Nostalgia


- "Esto es sumamente aburrido". – pensó un infante al ver como nuevamente sus institutrices se encargaban de buscarlo. – "A veces me pregunto cómo estarán ellos"

Cerro los ojos recordando cada año nuevo cuando las momias les permitían a sus padres estar en la ceremonia de fin de año, no podía borrar de su memoria como siempre una mujer peliblanca se encaminaba hacia él, pero antes de llegar era interceptada por los vegetes.

- Si tan solo supiera donde viven. – dijo triste. – Creo que hablar con ellos al menos una vez no seria malo.

Se asomo por el callejón en el que se encontraba y sonrió regocijante al ver que no importaba las veces que lo hiciera las momias esas nunca podrían detenerlo.

- Si quieres ser un buen líder no deberías hacer eso, Satoru.

Una voz detrás de él provoco que abriera sus ojos desmesuradamente y cuando se dio la vuelta se encontró con…"

- ¡Kyo-sama por favor salga! No es divertido este juego. – grito una mujer de mediana edad que junto con otras dos se encontraban buscando al heredero del Clan Gojou. – Gojou-sama, no ha visto a Kyo-sama.

Una de las mujeres probablemente la mas grandes de ella, se acerco a él con un rostro de preocupación que lo divirtió ya que al parecer su pequeño retoño tenía más cosas en común con él.

- No, pero sospecho donde podría estar. – dijo con demasiada tranquilidad tanta que desconcertó a las institutrices. – Creo que es mejor dejarlo respirar.

Puso sus manos dentro de sus bolsillos mientras silbaba una canción y se dirigía rumbo a buscar a su esposa. Pero no necesito mucho, ya que al entrar a su casa vio como estaba Kasumi en la sala junto a sus hijas recién nacidas jugando. Para Gojou Satoru era una imagen tan irreal y es que nunca estuvo en sus planes o pensamientos formar una familia, tomar con responsabilidad el cargo como líder del Clan Gojou, además de su trabajo como director de la escuela de hechicera ni mucho menos casarse.

- Que a veces esto parece un sueño. – dijo aun embelesado viendo a Kasumi la cual volteo para verlo y como siempre regalándole una sonrisa.

- ¡Oh, Satoru! Perdona no te vi. – se rio nerviosa mientras cargaba a Sakura. - ¡Bienvenido a casa!

El peliblanco en un parpadeo se encontraba frente a su esposa e hijas, y le dio un suave beso. Delicado como ella, pero en eso sintió un leve golpecito en su hombro, ambos sorprendidos por la interrupción voltearon hacia abajo y Satoru podía jurar como su Sakura arrugaba el entrecejo enojada, para después escuchar el llanto de Kaoru.

- Creo que ustedes serán mis mejores contrincantes. – dijo divertido Gojou mientras cargaba a Sakura y Kasumi a su otra hija. – Por cierto, de regreso vi como las cacatúas buscaban con desesperación a Kyo.

Comento riéndose Satoru al recordarlas, pero se detuvo al ver como Kasumi lo reprendía con la mirada al decirle ese apodo a las institutrices de su retoño.

- Satoru, sabes perfecto que no me gusta cuando le dices apodos a las personas. – suspiro cansado. – Sobre Kyo sabes perfecto que lo travieso lo saco a ti, en serio ¿Por qué no les decimos simplemente que el va a visitarlos?

- Porque eso querida Kasumi, quitaría lo emocionante de todo esto.

La mujer no entendía nada, pero al ver la expresión de seguridad en su esposo se tranquilizaba mas sabiendo que esas personas nunca les harían daño a sus hijos.

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"El pequeño no podía creer lo que sus ojos veían, se pellizco el hombro para ver si esto se trataba de una broma, pero al sentir como la mujer tocaba su mejilla entendió que no lo era.

- Pero mira lo grande y hermoso que estas, cariño. – no necesitaba ver a través de sus seis ojos para ver el dolor de ella.

En cambio, ella vio el desconcierto en el pequeño, dándose cuenta de que probablemente está asustándolo por sus caricias.

- Perdóname. – dijo con el nudo en la garganta. – Perdóname solamente que…

- Tu eres Gojou Kyoko, ¿verdad? – dijo incomodo por primera vez en su vida. – Tu eres mi Okasan.

La mujer estaba incomoda, porque… ¿qué justificación le daría a su hijo? ¿Cómo explicarle que el Clan se lo arrebataron siendo un recién nacido? Ella no tenia el derecho de llamarse madre cuando no era capaz de proteger a su único hijo ante las garras del Clan Gojou.

- Te prometo que los destruiré. – Kyoko levanto la mirada ante las palabras de su hijo. – Seré tan fuerte que destruiré esas normas, ellos ya no causaran dolor y pagaran.

La determinación en la mirada de su hijo junto con el dolor que mostraban los ojos de este hizo comprender a Kyoko que el Clan se encargo de borrar todo rastro de inocencia en su pequeño, que su Satoru sentía que solo era una…

- No digas eso. – abrazo al pequeño. – Tu no debes ensuciar tus manos con esa gente, tu eres mas que una herramienta, no olvides eso Satoru. Sin importar nada, solamente tu debes escoger tu propio camino.

Satoru solo cerro los ojos sintiendo un calor en su pecho que nunca creyó sentir y probablemente esa mujer sea la única que llegue a amarlo."

- Satoru. – escucho una voz familiar. – Satoru, despierta por favor. – fue sacudido levemente.

Fue sacado de sus pensamientos nuevamente pero ahora estaba un escenario diferente, se encontraba recostado en la sala de su casa y Kasumi mirándolo con preocupación. Busco a sus hijas por toda la habitación, pero al no encontrarlas uso más sus habilidades descubriendo que las pequeñas estaban dormidas en su habitación. Incorporándose se quito la venda de sus ojos sorprendido, ¿acaso el…?

- Te quedaste dormido de repente. – dijo Kasumi mientras se sentaba al lado de su esposo y tomaba su mano. – Si las misiones y el cargo de director son agotadores, deberías de solicitar un permiso para descansar.

Gojou miro la preocupación de su esposa, sabia que Kasumi siempre ha tenido ese instinto maternal. Sentó a la mujer en su regazo y la abrazo, ya que de cierta forma el día de hoy ha estado recordando demasiado a…

- Aun sigue siendo extraño para ti convivir con ellos, ¿verdad? – Kasumi recargo su cabeza en el amplio pecho de su esposo. – No debes de mostrar siempre como el mas fuerte, Satoru. – levanto su mirada para encontrarse con la de él. – Tu no eres solo una herramienta, sino que una maravillosa persona.

- Lo se. – toco con delicadeza la mejilla de su esposa. – Solamente que no es normal para mi convivir con ellos todos los días, no cuando ellos me arrebataron de su lado.

Kasumi pudo percibir perfecto el sentimiento que inundaba los pensamientos de su esposo, y es que ¿Quién en su sano juicio separa a un hijo de sus padres? ¿Cómo pudieron lastimarlos tanto? De solo imaginar que los del Clan desearan apartarla de sus hijos sentía un miedo y escalofrío.

- Te prometo que nadie nos separa. – abrazo con mas fuerza a Kasumi, pero no lastimándola. – Pase lo que pase siempre estaremos con ellos.

- Gracias. – sus ojos se encontraron con los de su esposo. – Gracias por permitirme estar a tu lado y siempre estar ahí para nosotros.

Satoru rompió la distancia que existía entre sus labios y los de su esposa para besarla suavemente, el calor del momento hizo que una de sus manos comenzara a subir la parte baja del vestido de Kasumi, pero de pronto ella lo detuvo.

- Espera. – dijo Kasumi interrumpiendo el momento. – Aun es muy pronto, para…- se mordió el labio cuando sintió los labios y lengua de Gojou en su cuello. – Satoru, por favor…yo…

- ¿Estas en tus días? – cuestiono sorpresivo, pero al ver como Kasumi negó, su sonrisa se amplió. – Entonces…

Las mejillas de Kasumi se sonrojaron al ver como su marido tenia el rostro desconcertado, por su negativa para tener sexo, pero por más pena que tenía debía de decírselo.

- Es que durante el embarazo mi cuerpo cambio demasiado. – Gojou la miro sin entender todavía. – Es que…me da vergüenza que me veas mis cicatrices y te des cuenta de que cambie.

- Hablas de las estrías. – dijo divertido, pero al ver el rostro de Kasumi entiendo que era un tema serio. – Pero cariño, a mi no me importan.

Tocaba con delicadeza las mejillas de su esposa.

- Yo te amo tal y como eres. – abrazo a Kasumi con mas fuerza. – Así como tu me aceptaste, yo lo hago igual, sabes ¿Por qué? – la joven negó. – Porque tu me has regalado una segunda oportunidad de continuar con mi vida.

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"Sostuvo fuerte la mano de Kyoko mientras se dirigían a la casa de ella, Satoru pudo distinguir a la perfección el rostro de su Okasan era delicado, pero sumamente elegante sin embargo pudo distinguir en ella unas ojeras y pequeñas líneas de expresión en sus ojos color azul también se percató que en las manos de ella había algunas cicatrices, preguntándose ¿Quién le había hecho eso?, pero se olvidó de eso al ver como el cabello similar al de él brillaba con el sol y su piel era blanca como la nieve. Entonces vino a su mente su Otousan, que era aperlado, sus ojos de color avellana y su cabello castaño claro.

- Dime Satoru-chan, ¿te gustan los dulces? – cuestiono la mujer feliz. – Porque déjame decirte que preparo unas galletas de chocolate deliciosas.

- No lo se. – Kyoko parpadeo desconcertada. – Las momias no me dejan comer cosas dulces, dicen que es peligroso, aunque yo digo que lo hacen mas por ellos que por mí.

Se encogió de hombros despreocupado, aunque se imaginó un escenario donde todos los viejos comían dulces y después caían por exceso de azúcar.

- Entonces eso me alegra un poco. – dijo cantarina la mujer.

- ¿Te alegraría también ver a esas momias caerse por exceso de azúcar? – pregunto divertido.

- No cariño. – respondió rápido, pero hizo memoria de todo lo que provocaban los altos mandos y… - Bueno creo que un poco, pero eso no es a lo que me refiero, sino que por primera vez probaras algo preparado por mi y es algo que nunca habías probado.

Satoru dejo de escuchar a la mujer porque no entendía la felicidad que estaba mostrando, ¿Por qué una persona estaría feliz de conocerlo mas a fondo? Es enserio que para Kyoko él no era un arma, pero ambos se detuvieron cuando en la entrada de una casa humilde a comparación de la finca estaba esperando a la mujer.

- Kyoko ¿Qué estas…?

- ¡Haruki! – grito feliz la mujer dirigiéndose hacia su esposo, sin soltar la mano del infante. – Me topé a Satoru-chan de camino a casa y estaba perdido así que decidí….

- Volviste a escapar de finca. – suspiro cansado. – Andando hay que llevarte, pronto anochecerá y…

Justo cuando el hombre iba a tomar la mano de su hijo, Kyoko se atravesó sorprendiéndolos mas al infante.

- No te lo llevaras. – fue tajante. – Si Satoru está aquí conmigo es porque seguramente no soporta a esas "personas".

- Kyoko entiende si no lo llevamos, ellos volverán a lastimarte. – esto ultimo lo dijo en voz baja, pero Satoru escucho sorprendiéndose. – Por favor se razonable, no podremos nunca en contra de las reglas dentro de la hechicería.

- Y siendo unos cobardes mucho menos. – alzo la mirada con superioridad. – Quítate sino deseas que lo haga, le preparare unas galletas a Satoru-chan.

Ambos peliblancos se adentraron a la casa, pero Satoru vio de reojo como Gojou Haruki apretaba las manos y cuando sus miradas se encontraron pudo ver una perceptible sonrisa, para después irse."

- Listo Kyoko-obachan, ya terminé de agregar las chispas de chocolate. – exclamo feliz cierto pequeño a su abuela. - ¿estarán pronto las galletas?

Gojou Kyoko se dio la vuelta para ver su nieto, sonrió al verlo. Kyo era una copia casi exacta de su padre, exceptuando que su cabello blanco era adornado por algunos mechones cian otorgados por Kasumi.

- Creo que tendrás que esperar un poco, querido. – rio al ver el puchero del pequeño. – Pero que tal si preparamos ese chocolate caliente que tanto te gusta.

Los ojos de Kyo brillaron y es que adoraba la comida de su Okasan, pero su obachan siempre lo consentía con sus postres favoritos. Ademas últimamente sus padres se la pasaban cuidando de sus hermanas y teniendo misiones, tanto que comenzaba a extrañar los días cuando solo eran los tres.

- ¿Quieres hablar? – la mujer observo pensativo a su nieto. – Sabes disfruto mucho estos momentos contigo, es como si la vida me diera una segunda oportunidad.

- ¿Segunda oportunidad? – parpadeo desconcertado Kyo. - ¿Por qué dices eso Obachan?

La mujer toco la mejilla manchada de harina de su nieto, recordando la primera vez que convivio con su hijo y observo que Kyo tenia algo que el Clan no ha podido arrebatarle…la inocencia en su alma.

- Por nada cariño, solo son delirios de la edad. – beso la frente del pequeño. – Por cierto, ¿Cómo te sientes con la llegada de Sakura y Kaoru? Me imagino que es un cambio muy grande para ti.

Ante la mención de sus hermanas Kyo hizo un puchero.

- Me siento extraño, usualmente siempre éramos mi Okasan y Gojou, pero ahora toda la atención de ellos es con ellas y se aprovechan de eso las cacatúas del Clan. Odio que me den órdenes. – se cruzo de brazos.

- Me imagino que para todos es un cambio, pero…ten por seguro que tus hermanas serán tu mejor compañía. A veces es muy triste ser hijo único, creo que por eso Satoru quiso romper esa regla.

Kyo estaba demasiado confundido, pero justo cuando iba a preguntarle a su obachan entro…

- ¡Pero mira que tenemos aquí! – exclamo feliz un hombre de edad avanzada mientras extendía los brazos para recibir a su nieto. – Al jovencito mas guapo y lindo de todo Kyoto.

- ¡OBACHAN! – grito emocionado corriendo hacia el hombre, pero al parecer no midió su fuerza, ya que ambos cayeron al sueño y el hombre dio un pequeño quejido de dolor. – Lo siento, no era mi intención ¿estas bien? ¿te lastimaste?

El pequeño se seguía disculpándose sin dejar de hablar, Haruki rio porque ese rasgo no provenía del Clan Gojou sino de Kasumi-chan. Lo que alegro profundamente al hombre, ya que deseaba la felicidad de sus nietos y su hijo.

- No te preocupes. – dijo incorporándose y aun cargando al infante. – Aunque no lo parezca yo también soy un hechicero, claro no tan fuerte como Satoru o tu. Pero este viejo aun puede dar pelea, ¿Dónde está el holgazán de tu Otousan?

Cuando dijo esto ultimo se gano un leve golpe en la nuca, regalo de su esposa provocando que Kyo riera.

- No lo sé Otousan seguramente está dejándole más trabajo a Fushiguro-san o haciendo una de esas misiones. – dijo mientras veía como su abuela le servía chocolate caliente. - Y mi Okasan está cuidando de Kaoru y Sakura, aunque creo que mas de Sakura porque al parecer es idéntica a Otousan.

Respondió con una sonrisa nerviosa al recordar los momentos en que su Otousan y su hermana se debatían con su mirada la atención de Kasumi. Obteniendo siempre como ganador a Sakura, los mayores se rieron ante las ocurrencias de su nieto, tanto que no notaron como Kyo miro las cicatrices y quemaduras que tenia en loa brazos preguntándose ¿Cómo se hizo esas marcas?

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"Satoru no dejaba de observar como Kyoko se desplazaba en la cocina como si se tratara de una experta, usualmente el nunca visitaba esa parte de la finca, ya que tenía prohibida como otras cosas visitar habitaciones innecesarias para su desarrollo como hechicero. Por eso mismo, comenzaba a disfrutar del calor que estaba instalándose en su corazón.

- ¿Eres alérgico a algo, Satoru-chan? – el infante negó con la cabeza. – Bueno entonces hare galletas de chocolate, arándanos y…

- ¿Por qué no tienen mas hijos?

Esa pregunta detuvo las acciones de la mujer que, sorprendida, miro a su hijo.

- ¿Ellos te lo prohibieron o tienes miedo de que pase lo mismo? – los ojos cielo de Gojou notaron un ligero destello de tristeza en la mujer comprendiendo que fue indiscreto. – Lo siento no fue mi intención incomodarte con eso. Olvídalo.

- No. – respondió rápido Kyoko. – No fuiste indiscreto, solamente que prefiero no hablar de eso. – se acerco a su hijo. – No deseo involucrarte en mis problemas con ellos, aun eres muy pequeño para entender y no quiero preocuparte.

Aquellas palabras dejaron sin aliento a Satoru, ya que era la primera vez que alguien no deseaba involucrarlo en un tema de adultos, es como si Gojou Kyoko deseara que fuera lo que es…un niño.

- Toma. – dijo ofreciéndole un vaso. – Es chocolate caliente, mientras esperamos las galletas podrías decirme mas sobre ti. – Satoru parpadeo los ojos desconcertados. – Bueno si no te incomoda, desearía saber mas de tus gustos, pasatiempos y otras trivialidades.

Una sonrisa adorno el rostro de Satoru y por primera vez en su corta vida, alguien genuinamente quería conocerlo.

- No hago mucho siempre entreno y me preparan con clases especiales sobre hechicería. – decía con simpleza. – Aunque reconozco que mi pasatiempo favorito es esconderme de las momias del Clan. – sonrió descaradamente. – Es divertido ver como una simple broma puede aturdirlos.

Y así continúo hablando con la mujer sin importarle el tiempo, para Satoru era un deshago sentirse escuchado por alguien y que sobre todo no recibiera siempre miradas reprobatorias hasta que por fin las galletas estaban listas. Kyoko le dio diferentes clases de galletas junto con más chocolate caliente, sorprendiéndose del sabor tan delicioso de esa bebida y postre.

- ¿Te gustaron? – el niño asentía enérgicamente. – Me alegro, ¿no te han dicho que eres un niño precioso?

El nudo en la garganta de Kyoko era perceptible, no podía dejar de observar a su hijo y sorprenderse del tiempo en el cual no habían estado juntos. De como su cobardía provoco que se encontraran en esta situación, Gojou observo con detenimiento a Kyoko sorprendido y pensando que seguramente esa seria su vida. Tranquila y pacifica para alguien como él, sin embargo, seria una vida con su Okasan, pero justo cuando iba a decirle sus sentimientos un fuerte estruendo de afuera se escuchó.

- Creo que ya me encontraron. – dijo serio.

El pequeño se levanto de su asiento dispuesto a salir y regresar con las momias, pero en eso Kyoko se atravesó entre él y la puerta.

- Quédate aquí, cariño. – la mujer miro enfadada la puerta y volteando a ver su hijo le regalo una sonrisa. – Por mientras come más galletas, ¿sí?

Sin darle tiempo a una respuesta Kyoko lo dejo solo en la habitación, experimentando ahora el miedo de lo que "ellos" podrían hacerle a su Okasan.

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Iba tarareando una canción mientras caminaba en la parte mas alejada del Clan, tenia una sonrisa de oreja a oreja provocada por su reciente actividad favorita con su esposa. Aun no entendía, porque Kasumi tenia tanta inseguridad por su cuerpo, aunque posiblemente eso les pase a todas las mujeres después de dar a luz.

- Por tu expresión sospecho que Kasumi-chan y tu tuvieron tiempo de calidad.

Sus pasos se detuvieron cuando escucho una voz detrás de él y dándose la vuelta vio a su progenitor cargando a Kyo dormido.

- A mí también me da gusto verte…Otousan. – era incomodo decirle así al hombre frente a él. – Por lo que veo, ustedes se encargaron de apagarle la pila a Kyo.

El mayor solo se encogió de hombros, mientras caminaba con su nieto en brazos junto a su hijo.

- Es un niño muy inteligente. – interrumpió el silencio el mayor. – Tanto que a veces me imagino que tú eras así.

- Deja de mentirme, sabes que mis hijos son idénticos a Kasumi en su forma de ser y créeme que eso lo agradezco. – dijo soberbio, aunque su intuición le decía que Sakura seria una excepción. – Por cierto, ¿Cómo esta Okasan? Ella ya no…

- A Kyoko le queda poco tiempo de vida. – ambos hombres sintieron un nudo en el estómago. – Es la ley de la vida, tarde o temprano la enfermedad la ira consumiendo.

- Ya veo.

Gojou apretó los puños al imaginarse a Kyoko dentro de poco postrada en una cama, llena de tubos y agujas. Es como si la vida le recordara lo pequeña que era y así como estaba dándole oportunidades para tener su propia familia, también transcurría para los seres que le dieron la vida.

- Sabes nunca tuve la oportunidad de agradecerte lo sucedido ese día. – rio sin ánimo. – Realmente fue duro para ustedes tener como hijo al prodigio de los seis ojos.

- No tienes nada que agradecernos. – respondió Haruki. – A final de cuentas tu eres nuestro hijo.

Esas palabras llenaron de alegría el pecho de Satoru, y ahora que era padre reconocía perfecto ese sentimiento que tenia su Otousan hacia él.

- Muchas gracias Otousan.

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"Había transcurrido el tiempo y aun Kyoko no regresaba, cosa que lo estaba preocupado. Lentamente fue acercándose a la puerta principal, pero justo cuando iba tocarla alguien ingreso al reciento y no era Kyoko sino…

- Haruki. – murmuro el nombre de su progenitor. - ¿Dónde esta Okasan? ¿Qué le hicieron?

El peliblanco miro con enojo al castaño, no le importo si quiera notar como la ropa de su progenitor tenia manchas de sangre, así como unos notorios golpes en su cuerpo y rostro.

- Te ordeno que me digas donde esta Kyoko. – exigio furioso. – Sino quieres que te castigue…

- ¡SATORU-CHAN! – grito su Okasan mientras ingresaba al lugar interponiéndose entre su esposo e hijo. – Por favor cariño, no seas duro con tu Otousan el solo…

- ¿Te pondrás de su lado? – el niño la miro decepcionado. - ¿Por qué te pones de su lado?

Kyoko trato de acercarse a su hijo, pero este la alejo y en sus ojos pudo ver todo el dolor que se encontraba almacenado en su hijo.

- Ustedes no me quieren, por eso no han hecho nada para que permanezca con ustedes.

Las lagrimas comenzaron a rondar en sus mejillas sonrojadas.

- ¡USTEDES SON IGUAL QUE LOS VEJETES! ¡LOS ODIO!

Sin esperar una respuesta Satoru se fue corriendo, no soportaba nada de su Clan se sentía asfixiado como si poco a poco lo estuvieran preparando para ser un arma o algo que utilizarían a futuro, y justo cuando doblo la esquina se tropezó con alguien provocando que cayera.

- Satoru-sama. – escucho como una de las sirvientas se levantaba rápido para ayudarlo. – Perdóname, lo estábamos buscando por todos lados y…

El pequeño no estaba escuchándola, incluso no tomo su mano prefirió levantarse solo, porque a final de cuentas él se encontraba solo en este mundo lleno de régimen y tradiciones arcaicas. Se mantuvo serio durante el trayecto, pero justo cuando iban a llegar sus seis ojos detectaron una energía diferente y en eso su mirada se cruzo con la de un hombre pelinegro. Él cual lo miraba sorprendido, lo que no sabia Gojou Satoru es que ese ordinario hombre representaría para él su convicción dentro de la hechicería, porque esa fue la primera vez que Gojou Satoru y Fushiguro Toji se conocieron."

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- ¿Cómo te sientes? – pregunto Gojou mirando desde el marco de la puerta a Kyoko acostada. – Me comento Haruki, que no te has encontrado bien de salud.

Fue ingresando lentamente a la habitación de sus padres, Satoru no era tonto y veía como el semblante de su Okasan era pálido, las marcas en su rostro lo hacían despertar de su realidad y que sus padres ya no eran los jóvenes de antes, sino que el tiempo estaba cobrando estragos demasiado grandes a ellos.

- Bromeas estoy en mi mejor momento, ¿acaso no ves lo guapa que estoy? – quizo sonar divertida para su hijo. – Los años hacen que nuestro atractivo se acentué, cariño.

La risa tranquila de Kyoko junto con esa sonrisa llena de felicidad en su rostro hizo que el gran hechicero Gojou Satoru se quebrara y sin esperarlo se aferraba al cuerpo débil de su Okasan.

- ¿Por qué no quieres continuar con el tratamiento? – Kyoko entendió el reclamo de su hijo. - ¿acaso ya te cansaste de mí? ¿Por qué no quieres seguir peleando?

- Porque la única y verdadera batalla que he tenido, la perdí por cobarde y ahora la vida me hizo entender que gana después de tanto tiempo.

Satoru levanto la mirada para encontrarse no con el rostro de superioridad de su hijo sino frente a ella se encontraba ese pequeño necesitado de amor que rescato ese día, pero por mal entendidos el tomo la decisión de irse.

- Por años me torturaba por haber cedido al Clan y que ellos te alejaran de nosotros. – sonrio triste. – Pero ese día, hubo algo que en mi se quebró y entendí que fui una cobarde.

- No tenias mas opción, ni siquiera él. – cerro los ojos cuando recordó lo escuchado hace años. – Nunca pude decírselos, pero…lamento mucho lo que sucedió ese día. – Kyoko entendió. – Estaba tan consternado por esos sentimientos, que en una rabieta no vi lo lastimados que estaban.

- Eso no importa. – la mujer beso la frente su hijo. – Si recibir esos golpes, era una forma de remediar nuestros errores los volveríamos a recibir y sabes ¿Por qué? – Gojou negó. – Porque tu eres nuestro hijo, Satoru-chan. Tu y Kasumi nos han regalado esta segunda oportunidad que son mis nietos, porque sin importar nada nosotros te amamos.

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"Su estómago rugía de hambre por cuarta vez, así que bufo molesto levantándose para dirigirse a la cocina y ver si había sobrado algo de la cena. Tan molesto estaba con sus progenitores que ignoro a los vejetes y no quiso cenar, pero antes de llegar a su objetivo se escondió debajo de la mesa al escuchar a dos mujeres institutrices.

- Escuchaste lo que sucedió en la tarde. – Satoru volteo los ojos al saber por dónde se dirigía la plática.

- Sobre la nueva travesura del joven Satoru, por supuesto ese niño se escapa cada vez que puede. Deja muy por debajo el apellido Gojou.

Apretó los puños al escuchar a esa mujer, pero lo que vendría a continuación lo dejo perplejo.

- No sobre Haruki y Kyoko, sobre la pelea que ellos ocasionaron con algunos hechiceros. – la otra mujer estaba sorprendida. – Al parecer Kyoko encontró a su hijo, y lo más lógico sería entregarlo, pero al parecer ella junto con Haruki rompieron las leyes.

Eso dejo consternado a Satoru y haciendo memoria su arranque no le permitió observar como sus padres estaban golpeados incluso Kyoko tenia un golpe cerca del labio.

- No entiendo porque se empeñan tanto en ver a ese niño. – respondió la otra. – Desde el momento en que nació debieron estar preparados para entregarlo, seguir recibiendo golpes y humillaciones de nuestros señores por un mocoso mimado y berrinchudo. Que desperdicio.

- A mi me dan lastima. – intervino la otra. – Sabes que siempre fue el sueño de Kyoko ser madre y cuando lo fue se lo arrebataron.

- ¿Y porque no vuelve a intentar embarazarse?

El enojo e impotencia comenzaba a inundar el cuerpo de Satoru.

- Porque ella no se cree merecedora del privilegio de volver a ser madre, incluso hoy algunos de los hechiceros trato de hacerle daño, pero Haruki no lo permitió.

- Que personas más estúpidas, si terminan muertos será por decisión propia. Deben de ubicar su lugar dentro del Clan, pero bueno es momento de irnos. Mañana seguramente ese mocoso nos exigiría comida que no le gustara.

Las mujeres se fueron dejando a un pensativo Satoru, el cual cuando dejo de escuchar sus pasos salió de su escondite, sus ojos estaban vacíos y sus manos tenían heridas por haber ejercido mas fuerza al apretar sus puños. Entonces sin importarle nada, se fue corriendo hacia ellos; seguía regañándose al dejar que sus emociones le hubieran ganado, de como fue injusto con esas personas y sobre todo en entender que sus padres lo amaban.

- Satoru-chan. – esa voz de nuevo. – Cariño, ¿Por qué estás tan tarde solo afuera de la finca?

Kyoko tuvo que salir por un medicamento que necesitaba su esposo, pero grande fue su sorpresa en encontrar a su hijo en medio de la lluvia a altas horas de la noche, sin embargo, lo que desarmo a la mujer fue la mirada triste del pequeño.

- Yo…yo…- no sabia que decirle, las palabras se quedaban atoradas en su garganta. – Okasan yo…

Pero fue interrumpido por el abrazo de su Okasan, bajo la lluvia y sin poder evitarlo se refugio en ese calor maternal que el Clan le arrebato y entonces algo hizo clic en él. Destruiría esas reglas y costumbres arcaicas del Clan desde adentro, no le importaba la opinión de los demás y juro que cada lagrima y golpe proporcionado a sus padres, se pagarían con el mismo sufrimiento."

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- Haz estado muy pensativo el día de hoy. – dijo Kasumi mientras ingresaba a la cama junto a su esposo. - ¿Es sobre la salud de Kyoko-okasan?

Satoru negó con la cabeza mientras recibía con los brazos abiertos a Kasumi, la cual siempre se refugiaba en él.

- No, tienes que preocuparte. – no quería angustiar a la mujer por la salud de su Okasan. – Ella es fuerte como un roble, igual que él. A final de cuentas son mis padres ¿no?

- Si. – respondió ella. – Creo que sin haberlo planeado la vida les regalo una segunda oportunidad y que gracias a ello día a día ustedes han construido un lazo familiar.

Esto ultimo lo dijo somnolienta Kasumi, ya que ser madre de dos recién nacidas era agotador, además de estar al pendiente de su hijo y otros roles que como matriarca del Clan eran agotadoras. Satoru sonrió al verla tan frágil y hermosa que no dudo en aferrarse mas a su cuerpo.

- Creo que tienes razón Kasumi-chan. – dijo acomodando algunos mechones de su cabello. – He construido un lazo con mis padres, pero por desgracia nuevamente mi único enemigo es el tiempo.

Cerro los ojos recordando los momentos con sus padres, como se escapaba cada que podía para verlos, su ultima platica con ellos cuando fue encerrado, cuando les notifico que tenia una novia oficial y lo que más quedaría grabado en esos momentos era el brillo en los ojos de ellos al ver como poco a poco su familia crecía gracias a Kyo, Sakura y Kaoru.

- Si que el amor es una verdadera maldición.


Notas de autor : Este fic pensaba subirlo desde la semana pasada pero por temas personales no pude, al parecer Jujutsu Kaisen está a punto de terminar. Solo espero que Gege nos decepcione como lo ha estado haciendo, pero bueno muchas gracias por su apoyo en este trayecto, prometo actualizar mis fics antes que el trabajo no me lo permita, ya que este año no solo el manga finaliza sino también mi primer fic ¿Cuál es tu tipo ideal?

Mil gracias nuevamente por su apoyo, perdonen las faltas de ortografía.

Saludos, abrazos y besos.