU? – Preguntó Sonoka con confusión igual que las demás.
- Chicas, déjenme esto a mí. – Respondió Satomi con seriedad, este fue directo a la entrada para ver de quien se trataba aunque tenía una idea. Al llegar vio a un hombre de mediana edad como él, bien trajeado, cabello castaño corto y barba corta, tenía una mirada confiada.
- Satomi, gracias por recibirme aquí, esperaba tu llegada.
- Rutherford ¿en qué momento? – Preguntó, no hubo aviso alguno de una inspección.
- ¿Acaso tengo que avisar? Recuerda que soy tu superior, además solo vengo por una corta inspección de sus actividades, después de todo Tateyama es la base que logró conseguir una gran victoria contra los pilares al destruir el pilar primario de Fuji, no estaré más que un par de días.
- … Sí es solo eso, eres bienvenido.
- Jeje, gracias amigo, ahora si pudieran cargar mis maletas. – Dejó a unos soldados cargarlas mientras entró, Satomi tenía una mala espina al respecto y es que Rutherford tenía otras razones ocultas para llegar a la base.
- (Debo evitar que sepa acerca de Tora-kun)
- … ¿Qué es esto? Nunca antes lo había probado.
- Es verdad… es tan pegajoso pero adictivo. – Exclamó Claudia.
- Que Tora-kun pudiera sacar algo así… me sorprende. – Expresó Miko. En ese momento lo que estaban haciendo es que el peligris había cocinado pasteles de crema. - ¡Por qué no nos dijiste que sabías hacer postres!
- … No lo sé. – Fue todo lo que respondió, las chicas ya se habían acostumbrado a que este fuera una caja de sorpresas.
- Realmente no hay caso en buscar a profundidad sobre Tora, hay mucho de lo cual desconocemos de él. – Respondió Azuzu.
- Pero es bueno, realmente están deliciosos. – Expresó la pelirrosa, de algún modo sentía algo nostálgico en ellos. En ese momento llegó una de las comunicadoras.
- Misato-san ¿por qué la prisa? – Preguntó Miko a esta.
- Resulta que estamos teniendo una inspección repentina, así que debemos mostrar que estamos trabajando.
- Es cierto, llegó un trabajador de la ONU. – Expresó Claudia.
- Cualquier cosa que les pregunten, igual deben de responder, dejen la vara en alto para la base. – Las chicas asintieron y esta se fue.
- Oye Clau-chan ¿Cómo es la gente de la ONU? – Preguntó la pelinegra, la rubia se llevó la mano al mentón.
- Realmente no he tratado con ellos bastante, aunque sí son algo serios, tienen las buenas intenciones de querer salvar a la humanidad.
- Deberíamos tener cuidado. – Advirtió Azuzu. – Tora es un secreto único de la base, si se enteran de lo que es capaz de hacer, no sabemos que puedan hacerle.
- No me gustaría que se lo llevaran. – Exclamó Sonoka con tristeza, Miko asintió.
- Descuiden, me encargaré de protegerlo de lo que sea. – En ese momento vieron llegar a ese hombre trajeado, las chicas saludaron y Tora, al ver que lo hacían, él igual las imitó.
- Así que ustedes son las walküres de esta base, me llamo John Rutherford, enviado de la ONU.
- Un gusto conocerlo señor. – Habló Claudia a nombre de ellas.
- Sí, las conozco, Claudia Bruford, sin tu fuerza y valentía, la destrucción del pilar de Fuji no hubiera sido posible, todas aquí tienen renombre en la ONU, aunque… - Ahora posó su mirada sobre Tora. – A ti no te conozco.
- Es un nuevo recluta de las fuerzas aéreas, lo estamos entrenando. – Respondió Azuzu, ideando la historia para él.
- Ya veo, es bueno que entrenen a un soldado, seguro tienen fe en él, por ahora debo seguir mi inspección. – Y se fue, en ese momento ellas pudieron relajarse.
- Bien hecho Azu-chan. – Miko levantó el pulgar.
- Es lo menos que podía hacer… Tora. – Miró a ver al peligris. – Escucha, tienes que seguir con esta historia de que eres un recluta, no hagas nada fuera de lo común mientras el inspector esté cerca ¿entendido? – Este asintió. – Perfecto.
- Todo este calor me ha hecho entrar ganas de un helado ¿vamos todos? – Sugirió Miko, esa idea les agradó por lo que se movieron, no muy lejos de ahí estaba Rutherford, en ese momento sacó su teléfono e hizo una llamada.
- Aviso a las unidades, el sujeto se ha trasladado, vigílenlo de cerca y avisen por cualquier suceso extraño que ocurra.
- Aquí tiene su cono triple.
- ¡Gracias! – El grupo salió de la heladería en aquel momento, cada quien llevando su cono, aunque en el caso de Miko, llevaba uno triple. – Uno no puede perderse un triple sabor de chocolate, menta y fresa.
- ¿En serio? – Azuzu enarcó una ceja. – Parece la peor combinación del mundo.
- Deberías probarlo Azu-chan, seguro te gustará. – Quiso acercarle el cono pero amenazaba con caerse, a lo cual la peligris se alejaba, los otros tres igual disfrutaban.
- ¿Qué tal Tora-kun? – Preguntó Sonoka, el peligris llevaba un cono con helado de sabor vainilla.
- Bueno. – Eso alegró a las otras dos chicas.
- Últimamente Tora ha demostrado más emociones, ya no es como en un inicio que parecía alguien vacío. – Señaló Claudia, la pelirrosa asintió.
- Es bueno que terminara quedándose en la base, además los días han sido bastante divertidos desde entonces. – Claudia estaba de acuerdo, no podía negar que desde un inicio estuvo algo preocupada, ya que al ser alguien salido de un pilar, pudo ser un tipo de trampa pero el tiempo acabó por demostrar lo contrario.
- Es alguien más de nuestra familia… - Comentó por debajo, Sonoka miró a la europea fijamente. - ¿Eh? ¿Qué pasa?
- Jeje, no es nada~ - Ella no iba a decir nada pero le hizo feliz que Claudia piense de ese modo.
- ¡Chicas, vayamos a un parque a sentarnos! – Sugirió Miko, las demás entonces la siguieron, caminaron un poco hasta llegar a uno, entonces se sentaron para disfrutar de sus helados, el ambiente era realmente ameno entre los cinco.
- Tora, no te manches. – Exclamó Azuzu al ver al peligris, sacó un pañuelo para limpiarlo. – Enserio, como es que sigues olvidando algunos modales.
- Jeje Azu-chan~ te preocupa mucho Tora-kun ¿no? – Exclamó Miko en tono burlón, eso causó que ella se sonrojara.
- N-No es así, es solo que ya es demasiado mayor y que sigue teniendo esos errores no es normal.
- Como digas~ - La pelinegra adoraba fastidiar a su amiga, Sonoka y Claudia veían la escena con diversión, Tora seguía como siempre, en ese momento algo pasó y se levantó de repente. - ¿Tora-kun?
- … Hay algo aquí… siento algo malo…
- ¿Qué sucede? – Preguntó Sonoka, en ese momento apareció un grupo de hombres vestidos de negro que rodearon al grupo. - ¿Eh?
- ¿Qué es esto? ¿Quiénes son? – Exigió saber Claudia, no hubo respuesta alguna de estos hasta que sacaron pistolas.
- ¡Que es esto! – Azuzu estaba igual de confundida y asustada, en ese momento Tora se puso al frente. - ¡¿Tora!?
- ¡¿Tora-kun, que haces!? – Exclamó Miko con temor, el peligris no dijo nada, simplemente mantuvo una expresión seria.
- … Disparen.
- ¡No lo hagan! – Gritó Sonoka, en ese momento comenzaron a disparar, las chicas temieron lo peor, entonces vieron al frente lo que sucedía, Tora esquivaba esas balas como si le atravesaran, su velocidad era tal que no parecía humana. – Que… es esto…
- De nuevo está pasando. – Comentó Azuzu. – Anteriormente me salvó de una pandilla e igual demostró grandes habilidades, pero esto ya supera la realidad… quien es Tora en realidad.
- No se detengan. – Exclamó uno de los hombres de negro, pero no supo que Tora ya estaba frente a él, en ese momento este lanzó un codazo a su plexo para sacarle el aire, entonces lo tomó del brazo y lo arrojó al suelo, otros dos dispararon pero este se movió y de un salto, pateó a uno de ellos en la cabeza y al otro lo tomó del brazo y se lo retorció.
- Ah mierda, mi brazo. – No podía hacer nada para librarse y además con sus compañeros apuntándole. - ¡Por favor, no disparen!
Tora entonces lo pateó, haciendo que choque con ellos y caigan al suelo, en ese momento él tomó una de las armas que soltaron y fue para golpearles en sus cabezas con la culata de esta, entonces solo quedaba uno que estaba aterrado.
- P-Por favor… no vengas. – Su arma temblaba en sus manos mientras le apuntaba, Tora simplemente caminó lentamente hacia él. – T-Te lo advierto.
- … Bu.
- ¡Aaaah! – Este no aguantó la presión y se fue corriendo asustado, ya entonces todo había terminado, fue hacia donde estaban las chicas.
- ¿Qué hacemos ahora? – Preguntó como si fuera lo más normal del mundo, ellas no sabían que decir al respecto, lo acontecido hace poco era demasiado para digerir, pero si estaban de acuerdo en algo, que Tora realmente no era alguien normal, ya desde que pueda pilotar un avión exclusivo de las walküre, había algo en él, en ese momento una figura estaba escondida, reportando todo lo acontecido.
Un rato después, ya tuvieron que volver a la base, las chicas se mantuvieron calladas en todo ese tiempo, al volver Tora fue acorralado por dos soldados reclutas.
- Ey Tora, es hora de nuestro entrenamiento, ven. – Este asintió, miró a ver a las chicas.
- Me voy. – Se despidió con la mano mientras se iba, ya entonces al alejarse, ellas pudieron dejar salir toda esa tensión.
- Chicas… ¿Qué fue eso? – Preguntó Claudia finalmente. – Tora… peleó como si fuera un superhumano.
- Lo sé, debería asombrarme o alegrarme, pero eso… - incluso Miko que siempre ve el lado positivo a todo, no podía decir nada al respecto.
- Aquí hay algo extraño ¿Cómo es que de repente salieron hombres de negro a atacarnos? No es normal. – Expresó Azuzu, Sonoka asintió.
- No parecía ser algo que sucediera así de repente, se siente… como si fue planeado de antemano.
*BANG*
De repente un disparo se escuchó, alertando a las chicas, fueron rápidamente a ver lo que sucedía ya que no es normal que se escuchen disparos dentro de la base. Completamente alertadas por lo que estaba sucediendo, fueron a ver, en ese momento vieron a aquel soldado recluta que acompañó a Tora en el suelo, su pierna herida por una bala.
- ¿Qué está pasando? – Preguntó Azuzu, vieron a hombres rodeando a Tora en aquel momento.
- ¡Tora-kun! – Miko quiso ayudarlo.
- Alto ahí, o serán detenidas por meterse en un asunto especial de la ONU. – Rutherford se apareció, las chicas no podían creerlo.
- ¿Qué es todo esto? – Satomi llegó de igual manera. – Rutherford, será mejor que expliques que sucede.
- ¿Qué más? Estoy arrestando a este joven por ser peligroso. – Informó, el comandante de la base apretó su puño.
- ¿Qué fue lo que hizo? No es nada más que un recluta normal.
- Deberías dejar de hacerte el tonto, ya lo sabemos, desde los cuarteles se detectó una extraña energía parecida al de las walküres que provino de esta base, no hubo registros de que otra más se estacionara, así que el departamento de inteligencia estuvo investigando hasta que dieron con él.
- Entonces lo sabían… por eso viniste hasta aquí.
- ¿Qué harán con él? – Preguntó Claudia, el enviado de la ONU se ajustó su traje.
- Esa es una decisión que los altos mandos aún tienen que tomar, pero respecto a ustedes… Satomi, debido a que escondiste todo este asunto, te espera una gran reducción de sueldo, por mientras será llevado hasta Europa, en la sede central donde estará en confinamiento hasta que se decida qué hacer.
- ¿Creen que permitiremos eso? No dejaré que se lo lleven. – Miko quería actuar pero Satomi se puso en frente. - ¿Satomi-san?
- No hagas nada Miyako-kun… no podemos ir contra ellos. – Se notaba lo mucho que se estaba aguantando, la pelinegra solo pudo desviar la mirada en impotencia, Rutherford asintió.
- Tomaste la decisión correcta Satomi, ahora ustedes, llévenselo. – Un par tomó unas esposas para capturar a Tora y lo sujetaron.
- ¡Tora-kun! – Sonoka estaba muy preocupada, el peligris simplemente sonrió de lado.
- Volveré… pronto… - Y se lo llevaron, a partir de ese momento, Tora finalmente abandonó la base de Tateyama.
Todos estaban reunidos en uno de los hangares de la base, el soldado herido fue tratado en la enfermería, pero los ánimos dentro de todos estaban por los suelos.
- ¡Por qué se lo llevaron, no es justo! – Se quejó Moe, su amiga la abrazó.
- … Satomi-san ¿no podemos hacer algo? – Preguntó Azuzu al comandante, este negó con la cabeza.
- La ONU ha sido quien ha financiado la batalla contra los pilares, simplemente ir contra ellos no es algo que una persona sana haría.
- Pero no podemos dejarlo así, quien sabe que cosas le harán a Tora-kun. – Exclamó Miko. – Yo… quiero salvarlo, él es un gran amigo, hemos hecho cosas aquí en la base, formado recuerdos y sé que todos lo quieren ¿no es así?
- Es cierto Miko, pero debes entender que el comandante tiene razón, pelear contra la organización que nos ayuda es una locura. – Respondió Claudia, la pelinegra solo pudo bajar la mirada.
- ¿En serio piensan agachar las cabezas de ese modo? – Quien habló en ese momento fue el jefe de mecánicos. – Han estado peleando contra enemigos mucho más peligrosos como son los pilares, pero ahora que les quitan algo, se vuelven sumisos, es decepcionante.
- J-Jefe, no tiene por qué decir eso. – Exclamó Satomi pero el anciano no se iba a callar.
- Yo no he estado realizando el mantenimiento de aviones a unas cobardes que se quedan calladas, si han perdido algo, es normal que quieran recuperarlo.
- Jefe, sé que usted no tiene nada que cobrar con la ONU pero…
- … ¿Sabe? No estaría mal. – Miko se levantó en ese momento, Satomi la vio con asombro.
- ¿Miyako-kun?
- No es mi estilo quedarme sin hacer nada, yo vivo libre y feliz, así que si se llevan a un amigo mío, solo debo ir por él, así deba de asaltar la sede de la ONU.
- E-Espera Miyako, estás hablando estupideces. – Azuzu buscaba detenerla, la pelinegra tenía esa sonrisa en su rostro, aquella que demostraba que cuando tenía una idea en mente, no se detendría. – Claudia, Sonoka, digan algo.
- … Yo igual quiero hacerlo. – La pelirrosa igual se levantó. – Tora-kun es importante para nosotras, además de que no ha hecho nada malo, no puedo permitir que lo encierren así.
- Parece que pensamos lo mismo. – Claudia sonrió. – Lo siento por mi antiguo lugar de trabajo, pero hay cosas que ni yo puedo tolerar.
- … ¿En serio? Todas ustedes están locas si piensan que pueden asaltar un lugar tan importante. – Azuzu realmente no podía creerlo, Miko sonrió.
- Azu-chan, no estamos haciendo nada malo, solo vamos por un amigo, puedes estar en esta conmigo de que todo saldrá bien.
- … Ah… - Soltó un suspiro. – En serio, todas ustedes tienen un tornillo suelto, pero creo que no podrán salir de esta sin una genio como yo… muy bien ¡Yo igual lo haré! – Declaró, alegrando a las chicas.
- N-Nosotras igual queremos ayudar, Tora-san es nuestro kouhai, como sus Senpais no podemos abandonarlo. – Declaró Kurumi, Moe asintió.
- ¿Están de acuerdo con esto chicas? Si las descubren, no puedo hacer nada por ustedes. – Advirtió Satomi, ellas estaban totalmente decididas a hacerlo, el comandante se rascó la nuca. – Ustedes si que saben darle más trabajo a alguien… muy bien, haré mi parte y mantendré todo esto escondido, por si acaso desviaré la atención de los oficiales.
- Gracias comandante, se lo agradecemos. – Agradeció Claudia, este ajustó su gorro.
- Chicas, sus aviones ya han recibido su mantenimiento semanal, pueden usarlos. – El jefe de mecánicos se adelantó y lo tenía todo listo.
- ¡Gracias jefe! – Exclamó Miko, antes de partir primero necesitarían preparar algunas cosas por lo que se encargarían de ello y salieron al hangar, Satomi y el jefe se quedaron ahí.
- Realmente eres tan temerario como ellas. – Expresó el comandante, el mecánico se cruzó de brazos.
- No siempre hay que seguir las reglas, se supone que las walküres son libres ahora, pueden tomar sus decisiones y nuestro trabajo como adultos y apoyo es proporcionarles un camino correcto.
- Sí, tienes razón… esperemos que puedan lograrlo.
- Chicas, les traigo un plano de las instalaciones de la sede. – Komachi llegó en ese momento, estas agradecieron a la comunicadora.
- Gracias Komachi-chan, aunque no debías tomarte las molestias. – Expresó Miko, esta negó con la cabeza.
- Van a rescatar a Tora-san ¿no? Nosotras en el equipo de comunicaciones también le tenemos un cariño y nos resulta justo que se lo llevaran apresado, así que igual deseamos ayudar a nuestro modo.
- Realmente fue de ayuda. – Exclamó Claudia. – Si lo mantienen en un lugar, seguro sea en uno de los pisos subterráneos, es el sitio más factible ya que ahí se trata todo sobre los pilares.
- Entonces tenemos nuestro objetivo ¡Hay que hacerlo! – Exclamó Kurumi.
- Buenas suerte chicas, estaremos esperando su regreso. – Komachi se despidió, saliendo de la sala.
- Sorprende lo mucho que Tora-kun es querido en la base. – Comentó Sonoka, Miko sonrió.
- Es porque forma parte de nuestra familia de Tateyama, así como igual nosotras recibimos a Clau-chan en un inicio.
- Es cierto… - La europea sonrió por debajo. – Cuando pasaba momentos difíciles debido a los errores que cometí en el pasado, todas ustedes me dieron un nuevo hogar y que no debía de quedarme atrapada en el pasado… me alegra que sean mis amigas.
- ¡Clau-chan! – Miko abrazó a la rubia con emoción. - ¡Eso me pone muy feliz!
- Jeje, todas somos grandes amigas. – Sonrió Sonoka. – Tora-kun también es nuestro amigo, por eso no podemos abandonarlo, hay que ir por él y regresar aquí, a nuestro hogar, con nuestra familia.
- Así es, Tora-kun se volvió muy importante para mí, por eso regresaremos con él y entonces le declararé mi amor. – Miko confesó eso de forma tan casual que las demás chicas se quedaron paralizadas.
- Q-Q… ¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEE! – Exclamaron todas al mismo tiempo.
- ¡M-Miyako, que estás diciendo! – Azuzu estaba bastante alterada, la pelinegra en cambio estaba tranquila.
- Lo que escucharon, me gusta Tora-kun, cuando lo rescatemos, le diré que sea mi novio. – A las chicas les sorprendía lo calmada que estaba la pelinegra al confesar algo así.
- Esto… Miko-chan ¿desde cuando te gusta? – Preguntó Sonoka con las mejillas rojas, esta se llevó la mano al mentón.
- Veamos… desde el festival deportivo, ese momento en el que ambos combatimos con todo nuestro ser en el kendo, fue una demostración que nunca antes había visto, su modo de pelea y fuerza me acabó enamorando, por eso quiero que ambos llevemos juntos una escuela de kendo cuando nos jubilemos de pelear contra los pilares. – Sus ojos expulsaban fuego, las chicas estaban asombradas pero entendían que ella hablaba en serio.
- Pues mayores razones para ir a rescatarlo. – Comentó Claudia con una sonrisa. – Chicas, esto no será nada fácil ya que nuestros enemigos no serán pilares en esta ocasión… sino personas, si fallamos, tendrá repercusiones en nuestras vidas, así que es la última oportunidad para retractarse ¿quieren hacerlo? – Nadie dijo nada, sus miradas lo señalaban todo, la rubia asintió. – Hagamos los planes para acabar con esto.
- ¡Sí! – Exclamaron todas, así continuaron con la planeación del rescate de Tora, no iban a dejar que todo termine así, por lo que se esforzarían por rescatarlo, por alguien a quien consideran familia.
La sede de la ONU se sitúa en territorio suizo, este era un edificio alto en el exterior pero igual contaba con pisos subterráneos donde se trataban los temas de mayor secretismo, Tora fue llevado ahí y como se encuentra una sala de confinamiento, lo tuvieron que dejar en este en lo que se espera una decisión que se hará respecto a él.
El peligris se encontraba recostado en una cama, era una habitación blanca sin nada más, solo miraba a la nada.
- … Miko… Azu… Claudia… Sonoka… - Solo podía decir los nombres de sus amigas, les había asegurado que volvería pronto, pero… dentro de él sabía que eso era una mentira, quizás nunca saldría de ahí, le harían algo, solo podía esperar.
"…jo"
- ¿Hmmm? – Levantó la mirada, creó haber escuchado una voz. – Eso… ¿Quién es?
"jo mío…"
- ¿Dónde está? – Buscó por todas partes al origen de aquella voz pero no lograba encontrarla, no entendía que estaba pasando. – Que… es esto…
"Hijo mío…"
De repente todo se detuvo, Tora sintió como si el tiempo se había detenido en el mundo, eso lo dejó algo asombrado ya que se veía tan estático, caminó un poco hasta que de repente apareció una figura borrosa, eso hizo que retrocediera.
"No tengas miedo… no te haré daño…"
- Esto… quien eres… - Preguntó Tora, en ese momento la figura comenzó a tomar forma, siendo una de estatura pequeña, entonces se logró ver más detalles, cabello gris, un parche en uno de sus ojos y entonces formó una sonrisa… peligrosa.
"Me llamo Zeus, vine a verte… mi querido hijo…"
Bueno ¿que tal el desarrollo hasta ahora? Ya dije en pasados caps que este fic no será muy largo, así que los caps que pasarán ya van casi por la mitad de lo que tengo pensado en el fic y revelé varias cosas, Tora ya había sido descubierto por la ONU y se lo llevaron preso, las chicas no se quedarán quietas y van a ir a rescatarlo, pero igual Miko confesó que le gusta Tora y al final, Zeus sigue vivo y visitó a Tora, llamándolo su hijo ¿acaso estará vivo? Aún hay cosas que debo de revelar, pero se verá más adelante, esto es casi la mitad del fic que tengo en mente, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
