N/A: Waaaa! ¿Hola? Va, solo me fui por una semana jajaja creo, bueno tuve problemas para subir este fic ya que habían cosas que no me gustaban pero al final pude terminar.
Death Note © Takeshi Obata y Tsugumi Ōba
"¿Por qué no te conocí antes?" Fue lo que pensó después de besarlo.
Ellos pasaban su primer año nuevo juntos, los dos se habían ido al balcón de la casa de uno de los amigos de su novio. La verdad es que un día antes Matsuda se lo había pedido ya que para él era señal para iniciar una vida juntos.
No le había sentido ya que para él inició desde que se conocieron, pero si ese acto lo hacía feliz entonces no tenía por qué molestarse.
La brisa de Enero congelaba los rostros de los adultos.
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Todo comienza cuando aceptó una invitación de la fiesta de Matt solo por curiosidad y porque no tenía nada importante que hacer en su fin de semana por lo que después de dos horas que inició la fiesta el se fue a parar por ahí, en esos momentos se encontraba comiendo en lo que había en la mesa de bocadillos.
Aquella fiesta era temática de los años ochenta por la afición del chico a esa época. En ratos observaba y analizaba a los invitados, algunos o mejor dicho, a la mayoría los conocía de vista, los miraba con aburrimiento por lo que después fue a sentarse a lo que era el sofá de la sala, oía las pláticas mezcladas con la música que algunos bailaban con energía.
—Oye quita tu trasero y ven a divertirte ¿Acaso no te aburres?—Jeevas se puso enfrente. El de cabello oscuro solo levantó la mirada.
—Solo vine por la comida— Alzó el plato desechable lleno de botanas, no estaré por mucho tiempo.
—Ya. —Le ofreció una botella de cerveza lo cual el otro le negó.—Anda no pasa que se te pasen las copas y al día siguiente día eres trending topic en internet.
Lawliet estaba muy decidido por lo que Matt solo suspiro resignado y le dijo un "Tú te lo pierdes". Una canción terminó que a los segundos se reprodujo otra conocida para algunos, por algún motivo le causó una buena sensación al escuchar el intro, sacó su celular dispuesto de buscarla y agregar la canción a su playlist.
El anfitrión se puso a un lado de él luego se escucha que entabla una conversación con alguien más.
" Welcome to your life…"
Fijó la mirada justo en frente, hay fue cuando lo vió, nunca lo habia visto en realidad. Aquel chico solo se divertía con su grupo de amigos al parecer, llevaba puesto unos lentes de sol lo cual le favorecen para su gusto, incluso la canción de fondo parecía que hacía juego con la personalidad de aquel extraño.
Al parecer el otro joven se percató de que alguien lo miraba, algo le decía que si lo había visto, vió que se quitó los lentes y levantó la mano en son de saludo y sonrió, estaba despreocupado por lo visto. De reojo vió como Matt le respondió.
Ni notó su presencia al parecer.
—Te dejo para que sigas comiendo—Matt le da unas palmadas al hombro para irse después junto con un chico rubio. Con el ánimo que andaba, no quería seguir perdiendo el tiempo con un asocial que tanto ya había hecho para asistir.
Ya era media noche cuando decidió partir por lo que no se despidió de nadie porque se había fastidiado de la multitud y de la música moderna que rompió la esencia de la temática. Cuando puso pie a la calle caminó en dirección opuesta donde se encontraba la casa de Matt.
La verdad es que le gustaba caminar por las noches, aquella noche era solitaria y fresca, no parecía que a metros de ahí hubiera alguna pandilla aunque por su apariencia tal vez ellos se lleven un susto. Subió el cierre de su sudadera para luego meter sus manos a los bolsillos y pasar a la siguiente cuadra, llegó a un poste de luz, fue ahí cuando sintió que un objeto lo golpeó, eso caisp que detuviera sus pasos, un carro color plata se detuvo a lado de la acera, en el asiento copiloto se asomó, era el tipo que llamó su atención en la fiesta.
—¡Adiós lindo!— Sonaba ebrio. Le pareció molesto la actitud de ese tipo, la persona que iba manejando le reprochó por estar haciendo alboroto, luego arrancó dejando a Lawliet solo otra vez.
Luego se dió la vuelta buscando con la mirada el objeto con que lo habían golpeado, cuando al fin lo encontró se dió cuenta que era una botella y dentro había un pedazo de servilleta sin embargo decidió ignorar siguiendo su camino.
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Pasó el fin de semana y en definitiva jamás volvería a ir a una fiesta ni de broma, en esos momentos se encontraba en las áreas verdes del campus en otra facultad así ignorando el chat grupal de su equipo por lo que estaba recostado en un árbol escuchando música. Por alguna razón le divertía como los demás se desesperan en época de evaluaciones por cosas tan sencillas a su percepción, pudiendo hacerlo, desde la sección de archivos de su celular envío un documento al chat.
Apagó la pantalla del celular para seguir disfrutando de la soledad, pensó que así lo dejarían en paz por un buen rato pero recordó algo y es que debía exponer en la siguiente clase que para él era importante, tocó su nariz en señal de fastidio, revisó la hora en su celular dándose cuenta que debía ir en ese mismo instante. Rápido se levantó para irse corriendo así chocando con otros estudiantes en su camino, corrió hasta ver el nombre de su facultad tallado en piedra, llegando al lugar dejó de correr y poco a poco estabilizar su respiración.
—Oye tu —Esa voz le pareció familiar también parecía agitada.—Dejaste tu celular tirado, si yo fuera otro tipo de persona me lo quedaba pero aquí me tienes.
Revisó sus bolsillos del pantalón y en su mochila cerciorando que era verdad, miró su celular sostenido por el chico después le quitó el celular.
—Daría contigo si eso pasa.— Advirtió con prisa.
—Oye, yo te conozco, eres quien me estaba mirando en la fiesta de Jeevas.
Entonces lo recordó.
—Y tu eres el idiota quien me aventó quien sabe que cosa. —Se fue a la otra dirección dejándolo solo.
El desconocido empezó a perseguirlo ya que no perdería su oportunidad ignorando el hecho de que lo percibió molesto y apresurado, mostró vergüenza en su rostro. Tardó un poco para organizar sus ideas y responder al respecto.
—Solo quería ser original en la manera de pasarte mi número de celular y mi Instagram.
Hubo silencio momentáneo.
—Oh que mal. —Respondió sarcástico.
Llegaron a un pasillo dividido por unos escalones que llevaban a otras aulas.
—Hablamos cuando termine la clase. — La verdad es que era una invitación a que se fuera y no volver a verlo.
—¡Suerte!— Deseó enérgico como si no entendiera la situación.
La verdad es que por suerte no fue el turno de su equipo ya que otros compañeros se tardaron con la presentación, Lawliet caminaba con más calma hasta que recordó lo de dos horas atrás, había muchas excusas del porque el sujeto lo esperaría ya que presentía que era así y al seguir bajando vió que él se encontraba sentado en el penúltimo escalón, estaba dispuesto en resolver la situación.
—¿Qué quieres? — Volteó levantando la mirada al escuchar la pregunta, sonrió pero dejó de hacerlo al tenerlo frente.
No cambiaba esa mirada de muerto ahora que lo pensaba y que miedo la verdad, ahora entendía el porqué Misa le decía que debería cues riomar el tipo de gustos en hombres pero ella con qué cara se lo decía si también elige mal ya que todas su parejas la terminan engañando o tratandola mal pero eso ya era otro yema y de todos modos la defendería.
Lo tenía frente a él y no sabía qué hacer.
—Emh..sobre la botella, quiero disculparme. Por cierto mi nombre es Matsuda Touta.—Le dió la mano para saludarlo pero al no recibir el mismo gesto la bajó.
—Solo lo mencioné para que tuvieras vergüenza y te fueras pero no funcionó al parecer. ¿Por qué lo hiciste? Digo, como para que querría tus datos personales.
—Solo quiero conocerte pero si no quieres está bien.—Ahora sí puso un rostro de seriedad, en el fondo se preparaba para el rechazo.
Ese chico de rasgos asiáticos le pareció atractivo en esa noche a pesar de que también percibió su actitud torpe y rara aunque en realidad él mismo no se considera normal por lo que decidió divertirse un poco ya después ambos tal vez se aburren.
Pasaron el resto del tiempo libre conociéndose, Matsuda era de la facultad de ciencias sociales y ahí estudiaba psicología, hablaban de música y platicaban de algunas anécdotas de la universidad y de Matt que al final resultó ser un vecino del chico, Matsuda también le platicó de sus amigos y en un momento el susodicho le mostró fotografías y descubrieron que ambos seguían a la misma banda y L le platicó de la vez que fue a un concierto de ellos.
Matsuda le estaba enseñando una imagen graciosa pero después pasaron a un ambiente de incomodidad cuando a Matsuda le llegó un mensaje por parte de un tal Beyond preguntando si ya había logrado acostarse con Lawliet por lo que rápido apagó el celular.
—¿A qué se deberá el azul del cielo?— Buena pregunta tontamente improvisada para desviar el tema fue a sentarse en el otro asiento del comedor de la cafetería de la facultad.
Volteó por los lados para cerciorarse de que el responsable del mensaje no estuviera espiando por ahí, le parecía sospechoso que justo en ese momento le haya llegado aquel bochornoso mensaje.
Ya sabía cómo era el actuar de su amigo en esos casos.
—La luz del Sol llega a la atmósfera de la Tierra y se dispersa en todas direcciones por los gases y las partículas que se encuentran en el aire. — De acuerdo, la verdad no esperaba una respuesta respecto al tema, quizás también quería cambiar la conversación —La luz azul se esparce más que el resto de los colores porque viaja en olas más cortas, más pequeñas. Este es el motivo por el cual casi siempre vemos el cielo de color azul.
¿Habrá alcanzado a leer el mensaje? Pero agradece que haya seguido la corriente.
—Oye, no era tan necesaria tanta explicación.— Al causarle gracia se puso a reír.
Matsuda sonrió, solo así ignoró lo ocurrido del mensaje y sintió que la tensión bajó.
—Me tengo que ir — Lawliet agarró su mochila.
—Claro, a ver cuándo volvemos a hablar.— Los dos se despidieron.
En el caso de Lawliet ya había terminado su clase, solo era el semi japonés quien todavía tenía que esperar su último turno.
Dudaba que eso sucediera después de lo ocurrido. Ambos se despidieron, cada quien se fue por su rumbo para ir a casa. Matsuda se detuvo en la parada del bus, su celular sonó avisando notificación por lo que revisó y le apareció " Ryuxaki comenzó a seguirte" le dió click para entrar al perfil y era él.
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Si hubo otra plática más. Dónde ambos siguieron conociéndose, también teniendo llamadas por las noches a pesar de que cuando coincidían en tiempo libre ellos dos se reunían en las canchas de la universidad
No duró mucho para que ellos iniciarán una relación.
No eran almas gemelas o la otra mitad, para Lawliet estaba bien ya que por su personalidad no creía en esas cosas, en realidad jamás tuvo esa necesidad de establecer una relación que no fuera de una sola noche y para el semi japonés no le daba importancia ya que eran sus vidas y nada más.
—¿Qué piensas? —Matsuda puso su mano sobre la mano de su novio quien sostenía la barra metálica del balcón.
Otra vez tenía su mirada a un punto muerto, ya se había acostumbrado a verlo así, de hecho se le hacía adorable ya que sus facciones se suavizaron ya que quizás era el único momento donde no parece estar analizando la situación.
—Solo pensaba en cómo nos conocimos. —Al otro joven solo le dió risa al recordar el momento que lo vió salir de aquella fiesta y la manera en que se le ocurrió llamar su atención—Vamos adentro, parece que otra vez va a nevar.
Matsuda asintió.
Las cosas del romance si eran extrañas o quizás solo para él.
