"¿Hm, aún estás en shock?, me parece que fue un poco fuerte la sorpresa para ti, ¿no?" - Preguntó despreocupadamente el gato de dos colas.

Naruto, dándose cuenta de que se había quedado congelado, rápidamente se movilizó de una forma brusca, ignorando completamente que inconscientemente acababa de lanzar una onda de energía que derroto a algunos demonios en la cercanías.

"¿Matatabi? , ¡¿Qué haces en mi cabeza?!, ¿No deberías de estar durmiendo en mi hombro?" - Girando su cabeza, notó que de hecho, el gato estaba en su hombro durmiendo plácidamente.

"¿No hiciste una vinculación de chakra conmigo para acceder a la forma bijuu completa?, ¿si no, por qué estarías transformándote?, obviamente deberías de saber que esta fase es completamente imposible sin una consciencia que controle las formas más complejas de este poder que claramente, solo nosotros, los bijuus, podemos hacer." - Reprendió el felino al rubio dándose cuenta de que este se avergonzaba.

"Bueno, tal vez lo haya intenta.." - Pero no pudo terminar sus palabras debido a que nuevamente estaba bajo ataque.

"¿Neee?, hay muchos enemigos con los que jugar, ¿No, gatito? - Sonó la voz de Matatabi en un inconfundible tono juguetón y sádico que recordaba levemente a la aterradora supervisora de los exámenes chunnin.

Sonriendo levemente, Naruto extendió sus sentidos a su máxima definición, preparándose para la batalla que estaba a punto de venir.

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Michael estaba solo un poco sorprendido.

Sinceramente se esperaba algo así de Naruto, pero no tuvo tiempo de apreciar esto debido a que de alguna manera se había enfrascado en una batalla contra el Lucifer mientras protegía a su padre, ¡¿osea qué demonios?!.

Agachándose de un ataque un poco más fuerte que el anterior para luego rodar a un lado y jalando a su padre con una cuerda de luz para esquivar un rayo de energía demoníaca no pudo evitar murmurar sobre como esto era culpa de Naruto.

Ese tonto estaba aquí cuidando a Dios y de repente avanzó para enfrascarse en una batalla dejándolo totalmente desprotegido.

Pero se detuvo al ver al líder de los demonios sonreír, no supo porque era la razón pero algo le decía que se moviera de ahí rapidamente, pero ya era muy tarde.

Un puño envuelto en una capa de energía demoníaca atravesó el pecho de Michael, naturalmente, este se conmocionó y en contra de sus deseos se vio obligado a escupir bocanadas de sangre al momento de que quedaba inerte en los brazos de su atacante.

El lucifer que tenía en frente desapareció repentinamente, una ilusión claramente.

Y notando como una cabeza se acercaba a su oído no pudo evitar estremecerse.

"Arcángel Michael, has fallado, y tu padre morirá aquí y ahora" - Murmuró el demonio más fuerte.

Sus brazos se desplomaron con la simple mención de esas palabra, después de todo, tenía toda la razón.

Retirando su mano del cuerpo aún con vida de Michael, el Lucifer miró con desprecio a aquel ser que le dio la vida.

"Tú, un maldito anciano idiota aclamado como el ser más poderoso del mundo, ahora está aquí bajo mis pies sufriendo el destino que es la muerte. ¿Qué se siente?, ¡Porque será lo ultimo que experimentarás en tu misera y patética existencia!" - Proclamó el Lucifer con locura en su tono.

La expresión de Dios era ilegible, parecía que buscaba algo en la cara del demonio, pero luego de un momento pareció decepcionado y suspiró con derrota.

"Bien hecho" - Fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Dios. Pero ante esto su adversario quedó confundido.

"¿Bien hecho de qué?, ¡¿Acaso no ves que tu vida está llegando a su fin?!, ¡Por dios! Te estoy asesinando en frente de tu ejercito" - Gritó el enemigo jurado del cielo.

"¿No era este tu objetivo?, como tu padre debería de estar orgulloso de todos tus logros" - Murmuró Dios lo suficientemente alto para que el Lucifer lo escuchara.

Pero a raíz de estas palabras una furia ciega llenó el corazón de este y su visión se tornó roja.

"¡Te mataré!" - Exclamó el demonio.

Una espada de energía demoníaca condensada se materializó en la mano del Lucifer, siendo que este canalizó todo su poder en esta.

Y balanceándola en dirección a la cara del líder del cielo, lo único que pudo recordar de ese momento fueron sus ojos llenos con una pizca de orgullo, orgullo que iba dirigido a el, por derrotar al ser más poderoso del panteón bíblico.

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47 demonios y 14 ángeles caídos acercándose por el lado que descuidó levemente hace menos de un segundo era lo único en lo que el Uzumaki podía concentrarse en este momento.

Recluido en su forma de sabio de los seis caminos debido a que causaba más daños colaterales con su forma bijuu completa no pudo evitar pensar en esta.

Después de todo no era igual a la que llegó a usar antes, ya que en vez de ser un zorro etéreo de nueve colas era un gato etéreo de dos colas, pero eso si, era de color amarillo si ignorabas las ocasionales llamas negras con un brillo azul que esta forma despedía.

Notando como ya había derrotado más de la mitad de aquellos enemigos sin darse cuenta, no pudo evitar suspirar de exasperación.

Obviamente podría con todos ellos de una sola vez, pero la presente voz de algún gato azul de dos colas le decía que no lo haga porque alardear es malo y que probablemente se cansaría más rápido.

Pero al notar la creciente sensación de emociones negativas detectada con la habilidad heredada de su viejo amigo Kurama, decidió ignorar a Matatabi.

Desplegando sus alas de serafín recién otorgadas, se dispuso a ir a aquel lugar pero olvidó completamente que estaba en medio de un campo de batalla.

Riendo avergonzado, decidió probar algo nuevo.

Recordando como su vieja amiga Ten Ten intentó derrotar a Temari en los exámenes chunnin, decidió probar algo similar.

Probando crear múltiples kunai de luz a la vez, los lanzó entre todo el campo de batalla que rodeaban a sus enemigos.

Sonriendo un poco ante las burlas que recibió de algunos ángeles caídos, hizo un movimiento de jalar en su mano derecha.

Entre los agujeros de los kunai que se habían distribuido no tan aleatoriamente por el campo de batalla se materializaron una serie de cuerdas de luz que unían a todas esas armas.

Y con una destreza un poco deficiente definida por la nula experiencia del Uzumaki en esto, logro sujetar a la mayoría de enemigos en diferentes áreas del cuerpo con aquellas cuerdas de luz, siendo los demonios los más afectados debido a su debilidad natural ante estas.

Mirando la vista general, se podía ver como el rubio había logrado una ventaja de unos segundos crucial a sus aliados.

Y sin demorarse mucho, despegó hacia su destino rápidamente, ignorando inteligentemente como un ángel hacía un puchero quejándose de que el nuevo serafín podría haber hecho aquel movimiento antes.

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Gabriel iba volando hacia su hermano como respaldo, pero lo que no esperaba era encontrarse con su rubio con marcas de bigotes favorito en el camino.

"¡Ay Naruto-kun que alegría verte de nuevo!" - Dijo la mujer más hermosa del cielo.

Evitando con una habilidad impecable el abrazo de Gabriel en el aire el rubio acompañante saludó con una sonrisa un poco tensa.

"Hola Gabriel, que bueno verte después de unos, ¿minutos?" - Se atrevió a declarar el Uzumaki.

La expresión de Gabriel lo decía todo, básicamente se alegró muchísimo por la primera parte de su oración y obviamente ignoró la ultima.

Esta estaba a punto de hablar si no fuera porque su poder flaqueó por un instante haciéndola caer un poco en el aire, pero recuperándose con mucha rapidez.

Y girando su cabeza para encontrarse con los ojos de Naruto pudo notar que a el le sucedió lo mismo.

"¿Esto es normal?" - Preguntó el rubio.

Gabriel negó con la cabeza, pero antes de decir una palabra notó algo que la hizo cambiar a una mirada afilada.

Con una velocidad increíblemente rápida agarró al Uzumaki e hizo que ambos cayeran al suelo, y antes de que este se quejara ocurrió una explosión justo en el lugar donde estaban.

Y con una rápida mirada entendió fácilmente lo que sucedía, ya que enfrente suyo se encontraba Azazel, el famoso líder de Grigori, la facción que comprende los ángeles caídos.

"Vaya, vaya, ¿Pero qué tenemos aquí?, ¿Tal vez unas pequeñas palomas pérdidas?" - Se burló aquel hombre. Las reacciones que obtuvo fueron distintas, mientras que Naruto lo miraba con furia, la expresión que obtuvo Gabriel era cautelosa, obviamente sabía a lo que se enfrentaba.

"¡Cuervo estúpido!" - Gritó el Uzumaki antes de cargar hacia el ángel caído, pero esto no detuvo a Azazel de formar una sonrisa engreída en su rostro.

Enfrascados en una batalla en la que Azazel claramente tenía una ventaja, Naruto Uzumaki cargaba con 2 kunais hechos de luz mientras que el ángel caído usaba la típica lanza de luz.

Chocando sus armas hábilmente demostrando una gran experiencia de batalla por parte de ambos Azazel alcanzó el tope de su curiosidad.

"¿De dónde eres?, me parece inaudito que un niño sea fuerte y lo suficiente para ser convertido en serafín, aparte de que eres el primer ángel que no nació como tal" - Lanzó el ángel caído sus preguntas mientras pateaba al rubio para que este cayera al suelo y luego le apuntara la lanza caída en su garganta.

"Sea lo que sea lo que tengas que decir, perdiste" - Se burló Azazel solo para quedar sorprendido ante lo que dijo el rubio.

"Pfff, detrás de ti" - Dijo el rubio antes de desaparecer en una bocanada de humo.

Y luego un par de cuchillos kunai de luz se posaron en la garganta de Azazel.

"Parece que perdiste tú" - Se jactó el Uzumaki, y antes de hacer cualquier movimiento Gabriel le llamó para que tuviera cuidado, dándose cuenta de que en realidad el Azazel que tenía enfrente desapareció como una ilusión y de igual forma una lanza de luz se posicionó en su garganta.

"Asombroso, ese clon tuyo no era una ilusión, realmente fué sólido" - Sonrió el ángel caído, pero luego continuó.

"Pero realmente no voy a matarte, solo te estaba poniendo a prueba" - Dijo Azazel soltando al Uzumaki y empujandolo al suelo.

"¿Por qué?" - Preguntó Gabriel sospechosamente, la única razón por la que no se había entrometido en la batalla fue porque Naruto le pidió que le dejara luchar contra Azazel, y aunque estaba completamente en contra, aceptó, pero de igual forma se había quedado atenta por si tenía que intervenir.

"Porque ya no importa, Dios está muerto" - Respondió Azazel dejando a ambos impactados.

Dandose la vuelta, el ángel caído se fué retirando de la escena caminando.

Pero Naruto canalizó todo su poder en una lanza de luz que dirigió a la espalda de Azazel, pero este simplemente la atrapó sin mirar.

Girando levemente la cabeza el ángel caído sonrió.

"Mis tropas se retirarán, ya no hay nada que ganar aquí. Me parece interesante tu progreso a partir de ahora, más cuando tus alas se vuelven doradas al canalizar todo tu poder. Deseo verte en el futuro, Serafín Dorado".