Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.


- High School DxD –

[True Draconic X Deus]


-Una nueva Leviatán-


-Sur de Japón-

Los youkai no eran seres naturales. Su origen no se encontraba en la naturaleza. Eran una creación del corazón. Un derivado de la vida, de la vida más desarrollada. Había ancianos que llegaban a afirmar que los youkai, de hecho, eran una enfermedad creada por el hombre. Una maldición que exigía replantearse la misma existencia y muy vagamente, el motivo por el que las religiones orientales existían.

Los youkai se originaban por los sentimientos negativos de los seres conscientes. Eran un cumulo de sentimientos negativos que se retroalimentaban con más sentimientos negativos, cual pozo negro, devorándolo todo y asimismo, incrementando su densidad.

Más animales que humanos, reunían y potenciaban los instintos más primarios y los incrementaban hasta límites irónicamente, salvajes. ¿Eran más que humanos o menos que animales?

Representaban el potencial del corazón humano. Los sentimientos negativos interferían en su energía natural, el ki, y los transformaba en auténticas abominaciones. Y aunque había registros de youkai que pudieron mantener su sensatez y se convirtieron en auténticos desastres naturales, los dioses no se mantuvieron ajenos a esto y ofrecieron… ayuda.

Desde espíritus guardianes a mantras o conocimiento sobrenatural que acabó plasmado sobre el papel conocido como talismán.

Con el paso del tiempo, del estudio, la dedicación y el esfuerzo y sacrificio de muchos, el shintoismo desarrolló las artes místicas y las Cinco Grandes Familias empezaron a combatir a los youkai por todo el país, purgándolo de todo mal.

Y el tiempo pasó.

La era dorada de la hechicería pasó y los tiempos modernos ofrecieron cierta paz al eliminarse los grandes males que acuciaban al pueblo. Con ello la necesidad de nuevos exorcistas. Tanto el número como la calidad. Cada vez había menos voluntarios y estos cada vez eran menos poderosos. Ya no había sentimiento de peligro. No había instinto de supervivencia.

El ser humano se había relajado.

Antaño los exorcistas y sacerdotes de toda la nación eran diestros en artes místicas y entraban hasta controlar y despertar todas las "Plumas Rojas". Abriendo las Puertas del Dragón. Clanes enteros se especializaban en estas técnicas.

Las técnicas místicas habían quedado relegadas a papiros cubiertos de polvo en estantes de tempos olvidados, custodiados por ancianos que no entendían las doctrinas. Los talismanes se reducían a los que las grandes casas habían querido y podido rescatar. Las ocho puertas habían pasado a ser cinco, una por familia…

El Shinto era débil. Limitado y escaso en números y débil. Fuerte entre los hombres corrientes, poderosos en la economía e influencias, seguían sirviendo a los dioses pero habían fracasado. Habían fracasado en proteger la nación.

El mundo había declarado una alerta sanitaria global. Originaria del este de Europa, pocos o casi ningún país conocido se había visto libre de este agente infeccioso. Y aunque no hablaban de él con detalle, existían múltiples cepas. Variantes. No era una infección mundial, era una guerra, una guerra sobrenatural.

Licántropos y vampiros habían extendido las fronteras de su guerra personal. Movilizando agentes infecciosos en ingentes cantidades sin ton ni son, sin cuidado y sin responsabilidad alguna, por todo el globo. Lucien en Arkadia, Vlad en Valaquia, Amelia en el Nuevo Mundo…

Y aunque las tropas de Lucien si habían irrumpido en la nación, accediendo por las frías estepas del Norte por la negligencia de la Casa Doumon… El miedo y el pánico habían despertado. La desconfianza, la inseguridad.

La endeble población no estaba preparada para esto. Y aunque la amenaza extranjera había sido neutralizada, un antiguo fantasma del pasado emergía, poderoso y ansioso de venganza.

Y emergió poderoso…

GRUNT GRUNT GRUNT

Cierto sacerdote Nakiri tragó saliva, adolorido, aterrorizado.

Frente a él un oni de tres metros, enormemente musculado, masticando con voracidad los cuerpos de los exorcistas que le habían acompañado.

Agarrándose su brazo izquierdo, apenas podía mantenerse en pie. La mirada, borrosa, apenas vislumbraba los restos de la aldea que habían venido a proteger.

Que habían venido a proteger… Para cuando llegaron todos los civiles ya habían muertos. Alimento para el poderoso oni que les había destrozado. El espíritu se había alimentado de toda la aldea…

-Nos estaba esperando…- susurró el sacerdote, asustado, mirando a lado y lado.

El oni se giró, gruñendo, sus ojos dos antorchas que reflejaban el fuego del mismísimo infierno se posaron sobre él. Dejando el tronco inferior del exorcista tomó un gigantesco garrote de metal. Más grande que el mismo sacerdote. Acercándose a él. Hambriento.

Metiendo su mano en su túnica, el sacerdote tomó uno de los talismanes, recitando un encantamiento, liberando un relámpago contra el youkai.

El monstruo no hizo nada por defenderse, caminando lentamente hacia él sin daño alguno.

Su momento había llegado, iba a morir…

-Este no-

-¡!-

El oni rugió furioso, estremeciéndose, antes de deshacerse en humo, cayendo una pesada piedra amarilla en el suelo, en su lugar.

Confundido, el sacerdote miró a su costado. Junto a ellos había un niño. Un humano con un extraño brillo azulado en su mirada. Un niño que agarraba una extraña piedra negra en su mano.

Una piedra que emanaba una abrumadora energía maldita.

-¡!-

El sacerdote retrocedió varios pasos, viendo el espectro de un zorro blanco tras el niño, un zorro de múltiples colas, ojos monocromáticos y aura perversa.

-Este tiene poder… Llévalo al altar-

El niño era humano, pero la piedra… El zorro…

Girándose, el sacerdote posó su mirada en lo alto de la colina.

Niugawa. Estaban en Niugawa, una población de Gifu. Una zona rural sin nada especial a excepción de un pequeño templo budista… El templo Zenkyuji.

-Exacto. Ryomen Sukuna…- dijo el niño, con el animal sonriendo aún más perversamente.

Sacando un cuchillo de su manga, el sacerdote lo llevó a su cuchillo, no podía permitir que le usasen como recipiente para…

-¡!-

El sacerdote dejó caer el cuchillo, con la mirada perdida, ausente…

El niño empezó a caminar colina arriba, erráticamente, con el zorro a un costado, el sacerdote más atrás. Alegre, el animal recorrió el templo. Observando la estatua del héroe local, la calamidad nacional.

El sacerdote alcanzó el templo, cayendo de rodillas en el altar.

"¿Por qué me importunas con tu presencia?"

El animal se apartó unos metros, enseñando sus dientes en una perversa sonrisa, satisfecha.

El youkai seguía vivo…

-Oh, gran Ryomen Sukuna…-

"La palabrería no te servirá de nada, youkai. ¿Por qué contaminas mi sencillo templo con sangre y muerte?"

-Soy la portadora de buenas nuevas… El mundo está cambiando, gran youkai- inclinándose levemente –He creído conveniente informarte de que el hombre vuelve a temer y los sacerdotes no serán un problema-

"No solo el hombre ha visto mermada su capacidad, los youkai también son más inútiles… ¿Por qué crees que un mundo sin rivales es apetecible para mí?"

-Esta humilde youkai pensaba que querrías conocer a los descendientes de Takefurukuma no Mikoto viven holgadamente de las rentas fruto de tu injusta derrota… En una ciudad llamada Miyazu, no muy lejos, al suroeste…-

"…"

-Sacerdotes incompetentes, lejanos bastardos del hombre que te humilló-

"…"

-Lamento las disculpas si no es de tu interés…-

"¿Qué pedís a cambio?"

-¿Pedir? Solo que consideres hacer una visita a una ciudad en el camino, una enorme ciudad que saciará tu vientre, restaurando tus fuerzas… Y que visites un templo, el templo Byodo-In… Hay muchos sacerdotes, será un calentamiento para tu grandeza…-

"Me marcho unos cientos de años y los tres grandes youkai se ven reducidos a un espectro que posee niños y dos cadáveres que recurren a un pobre diablo para que les arregle los platos rotos…"

-¡!-

"Esa es la piedra Hoji. La que usó cierta youkai para evitar la muerte y al sur esta el templo donde depositaron los restos de Shuten Doji y de Otakemaru, que es obviamente lo que quieres…"

La zorra rió divertida.

-¿Podemos contar con tu colaboración?-

"No tengo ningún interés en una mujer que vive de engañar pero… De acuerdo. Lo haré"

-Le estamos muy agradecidos…-

"Pero dile a tus amigos que su regreso no será ni longevo ni triunfal"

-¿Qué?-

"Siempre quise la oportunidad para demostrar que Otakemaru siempre fue un farsante y que yo soy el mejor"

La zorra se movió sinuosa por el templo.

-Para ser un youkai derrotado por un solo hombre… ¿No eres un poco engreído?-

Risueña, desapareció. El niño no tardó en abandonar el templo.

El sacerdote aulló de dolor.


-Inframundo-

Grayfia Lucifuge se mantuvo quieta, en silencio, observando a las esclavas de su sobrino. Tristes, cabizbajas, dolidas y afectadas. Un baño de humildad, una lección de realidad.

Muerte, crueldad y responsabilidad. Issei había cargado con toda acción, había realizado absolutamente toda la matanza, se había manchado las manos por ellas. Pero eso no significaba que las chicas estuviesen exentas de daño moral, psicológico. Y allí estaba ella, presente, observadora. Quería ver de qué madera estaban hechas.

La nekomata… No sabía decir si su actitud, fresca e indiferente, era el resultado de una disciplina y entereza o fruto del pasotismo y de la más absoluta irresponsabilidad. Fuese el caso que fuese, la joven no estaba lo más mínimo afectada. Lejos de ello, estaba visiblemente aburrida e irritada por ello.

La bruja, la primera esclava y la mejor. La princesa de hielo se mantenía firme, aparentemente gélida pero atenta para con sus hermanas. Acariciando el cabello de la nekomata, besando el pelo de Rossweisse.

La más reciente adquisición era peculiar. ¿Era una demonio experimentada o una cabezahueca?

La asgardiana, una mente brillante, era plenamente consciente de la situación. De las consecuencias de sus acciones. Nadie la culpaba, la sociedad demoniaca no era un paraíso, tenía sus triquiñuelas y sus trampas y ella las estaba sufriendo en su propia carne.

La Reina Gremory se llevó una mano a la mejilla. El hermano de su marido era demasiado excéntrico. Y este pseudo equipo era la mayor prueba.

Lavinia se acercó a las mesas auxiliares, preparando algunas tazas de té, dejándolas junto a las chicas.

-Nyaaaa… ¿No nos podemos ir, Lavi?-

-Aún es pronto, Kuroka-

-¿Por qué, nyaaaaaa? Yo quiero ir con el amo…-

-El protocolo dice que tras cada encuentro de este tipo los participantes han de pasar evaluación psicológica, Kuroka- indicó Ingvild mirando el techo –Una mejora, la verdad-

-¿Sique?-

-Un médico de la mente, Kuroka-

-¿El amo está enfermo? ¿De la cabeza?-

-Un poco si, esa obsesión suya no es normal…- sonrió Grayfia desviando la mirada.

-No. Solo quieren saber si estas muertes le han afectado- dijo Lavinia.

-¿Le van a abrir la cabeza?-

-Hablar, Kuroka, van a hablar con él-

La nekomata suspiró aliviada.

La valquiria las miraba en silencio. Había protocolos así en Asgard. Los Aesir eran plenos conocedores de los efectos a largo plazo de la muerte y la violencia continuadas en la psique y querían que sus soldados permaneciesen en óptimas condiciones a poder ser.

La puerta se abrió de repente, con un hombre alto, pelirrojo, irrumpiendo sin preocupación alguna en la estancia.

Grayfia lo encaró, realizando una profunda reverencia, reconociendo su presencia. Zeoticus ojeó a las esclavas, sonriendo al encontrar lo que buscaba. Señalando a cierta pelirrosa, la instó a que se acercase a él.

-¿Puedo hacer algo por usted, mi señor?-

-Vamos a poner a prueba esa lealtad que dices tener-

-¿?-

Colocando las manos encima de la mesa, el menor de los Gremory gruñó con fuerza, irritado. Furioso levantó la mesa, tirando todo el contenido al suelo, rugiendo.

Esto no podía estar pasando. Su padre se la había jugado.

No encontraba consuelo, alivio. Ascalon no era suficiente, no a dos activaciones en un solo día. Tampoco veía a Gabriel y su padre lo había llevado al límite, porque estaba a un paso de perder la razón. Perder la razón y lanzarse a tomar… Necesitaba a una de sus chicas, la necesitaba como el respirar, tenía una sed que le estaba matando, necesitaba saciarse YA.

¿Dónde estaba Gabriel?

Y casualmente su madre se había llevado a las chicas, prepararlas para algo, la cena? A quien le importaba nada de eso! Eran SUYAS y las quería YA!

TOC TOC

No era el mejor momento para una visita…

-No. Largo-

CLANC

-He dicho que no, que no quiero visitas, vuelve luego! Seas quien…- abriendo los ojos, el dragón tragó saliva.

Cerrando a su paso, Ingvild se apoyó en la puerta, mirándolo cohibida.

La única manera de describirla era sexy. Su piel estaba cubierta por sedas transparentes a juego con su cabello, medias altas con un liguero y una braguita ridícula. Un camisón atado con una cinta que dejaba su ombligo visible, sin sostén. Sus cabello peinado y recogido en un trenzas cruzadas. Levemente maquillada. Podía oler su perfume desde su posición.

Follable. Ingvild Leviatán se había preparado a conciencia.

-¿Q-que haces aquí?-

-Lord Zeoticus me ha pedido que venga, que estabas padeciendo y que requerías asistencia… ¿P-puedo darte esa asistencia?-

-No sabes lo que dices, vete, ya-

Los tacones de sus zapatos resonaron por la sala. Tomando al Gremory del rostro, Ingvild plantó un dulce beso en sus labios.

-Déjeme servirle, mi señor…-

-¡!-

-He hablado con Lavinia… Con Kuroka… S-sé que les pides y-y estoy… Déjame servirte… En lo que desees… N-no quiero ser solo una sirvienta…- susurró la pelirrosa sonrojada, colocando su mano en la entrepierna del demonio –Sé que no… ¡!-

Apartando su mano, extendiendo su mano, Issei cubrió su boca. Apretando su mandíbula.

-Tú y yo tenemos un acuerdo, un contrato… No quieras sobrepasarlo… Te conviene mantener esta traviesa pero segura línea roja…-

La pelirrosa se las ingenió para desabrochar el cinturón del dragón, envolviendo torpemente el miembro con sus manos.

-Tu…-

-Renuncio a mi ascendencia… A mi apellido… Seré una Gremory o lo que seas… Oficialízalo-

-¡!-

-Ayudaré a Lavinia… En todo-

-¿Sabes lo que pides?-

-No soy como Rossweisse… Soy una demonio. Sé que significa tomar esa pieza, sé que significa ser la esclava de un demonio de la lujuria-

-Tócate… ¿Y qué hay del contrato?-

-Como dirían los jóvenes de hoy día… Que le jodan a ese contrato… ¿Aceptarías a una huérfana de la calle a la que persigue un Clan de asesinos?-

Separando su mano, chasqueando sus dedos.

El círculo mágico de los Gremory apareció bajo sus pies.

Ingvild parpadeó sorprendida, viendo su pecho desnudo, la mano del demonio colarse por su espalda, la otra una Pieza de Alfil entre sus dedos.

-Si te piensas que algo tan ridículo como Katerea Astaroth puede alejarte de tus deberes… Sea como fuere espero que estés preparada para tu nueva vida, porque va a ser mucho más exigente que lo que has tenido hasta ahora…-

-Estoy preparada!-

-Oh, Ingvild. Me alegra tanto que hayas decidido dejar de hacer el idiota… Basta de tonterías, a partir de hoy eres una de mis prometidas y te prometo, mi precioso cubo de semen, que voy a hacerlo lo imposible para garantizar tu felicidad!-

La pelirrosa separó los labios para decir algo, liberando un suspiro de incredulidad en su lugar. Sus ojos naranjas vieron como la pieza de Alfil se introducía en su pecho lenta pero firmemente hasta desaparecer en su interior.

Echando sus ojos hacia atrás, gimió con fuerza al sentir una ola de energía recorrer su cuerpo. Como cada célula era modificada a la fuerza. Como la química en su cuerpo era transformada, adulterada, modificada. Todo su ser, desde sus mismas células a sus circuitos mágicos fueron reformados con una letal violencia. Dejándola sin aliento. Sin fuerzas…

Abriendo los ojos, sus pupilas anaranjadas se toparon con los rojos. Y la química en su cuerpo reaccionó, arrollándola como un tren. En ese mismo instante entendió a Lavinia, a Kuroka…

Sus ojos rojos imponían, exigían sumisión… Y cada fibra de su ser deseaba ofrecer esa sumisión.

-Bueno bueno…- susurró Issei inspeccionando a su nueva esclava -¿Cómo te sientes?-

-¿Yo…?- ronroneó la demonio acariciando el pecho del castaño –Muy biennnn-

-¿Notas algún efecto secundario? ¿Te duele algo?-

-Mmm Mmm- besando su cuello, su pecho.

Sonriendo, el dragón bajó sus manos hasta el redondo trasero de la Leviatán, amasándolo, golpeándolo con sus dedos, tanteándolo.

-¡Mmm!-

-No estoy convencido… ¿Y si hay algún tipo de problema o anomalía?-

-¿?-

Cargándola sobre su hombro, el niño la dejó sin problemas en su cama, acabando de retirarse la ropa que le quedaba.

Ingvild no tuvo tiempo para responder, viéndose tumbada en la cama de su amo con sus labios sellados por los suyos.

Contenta envolvió su cuello con sus brazos, dejándose hacer. Sin tener la mínima idea de cómo responder, Ingvild se rindió a su voluntad.

Estremeciéndose, sintiendo las manos de su amo recorrer con maestría su virginal e inexperto cuerpo.

-Tendremos que inspeccionarlo a fondo…- gruñó Issei tomando los labios de la demonio.

Ingvild gimió sorprendida, abriendo los ojos sobrepasada.

Confundida, dejó que su amo se deleitase con su boca, recorriéndola a placer.

Jadeante sonrió complacida cuando este empezó a recorrer su cuello, besando su hombro, masajeando lentamente sus pesados pechos.

Elásticos, suaves… Enormes.

Tomando uno de sus senos con sus labios, lamiendo lentamente, pasando de uno al otro. Succionando sus pezones.

La pelirrosa gimió confundida, llevándose las manos a la boca.

Issei le negó el silencio, tomándola de las muñecas, colocando sus manos por encima de su cabeza. Cuando Ingvild pensaba que ya no podía mejorar, Issei coló su mano bajo su braguita.

Arqueando la espalda, la chica chilló.

-Chilla, chilla… Quiero escuchar como chillas mi nombre!- murmuró Issei empezando a acariciar su sexo, abriéndose paso lentamente, recorriendo el interior de la belleza.

Jadeando, incapaz de murmurar nada coherente, miró como el castaño la soltaba, arrancaba su prenda inferior y levantaba su cintura.

Si creía que no podía estar más avergonzada se equivocaba.

Abierta de piernas, levantada sobre su espalda, chilló avergonzada cuando Issei, de rodillas, hundió su lengua en su entrepierna.

Retorciéndose de nuevo, liberando un alarido de placer intentó liberarse. Issei no le dejó, sujetándola de la cintura con fuerza.

Perdiendo las fuerzas, nublándose su juicio, se mordió el labio inferior, gimiendo y gimiendo.

El dragón estaba saboreando cual plato delicioso su intimidad.

-Y-yo… Yo! Yo…-

-Vamos, vamos!- exclamó el dragón volviendo a meter el índice en su interior, cambiando a su medio, moviendo su muñeca con ritmo, con velocidad.

Divertido, sonrió al ver a la pelirrosa estremecerse violentamente, corriéndose en su mano dejándola empapada.

Riendo dejó que se relajase en la cama, sudorosa, con la mirada perdida.

-Muy bien, Ingvild… Has pasado la prueba!-

-P-prueba… Que…-

-Es muy raro que una virgen puede alcanzar el orgasmo… Tú lo has hecho. ¿Sabes qué significa eso?- murmuró Issei colocándose sobre ella, entre sus piernas, colocando sus codos a ambos lados de la cabeza.

-Q-que…-

-Que tu cuerpo obsceno es ideal para mi insaciable apetito sexual, preciosa-

-Y-yo no…-

-¿No eres qué? ¿Obscena?-

-Y-yo…-

-Oh, preciosa… Vamos a demostrarlo…- tomando sus labios, empezando a besarla.

Penetrándola de golpe, de una vez.

Chillando en su boca, la joven se intentó moverse, el castaño no le dejó. Tras unos interminables segundos, el joven se separó para volver a golpear sus caderas con fuerza.

Repitiendo y repitiendo, finalizó el beso, separándose.

Ingvild inspiró sobrepasada, observando a su amo sobre ella, entre sus piernas.

El dolor, intenso, había pasado, dando paso a algo que no había experimentado antes… Una barra de carne, dura y ardiente estaba entrando en ella, entrando y saliendo sin misericordia. Y lo amaba.

-Eres una demonio, eres más fuerte de lo que crees… Puedes aguantar esto y más!- gruñó Issei ganando ritmo, lleno de orgullo al ver a la pelirrosa agarrar las sabanas sobre su cabeza, ronroneando satisfecha.

-Oh… Issei…-

Inclinándose de nuevo, volviendo a besar a la demonio, esta se agarró abrazando su cuello, envolviendo su cintura con sus piernas.

Realizada, Ingvild Leviatán dejó que su amo se la follase a gusto.


-Más tarde-

Una mesa de un restaurante. Abundante comida profesional. Media docena de bellezas vestidas de etiqueta con una copa en mano. Un joven pelirrojo sosteniendo una botella de vino.

-Somos menores-

-Hoy no!- respondió Issei rellenando más sus copas.

-¿Qué celebramos?-

-¿Necesito alguna razón para querer ver a mis chicas elegantes?-

-Esto no es ropa elegante, es molesta, nya!- gruñó la morena abriendo el vestido, intentando respirar.

-Estate quieta, te he elegido un traje sin cuello a propósito…-

Obediente, la chica cedió. El dragón se inclinó junto a ella, susurrándole al oído.

-Buena gatita…-

Sonrojada, satisfecha, la nekomata se centró en su copa contenta.

-Que celebramos… Celebramos que Ingvi es oficialmente una de vuestras hermanas, Kuro, Lavi… Ya la podéis felicitar-

Lavinia sonrió emocionada, levantándose, abrazando a la chica.

La morena gruñó molesta.

Rossweisse palideció, bebiéndose el contenido de la copa de una tirada.

-Ingvi toma el rol de Alfil, tu compañera Lavi, cuento con vosotras para cubrir las necesidades mágicas del equipo…-

-¿Qué equipo? No nos dejas pelear a tu lado!- protestó Rossweisse sonrojada.

Todos los presentes la miraron sorprendidos.

-No estáis preparadas…-

-Entrenamos día a día, duro!-

-Valquirucha! No eres una…-

-Kuroka- dijo Issei serio, interrumpiendo a la nekomata, ordenando silencio –No hemos trabajado el combate en equipo. Y entrenáis físicamente, pero ni os habéis graduado ni hemos tocado los aspectos mentales de matar a nadie-

-Excusas!- dijeron todas las chicas al unisono.

-Tarde o temprano lo tendremos que hacer…-

-Más tarde que temprano- sentenció Issei alzando su copa –Que ninguna se confunda. Si queréis hablar de cosas como estas adelante, no tengo secretos para vosotras ni hay muros entre nosotros. Somos una unidad compacta y con una excelente confianza…-

-¿E intimidad?- exclamó una voz aguda -¿Sois tan cerdas como para meterle mano a vuestro amo? Malditas degeneradas…-

Todos los presentes se giraron, buscando la fuente de la voz. No había nadie.

Las chicas volvieron a mirar al dragón, abriendo los ojos incrédulas al ver a una pelirroja sentada… Sobre su regazo.

Una fiera melena roja embutida en un vestido rosado. Unos intensos ojos azules con los brazos cubiertos por guantes blancos hasta el antebrazo, sentada sobre Issei, su cabeza pegada a su pecho, una de sus piernas alzadas. Su mano acariciando el contorno del rostro de Issei.

Mirándolas con dureza, una a una, posesiva. Amenazante.

-¿Quién es esta, nya?-

-Kuro! Ella es Rias-sama!- corrigió Lavinia.

-La rubia de bote es educada, la gata salvaje es eso, algo salvaje- susurró la pelirroja seria –Uno es el pendón durmiente que no se podía haber quedado dormida no, ha despertado para seducir a mi hermano con sus malas artes… La otra parece decente, al menos no va con las bragas en la mano buscando la atención de mi hermano… ¿Es la chica que McGregor dice que es tan inteligente?-

-Aja- respondió Issei asomando su cabeza por un costado –Chicas, os presento a la mejor de las hermanas, Ria-tan, la diosa hermana!-

-Humph!- gruñó Rias molesta.

-Las Alfiles, Lavinia e Ingvild. La Torre, Kuroka. La becaria, Rossweisse- indicó Issei señalando a ojo las distribuciones en la mesa –Mi hermana es pura dulzura… ¿No tendrías que estar en clase?-

-Tenía cosas que hacer-

-¿Hacer que?- preguntó Issei mirando a uno de los camareros, señalando su silla, pidiendo otra.

-¡Hay que marcar a estas perras!- chilló la niña alzando la voz -¡Mi hermano puede ser un blando, pero yo no voy a consentir que… ¿Qué haces?- preguntó la pelirroja mirando al hombre que había dejado una silla a su lado -¿Quién quiere eso? No ves que todas están sentadas ya?-

-Es para ti obviamente, nya-

-Tu silencio!-

-Ria-tan, vamos, siéntate-

Sonriente, la pelirroja obedeció, colocando la silla pegada al límite, volviendo a su mirada dura al sentarse en la silla.

-¿Qué le pasa a esta, nya?-

-Ria-tan…- empezó Lavinia con dulzura –Me alegra mucho poder…-

-¡Rias-sama para ti, esclava!-

-Ria-tan, suave suave-

-Pero…-

-Suave- ordenó el castaño sirviéndole una copa a su hermana.

-Como quieras… Podéis llamarme Rias!-

-Me alegra mucho poder conocerte… Issei habla mucho de ti, eres una chica maravillosa y esperaba ansiosa este momento! ¿Quieres ser mi amiga?-

Rias abrió la boca para ladrar su respuesta, agresiva. Issei apretó su mano con suavidad.

-Por supuesto, las esclavas de mi hermano son como mis hermanas…- rectificó la pelirroja dócil.

-Que falsa, nya-

-¿Dices algo, saco de garrapatas?-

-Repite eso, demonio incestuosa! Nya!-

-Nya esto, nya aquello… Que repetitiva… Podrías adiestrarla para que hable como se espera de…-

-Es parte de su encanto…-

-Encanto- repitió la pelirroja con desdén.

-Exacto. Y no pienso cambiar un solo aspecto de ella. Como la pasión de Lavinia por el conocimiento. La manera en que Ingvild contempla la vida… Y ardo en deseos de conocer cómo ve el mundo Rose-

-¿R-Rose?- preguntó la albina sonrojada.

-Lo que ves, hermanita, es la creme de la creme… Lo mejor que he conocido en la vida-

-¿Y qué hay de la sacerdotisa?-

-Dame algo más de tiempo-

-¿Qué sacerdotisa?- preguntó Lavinia alzando una ceja, sorprendiendo a la pelirroja.

-No te confundas. Es pura bondad, pero no todo bondad- siseó el dragón divertido –Perfectas por fuera, tan imperfectas por dentro…-

-Ideales para ti, lo entiendo- mirando a su hermano a los ojos –Yo soy quien manda aquí, y voy a establecer las reglas ahora mismo…-

Issei trasladó su mano al mentón de Rias, orientándole hacia él.

-Son mis chicas, Ria-tan. Se buena con ellas-

-Otouto…-

-Si les das una oportunidad te sorprenderán, te lo aseguro-

-Muy bien… Pero no seré blanda!-

-Se tu misma, no quiero otra cosa- besándola dulcemente en los labios.

Rias ladeó la cabeza, separando sus labios, dejando que su hermano degustase su boca.

-Vaya hermana estas hecha, nya…-

-¿Celosa?- sonrió Rias provocativamente, recogiendo un hilo de saliva antes de llevárselo a los labios –Mi hermano lo es todo para mí y no hay nada que no hiciese por él-

-Yo no tengo celos de nada, princesita, soy su esclava. Nya. Nuestra relación es mucho más profunda que la vuestra!-

-¿Oh?- exclamó Rias alzando las cejas, levantándose.

Issei la miró alerta, viendo cómo se acercaba a la nekomata, inclinándose en su oído.

-Mi hermano no tiene mayor esclava que yo-

-¿Qué?-

-¿Te crees especial por ser el entretenimiento de mi hermano?-

-Yo hago lo que mi amo me pide, cosas que una hermana no puede hacer, nya-

-No hay nada que no pueda hacer, no me has escuchado?-

-¿?-

-No hace falta que Issei me lo pida, mi comida en este restaurante será su polla en mi garganta y mi postre su semen en mi vientre. Solo tiene que ponerme sobre la mesa y dejaré que me sodomice con gusto frente a vosotras o cualquiera, donde sea, cuando sea-

-¡!-

-Te desafío a que me superes, gatita. Nadie puede ganarme en mi carrera hacia la depravación absoluta por mi hermano…-

-¿Ria-tan?- preguntó Issei buscando la atención de su hermana.

-Solo le deseaba suerte a mi querida… "Hermana"- sonrió la pelirroja contenta, volviendo a su asiento.

-¿Eso le has dicho?-

-Entre otras cosas, pero si-

Él no había escuchado nada, pero las chicas si. Y miraban a Rias con fiereza. Las había provocado, pero no sabía en qué…

-¿Sabes una de las cosas que me gusta de que seáis demonios?-

-¿Mmm?- preguntó Rias acercando su cubierto a la boca del dragón.

-No importa cuánto coma. Esto no se queda aquí!- exclamó Issei pellizcando el vientre de la pelirroja –Aunque esto tiene sus inconvenientes…-

-¿Tu metabolismo no procesa las proteínas? Pobrecito!- dramatizó la pelirroja devolviéndosela a su hermano.

-¡Issei!- protestó Lavinia mirando su plato con culpabilidad.

-Esta gata no puede engordar, nya- devorando su carne con entusiasmo.

-Engorda, así mi hermano te abandonará y…-

El dragón devolvió la cuchara a la boca de la demonio.

-Tampoco hay que dramatizar. Sé que mi primo está ganando masa…-

-¿Para qué quiere eso un niño?- preguntó Ingvild.

Rose liberó una carcajada.

-Los hombres son hombres, Ingvild-

-Claro. Tú entiendes de hombres…- dijo Issei.

-No entiendo de niños, que no es lo mismo…- respondió la valquiria.

-Mi primo tiene unos pocos años más que yo… Tienes que verlo. Y se supone que las artes marciales de mi padre han de tumbarle…-

-¿?-

-¿Artes marciales? Pensaba que eras más de armas…-

-Lavinia, digan lo que digan no les creas, soy malísimo-

-Miente. Lo hace muy bien- discrepó la pelirroja.

-Como si tu opinión fuese respetable, nya…-

Rias esgrimió una mueca de horror, dejando caer su cubierto.

-Ahora que lo dices… No he conocido a ninguna valquiria con sobrepeso. En la modélica sociedad del Inframundo no existen los gordos. Somos todos modélicos, jóvenes y atléticos-

-Silencio, degenerado-

La pelirroja se levantó, su cabello flotando en el aire. Furiosa.

-Cómo te atreves a hablarle así a…-

Issei tiró de su mano, obligando a que se sentase.

-Cuando tengas tu equipo lo gestionas como te dé la gana… Este es mi equipo!-

-Pero…-

-No tengas prisa, que esto es duro…-

-Duro es lo que te ponen… ¿Incluso la asgardiana?-

-Me sobreestimas- mirando a la bruja, guiñando un ojo, Lavinia asintió.

-No sé si tu hermano te ha hablado de mi pasión por el conocimiento… Siendo franca admiración por tu academia-

-¿Qué?-

-La elite de la formación en el Inframundo! Ha de ser maravilloso!-

-Femenina- matizó Ingvild.

-¿La formación es diferente?-

-Creo que salvo algunos pequeños matices, son lo mismo- respondió Rossweisse –Entre las masculinas y femeninas, la nuestra es… Meh-

-¿Menosprecias la oportunidad que mi hermano te da de formarte?- preguntó Rias molesta.

-Rose y Lavi tienen unas inquietudes que mi centro, uno genérico, no puede abastecer. ¿No estas orgullosa de que tengamos mentes tan difíciles de saciar en nuestra casa?- murmuró Issei.

La pelirroja no parecía especialmente contenta por este hecho.

-¿Una de las academias más prestigiosas no os es suficiente?-

-Solo queríamos saber que se estudia y el nivel, me parece maravilloso…-

-Ciertamente!- respondió la pelirroja con contundencia –La academia analiza constantemente las tendencias y actualiza de forma continua la información que se transmite y se traspasa a las nuevas generaciones. Yo misma y todas mis compañeras somos unas privilegiadas porque podemos recibir los conocimientos de miles de años de ininterrumpida educación!-

-¿Qué dice, nya?-

-Que se han equivocado muchas veces, pero que han aprendido- respondió Issei.

La pelirroja se giró molesta ante la risa de la nekomata.

-Si queréis más educación…- murmuró Rias acomodándose en la silla -¿Queréis estudiar en mi institución?-

Las chicas la miraron sorprendidas.

Issei no le prestó mucha atención. Un ejército de camareros empezó a dejar múltiples platos por toda la mesa.

Ingvild y Kuroka eran las más entusiastas por el hecho.

-Las chicas están interesadas en tu institución, en ti, no te me las lleves-

Los ojos azules lo miraron sorprendida, antes de sonrojarse levemente avergonzada.

-¿Era eso? Lo siento mucho!- tomando sus cubiertos –A ojos de un recién reencarnado nuestra academia no es nada del otro mundo…-

-¿Por qué dices eso?-

-En nuestras aulas se impartirá docencia con miles de años de constante evolución pero por los cuernos de Satán… Apenas avanzamos. Son más importantes las fiestas y reuniones en los salones de té que la formación en si…- llevándose una buena cucharada de sopa a la boca, ronroneando contenta -¡Esto esta delicioso!-

-Y por eso mi hermana os ha preguntado si queríais estudiar en su academia, se preocupa por vosotras- continuó Issei.

La pelirroja se miró la falda de su vestido sonrojada.

-La Casa Gremory es una influyente y con muchos recursos. No le tenemos miedo a gastar recursos y esto deriva en más recursos…- mirando a la bruja –Hay un demonio, un demonio más antiguo que el tiempo obsesionado con la magia. Fundó una Academia, goza de mucho renombre, podrías estudiar ahí-

-¡!-

La rubia dejó su tenedor en la mesa.

-¿La academia de Mephisto Pheles?- murmuró la joven Reni.

-¿Ayuda, nya?-

Lavinia abrió la boca, dispuesta a dar una explicación. Issei la interrumpió alzando el índice, ordenando silencio.

-Ingvi, si nos haces el favor…- dijo Issei centrándose en su plato.

La pelirrosa parpadeó perpleja.

-Si dejamos que Lavinia siga hablando no va a comer nunca…- llevándose el tenedor a la boca.

-¿Qué puede aportar ella, otouto?- preguntó Rias con curiosidad, mirando a la chica de reojo.

-Todas mis chicas comparten un factor determinador común-

-¿Su pecho?- preguntó Rias llevando su tenedor a la boca del chico.

-mMmmMMmm-

-¿Chicas hermosas, nya?-

-MmmmMMmm-

Tomando su copa de vino, el niño se dio un gustazo vaciándola.

-Todas y cada una de las presentes en esta mesa son absolutamente fascinantes… Ingvild, en particular… ¿Qué me dices si te digo que tiene más de cien años?-

La pelirroja se giró al instante, incrédula.

-Enfermedad del sueño- añadió recostándose contra su asiento –Ingvi, si me haces el favor…-

-Issei siempre hace lo mismo! No soy una historiadora! Ni tampoco era una eminencia o alguien famosa que conocía a gente importante!- protestó la pelirrosa inflando las mejillas.

-Vamos, vamos, sé que tienes algo que decir… No?-

Dubitativa, se llevó otra cucharada a la boca, mirando fijamente al demonio.

-Hablas de Mephisto Pheles… El demonio del tiempo. Se le llama así porque se dice que nació antes de que se empezase a registrar el tiempo…-

Issei gruñó irritado. Las chicas la miraron con interés.

-Es una de las existencias más antiguas del Inframundo, uno de los demonios más longevos, de la edad de los Maou Originales. Un demonio apolítico, libertario, más interesado en el conocimiento que en el poder… Es conocido por su contrato con Fausto y eso fue un antes y un después en su vida…-

-¿Mephisto encontró el amor de una buena mujer?-

-Para nada… Formalizó un contrato con un joven humano, Fausto, y se cree que entonces descubrió el potencial del ser humano…- tomando su copa –Se estableció en el mundo humano y creó su organización mágica, una reputada institución académica mágica-

-¿Qué dice, nya?- murmuró Kuroka inclinándose hacia Lavinia.

-Que ese hombre inició las capturas de humanos y creó un sitio donde se estudia magia-

-Ahhh…-

-¿Fue Mephisto quien la creó o solo tomó el relevo de Fausto?- preguntó Rossweisse sonriente.

-Quien sabe…-

-Entonces los demonios empezaron a reclutar por eso, nya?-

-Mephisto creía en el elitismo, hasta entonces se reclutaba por otros motivos, pero Pheles refinó la búsqueda- explicó Ingvild.

-Eso es muy ambiguo, tampoco está demostrado que Mephisto fuese quien iniciase la costumbre- respondió Rias molesta.

-¿Y las acciones de Mephisto condicionaron también al Cielo? Ellos hacían algo parecido…-

-Y los demás dioses, nya-

-Quizás Mephisto solo buscaba imitar a alguien que ya lo hacía- propuso Lavinia.

-Muy buen apunte!- exclamó Rossweisse –Tampoco puedo decirte desde cuando se reúnen Einherjar… No hay registros precisos del origen del reclutamiento-

Rias las miró con curiosidad. Su hermano aplaudió con fuerza.

-A esto me refería, lo ves? Mis fucking chicas. Inteligentes, brillantes y lo mejor, se llevan tan bien… ¿Crees que tendré que esperar mucho para las tijeritas?-

-Mmmm…-

La pelirroja se pegó a su hombro, rellenando la copa del niño.

Issei miró su copa con desdén. Enfocando a su hermana, alzando su mentón con delicadeza.

-¿Qué quieres, dulce hermanita?-

-Antes de que me olvide y hablando de él… Mama me ha pedido que te transmita un encargo-

Gruñendo se movió incómodo.

-No protestes! También te lo pido yo-

-Mmm…-

Al ver que se relajaba sonrió. A ver cuánto le duraba la sonrisa.

-Sairaorg ha venido a vernos… Aprovechó en un día de fiesta…-

-Mi primo, un buen tío- dijo Issei sin mirar a las chicas -¿Qué quiere?-

-Está preocupado. Entrena y entrena y no mejora-

-¿Le recomiendo un profesor?-

-Padre te enseñó el estilo de defensa familiar…-

El dragón dejó su copa en la mesa.

-No puedes estar hablando en serio!-

-Ise! Es Sairaorg!-

-Como si hablamos de Grayfia-okami-sama en tanga-

-¿Q-que? ¿Te has imaginado a Grayfia-sama en…? Borra eso de tu memoria!-

-Me niego…-

-¿Cuál es el problema?- preguntó Rossweisse inclinándose hacia Lavinia.

-Issei no se lleva bien con los hombres-

-Y Sairaorg es un combatiente físico, está obsesionado con mejorar entrenando su cuerpo- añadió Ingvild.

-E Issei es un vago! Nya-

-¿Vago? ¿Yo?- gruñó el dragón.

-Más bien es una cuestión de autoestima- añadió Lavinia –Su orgullo de dragón le impide competir con su primo por si pierde… De una manera humillante-

-Que cojones estáis diciendo! ¿Yo? ¿Miedo? ¿Yo?- acabándose la copa de un trago –Traedme a ese musculitos! Lo voy a reventar!-

-¿Entonces no tienes a nadie…-

-Todos mis familiares murieron…- respondió Ingvild con una triste sonrisa.

Llorando levemente, Rias la abrazó con fuerza.

-¡Ya no estas sola, hermana!-

-¿Qué?-

-La familia Gremory será la tuya desde ahora! Cuenta conmigo para lo que necesites! Ni lo dudes!-

-G-gracias… Será un… ¿Estas bien?-

-Sep! ¿Poggue lo dices?- preguntó la pelirroja acabándose otra copa.

No muy convencida, la pelirrosa miró a su alrededor.

Atrás había quedado la cena para dar paso a la fiesta. En una estancia anexa, el castaño había pedido y preparado, una sala vip con abundante bebida, luces de todos los colores deslumbrando en la estancia oscura… Y mucha música.

Mientras Rossweisse bailaba bajo los focos de neón, la rubia y la morena se restregaban contra su amo. Cantando y riendo, no pasaba desapercibido que el chico no dejaba centímetro sin recorrer con sus manos. Interrumpiendo los cantos con sendos intercambios de saliva.

-Basta de hablar… Ingvi, vamos, con Lavi!- dijo Issei acercándose a ella.

-¿Con Lavinia para gue?- preguntó Rias mirando a su hermano, recogiéndose la baba que le caía por la cornisura de los labios.

-Lavinia e Ingvild cantan de maravilla! Tienes que escucharlas!-

-¿En gerio?-

-No he preparado nada, Issei…-

-He preparado esto para vosotras, vamos!- exclamó el chico tirando de su mano, tomándola por la cintura –Lavinia te está esperando, cantad lo que queráis-

-¿Lo que quiera?-

-Eres libre de hacer lo que quieras, Ingvild!- respondió Issei extendiendo los brazos, dejándose caer en el sofá junto a su hermana.

Sonriendo contenta, se acabó su copa, girándose hacia la rubia que la esperaba con un micro en mano.

-Supongo que puedo… Si! Vamos a cantar!- exclamó la demonio radiante.

Ya no tenía que contenerse. Ya no tenía que esconder sus aficiones ni avergonzarse de ellas.

Ahora era "libre".


-Serafall Memorial-

Una de las recepcionistas del gigantesco hospital miró la solicitud sobre el mostrador. En condiciones normales no tendría inconveniente pero… Aunque el emblema era correcto y reconocía a la noble… No dejaba de ser una niña de 9 años.

-¿No me has escuchado?-

-La he escuchado perfectamente, joven Phenex- acariciando el emblema de metal sobre la mesa –Pero este emblema solo te permite acceder a los registros de tu familia-

-Quiero ver a mi doctor! Ahora-

-¿Ahora?-

-¡Ahora!- chilló la niña colocando sus manos sobre la mesa repetidas veces -¿Qué pasa contigo? ¿Por qué no haces lo que te digo?-

-¿Qué quiere?- preguntó un hombre adulto con bata blanca.

-Doc!-

-Joven Ravel, que alegría verte. Asumo que no estas resfriada-

-¡Para nada, doc!- exclamó alegre caminando hacia el hombre.

El hombre, cigarro en boca, acarició su cabello.

-Tu madre no ha dicho nada, que quieres pequeña-

-¡No soy una pequeña! Exijo respeto! ¿Por qué no me respetas?-

-Porque no tienes ni diez años- volviéndose a la secretaria -¿Qué ha pedido?-

-Ver el historial del menor de los Gremory-

El doctor la miró con dureza.

-¡Madre me lo ha pedido!-

El demonio negó con la cabeza. Ha saber que le había pedido a la niña… Nobles.

-Yo me hago cargo- dijo el hombre metiendo las manos en los bolsillos, empezando a caminar por los pasillos.

La rubia lo siguió a paso ligero.

-Soy el médico de la familia, no me interesan vuestras disputas políticas, aunque las entiendo…-

-Madre me ha asignado una misión muy importante…-

-Te he dicho que no quiero saber que es, que querías de ese historial?-

-Saber más de ese insolente!-

-El menor de los Gremory… Conozco su historial… ¿No es más normal que te cases con él?-

-¿Qué tonterías está diciendo?- chilló la niña alterada.

-Así es como soléis solucionar las cosas los nobles…-

-Madre me pidió que investigase a ese niño! Y no sabes que he visto hoy!-

-El duelo con los Stolas… Habrá sido grandioso. Estaba trabajando, perdóname si me lo he perdido…-

-¿C-conoces el historial?- chilló la niña acercándose al doctor, cortándole el paso -¿P-puedes explicar lo que he visto?-

En silencio abrió las puertas de su consulta, instando a que la joven entrase.

Sentándose en su silla, encendiéndose otro cigarrillo.

-¿Qué has visto?-

-¡E-ese niño se movía… Y parecía que anticipaba… Y un poder surgido de la n-nada!-

Dándole un par de caladas a su cigarrillo, el medico miró a la niña.

-El hijo menor de Venelana y Zeoticus Gremory… Esos dos siempre han procreado excepcionales ejemplares. Sin la existencia de Sirzechs no me creería la del hijo menor… Que hermanos más cabrones. Sus genes son… Huau! Y mejor no hablamos de la hermana, decir que será una supermodelo es quedarse corto… Y hablar de esa hembra es hablar de Issei. Tan celoso como peligroso… Y que peligros comporta…- dejando algo de ceniza en el cenicero –Cuando ese niño tenía cinco años sus padres lo trajeron a este mismo centro. Problemas nerviosos, cardiacos, respiratorios… Daños neurológicos. He visto el cuadro clínico, aquello era un caso perdido-

-¡!-

-No se sabe, no ha trascendido que sucedió, pero el pequeño se aferró a la vida. Y no solo eso, descubrimos que dolencia le aquejaba… Ese niño no tiene poder demoniaco porque padece una anomalía genética, que es lo que refleja su historial médico. Algo que los Gremory guardan celosamente-

-¿Y qué dice?-

-No puedo decírtelo-

-¿Cómo qué no?- chilló la niña irritada.

El hombre se acarició la barbilla curioso.

-Aunque supongo que conocer a tu futuro prometido no es una mala opción… Y mitigaría el enfado de los Gremory…-

-Tendrías que salir de aquí, doc. Este espacio cerrado te está afectando- señalando la cabeza.

-El niño posee poder dragontino-

Parpadeando repetidas veces, la rubia la miró incrédula.

-Es más preciso decir que su poder dragontino es superior al demoniaco… Y eso afecta a su cuerpo, le está mutando…-

Ravel alzó el índice, pensativa, empezando a moverse por la consulta.

-La velocidad… La fuerza… Los ojos…-

-El análisis físico detectó la existencia de escamas bajo su piel, una especie de segunda capa que se resistió, ya de infante, a nuestros bisturís…-

La rubia la señaló.

-¿Las puertas del dragón? Ha de ser eso… Los ojos! Es por eso! Ahora lo entiendo todo! Que sinvergüenza!-

-Joven Phenex, no te centres tanto en el físico… Y preocúpate de esto…- señalándose el pecho –Y de esto- tocándose la sien.

-¿Celoso y peligroso?-

-Deja de intentar conseguir documentos de forma ilegal y estudia a los dragones, cuanto más sepas de ellos más sabrás de él-

La Phenex no la miró muy convencida.

-Doctor…-

-¿Si?-

-Usted conoce los secretos de nuestra fisonomía…- empezó la joven mirando el suelo nerviosa.

El doctor alzó una ceja, sorprendido.

-Has visto a tu hermano combatir muchas veces, has escuchado de las gestas de tu familia… Pero has visto a ese niño, has visto a su hermano mayor y te preguntas… Si ese niño es superior a tu hermano mayor… Quieres que te diga si el dragón es superior al fénix-

-¡!-

-Por el bien de la familia Phenex, a la que me debo solo diré… Ándate con mucho cuidado si has de tratar con ese animal-

Mirándolo con desdén, la rubia abandonó la consulta.

Acabándose el cigarro, el hombre tomó el teléfono de la mesa de la consulta, marcando un número por puro automatismo, esperando que tomase señal.

"Buenas tardes doc, debo suponer que ya ha ido"

-Lo ha intentado, señora-

"Seguridad no me ha llamado. ¿Es cosa tuya?"

-Le he dicho lo que el código me permite, señora-

"En nombre de la Casa Phenex te lo agradezco"

-Es mi deber, señora-

PI PI PI

Suspirando, el doctor dejó el teléfono en su sitio.

-Malditos nobles… No respetan ni la infancia de una inocente niña-


-Residencia Gremory – Japón-

Los ojos rosados de Ingvild brillaban de entusiasmo. Llevaba tiempo queriendo preguntar… Que pasaba en esa casa.

Issei Gremory era un niño generoso, ingenuo o quizás despreocupado. O no valoraba o no consideraba que el dinero tuviese valor alguno. Lo entregaba y lo ofrecía sin reservas. Y aunque eso era algo curioso… La casa estaba encantada. Y cuando decía encantada era que era mágica. Se movía. Cosas se movían. Ciertas cosas se movían.

Exempli gratia, solían llegar paquetes a casa, bien vía postal o por circulo de transporte. Rara vez iba nadie a recogerlo, era habitual ver las cajas, paquetes o incluso el mismo contenido ir flotando por la casa. Así como instrumentos de limpieza, ropa u otros enseres. En esta casa se podían ver platos fregarse mágicamente, trapos limpiar los estantes, cuchillos y utensilios preparar los menús… Todo bajo la más tierna e inocente de las sonrisas.

Lavinia Reni tenía dos herramientas en su arsenal. Una varita, corta, de madera negra y un bastón, largo y blanco con un enorme cristal azulado en el extremo.

La varita, la menuda, se movía ágil entre los dedos de la rubia. Y desde el sofá, con su camisa blanca (la de su amo en realidad) controlaba todos los elementos de la casa. A nadie parecía ni molestar ni sorprender. Sin mirar a ningún lado, moviendo su varita con algunos movimientos gráciles y un susurro, la varita liberaba algunas chispas y algo pasaba en la casa…

-¿Cómo haces eso?- preguntó Ingvild con curiosidad.

Lavinia no respondió, concentrada en su libro, pesado y antiguo, con una taza de té en mano. Dejando la taza a ciegas en la mesa, tomando su varita de entre sus pechos, moviéndola susurrando un encantamiento, la jarra se alzó, vertiendo más liquido en la taza. Volviendo a guardar la varita tomó la taza, contenta.

-Lavi, va por ti- indicó Issei tirado en el sofá, viendo la tele con cara de aburrido, acariciando a la gata durmiendo en su pecho.

La rubia reaccionó al instante.

A ella la había ignorado, a él le prestaba su completa atención… Era injusto.

-¿Qué va por mí?-

-Ingvild te habla- respondió Rossweisse, sentada junto al castaño, con otro libro, recostada junto a él, acariciando inconscientemente el cabello del dragón con sus dedos, formando rizos lentamente.

-¿Qué puedo hacer por ti? ¿Quieres te? Es un té verde con canela y…-

-Sospecho que le provoca cierta curiosidad ver tanto trasto volando por la casa…- gruñó Issei cambiando de canal, sonriendo al ver un canal de chica en bañador golpearse con bastones inflables.

-No, si vas a ver televisión que sea algo educativo…- protestó Rossweisse.

A regañadientes volvió a cambiar de canal…

-Ah… ¿Esto?- preguntó Lavinia mirando su taza -¿Te disgusta?-

-No! No! Al contrario! Como haces… ¿Cómo haces eso?-

La valquiria alzó la mirada, curiosa.

-Ah, esto es brujería…- respondió Lavinia con una sonrisa –Encantamientos sencillos, domésticos…-

-Los demonios no tenemos nada así… Es fascinante!-

-Los demonios solo saben conjuros para o destruir o aparentar ser adolescentes- añadió Issei.

-No seas tonto- respondió la valquiria sonriente –Los demonios han realizado incontables aportaciones a la comunidad mágica… La magia es como la gastronomía, Ingvild-

Issei alzó una ceja, mirando a la albina.

-Todo se atiene a las necesidades y al entorno- alzando el dedo índice –Las brujas son seres que han crecido en los bosques, criaturas de paz que buscaban convivir con la naturaleza, sus artes buscan mejorar esa convivencia. Carecen de conjuros ofensivos más allá de maldiciones y cosas por el estilo… Prefieren, por ejemplo, desarrollar el estudio de la alquimia o la herbologia-

-Eso mismo… Las brujas vivimos en cabañas, en el bosque. Usamos la magia para hacer de nuestras vidas algo más llevadero- sonrió Lavinia apoyando su cabeza en su mano.

-Sois más perezosas, nya…-

-Y hacerla más llevadera implica hacer magia con menos gestos y sin complicados conjuros…- moviendo su varita entre sus dedos –Haciendo uso de este artilugio-

-¿Y yo podría hacerlo?- preguntó Ingvild curiosa, acercándose a ella.

-Poder podrías, pero es complicado… La magia procede de complicados cálculos matemáticos mezclados con imaginación y el poder interior. Pero cuando aprendes a usar un tipo de magia… Como lo digo… Es como un idioma, una manera de entender el mundo, de verlo… No es fácil cambiarlo para emplear la magia, entender la vida de otra manera…-

-¿Qué?-

-Aunque depende del talento de cada uno…- alzando una mano, convocando un círculo mágico demoniaco, una pequeña esfera de fuego.

Con la otra dibujó algo en el aire, creando una llama en la punta de su dedo índice.

-Un conjuro es magia demoniaca, el otro runas antiguas- dijo la valquiria.

-Ya está vacilando…- protestó Issei.

-Como le gusta hacerse notar, nya…-

-¡C-callaos!-

-La brujería es otra forma de entender la magia, pero podría enseñarte sin problemas. ¿Quieres aprender?- preguntó Lavinia sonriente.

-Estaría genial!-

-Yo también quiero aprender, nya- dijo Kuroka levantándose poco a poco, desperezándose sobre el pecho del dragón.

-Que perezosa, ahora quiere estudiar cómo no trabajar- rio Issei.

Ignorando al dragón, la gata caminó lentamente hasta las chicas, mirando fijamente a la rubia.

Rossweisse no tardó en acompañarlas…

Issei, abandonado, sonrió contento. Lo habían dejado tirado, pero estaban haciendo juntas una actividad. Por iniciativa propia.

Perfecto.

Rossweisse jugó con sus dedos, nerviosa.

Era como una tarde cualquiera. Una pieza de la colección de Lavinia puesta de fondo. Las chicas esparcidas con solo sus camisones haciendo los deberes. El menor de los Gremory enfrascado en el ordenador portátil… Lavinia e Ingvild juntas, ayudándose mutuamente con las lecciones académicas. Kuroka, en su sofá, tumbada con un bolígrafo entre sus labios. Todas mirando en intervalos al dragón.

Rossweisse se levantó lentamente, caminando hasta el niño a paso lento, jugando con su camisón con timidez.

-I-Issei!-

-Dimennnn…-

-Y-yo… Lo que ha pasado…-

-Mmmm…-

-Y-yo quería…-

-mMmm… ¿Lo que ha pasado… cuándo?-

-H-hablo de lo de los Stolas…-

Issei se detuvo, pasando a mirar a la albina, serio.

-He hablado con padre, la casa Gremory ha emitido un comunicado diciendo que los Stolas se pueden ir a tomar por culo, mi hermano también lo sabe. Todo está arreglado, aprende de lo sucedido y listo-

-¿Y ya está?-

-¿Quieres algo más?- preguntó el dragón mirándola.

-Has matado a alguien…-

-Como si eso fuese algo especial… En realidad los demonios se están matando todo el día, nya…-

-¿Q-que?-

-El Gobierno intenta controlarlo pero es difícil… Con tantos pecados gobernando sus corazones…- añadió Lavinia con una triste sonrisa.

-En mi época morían más demonios en la ciudad que en la guerra…- dijo Ingvild animada.

-¿E-en serio?-

-Y es un problema serio, no es que sobren demonios precisamente… Por eso se crearon, entre otros motivos, los Rating Game-

-O-oh… Entiendo…-

-El Inframundo es un lugar duro y cruel… Pero no te pienses que es uno salvaje. Hay normas, y duras, solo tienes que hacerte…- respondió Issei con un automatismo, volviendo al ordenador.

-V-vale…- murmuró Rossweisse regresando a su sofá, incrédula.

-Nyaaaa… Amo- ronroneó Kuroka, con su rostro apoyado entre sus manos, boca abajo, moviendo sus piernas.

-Dime-

-Estaba pensando…-

-¿Si?-

-¿Cómo van los… eso con mi pueblo, nya?-

-¿Qué es eso?- preguntó Issei mirando a la nekomata, extrañado.

-Pues ya sabes… Esas cosas-

-¿Qué cosas?-

-Pues esas… Esas que hacéis con mi pueblo, nya!-

-¿Sexo interracial? ¿Sexo con animales?-

-No digas tonterías, nya!-

-¿Los acuerdos comerciales?- preguntó Issei volviendo a mirar su pantalla –De eso se encargan personas competentes… Pero he leído que van bien. ¿Preocupada?-

-No, no… Nya… Estaba pensando… En que podría ir a ver… Personalmente… Como lo hacen, nya. Para estar segura de que… De que lo hacen bien-

Todos los presentes pasaron a mirarla.

-¿Q-que pasa nya?-

-¿Tú quieres ir a hacer que?-

-Para ir a ver que… Ya sabes, ver que lo que hacen lo hacen bien… Nya-

-Kuro… ¿Quieres ir a ver a tu gente?- preguntó Issei.

-¿Yo? Nunca! Nya! ¿Para qué iba a querer ver a ese vejestorio?-

Nadie la creyó.

-Si quieres ir a ver a tu gente puedes ir cuando quieras, Kuro-

-No quiero ir a ver a nadie, nya!-

-Vale, vale, puedes ir a ver como hacen esas… cosas- gesticulando con la mano -¿Eso te interesa?-

Contenta, se puso de pie de un salto, corriendo hacia él, colocándose en su regazo, empezando a besarlo con intensidad…

-¿Puedo ir a mi tierra?-

-¿Cuándo os he prohibido que visitéis a vuestra gente?-

-Que buen amo… Nya… ¿Cómo puede agradecer esta gatita a su amo tan bueno?-

-Mmm… Seguro que sabes cómo hacerlo…- sonriendo al ver como Kuroka empezaba a desabrochar el pantalón de su amo.

Rossweisse desvió la mirada, avergonzada. Mirando sin querer a Ingvild, que miraba a la pareja con un índice en el mentón.

-¿Cómo puedes mirar eso?-

-¿Mmm?-

-¡Un poco de decencia!- masculló la albina, avergonzada.

-Pero… ¿Tú no quieres ser ella?-

-¡!-

-Yo… A mí me gustaría estar ahí… Sentada. ¿Cómo se siente?- preguntó la pelirrosa volviéndose hacia Lavinia.

Enfrascada en su lectura, alzó la mirada para responder a la demonio.

-¿El qué?-

Señalando con su mano, la última Leviatán visionó como Kuroka se quitaba el camisón, dándole acceso al joven demonio a sus pechos.

-¡¿E-en serio van a…?! ¡Que indecencia!-

-¿El qué?- preguntó Lavinia dejando a un lado su libro, alzando una pierna, abrazándola –Ah… Si. Lo van a hacer. Él es un demonio de la lujuria, nosotras sus esclavas, le damos placer recibiendo placer… ¿Cuál es el problema?-

-P-pues…-

-Nosotros somos demonios… Tu una asgardiana… No somos humanas… De donde yo vengo esto sería imposible, muy mal visto… ¿Quién podría entender que un niño como él tendría a niñas como nosotras como esclavas sexuales?-

-¡!-

-He leído de Asgard…- susurró Lavinia acariciando su libro, mirándolo con atención –Ya has podido comprobar que esto no es tu tierra… Oh, lo siento. No quería… No quería hacerte recordar…-

-N-no pasa nada… Tienes razón…- volviendo su vista al frente.

Kuroka se movía sobre la cintura del dragón, abrazándolo contra su pecho, gimiendo su nombre sin cesar. Lo deseaba…

-E-entonces esto… ¿Esto es vivir con Issei? ¿Cómo su sirvienta?-

-Él nos ama, realmente lo hace… Nos consiente, nos atesora… Y ante todo, ante todos, por problemas que le cause… Nos desea y procura nuestra felicidad…-

-¡!-

-Incluso acepta cosas que no quiere aceptar- mirando el portátil en la mesa –Nos respeta, no como esclavas, como mujeres…- mirando a la pareja –Él no es un buen demonio. Ignora muchas cosas elementales, cree que puede dominar tantas cosas que no puede…- volviendo a las chicas –Lo entendimos hace tiempo… Kuroka y yo… ¿Cómo podemos servir a nuestro amo? Es sencillo, las esclavas de un demonio de la lujuria que son?-

-¿Esclavas de la Lujuria?-

-Exacto… y así le serviremos. Aunque él no lo vea así, seremos sus… putas. Le ofrecemos constantemente nuestro cuerpo, dándole nuestro corazón porque tenemos el privilegio de poder amarle sirviéndolo… Aunque estos sentimientos estén forzados y sean eternos siguen siendo nuestros…-

Rossweisse se quedó en silencio.

-Somos esclavas pero los Gremory solo nos han pedido servirle… Tendremos obligaciones, contratos demoniacos que cumplir… Muchos no nos gustarán… Pero Issei, nuestro amo, no nos trata como tal, llegando incluso a olvidar lo que somos… Pero no podemos olvidarlo… Y si queréis ser sus esclavas…- apoyando su rostro en su rodilla, mirando a las chicas con dulzura –Tenéis que tener muy presente cual es el pecado que gobierna esta casa… Aunque creo que la dulce Ingvild podrá hablarnos más de los pecados…-

Rossweisse se giró para mirar a la pelirrosa.

-Nunca he aprobado la idea… No me gustan los Pecados. Pienso que son excusas, pretextos…-

-¿Los Pecados no son reglas absolutas?-

-Son más bien como directrices…- indicó Lavinia.

-Son más que eso. Los Ancianos crearon círculos mágicos en los que encerraron conductas y otros conceptos, vinculando lo que hoy conocemos como "camino" al desarrollo de ese poder… No se sabe cómo lo hicieron, es otro arte perdido-

-…-

Ingvild se cruzó de dedos, entristecida.

-Esos círculos ensalzaron según que conductas… Se premiaban según qué acciones… Horribles… He conocido familias gobernadas por la ira, por la envidia… No son agradables…- empezó Ingvild –Familias donde la violencia lo era todo. La ira se buscaba, se potenciaba… Expresarse con violencia… No era agradable… La desconfianza de las familias de la envidia, familias enteras matarse por cosas tan absurdas… Esto… Esta casa y ese amo… Nunca había visto nada igual- mirando a Issei.

-¿Nunca habías conocido a un demonio de la lujuria?- preguntó Rossweisse con curiosidad.

-No os penséis que conocía a mucha gente… Era una repudiada en mi familia pero… La Lujuria es un Pecado abierto- tocando su pecho con sus manos, gesticulando interiorizar –Al contrario que la Avaricia, por ejemplo. Todos los demonios de la Lujuria no respetan… La propiedad privada, por así decirlo, pero Issei… Esto es…- mirando al dragón embelesada.

-Es exquisito… Su concepto de Lujuria creo que está condicionado por la mentalidad de la casa Gremory, mezclando Lujuria con posesividad. Una posesividad enfermiza… Más atento por nuestro placer que por el suyo… Y nos vuelve locas…-

-¡!-

-Lo que empezó siendo algo forzado… Somos adictas, Kuroka no busca complacer a su amo… Kuroka complacer a su amado porque desea sentirlo dentro de ella… Y nuestro amo gusta complacer nuestros deseos…-

-Pero esto… Esto es…-

-¿Indecente?- preguntó Lavinia –Nuestro amo nos folla múltiples veces al día… No se cansa, su apetito no puede ser saciado, solo mitigado… Pero por vuestro respeto lo hemos estado haciendo a escondidas-

Rossweisse se sonrojó aún más.

-Un momento… Él no puede usar poder demoniaco!- señalando al dragón -¿Pero se hincha a… a…-

-¿Fornicar?- preguntó Ingvild curiosa.

-Sí, sí…-

-Tampoco es mucho… No es más que el resultado de un cuerpo joven con las hormonas disparadas…

-¿Eso no es mucho?-

-Para nada. De hecho su mente está bien centrada… Lo tienes por un pervertido, pero mira…-

PAM PAM PAM

-¡NYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-

Con el trasero al aire, colocada sobre las piernas de Issei, Kuroka intentaba liberarse, recibiendo golpe tras golpe con la palma de la mano del dragón.

Sus nalgas rojas.

-No es lo que parece, Rossweisse- sonrió Lavinia divertida.

-¡Antes de –PAM- Ir a ningún –PAM- lado! Vas a estudiar –PAM- lo que se te dice que –PAM- estudies!-

-Nyaaaaaaaaaaaa!- lloró la morena mirando a su amo de reojo, las mejillas cubiertas de lágrimas.

-Y basta de darle problemas a Lavinia!-

-Sí, nya!-

-Ale, desfilando- gruñó Issei dejando marchar a la morena, que se levantó veloz, escondiéndose tras el sillón, asomando la cabeza, mirando a su amo desde la distancia.

-¿No estaban…?-

-Demasiado a menudo Issei no es lo que parece…- sonrió Lavinia –Para bien y para mal-

Levantándose, Issei caminó hacia Rossweisse.

-No es técnicamente cierto que no pueda usar magia… Mi cuerpo no la genera normalmente, pero si bajo ciertas condiciones-

-¿Cómo puede ser eso?-

-Bueeeeeno, es complejo…- respondió Issei sin mucho interés -Por eso estoy interesado en contratar alfiles primero…-

-P-pero eres un degenerado que se deja llevar por la Lujuria!- exclamó Rossweisse mirando avergonzada la marcada dureza del demonio.

-Oh…- murmuró Issei viendo su erección –Ver a Kuroka así… Bueno, es natural… Y pues… Yo ya venía así de serie…-

-¿No os he dicho que es un caballero?- preguntó Lavinia apoyando su mejilla en su puño, apoyándose en el respaldo del sofá –Presumiblemente dejará de serlo cuando despierte su demonidad-

-Exacto!- exclamó Issei contento –Según dicen tooooodo en lo que pasaré a pensar será en mujeres y más mujeres… y esto afectará a todas aquellas esclavas que dependan de mi-

-¿Pasaré a pensar también en mujeres?- rio Lavinia divertida.

Issei le lanzó un beso, esbozando una sonrisa.

-¿Y-y cuando será eso?- preguntó la albina.

-Quien sabe… De momento puedo controlar mi hambre… Más o menos. Pero temblad cuando deje de poder hacerlo!-

-¿P-porque?-

-Mis genes de demonio impulsarán mis instintos y si se hacen demasiado fuertes como para que los pueda contener…-

-¿Q-que te dicen esos instintos?-

El castaño ladeó la cabeza a un lado, luego a la otra, pensando unos instantes…

-Que no soy ningún noble-

-¡!-

-No deseo responsabilidad, no quiero gobernar… Me irrita y me duele tener que imponerme a Kuro, tanto como a Lavi…- extendiendo su mano hacia la morena.

Kuroka se acercó al instante, tomando su mano, pegándose a su pecho.

-Mi único interés en este mundo sois vosotras…- susurró Issei acariciando su rostro, apartando los mechones de cabello de la frente de la nekomata, besándola –Quiero haceros chillar de placer, consentiros, no daros ordenes, ordenes no… Eso no…-

-Nyaaa…-

-Pero no soy irresponsable…-

-Ejem- charrasqueó Lavinia, divertida.

-No soy muy irresponsable- rectificó Issei –Y cumpliré mi papel hasta que Milicas sea capaz de relevarme-

-¡!-

Rossweisse la miró incrédula.

-¿Pretendes renunciar? ¿Al poder? ¿Al dinero?-

-Mi intención es construir una casa, lejos de todo, en el rincón más escondido de los dominios de mi familia y retirarme allí con mis esclavas, mis piezas, solo ellas… Hasta que muramos de vejez dentro de miles de años…-

-Nyaaaaa…- ronroneó Kuroka acariciando el pecho del chico -¿Haciendo que?-

-Cosas muy sucias, preciosa gatita mía…- separándose de la nekomata –Pero os dejo tranquilas… Subo al despacho a redactar unas instancias, sed buenas y no tardéis mucho en iros a dormir, descansad, lo necesitareis-

-¿No te quedas?-

-Dejaré que habléis entre vosotras, tomáoslo como una noche de chicas-

Sonriendo ante las protestas, el demonio se alejó a paso rápido, metiéndose en el ascensor, esperó hasta alcanzar la planta donde se encontraba su despacho. Sirviéndose una copa, introdujo sus datos en el ordenador de su despacho, descargando los datos de "Espectro". Sentándose en su asiento de cuero. Cerrando sus ojos…

Lavinia e Ingvild cantaban con entusiasmo, bailando en medio del comedor mientras la morena las animaba riendo divertida, y ebria. Con su copa en mano, la albina se desplazó hasta el portátil. El dragón no se lo había llevado. Revisando sus datos, los ojos azules absorbieron la información sin dificultad.

Información de Asgard, sobre las valquirias… Y la falta de respuesta de su pueblo. Issei había intentado decenas de veces obtener respuesta…

Información de Oz, las brujas y el Aquelarre. Issei parecía estar o vigilando o buscando a las Brujas de Oz.

Información del Clan Leviatán, había fotografías de una niña… El menor de los Gremory estaba recabando información sobre Ingvild, fotos de ella, de su familia…

Información del Reino Youkai del Este, se había adelantado a la nekomata, les había solicitado que la acogiesen unos días…

Rossweisse se acabó su copa.

-¿Y si hubiese sido al revés?- preguntó la albina.

-¿El qué?- preguntó Lavinia sirviéndose otra copa.

-¿Y si hubiese sido Issei quien tuviese que defender su honor de alguien mucho más poderoso?-

Las chicas perdieron su sonrisa.

-Daria mi vida por mi amo, nya-

-¿Pero eso sería suficiente?- dijo la semidiosa mirando su copa –Issei no nos deja entrenar… Tiene…-

-Tiene miedo de ponernos en peligro…-

-Pero somos esclavas, tenemos la obligación de defenderle, no al contrario…- gruñó Lavinia sentándose junto a Kuroka.

-Entonces avancemos por nuestra cuenta, nya-

-¿Cómo?-

-Si las piezas avanzan sin un Rey o una Reina se considerará rebelión… No sé si es una buena idea…-

-Tonterías, nya… ¿No tiene la valquirucha un programa de entrenamiento?-

-¿?-

-Solo tenemos que seguir lo que el amo ya aprobó, nya. ¿Qué problema hay?-

Las Alfiles la miraron con precaución.

-Teóricamente es cierto…- respondió Rossweisse.

-Vale, que tenías para nosotras?-

Parpadeando repetidas veces, Rossweisse intentó concentrarse pese al alcohol en su organismo.

-Torres y Alfiles…- llevándose una mano a la frente –Recuerdo…-

-Vamos, espabila, nya-

-C-calla! No me metas prisa!- levantándose –Touki! Longinus! Magia familiar! Magia defensiva!- recitó la joven señalando a cada una de las chicas, girando en redondo.

-¿Repite?-

-Kuroka, tienes los pergaminos de tu pueblo, los compartirás conmigo, no compartir… Maldita sea… Yo uso conjuros defensivos y tu levantas encantamientos en el área…-

-¿No tengo que aprender magias defensivas y eso, nya?-

-T-touki!-

-¿Eso?-

-Fortalecerás tu cuerpo y me cubrirás a mi o a Issei directamente…-

La nekomata gruñó molesta.

-Que pereza…-

-¿Lo harás por Issei?-

-Nyaaaaaa…- dándose la vuelta.

Las chicas rieron divertidas.

-Sé que tienes tus reservas, Lavi…-

-Por Issei me enfrentaría a un ejército de muñecas!-

-Necesitaría más datos para dibujar una línea más precisa… Pero creo que si cedes autonomía a tu muñeca para que te defienda podrías usar su poder en magias de área…-

Lavinia bajó la mirada.

-¿Una especie de relación simbiótica?-

-Algo así…- volviendo a Ingvild –Apoyo. Las artes de la familia Leviatán son acuáticas… Lavinia usa hielo. Tu magia potenciará la suya. Debes ayudarla a controlar su poder-

-Eso puedo hacerlo…-

-Yo tengo un largo repertorio de hechizos que aprender y estudiar… Ingvild. Kuro y Lavi nos necesitan-

-Yo no necesito a nadie, nya-

-En cuanto empiece a canalizar el touki saldrán sus instintos a flote, veamos si colocada perdida sigues siendo tan orgullosa, gatita-

-Yo soy todo voluntad, valquirucha!-

-¿Y cuando empezamos?-

-Issei suele hacer escapadas, podemos aprovechar cuando va a visitar a la sacerdotisa…-

-Ah, cuando va a tirarse a ese puton, nya… ¿Por qué lo permitimos?-

-Es nuestro amo, puede hacer lo que quiera… Y es nuestra potencial Reina…-

-Ah, que esa furcia es quien nos va a dar órdenes, nya…-

-Preocupémonos por otras cosas antes…-

-Yo solo… Si Issei… No quiero perderlo… Me aterra pensar que… Y si sin querer provocásemos algo así contra una casa superior… Aunque los Gremory sean fuertes…- murmuró Lavinia preocupada.

-Y-yo quiero ser más fuerte… Esta casa… Sois mi familia… No quiero que mi maldición os haga daño… Os prometo! Lo prometo! Entrenaré duro! Daré lo mejor de mí! Pero Katerea no os hará daño!- exclamó la pelirrosa emocionada.

-No sé si creéis en el destino… En las maldiciones… Yo tengo una. Dentro. En mi interior. Y le tengo miedo…- empezó Lavinia acariciando su anillo –Pero si mi maldición puede ser vuestra salvación…-

-Soy una valquiria fracasada… Pero os prometo que no volveré a fracasar! Y-ya no soy esa valquiria! No perderé a mi familia otra vez!- exclamó Rossweisse emocionada.

Las tres chicas se giraron, mirando a la morena estirada en el sofá.

-¿Qué?-

-¿No vas a decir nada?-

-Es el momento-

-A mí no me metáis en vuestras cosas, nyaaaa… Yo solo tengo un amo, lo que tenga que decir se lo diré a él, nya!-

-Kuroka, eres increíble…- sonrió Lavinia.

-¿A qué te refieres conque no son seres vivos?- preguntó Issei alzando su ceja, sentado en el suelo, echado hacia atrás apoyándose en sus manos.

Frente a él estaba Ddraig, el enorme dragón celestial rojo, recostado en el suelo, con su cabeza sobre sus patas delanteras.

-El Dios de la Biblia dio con el secreto de la vida y les concedió el don de la vida a esos muñecos pero… ¿No es la evolución y el cambio la prueba de que estas vivo? Los ángeles son muñecos, diseñados de cero según un modelo o patrón. Vienen al mundo con un propósito, no pueden evitarlo ni cambiarlo-

-Ehhhh… ¿Cómo qué no?-

-Elohim era un científico, un investigador. Un ser ordenado, disciplinado, eficiente y pragmático. Necesitaba un ejército de obreros para poder desarrollar su obra al detalle. No se podía permitir tener trabajadores que pensasen por su cuenta…-

-¿Luchaste contra ellos?-

-¿Con los soldados mecánicos? Hace mucho… Son mecanismos simples, pero sus armas son contundentes y siempre trabajan en grupo. Tampoco puedes subestimar la capacidad que tienen de aprender, aunque sean pautas sencillas, pueden ser ilimitadas en mil y una formaciones diferentes…-

-Eso suena a experiencia dolorosa…-

-Elohim era un científico prodigioso y sus obras la máxima representación de la eficiencia y el minimalismo. Los ángeles son una versión mejorada. Con habilidades propias y algunos diseñados para el combate… Recuerdo una mujer, de cabello color cobre, rizado… Era inmensamente poderosa… No recuerdo como se llamaba-

-Mmm… Entonces ese Dios podía crear un numero interminable de soldados?-

-No sabemos cómo lo hacía, es de suponer que habría un límite de recursos o algo parecido… Quizás necesitaba tiempo o dedicación y al crear los que consideraba suficientes continuó con otra cosa… Ya te he dicho que era un científico, no un militar. Él no quería conquistar el mundo-

-¿Qué quería?-

-Hacer del mundo algo mejor, a su punto de vista-

-Conquistar el mundo-

-No tiene por qué ser necesario. La colaboración entre pueblos también puede tener ese efecto-

-Ya veo…- murmuró el demonio, pensativo -¿Todos tienen una misión?-

-Han sido creados para ello. Diseñados, ensamblados-

-Ohh… Entonces…-

-La mujer que te mantiene constantemente vigilado tiene su función, por supuesto-

-Gabriel no me tiene vigilado…-

-Desde el mismo instante en el que abriste los ojos ella ya estaba allí. Estuvo presente el día de tu nacimiento, estará allí el día de tu fallecimiento y todos los días entre esas dos fechas-

-La estas llamando acosadora… La pobre no se lo merece-

-Tú la ves con demasiado buenos ojos-

-Ahora me dirás que es malvada o algo…-

-He dicho que todos los ángeles han sido diseñados para algo… Elohim… No. El origen del Cielo no está claro, los de arriba han mentido muchas veces intentando ocultar sus vergüenzas. No está claro si fue Elohim quien creó a los Arcángeles pero no era un hombre que se pudiese llamar sexista. La mayor de sus creaciones era una mujer a fin de cuentas. Si valoraba la vida y la creación tendría predilección por la mujer, eso está claro… Pero la sexualidad de esa mujer está muy por encima de los estandartes de la Ciudad Blanca-

-¿No hay mujeres así allí arriba?-

-Te aseguro que no. Semejante hipersexualizacion atiende a un deber elemental, como la pelirroja que tienes por hermana o la morena que te espera en el mundo intermedio-

-¿?-

-No creerás que semejante belleza, obediencia y devoción son casuales…-

-…-

-La mujer más hermosa del Cielo, aquella que te procesa la más pura e intensa de las devociones, el amor más indiscutible, incuestionable e inquebrantable… Está diseñado-

-¡!-

-Esa mujer fue diseñada, es una obra maestra. Cada centímetro de piel, el más mínimo cabello, de dentro afuera, para satisfacerte. Nunca te desobedecerá. Siempre te seguirá. Amor incondicional enfermizo eterno… Tampoco dudo que te proveerá con los hijos que desees pero todo junto me inquieta-

-¿Te inquieta porque ella? ¿Cómo ha logrado que la acepte?-

-Eso lo teoricé hace mucho. Todas tus novias comparten una característica común-

-Están muy buenas-

-No os habéis conocido, os habéis reencontrado-

El castaño se echó hacia adelante, mirando fijamente al dragón a los ojos.

-¿Elohim la interceptó?-

Ddraig asintió con la cabeza.

-No me malinterpretes. Llevo aquí desde el mismo instante en el que abriste los ojos. Si quisiese tu mal lo habría hecho infinidad de veces hace muchísimo tiempo. No dudo de ella. Solo te pido que entiendas que quería quien la puso ahí-

El castaño se acarició el mentón.

-Un pago, Gabriel es un pago…- susurró Issei -¿Para llevarme bien con el Cielo?-

-Su creador está muerto, puede que no se lo llegase a decir a ella, puede que nunca lo sepamos… Pero también que sea casualidad, un experimento… Darle un alma concreta a un cuerpo concreto… ¿Una unión entre los pueblos? Solo los muertos conocen la respuesta…-

El dragón menor se quedó en silencio.

-Es suficiente por hoy, vuelve y descansa… No pienses demasiado en ello… Aunque para que nos vamos a engañar, a ver lo que tardas en preguntarle…- susurró Ddraig viendo como el niño desaparecía lentamente –Esta larva… Nunca aprenderá-


- Continuará en el siguiente capítulo-


Subido un nuevo capítulo, a ver que os parece. Esto avanza! Nos leemos en el siguiente!