Los jueves eran tranquilos, tanto como los viernes. Solo tenían defensa contra las artes oscuras, así que el resto del día estaba libre. Liam sospechaba que ese espacio libre sería para tareas, pero la semana iba tranquila, y todo parecía ir bien.
Liam estaba tranquilo, en el gran comedor, meneando la varita apuntando a su copa de jugo de naranja. En eso, Amanda se acercó al chico, era hora de desayunar, y compartir su desayuno era algo que solían hacer en el pasado.
—buenos días, Liam — saludo Amanda, sentándose muy elegante al lado de muchacho
—hola Mandy — saludo Liam — te puedo decir así? Eh escuchado que Emma te dice así recientemente
—sí, es agradable — Amanda sonrió — puedes llamarme como gustes… y… que haces?
—intento convertir el jugo en vino — contesto Liam
—quieres vino? — Amanda río un poco
—si… bueno, no para tomar, es que leí un libro ayer en la biblioteca — dijo Liam — decía que se podía convertir el jugo en vino
—oh, ya entiendo — Amanda empezó a servirse su desayuno, pan tostado y huevos fritos — oye, quieres compartir?
—compartir? — Liam miro sorprendido a Amanda
—por qué me ves así? — dijo Amanda con una sonrisa
—no… me decías eso desde tercero — dijo Liam apenado — hmm… si, está bien, compartamos
—genial! — Amanda alzó el pan tostado — das el primer mordisco?
—claro — Liam le dio un mordisco al pan
—provecho — dijo Amanda, haciendo lo mismo — hmm, siempre sabe mejor así!
—es divertido — dijo Liam repitiendo la acción
—oye, Liam, no quisieras cenar conmigo hoy? — pregunto Amanda
—siempre podemos hacerlo, no sé por qué preguntas
—jaja, no aquí — río Amanda — yo… pensaba en cenar a solas, a la luz de las velas y eso…
—eso no es… uh… romántico?
—eh… no, no, si eso lo hacen los amigos todo el tiempo — dijo Amanda
—oh, genial — Liam le dio otra mordida al pan
—que dices? — dijo Amanda expectante
—sí, está bien — asintió Liam — le diré a Emma, y tal vez vallamos los dos!
—no, no, solo contigo — dijo Amanda rápidamente — es que… bueno, no hacemos tantas cosas… uh… ya sabes, solo nosotros, como antes!
—pero éramos pareja — suspiro Liam
—pero las otras cosas — repitió Amanda — ya sabes, estudiar juntos y eso…
—hmm… está bien — dijo Liam con una agradable sonrisa
Después de eso, los dos continuaron desayunando, muy felices.
El profesor Forker les explico la maldición del fuego maldito, aún que no la practicaron. Fue teórica, y el profesor les aseguro que nunca habría sesión práctica.
Después de eso, Liam salió a bailar por el castillo, o más bien, caminar muy animado. En eso, la pelirroja paseaba con Jack, buscando al mismo Liam.
—no, no hagas eso — suspiro Emma — mejor dale rosas
—segura? — pregunto Jack — es que no se si a Erika le gusten
—le preguntaré que flores le gustan — dijo Emma — pero espera unos días para dárselas, o sospechara!
—ser romántico es difícil — Jack se encorvo, desanimado — no sé cómo Liam le hace
—él tiene un sexto sentido para eso — Emma sonrió — es muy dulce, siempre tiene un pequeño detalle para mí — dijo sonrojada
—me da miedo cuando te pones femenina — dijo Jack apartándose un poco de Emma
—AH, ¡CHICOS! — Liam les hizo señales desde el otro lado del pasillo — EY, SOY YO! EY!
—Liam — dijo Jack en cuanto llegaron con el chico — eres tú
—sí — Liam sonrió contento — que tanto hacían?
—te buscábamos — dijo Jack
—oh, genial! — Liam aplaudió un poco — yo también los buscaba, resulta que quiero pasar tiempo con ustedes
—y que quieres hacer? — pregunto Emma
—tengo está pelotita — dijo Liam sacando una extraña pelota de su mochila — rebota mucho, me la dio Tom ayer
—es la súper rebotadora — dijo Jack — Dalia tenía una de pequeña, la perdió porque un día apareció en la comida de su vaca favorita… jejeje
—que malo — Liam río un poco — jugamos?
—claro, vamos a los jardines! — dijo Emma contenta
—ah, por cierto, también tenía esto — Liam saco un dulce de su mochila — es de cereza, para ti — se lo extendió a Emma
—oh, gracias! — Emma lo tomo animadamente — que lindo
—ya, dejen su romance — suspiro Jack — vamos a jugar
Los tres amigos se fueron a divertir a los jardines, realmente contentos.
Pero en otra parte del colegio, otra parejita se divertía. Tom y Sofía habían salido de clase, y estaban en su lugar favorito, en una de las torres del campo de Quidditch.
—…pero nunca lo vi de nuevo — suspiro Sofía
—siempre hablas de México — gruño Tom — ya no quiero oír más!
—estas celoso — Sofía río
—no!
—sí, lo estás — dijo Sofía — mira, no seas idiota, deja de llorar por qué te hablo de eso
—oye! — Tom gruño
—ya, no te había dicho que nos iríamos a vivir ahí? — suspiro Sofía — tú y yo, juntos
—sí, quiero ir contigo — le dijo Tom — estoy muy emocionado… de verdad quiero!
—aja, entonces si estabas celoso — río Sofía
—SI, ¡ESTOY CELOSO! — Tom pataleo — parece que has vivido muchas cosas, eres una verdadera adulta
—y es por eso que te gusto, ¿verdad? — Sofía abrazo a Tom con el brazo
—sí, por eso me gustas — sonrió Tom — eres una mujer
—una mujer — Sofía río — soy tu mujer
—quiero, quiero… — Tom se acercó a Sofía
—mira, que travieso — dijo Sofía — pero ya practicaste tu español?
—estudio ayer la noche — respondió Tom en español
—estudiaste ayer en el la noche — corrigió Sofía — lo siento, Tom, no hay estudio, no hay besos ni abrazos ni nada
—pero si estudie! — alego Tom — estoy estudiando mucho!
—pues Liam avanzó mucho más rápido
—oye, no me gusta que me compares con mi hermano — suspiro Tom — últimamente lo estás haciendo mucho, y me está molestando
—ya deberías estar acostumbrado, ¿no? — pregunto Sofía
—no, mis padres y todos nunca nos compraron — dijo Tom — los dos tenemos nuestros talentos, no tenemos que ser iguales. Además, llevas enseñándole español a Liam desde primer año, tú y Sebastián, y a mí me llevas enseñando desde mitades de quinto
—ah, está bien, eh sido un poco dura — suspiro Sofía — ven aquí, dulzura
—ya no hagas eso — Tom abrazo a Sofía — de verdad me molesta
—ya no lo haré — Sofía rodeo con sus brazos al chico — te lo prometo
—gracias — Tom le dio un beso en la mejilla a Sofía
—está bien, está bien — Sofía se apartó un poco la túnica, no usaba chaleco — toca
—no quiero tocar — dijo Tom — podemos… eh…
—quieres hacerlo otra vez, ¿verdad? — Sofía pensó un momento — lo siento, no tenemos más poción de la que nos dio Emma, nos la gastamos toda la primera semana!
—vamos con Liam y Emma, ellos tendrán más! — Tom sonrió
—sí y… oye, eso tampoco me gusta — Sofía se apartó un poco — a veces pienso que solo me quieres por mi cuerpo, me siento mal por eso!
—no! No me gustas solo por tu cuerpo — dijo Tom apenado — bueno, al principio sí, ¡pero al principio nuestra relación era muy carnal!
—también es verdad — Sofía cruzó los brazos — entonces no te gusta mi cuerpo?
—no… quiero decir sí! Me gusta tu cuerpo, pero no solo por eso estoy contigo — Tom se acercó — tú me gustas de verdad, me gusta tu humor, ¡y tu forma de ver las cosas! Eres muy madura, y te tomas enserio lo nuestro, ¡yo también lo hago! Además, eres buena en Quidditch, ¡y eso me encanta!
—oh, Tom — Sofía bajo los brazos — tú también me gustas de verdad, eres un buen chico, y has mejorado mucho con el problema de las chicas, eso me da mucha seguridad, puedo confiar en ti
—así es — Tom volvió a abrazar a Sofía — y si… no hago mi séptimo año?
—cómo dices?! — Sofía se sorprendió
—sí, saldrás este año, puedo irme contigo a México, el séptimo año ya no es tan necesario! — dijo Tom contento
—algo así, pero me gustaría que lo cursaras — dijo Sofía — puedo esperar a que lo hagas, te apoyaré! Vendré a verte a hogsmeade siempre, te enviaré cartas y todo, pero hazlo
—de acuerdo — Tom sonrió — te amo!
—yo también te amo! — Sofía tomo la cara de Tom y le dio un beso francés — está bien, vamos a buscar a Liam, pero pensemos en un buen lugar para hacerlo
—podría ser aquí, es un lugar muy privado
—hay más lugares — Sofía río un poco — oh… podemos buscar un armario
—es muy atrevido — Tom se sonrojo — me encanta!
—hecho — Sofía se puso de pie — ¡VAMOS, MI CIELO!
—VAMOS! — Tom salto
Los dos corrieron a buscar a la otra parejita, muy contentos.
No tardaron mucho en dar con ellos, pues seguían jugando con Jack, se acercaron a ellos, y a lo lejos vieron como Erika llegaba con los amigos primero, y se llevaba a Jack, como siempre. Pero gracias a eso, Tom y Sofía podían acercarse mejor a Liam y Emma.
—más poción? — dijo Emma, acomodándose las mangas de la camisa — que traviesos, eh, supongo que se acabaron toda la que les di
—algo así — Sofía sonrió
—qué pasa? — Liam se acercó, pues la pelota había rebotado lejos y Liam había ido por ella
—quieren más poción — respondió Emma con una risita
—oh, vaya — Liam miro a su hermano — sigo diciendo que eres un poco pequeño para eso
—déjalo, amor — le dijo Emma rebuscando en su mochila — no podemos negarles esa forma de quererse
—qué problema — suspiro Liam, y Emma por fin saco una botella
—aquí tienen, recuerda, dura doce horas — dijo Emma entregándole la poción a Sofía — y toma solo un pequeño trago antes de dormir, para asegurarte
—gracias — Sofía tomo la botella, contenta — vamos Tom, ya sé en dónde!
—hasta luego! — dijo Tom en español, y corrió con Sofía
—época de celo — le dijo Emma a Liam — todas las parejas están como locas!
—qué raro — Liam negó con la cabeza — bueno, hablando de parejas, mi expareja me invitó a cenar hoy
—ah, ve, confío en ti — Emma sonrió orgullosa — sé que solo cenaras, ¿verdad?
—sí, solo eso — Liam también sonrió — me gustaría que vinieras, pero Amanda… ah, ya sabes
—jaja, está bien — Emma saltó un poco — de hecho, vamos a dónde guardan las carrozas, tengamos in-ti-mi-dad!
—como cuando empezamos — Liam tomo a Emma de la mano
—así es, me aseguraré de que no tengas otros deseos con Mandy — Emma río — es que es atractiva
—lo es — acepto Liam — en especial para Odette
—oh, jeje, seguro ahora mismo están juntas — Emma sonrió maliciosamente — me lo contó, hicieron un acuerdo, no será nada casual, pero cada que tengan ganas…
—de verdad?! — dijo Liam sorprendido
—de verdad, que ocurrencias! — río Emma
Era un buen día, y la profesora Amelia lo sabía. Veía por la ventana de su despacho, el cielo era azul, y todo parecía muy calmado. Tomaba una taza de té, pensando en la complicada vida de una madre, en realidad pensaba que darle de cenar a su hija esa noche. Pero el profesor Forker, su esposo, llegó para avisarle que estaba libre esa noche, está vez el iría a ver a Julie Forker.
Ya más tranquila, la profesora leyó El profeta, habían capturado a un tal Fergus Hill, que le recordó al apellido de la exnovia de Liam. Eran aproximadamente las dos y media de la tarde, la profesora resolvía un crucigrama mágico, que borraba las palabras equivocadas, y a veces daba una que otra pista, cuando tocaron a su puerta. Eran Liam y Emma, juntos como siempre, y muy felices. Charlaron y charlaron, hasta que de repente, algo extraño ocurrió.
—entonces… pueden este fin de semana? — pregunto la profesora Amelia
—claro — respondió Liam — ya quiero ver a Julie de nuevo!
—yo también — dijo Emma — ojalá también pudiera traer a James
En ese mismo instante, un fuerte sonido apareció al centro de la habitación. Al mirar, vieron un elfo doméstico, era el elfo doméstico de la familia Brown, Volks.
—señorita Brown — dijo el elfo — le tengo noticias
—qué pasa? — dijo Emma sorprendida
—encontré lo que me pidió — Volks saco un contenedor de cristal, dentro estaba una piedra roja
—QUE MIERDA?! — Emma saltó de su asiento — ES LA PUTA PIEDRA!
—lenguaje! — gruño Liam — pero… es verdad, es la piedra filosofal!
—todo el tiempo estuvo en mi puta casa! — dijo Emma mirando a la profesora
—es de verdad! — dijo Liam — profesora!
—y-yo… e-es de v-verdad — la profesora Amelia miro sorprendida a Volks — es la piedra…
—podrías dármela un momento, por favor? — le pregunto Liam al elfo tranquilamente
—por supuesto — Volks se acercó y le dio el contenedor
—vaya… — Liam la analizo — es una… esto lo hicieron nuestros bisabuelos, y ahora lo tenemos nosotros!
—qué hacemos? — dijo Emma — la usamos?
—no, vamos a destruirla — dijo Liam
—COMÓ?! — la profesora Amelia y Emma saltaron al ataque
—esto causo muchos problemas — argumentó Liam — con mi bisabuelo, con los Hill, con los mortifagos, con todos! Amanda me dijo que la piedra de Nicolás Flamel la destruyeron, causaba muchos problemas, y si se enteran que existe otra…
—pero no se lo diremos a nadie — dijo la profesora — será nuestro secreto
—no! ¡La voy a destruir! — Liam se puso de pie
—NO! — dijo Emma — te prohíbo hacerlo!
—no me lo puedes prohibir! — gruño Liam — fue mi ancestro el que la hizo, yo puedo decidir!
—pues también fue mi ancestro! — gruño Emma — yo puedo decidir!
—dejen de pelear — dijo la profesora Amelia, se puso de pie y azotó el escritorio con las palmas — todos podemos decidir, y nos falta una!
—Volks, busca a Amanda y traerla — le ordenó Emma — RÁPIDO!
—NO LE GRITES AL ELFO! — grito Liam, a la par que Volks desaparecía con un "zas"
—YO LE GRITO SI QUIERO! — Emma dio un pisotón
—ERES UNA DESCONCIDERADA! — dijo Liam
—TU ERES UN IDIOTA! — Emma gruño — ¡LOS ELFOS DOMÉSTICOS SIRVEN PARA ESO, A ELLOS LES GUSTA SEGUIR ÓRDENES!
—PERO ESO NO SIGNIFICA QUE LOS TENGAS QUE TRATAR COMO UNA BASURA! — Liam gruño — ¡HACE TODO POR TI, Y NI SIQUIERA PUEDES DARLE LAS GRACIAS POR LO QUE HACE!
—YO LE DOY LAS GRACIAS!
—BAH!
—PUES BAH! — Emma se cruzó de brazos y apartó la mirada
—y se quieren mucho — suspiro la profesora
—CALLESE! — gritaron los dos
Se quedaron callados, hasta que Volks reapareció con Amanda. La chica los miro curiosa, y después dirigió la mirada a la piedra.
—no puede ser! — dijo — como… en donde estaba, Volks?
—en un pequeño cuarto al final de la casa — contesto Volks — la señorita Brown no podría caber, solamente Volks y el pequeño Brown!
—ya entiendo — Amanda asintió — gracias Volks, llevamos tiempo detrás de ella, nos ayudaste un montón!
—ves? Es muy fácil decirlo — le dijo Liam a Emma
—silencio! — gruño Emma — es mi elfo, Liam
—ah, ahora soy Liam — el chico bufó — hace un rato no lo era
—bueno, lo siento, dulzura — dijo Emma con un molesto tono meloso — yo tampoco soy tu cariñito ahora, verdad amorcito?
—no me digas que no te gusta que te hablé así — dijo Liam molesto — no me hagas hablar de… el apodo
—no, Liam! ¡No! — Emma negó con la cabeza — no lo digas, no! Si lo dices, puedes irte olvidando de que al panadero le dé más leche su proveedora
—ESE NO ES EL TEMA! — grito la profesora Amelia — mira, Amanda, Liam quiere destruir la piedra
—de acuerdo — Amanda asintió — solo trae problemas, por esa cosa mi papá está en Azkaban, lo volvió loco!
—ven? — Liam miro a Emma y a la profesora — es un peligro, hasta Dumbledore lo sabía!
—pero… ah, no se — la profesora Amelia suspiro — no… yo… AHH!
—hacer más mal que bien, profesora — le dijo Liam
—ah, sí, está bien — dijo la profesora — adelante
—dámela — dijo Amanda, y Liam le extendió el contenedor — papá se volvió loco por está piedrita, no se ven tan grande cuando la tienes de frente, en fin — Amanda destapó el contenedor y tomo la piedra — como la destruimos?
—probemos con lo que sea — dijo Emma — si la vamos a destruir, al menos me quiero divertir
—yo empiezo — dijo Liam
—adelante — Amanda puso la piedra en el suelo, y Liam saco la varita
—FLIPENDO! — grito, un rayo verde pego directamente en la piedra, que salto y cayó como si nada
—CONFRINGO! — conjuro la profesora, explotó, pero seguía intacta
—SECTUMSEMPRA! — dijo Emma, meneo la varita y unas grietas aparecieron en la piedra, pero muy pequeñas
—DIFINDO! — Amanda movió la varita, y una grieta se hizo un poco más grande — oye, Liam, usamos Flipendo al mismo tiempo?
—por qué? — pregunto Liam
—no sé, por qué tenemos núcleos gemelos? — Amanda río un poco
—ah… de acuerdo — sonrió Liam
—FLIPENDO! — gritaron los dos al unísono
Dos potentes rayos salieron de la varita de los jóvenes, tan potentes que casi pierden el equilibrio. Acompañado del rayo, venía una luz verde y azul que lleno el despacho de la profesora, incluido con un fuerte sonido que rebotó por todos lados. Pero la peor parte, o la mejor, se la llevó la piedra, que explotó como si no fuera nada.
—oh… — Liam miro a Amanda
—oh… — Amanda miro a Liam
—GENIAL! — dijeron los dos chicos
—no sabía que sería tan potente! — dijo Liam contento
—es que funcionan mucho mejor cuando trabajan juntas! — dijo Amanda con una sonrisa
—deberíamos hacerlo más — Liam también sonrió — probar con más hechizos
—sí! ¡Imagínate que pasará con los hechizos de transformaciones! — Amanda río animadamente — podríamos hacer muchas cosas juntos!
—VAMOS AHORA MISMO! — dijo Liam, tomo a Amanda del brazo y corrieron fuera del despacho
—vaya — dijo Emma, todo había quedado en silencio — pues ya no hay piedra
—ni un trozo — suspiro la profesora — y creo que Liam ya consiguió otra proveedora
—si no fuera la profesora, la golpearía en la cara — gruño Emma — Liam sabe bien que yo soy una excelente proveedora, él es el único merecedor de mis provisiones
—bueno, quién sabe — dijo la profesora — ¿quieres hablar un rato o ir a perseguirlos?
—puedo hablar un rato — dijo Emma — Volks, ve a ver qué no se reproduzcan… por favor
—ahora voy — Volks hizo una reverencia y desapareció
—bien — Emma suspiro y se sentó enfrente del escritorio — como está Julie?
—muy bien, tiene ganas de verlos — la profesora ocupo su asiento — pero no quieres hablar de eso, ¿verdad?
—no — dijo Emma cabizbaja — ayer estaba muy bien con Liam, incluso hace un rato, pero ya vio que paso!
—sí, suelen pasar esas cosas — suspiro la profesora
—pero estoy preocupada — Emma reposo su mentón en su mano — a veces discutimos muy fácil, me da miedo! ¿Y si Liam se cansa?
—tranquila, ella… el, te ama — dijo la profesora sacudiendo su varita — perdón, estaba pensando en Julie, ejem. Es un problema común, Brown, todas las parejas tenemos eso
—sí, lo sé, pero… y si lo molesto mucho? — preguntó Emma, mientras una botella y dos vasos se posaban en el escritorio — a veces pienso que lo molesto, y se quiere alejar
—bueno, siempre es bueno un descanso — la profesora se sirvió — quieres hidromiel?
—bueno
—bien, ejem, como te decía — la profesora le entrego el vaso con hidromiel a Emma — siempre es bueno un descanso, o tú no te cansas a veces de estar con Liam?
—no…
—oh, bueno, eso — dijo la profesora sirviéndose — Liam te ama mucho, no creo que te deje solo por una discusión, en especial por esta discusión
—pero… él dijo que Mandy era más considerada — dijo Emma apenada — y si… no sé, ¿qué tal si piensa que ella es mejor por la discusión de ahora?
—aja, bien, eso también suele pasar — la profesora tomo un poco — tu no has sentido que otro chico es mejor cuando discutes con Liam?
—nop — dijo Emma — los demás chicos no me interesan para nada
—no me mientas — la profesora río un poco — a veces miramos a otros hombres, está bien!
—yo no — Emma puso cara de desagrado — por mí los demás chicos se pueden ir a la mierda, lo único que quieren es un par de tetas, menos Liam, y Jack un poco… ugh, de verdad, no sé cómo les pueden gustar tanto los chicos
—de la forma en la que te gusta Liam — respondió la profesora — pero yo no juzgo tu asexualidad… o arromántica, algo así, lo que sea
—Liam me comentó de eso — Emma recordó tomando un trago de hidromiel — sí, lo soy, pero eso no significa que no me guste Liam!
—bueno, supongo que puede haber una excepción — dijo la profesora
—sí, Liam es más que un simple gusto — suspiro Emma — yo lo amo! ¡En todos los sentidos! Y no es perfecto, pero, demonios, es el chico más atento y considerado del mundo, ¡me conquista todos los días! No lo cambiaría por nada
—que linda — dijo la profesora — díselo
—cuando Amanda y el terminen de saltar por ahí — Emma tomo otro trago de hidromiel — el amor es complicado
—sí que lo es — la profesora se tomó el hidromiel de un trago
—profesora… usted… está feliz? — pregunto Emma, y la profesora la miro sorprendida
—por qué preguntas?
—porque es una adulta — respondió Emma
—bueno, lo soy — la profesora se sirvió más hidromiel— tengo un trabajo que me gusta, un buen esposo, una hija, una casa propia! Caray, sí que lo logré — dijo con una sonrisa — ¡y hasta tengo planes a futuro!
—ya veo — Emma también sonrió — bueno… es que eh estado algo preocupada por el futuro
—no lo estés — dijo la profesora — eres una joven prometedora, si, con eso del Quidditch y todo eso, y si no, bueno, tienes buenas notas para hacer otra cosa… mira, no estés tan preocupada, vive en el hoy, no pienses demasiado en el futuro. Claro que es bueno tener planes, pero no te obsesiones con ello
Emma se quedó en silencio, vio su hidromiel y suspiro, después vio un pequeño trozo de piedra al lado de su pie. Era gris, ausente de aquel brillo rojo que alguna vez había tenido. Tomo un trago de hidromiel y finalmente pateo el pedazo de piedra, no tenía casi seguir con eso.
La noche era tranquila, pero Emma no quería disfrutar de ella. Regresaba a su sala común por los pasillos llenos de vida, chicos aquí y haya riendo y hablando. Pero Emma no tenía muchas ganas de estar con la sociedad. Pero en eso, una lechuza sobrevoló los pasillos, y aterrizó en el hombro de Emma. Soltó una carta y se fue, Emma la tomo, sorprendida, no sabía quién la quería tanto como para enviarle una carta en la noche.
"Te espero a la orilla del lago
Atte. Liam"
Al lado de su nombre, venía un dibujo de un bonito corazón y un conejito sonriendo. Emma soltó una risita, guardo la pequeña carta y se encaminó. Llegó muy rápido, casi no percibió cuando sus piernas se pusieron a correr para llegar al lago. Ahí estaba él, Liam Baker esperaba, viendo la luna y parado a la orilla del lago. El viento movía un poco su largo cabello, y Emma pensó que solamente le hacía falta una falda para pasar desapercibido como una chica. Se acercó, y le tocó el hombro.
—hola — dijo, y Liam la vio con una sonrisa
—hola — repitió el joven — me alegro de que vinieras, pensé que estarías enojada y no lo harías
—tenía curiosidad — dijo Emma — no ibas a cenar con Mandy?
—sí, pero ella misma lo cancelo — Liam no borró su sonrisa — me dijo que tenía que hablar contigo
—ya veo — Emma dirigió su mirada a la luna
—perdón — dijo — no tenía por qué gritarte en la tarde, yo sé que no tratas mal a los elfos
—sí, no los trato mal — suspiro Emma — fue solo un momento, por el enojo por lo que dijiste de la piedra… pero tú también tenías razón, solo causaba problemas
—una lástima — Liam también soltó un suspiro — crees que la hayan usado alguna vez?
—sí, yo creo que si — respondió la chica — alguno de los cuatro…
—hm — Liam saco algo de su mochila — te hice esto, son paletas de cereza, me dio tiempo…
Emma miro a Liam, tenía una bonita bolsa de paletas. Antes de que pudiera decir más, Emma se lanzó a besar a Liam, no podía aguantar más.
