Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[True Draconic X Deus]
-Los deseos de un ángel-
-Residencia Gremory-
-Esta ropa es de mi hermana… Es un poco mayor que tú, pero mejor eso que nada…- dejando un conjunto de ropa en la cama –Puedes quedártela-
-¿No le importará?- preguntó Xenovia mirando al suelo.
-Mi hermana tiene demasiada ropa. Más de la que necesita. Y solo es algo temporal, tendrás tu propio vestuario mañana mismo. Quiero que Lavi te lleve de compras, necesitas objetos personales…-
-Eso no es necesario…-
-Por supuesto que lo es- mirándola fijamente –No has dicho nada de volver a tu casa, porque?-
-¡!-
-Querrás volver a casa me imagino… ¿A Italia?-
-Yo… No tengo casa-
-¿?-
-Soy huérfana. Me trasladaron de un orfanato a otro hasta llegar aquí…-
Era cierto, lo había dicho antes.
Callando, se acercó a la niña, acariciando su cabello.
-Eso de viajar de lado a lado se acabó…-
-¿Entonces me abandonarás?-
-Xenovia…-
-Yo… No quiero que me abandones-
-Pero…-
-Yo iba a morir… Tú me salvaste. Me salvaste! No me abandones ahora…-
-Eso es cierto pero…- sonriendo con tristeza –Te prometo que mañana no te abandonaré, solo si me prometes que dormirás tranquilamente esta noche-
-¿Me lo prometes?-
Issei le ofreció su mano.
Temerosa la tomó, aceptando el trato.
-¿Qué te gustaría para desayunar?-
-¡!-
-Qué quieres de desayuno-
-Yo no…-
-¿Dulce? ¿Frutas? ¿Chocolate? Quizás prefieras algo salado…-
-Yo…-
-Duerme bien, porque mañana necesitarás energías para zamparte todo lo que prepararé!-
-¡!-
-Te dejo, he de ir a comprobar que esas tres no están haciendo el gamberro- tomándola en brazos, dejándola en la cama, arropándola lentamente –Buenas noches, Xen-
Apagadas las luces, Xenovia se encontró cómodamente arropada en una cama grande, mullida y caliente.
Agarrando las mantas empezó a llorar.
No quería que acabase… No quería irse… No quería que este calor la dejase… No quería alejarse de Issei.
La única persona que había mirado por ella en toda su vida. Que la había salvado de la muerte.
Quería vivir… Y sabía que tenía que ser por él. Por eso la había rescatado… ¿No?
…
Suspirando pesadamente, el castaño negó con la cabeza, cabizbajo.
¿Qué iba a hacer con esta? Era una niña huérfana, podría encontrarle un hogar con facilidad en los terrenos de su familia. Pero también podría buscar a su familia biológica o devolverla a la Iglesia… ¿Eso era una buena idea siquiera?
En el pasillo del primer piso, el pasillo que conectaba todos los dormitorios, abrió la puerta de cada uno de ellos. Rossweisse estaba tirada en su cama, durmiendo a pierna suelta. Ingvild dormía abrazada de su almohada. Todas descansaban en paz… Debían de estar agotadas.
Motivado, regresó al dormitorio principal. Cerrando al entrar, se dirigió directo a su mueblebar. No solía beber, pero quería algo fuerte para inspirarle…
-¿Quién va a empezar?- preguntó Issei sin girarse.
Sentía las miradas de Runeas, Serafall y Gabriel en su espalda.
-¡Felicidades por tu misión!- exclamó Runeas alegre.
-Felicita a Gabriel, si estamos en casa es por ella- dijo Issei.
-Tecnicismos…- echándose el cabello hacia atrás.
-Entonces… I-kun! Tu hermano te debe de haber hablado de los rebeldes que constantemente intentan sabotear al gobierno…- empezó Serafall, seria.
-Por supuesto que lo sé. Me he leído los numerosos informes que hablan de los enemigos en el Lado Oscuro… Los Nebiros formar parte de ellos, eso lo sé, como que también que eso os importa entre poco y nada. El cristal. El cristal que rompió Gabriel. El mismo poder que nos machacó sin consideración… ¿Eso qué es?-
-Eso no era más que energía cristalizada. El residuo de un poder superior que creíamos perdido- continuó Serafall.
-¿ESO era poder residual?-
Había barrido el suelo con ellos… Si eso era energía pura sin canalizar…
-De esto te hablará Ajuka, es quien entiende más…- dijo Serafall levantándose, con su camisón negro transparente, su cabello suelto, cayendo por su espalda –Los rebeldes buscan constantemente refuerzos, formas radicales, soluciones fáciles y milagrosas para decantar la forma de destruirnos y recuperar su control… Gracias a ti, sabemos que aquello que creíamos que era un rumor es algo mas-
-Delegas en Ajuka, o sea, que no quieres decírmelo-
-Es una larga historia… Cuando Padre creó las Sacred Gear, alcanzando el hito con las Longinus, el gobierno demoniaco respondió con su propia versión, Issei- dijo Gabriel sonriente –Un poder tan colosal que ni siquiera el Lucifer Original se atrevió a usar. Tu hermano y sus compañeros nunca llegaron a encontrarlas-
-Maravilloso, un poder que el mismo Lucifer temía! ¿Y me habéis enviado ahiiiiiiiiiiiii?-
-Era un trocito muy pequeño, minúsculo!-
Apuntando tembloroso a la morena, decidiendo no decir nada.
-Hemos de decir que sabíamos que no había una original, los Nebiros no se atreverían a dejar una de esas piezas ahí, sin protección… Pero si reaccionan a las Longinus-
Issei se acabó la copa de un trago.
-¿Reaccionan a ellas? Un momento… ¿Están diseñadas para combatir a las Longinus?-
Serafall se acercó a él.
-La idea de que se vigilen las Longinus es mía… Me preocupa seriamente que llegue el día en el que todas las Longinus deban formar un frente unido para combatir esta amenaza…-
-¡!-
-Estáis demasiado divididos-
El castaño empezó a reír, con fuerza.
-¿Divididos? ¿Qué esperas? Las reliquias van donde quieren y cuando quieren. No hay unidad porque no hay un vínculo! Lo que no entiendo es porque deberíamos de estar unidos…-
-Pues fórmalo! Mira a Lavinia!-
-Tu única opción es que las doce Longinus sean todo pibones… Y aunque hay algunas, fallan los números…-
-¿Por qué solo piensas con el rabo?-
-No puedo reunir a todas las Longinus, Sera-
-Pero puedes establecer puentes, para llegado el momento…-
-Lo entiendo. Más o menos, lo entiendo- alzando una mano, señalando a Runeas –Pero la persona que más tiene que decir está completamente callada-
-Shishishi. No quieras que hable, chiquitín-
-Como si pudieses acusarme o echarme algo en cara-
-¿Oh? Poder puedo-
-Imposible. Ha sido una intervención limpia. La niña es solo un leve contratiempo…-
-Aquí la angelucho me ha comentado que la supervisora de la institución de investigación os vió antes de iros-
-¿Supervisora? No recuerdo que hubiese nadie de especial relevancia en el centro…-
-No hablo durante, sino después-
El demonio meditó unos instantes.
-Había una demonio, sí. Que pasa con ella-
-Serafall, dale una copa. Hay que celebrarlo-
-¿Celebrar el que?-
-Que tienes una demonio nueva en tu equipo-
¿Nueva? No había nadie… Ah…
-Ya tiene la pieza- dijo Issei sereno.
-Pero a partir de ahora formará parte del equipo activo-
-De eso nada! Haberla mostrado en público no es nada. Aunque la viesen en el duelo no podéis tomar en serio a la prensa. Esos juntaletras gustan especular. La prensa rosa vende-
-El Contrato de Ingvild ha quedado inmediatamente activado. Tu último Alfil es suyo. Ya puedes registrarla, hacerla oficial.-
-Y una mierda. El contrato de protección está sujeto a que yo alcance cierto nivel, no es un contrato que un novato pueda aceptar!-
-¡Falso! ¿Dónde pone eso?-
-¿Cómo que donde lo pone?-
-¿Lo has leído?- preguntó Serafall divertida –Has oído hablar, has hablado pero… ¿Lo has leído?-
Se lo había leído Lavinia… Y no habían hablado de ello. Puta mierda.
-N-no… ¿Por qué? ¿Y de dónde sacáis que estoy equivocado?-
-Lo sabré yo que fue quien lo redactó!- exclamó la pelirroja bajándose de su asiento –Te dijimos que aceptases su contrato o la dejases en casa. Pensaste que contigo estaría a salvo, perfecto! Pero Katerea Leviatán os ha visto. Se acabó-
-¿Quién es esa tal Katerea y porque activa supuestamente el contrato?-
-¿Ella no te ha dicho nada?-
Issei se encogió de hombros.
No pensaba admitirlo. Por lo que estas tres respectaban, era un absoluto ignorante.
-Ingvild Leviatán. Ese es su apellido-
El dragón esgrimió una ceja, mirando a Gabriel. Ella nunca le mentiría. Y así hizo, asintiendo con la cabeza. La información era correcta.
-Katerea Leviatán- dijo Issei.
-Así es-
-Katerea me odia. Odia que use el nombre de Leviatán, pero hay algo que odia más- intervino Serafall –Alguien que es algunas generaciones más pura que ella misma. Una Leviatán con una sangre más pura que la suya. Porque para ellos la pureza de la sangre lo es todo-
El dragón se llevó una mano a la cara.
-Y ese es el contrato de protección-
-Exacto! Shishishi!-
El menor de los Gremory se volvió. Rellenándose la copa.
-Déjame decirte que esta mujer no solo es peligrosa sino que posee influencias, medios y poder…-
Otra copa padentro.
-Como sea, eso no me importa lo más mínimo- dejando la copa en la mesa –El contrato está acabado, cumplido, vamos Runeas, vamos!- acercándose a la enorme cama redonda, apartando las cortinas blancas que ocultaban parcialmente el interior, extendiendo su mano hacia Runeas.
-Supongo que es lo correcto, aquí tienes, tu pago- dejando una pieza de bisutería en su mano –Necesitarás que te explique cómo funciona, shishishi. Ya probaremos como…-
Abriendo las cortinas con decisión, el castaño empezó a dar vueltas alrededor de la cama.
Activando su conjuro personal, haciéndose adulto. Colocándose el anillo, mirando a las bellezas en la cama.
Serafall, de rodillas, con su camisón negro, sus ojos violeta enfocados en él, como una bestia ansiosa de sangre.
Gabriel, sentada a su lado, de blanco transparente, mirándolo con dulzura e inocencia.
Runeas, de pie, con sus manos en la cintura, con solo su ropa interior roja a juego con su cabello, sonriendo perversamente.
CLANC
Runeas abrió los ojos sorprendida.
CLANC
Gabriel observaba en silencio, cómplice.
CLANC
Serafall se relamió los labios.
Tres Issei, desnudos, frente a ellas.
-Esto va a ser divertido…-
CLANC
-¡!-
-Maldita zorra angelical! ¿Le has dado un anillo?-
CLANC
-I-Issei… ¿No crees que?...-
-No creo que- dijo Issei cerrando el círculo –Resulta que tengo mucha frustración y algunas cuentas pendientes…-
-Vamos, vamos! Ven aquí Runi-
-Sera, ya estas tardando…-
-Gabi, porque no me das un poco de amor celestial?-
Mirándose entre ellas, las chicas se acercaron a los extremos de la cama, sonriendo divertidas. Alzando sus manos, empezaron a acariciar los falos, de dos en dos.
El original se desplazó hasta su sillón, observando los acontecimientos, acariciándose su anillo satisfecho.
…
TAC TAC TAC
El sonido de sus zapatos de tacón resonaba por el pasillo. Unos preciosos zapatos de tacón de aguja negro, unos zapatos que hacían juego con su traje de conejita erótica.
Alcanzando la puerta deseada, entró sin avisar, cerrando a su paso. El olor a sexo y sudor golpeó su nariz con fuerza. Los constante gemidos atacando sus oídos.
Las tres chicas, de rodillas en la cama con seis copias de su amado de pie rodeándolas.
Runeas, Serafall y Gabriel alternando una polla con la otra, succionando y lamiendo con vicio y pasión.
Ignorándolas se desvió a un rincón de la habitación, llenando una copa con whisky, acercándosela al dragón que lo veía todo desde su asiento.
-¿Me puedes dar alguna explicación?-
-Los demonios llevan milenios creando harenes, y encontraron la manera de poder cumplir social y sexualmente con todas sus numerosas parejas…- señalando su anillo –Es una maravilla. Es como si yo estuviese ahí… En todas partes, al mismo tiempo-
-¿Lo haces por ellas?-
Gesticulando con la mano, Issei la instó a sentarse en su regazo.
La morena obedeció, colgándose de su cuello, estirando una pierna, buscando su atención.
-Pero no es eso lo que te interesa…-
-Estaba pensando… Y si se pudiese hacer eso mismo pero desde un punto de vista más… Aburrido-
-Dejando a un lado los problemas técnicos… ¿Qué harías con esa posibilidad?-
-¿Hace falta que te lo diga?- acariciando su rostro, pasando a su mano, el anillo en su dedo –Esto… Me pregunto cuál es el verdadero potencial de esto…-
-Me gustaría que me lo dijeses…- apartando su mano, acariciando su rostro, centrando su atención en ella.
-Podría acompañarte al Norte, preciosa. Podría estar contigo siempre…-
-Mmm… Buena respuesta…-
-¿Has venido a despedirte?-
-Me marcho, si, llevo demasiado ausente, el abuelo puede sospechar…-
-Mi no gustar eso…-
-Pronto, anata, pronto…- acariciando su rostro, incorporándose, alzando una ceja.
Juntando sus muslos…
Gabriel estaba tumbada en la cama, un Issei entre sus piernas, sosteniendo sus tobillos, bombeando con fuerza. El otro sosteniendo su cabeza, usando su garganta como un juguete.
Serafall la imitaba, suspendida en el aire, sin poder tocar el suelo.
Runeas agarraba a su amante con fuerza, chillando entre dos Issei, dos Issei que gruñían con fuerza empujando en sus dos agujeros con un sorprendente ritmo al unísono, una excelsa compenetración.
Mordiéndose el labio inferior, Suzaku hizo el amago de marcharse.
Una mano la detuvo.
Sonrojada volvió su vista atrás, el castaño se había bajado los pantalones sin darse cuenta, mostrando su pronunciada erección.
-No pensarás irte de aquí vacía- susurró Issei acariciando su entrepierna, jugando suavemente con su sexo, apartando el ridículo traje de conejita.
Ronroneando, Suzaku se apoyó en los posabrazos de la butaca, dejando caer su trasero sobre su amante. Dejándolo caer mientras Issei apuntaba su sexo, dejándose ensartar lentamente.
-mmmMMmmm- gimió la morena sentándose completamente sobre su cintura.
Issei tomó su copa de nuevo, echando la cabeza hacia atrás, sintiendo como la morena empezaba a levantar su cadera, descendiendo con fuerza, golpeando su cadera con ritmo, buscando desesperadamente vaciar los huevos del dragón en su interior.
-Maravilloso… Francamente maravilloso- susurró Issei mirando su anillo.
Si podía acabar de explotar el potencial de este anillo y con el número de novias… Pronto podría garantizar que en todo momento estaría penetrando a alguna de ellas en cualquier momento del día.
El futuro lucia maravilloso.
-Joder…- gruñó el demonio cerrando los ojos.
Si sentir como se corría siete veces al mismo tiempo… Se moría de ganar de sentir a todas sus novias al mismo tiempo con el mayor número de copias posibles…
-DxD-
-¿Podemos dar el Contrato por cerrado?- preguntó Runeas, desnuda, recorriendo algunos rastros de semen de sus pechos, llevándoselos a los labios.
-Podemos- confirmó Issei retirando su anillo, haciendo desaparecer a todos los clones.
Gabriel suspiró completamente satisfecha estirándose en la cama. Serafall y Runeas se miraron traviesas, corriendo al baño, tomándose una ducha rápida. Querían aprovechar la presencia de Suzaku Himejima. Gabriel necesitaba tratos especiales para su cuerpo sagrado…
Al salir vieron a la morena cabalgando al dragón.
Conteniendo su entusiasmo se dirigieron a la salida con solo un transparente camisón por ropa.
La pelirroja los miró antes de salir. Encontrándose con la mirada de Suzaku, que la miraba fijamente.
Sacerdotisa y Emperatriz tuvieron unos instantes tensos, hasta que la morena, abrazando el rostro del niño se centró en él, en darle placer…
Runeas lo dejó pasar por esta vez… Tenía otras cosas que hacer. Serafall y Runeas cerraron al salir, mirándose traviesas, chocando sus manos contentas.
-¿Dónde? ¿Dónde?-
Runeas tomó la mano de la morena, empezando a correr por los pasillos, subiendo varios pisos. Señalando una puerta.
-La puerta esta sellada, si la forzamos I-kun lo sabrá!-
-Tiene hasta los huevos metidos en la zorra esa, te crees que se dará cuenta con esas tetorras en su cara?- preguntó Runeas alzando su pie, destrozando la puerta de una patada.
Las demonios entraron tomadas del brazo, encendiendo la luz… Sonriendo al ver el almacén personal del dragón. Ascalon y Yamato en un rincón. Entre otras cosas. Esparcidas por la sala.
Las chicas fueron directas a un altar iluminado con luz roja con el emblema de la familia pintado en la pared, abriendo una caja de madera. Las Piezas de Ajedrez disponibles de Issei Gremory.
-¿Cuál?- preguntó la morena –Tenemos la Reina, los dos Caballeros, todos los Peones y una Torre… ¿Aun tiene la Reina? Ya le vale…-
-Uno de los caballeros, el que quieras… ¿No?-
-Nu se… ¿Qué haces?- mirando como la pelirroja se perdía en la distancia, regresando tras unos minutos con una piedra en la mano -¿Qué es eso?-
-Issei empezó un proyecto hace un tiempo… Esto –alzando la piedra en su mano –Es poder dragontino concentrado-
-¿Y porque haría eso?-
-Hay una niña, una amiga de la infancia de Issei que tenía problemas de salud. Como sabes, Issei libera poder en forma de radiación. Esa radiación contamina los cuerpos jóvenes y los refuerza… Esta era una idea prototipo que se creó para ayudar a Iri-chan, y le irá bien a Xen-chan!-
Ladeando su cabeza, tomó la piedra, inspeccionándola detenidamente… Sonriendo diabólicamente.
-¿Propones lo que creo que propones?-
-Propongo, propongo-
-DxD-
-Dile a la Momoto esa que como te pase algo…-
-Momoji, y créeme, es fuerte hasta decir basta-
-Como sea, cuídate mucho, no quiero que ninguno de esos chuchos te ponga un dedo encima…- apoyando su frente contra la suya.
-Estaré bien… Te echaré de menos-
-Como para no hacerlo, porque para empezar no sé porque te vas…-
-No lo hagas más difícil…-
-Voy a estar unos días fuera, en cuanto vuelva, tenemos que hablar- dijo Issei serio.
Suzaku la miró fijamente, leyendo su mente. Separando sus labios sorprendida, llorosa.
-En cuanto todo esto acabe, hablaremos…- susurró la morena besándolo dulcemente, abrazándolo con fuerza, escondiendo su rostro en su cuello.
-Te quiero, preciosa, nos vemos pronto-
-Te quiero anata, nos vemos pronto…- susurró Suzaku retrocediendo unos pasos, lanzándole un beso al aire antes de desaparecer en un círculo mágico.
Esperando unos segundos el chico regresó a su despacho. Tenía explicaciones que dar…
…
"Entiendo… ¿Eso es todo?"
-Positivo, si-
De pie en el amplio espacio de su despacho, el niño Gremory observó las figuras silenciosas de los Maou Lucifer y Belcebú.
"No veo que preguntes mucho. Entiendo pues que has saciado tu sed de conocimiento por otras vías"
-Algo así, y primero se me tiene que pasar el cabreo-
"¿Tus esclavas están bien?"
-Magulladuras, pero nada en comparación con mis temores-
"Son chicas muy capaces. Tienes que empezar a darles más responsabilidades"
-¿Algo así como arriesgar?-
"Quizás no sea el termino más preciso…"
"No te culpes demasiado, hermanito"
-Ñeeeeee…-
"Date tiempo, enano"
-¿Sera ha hablado con vosotros?-
"¿Serafall? No, no ha dicho nada… ¿Debería?"
Issei suspiró pesadamente.
-Yo no la conozco, no la reconocería de tenerla delante… Pero por lo visto nos hemos cruzado con la última descendiente de Leviatán, una tal…-
"Katerea"
-Eso mismo-
"Eso son malas noticias… ¿Estaba la joven Ingvild presente?"
-Eso me temo-
Los mejores amigos se miraron seriamente.
-Estoy al tanto más o menos de quien es y quien la persigue… Pero no sé qué representa esa mujer-
"Son rebeldes, terroristas. No hay mucho más que informar sin entrar en el angustioso mar de la presunción"
-¿No sabéis nada de esa gente?-
"No lo que nos gustaría, de momento solo te recomendaremos la máxima de las cautelas"
-Venga va… ¡!-
El castaño se giró, sorprendido.
"¿Pasa algo?"
-Algo que no debería de estar pasando… Y que para mí vergüenza no he percibido antes…-
"¿Una visita inesperada que nos aparca? ¿Alguna de tus novias?" rio Ajuka.
-Hablaremos en otro momento…- sentenció Issei marchándose a paso rápido.
Extrañado subió las escaleras a las plantas superiores. Había saltado el sello que tenía colocado en la puerta de su almacén. Era algo extraño porque nada había entrado en la barrera, solo estaban él y las chicas… ¿Xenovia había hecho algo?
Hablando de la chica, la encontró saliendo de su habitación, tímida, confundida.
-¡Ah, Issei!-
-¿Qué haces despierta? ¿Tienes problemas para dormir? ¿No estas cómoda?-
-No, no… Estaba durmiendo pero… No se… ¿Hay un lavabo cerca?-
-Todas las habitaciones tienen pero… Ya puestos. Aquí detrás... Dos puertas a la derecha-
-Gracias… ¿Pasa algo?- acercándose a él, mirando su rostro… Muy cerca –Te ves alterado-
Negando con la cabeza, acariciando su cabello, marchándose a paso rápido. La puerta de su almacén estaba abierta, rota. A la fuerza, desde afuera.
Entrando lentamente, no había desperfectos. Estaban las espadas, estaba… Alzando una ceja vió la caja de las piezas abiertas. Faltaba un caballero.
-Serán cabronas…-
…
Cerrando la puerta del baño, Xenovia empezó el camino de regreso a su habitación. Deteniéndose en medio del pasillo, mirando a un costado. Una de las puertas estaba abierta. De par en par, mostrando la habitación. Dejante entrever una mesa. Una mesa de madera con una piedra blanca, que emitía un brillo intenso, dándole una imagen mágica a la estancia.
Hipnotizada, se acercó. Curiosa.
La piedra emanaba un aura misteriosa, intrigante. Sorprendida vio otra cosa. Una pieza de ajedrez. Una pieza roja, brillante. O eso creía, pero no sabía cuál era. Tomándola entre sus dedos la inspeccionó, mirándola con cuidado.
-Xenovia! No te muevas!- exclamó una voz tras ella.
-¿I-Issei?-
-Gabriel! Ni te atrevas!-
-¡!-
Maravillada, Xenovia vio como la pieza de ajedrez se escurría de entre sus dedos, alzándose en el aire, junto a la piedra. De repente se acercaron a su pecho, introduciéndose mágicamente en su cuerpo…
Gabriel había introducido la pieza en su pecho. Xenovia nunca había tenido opción alguna de evitarlo y en silencio, chilló.
…
Dejando a la niña en la cama, le tomó el pulso, tomando su temperatura de su frente con la mano.
La niña estaba bien.
Incorporándose, Issei se giró. Gabriel estaba allí, siempre estaba allí, pero a diferencia de otras veces estaba confundida, alterada. Sabía que había hecho mal, sabía que sus acciones le habían disgustado. Pero sabiendo que Gabriel no podía obrar contra su voluntad, si se había visto obligada a ponerse en esa situación era porque esa niña era importante. Gabriel no se quería arriesgar a que Xenovia abandonase la casa…
-Algo me dice que esas idiotas tienen algo que ver en esto, así que no voy a preguntar… Solo quiero saber… Que le has dado-
-Hemos mezclado las piedras medicinales con la Pieza del Caballero-
Issei se llevó una mano a la cabeza.
-¿Por Piedras Medicinales entendemos los pedruscos que me guardo para Irina-chan?-
Gabriel desvió la mirada, jugando con sus dedos nerviosa.
-Gabi, es una chica humana! Tendrá familia o algo!-
-Tu eres un príncipe demoniaco! ¿Qué te importa eso? Toma su vida como tuya y ya está-
-Eso no es algo que mi dulce angelito diría con ligereza… Tú no sabes en que me has metido!-
-Pero…-
El dragón no esperó respuesta alguna, empezando a alejarse a paso rápido.
-¿Vienes o no?- preguntó el joven mirándola por encima del hombro.
-¡V-voy!-
-Abrazo de Lilith – Al día siguiente-
PAM
Rossweisse entrecerró los ojos, intimidada, reaccionando al carpetazo que la directora del centro había propinado a su mesa.
Aunque este no era el mayor y más furioso ruido que había emitido, proferido contra el demonio. Su furioso discurso, lleno de amenazas y advertencias no parecía hacer reaccionar al menor de los Gremory que la observaba con las manos en la espalda, espalda recta.
-¿Por dónde empezamos?-
-No es obligatorio empezar. Podemos quedarnos en silencio-
-Veamos… ¿Un ejercicio de infiltración para comprobar la seguridad de un centro milenario?-
-Así es, directora-
PAM
Sus manos impactaron con la mesa.
-¿Quién eres tú para realizar dicho ejercicio? ¿Para siquiera autorizarlo o proponerlo? Empiezo a estar cansada de tus constantes faltas de respeto! De tu insolencia!-
-Pero yo y mi equipo nos infiltramos sin problemas, verdad?-
PAM
Masajeándose la sien, optó por cambiar de tema.
-Tenías un encargo. La última vez que estuviste aquí me prometiste algo, dónde está?-
Issei se encogió de hombros, con una mueca en el rostro.
-La Reina. La maldita Reina! ¿Dónde está?-
-¿No está? Pues que raro… ¿La conoces?-
-¿Cómo la voy a conocer si no la traes ante mí?-
-Ahhhh… Una lástima. Pensaba pedirle que me la presentase…-
PAM
Volviéndose, furiosa, la demonio intentó relajarse.
-Y en lugar de traer a una Reina aumentas la carga de tu equipo con una niña humana!- mirando a la peliazul, que retrocedió temerosa, pasando a esconderse tras Lavinia.
-Baja el volumen, que la asustas-
-¿Por qué has elegido a esa humana? ¿Qué posee de especial? ¿Qué cualidades la hacen una candidata a ser una esclava de un príncipe demonio?-
-En realidad… Tomó una de mis piezas por accidente y…-
PAM
Furiosa, la demonio inspiró con fuerza, intentando relajarse.
-Muy bien. Seré comprensiva, tolerante… Dejemos eso a un lado… Hablemos, por ejemplo… ¡¿DE LA EXCURSION ILEGAL AL MUNDO SUPERIOR?!-
Rossweisse dio un paso al frente, temerosa.
-Eso, si me permite…-
-No te lo permito!- rugió la directora.
-Pero es que…- dijo Lavinia –Tenia un contrato en…-
-¡No te he dado permiso para hablar a ti tampoco!-
-¡Oye, abuela! Mi amo recibió un encargo, nya!-
-Largo. Todas las sirvientas. Fuera de mi despacho! YA!- ordenó la directora señalando la puerta con la mano.
Las chicas no se movieron un milímetro.
-Salid, chicas- ordenó Issei con apenas un susurro.
-Pero… Nya!-
-No pasa nada…-
Dudando, abandonaron la sala, dejando a los demonios solos.
-La valquiria sigue sin tener pieza…-
-Pero tiene contrato-
-Si no es tu esclava, si no tiene una pieza no te la puedes llevar al mundo humano-
-Tenía un contrato que cumplir, señora-
-Y me lo creo. Pero ella no puede acompañarte. El informe del Ministerio de Asuntos Exteriores no tiene desperdicio. Me ha caído una extensa y contundente bronca, mocoso… Tu familia te cubre las espaldas, pero no puede proteger nuestra reputación. Aunque tengas contratos que cumplir siempre has valorar el alcance de tus acciones y sus consecuencias-
-Yo me haré responsable, señora-
-Esa joven no es tu esclava, es una sin papeles, una don nadie. En aduanas se mueren por echarle el guante. No es la primera vez que tenéis un incidente. Tu título nobiliario no podrá salvarla siempre-
-Pero está bajo mi responsabilidad, señora-
Se había olvidado de que Rossweisse había iniciado el incidente Nebiros, llevarla al mundo humano no había sido buena idea…
La demonio se relajó, sentándose en su asiento, mirando al chico detenidamente.
-¿Estás seguro, joven Gremory? Ya has infringido las normas con tu entrada ilegal en el Centro Femenino de Estudios Demoniacos-
-Pura coincidencia y como he dicho es mi responsabilidad-
La mujer se acarició la barbilla, girando lentamente su asiento.
-Podemos ignorar lo sucedido… Pero el precio será alto-
-…-
-Esta institución sigue un modelo de evaluación continua. No me importa cuántos méritos acumuléis tú y tu equipo, aquí hay nobles que llevan décadas estudiando y ganándose los privilegios que les habéis quitado con un curso estelar. De seguir así, con algunas adquisiciones y mejores podríais llegar a lo más alto, codearte con Ruval Phenex y empezar a participar en los Rating Game…- ladeando la silla –Tu hermana progresa de forma magnifica en su academia, tu madre, cuando vino a mí, me prometió que si te aceptábamos la familia Gremory tendría a dos de los tres Enfants Terriblees-
Les Enfants Terriblees. El mejor estudiante de cada una de las tres academias más prestigiosas del Inframundo. Un título elegido al mejor estudiante cada cien años… Todos los elegidos habían alcanzado grandes gestas a lo largo de la historia. Tres de ellos estaban, de hecho, en lo más alto de la esfera de poder del Inframundo.
-Tus acciones se verán penalizadas con sendas perdidas de puntos, joven Gremory. Tardarás décadas en compensar estos puntos. Puedes revertir esto renunciando a la chica nueva y entregando a la valquiria a los servicios judiciales. ¿Qué eliges?-
-Como ya he dicho, es mi responsabilidad-
Abriendo los ojos, la directora giró por completo la silla, dándole la espalda.
-Quitadme los puntos que queráis. A cambio Rose no será acusada de nada y aceptareis a Xenovia-
-Perderás todos los puntos. Y si no presentas a una Reina en los próximos meses o vuelves a cometer una infracción de este tipo… Estas fuera. Expulsado. ¿Lo entiendes?-
Acercándose a la mesa, tomó la pluma y firmó los pergaminos sobre la misma.
-¿Por qué manchar tu historial por unas míseras esclavas?- pregunto la demonio.
-No son unas míseras esclavas, son mis novias. Son mi familia- sentenció Issei abandonando la estancia, sin ver la sonrisa de la demonio.
-Un momento…-
-¿Hay más?-
-Has aceptado demasiado rápido. No siento que sea un castigo suficiente para ti, tu, que no respetas nuestro código ético…-
-Venga, que me va a caer una buena en casa… ¿Qué más quieres?-
-Un buen Rey debe saber medir sus palabras porque sus acciones no le afectan solo a él… Tienes un mes para presentar a tu Reina-
-¿Uno? Habías dicho varios!-
-He cambiado de opinión-
-Joder…- protestó el joven saliendo del despacho. Las chicas lo recibieron a la salida.
-¿C-como ha ido?- preguntó Rossweisse preocupada -¿Te han castigado?-
-Lo bueno de ser un paria es que pasan bastante de ti…- respondió Issei acariciando el rostro de la asgardiana –Estate tranquila, no ha pasado nada que no pueda asumir-
-¡T-te lo pagaré! L-lo compensaré! Te lo juro!-
-No es necesario-
-Pero por mi culpa…-
-No, no. Por MI culpa. Recuerda que eres mi responsabilidad. Yo cargo con todas vuestras vidas, acciones y decisiones-
-Pero…-
-Olvídate de esto… En su lugar ve con Kuro y Lavi. Que te enseñen esto, ahora eres una estudiante a pleno derecho-
-Pero Issei…-
-Ni peros ni peras, vamos, vamos! Largo! Quiero ver esos tres culitos en formación alejándose a paso rápido!- gesticulando con las manos, indicando que se fuesen.
Dubitativas las demonios se alejaron, mirando hacia atrás cada ciertos pasos.
Issei Gremory solo suspiró.
-Al menos Ria-tan le traerá algo de gloria a esta casa… Espero-
…
-¿Por qué sigue aquí?- pregunto uno de los demonios que rodeaban la mesa de la directora. Un hombre adulto, de cabello canoso y gafas delgadas –Todos sabemos que ese niño no es digno ni del apellido de su familia-
-Ese niño es el hermano del Maou Lucifer, no es tan sencillo-
-Aunque lo sea, tenemos independencia, no? Hagamos uso de ella, fuera con ese insolente-
-Independencia dice…-
-Ese mocoso con sus sucios esclavos… Un gata vulgar, una simple bruja y ahora esa semidiosa… Esa joven estaría mejor en otras manos…-
La directora miró a sus mejores instructores frente a su mesa.
-¿Gata vulgar? ¿Bruja cualquiera? ¿Habéis visto sus números?-
-Inferiores a los del joven Phenex-
-Exacto. En apenas unos meses está por alcanzar a alguien que lleva años aquí…-
Los demonios callaron unos instantes.
-Y la semidiosa… ¿Quién fue el último que logró traer a alguien así aquí?-
Levantándose tomó unos dosieres de su archivador, dejándolos en la mesa.
-Subestimáis a Venelana Gremory. Desde el retiro de Chysis Gremory y la desaparición de Runeas Gremory ha sido ella quien ha tomado el mando de la familia. Es una matriarca excelente que ha mantenido a raya los avances de todas las demás familias… Y prestadme atención cuando os digo que su hijo menor no tiene nada que envidiarle a su hermano mayor-
Los demonios rieron levemente, algunos con mayor intensidad que otros.
-No insinuarás que ese mocoso puede llegar a alcanzar al mismísimo Maou Lucifer-
-En absoluto. Su propia hermana mayor es mucho más capaz que él… Creo que eso mismo va pregonando el muy sinvergüenza-
-¿Entonces? ¿Te retractas de tus palabras?-
-El poder de ese niño no está en él… Sino en los demás- señalando los papeles con la mano.
-¿?-
-La nekomata, una vulgar youkai, un monstruo sobrenatural… No exceden el rango D, solo un rango por encima de ser considerado basura… Ahora es Rango B, y subiendo-
-¡!-
-La bruja, humana, una adolescente que coquetea con la magia… No pasaría de bibliotecaria a nuestros ojos. Rango B, igual. Una mente brillante, sí, pero con bajos niveles de magia… Que ya no lo son y cada vez son más ricos-
-Eso es imposible…-
-De imposible nada. El niño, el niño es la clave. Lo habéis visto, pero lo despreciáis… El poder que emana-
-No tiene utilidad alguna. Y suerte que es una radiación inofensiva-
-Error, de nuevo-
-¿Sus esclavas se benefician?- pregunto uno de los profesores abriéndose paso.
-Exacto…- respondió la directora –Y Venelana lo sabe… Su poder no es suyo, es para las demás esclavas, aunque no sé cómo funciona, aun-
-…-
-Si ha logrado tanto con tan poco… ¿Qué logrará con una valquiria de Asgard?-
El silencio se impuso en la sala.
-No, no le voy a expulsar. Pero tampoco seré más indulgente por su habilidad. Si cabe se deberá de ser más estricto con él-
-Pero como… No atiende a razones-
-Es indomable! Una bestia sin control-
La directora se acarició la barbilla.
-Por bestia que sea sigue siendo un hombre, un demonio con sangre de dragón, doblemente instintivo. Primario. Visceral… Si quieres alcanzar a un hombre… El camino más rápido es su mujer-
-¡!-
-Y este tiene muchas-
-Pero eso…-
-Sed pacientes, observad. Venelana Gremory tiene ese mismo problema y agravado, es su hijo. ¿Cómo lo dirige ella?-
-¿Le concede libertad?-
-El joven es un buen chico, tiene buenas bases, honor y lealtad… Y sobre todo, escucha a las mujeres… Insisto, el camino más corto y efectivo para llegar a ese niño son sus esclavas-
-…-
-Trabajad con sus esclavas, ellas lo trabajarán a él-
Los profesores se miraron no muy convencidos.
-Como castigo, ese niño no podrá graduarse con honores-
-¡!-
-Los Enfants Terriblees de este siglo están por elegirse. Latia Astaroth será la elegida por Corazón de Lilith, mientras que el candidato de Orgullo será…-
-Eso ha cambiado- dijo la directora –La decisión se ha pospuesto. Hay un nuevo candidato-
-¿Qué? ¿Ahora? ¿Quién?-
-Aun no tengo esa información, pero sé que ha motivado ese cambio y planeo aprovecharme igualmente-
-¿De qué hablas?-
-Ese niño está sirviendo de estímulo para que el candidato de Orgullo evolucione… Haré lo mismo con Ruval Phenex-
-Así que es eso!-
-Issei Gremory continúa en esta institución porque empuja a Ruval a ir más lejos… Pero cuando deje de ser útil…-
Los profesores comenzaron a cuchichear de fondo.
Volviendo a su asiento, la directora de uno de los tres centros más prestigiosos del Inframundo se quedó mirando el exterior en silencio.
La reunión la daba por acabada.
…
Al regresar a su salón, el malhumorado dragón se sentó en su mesa, colocando los pies sobre la mesa. Que alguien se atreviese a decirle nada, le iba a arrancar la cabeza… No solo Rose, Xenovia también sería una estudiante. Pero primero tendría que presentarla en casa como tal y luego preparar la burocracia y…
-Issei-
El único con cojones para hablarle no lo hacía por valentía, por un fuerte deseo a morir… Ruval Phenex era un demonio honorable.
Sabia porque le hablaba, sabía que quería y al girarse Issei se encontró con un joven de cabello rubio. El demonio miró fijamente la carpeta que tenía en las manos.
-Hablaré con la directora, espérame-
-No es necesario-
-Issei Gremory, no tienes tiempo para…-
-Por favor, no hay fémina que se pueda resistir a mis encantos…-
-No es el momento de hacerse el valiente…-
-Ruval… Ignoro como funciona tu familia pero… Pero a mí me enseñaron que uno debe hacer frente a las consecuencias de sus actos. Y si la bruja esa se piensa que pueda haber un bombón… Es que no me conoce mucho. Sea como fuere, acepto el castigo. Punto.-
-Pero una Reina no es una Pieza cualquiera-
Desviando la mirada, enfocando tras él, miró con mala cara a la mujer que le acompañaba. Una preciosidad esperando obedientemente tras el joven heredero.
-¿Pretendes darme envidia o algo?-
-Sabes que no. No es mi Reina, es solo una sirvienta. Y solo espero que hayas descansado y estés motivado-
-¿Motivado para qué?-
Ruval levantó su mano, dejando ver una carpeta blanca.
-No me jodas…-
…
Echando su cabeza hacia atrás, dejó que esta descansase en el respaldo.
-No me jodas…-
-Ese vocabulario, joven Gremory- remarcó la instructora dejando unos papeles sobre la mesa –Y no diga que no se le ha advertido, a falta de Reina, la burocracia es cosa suya-
Alejándose, entregó más papeles a los demás estudiantes. Estos delegaron en sus Reina al instante, empezando a charlar entre ellos. Issei tomó los documentos. Los resultados de los exámenes de seguimiento académico, test físicos y mágicos. Se debían desglosar y adaptar a los formularios que sus familias enviaban para su evaluación y estudio. Algo aburrido y tedioso.
Issei no era el estudiante más brillante, ni el más dedicado, no era un alumno ejemplar. Pero en esas hojas estaba la fuente de su inspiración y su razón de soportar semejante coñazo.
Teoría Mágica; se estudiaban los fundamentos y principios que buscaban explicar el funcionamiento de la magia. Una asignatura que se veía complementada por la Aritmancia, la aplicación de los números a dichas formulas. Las matemáticas eran junto a la imaginación, la base de todo conjuro. Estas, junto a Historia Demoniaca, Historia Mágica e Historia Universal formaban lo que se llamaban asignaturas genéricas. Se podían cursar tras superar los requisitos básicos, que a menudo se traían enseñados de casa mediante tutores particulares. Las enseñanzas se podían extender cientos de años, todo dependiendo de lo lejos que los estudiantes quisiesen llegar. A mayor ambición, temario aprendido, mayor el número de puntos de prestigio. Puntos que servían, cada cien años, para elegir al mejor estudiante…
Pero el verdadero valor de la academia residía en las asignaturas propias que se impartían por el juicio del órgano rector.
Herbologia; el estudio de las plantas, desde efectos sanadores a otros opuestos. Servía como introducción a conceptos sanadores y por ejemplo, magia de ilusión.
Pociones; una derivada de la anterior. Los alumnos aprendían a preparar pociones de extremadamente amplio y variado uso.
Alquimia; más de lo mismo. El Inframundo era un lugar rico en minerales y de la tierra negra se podía extraer mucho con lo que obrar auténticas maravillas.
Asignaturas que Lavinia estudiaba con pasión, recordándole las enseñanzas que las brujas le habían impartido de joven… Y otras para las demás, Kuroka recibía clases de youjutsu, desde la confección de pequeño gases venenosos a originales ilusiones. Rossweisse devoraba todas las asignaturas, no pudiendo disimular un especial interés por Runas Ancestrales… Ingvild, quizás por estar con sus hermanas, tocaba un poco de todo, de aquí y allá.
A excepción de Kuroka, por su condición de Torre, las demás chicas estudiaban exclusivamente artes mágicas; magias elementales, defensivas, de invocación, de sellado, de transporte y otras tantas… Necesitarían una década o más para asimilar de una forma óptima el mínimo que la academia podía ofrecer, pero avanzaban rápido, muy rápido.
Aunque no del mismo modo. Lavinia era una esponja, pero no tenía interés en todo. Kuroka era una egoísta e interesada. Rossweisse tenía un hambre voraz por el conocimiento. Ingvild, de nuevo, picaba un poco de todo, buscando compañía.
Desconocía al detalle que clases se impartían en las demás academias, incluso si en las de categoría inferior eran realmente inferiores… pero estaba bastante contento con lo que las chicas estaban estudiando.
Ahora bien… ¿Debía intentar convencer a Shuri de que Akeno estudiase aquí? Quizás en Grigory… Los ángeles caídos eran los patronos del conocimiento, lo que se impartía allí debería de ser canela en rama… Y que podía ofrecerle a Xenovia. Todo aquello sería demasiado para ella. Y dudaba que gozase de un mínimo nivel académico. No parecía que se hubiesen esmerado con su educación. Lo mejor sería darle una educación básica con tutores privados antes de enviarla a la academia aunque… ¿Sería una carga para las chicas tenerlas con ella o las uniría ante la situación desfavorable de la recién llegada?
-Decisiones, decisiones…- gruñó Issei inspeccionando todos los formularios de sus esclavas.
Ruval tomó una de las sillas, acercándose a la mesa del dragón, sentándose junto a él.
-¿Todo bien?- preguntó el rubio.
-Mi gata es una perezosa que está saltándose todas las clases físicas…-
-Los gatos son… particulares-
-También se salta las teóricas, las complicadas, como no…- apartando los documentos -¿Por qué tengo que hacer esto?-
-¿Por qué? Porque eres el Rey, aunque realmente lo haces porque no tienes Reina-
La Reina de los cojones… ¿Por qué todo el mundo insistía en la Reina? ¿Qué tenía de bueno?
Oh… Aunque creía recordar que Grayfia-okami-sama era increíblemente útil para su hermano…
-Argh-
-Yo también empecé así… Pasaron años hasta que encontré a mi chica… No encuentro justo que se te exija tanto-
-Tú eres guapo, yo feo. Simple-
El Phenex rio levemente.
-Quizás es que vean potencial en ti y quieran presionarte para que des lo mejor de ti-
-Yo feo, tu guapo- insistió Issei revisando los documentos.
Tachando, añadiendo… Para volver a tachar.
Cierta ceja se alzó al ver los tachones. Empezando a irritarse rápidamente.
-Avanzas mucho más rápido que yo…- dijo Ruval.
-Tú ya estas participando en duelos oficiales-
-Te olvidas que llevo aquí unos años, tu unos meses-
-Naaaaah-
-¿Y qué me dices que te consideren asignar una misión? Nunca antes había pisado formalmente el exterior del complejo con su equipo en una misión hasta mínimo el tercer año de estancia en la academia-
El dragón alzó una ceja confundido.
Ahora entendía el enfado de la directora. Su condición de Espectro era secreta, pero se había filtrado la misión por lo que la academia había cargado con la responsabilidad. Curioso. Suponía que pese a todo las órdenes de los Dai-Maou eran absolutas.
-Porque nunca nadie había sido castigado de una manera tan cruel y sádica- señalándole con su pluma estilográfica –Y no sé de dónde ha salido eso, nadie me ha asignado nada-
-Que exagerado…- desviando la mirada, sonriendo nervioso.
Una persona a su lado estaba golpeando el suelo con el pie, rítmicamente.
-Aquí tienes, onii-sama. Tu desayuno-
-Muchas gracias, pero no hacía falta… El restaurante de la academia es de alta calidad-
-No es de mayor calidad que nuestra cocina, onii-sama… Y tu… ¿Realmente pretendes enviar esos documentos tan pobremente redactados?-
-Por supuesto. A mí me parecen la Mona Lisa de los documentos de evaluación mensual- respondió Issei sin dejar de mirar los documentos.
Una niña de cabello rubio, con el emblema Phenex bordado en el pecho avanzó de un paso, arrancando los papeles en la mesa de las manos del dragón.
-¡Eh! ¿Qué haces?- protestó Issei.
-¡Estos documentos son indignos de un noble Gremory! De cualquier aristócrata del Inframundo de hecho!-
-¿Qué?-
-Es absolutamente inaceptable que alguien con su apellido pretenda entregar esto!- golpeando los papeles con su mano -¡Es una vergüenza!-
-Ah… Esta niña es adorable…- murmuró la instructora fingiendo llorar de emoción.
-Un poco de seriedad, que me lo estoy trabajando…- gruñó Issei mirando a la profesora antes de volver a la cría -Trae niña-
-¡Me niego!-
-Ruval… ¿La conoces?-
-Es mi hermana, ha venido…-
-Haz algo anda con tu hermana que me molesta- lo interrumpió con dureza. El demonio no lo miró con mucha confianza.
-¡Me conoce perfectamente!-
-Pues mira tú por donde, no te recuerdo…-
La niña caminó hasta la instructora, hablando con ella, regresando con papeles nuevos.
-Apártese, por favor-
-¿Qué?-
-Que se aparte. Necesito espacio-
-¿Espacio para qué?-
-¿Puede dejar de discutirme y hacer lo que le digo?-
-A ver que lo piense… ¿No?-
-Argh! No lo entiendo, lo intento pero no lo entiendo!-
-¿El qué?-
-Rias-dono no hace más que hablar maravillas de usted, pero no veo nada de eso-
-¿Ria-tan? ¿Conoces a mi adorable, preciosa y divina hermana pequeña?-
-¿No es usted más joven?-
-Nah. Eso es lo que dice ella, no es cierto, créeme-
La joven alzó una ceja, dubitativa.
-Ella me parece más de fiar que usted-
-Niña, eres un rato impertinente, la verdad-
-¿Repita eso?- chilló la niña, irritada.
-Ella es Ravel, es mi hermana menor. Estudia en Corazón, con tu hermana… Suele venir a visitarme para…- prosiguió Ruval colocando las manos sobre los hombros de su hermana.
-Para asegurarme que mi hermano sigue el sendero de la rectitud para poder alcanzar la gloria que se sabe que alcanzará! Y para ello necesita que le asistamos con, entre otras cosas, el mejor alimento, más equilibrado, en las cantidades exactas en el momento idóneo para poder desarrollar su físico y su…-
-¿Esta cosa es tu hermana?-
-¡¿Cómo que cosa?!-
-No te ofendas, pero después de conocerte… Aun adoro más a mi perfectamente perfecta hermanita-
-¡¿Pero cómo se atreve?!-
-Señorito Gremory, si tiene tiempo para hablar tiene tiempo para escribir!- chilló la instructora desde su mesa.
-Pero si me ha quitado los… Vale, vale… Enana, dame los papelajos-
-Me niego! Usted es poco menos que un iletrado!-
-Ruval, en serio, haz algo-
El adolescente se levantó, regresando con su Reina.
-¡Oye! Que te dejas un bulto!-
-¡No soy un bulto! Iletrado!-
Modesto, gustaba de alejarse de polémicas y aunque solía tratar con el joven Gremory, no le seguía la corriente. Guapo, discreto, habilidoso y con sangre noble. Ruval Phenex era el demonio modélico.
-Tienes una infinita suerte de ser amigo de mi onii-sama!-
-No soy amigo de nadie, somos compañeros de clase, poco más-
-Habla de ti. Mucho. En casa- dijo la niña con un toque de molestia.
El castaño alzó una ceja, mirando por encima de la niña, alzando la voz.
-Eh! Eh! Ruval, solo me muevo entre y por mujeres. ¿Lo pillas?-
El Phenex ni siquiera lo miró.
-¿Pero qué clase de comentario lanzas al aire en un recinto que rinde culto al estudio y la sabiduría?-
-Ah… Esta niña es un regalo de la vida…- lloró la instructora de nuevo.
Ignorando al dragón, tomó otra silla y se sentó en su mesa. Empezando a colocar los papeles en esta, tomando su pluma.
-¿Qué haces?-
-Su trabajo. Pero bien hecho-
-Estaba bien hecho-
-De eso nada- respondió la instructora.
-Venga ya! ¿Por qué ella puede entrar aquí y yo no en…-
La demonio instructora le lanzó una mirada asesina.
-¿Quiere que entremos a debatir sobre su inexcusable incursión en cierta academia?-
-Ya me callo…- volviéndose hacia la Phenex, que escribía con diligencia -¿Por qué me ayudas?-
-Su onee-sama ha cuidado de mí, es el momento de devolverle el favor. Y no me distraiga!-
-Mmm…-
Apoyando su rostro en sus manos, miró como trabajaba la rubia, con diligencia.
-Perdona, la bruja de ahí y su aquelarre de amargadas insisten en que me haga con una Reina, como si fuese un pokemon o algo…-
-Le estoy escuchando, joven Gremory- gruñó la instructora.
-¿Es usted siempre tan vulgar?-
-Va a ratos…- respondió Issei –Tengo algunas candidatas, pero son negociaciones que están muy poco avanzadas…-
-No es necesario que tenga una Reina- exclamó Ravel sin dejar de mirar los documentos.
-¿Cómo dices?-
-¿No se ha leído las bases de… No, me imagino que no. Le resumo, cualquier estudiosa, eminencia o que pueda probar su educación puede realizar estas tareas, ser su asistenta, si demuestra un vínculo con usted. Como por ejemplo, algún tipo de contrato-
Eso no rebajaba ni eliminaba la violenta amenaza proferida por la directora pero le podría hacer la vida mas sencilla…
-… Mientes-
-¡¿Cómo se atreve?!-
-¿Eso es cierto?- preguntó Issei mirando a la instructora.
La demonio lo ignoró.
-Manda cojones…-
-Ya he acabado!- exclamó Ravel dejando los papeles en la mesa, orgullosa –Por respeto a Rias-dono y por la amistad que le trae para con mi onii-sama…-
-Si es así… Espera… Tengo una preciosidad de sangre noble…-
Ravel sonrió, llena de orgullo.
-Yo podría ayudarle en pos de mejorar las relaciones entre…-
-Y tenemos un contrato mágico firmado… ¿Serviría?-
-Claro, si tenemos… ¿Tenemos? No tenemos contrato alguno!-
-No hablo de ti obviamente!-
-¿D-de quien habla entonces?-
-Niña, eres adorable. Muchas gracias!- exclamó Issei tomando los papeles, acariciando el cabello de la rubia antes de marcharse corriendo.
-¡GREMORY! No te he dado permiso para ir… ¡GREMORY!-
Ravel empezó a golpear el suelo con sus pies.
-DxD-
Sentadas alrededor de una de las grandes mesas de pesada madera negra, las sirvientas dejaron múltiples libros sobre esta. Esparciendo hojas y lápices.
-¿La información es correcta? ¿Los cálculos están bien?- preguntó Ingvild tomando una de las sillas.
-Son buenos- sentenció Rossweisse dejando una hoja sobre la mesa –Y es legítimo. Hablamos del Poder del Infinito-
Lavinia inspiró, mirando a sus hermanas en sus sillas.
-¿En serio estamos hablando de… ¿Infinito de infinito?-
-Un poder sin límites. Que no conoce la restricción- respondió la asgardiana –Es un poder que desafía el orden natural. Incluso el Yggdrassil posee límites, la misma vida posee límites. Este poder es una paradoja en sí mismo. Porque si ese poder tiene un límite entonces deja de ser infinito y por ello, contradice su misma esencia…-
-¿Ese poder está probado? ¿Existe?-
-Hay un ser. Ouroboros. Que se decía que poseía dicho poder. Un ser nacido en la Grieta Dimensional-
-¿La Grieta? Allí no puede nacer nada. No puede haber vida-
-Precisamente es el mejor sitio para que se dé algo así…- dijo Ingvild.
-Ouroboros, Ouroboros…- murmuró Lavinia revisando sus anotaciones –Una Dragona. Una Diosa Dragona-
-La Diosa Dragona- matizó la asgardiana –Hace siglos que nadie la ve. Aunque todos y cada uno de los pueblos la temían…-
-Mmm… ¿Y qué tiene que ver esa diosa con Issei?-
Lavinia golpeó el índice con algunas hojas dispersas.
-Hay un incidente. El día en la reencarnación de Issei. Se dice que el día en que fallecieron sus padres biológicos se percibió la presencia de ese dragón-
-¿Ouroboros mató a los padres de Issei?- exclamó Ingvild horrorizada.
-No hay pruebas de eso… Pero es el único momento en que Ouroboros e Issei coincidieron. Qué pasó? Ni idea. Pero si Issei obtuvo el Poder del Infinito fue entonces…-
-¿Y él no lo recuerda?-
-Para nada…-
-Pensaba que era su poder… Issei es un dragón, no? ¿Qué habilidad tiene? Todos los dragones tienen una-
-No lo sabemos…-
-Qué raro…-
Rossweisse se quedó mirando los papeles. Si ese poder no era suyo… ¿Sería como con ser un demonio? ¿Alguien estaba simulando que Issei era un dragón? ¿Ouroboros intentaba hacer pasar a Issei como uno? ¿Por qué?
-Pero como aplicamos esto…- mirando los cálculos –Es un despropósito, un sinsentido!-
-¿Por qué lo dices?-
-Creemos que el Poder del Infinito es energía, pero como podemos aplicar eso a nada. ¿No es un poder incontenible?-
-Eso no puede ser cierto… Si fuese cierto la propia Diosa Dragona no podría existir-
-Tampoco es que haya mucha información al respecto…-
-Me preocupa más el principio de negación- dijo Ingvild alzando su mano –La limitación presenta el carácter de una verdadera negación… Digo, la negación de todo límite equivale en realidad a la afirmación total y absoluta. Lo que no tiene límites, es aquello de lo cual no se puede negar nada, y por consiguiente, aquello que contiene todo, aquello fuera de lo cual no hay nada; y esta idea del Infinito, que es así la más afirmativa de todas, puesto que comprende o envuelve todas las afirmaciones particulares, cualesquiera que puedan ser, no se expresa por un término de forma negativa (in-finito) sino en razón misma de su indeterminación absoluta…-
-¿Insinúas que el Poder del Infinito tiene la habilidad de negar todo lo que no sea intrínsecamente ilimitado?
-Eso sería algo extraño…-
-Para nada. Piénsalo. Infinito no es omnipotencia. No es intensidad, solo cantidad- dijo Rossweisse –Y si su poder es el de negar sin límites todo lo que tiene límites?-
-¿Negar la vida?-
-Eso sería muy fuerte…-
-Pero piensa en ello. Pensamos en ese poder como algo caótico y sin orden pero… ¿Y si pudiese ser dirigido?- murmuró Rossweisse mirando los documentos –Por ejemplo, Ouroboros podría negar su misma muerte-
-Y alcanzar una especie de inmortalidad-
-Exacto!-
-Vale… Entonces propones que usemos estas fórmulas para potenciar "aspectos"- dijo Lavinia seria.
-Han de ser aspectos a la fuerza. Algo intangible. Fórmulas matemáticas, algoritmos mágicos… No puede ser algo material, no podría soportar la carga, creo…-
-Rotura por tensión…- respondió Ingvild.
-Un organismo vivo podría adaptarse mediante regeneración pero…-
-Dudo que esa pueda ser una aplicación práctica- sentenció la asgardiana –Sabemos que el cuerpo de Issei es tolerante a ese poder. Que hay fórmulas mágicas que la pueden manipular, la misma Pieza del Rey lo está haciendo… Con eso sobre seguro, podemos trabajar-
-¿Pero cómo?- preguntó Ingvild –El Poder del Infinito le ofrece a Issei una cantidad ilimitada de poder demoniaco, convertido del dragontino, pero si aplicas eso a un conjuro solo extiendes las reservas… Eso no es especialmente práctico-
-No si sus conjuros son débiles-
-Y recordar que el poder de origen es dragontino, es una variable que no tenemos que olvidar-
Las chicas se volvieron a quedar en silencio.
-Issei tiene una habilidad, la reliquia le permite usar el "Critico"- dijo Ingvild.
-¿Pero qué utilidad puede tener? ¿Un crítico ilimitado? Y la reliquia no almacena "críticos", solo puede usar uno. El Infinito no le aporta nada a la "Twice Critical"-
-Jope…-
-¿Entonces no tenemos nada? ¿En serio un poder ilimitado es inútil?-
-Creo que es más bien… Que Issei no tiene conque usarlo…- dijo Lavinia –Quizás si tuviese alguna habilidad única… Por ejemplo, unido al Poder de la Destrucción…-
-Nyaaaaa… El Poder es Poder. ¿No lo entendéis? Lo estáis intentando limitar, encasillar-
-Queremos darle un uso, que sea practico, Kuroka. Y podrías colaborar- espetó la valquiria.
-Te lo estoy diciendo… No entendéis la naturaleza de estas cosas… Nya… El poder es algo natural-
Rossweisse la miró en silencio antes de volver a los papeles.
-El poder es eso, poder… Si Ouroboros anulaba su propia muerte y la Pieza era una fuente ilimitada de conversión…- acariciándose la barbilla –Issei puede convocarlo, no podemos darle forma, solo lo podemos usar en algo que no sufra de roturas de tensión… ¿Qué nos queda?-
-¡El aire! Nyahahahaha!-
Negando con la cabeza, las sirvientas se quedaron en silencio. No sabían cómo avanzar.
No sabían cómo ayudar a su amo.
-Londres – Mundo Intermedio-
Túnica de mago, sombrero de mago y gafas de empollón… Daba pena y con la pinta de friki que se gastaba todo parecía indicar que estaba listo. Debería de hacer cosas de magos, no? Como aparecer en la chimenea o montado en una escoba mágica o cosas así… Pero había un problema. Él no era mago. No tenía ni idea. Era un fraude, ni tenia poder mágico, ni siquiera era un demonio. Aunque siendo pragmáticos eso jugaba a su favor. Si los nobles eran avispados podrían descubrir quién era…
Acabándose su ración de fish and chips, el niño se limpió los labios, tirando la servilleta en la basura. Levantándose de su asiento, cruzando la calle, Issei llamó a la puerta.
A los pocos segundos se abrió, dejando entrever a un hombre, anciano, delgado y de porte recto. Vestido con traje, negro.
-¿Qué puedo hacer por usted, jovencito?-
-Me llamo Harry, vengo a ver a Le Fay. ¿Vive aquí?-
-¿La jovencita? ¿Qué quiere usted?-
El castaño se señaló el pecho, el emblema falsificado de la academia de Le Fay.
-Soy un compañero de clase… Mis padres querían comprarme… Una túnica nueva y he pensado en visitarla. ¿Está en casa?- ladeando su cuerpo, mirando al interior de la sala.
-Sus padres… ¿Quién me ha dicho que es?-
-Harry-
-¿Y su apellido?-
-Potas-
-Harry Potas-
-¿Qué?-
-No me gusta repetir mi apellido, estoy orgulloso de mi familia, pero sois unos abusones. ¿Te ríes del apellido familiar?-
-N-No era mi intención…-
-Entonces entraré a ver a Fay!- exclamó el joven entrando en la casa, sorprendiendo al mayordomo.
-¡Un momento! No le he autorizado a…-
-¿Ocurre algo, Arnold?-
Los varones se detuvieron al acto. Alzando la mirada. En el salón principal, en las escaleras que daban a las plantas superiores había una mujer, a medio camino. Rubia, de traje negro, ojos azules y semblante serio.
-Mi señora, lo lamento pero…-
-¿Mama Le Fay?-
La mujer alzó la mirada, seria. Rozando el enfado.
-Arnold, quiero a este niño fuera de…-
-Ehhhh… Quizás no. Le Fay es un primor… ¿Eres su tía? La mala-
El mayordomo se estremeció de miedo. La mujer frunció el cejo.
-Me llamo Harry Potas, un compañero de clase de Le Fay, estudiante de Golden Dawn, de la Orden Hermética del Aura Dorada- rectificó sobre la marcha –Estoy de visita… ¿Puede decirle que estoy aquí?-
-Muchas gracias, joven- murmuró la mujer acabando de bajar las escaleras –Hoy he aprendido mucho, como madre. He aprendido que debo de cuidar de las amistades de mi hija-
-¿Eres mama Le Fay?-
-Grace, mi nombre es Grace Pendragon. Esta es la Casa Pendragon y no eres bienvenido. Harry Potas-
-¿Quién era mama?- preguntó una voz aguda, joven.
Grace chasqueó la lengua, Issei ladeó su cuerpo mirando a través del costado de la mujer.
-¡Fay! Cuanto tiempo!- saludó el castaño alzando su mano.
La niña, vestida con un pijama rosa de fresas, lo miró perpleja unos segundos.
-¿I-Issei-sama?-
-Me encanta ese pijama!- alzando el pulgar –Estas adorablemente encantadora!-
Le Fay se miró el pijama antes de sonrojarse, chillando con fuerza, se alejó corriendo.
Grace Pendragon no se creía lo que veía.
…
La mujer inspeccionó al joven con detenimiento. La familiaridad con la que se sentaba, la confianza pese a sus actuales circunstancias. Ni se acobardaba ni se dejaba intimidar por su presencia. Era alto, pero su rostro… Era un niño. El sacarse la túnica, doblarla y ponerla en el sillón. Remangarse las mangas de la camisa, sentándose con un brazo sobre sus piernas cruzadas, el otro sobre el respaldo. El niño irradiaba estilo y elegancia. No era un joven cualquiera, mucho menos un lanza encantamientos estúpido…
-Nooooo! ¿Esto es lo que creo que es?-
La rubia vio como el niño se acercaba al estante sobre la chimenea.
-Sí, es una espada…-
-¡Una Excalibur!- chilló Issei emocionado -¿Y eso es… otra espada, pero no se cual…-
-¿Conoces a Excalibur?-
-¿Qué fragmento es? Le doy un millón de libras-
-¡!-
-Me encantaría darle un buen uso a esto… Tenerlo en una estantería es… Un desperdicio. Subo a dos millones-
Le Fay se presentó al rato, debidamente vestida. Mucho más arreglada de lo que venía siendo habitual.
Su hija, una rata de biblioteca, no cuidaba su imagen… Hasta hacia unos meses. Al poco de entrar en la academia mágica. Aunque pensaba que ese cambio se debía a su nuevo círculo social, pronto entendió que no era así, no hablaba de ninguna amiga, de su colegio.
El cambio era el chico este.
-Ojos rojos, inexistente poder demoniaco… Y el anillo de los Gremory- indicó Grace mirando al niño –Issei Gremory, entiendo-
El rostro de Le Fay se volvió blanco.
-Tres si mantiene el secreto- dijo Issei alzando tres dedos –Le Fay, tan radiante como siempre-
-¡¿Qué hace aquí, Issei-sama?!-
-Venir a verte, por supuesto… ¿Te he dicho lo guapa que estas hoy también?-
-¿Por qué le ofrece dinero a mi madre?-
-Quiero comprar ese fragmento de Excalibur… Y si me hace una oferta la funda y la otra espada-
-No están venta, ni Avalon, ni Dominio ni Caliburnus-
-¿Caliburnus?- mirando la espada -¿La hermana menor de Excalibur?-
-Menor, ja!- rio Grace divertida.
-Y Excalibur Dominio es el fragmento más poderoso… Y no… Esa es falsa-
-¡Le Fay! Esos son secretos familiares!- protestó la rubia levantándose.
Issei miró la espada, quizás si era un poco corriente.
-Una lástima, me gustaría tener otra espada sagrada…-
-¿Otra?-
Issei sonrió perversamente, mirando a la mujer por encima de su hombro. Extendiendo su mano, Issei convocó a Ascalon, dejando que esta tocase el suelo con la punta, sosteniéndola con la palma con su mano.
Grace miró la espada incrédula. Como el castaño la hacía girar con habilidad.
-La Asesina de Cabrones, Ascalon-
-La Asesina de Dragones, Issei-sama- corrigió Le Fay.
-Semántica-
-¿Cómo un niño como tu puede sostener esa espada?-
-El poder de Issei-sama es el poder del dragón, no es un niño cualquiera, madre… Issei-sama, sabes que a la Casa Pendragon se la llama la "Casa del Dragón"? ¿No es casualidad?- exclamó la niña juntando sus manos.
Issei asintió curioso.
-Subo a diez millones si incluyen a Le Fay-
-¡No me puede comprar!- protestó la rubia avergonzada.
-¿Veinte?-
-¡Issei-sama!-
-Bueno, ya pensaré en una mejor oferta…- desconvocando a Ascalon, pasando a acariciar el rostro de la niña -¿Has sido una buena chica?-
-S-si, por supuesto- respondió la chica tímidamente.
Grace alzó una ceja, incrédula.
-¿Estas estudiando mucho?-
-Lo estoy dando todo!-
-¿Eres la mejor de la clase?-
-He avanzado varios cursos!-
-Que buena chica…- apartando algunos mechones de pelo antes de llevarse las manos a la mochila que cruzaba su espalda, sacando dos pesados volúmenes –Toma, tu premio-
-¡Estos son…!-
-Son dos copias de libros sagrados de no sé qué religiones, no es que me importe mucho-
-P-pero estos son ejemplares… ¡No puedo aceptar esto!-
-Puedes y lo harás-
-De acuerdo…- murmuró la joven, sumisa, tomando los volúmenes.
-Estos libros te serán de mucha ayuda, pero como siempre…-
-Seré prudente- respondió la niña a la pregunta no formulada.
-Así me gusta-
-Issei Gremory- interrumpió la mujer tomando los libros, inspeccionándolos –Creo que estos volúmenes son demasiado peligrosos para mi hija…-
-Su hija es…-
-Se cómo es mi hija, joven. Me aseguraré que los use de manera adecuada- dejándolos sobre la mesa –Ahora me gustaría saber cuál es tu autentica relación para con mi hija, joven-
-Compartimos bastón-
-¡Nunca le he dejado mi vara!-
-Nos conocimos bajo la lluvia, una noche de verano y…-
-¡Eso tampoco es cierto, Issei-sama! Mooooo! Me está avergonzando frente a mi madre!-
Grace cayó de culo al sofá.
No se creía lo que estaba viendo… Su hija, rebelde por naturaleza, la cabezona que se había enfrentado a su padre para entrar en la maldita academia mágica… Agachaba la cabeza ante ese niño. Reía, hacia bromas. Se enfadaba, se irritaba, protestaba y lloraba.
Expresiones que hacía años que no veía…
La rata de biblioteca estaba enamorada de ese niño, dragón, o lo que fuese. Y lejos de ser dominante, el aristócrata desconocido le daba margen, la escuchaba y se dejaba reprender…
-No puede hablar en serio!-
-¿Desde cuándo te miento?-
-Eso es muy irresponsable!-
-Precisamente por esto busco a chicas brillantes como tú, para cubrir mis carencias, leñe! Ale, aceptas?-
-P-pero…-
-Te daré acceso a toda mi información, mis recursos, todo… Te dejo todo el tema administrativo a ti… Venga, di que si-
-Issei-sama, no puede pedirle algo así a…-
-Vamos! No le des tantas vueltas! Entonces lo harás, no? Muchas gracias-
-¡No he dicho que sí!-
-¿Acceso a toda la información? ¿Qué le estas pidiendo a mi hija, joven?-
-Ah, oh… Había olvidado que estaba aquí…- murmuró Issei antes de sentarse en el sofá, frente a una de las tazas de té –Verá, tengo algunas esclavas, pero ninguna es… ¿Entiende de Piezas Demoniacas?-
-Sí, jovencito-
-Bien! Pues verá, no tengo Reina. Y la academia donde estudio requiere de mucho papeleo y cosas así, y las tengo que hacer yo en su lugar y… Si sigo así me van a expulsar-
-¿Le expulsarán por no rellenar informes o cosas similares?-
-Y por unas cuantas cosas más que no vienen a cuento… Pero le aseguro que es totalmente seguro. No hace falta ni que se desplace, lo puede hacer todo desde aquí-
-¿Y no lo pueden hacer tus otras esclavas?-
-Tienen otros trabajos…-
-Joven… Aun no me has dicho cuál es tu relación con mi hija-
-Tenemos un contrato mágico vinculante- respondió Issei llanamente.
Le Fay se tapó las manos con la cara.
Grace palideció, horrorizada.
Issei las miró a intervalos, confundido.
-¿He dicho algo malo?-
-¿Hiciste un contrato con un príncipe demoniaco? ¿Así lograste que te aceptasen en la Orden Dorada?- chilló Grace levantándose de golpe.
-¿No se lo habías dicho?- exclamó Issei fingiendo sorpresa.
Avergonzada, Le Fay miro a uno y a otro llorosa.
-Cuando prescribe-
-No prescribe-
Grace lo miró con dureza.
-Libera a esta niña, demonio, no significa nada para ti-
-Es mi preciosa brujita, me niego-
-Hablas de mi hija-
-Entonces será usted mi madre-
-Libera a mi hija!- gritó Grace.
-Y un cuerno!- respondió Issei imitándola.
Pasados unos minutos el dragón volvió a hablar.
-Subo a treinta-
-¡Issei-sama!-
-Muy bien, negociemos. Mi familia tiene negocios en el mundo humano, tengo dinero, lo mismo nos podemos entender…-
…
Dejando otra taza de té sobre la mesa, Le Fay se colocó instintivamente junto al demonio.
Grace sonrió contenta.
Un contrato comercial con los Gremory que salvaría sus empresas de whisky en Escocia, preferencia de información respecto a los tratos de otras casas con demonios… La economía y futuro de su casa estaba asegurada.
-Bajo estas condiciones acepto que mi hija te ayude. SIN moverse de aquí. SIN exponerse a peligro alguno. ¿Estamos de acuerdo?-
-Tu madre me ha desplumado-
Le Fay desvió la mirada.
-De aquello…- susurró Issei señalando la pared.
-De eso te olvidas-
-Oh… Pues nada… Gracias, mama-
-No me llames así-
-Señora…-
Los tres se giraron hacia la puerta. En la entrada los esperaba el mayordomo.
-¿Qué ocurre, Arnold?-
-La joven Ordinton ha venido-
-¡!-
-¿Una amiga?- preguntó Issei sonriente –Quiero conocer a tus amigas!-
-¡No puedes!- chilló Le Fay.
-¿Cómo que no puedo?-
-¡Que no puedes!-
-¿Por qué no?-
-¡Es una compañera de clase! No puede saber que estas aquí! N-no puede saber de ti!-
-¿Te avergüenzas de mí? Eso me duele!-
-Las estudiantes de la academia son de alto nivel. Doncellas de etiqueta- explicó Grace con media sonrisa.
-Muy bien, muy bien…- murmuró Issei levantándose, tomando su bata -¿Cuarenta millones?- mirando a Grace.
-¡Largo!- rio la mujer divertida.
-Ulala… Qué remedio… Volveré pronto, preciosa…- sonrió el dragón lanzando un beso a la rubia.
-No he aceptado, Issei-sama-
-Pero lo harásssss… Un placer haberte conocido, mama-
-¡LARGO!- chillaron las dos Pendragon al unísono.
Divertido, el demonio recorrió los pasillos hasta dar con la puerta principal. Observando, curioso, a una chica de cabello castaño, corto y rizado, con el mismo uniforme que Le Fay. Tatareando curiosa moviendo sus caderas, manos en la espalda, mirando los cuadros en las paredes.
La joven se detuvo, girándose lentamente para mirarlo. Sus ojos castaños fijos en él.
No era una belleza, tampoco una chica fea, quizás del montón. Con un sinfín de pecas pintadas en su cara y una sonrisa traviesa.
-Le Fay vendrá en seguida…-
-¿Conoces a Le Fay?-
-Cada día más- caminando hacia ella, extendiendo su mano –Me llamo Issei-
-Lo sé-
Sonriendo extrañado, el dragón vio como la joven alzaba su mano.
Apenas pudo percibir un movimiento en su mano. Algo dorado se desplazó a una velocidad endiablada.
Algo dorado impactó en su frente.
Meredith Ordington sonrió satisfecha.
El joven tomó su mano, estrechándola con una sonrisa.
-¿Q-que?-
-Encantado de conocerte…-
Incrédula volvió a convocar agujas, lanzándolas al rostro del niño.
El dragón ni se inmutó.
Desconocido para ella una mano de interpuso entre ellos, atrapando las agujas con su mano.
"¿Se puede saber qué hace esta niña?"
Soltando su mano, el castaño asintió con la cabeza antes de alejarse a paso rápido.
Meredith, irritada, convocó decenas de agujas doradas, enviándolas contra el Gremory.
Ajeno a su visión, múltiples alas de ángel cubrieron la espalda del demonio.
"¿Pero a que juega? Me estoy enfadando!"
-Gabriel…- susurró el chico saliendo del edificio.
"¡Te está atacando! ¿Qué hace? ¿Por qué no hacemos nada?"
-Es curioso… ¿No sientes que esa niña tiene algo especial?-
"¡Issei! Que ha intentado hacerte algo!"
-Nah… ¿Para eso estas tú, no?-
"¡Issei! Issei!"
-Pues juraría que esa chica tiene algo, no sé, algo especial…- murmuró Issei alejándose por el camino con Gabriel flotando a su lado.
-¿Qué vas a hacer ahora?-
-Nos volvemos a casa-
-¿A casa?-
-Las chicas tienen clase hasta dentro de algunas horas y Xenovia necesita algo de tiempo para adaptarse…-
-¿No sería mejor que fuésemos a casa de tus padres para hablar de ella?-
-Tengo que pensar en cómo hacer eso, pero primero iremos a casa, te recostarás en la cama y presentarás el trasero en una exquisita ofrenda-
-¿Qué?-
-Le diste la pieza a Xenovia. No te pensarás que me había olvidado de eso… ¿Verdad?- susurró Issei diabólicamente.
GLUP
-Me voy a dar un gustazo con tu culo hasta que se me vacíen los huevos, luego descansaré e iré a por las otras dos. Sé que tienen algo que ver-
Mirando a lado y lado, Gabriel sonrió contenta.
El joven dragón no entendía que sus castigos, lejos de ser lo que se creía, eran puro gozo para sus chicas. Y alguna que otra estaba empezando a provocar estos incidentes para recibir dicho… castigo.
-Si aceptas una recomendación, lo mejor sería empezar por explicar lo de la niña humana-
-Que no, que no. No sabría cómo explicarlo…- mirando a Gabriel. Que la miró confundida.
-No he dicho nada-
-¿Entonces…?-
Una mano lo cogió del cuello. Un aura asesina invadiendo la zona, haciéndole temblar de la cabeza a los pies.
Una demonio de cabello plateado, vestida de sirvienta, un rostro invadido por la furia, lo sostuvo en alto.
-G-Grayfia-okami-sama… Q-que casualidad… Ahora mismo os iba a…-
Alzándolo levemente lo tomó del pie al vuelo, estrellándolo contra el suelo. Repitiendo el proceso repetidas veces.
Jadeante, la Reina de Sirzechs arrastró a un inconsciente dragón unos metros antes de desaparecer en un círculo mágico.
-Castillo Gremory-
Decididas, las esclavas abrieron las puertas con fuerza, entrando como un pelotón.
-¡¿D-donde esta Issei?!- chilló Lavinia.
-¡Devolvednos a ese pervertido!- dijo Ingvild.
-¡¿Y el amo, nya?!-
Las tres lo hicieron… tras Rossweisse.
-¿Por qué estáis todas detrás mío?- lloró la albina.
Venelana liberó una ligera risa al ver a las chicas, temblando, reuniendo el valor para sublevarse para recuperar a su hijo. Su atención se centró en una niña, desconocida, de cabello azulado. Mirada vivaz y confusa. Una chica que sonrió inmensamente al reconocer al dragón suspendido del techo por múltiples cuerdas. Amordazado y bocabajo.
A trote ligero se acercó a él, tomándolo de la manga de la camisa, suspirando alegre. Quedándose quieta.
No lo liberó, solo se quedó con él. Satisfecha con esta ahí.
-interesante…- murmuró la castaña –Bienvenidas, hijas mías, podéis tomar asiento. Os aseguro que mi hijo está bien y no precisa de rescate alguno…-
-¿Y que hace ahí?-
-He dicho que no precisa rescate, pero si necesita que le castiguen-
Las chicas poco a poco se acercaron a los sofás, sentándose bajo la atenta mirada de Grayfia, de pie junto a la matriarca Gremory.
El servicio les ofreció té, mientras las Gremory observaban detenidamente a la peliazul, que no se movía.
-¿Ella es la nueva sirvienta?-
-Así es, madre- respondió Lavinia.
-Es autista, nya-
-No es autista, Kuroka!- protestó Rossweisse.
-Es especialita- dijo Ingvild.
-Eso si-
Grayfia se movió rápido, interceptando a una gata negra que se acercaba a gatas a Issei, devolviéndola amordazada al sofá.
-Curioso… ¿Solo habla con mi hijo?-
-La encontramos en la mansión Nebiros, las circunstancias no eran muy… agradables-
-Mi hijo me envió el informe… Debió de ser horrible-
Lavinia se escurrió entre los sofás aprovechando que Venelana pedía más te. A los pocos metros se topó con Grayfia… Acabando junto a la morena. Un minuto más tarde Ingvild les hacía compañía.
-Chicas… Mi hijo merece ser castigado por muchos motivos. No es culpa vuestra. Él y yo hablamos hace un tiempo y decidimos darle libertad para elegir a sus piezas. Siempre y cuando tuviesen potencial no pasaba nada… Si nos lo consultaba. Por ejemplo, tu conversión, Rose, y la de su novia están aprobadas-
Rossweisse abrió los ojos sorprendida, pasando a mirar al demonio irritada, llorosa.
-Pero esta conversión súbita es extraña y me veo en la obligación de recordarle a mi hijo que mis hijas son un bien familiar, patrimonio… Ahora bien…- sosteniendo su taza –Asegura que no tiene nada que ver en su conversión y que fue un accidente… ¿Sabéis algo?-
-Ni siquiera sabíamos que le había dado una pieza, madre- respondió Rossweisse sorprendida.
-Entiendo…-
-¿Soy un problema?- preguntó Xenovia con miedo.
-No, querida, no- respondió la castaña de inmediato.
-Este sujeto…- golpeando su costado con fuerza –Dice que la niña había llamado la atención de los Nebiros. ¿Es correcto?-
-Así es, había un detector de poder sagrado, creemos. Y las medidas eran altas…-
-No hay reliquia. Pero Matters lo confirma. Esta niña esconde algo-
Xenovia las miró confundidas.
-¿Quién eres?-
-¡!-
-¿Eres una sirvienta?-
Grayfia la miró con curiosidad.
-Así es jovencita. Me llamo Grayfia, soy una Reina al servicio de la familia Gremory-
-¿Reina es una de esas piezas?-
-Así es-
Inspeccionando su uniforme, girando a su alrededor.
-¿Y tú amo está contento contigo?-
-Quiero pensar que si-
-¿Eres fuerte?-
-Es la Reina más fuerte del Inframundo, querida- respondió Venelana.
-¿Puedes enseñarme a ser Reina? Tan fuerte como tú!-
-Ser Reina no se escoge… Tú eres una Caballero-
-Oh…- agachando la mirada -¿Eso es malo?-
-Es tan bueno como una Reina, solo que diferente-
-¿Y puedo ser fuerte?-
-Tanto como tú quieras-
-¿Puedo ser tan fuerte como tú?-
-Jajajaja. ¿Por qué quieres eso?-
-Él me ha salvado. A mí, que no tengo valor. Quiero ser sirvienta y ser fuerte para él- señalando a Issei.
Grayfia la observó sorprendida.
-Así que quieres ser una sirvienta…- murmuró Grayfia agachándose –Me gusta tu actitud- acariciando su cabello –Veremos qué podemos hacer contigo-
-No sé si estaba planeado, pero ha funcionado. Jejejeje-
-¿El que, señora?- girándose.
Venelana se cubrió la boca con su mano, señalando la puerta.
-¡!-
Sorprendida vio como las chicas huían cargando con un maniatado Issei, con Xenovia corriendo tras ellas despistada.
-¡Como se atreven!-
- Continuará en el siguiente capítulo-
Con retraso pero empezamos un año nuevo, y lo empezamos con un nuevo capítulo.
Os deseo a todos un feliz 2024, que os traiga salud, dinero y sexo involuntario interracial homosexual, digo, amor. No quiero ni pretendo juzgar vuestros gustos, sabéis que soy muy tolerante con eso…
¿Nos leemos la semana que viene?
