DESPUÉS DE LA TORMENTA DE ARENA PARTE V

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— ¡Temari! — Se oyó la voz de rubia a las primeras horas de la mañana — ¡TEMARI! — continuó usando un tono de voz elevado, puesto que nadie le respondía; mientras bajaba las escaleras.

— ¡Ino! — una voz masculina se interpuso en su camino, antes de girar a la sala principal. — ¿No te parece que es muy temprano para hacer escándalo?... mendokuse. — Se quejó su compañero del peinado de piña mientras procedía a bostezar.

La Yamanaka pronto noto el completo silencio. Al parecer ella en ese momento era la única trompeta en medio de ese desierto — ¿Dónde están todos?...¿Y Gaa-Gaara?.

Shikamaru viro sus ojos con algo de molestia — ¿Hola? — comenzó su sarcasmo — hoy es la reunión con el Daimyo, ellos ya se fueron.

Ino abrió sus ojos — ¿Cómo?, — miro hacia el reloj — apenas son las 7:00 de la mañana...

— Gaara decidió a última hora que iría antes. Talvez el Daimyo lo reciba antes y...

— Debo ir tras él ahora, talvez lo alcance, tengo...— Shikamaru tomo la rubia de la muñeca izquierda cuando noto el inicio de alteración e inquietud por parte de ella.

— A ver, a ver Ino..— subió sus manos hasta sus hombros y la sacudió levemente — Tranquila, ¿Qué pasa?. — la miro intensamente.

— Tengo que hablar algo con él, es bastante importante.

— ¿Qué? — pregunto curioso el varón.

— Anoche...— miro suplicante, con la duda de si decirle o no — Ah. Shika, tengo prisa, tengo que ir por él o de lo contrario me volveré loca..— Dijo soltándose de varón. ''**Solo estoy cerciorándome que la mujer que amo este bien**'' — Aquellas palabras retumbaban en su cabeza y aunque sabía que corresponder a esos sentimientos que le provocaban esa sonrisa boba en su rostro cuando imaginaba al pelirrojo decirle ''Te amo'' estaban mal. ¿Que importaba? Realmente quería saber que era lo que el Kage de Suna estaba sintiendo por ella y esta vez no se iba a quedar con los brazos cruzados como la noche anterior. (No había dormido bien luego de que Gaara le dijera aquellas palabras después de prácticamente ''rechazarla'' xD)

— Oye mujer, espera. ¿Qué te parece si por lo menos dejas que él vuelva? — sugirió el Nara saliendo tras ella, quien por su puesto se dirigía a la puerta de salida de la mansión.

— No, esto no puede esperar Shikamaru — objeto en voz alta sin detenerse. Rápidamente tomo la perilla al llegar a la puerta y prosiguió a abrir para de una vez comenzar a seguir al pelirrojo pero: — Oh.. — un pequeño quejido de confusión se escapo de sus labios al ver lo que estaba tras de la puerta.

Shikamaru también se detuvo cuando la puerta se abrió por completo. Su mirada se torno más seria y su estómago se contrajo formando el tan famoso ''Mal presentimiento'' al ver al rostro que estaba ahí en la entrada de la casa, frente a Ino —¿Qué esta...–interrumpido–

— ¿Qué?... ¿Qué hago aquí? — preguntó el anciano entrando unos cuantos pasitos dentro de la mansión mientras disfrutaba viendo el rostro de los jóvenes que había sido causado por su ''inesperada'' visita. —Me alegra que pregunten.

Ino retrocedió unos cuantos pasos cuando sintió que más presencias de Chakra estaban llegando al lugar, justo detrás del viejo. — Shikamaru él es... — susurro al sentir a su amigo no tan lejos de ella.

— Joseki-dono.. ¿A que debemos su visita?. Digo, por si no lo sabe Gaa...El Kazekage ahora se encuentra rumbo a la casa imperial. — informó el futuro esposo de la denominada Princesa del Viento.

El anciano posó su mirada en la mujer, notando de inmediato la atractiva contextura, los cabellos rubios, sus grandes y brillantes ojos, su bonito rostro y los finos y delicados rasgos que poseía. Era toda una belleza; ciertamente no se comparaba con ninguna de las candidatas que tenía para el plan ''Heredero para Suna''.— Tu debes ser Ino Yamanaka de Konoha — finalmente se dirigió a ella, ansioso por escuchar su voz, mientras se preguntaba ''¿Desde cuándo Gaara tenía gustos tan buenos?''.

Ino dudo en contestar unos momentos ya que había sentido la incómoda mirada del anciano sobre ella, pero otro lado sabía que él formaba parte del consejo. No podía ser grosera. — Si... Joseki-sama... Yo..–interrumpida–

— Me disculpara el tono y el comporte pero...No creo que haya venido hasta aquí para platicar con nosotros, ¿Verdad Joseki-dono? — El Nara preguntó de golpe, mientras rodeaba a la rubia y procedía a colocarla detrás suyo para protegerla, puesto que la situación ya era bastante peligrosa. Ósea... ¿Por qué alguien como Joseki visitaría la mansión del Kazekage, sabiendo de su ausencia?... Además, ¿Por qué el repentino interés en Ino?. Mierda, Definitivamente algo no estaba bien, ¡Nada bien!.

— Nara Shikamaru, uno de los tantos prodigios de Konohagakure, respetado y temido no solo por conocer cada técnica de su clan, sino por ser un excelente estratega shinobi. — Alardeo un poco mientras lo veía directamente. Por su puesto tenía en cuenta que intentar disfrazar sus verdaderas intenciones era solo una pérdida de tiempo; como había dicho hace unos segundos, el muchacho era un excelente estratega.— Debido a que mi tiempo está un poco limitado, me voy a dejar de rodeos y responderé a tu pregunta.. — Su mirada cambio a neutra — por su puesto que no he venido a charlar con ustedes...— hubo silencio unos segundos — mi verdadera intención es llevarme a la señorita.

Ambos abrieron los ojos producto de la sorpresa y de la adrenalina eufórica causada por las palabras del anciano, ante la eminente declaración de secuestro. Sus cuerpos consiguientemente entraron en posición de batalla pero justo cuando iban a efectuar alguna posición de mano:

— ¡Entren! — a la voz del anciano...Rápidamente miles de sombras comenzaron a salir a gran velocidad desde el mismo marco de la puerta, entrando de manera atroz a la mansión.

— Shika-Shikamaru... — Ino llamó a su compañero ya bastante nerviosa al ver a tantos AMBUS rodeándolos, impidiendo y tapando toda ruta de escape.

— ¡Maldita sea! — susurró el varón luego dar una rápida ojeada a cada shinobi y darse cuenta que estaban atrapados, ellos no eran rivales para tal cantidad de usuarios. — ¡¿Por qué está haciendo esto, Joseki-dono?!

El anciano solo volteo su cuerpo devuelta a la salida de la casa, haciendo caso omiso a la pregunta del manipulador de sombras; sin embargo antes de desaparecer tras la paredes susurró — Así aprenderán a no interferir en los asuntos de Sunagakure.

...

— ¡Maldita sea! — Kankuro se quejo pateando la arena desértica mientras caminaba. Estaba bastante fatigado.

— ¡Oye! — Temari giro sus ojos hacia él, quien estaba a su costado — Si no querías venir lo hubieras dicho del principio — regaño — así nos hubiéramos ahorrado el que estés echando arena por todos lados.

— Perdón, es que tengo hambre — miro de reojo a su hermano quien caminaba unos cuantos pasitos delante, escondido bajo el sombrero de Kage —teníamos mucho tiempo para desayunar. Además el Daimyo fue muy claro en que la reunión es hasta las nueve.. ¡Llegaremos hora y media antes caray!.

— El Daimyo odia lo impuntualidad. — Gaara finalmente habló, haciéndole frente a las quejas de su hermano — además soy yo quien estará cara a cara con él, no te preocupes tanto — dijo adelantando aun más el paso, ya que no podía seguir estando en medio de los dos.

El castaño frunció el ceño de mala gana — ¿Por qué la casas imperiales siempre están tan lejos de la aldeas?

— ¡Kankuro ya basta! — Temari finalmente se exaltó — escoges un mal momento para preguntar tonterías.

— Uy perdón, se me olvida lo malhumorada que eres.

— ¡Idiota!

— ¡Gritona!

— ¡Bueno para nada!

— ¡Ustedes dos ya compórtense! — Gaara ordenó embozando tono firme para calmar a sus hermanos, puesto que allí adelante, a 10 metros de distancia, se encontraba el mendigo ''Palacio Imperial''.

—Oh — Kankuro dijo anonadado cuando vio a su hermano ir a casi tres metros delante.

— Vamos Kankuro — Temari lo jalo del brazo para alcanzar a Gaara.

Sus pies tocaron los escalones de cemento que daban la bienvenida al palacio. Camino unos cuantos minutos mientras subía sus manos para retirar el sombrero más importante de Sunagakure de su cabeza, para al fin dirigirse al guardia/Samurái que custodiaba la entrada principal.

— Buenos días — dijo bajando el sombrero hasta su pecho, mientras clavaba su intensa mirada en el Samurái de la derecha.

— ¿Uh..? — el hombre con armadura tradicional se estremeció al reconocer el rostro que tenía en frente — Gaara, Sabaku No Gaara, ¿el Kazekage? — él chico de la mirada turquesa asintió como respuesta. — oh vaya, ha llegado temprano.

— Sucede que mi tiempo es muy valioso. Como usted sabrá, también cumplo un papel muy importante como líder — explicó — así que me pareció prudente llegar más temprano, tomando en cuenta que ''él'' es muy seguidor de la puntualidad.

— Bueno si.. tiene razón en lo que dice Kazekage-dono, pero lo que pasa es que Daimyo-sama se levanta a las 8:30 y ustedes han llegado a las 8:10. Por lo tanto, muy a mi pesar que van a tener que esperar aquí mientras...-interrumpido-

— ¿Disculpa? — dijo el castaño llegando hasta por el costado izquierdo de su hermano menor — ¿Le estas diciendo al Kazekage que espere aquí afuera? — procedió a tomarlo bruscamente de un cordón que sobresalía de la armadura para encararlo. — ¡Que falta de respeto es esta!.

El hombre tragó saliva al ver la fiera mirada del castaño sobre él — No, no.. — se soltó del agarre — Me refería a que ustedes deben esperar aquí. Tengo órdenes de solo dejar pasar a Kazekage-sama.

— ¿Qué está diciendo? — ahora fue Temari quien intervino algo ofendida. ¿Tan difícil era la cosa para querer únicamente a Gaara?

— A ver, a ver kisama escucha...Nosotros somos la escolta del Kazekage, pero no solo eso..¡También somos sus herma...–interrumpido–

— Basta ya Kankuro — dijo el pelirrojo alzando una de sus manos a la altura del rostro de su hermano. — No es necesario seguir causando problemas — miro de reojo a ambos — respetemos la voluntad del Señor Feudal ¿Está bien?.

— Pero Gaara... — intentó reclamar el castaño.

— He dicho no, Kankuro — retó retomando la frialdad de hace algunos años atrás — obedezcan al Kazekage.

El Samurái al ver que ambos shinobi se calmaban prosiguió a hacerse un lado para darle camino libre al pelirrojo. — Por aquí por favor, mi lord. — Gaara vio por última vez a sus hermanos antes de colocar nuevamente el sombrero de Kage en su cabeza y seguir su camino.

— Esto no me gusta nada Temari, algo raro está pasando aquí.. — dijo Kankuro bastante serio mientras veía a su hermano desaparecer tras aquella puerta de arquitectura tradicionalmente antigua.

— Ya lo sé Kankuro — la rubia contesto a su hermano sintiéndose impotente — Pero recuerda que Gaara es el Kazekage, el shinobi más fuerte de nuestra aldea. Si algo pasa estoy segura que sabrá deprenderse...**o eso espero**

...

...

La gente dentro del palacio imperial rápidamente comenzó a aglomerarse al darse cuenta de la presencia del pelirrojo. Llamativa vestimenta y presencia imponente que derrochaba finura y elegancia mientras caminaba con mirada al frente sin prestar atención a las miles de miradas y murmullos que venían de sus dos costados.

Pronto llegó al final de camino que compartía ambas esquinas. Se encontró con la enorme puerta que seguramente daba paso al pabellón privado del Señor feudal por estar en el centro, y está por su puesto estaba custodiada por un par de guardias armados.

— Ejem.. — Aclaro su garganta luego de detenerse frente a los dos Samurái.

— Oh vaya, Kazekage–sama ha llegado temprano. — la voz del varón sonó sorprendida.

— Por supuesto que si — el otro sujeto añadió — que no vez que se trata de Gaara-sama.— El pelirrojo pestañeo sorprendido ante la formalidad del hombre hacia él. Debido a que rara vez los miembros de la guarnición imponían respetos a otro que no fuera el Daimyo. — Por favor pase mi lord, los eunucos están desde temprano preparándole la sala de estar — continuo el hombre amablemente mientras le abría el paso.

— Gracias — dijo retomando el camino un tanto ''fuera de órbita''.

Al llegar a la habitación de espera rápidamente fue atendido por los eunucos y empleadas del palacio. Le asignaron un cómodo sillón cerca de la vista de uno de los patios del lugar. Era evidente que su señoría aun no despertaba.

— Kazekage-sama — uno de los eunucos se le acerco por atrás, inclinándose hasta el oído —¿Desea algo de tomar?, ¿Algún bocadillo que le podamos ofrecer?.

— Un té verde si no es mucha molestia. — dijo, solo para no ''rechazar la hospitalidad imperial''

El hombre hizo reverencia, antes de ir en busca del pedido del pelirrojo. — Él no esperaba que viniera tan temprano... No debió irrespetar el horario.

— Soy el Kazekage, administrar Suna no es fácil, el tiempo es oro para mi. Él debe saberlo mejor que nadie — dijo, utilizando las mejores palabras para dejar claro que también era un líder, además ya le estaba molestando que todos le reprocharan por haber llegado temprano.

— Disculpe.. — dijo haciendo otra reverencia mientras le hacía seña a una de las ayudantes domesticas con su mano.

La muchacha salió rápido del salón de invitados, y se dirigió a la cocina que estaba al norte de donde estaba, en otro bloque. Allí se encontraban muchas cocineras debido a que de ese lugar tenía que salir todo el alimento para todo el personal que habitaba el palacio.: Empleados, miembros de la guardia imperial, eunucos, damas de la corte y la familia ''Real''.

— Oh, Aiki ¿Tan pronto vienes de la casa grande? — pregunto una de las ayudantes con más edad a la chica que estaba llegando.

— Vine por un té verde — la chica respondió mientras servía la bebida — el Kazekage ya está en el palacio y ha pedido uno de estos. — informo.

— ¿Cómo dices? — otra muchacha se acerco a ella desde el otro costado del mesón — hablas de ese Kazekage. ¿El pelirrojo de ojos zafiro?

— De hecho Satomi, el señor Kazekage tiene sus ojos de color turquesa — comentó la mujer de edad.

— ¿Usted ya ha tratado con el? — Aiki preguntó curiosa, mientras ponía el vaso de té en un pequeño charol.

— Me toco atenderlo hace como 5 años más o menos, — la mujer comenzó a cortar unas cebollas — en ese entonces era un niño apenas, y comenzaba su labor como Kazekage, luego de la trágica muerte de su padre — se persignó en memoria de Rasa. — Sin embargo actualmente ya no lo he visto, me imagino que ya es todo un hombre.

— Él está allá en el pabellón ¿Por qué no viene conmigo? así mata su duda. — sugirió la chica.

— No creo que sea posible — bufó — hay bastante que hacer aquí en la cocina, como jefa encargada de este escuadrón debo supervisar que todo vaya de manera correcta.

— Oiga, solo era una sugerencia.

— En ese caso yo si iré — Satomi se puso a lado de Aiki sosteniendo un pequeño plato con galletas — estas galletas de almidón serán la excusa perfecta para poder ir a verlo. — dijo coquetamente ¿emocionada? — quedará fascinado con mi sazón.

— ¡Alto ahí Satomi! no se puede hacer tal atrevimiento, el Kaze...–interrumpida–

— Lo siento Madam Elimar, pero esta vez es necesario que ignore tus reglas — dijo la muchacha empujando a Aiki fuera de la cocina rápidamente, dejando con las palabras en la boca a la mujer mayor.

— ¡Satomi! — Aiki dijo riendo debido a las ''locuras de su compañera'' — Madam Elimar te regañará después por esto.

— Calma cerillo, apaga tu fuego, recuerda que en la guerra y en el amor todo se vale — dijo agarrando la delantera con sus galletas, realmente se moría de ganas por ver a ese pelirrojo que la flechó aquél día que tuvo oportunidad de ''conocerlo'', en una de las celebraciones por el cumpleaños del señor feudal.

Sin embargo, de pronto su objetivo comenzó a nublarse. Allí adelante en el pasillo antes de girar al pabellón donde estaba el Kazekage, se encontraba Dokman, jefe eunuco y supervisor de los servicios del palacio. — ¿Satomi? — dijo el hombre más o menos de edad, al ver que no se trataba de la sirvienta encargada. — ¿Qué haces?. — preguntó exigiendo explicación, pero justo en ese momento, Aiki apareció tras la chica. — ¿Me pueden explicar que está sucediendo aquí?

— Este... vera Dokman-Tegamoru lo que pasa es que..–interrumpida–

— Cortesía de la casa señor Tegamoru — Satomi salió en su defensa — quien quita que Kazekage-sama este antojoso por algún bocado.

— Deje de bromear Satomi, caramba..¿Es que ha olvidado las reglas?— el hombre impuso molestia en su voz guardando de que no se oyera muy alto para llegar a oídos del pelirrojo pero con la suficiente autoridad para reprimir a la chica y su necedad — Aiki, por favor siga, — dijo sin quitarle la mirada a la muchacha y sus galletas que ahora mismo tenía su mirada contra el piso tras su fuerte regaño — tiene un té que entregar.

Aiki asintió con su cabeza y luego salió hacia el salón — Uhm.. — rodó rápido el pequeño muro que los separaba llegando por el lado izquierdo del sillón donde se encontraba el usuario de Arena — su té, Kazekage-sama.

Gaara giro su cabeza en busca de aquella voz que pronto invadió sus oídos. Vio a través del sombrero y se encontró con una manos femeninas que le acercaban un pequeño charol redondo color marrón que traía encima su bebida humeante recién preparada. — Oh, si.. — tomo la parte superior del sombrero para retirarlo de sus cabellos y colocarlo en su regazo para poder atender a la chica. Entonces fue allí cuando sus ojos se posaron en aquella muchacha, de tez blanca, labios rosados, ojos grandes de color gris que lo veían con atención y aquel cabello castaño que curiosamente caía aun lado de su rostro.

Sus ojos se abrieron instantáneamente cuando la imagen de la rubia se posó en la muchacha que tenía en frente; la miro con atención y sorpresa, mientras sus manos proseguían a tomar el vaso de té. — ¿Desea algo más antes de que me retire?, Kazekage-sama. — preguntó la chica algo nerviosa cuando sintió esos orbes aguamarinos arropándola — Etto, ¿Kazekage-sama?... — volvió a llamarlo pero este parecía estar perdido viéndola de esa forma tan anonadada, que ya empezaba a sonrojarla.

— ¡Kazekage-sama! — Una segunda voz femenina de pronto apareció en el lugar y el tono fue lo suficientemente fuerte para traerlo de vuelta a la realidad. — Galletas de almidón recién preparadas, Kazekage-sama. — dijo la nueva compañía, esa otra chica, vestida igual que la primera muchacha, pero de piel un poco más oscura, cabellos largos sueltos y ondulados, que ahora mismo le estaba acercando un platillo lleno de galletitas de almidón. — cortesía de la casa. — Continuo, dándole la mejor de sus sonrisas mientras el sonrojo en sus mejillas se le hacía más notorio. Había quedado asombrada de que aquel hombre su hubiera puesto más guapo de lo que recordaba.

— No gracias.. No suelo comer estas cosas. — Dijo inclinando la cabeza como una forma de disculpa, mientras proseguía a tomar un sorbo de té

— ¡EHH! — la chica se quejo indignada. El tono frío y la falta de interés del varón le cayeron como balde de agua fría, era cierto lo que decían del carácter del Kazekage. Sin embargo no estaba dispuesta a renunciar — Pero mi señor, es que...-interrumpida por una salvaje mano que la tomo de uno de sus hombros.

— Disculpe, Kazekage-sama — el eunuco llegó por detrás de las chicas — estas señoritas ya estaban por volver a su lugar de trabajo — dijo con cierta voz sarcástica dirigida a Satomi quien rápidamente bajó la cabeza porque sabía que sería sancionada, por desobedecer las órdenes de su superior.

Gaara suspiro y asintió, mientras las chicas se retiraban junto al eunuco luego de hacerle reverencia.

Una vez solo, se enfocó en degustar el té y a intentar relajarse mientras esperaba a que el Daimyo se dignara en aparecer.

Unos de sus Hobbies favoritos era observar, así que sus pupilas comenzaron a recorrer el lugar en donde estaba: Todo a lo tradicional, sillones acolchados con una especie de marco de oro, mesesillas promedio con adornos de dragón y un total de seis adornos simbólicos del país del Viento repartidos en cada esquina y elegante alfombra que adornaba el reluciente piso de madera.

También estaba el jardín, que se podía visualizar por aquella puertesilla que conectaba el patio con la vivienda. Se podía notar afuera los tipos de plantas desérticas que adornaban el terreno y claro el típico arrollo del centro no pasaba desapercibido así como el movimiento de los empleados por el lugar, unos custodiando cada puerta, otros haciendo labor doméstico y unos cuantos que lo miraban desde lejos mientras se susurraban entre si.

— Gaara-sama. — Una voz masculina pronto lo saco de su concentración mental. Haciéndolo pestañear una vez más antes de girar sus pupilas aguamarinas hacia el hombre que le estaba hablando — una vez más llegando justo a la hora exacta. — sonrió mientras le daba la reverencia al pelirrojo — tan digno del mejor Kazekage que Suna ha tenido durante todos sus años de existencia.

— Golta-dono — el muchacho finalmente dijo al reconocer el rostro del varón, de vestimenta tradicional, muy parecida a la de sus consejeros, solo que este era de color rojo bajito con algunas marcas en forma de remolino bordadas en la tela. — Ha pasado un buen tiempo desde la última vez — se levanto del sillón dejando sobre la mesita de alado el té, para proseguir con el saludo hacia el eunuco imperial.

El varón rápidamente saco sus manos de sus grandes mangas que le proporcionaba su vestimenta para corresponder al apretón de manos.(Cuya pose consistía en unir ambos brazos como si se estuviera cruzándolos, pero esta vez las manos se escondían debajo de las mangas debajo de las mangas.)

— ¿Y bueno supongo que has venido para informarme que él ya está listo para recibirme? — pregunto finalizando el saludo mientras que el eunuco volvía su pose imperial.

— Supone bien. — Nuevamente esa sonrisa misteriosa al estilo Sai adorno su rostro — sígame por favor, él ya está esperando. — dijo dándose vuelta, listo para guiar al pelirrojo hasta donde estaba el Daimyo.

Gaara suspiro antes de volver a colocarse el sombrero de Kazekage, y seguir al varón que ya había comenzado a moverse llevando como unos cinco pasos de distancia. Esta era una regla muy importante en el palacio, puesto que hasta el mismísimo señor feudal, en sus caminatas matutinas guardaba aquella distancia con todo el personal que conformaba su séquito.

El tramo fue algo largo, y esta vez la caminatas no eran pasar sobre pasillos, si no diferentes departamentos en los que estaba dividido el palacio. Salían y entraban de bloques que conectaban caminos a diferentes áreas dentro y fuera del terreno. Por lo que Gaara aprovechaba para mirar y recibir saludos respetuosos de parte del resto de empleados que se encontraban en el recorrido y por su puesto, para admirar la bella forma arquitectónica.

Pronto, estuvieron en terreno que el desconocía. Era un departamento alejado por lo que no había movimiento, pero sin embargo la variedad de cactus que había en los alrededores llamo más su atención.

Ahora mismo estaban llegado a un tipo de oficio de exactamente dos pisos donde únicamente había eunucos.

— Procure sacarse los zapatos antes de entrar señor. — La voz de Golta se volvió a escuchar después del largo recorrido.

— Ha — dijo como respuesta dándose cuenta de lo cerca que estaba la entrada.

— El Kazekage ya está aquí majestad — dijo el varón entrando en compañía del pelirrojo.

Los ojos de Gaara finalmente cayeron sobre el hombre con sobrepeso, vestido con Kimono imperial, que se encontraba en el centro del lugar, sentado en uno de los costados de una mesesilla de contextura larga, llena de alimentos mientras sorbía algún tipo de bebida alcohólica y se daba viento con su abanico.

— Ah, Kazekage-chan al fin estás aquí — dijo el hombre cuando pudo ver al pelirrojo quien ya se había sacado el sombrero y se dirigía a su dirección — ven acércate, o mejor dicho por favor toma asiento — Gaara asiente sentándose en la almohadilla del costado contrario del Daimyo, quedando cara a cara. — siéntete libre de servir lo que quieras, este banquete es para los dos. (si esta es una de esas mesitas tradicionales japonesas que están más cerca del suelo)

— No gracias, hace unos minutos desayune — dijo serrando los ojos ya que no soportaba ver tanta comida.

— Veraz que quise ser amable contigo, Gaara — dijo sirviendo una vez más aquel líquido que ahora se veía que era sake — pero veo que sigues igual, por lo que no te ofreceré un vaso de buen licor.

— Si, yo no bebo alcohol. — respondió poniendo el sombrero más importante de Suna sobre sus piernas, mientras proseguía a cruzarse de brazos e ir directamente al grano — En fin, si no te molesta. Podrías decirme de una buena vez ¿A qué se debe esta inesperada convocatoria? — dijo sin tapujos y agregando el debido respeto en sus palabras sin descuidar la educación.

El hombre no tardo en dar una carcajada — Jah, 20 años y sigues con esa actitud tan neutral Kazekage — dijo bajando la copita con el licor — Me agrada tu forma de ser, pero aun así debería sugerir que te relajes, estas aun en juventud, se mas extrovertido muchacho.

— Como Kazekage la mayoría del tiempo es oro. Usted también comparte la administración de nuestra nación por lo que ya debería entender que cada segundo cuenta. En mi oficina llegan 10 documentos por minutos y supongo ¿Sabes?.

— Ayy Gaara, Gaara, Gaara — se quejó mientras suspiraba y veía de reojo a Golta quien estaba parado no muy lejos de ellos en la parte del frente. — Conste que quería conversar un rato contigo antes de tocar este tema que según tus consejeros es de emergencia.

El pelirrojo alzó su ceja irremediablemente cuando escucho ''consejeros'' — ¿Disculpa?, ¿Como que mis consejeros?. ¿No había dicho que eran rumores que había escuchado?

— De hecho los tome como rumores ya que por lo mismo tengo que escuchar una explicación tuya. ¿Cómo es eso que estas involucrando a Konoha cada vez más y más en los asuntos privados de Suna?. — adopto una mirada seria y de pronto dejo de tocar los alimentos.

Gaara llevo su mano a su frente expresando su flojera al darse cuenta que los berrinches del consejo una vez más le estaban haciendo perder el tiempo. — A ver, a ver — refunfuño el varón con molestia. — Recuerda que el pacto con Konoha nos ha beneficiado bastante a nosotros. — también lo miro directamente, ya que él no era de aquellos que se dejaban intimidar — Mercaderes, agricultores e incluso terratenientes y campesinos están contentos por las tierras que Konoha nos ha ofrecido para las cosechas y emprendimientos comerciales de la compra y venta y eso sin mencionar el apoyo militar.

— Puede ser..Pero nosotros le damos nuestro oro — intentó defenderse — por lo tanto es un empate.

Gaara frunció el ceño sin quitar la molestia y el sarcasmo de su rostro — Oro que se obtiene debido a que nuestros mercantiles y mineros se han extendido en el exterior..¿Y adivina quien es el que nos ha ayudado con eso en la gran mayoría?.

— Basta, basta, ¡Basta! — el hombre se molestó por el sarcasmo del Kazekage — ya he entendido ¿de acuerdo?, pero aun así tú, como Kazekage deberías esforzarte desarrollar por completo el polvo dorado y...–interrumpido.–

— De acuerdo — dijo casi alzando la voz — si ese ha sido el problema desde el principio debiste decírmelo. — Tomo de nuevo su sombrero — comenzaré a entrenar en el jutsu de mi padre si es lo que deseas, pero...— suspiro — por favor has un esfuerzo para entender que la alianza con otras naciones es primordial para nuestra tierra — su mirada cambio a seria — sea Konoha o no. — Dijo y estuvo listo para levantarse. — A veces hay que sacrificar un poco el orgullo como compatriota.

— Ah, ah.. ni un paso más Gaara — dijo deteniendo el muchacho — aun no he terminado, — comenzó a darse viento con el abanico otra vez — ¿Qué hay con el asunto del heredero?.. ¿Cuándo me ibas a informar que lo Hakuto Hoki no funciono?.

— Quien sea el que te informó de eso se le olvido agregar que el verdadero propósito del matrimonio era asesinarme — el hombre volvió a abrir los ojos pero esta vez con sorpresa — ¿Ahora entiendes porque no quería que lo supieras? — dijo al notar la expresión del Daimyo.

— Que barbaridad, me imagino que los culpables ya han sido...

— Ya me encargue de ello descuida.

— Entonces...¿Lo de Konoha es cierto? ¿Rokudaime Hokage te ha mandado una muchacha de allá para que se convierta en tu esposa? — Ahora fue el pelirrojo quien abrió los ojos con sorpresa ante las inesperadas preguntas.

— ¿De dónde ha sacado esa información? — pregunto con algo de alteración en su voz.

— Bueno, justo por ese motivo tus consejeros me escribieron, están preocupados de que Konoha use a esta muchacha para poner a alguien de los suyos en el poder del Kazekage.

Los pensamientos de Gaara se volvieron a revolver. Para su desgracia los consejeros no lo habían dejado de molestar con el tema pero aun así ¿Cómo sabían ellos lo de Ino y Rokudaime?. ¿Acaso Ino fue mandada por su Hokage realmente? — Los consejeros te dieron esta información ¿no es así?.

El hombre asintió mientras de su kimono sacaba un sobre. — Como dije ellos están preocupados por eso me han sugerido que mande a deportar a los Shinobi de la Hoja, lo antes posible.

— ¡¿Qué estás diciendo?!

En ese momento otro eunuco apareció en la escena, uno que vestía de azul y que usaba el arte ninja. — El señor Joseki ya ha llegado majestad, Kazekage-sama. — dijo el hombre colocándose a un costado de la mesa.

— ¿Joseki? — Gaara pregunto ya bastante molesto — ¿Qué está haciendo él aquí?

— Bueno...— el Daimyo fue brutalmente interrumpido–

— ¡Por favor! — el anciano entro rápidamente — Deje que yo explique al joven Gaara, Daimyo-sama. — dijo acercándose a la mesa de la reunión. xd — Cuando le avisé de nuestro terrible problema con nuestro Kazekage — fingió preocupación — Le dije que se encargara de sacar a los shinobi de la Hoja ¿no?, por su puesto usted se negó ya que no veía motivos para hacerlo, por lo que he traído una interesante ''historia'' que de seguro lo va a ser cambiar de opinión.

Gaara frunció el ceño sin dejar de mirar con furia al anciano que descaradamente estaba a unos metros de él manteniendo un berrinche que creyó ya haber dejado claro y superado, pero claro, Joseki iba a tener que rendirle cuentas una vez que regresaran al edificio de trabajo. Pero entonces el Daimyo, volvió a abrir la boca — ¿Sí? ¿Y cuál es esa historia?.

— Estaba esperando que preguntara eso mi señor. — dijo el anciano mostrando una satisfactoria sonrisa en el acto. Gaara giro los ojos con desagrado, enserio no quería escuchar nada de lo que su consejero expusiera, porque a su parecer, serían solo quejas y por su puesto el ya sabía como escabullirse de eso. — Adelante, traigan a nuestra ''prueba''. — continuo el hombre girando de vuelta a la puerta, expresando completamente una orden.

Gaara dirigió su mirada a la puerta con cierta de curiosidad de saber a que se refería con ''la prueba''. Y fue ahí cuando:

— ¡Suélteme!, Pero como se atreve, ¡Me está lastimando! — Una voz femenina rápidamente inundo el lugar, expresando sus quejas al ser aparentemente ultrajada. — ¡He dicho que me suelte!

La expresión del pelirrojo cambio drásticamente cuando vio a la mujer que dos AMBUS entraban a la habitación por la fuerza. Era notable porque la tenían de sus brazos y con un saco color negro que cubría del pecho para arriba. — ¡Hey! — ella siguió quejándose por la forma en la que la estaban tratando.

— ¿Quien es la señorita? — Pregunto al Daimyo luego del llamativo entrar de la fémina.

Joseki les hizo una seña ocular a los AMBUS ordenándoles que le quitaran el saco de encima. Fue ahí donde el pecho de Gaara se contrajo cuando la rubia cabellera fue descubierta ante sus ojos. — **¡Ino...!** — su cuerpo rápidamente reaccionó haciéndolo levantar exaltadamente dándole mucho que observar al Daimyo y demás personal que estaba ahí.

— Os presento a la señorita Ino Yamanaka de la aldea de la Hoja. — dirigió su mirada al pelirrojo — O usted prefiere que la llamemos, Lady Ino, eh ¿Kazekage-sama?. — Ino se quedo en completo shock luego de darse cuenta donde estaba, frente a quien estaba y en que situación estaba.

— ¡Joseki ya basta! estas yendo demasiado... — Kankuro entro eufóricamente a la habitación olvidando por completo al señor feudal. Y cuando su mirada cayó en el hombre ya era tarde, su hermana apenas aparecía detrás de él para detenerlo.

— Bueno ¿Qué espectáculo es este? — preguntó el hombre ya fastidiado por el eminente escándalo que estaba siendo armado en su palacio.

— Lo que pasa señor, es que los ninjas de la Hoja han fabricado un plan para poner a uno de los suyos dentro del poder de Suna, no les basta con que Temari-dono se vaya a casar con uno de los suyos. ¡Lo que buscan es poder! — miro a los chicos con molestia — a lo que me refiero es que esta señorita — apunto a Ino — ha estado metiéndose en la cama del Kazekage, con el fin de ser quien le dé el heredero a nuestra nación. Y esto a mi parecer y al del consejo lo están haciendo con el único propósito de apoderarse de nuestro sistema de gobierno por medio de ese bebé que intentan que ella conciba.

— Joseki no sabes lo que estas diciendo.. — Temari salió en defensa antes de que las cosas se salieran mas de control — te estas imaginando cosas — miro al señor feudal — Daimyo-sama, no estará creyendo todo que dice ¿O si? — En ese momento tanto Gaara como Ino permanecían callados.

— Has el favor de callarte Temari, tus palabras ya no tienen valides en esta platica porque prácticamente ya eres de Konoha por lo que no me sorprendería para nada que también estés metida en esto, — el viejo apelo defendiendo su criterio. Ya había llegado tan lejos así que no iba a permitir que le mandaran abajo sus planes.

— ¡Oye cuida de cómo le hablas a mi hermana anciano! — Kankuro no dudo ni un segundo más en tomar a Joseki bruscamente de la ropa, a lo que los AMBUS reaccionaron de igual manera yéndose encima del titerista consiguientemente alarmando a la seguridad del señor feudal.

La arena pronto salió de la calabaza, en el intento de Gaara de detener la evidente riña que estaba por comenzar delante del Daimyo, cosa que se debía evitar. — ¡Ya basta! — dijo dividiendo su arena en dos partes para separar a Kankuro de Joseki.

— Te lo agradezco mucho Kazekage — dijo el Daimyo detrás de sus eunucos — pero aun así — comenzó a mover una vez más a mover su abanico — esta conducta por parte de tu consejo es bastante desagradable.

— Pido disculpas por los problemas causados. — continuo el pelirrojo, haciendo reverencia.

— Señor feudal, ¿Qué hará al respecto de los ninja de la Hoja? — el anciano alzó la voz en señal de no darse por vencido, consiguiendo una vez más la atención del soberano. — Me he estado sometiendo a ataques de violencia por intentar defender a mi país de otras naciones que quieren aprovecharse de la vulnerabilidad del Kazekage en respecto a la sucesión sanguínea, pero todo habrá valido la pena si usted nos da una respuesta positiva.

— Señor Feudal,— Añadió Kankuro — Si me permite hacerle una pregunta — se giro completamente al Daimyo mientras hacía reverencia — Si fuera verdad lo que dice Joseki, que nuestro Kazekage se relacionara sentimentalmente con alguien de la Hoja — miro de reojo a Ino por unos segundos — ¿Realmente habría problema?.. Porque en una opinión de alguien de Sunagakure que ama profundamente a su patria y se preocupa por el futuro de la misma, no le importaría a quien eligiese como esposa el Kazekage, sino estar seguro de que habrá un heredero. — dijo haciendo una reverencia otra vez — le pido que piense en este asunto, ya que después de todo por este ''tema'' es que todos estamos aquí ahora mismo.

— Daimyo-sama ¡Protesto! — siguió hablando Joseki. — En Suna también existimos quienes pensamos que la raza pura debe mantenerse en el poder. ¿No le parece humillante que el puesto del Kage se manche con sangre que no es Suna?, ¡Que Konoha una vez más quiera meter sus manos en nuestro Estado! Porque eso es lo quieren hacer.. Solo piense en tiempos pasados, cuando era una orden, una tradición que el Kazekage se casara con alguien que no es del país. Y más ahora — miro al pelirrojo — cuando el linaje de Rasa se mantiene en alguien tan fino como es Gaara — volvió a mirar al Daimyo — ¿Realmente quiere que esos preciosos genes se manchen con sangre de Konoha?.

— Joseki eso es absurdo — volvió a hablar Temari — ¿Dices eso aun sabiendo que yo me casaré con Shikamaru?. También soy hija del anterior Kazekage, pero sin embargo no has hecho un escándalo. Eso prueba que solo estas alardeando para fastidiar a Gaara.

— Te equivocas mujer — la miro con sagacidad — los hijos que tengas con el chico Nara apenas son el principio del problema, ya que en el primogénito caerá la sucesión del Kazekage y eso no podemos permitirlo. Por ello, Gaara-sama o Kankuro están obligados a tener hijos para que el linaje de Rasa siga en el poder y no se corrompa con sangre extranjera.

— Con un demonio — el castaño se cabreo más de lo que ya estaba — creo saber que Gaara extinguió esas leyes cuando tomo su sucesión. Por lo tanto lo vuelvo a repetir ¡Lo que se quiere aquí es un heredero. No importa quién sea la mujer con la que Gaara lo tenga!.

— ¡Como se nota que no entiendes la situación! — el anciano le grito una vez más a Kankuro — ¡Como me alegro que tú no seas el Kazekage, porque los genes de tu padre se han corrompido con los tuyos!

— ¡Ya basta! — El Daimyo dijo iracundo, fastidiado de todos los gritos de su pequeño salón de reuniones — ¡Cierren de una buena vez sus malditas bocas! — todos guardaron silencio — Si tanto problema hay entre ustedes, entonces el único que le elegirá esposa al Kazekage soy yo. — Gaara, en ese momento abrió sus ojos expresando el temor que estaba comenzando a sentir.

— ¿Daimyo-sama? — Kankuro dijo...

El hombre giró su mirada al pelirrojo y dijo — Gaara, tomaras como esposa a mi hija Lianette y asuntó arreglado, así se termina esto ¡Punto!. — dijo levantándose — Golta, vamos, quiero recostarme un rato para sacarme esté dolor de cabeza causado por esta gente.

— Daimyo-sama... — Gaara intento protestar.

— Te reunirás con ella en una semana — dijo bastante firme con la intención de evadir la protestas — ¿Quedo claro?

— ¡¿Cómo va a casar a alguien a la fuerza?! — Finalmente gritó Temari en defensa de su hermano.

— La unión de mi hija con el Kazekage será lo mejor para Suna, así habrá heredero y todos contentos, además también en mi deseo. Por lo tanto...

— No puedo aceptar eso... — Gaara intervino — Porque existe alguien que yo...

— Si te atreves a rechazar a mi hija, haré que abdiques.

El pelirrojo apretó los puños, miro unos segundos a Ino y en ese momento, estuvo dispuesto a todo, él no iba renunciar a ella. Aunque le costara su renuncia como líder de Sunagakure. — Yo..

De pronto sintió las manos de Ino sobre las suyas, mirándola consiguientemente — él no hará nada — ella hablo deteniendo al Kazekage, ya que había captado sus intenciones, y por su puesto, ella no estaba dispuesta a permitir que él perdiera todo por su causa. — Kazekage-sama verá a su hija en una semana. las pupilas aguamarina estaban sobre la rubia, así como todas las demás que estaban allí. — tenga la certeza.

— Hmp — fue lo único que dijo el Daimyo antes de dejar la habitación. No sabía porque, pero aquella intervención de la jovencita le bastó ya que a decir verdad, no quería irse a batalla ''legal'' con Gaara, porque sabía de su fuerte habilidad verbal y política y menos quería sacarlo del poder. Después de todo el muchacho era el mejor Kazekage que Suna pudo haber parido, y el lo sabía mejor que nadie.

— Eh, eh.. Daimyo-sama espere, aun hay un punto que tengo que discutir respecto a Gaara, señor, espere — Joseki salió detrás del hombre y sus escoltas lo siguieron.

...

— ¿Qué has hecho? — El tan pronto tomo a la rubia de los hombros obligándola a mirarlo luego de que el Daimyo y sus Eunucos se retiraran de la sala/Habitación.

Ella se soltó brusca del agarre del varón — Hice lo necesario — lo encaró — pude ver lo que estabas pensando. Evite que hicieras una tontería.

— ¿¡Tontería?! — exclamó alterado — estaba a punto de darte una muy importante prueba de mi am...–interrumpido–

— ¡No! — dijo alterada dejando callado al kage — ¿¡Crees que me iba a sentir halagada o algo parecido con eso? .. Gaara ibas a renunciar a todo.. ¡A tu puesto!.

— ¡POR TI VALÍA LA PENA!

— ¡PUES NO! NO VOY A PERMITIRLO — todos los demás se habían quedado en silencio mientras observaban y escuchaban aquella discusión ¿marital? — No me perdonaría que Suna se quedara sin su Kazekage, sin tu guía , sin tu excelente forma de reinado — bajo la mirada en ese momento — no sería justo...

— Ino... — intento subir sus manos a las mejillas de la chica.

— No. — Dijo apartándose del toque del varón — esto no puede ser, desde el principio usted y yo no debimos — pasos sus manos en su rostro que mostraba arrepentimiento — ahss.. esto debe parar. — Comenzó a alejarse del varón — Shikamaru..— llamó.

— ¿Si? — contestó el Nara mientras la veía acercarse.

— Hay que alistar todo para regresar a Konoha, no puedo estar ni un momento más aquí.

Todos allí abrieron muy grandes los ojos — ¿Qué estás diciendo? — añadió Temari al notar la incómoda expresión de la rubia. — Ino..

— ¡TEMARI! — ella gritó, porque ya no podía más — Esto se acabó, no puedo estar aquí un segundo más ¡Entiéndeme! — su mirada estaba nerviosa y su tono de voz comenzó a quebrarse.

— Ino.. — Shikamaru comenzó a acercarse al verla en ese estado, al igual que Gaara.

— ¿Estas bien? — El Sabaku pregunto intentando acercarse

— ¡NO! — Ella siguió alterada tumbándose al agarre de la mayor de los Sabaku — Temari, por favor.. Tienes que sacarme de aquí, por favor. — Algo en ella se había roto/quebrado. Ya que desde el principio había venido a este lugar emocionada por saber si Gaara la amaba, pero con todo lo que había pasado en los últimos minutos aquel sentimiento se transformó en culpa, tristeza a darse cuenta que aquel amor, podría destruir/quitarle todo a aquel del que también... se había enamorado.

— Ino, Ino tranquila, ya, está bien, te sacaremos de aquí — dijo la pelidorado pidiendo ayuda de Shikamaru, para cargar a Ino y sacarla cuanto antes del castillo imperial.

...

Una vez que llegaron a la mansión, Ino no perdió tiempo y rápidamente subió a su habitación a recoger sus cosas. Temari fue mandada por Shikamaru para que intentara calmarla y en eso Yamanaka aprovecho la situación para explicarle todo a quien en un futuro no tan difícil sería su cuñada. Ella y Gaara se habían enamorado, pero con el nuevo orden del Daimyo y su hija, lo mejor para Suna es que su Kazekage acataras las órdenes del señor feudal y de una vez por todas llegará un heredero, ya que eso fue el comienzo de todo este embrollo. Y entonces ¿Que se necesitaba para que todo estuviera en paz otra vez?. Exacto, ambos deberían alejarse e intentar hacer como si nada hubiera pasado.

Por su puesto, esto Temari lo entendió y no dudo en apoyar a la rubia diciéndole a Shikamaru que regresaran cuanto antes a Konoha. Pero, claro que alguien más allí no estaba de acuerdo, él no iba a permitirse perder a la mujer que amaba su luchar, hasta el último momento.

— Ino por favor ábreme, tenemos que hablar — Gaara se encontraba detrás de la puerta de la habitación de la rubia, insistiendo e insistiendo.

— Señor le he dicho que no. No sea terco, mi decisión es final, regresaré a Konoha y dejaremos esto por la paz. — dijo dejando de empacar la mochila que estaba en la cama, para dirigirse a la puerta y ponerle más seguridad.

— Deja de adoptar formalismos — retó — nuestro historial ya es bastante ''polémico''. Suena absurdo.

Ino se apoyo en la puerta lamentando lo que escuchaba — **Maldita sea, era verdad, ella era la amante del Kazekage** — Esta bien — su voz sonó más directa — ¿Me puedes dejar en paz?. Después de lo que pasó con el Daimyo, ya debiste entender que esto se acabó. — Un pequeño suspiro se le escapo.

— Tu fuiste la que decidió eso — hablo más fuerte — yo estaba dispuesto a renunciar a todo porque Te am...–interrumpido–

— ¡Por favor no diga eso! — cerro los ojos fuertemente mientras se obligaba a retener sus sentimientos — Ni se le ocurra decirlo.

— ¿Por qué no quieres escucharlo? — Él reclamo desde el otro lado de la madera de aquella puerta que los separaba. — Estoy siendo sincero, Ino yo...–interrumpido–

— ¡Gaara he dicho que te detengas! — la voz de la rubia comenzó a quebrarse — Sé, que algo muy dentro de ti sabía que entre tu y yo...— por un momento las palabras se le atoraron en la garganta a causa de la opresión en el pecho por lo que estaba a punto de decir. — entre tu y yo lo único que debió existir es profesionalismo, yo sería la tutora y tu el estudiante. Nada más que una relación laboral, entiéndelo tu eres el Kazekage por ¡Kami-sama! — en ese momento la voz cedió ante el llanto. El lugar quedo completamente callado y él desde afuera podía escuchar perfectamente a su dama llorando, sollozando lo cual fue la única respuesta que necesito recibir.

El chakra pronto se canalizó en su puño derecho y sin pensarlo 2 veces, impactó contra la madera que tenía enfrente, cuidando de no hacer tanto ruido, ni tanto alboroto. La fuerza suficiente para hacer que la puerta se derrumbara y le permitiera pasar hacia ella.

En ese momento en sus rojas mejillas caían lágrimas, su rostro estaba sorprendido, con sus labios medios abiertos mostrando un poco de sus blancos dientes, mientras las pupilas aguamarinas miraban fijamente al hombre que ahora estaba a escasos pasos de ella, mirándola con cierta ternura con esos ''fríos ojos'' que tanto lo caracterizaban.

Kami-sama, ella aun estando en ese estado se veía tan hermosa.

En un abrir y cerrar de ojos aquellas manos varoniles, estaban sujetando su delicado rostro, mientras esos dedos procedían a limpiar las lágrimas que aun caían de sus cuencas. Todo de una manera dulce. — Estando así, ¿De verdad quieres alejarte de mí? — su gruesa voz invadió sus oídos. Estaba estática ¿Qué más poder hacer cuando él la estaba viendo en el estado que intentaba esconderle?.

— Yo... — apenas pudo decir una palabra, antes de que uno de los dedos del varón se posicionará de sus labios.

— Sé lo que piensas, pero no lo acepto. Porqué ahora sé que mientes.. — tomo de su barbilla y la obligo a mirarlo — Y por eso ahora es necesario que ...haga esto.

— ¿Que? — fue lo que alcanzó a decir antes de sentir como el varón la atrajera hacia sus labios. Capturando rápidamente su esencia, su cuerpo, sus labios en un salvaje, pero tierno beso que escavaba en lo más profundo de su alma, soltando lo que ahora intentaba esconder.

Ese fuego se desato en ella, por lo que aprovechó para besarlo como nunca, enredando sus brazos sobre su cuello, sus dedos se hundieron en los cabellos carmesí, aprovechando lo bien que él la sostenía, con toda esa fuerza que apretaba sus cuerpos entre sí.

Era un sentimiento remecedor que había entre ambos que a simple vista no podía tratarse de amor, pero al mismo tiempo era justo eso. Ella siendo la primera mujer que le despertaba cosas que jamás sintió en su vida, y él entregándole todo lo que ella hasta ahora no había sentido en Sai y que nunca obtendría de Sasuke.

Era el momento, no podían atrasarlo más, ambos se necesitaban.

Ino obedeció al instante lo que el cuerpo de su hombre le ordenaba, por lo que abrió sus piernas y permitió que él la alzara en peso apoyándola al mismo tiempo contra la pared, mientras sus manos descendían al pantalón para intentar desabrocharlo, todo sin romper el apasionado beso que ambos protagonizaban.

— ¡Ino! — La voz exaltada de Temari estremeció a ambos y no solo interrumpió lo que pudo ser un sexo que calmaría lo que estaban sintiendo, sino que también los obligó a separarse al instante. — Oh por Kami-sama, lo que estuve a punto de presenciar.

Ino tenía su mano tapando una parte de su rostro mientras intentaba recuperar su respiración al igual que el pelirrojo, pero este se encontraba en una perfecta compostura, como si no hubiera pasado nada.

— Oh, Gaara de saber lo que venías a hacer aquí, no hubiera dejado a Ino sola.

— Te hubiera sacado de todos modos — respondió con algo de broma en su voz, ya que después de lo que vio ¿que más ocultar? — Aun así, porque nos interrumpes ¿Qué no sabes tocar la puerta? — nótese el sarcasmo (ósea la puerta está tumbada) xD.

— ¿Qué pasó? — miro a Ino — creí que ya ibas a ponerle un alto a mi hermano.— Ino le dedicó una mirada incomoda a Temari, puesto que aun no le había explicado nada al varón..Pero ''Ups'' como que ya era un poquito tarde ¿no?. — Oh, oh.. — se lamento — creo que ya metí la pata. — la Yamanaka maldijo a su cuñada mentalmente.

— ¿Ósea que tu ya sabias de esto? — La mirada tranquila del pelirrojo pronto paso a un ceño frunció dirigido a ambas mujeres en especial a su hermana.

— Gaara, Gaara no es lo que estás pensando, ósea no es que lo esté pasando…es que...

— ''Bijin-san.''

El rostro Temari se arrugó más al escuchar la voz que de pronto se unió a su conversación — Oh cierto, ¡Eso era lo que veía a decirles!.

El corazón de Ino dio un vuelco al escuchar aquel a apodo, aquella voz mientras que las pupilas de Gaara giraban en dirección de la nueva presencia que había aparecido de repente. — Sa-Sai. — la rubia quedo una vez más en Shock cuando vio a su ''novio'' en el empezar del pasillo seguido de Kankuro y Shikamaru quienes estaban detrás con caras no muy alegres.

Pero en ese instante, Sai no era el único blanco de todas las miradas que estaban en el lugar. Lo que estaba llamando realmente la atención era la forma en que el flamante Kazekage de Sunagakure y el reconocido ex-raíz de los Ambus del fallecido Danzo de la Hoja se veían en ese momento.

Definitivamente un ambiente nada agradable acababa de inundar el lugar, lo que por lógica no traía nada bueno. ¿Porque Sai miraba a Gaara con toda esa furia?. Se preguntaba para sí mismo el genio de los Nara, mientras temía que algo muuuuuy fastidioso estaba por pasar y por su puesto estaba entrelazado con el absurdo plan que había iniciado todo desde el principio. — Mendokuse.

Continuara.