¡Lean las notas finales por favor!

DESPUÉS DE LA TORMENTA DE ARENA | PARTE IX

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Tal como se dijo, el Kazekage salió de la Hoja rodando el medio día de ayer. Si, ya habían transcurrido treinta y seis horas desde que Gaara se había ido y ahora mismo era de noche otra vez, para ser más exactos, el reloj corría a las 12:15 .a.m.

— Uhm... — Ino suspiró mientras seguía mirando por la ventana de su cuarto, recibiendo el aire cálido en cada centímetro su piel aprovechando que traía puesto una pijama manga corta con buen escote.

— ¿Cariño? — La voz de su mamá de pronto se escuchó tras sus espaldas. Ella no giró a darle la mirada — ¿Por qué sigues despierta? — preguntó mientras entraba a la habitación de la rubia. Supuso que su hija seguía despierta debido a que alcanzó a ver la luz encendida del dormitorio cuando iba de regreso a su cuarto después de haber salido por un poco de agua.

— No he podido conciliar el sueño. — Respondió una vez que sintió la mano de su progenitora acariciarle la espalda.

— ¿Estás preocupada por algo? — la miró con consuelo. — No intentes negármelo porque te conozco muy bien.

La rubia giró sus pupilas en dirección de su mamá, ciertamente, ella no hablaba por gusto. Ahora mismo no podía dejar de pensar en Gaara, en todo lo que se le vendría encima una vez que pusiera un pie en Suna.

— Si mamá. — Le dijo volviendo a mirar al frente — tengo tantas cosas en la cabeza que ahora mismo no sé cómo sobrellevarlas.

— ¿Pasó algo malo con tu última misión verdad?

Una vez más salió a relucir el sexto sentido que tienen las madres para adivinar lo que les pasa a sus retoños. ¿O era mucha coincidencia que la Sra. Yamanaka diera en el blanco por segunda vez al suponer lo mucho tenía que ver el viaje a Suna con lo que estaba pasando a su hija?, no, era justo eso, ya que no le había dicho nada respecto a Gaara.

Aunque tampoco tenía planeado decirle, por lo menos hasta que las cosas se calmaran y venga, ahora no era el momento porque era simplemente imposible que el pelirrojo apareciera y se sentara a platicar con las dos para luego pedir su mano formalmente.

Si, aquello se oía demasiado bien, pero como dije las cosas estaban aun muy lejos y complicadas para hacer esa ilusión realidad. Así que lo mejor por ahora era no contarle nada.

— Pues no, no es eso, al contrario. La misión en Suna se completó con mucho éxito, por suerte no hubo pormenores ni bajas. — volvió a mirarle, pero esta vez con una dulce sonrisa incluida.

— ¡Oh! Entonces Sai ya te propuso matrimonio. — dijo con entusiasmo — Ay hija no te preocupes, el nerviosismo es completamente normal — miró las manos de su hija — a ver el anillo ¿Dónde está? ..Sai fue muy reservado que aquella vez solo me mostró la cajita y... — La expresión de alegría se le borró de la cara cuando sus ojos cafés subieron a rostro de Ino.

¡Ay había metido la pata! Porque la expresión impasible de su hija no era una reacción que se esperaría en alguien que acababa de comprometerse ¿no?.

— ¿Qué acabas de decir mamá?. — Ino apenas pudo evitar titubear.

Maldita sea, ¡Si había metido la pata! Y peor aún..¡Había arruinado el momento de Sai! — Olvídalo, ol-olvida lo que dije hija no me hagas caso, quizás estoy diciendo cosas tontas por el sueño..

— Sai...¿Iba a pedirme matrimonio...? — Ella habló de nuevo, pero esta vez con cierto toque triste tanto en sus palabras como en su mirada.

En ese momento la Sra. Yamanaka supo que algo no estaba bien con la relación de su hija y el miembro del equipo 7 — No me digas que rechazaste a ese muchacho. — Ino esquivó la mirada de su madre, y eso fue suficiente respuesta para ella. — ¿Por qué lo hiciste?.. Creí que lo amabas, que los dos se amaban, ¿Qué pasó?.

— Mamá ...

— ¡Oh ya se!.. Aún no te sientes lista para dar un paso tan importante como el matrimonio ¿Verdad?. — De alguna manera, la castaña se aferraba a aquella relación, ya que Sai le era encantador y en su opinión no habría mejor yerno que él. — Cariño nadie te va a criticar por eso es...–interrumpida–

— No, mamá... Lo mío con Sai se murió por completo.

—...

— Él debe estar odiándome ahora mismo... Y la verdad es que lo acepto y lo entiendo — cerró sus ojos unos instantes pese a culpa que sentía al tocar ese tema.

— Pues yo no lo entiendo — la mujer reprocho — ¿¡Cómo!? ¡¿Qué pasó?!...Si hasta hace poco los dos se veían tan...–interrumpida x2–

— ¡Solo...! — Alzó la voz para frenar el drama de su madre, ya que no estaba segura si soportaría que ella le recordará todo lo que había pasado con Sai antes de que el asunto "Suna" se desatara. — Solo descubrí que él no iba a ofrecerme lo que yo busco en un hombre.

Una sonrisa que claramente expresaba burla salió de los labios de la viuda de Inoichi mientras miraba con cierta pizca de cinismo a su primogénita. — No sé por qué no creo ninguna sola palabra de lo que estás diciendo — dijo volviendo a tomar el camino a la salida del dormitorio. — Soy tu madre Ino.. — ambas compartieron tensas miradas — me avisas cuando tengas intenciones de hablarme con sinceridad — fue lo último que dijo antes de la habitación y cerrar la puerta de manera violenta.

Vaya que si le había dolido enterarse de su ruptura con Sai.

— Ash — Ino se dirigió a su cama y se tumbó en ella, metiéndose rápidamente bajos sus sábanas y colocando una de sus tantas almohadas sobre su cabeza mientras maldecía su situación actual: Gaara allá enfrentando todos los problemas solo, sin ella; El problema con su Útero, La culpa que ahora sentía tras la revelación de que Sai estuvo a punto de pedirle matrimonio y por último la cereza del pastel, su ''pelea'' con su mamá. — ¿Qué más me puede pasar Kami-sama? — se dijo para si misma mientras se disponía a intentar quedarse dormida.

...

De vueltas a tierras desérticas:

Kankuro apenas salía de la oficina del Kazekage, checo su viejo pero confidencial reloj de bolsillo y madre mía, faltaban cinco para la 1 de la madrugada. — Ahh — un suspiro salió de sus labios expresando su notable cansancio — Gaara como es que puedes con esto.. — se dijo para sí mismo mientras pensaba en la fuerte voluntad de su hermano para permanecer encerrado frente a todos esos papeles que nunca parecía acabarse, cosa que era digno de admirar ya que cualquiera no puede llevar la administración de una aldea ninja y no colapsar.

— ¿Ya se retira señor Kankuro? — la voz de uno de los guardias le hizo mirar para uno de sus costados.

— Así es Sugawara, este es mi límite, unos segundos más y me hubiera quedado dormido encima de los papales — no se detuvo para charlar con el guardia de turno, siguió su camino, quería llegar cuanto antes a su casa, a su cuarto, a su cama para ser más exacto. — Buenas noches. — dijo al sujeto antes de desaparecer por el túnel que conectaba con su casa.

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Al día siguiente en Konoha:

— ¿Hoki Shijima no ha vuelto a Suna? — preguntó el cenizo a su asistente, sacando su mirada del computador para dirigirla hacia ella.

— Shikamaru informó que se ha quedado a petición de su hermana. — dijo la mujer mientras ponía un nuevo edificio de papeles en el escritorio del Hokage.

— Oh, eso quiere decir que también se ha hospedado donde los Nara.

— Así es señor.

— Menuda familia que se ha ganado Shikamaru ahora que se casara con la hermana del Kazekage.

— Si...

...

— Mamá ya he terminado de asear la cocina ¿Seguro que no quieres que te ayude en otra cosa? — Ino preguntó a su progenitora, pero esta no le respondió, únicamente pasó frente a ella de un pasillo a otro. — **Sigue molesta por lo de anoche..**

''RinRinRinRinRin'', el teléfono de la casa sonó, por lo tanto la rubia se dirigió hacia el para atender, ya que su madre no parecía tener intenciones de hacerlo.

— ¿Bueno? — ella contestó.

— ¿Ino?, Buenos días, soy Temari.

— Uhm, Temari, buenos días ¿Qué sucede?

— Etto... ¿Sería mucha molestia pedir que vengas a visitarme?. Veras, Shikamaru ha salido de vuelta a sus actividades allá en los corrales de los ciervos y yo estoy tan aburrida aquí.

— ¿Y qué hay de Joshino? ¿Es que acaso tampoco está en la casa?

— Si, ella si está aquí, pero esta tan al pendiente de los quehaceres de la casa y no pasa mucho tiempo conmigo.

— Sou desu ne.. yaa... enseguida voy para allá.

— Gracias Ino, estaré esperándote.

— Uhm.. — luego de eso Ino colgó el teléfono. — Mamá saldré para la residencia Nara. — avisó en voz alta, pero una vez más vez más no obtuvo respuesta, así que solo procedió a irse. Los dominios de los Nara únicamente estaban a dos cuadras dando la vuelta de su casa, no necesitaba de esos nuevos transportes públicos que se estaban comenzando a popularizar en la aldea.

...

ºResidencia Naraº

(Residencia actual de Temari y Shikamaru)

— Hola Joshino-san — saludó la rubia una vez que arribó en la lujosa propiedad que sería de Shikamaru una vez que se casara.

— Ino-san, que sorpresa.. no espere verte tan pronto por aquí. — dijo la mujer quien se encontraba barriendo el pasillo de afuera de la casa.

— Temari pidió que viniera — explico mientras le daba una ojeada a la propiedad. Era simplemente impresionante, como se notaba que el Clan Kazekage no estaba bromeando cuando dijeron que Temari tendría lo mejor de los bienes, aun ya no viviendo en Suna.

— ¿Esta bien bonito no? — preguntó la mujer al ver a la chica rubia mirar con asombro el lugar.

— Si... la combinación de arquitectura, el tamaño y la tecnología es increíble — si, como pueden ver en aquella foto se puede notar cámaras de seguridad, a eso se refiere Ino con ''Tecnología''

— Inicialmente mi hijo y yo solo queríamos algo sencillo, pero los hermanos de Temari insistieron en construir algo más grande, y bueno esto es lo que se consiguió.

— Oh bueno... Gaara no es el Kazekage por gusto ¿no?

— Ah simpático muchacho, fue muy amable en querer participar en la mayoría de gastos que se llevará la celebración de la boda y esta casa, pero Shikamaru y yo estuvimos en desacuerdo con eso. — Conversaba la castaña sin dejar de mover la escoba — también están nuestros ahorros en todo esto, digo tú comprenderás que no podemos dejar ni mucho menos depender de nuestra futura familia política aunque esta...sea una tan importante con el Clan Kazekage.

— Claro..no tiene que molestarse en explicármelo Joshino-san, le entiendo perfectamente, el orgullo de los Nara tiene que preservarse, incluso si una enorme sombra como la familia de Temari se les une.

La mujer sonrió satisfecha, Ino comprendía perfectamente el orgullo de los clanes de la Hoja, o más bien su voluntad de Fuego se mantenía fuerte e intacta.

Para nadie era un misterio que el Clan Nara era una de las familias más importantes de Konoha, y bueno al este unirse con una de la familias más importantes de las cinco grandes Naciones daba mucho que hablar. Y no se trataba de asuntos políticos o reputación sino de mantener un buen balance entre ambos Clanes.

Los Nara eran conscientes que al unirse con la familia de un Kage, ellos debían imponer un estatus que se asemejara al de ellos, porque por ninguna manera iban a permitirse vivir a costa de ellos, no señor, tenían que ayudarse mutuamente.

— Bueno, permiso Joshino-san, iré a ver a Temari.

— Claro querida pasa, ella se encuentra en la habitación del tercer pasillo de arriba. — dijo e Ino asintió mientras hacía reverencia antes de entrar.

La casa por dentro no estaba tampoco nada mal, había muebles nuevos, todo era reluciente y los adornos traídos desde Suna estaban en lugares que extrañamente iban bien con la casa, pero venga lo que más le había gustado era encontrarse con adornos florales en cada rincón del lugar.

— ¿Temari? — llamó una vez que estuvo en el segundo piso de la casa, ya que los pasillos de arriba estaban un tanto ''difíciles'', había puertas por todos lados.

— Por aquí — se escuchó la voz de la rubia del desierto un poco lejos del pasillo que estaba a la izquierda de donde ella estaba parada.

Tock Tock, ella tocó la puerta aunque esta se encontrara entre abierta.— ¿Temari?

— Venga Ino, pasa. — le dijo al verla asomarse tímidamente por el marco de la puerta.

— Qué hay — dijo entrando mientras encogía los hombros.

— Cómo vez... nada — Temari respondió desde su lecho, se encontraba acostada. — aquí me tienen demasiada consentida.

— ¿Y eso? — Ino procedió a sentarse en una de las orillas de la cama, cerca de Temari.

— Joshino no me deja hacer nada — toco su vientre — desde que se enteró de lo del bebé me prohibió levantarme de la cama y bueno, ya te imaginaras..

— Pues yo no le veo lo malo a eso — Ino comento sobandole la parte superior de los tendones — tu eres la hermana del Kazekage y una futura mamá que necesita de todos los cuidados.

— Pues siendo muy la hermana del Kazekage, en mi casa no recibía este tipo de tratos, casi siempre yo era la que se encargaba de la casa porque sino, estaba ocupada ejerciendo en el consejo o como shinobi.

— Pues mira que eso no debió ser así. El lugar donde ustedes viven en demasiado grande para tres personas y ahora será peor ya que solo tus hermanos se quedaran allí — Temari se mantuvo en silencio escuchando atenta — no sé, debieron haber contratado el servicio domestico de una persona o dos, porque teniendo encuentra que ustedes casi nunca están en casa...a cualquiera le daría claustrofobia si queda solo en esa casa tan grande.

Temari rió con ternura y procedió a abalanzar su cuerpo hacia Ino, hasta quedar sentada igual que ella. — Ya no te preocupes por eso — ahora fue su turno de acariciar una de las manos de la rubia platinada — cuando llegue el heredero, estoy segura que eso cambiara a como tu dices..Ademas confío en que la próxima señora de la casa se encargara de todo.

— ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? — Ino pregunto con curiosidad.

— Porque más Ino... — le dio un golpecito en la zona de los codos. — Sé que serás tú quien viva allí con Gaara y con los retoños que tengan que venir.. y con Kankuro, claro.

La cara de Ino ardió en ese momento. — A-Ay que cosas dices Temari.. — dijo bastante avergonzada mientras ponía adorablemente sus dos manos en sus mejillas.

Tock Tock la puerta sonó de repente mostrando consiguientemente unos cabellos negros peinados en forma de piña. — Ah Ino, estás aquí.

Ambas rubias miraron el dirección de la puerta — Hey... — Ino saludo con su mano, mientras el Nara entraba — Tema me contó que estabas en los corrales. ¿Está todo bien por allá?

— Pues claro. — El chico con el peinado de piña dijo orgulloso — los demás miembros de mi clan saben que deben ocuparse de los ciervos mientras yo no este — camino hasta quedar más cerca de la cama donde estaban las mujeres, mientras una vez más ponía ambas manos en sus bolsillos.

— Shikamaru.. — Ahora fue Temari quien llamó, puesto que le parecía extraño una cosa. — Si todo está bien por allá. ¿Porqué tardaste tanto?.

— Ah, — Shika rasco su nuca antes de contestar — lo que pasa es que a última hora llevé a Hakuto y Shigezane conmigo — explicó — pensé que sería prudente que comiencen a conocer los deberes dentro del clan Nara y bueno.. Qué mejor que empiecen sabiendo cuales son sus labores en los corrales de los ciervos.

— Ah bueno.. — Temari estuvo satisfecha con aquella respuesta. aunque aun se sintiera incómoda con los miembros del Clan Hoki paseándose por ahí como parte de su Familia Política...Ya saben por todo lo que pasó.

— Bueno Tema, parece que ya no me necesitas más aquí — Ino de pronto habló otra vez, pero lo hizo mientras se levantaba de la cama.

Ambos novios la miraron con algo de sorpresa — ¿Ya te vas Ino? — Temari preguntó puesto que era muy pronto para que ella se retirara.

— Me pediste que te hiciera compañía porque Shikamaru no estaba ¿no?..Bueno él ya está aquí — le dijo con una sonrisa — además tengo que regresar. No me gusta dejar a mi madre sola teniendo en cuenta que ya estuve muchos días fuera de la aldea — puso sus manos en sus caderas — y también tu necesitas estar a solas con tu prometido mientras llega el gran día.

— Ino al menos quédate al almuerzo, mira que... –interrumpido–

— Gracias...pero enserio no es necesario — les volvió a sonreír a los dos, acto seguido dio una reverencia antes de salir — nos vemos después. — dijo y luego se retiró de esa habitación dejando a los futuros señor y señora Nara viéndose entre sí.

..

Quizás, si fue descortés no aceptar la invitación de los Nara, pero venga su dignidad estaba primero. No se permitía sentarse en una mesa donde seguro iba estar Shijima y sus dos familiares. No cuando la guerra por el futuro y la felicidad de Gaara aun estaba en juego.

Sin embargo:

'' ¡BANG! ''

— ¡Oh! ..disculpa, no te vi — aquella voz femenina y desconocida fue lo primero que escucho luego de haber caído torpemente al suelo después de chocar con algo. Levantó su vista y fue ahí donde pudo ver a una chica de contextura esbelta, cabellos negros hasta los hombros, piel clara, que traía puesto un vestido color melón de mangas largas con algunos bordados en forma de flor blanca y que la miraba con cierta preocupación mientras le extendía la mano para ayudarla a levantarse. — Una vez más lo siento, por favor déjame ayudarte.

— Gracias... — Ino respondió correspondiendo al gesto amable de la chica y al mismo tiempo no podía dejar de mirarla ya que era imposible no notar que esta ''desconocida'' se parecía mucho a Shijima. Solo que está no traía gafas y no la miraba con cierto veneno cada vez que se topaban.

— ¿Se encuentra bien señorita? — la chica preguntó a la rubia, al notar que se había quedado callada mirándola con esa expresión de anonadacion.

— Ehh.. ehh.. s-si — Ino apenas se dio cuenta en que situación estaba y a quien se había encontrado — no se preocupe señorita..umh..

— Hak-...Minami del Clan Nara — la chica se presentó haciéndole reverencia a la rubia.

— Mucho gusto. Yo soy Ino del Clan Yamanaka — hizo una pausa antes de seguir con lo que iba a decir. — Al fin la conozco.. Señorita Hoki. — soltó de golpe y con una expresión impasible en su rostro.

— ¿Qué? no.. se equivoca yo no... — La pelinegra dijo bastante nerviosa al ver que la chica que tenía en frente la había descubierto.

Sin embargo cuando ella estaba a punto de empezar una amagación para defender su nueva identidad, otra voz femenina intervino en aquella escena.

— Puedes tranquilizarte Hakuto — dijo Shijima llegando a aquel pasillo junto a Shigezane — la señorita Yamanaka es otra de las personas que sabe muy bien de tu secreto. — Explicó a su hermana quien le miraba algo anonadada.

— Entonces ella.. — ahora Hakuto miro de vuelta a la rubia, pero está vez entendiendo más las cosas, puesto que su hermana ya la había puesto al tanto respecto a quien era Ino.

— Menuda sorpresa — comentó Shigezane mientras miraba a la Yamanaka de pies a cabeza — si no lo estuviera viendo con mis propios ojos no hubiera creído nada de ese asunto. (Se refiere a los rumores que había escuchado de lo hermosa que era Yamanaka)

Ino era otra que se había llevado una sorpresa inesperada, ya que al ver por fin al tan mencionado Shigezane enseguida notó el ''cierto'' parecido que tenía con Gaara: Contextura, medida y ciertos rasgos en su forma de mirar que recordaban mucho al pelirrojo.

'' **Oh por kami-sama** '' dijo para sí misma sin poder dejar de mirar al joven de cabellos negros que se encontraba parado a un par de metros delante.

— Cariño será mejor que nos retiremos — el hombre dijo a su novia mientras la tomaba de los hombros y la arrastraba con consigo para uno de los otros pasillos. Su propósito era dejar a solas a la rubia y a Shijima para que ''debatieran sobre su situación.''

Sobra decir que Shigezane estaba totalmente de acuerdo con que su cuñada se casara con el Kazekage, porque bueno, después de todo seguía siendo parte de los Hoki y venga que él conocía perfectamente el bien que aquel casamiento le haría a su familia.

Debía a apoyar a Shijima en todo lo que pudiera.

En cuanto a Hakuto, ella ahora se encontraba preocupada, ya que al ver a la rubia, pudo comprender de inmediato que su hermana tendría una lucha difícil. Ino Yamanaka era una mujer tan bella que no tenía problemas para opacar a Shijima. — **Me pregunto si Nee-sama estará bien** — se decía para sí misma mirando a su hermana mientras se alejaba con Shigezane.

..

Apenas la pareja Hoki desapareció de ese pasillo, Ino también movió la ficha y procedió a ir a la salida de la casa.

Sin embargo, cuando ella pasó a lado de la morena, está no tardo en abrir la boca. — Yo no estaría tan tranquila sabiendo que mi novio está tan lejos de mí.. — dijo e Ino se detuvo a unos cuantos pasos lejos de ella — digo, tu sabes, por la situación en la que se encuentra y con tantas mujeres por ahí..y él tan guapo que está.

Ino reviró los ojos ya de muy mal humor debido a que había comprendido perfectamente lo que Shijima estaba insinuando — Mira.. — ella contestó de mala gana y sin muchos ánimos de seguirle la provocación, ya que por uno instantes había decidido solo ignorarla pero luego cambió de opinión ya que no iba a permitir que Shijima creara brechas en su relación con Gaara y venga que eso era lo que ella buscaba, no lo disimulaba para nada — yo confio ciegamente en Gaara porque lo conozco — ambas miradas se encontraron puesto que Ino había girado su rostro en un intento de encarar a la Hoki. — Él no dejaría que otra lo enredara en una telaraña porque sucede que carga unas tijeras que le impedirán quedar atrapado — dijo bastante fresca y orgullosa mientras la pelinegra la miraba con evidentes ganas de saber a que se refería con eso de ''telarañas y tijeras'' y por supuesto que Ino no vaciló en ayudarla a entender esa referencia. Es más hasta retrocedió los pasitos que las separaban, y una vez que estuvieron ''casi'' a frente a frente, ella procedió — esas tijeras son nuestro amor.

Shijima movió su boca ligeramente mientras intentaba mantener la compostura para no expresar alguna señal de derrota debido a la palabras de la rubia, quien por cierto ahora la miraba con una sonrisa ''petulante'' en su rostro.

Suspiro hondo y comenzó un debate mental que le ayudara a contrarrestar a la rubia. Sabía que tenía que responder con algo bueno, con lógica pero que al mismo tiempo fuera aguja o puñal para Ino.

''1...2...3.. esto quizás, no, mejor digo que..no eso lo tengo que dejar para después, entonces ¡Ay tampoco sirve!'' ..

Maldita sea, no tenía, ni se le ocurría algo que decir. Y allí estaba la muy idiota derrochando arrogancia aun con esa sonrisa en su cara de mosquita muerta. Ay que odio sentía hacía Ino, que por un momento paso por su cabeza en que la mejor contestación en ese momento sería únicamente írsele encima y pasar sus diez uñas manuales por ese rostro que falsa porcelana.

— Con que aquí están chicas. — La voz de Joshino de pronto apareció tras la espalda de la morena. A tiempo para detener la estupidez que estuvo a punto de cometer — llevo casi cinco minutos llamandolas, el almuerzo está listo. — Decía la mujer parándose en medio de ambas.

— Joshino-san, le ruego me disculpe — Ino dijo desviando su mirada a la mamá de Shikamaru — pero le voy a tener que rechazar su invitación. — sentenció muy seria ya que seguía firme en su decisión de no permitirse compartir la mesa con ninguno de los miembros del Clan Hoki.

— Pero Ino... –interrumpida-

— Lo siento, pero tengo que regresar a mi casa, el ambiente aquí me está asfixiando. — Ino dijo por última vez antes de irse en definitiva de la residencia Nara; mientras que por otro lado, el actual líder del Clan apenas llegaba al lugar de la escena.

— ¿Qué ha pasado aquí? — Preguntó Shika a las dos mujeres luego de alcanzar a ver a la rubia irse de ese modo tan esquivo.

— No sé cariño — respondió la mujer adulta bastante desconcertada — yo solo vine a decirle que pasaran al comedor y ella comenzó con esa actitud tan mezquina de repente.

— Vaya actitud bastante desagradable que tienen sus conocidos, Shikamaru-san — añadió Shijima aprovechando la mala impresión de Ino causada a Joshino.

El comentario de la mujer de los cabellos negros, le bastó al Nara para saber lo que había pasado. En eso suspiro de mala gana ya que de repente comenzó a darse cuenta que los Hoki iban a traerle problemas con Ino.

A continuación los tres procedieron a irse a la mesa.

[Al día siguiente, trasladándonos nuevamente a Sunagakure]

18:00 p.m, horal local de Suna.

'' Toque y deslice y luego sello puesto, toque y deslice y luego sello puesto, toque y deslice y luego sello puesto, toque y deslice y luego sello puesto, toque y deslice y luego sello puesto...''

Ya no sabía exactamente cuántas veces había repetido ese proceso. Sin embargo la última la torre de papeles ya casi había terminado, entonces pensó en acelerar el ritmo de sus manos para alcanzar otra documento, deslizarlo a su alcance y luego estampar el sello del kazekage.

Una vez terminado aquello tenía pensado en ya irse de la oficina. Estaba cansado y con sus vistas algo irritadas ya que además de estar estampando papeles, también se mantenía pegado al monitor para monitorear la administración del edificio, las diferentes áreas de trabajo y revisar el correo.

Pero:

Tock Tock Tock

**¡Maldición!** Kankuro arrugó los ojos y el ceño con desgano ya que sabía lo que ese golpeteo en la puerta significaba — Adelante.. — prosiguió a decir con un suspiro ahogado mientras se preparaba para recibir lo que sea que ahora le traían: Más documentos, libros de administración del secretariado o esas cosas nuevas llamadas pendrives que obviamente tenía que revisar.

— ¡Taicho reporte del escuadrón de vigilancia!

Aquella voz se le hizo más conocida de lo normal al maestro de títeres, así que alzó su mirada y entonces descubrió el porqué de lo mencionado inicialmente.

Era Amagi, el ninja ninja promesa que había sido puesto bajo su supervisión por recomendación de Gaara y Baki luego de descubrir que sus habilidades se asemejaba a las de Tenten de la Hoja: Es decir, aquel chico de rasgos andróginos era bueno en hacer majestuosidades con ayuda de las armas y además poseía un gran manejo de Taijutsu y por ende era usuario de ataque a largo y corto rango.

Pero que sin embargo necesitaba un poco más de ''pulida'' y bueno ¿Quién mejor para eso que alguien que era experto en el manejo de hilos de chakra?

— Te escucho. — le dijo a su joven pupilo dejando a un lado el papeleo que aún le faltaba terminar.

— Gaara-sama está llegando, señor.

Una sonrisa rápidamente invadió el rostro de Kankuro. Su hermano estaba de vuelta y su cargo como Kazekage interino había terminado. — ¡Muy bien! — dijo con entusiasmo mientras se levantaba del sillón. — Vayamos a recibir a mi hermanito .

...

— Nos alegra que ya este aquí. Aunque de hecho creíamos que llegaría mañana. — Decía el escolta que entraba con Gaara a la aldea.

— Justo por eso señor Kodachi es que apresuré el paso — respondió Gaara al hombre que lo seguía desde su costado izquierdo sin dejar de mover la caminata — si caía la noche me iba a ser más difícil el cruce del desierto y eso iba a ser una muy mala desventaja debido a la agenda que tengo.

— Claro, en eso tiene razón señor.

— ¿Cómo estuvieron las cosas con Kankuro?

— No tiene de qué preocuparse, con Kankuro-sama las cosas han ido muy normales, hasta pareció que usted nunca salió.

— Ya veo... me alegra escuchar eso. — Dijo Gaara con una sonrisa.

Minutos más tarde Gaara finalmente estuvo en su edificio y allí fue recibido por su hermano y el resto del personal de trabajo.

— ¿Entonces debo suponer que las cosas si salieron bien?. — Preguntó Kankuro a su hermano luego de que este le diera un breve resumen de lo que había pasado en Konoha mientras se dirigían para la oficina otra vez.

— Ya te dije que te daré todos los detalles más tarde, ahora me hurgue tratar contigo la situación de mañana. — Dijo abriendo rápidamente la puerta de su oficina y por consiguiente a retomar su puesto en su escritorio.

Kankuro rápidamente cambio la expresión de su rostro y estuvo dispuesto a satisfacer la petición de su hermano. — El Daimyo envió un correo en las primeras horas del día de ayer — dijo y Gaara rápidamente empezó su actividad en el computador — allí da los detalles d tu cita de mañana.

El pelirrojo abrió el documento que decía su hermano y una vez que el escrito estuvo ante sus ojos procedió a revisar el comunicado con suma atención. — Doce en punto del día... ¿con traje de Gala? ¿Esto es enserio? — dijo con sorna.

Ahora comprendía porque Kankuro se había puesto tan serio de repente cuando le preguntó por el tema.

— Está intentando ponerte la correa definitiva...¿Te diste cuenta no?

— Me parece increíble... — dijo el pelirrojo suspirando con desgano — es como si la pesadilla con los Hoki se estuviera repitiendo.

— Te equivocas — añadió Kankuro — lo de los Hoki fue por artimañas de tu consejo. Esto es por el Daimyo y no se debe tomar a la ligera o ya sabes lo que pasará. — dijo a su hermanito, ya que se encontraba preocupado.

— Lo sé, lo sé — Gaara se arregisto en su sillón — no creas que he dejado a un lado esta situación, al contrario he estado pensando desde el día que fuimos al palacio imperial en como hacer para safarme de Lianette y creo que ya tengo la respuesta.

Kankuro abrió los ojos por unos segundos y luego se acerco a su hermano — ¿Sí? ... a ver suelta la sopa.

— Seré demasiado sincero.

— ¿Qué? — Kankuro frunció el ceño al no entender.

— Le contaré de mi situación, Kankuro. Se dará cuenta que no tendrá opción conmigo y asunto arreglado. — explicó haciendo movimiento con sus manos.

— No hablas enserio.. — dijo el titerista con la esperanza de que lo que decía el mapachín fuera broma.

Gaara lo miró con incredulidad, ya que si hablaba enserio — ¿Por qué no? es una buena idea. Cuando Lianette se de cuenta que jamás podré quererla como el Daimyo pretende, estoy seguro que no tendrá de otra que renunciar a ese matrimonio y...–interrumpido–

— ¡IKAGENISHIRO! — Kankuro interrumpió alzando su voz y golpeando el escritorio haciendo callar al Kage — buena idea Gaara..¡Muy buena idea! el Daimyo estará tranquilo y feliz cuando desprecies a su hija... — dijo con sarcasmo — ¡NO! lo que va a pasar es que al día siguiente tendrás la notificación de abdicación en tu puerta.

El manipulador de marionetas había dicho aquello con un grado de exaltación que termino por perder el aliento, por ende tuvo que tomarse unos cuantos segundos para calmar su respiración.

— ¿Ya te calmaste? — preguntó Gaara luego de que su hermano se quedó quieto.

— No, aun estoy intranquilo porque me doy cuenta que ignoraste completamente el consejo que dí — se tiró otro buen suspiro — GAARA CÓMO ES POSI...–interrumpido-

Gaara se había levantado de su sillón para proceder a tomar a su hermano de ambos brazos y luego inhalar y exhalar para el e impedir que volviera a gritarle — Relájate, respira, respira — decía intentando calmarlo — tu solo debes confiar en mí y no preocuparte de nada ¿está bien?, todo está bajo control.

— Pero Gaara..

— Gaara nada, ya te dije que confiaras en mí. — Dijo comenzando a dejar su escritorio. Luego estuvo cara a cara con el titerista desde cierta distancia — este problema es solo mío..Kankuro — dijo y luego se fue de allí, dejando a su hermano mayor en la oficina con las palabras en la boca.

No quería seguir discutiendo ni estar en ese sillón frente a ese papeleo que aún estaba en la mesa. Quería descansar ya que no había dormido bien durante el viaje y sabía perfectamente que el día de mañana necesaria estar con todas la energías posibles.

Después...que importaba lo que dijera Kankuro, si se enojó, no importaba, con el tiempo se le pasaría. Además estaba convencido que su plan iba a funcionar, tenía las esperanzas y certezas que así iba a ser, por eso solo necesitaba confiar en sí mismo. Fin.

...

Castillo imperial del viento:

— Venga hija, tienes que usar el mejor Kimono que tengas, mañana es tu cita con el Kazekage. — Decía el Daimyo del viento a su hija quien parecía no estarle prestando mucha atención.

— ¿Es una cita o un arreglo formal de compromiso? — ella respondió de muy mala gana, ya que no veía bien que la estuvieran ''vendiendo'' por puro asunto político.

— Lianette.. — el poderoso gobernante, se dirigió al lecho de su hija para sentarse junto a ella — teniendo en cuenta que nunca te has interesado en asuntos de este Estado, debo informarte que el Kazekage no es un viejo como quizás tú piensas, es un muchacho de más o menos tu edad — contó y la muchacha que se encontraba bordando dejo un momento su quehacer para mirar a su padre — es educado, de buenos modales, de buena familia, de talla intachable y de linaje muy atractivo y codiciado.

— ¿Ah si? — ella preguntó con algo de curiosidad, pero sin perder su cara de incomodidad.

— Mmmmm, pues, creo que ya está por cumplir los veintidós años.

— Una razón más para negarme a ese compromiso — ella se levantó de la elegante cama mientras le tiraba el bordado a su padre y luego procedía a cruzarse de brazos y darle la espalda. — No me casaré con alguien que es menor que yo, me rehúso.

— Hija, vamos no seas dramática, solo son un par de años de diferencia.

La muchacha volteó a ver a su padre con frustración — ¿Un par de años?. Papá yo tengo veinticinco y por lo que me estás diciendo, él apenas ronda los veinte ¡Es casi media década de diferencia!

— Lianette..

— ¡NO, NO NO Y NO! — La muchacha fue con euforia a su puerta para abrirla — haz el favor de salir de aquí papá.

— Lianette no me obligues a hacer algo que no quiero..

— ¡He dicho que salgas papá! ¡NO IMPORTA LO QUE HAGAS NO VOY A CEDER...! ¡YO AMO A...!

— SI SIGUES CON ESA ACTITUD TAN REBELDE NO TENDRÉ MÁS REMEDIO QUE MANDARTE A QUE RAPEN TU CABEZA PARA QUE SIRVAS EN UN MONASTERIO Y ASÍ NO PODRÁS VOLVER A VER A ESE RUFIÁN!

— ¡PERO QUE ABSURDO!.. Esa ley es muy antigua, además únicamente se les imponían a las emperatrices una vez que quedaban viudas y yo...

— ¡Yo soy el señor feudal! Tengo el poder suficiente para sacar a un Kazekage de su puesto y para traer la ley que se me venga en gana e imponerla... hasta en mi propia hija.

—¡Padre..!

— Tienes ocho horas para decidir si lo próximo que entrará por esa puerta será tu séquito que te ayudará a arreglarte y luego escoltarte hasta al gran salón para reunirte con el Kage de esta nación o sea la escolta de guardias que te conducirán al monasterio.

En ese momento, el terror se dibujó en su rostro de finas facciones, al darse cuenta que su padre no estaba jugando.

Segundos después, el hombre de kimono de remolinos de viento salió de la habitación de la chica.

...

— ¿No cree que ha sido muy duro con ella..? — se escuchó una voz por detrás de él. Se trataba de eunuco que lideraba su séquito, Golta.

El Daimyo tardó unos segundos en responderle a su eunuco de confianza, ya que también pensaba que estaba siendo muy injusto con Lianette — la situación es difícil, estamos hablando del futuro y bienestar de Suna y nuestra nación.. — el hombre suspiró — ella tendrá que entender que su deber como heredera ahora es más importante que su pensar propio...No hay de otra Golta.

El Eunuco hizo reverencia y luego guardó silencio, ahora se había dado cuenta que no podría hacer nada por Lianett. El señor feudal le había dejado claro que no daría vuelta atrás en su decisiones.

...

Él día fue pasando y todos estaban nerviosos, el consejo, Ryusa, el resto del personal del edificio del Kazekage y sobre todo Kankuro, quien después de librarse de las obligaciones como líder, ahora se encontraba bastante inquieto respecto a lo que iba a ser su hermano en pocas horas. Digo pocas porque, mientras más pensaba en las miles de cosas que Gaara podría hacer mal durante su reunión con la hija del Daimyo, el tiempo se iba más rápido.

Y fue así como la noche llegó.

— Kankuro mira lo que traje de Kono... — no pudo continuar con lo que iba a decir debido a que cuando entró a la sala principal se encontró a su hermano aun en su rutina de caminar de un lado a otro mientras se mordía la uña de su dedo índice, producto de su exagerada preocupación. — Ay Kankuro.. — dijo caminando hacía él para poner su mano en uno de los hombros del titerista — ¿sigues pensando que las cosas van a salir mal?

— Viéndote a tí con esa actitud tan tranquila..¡SÍ! — Respondió soltándose del agarre del pelirrojo para luego sentarse en uno de los muebles y seguir con su paranoia.

Gaara lo siguió y se sentó junto a él. — Oye... — puso su mano en el hombro de el castaño, sin embargo, el castaño la apartó de él con algo de brusquedad.

— No, Gaara. — le dijo estando evidentemente molesto aún. — No quiero escucharte, y eso va incluso a lo que pase mañana. — Le miró con seriedad — si las cosas salen mal, será únicamente tu culpa.

Gaara suspiró y cerró los ojos mientras asentía. — Está bien, está bien, tendré en cuenta estas palabras si las cosas salen mal — se levantó del sofá, tomó los envases hechos de almidón de maíz y estuvo dispuesto a irse y dejar tranquilo a su hermano ya que entendía perfectamente su preocupación. — Dejaré sobre la mesa un ramen instantáneo que me regaló la familia Nara, prepáralo si sientes hambre, buenas noches. — A continuación, Gaara desapareció de la sala de estar.

Y después de un unos cuantos minutos de estar solo escuchando únicamente las manecillas del reloj. El castaño se dirigió a la cocina por el ramen, puso agua en él y luego lo metió en el microondas y esperó a que este se preparara mientras veía a través del vidrio del aparato como el envase giraba en círculos, mientras que su cabeza estaba inundada de pensamientos del Daimyo y Gaara; no podía dejar de pensar en que si él se equivocaba, todo lo que había hecho para detener a Tojuro y evitar la abdicación fuera en vano. — No... no puedo dejar que Gaara cometa una tontería. — Dijo con algo de exaltación mientras golpeaba el aparador que tenía enfrente.

Yéndonos sin más preámbulos al día siguiente:

— Permiso Señor.. — decía Matsuri llegando una de las habitaciones privadas que su señor disponía dentro del edificio del Kazekage, trayendo con un saco color negro muy reluciente — Aquí la prenda que le faltaba entregar a su modisto.

Gaara permanecía frente a un espejo de cuerpo entero que había en tal lujosa habitación de visitas, arreglándose el moño de corbata. — Le hubieras dicho que no le echara tantas atenciones, si por mi fuera me iría con mi ropa normal — dijo sin voltear a ver a la chica.

— Lo siento, pero el departamento de citas fue notificado por el palacio imperial, señor. Se les ordenó que tuvieran listo el mejor vestuario para usted desde la semana pasada justamente para está ocasión. — Informaba Matsuri mientras se acercaba a él para entregarle el saco que era el último toque del traje tan elegante que llevaba puesto.

— Ese anciano y sus excentricidades. — Comentó de mala gana mientras se ponía aquella prenda de ropa con la ayuda de su querida y fiel asistente Matsuri.

— Hmp... V-veo que ya sabe ponerse la corbata señor — decía la chica mientra revisaba el nudo ''por si las moscas''.. sin embargo a pesar de que intentaba sonar normal como de costumbre, Gaara sentía que su voz estaba algo apagada.

— Matsuri.. — la tomó de la barbilla hizo que lo mirara a los ojos — ¿Estás bien? preguntó una vez que la atención de la chica estuvo en él.

— ¿¡Q-ué!?... — ella se exalto y lo miró incrédula — ¿Yo?, si, ¿P-porqué me pasaría algo?.

— Matsuri.. — dijo mientras lo miraba intensamente — No puedes engañarme, sé que te pasa algo — procedió a poner sus manos en manos hombros de la chica — Cuéntame, ¿Qué sucede?

No tenía caso seguir ocultando lo que estaba sintiendo, no cuando esa mirada intensa verde agua la miraba tan fijamente. — Gaara-sama... — soltó un suspiro antes de continuar — ¿Está seguro que no quiere que lo acompañe? — ya no le importó nada, lo miró con toda la preocupación que estaba intentando guardar hace un instante — es que siento que debería ir con usted porque... no quiero que algo parecido a lo que pasó con el consejo se repita. Usted me necesita, necesita el mayor apoyo en estos momentos.

— Matsuri...

— ¡Por favor señor, permítame estar a su lado! — lo abrazó, ya sin importarle como él reaccionaría ante tal acto tan insensato. — Yo lo protegeré si intentan condenarlo a otro matrimonio forzado — siguió diciendo en voz alta, casi como si gritará y aferrándose más a él — no me perdonaría tener que verlo casarse con alguien que no ama, no si yo aunque sea puedo hacer algo para evitarlo. Gaara-sama yo lo am...

Las palabras se le ahogaron en la garganta cuando sintió al pelirrojo corresponder al abrazo. Al sentir que la rodeaba con sus brazos y aferraba su cara en su cuello mientras subía una de sus manos a sus cabellos castaños.

— No digas nada más.. — él le dijo con tono sutil y consolante — lo sé, por eso... — hubo un par de minutos de silencio — por eso de antemano, lamento no haber respondido como tal aquel día, Matsuri. — Los ojos de la castaña se abrieron al escucharlo mencionar 'esa vez' — Agradezco mucho este amor que hay en tí... este amor que pienso que no merezco por ser un cabeza dura. Querida eres una chica tan especial y tan importante para mí aunque no compartamos los mismo sentimientos. Matsuri yo.. Te quiero, te quiero tanto que de cierta forma también me importa tu bienestar y me preocupas...Por eso no puedo permitir que me acompañes, porque no soportaría que algo te pasara allá si las cosas salen mal.

— Ga-ara-sama.. — ella ya dijo entre sollozos mientras unas cuantas lágrimas se le escapaban de sus ojos.

— No, a ver.. — él dejó de abrazarla para secar las lágrimas de ella — te acabo de decir que todo lo que pase allá será únicamente bajo mi responsabilidad, no tomes ninguna de mis cargas.

— Prometelo.

Sus ojos se tensaron, y su voluntad cayó bajo las dulces caricias que él le proporcionaba tocado suavemente una de sus mejillas...Y también, por esa mirada. — Si señor — dijo bajando la mirada al piso.

Acto seguido Gaara depositó un tierno beso en la frente de la chica — Gracias. — Dijo, a pesar de que Matsuri estaba anonadada.

''Tock Tock'' — ¡Señor! Una voz masculina se escucho detrás de la puerta de repente.

— Adelante.

— ¡Kazekage-sama! Informe del jefe a cargo de su guardia, — decía Amagi presentándose como susodicho — el carruaje está listo, salimos en tres, señor.

— ¿Qué dices? ¿No se supone que el mi escolta en jefe sería Kankuro?

— Senpai salió muy temprano esta mañana, por ende soy el jefe de escoltas interino. Gaara-sama lo protegeré con mi vida en caso de que sea necesario.

— Oye, oye... no digas eso, nada grave va a pasar. Pero ese no es el caso ¿Comó que Kankuro se fue? ...¿Dónde está?

— No lo se señor. Solo me pidió que tomara su puesto en su ausencia. — le dijo el chicos de rasgos andróginos mostrándole a su líder su celular con el mensaje que había dejado Kankuro.

— Esto no puede estar pasando. Este idiota no pudo haberse ido solo porque... — intentó calmarse al darse cuenta hasta dónde podía llegar su hermano con tal de no ver lo que iba a hacer — En fin, ya no me queda de otra, vayámonos de una vez.

— Recibido señor. — dijo el muchacho saliendo de la habitación.

Gaara se dirigió a Matsuri antes de partir — Bueno, deseame suerte. — le dijo mientras arreglaba su saco, para luego salir detrás de Amagi mientras la pobre y preocupaba Matsuri se quedaba sola en esa habitación susurrando ''suerte''

Fuera del edificio, estaba un carruaje imperial, lujoso pero tradicional esperando al Kazekage, junto a dos miembro del consejo los cuales eran Baki y Joseki, el jefe de seguridad de la escolta Amagi que comandaban la parte de adelante y un cuarto de Shinobis que escoltaría desde atrás. (PD: El carruaje es movido por un par de camellos, digo por si si se preguntan, si quienes los llevan son los mimos shinobis jsjsjs, en fin sigan leyendo)

— Kazekage-sama está aquí, todos firmes. — decía en voz alta Amagi para que todos allí hicieran la reverencia.

Gaara subió al carruaje luego de dar una saludo rápido a todos los aldeanos que estaban mirando, tanto de sus casas como los que habían llegado hasta la puertas del edificio.

Segundos después, el Kazekage y su séquito emprendió su viaje rumbo al palacio imperial.

..

Mientras que por otro lado, cierto hombre atravesaba el desierto a la antigua, corriendo, protegido con los trajes especiales de su localidad para protegerse del viento arenoso, mirando hacia adelante con determinación de encontrar a la única persona que él creía que arreglaría todos los problemas.

...

De vuelta al Palacio Imperial del Viento:

— Bien señora, un retoque y estará lista. — Decía un a mujer que rondaba los treinta y cinco años, más o menos mientras ponía rubor en el rostro de otra bella fémina.

— No, no hace falta. — La mujer más joven, apartó el maquillaje de su cara, está mujer era la hija del Daimyo quien estaba siendo preparada para su gran cita con el Kage de Suna con ayuda de su séquito.

— Pero mi Lady, aún falta su peinado. — Dijo una de las aproximadamente diez damas que estaban en esa habitación.

— Y las decoraciones en su cabello — prosiguió a decir otra mujer.

— ¡Ya basta! — Lianette dijo irritada — no tengo que ir con todos los arreglos que manda la dinastía a un evento al que voy más por obligación que por voluntad. — Tomo uno de los tantos abanicos que una de sus damas tenía para que ella eligiera — Con esto es suficiente.

— Pero señora, Daimyo-sama nos ordenó que...

— ¿Ustedes son el séquito de mi padre o mío? — retó a que respondieron, usando tono firme. Como se esperaba, las mujeres solo bajaron la cabeza.

' ' Tan tan ran tán ' '

Los tambores imperiales que avisaban la llegada de alguien de carácter importante al palacio no se hicieron esperar. — Él ya está aquí...

— Lady Lianette.. — uno de los eunucos apareció en los aposentos de 'La heredera' y las damas de compañia rápidamente formaron dos filas — debe dirigirse ya en camino al gran salón de la parte Este, el Kaze...

— Si, si, ya oí. — La chica respondió de mala gana — despreocupate un poco Miyagi, acuerdate que la familia imperial debe llegar un par de minutos después que el Kage de esta nación. Y es un largo recorrido a la parte Este.

— Su padre estará recibiendo en instantes al Kazekage, así que por eso usted ya debería estar llegando allá señora.

— Como sea.. —la mujer llevó el abanico a su rostro para taparlo sutilmente mientras se ponía delante de su séquito — ¿Dama O? — llamó a la jefa de su personal, la mujer que estaba a unos cinco pasos detrás, guiando al resto del séquito.

— ¿Señora?

— Caminando.

Acto seguido la mujer salió de sus aposentos, en compañía de sus damas.

..

— ¡Gaara! — el Daimyo saludaba cordialmente al que sería su futuro yerno, cuando éste se finalmente se bajó del carruaje, mismo que había entrado hasta la plaza principal del castillo.

— ¿A qué se debe el honor de que hayas venido a recibirme hasta acá? — preguntó el Kazekage con su sarcasmo inusual.

— Ajajaja, tu como siempre con ese ''acentico'' — lo atrajo consigo para darle un abrazo. — Pero como siempre es un placer verte, muchacho.

— Es increíble como tu mal humor se vá cuanto se trata de estás de estas cosas, majestad.

— Jajaja, adoro tus chistes Kazekage — el hombre le sonrió sarcástico — en fin pasemos a los aposentos, mandé a que sirvieran buen vino y buen aperitivo.

Gaara giro hacía Baki y los demás. Sabía que ellos esta vez entrarían con él hasta el salón donde la reunión se llevaría a cabo, donde también serían escoltas junto a los eunucos y guardias imperiales.

Caminaron un pequeño tramo hasta un salón con vista a los alrededores. Además de notar lo espacioso que era el lugar, en el centro había una mesa redonda con mantel bonito, de tres puestos, dos mujeres con vestimenta exótica, una que estaba junto a un Guzheng y otra que claramente era la que bailaría para entrar en dúo, después estaban los empleados y Eunucos que servirían durante la reunión.

— Ustedes llegan hasta aquí. — Unos guardias con vestimenta samurai le impidieron el paso a los que acompañaban a Gaara. Ellos habían llegado hasta el empezar de un camino encementado de alrededor de diez metros que estaba antes del lugar donde estaba la mesa.

Gaara siguió adelante con el Daimyo y su Eunuco Golta. Hasta llegar al lugar donde evidentemente iban a almorzar. — Ah, el día de hoy hace un viento muy agradable ¿no crees Gaara?

— Quien sabe, casi nunca salgo de mi oficina.

— Ajajajaja, ay tu muchacho gracioso. — Y pensar que estaba dispuesto a pasarle todo esas contrarias con tal de que se casara con su hija — En fin, aquí estamos, eres libre de tomar el asiento que quieras.

Gaara se sentó en la parte media de la mesa aprovechado que el Daimyo le había ofrecido ser el primero en ocupar ''el comedor imperial''. Así no estaría al frente de Lianette.

Un par de minutos de Después, uno de los empleados informó la llegada de la hija del Daimyo — Su majestad imperial.

A lo lejos, por el mismo camino de diez metros por el que había pasado antes, la mujer se acercaba luego de aparecer de otro caminito en la parte derecha del lugar, mismo que se conectaba con el pavimento encementado.

Gaara la miraba acercándose, Lianette, era una mujer de tez blanca, cabellos castaños un tanto largos y oscuros y que venían adornados con una flor color melon situada en la esquina derecha de su cabeza, vestía un Kimono rojo y detrás de ella desfilaban un grupo de mujeres.

Mientras más se iba acercando, los detalles del Kimono se fueron haciendo más notorios, era rojo con alguno detalles florales que adornaban la tela que seguramente era fina.

Finalmente cuando la chica estuvo cerca de ese ''pabellón'' su séquito se quedó dos metros detrás, ella subió los tres escaloncitos que conectaban el lugar.

A continuación la chica, al estar a tan solo pasos de la mesa con los dos líderes, apartó el abanico de su rostro e hizo la reverencia, cuando volvió a incorporarse sus facciones agraciadas quedaron a la vista de todos.

Gaara notó de inmediatos los ojos azules brillantes y grandes de la chica, que iban muy bien con las facciones tan delicadas y bellas de su rostro. Ella le había llamado la atención, cosa que creería que no iba iba a pasar.

Del mismo modo Lianette quedó impresionada con el atractivo del pelirrojo, ya que había podido contemplarlo 'casi' de cerca, ya que él se había levantado en forma de respeto cuando ella llegó al pabellón. Gaara del desierto, tenía buen porte, buena forma, ojos bonitos y facciones 'lindas', era tal y como se lo había descrito su padre. Guapo y con modales que se notaban.

Dirigió su mirada hacia Gaara y dijo antes de sentarse en el haciendo vacío. — Es un placer conocerlo, Kazekage-sama.

— Me ha robado las palabras, Lady Lianette. — Él hizo el saludo galante, inclinándose un poco mientras ponía su mano en el pecho — por favor, después de usted. — dijo invitando a que la chica se sentara primero.

Mientras tanto el Daimyo derrochaba alegría, pese a que el primer encuentro estaba siendo un rotundo éxitos, las miraditas que ambos en su primer encuentro eran más que buenas noticias. — Bueno, bueno, ¿Y ustedes qué? empiecen a trabajar, venga. — Ordenó a las dos chicas, la del instrumento y la bailarina.

— Si no te molesta majestad, sugiero que la música sea breve, disfruto más una comida con tranquilidad. — Comentó Gaara al darse cuenta de las expresiones incómodas de las dos mujeres.

— ¿Como así?.. mande a traer las mejores artistas, el palacio siempre ha seguido la tradición de que un almuerzo formal debe tener los mejores entretenimientos.

— Oh vaya, entonces también trajiste un teatro de sombras, para que la cosa esté completa ¿O que?

— De hecho si, a mi hija, Lianette le gustan mucho.

— Sobre eso padre — la chica dijo después de tomar un sorbo de té — cancele dicho teatro.

El hombre vió con horror a su hija, lo estaba haciendo quedar mal — ¿Que hiciste qué?, pero cómo se te ocurre, mande a crear una nueva obra directo del país del agua.

— Justo por eso, el camino es demasiado largo de allá hasta acá, además dudo mucho que tuvieran listo tal espectáculo.

— ¡Lianette!

— Daimyo-sama... — Gaara intervino — no hay ningún problema si no hay teatro, ya que ahora no me siento con ánimos de asistir a uno porque... No son mucho de mi agrado. — Tomo con los palillos un pedazo grande de la carne que había servida y empezó a degustar, llevándose a la boca tan exagerada cantidad de carne.

Ambos miembros imperiales se quedaron viendo al pelirrojo, no se esperaron que él hiciera algo así.

..

— Por Kami-sama que estarán diciendo ¡No logro oír nada desde aquí! — se quejaba Joseki.

— ¡Guarda silencio Joseki! este no es lugar para uno de tus desplantes, dejemos que Gaara se encargue de esto. — Regaño Baki

— Más vale que no eche a perder este compromiso también... ¡O ya sabe lo que le pasará!

— SHHHHHHHHH

..

— Este... Kazekage-sama — la chica llamó la atención del Kage, mientras esté se encontraba masticando lo que había tomado hace un instante — Oí que no le fue bien en su matrimonio anterior ¿Sería mucha molestia si le pregunto sibre eso?

El anciano una vez más miró con horror a su hija, allí estaba de nuevo haciendo preguntas fuera de lugar. Se notaba que no estaba haciendo nada por esconder que quería sabotear esta reunión. — Ehh, lo siento Gaara...No era su intención, ella no está enterada de muchas cosas, y creo a tu estás evitando que vuelvan a tocar ese tema así que...

— No se preocupe, yo no tengo problema en hablarle a la señorita de eso. — Gaara interrumpió al Daimyo, y este lo miro sorprendido ya que en serio creyó que no tocaría el tema del matrimonio fallido en está reunión donde se intentaba que hubiera un compromiso — así que Lady Lianette ¿Qué le gustaría saber? — preguntó y el anciano miró de vuelta a su hija, le hizo señas visuales para que cambiara de conversación, pero está obviamente no obedeció.

— Bueno es algo fácil — ella limpió sus labios con la servilleta de satín antes proseguir — porqué no funcionó su matrimonio.

Gaara sonrió, en sus labios se noto, se tomó unos segundos antes de responder, era la oportunidad para expresar indirectamente sus deseos de no querer comprometerse. — Ese asunto está dividido en dos simples razones. La primera, es que era una unión por conveniencia y actuada, el verdadero propósito de ese matrimonio era matarme, y la segunda...es que ninguno de los dos, ella ni yo, estábamos interesados y bueno usted comprenderá que cuando no hay amor las cosas están destinadas a fracasar toda la vida. — la chica miraba con sorpresa y suma atención a Gaara — Por eso al final de todo el lío me rehusé a los ''juegos matrimoniales'' de mis consejeros, ya que descubrí que es más importante procurar la felicidad de uno mismo, que seguir al pie de la letra los deberes de mi posición.

La chica estaba en shock, las palabras del muchacho la habían tocado, por la simple razón que... estaban en la misma situación.

— ¿Estás diciendo que estás poniendo primero tu vida personal que los intereses de la aldea? — El Daimyo comento, con algo de descontento. La actitud del Kage y la de su hija, le había mandado al desagüe de la bella escena que ambos habían presentado al principio.

— Así es. — Respondió el pelirrojo, mirando directamente al Daimyo — Desde mis quince años, he hecho las cosas mediante ese balance, mi vida y mi trabajo, todo equilibrado y las cosas han salido bien, de otra manera la Suna que conocemos hoy no hubiera existido. ¿O estoy mal Daimyo-sama?. — termino de decir con tono firme y seguridad, orgulloso de ello y sin un gramo de arrepentimiento.

El Anciano solo lo miró. No pudo decir otra cosa, ya que el trabajo del Sabaku No como líder era intachable y hasta él estaba contento que la aldea ninja que estaba a cargo de su país actualmente se haya convertido en una de las más prósperas. Todo gracias a él como Kazekage.

— Usted es realmente una persona bastante admirable Kazekage. — La chica volvió hablar después de haberse mantenido callada. — Una parte de mí está contenta de poder haberle conocido.

— Una vez más, pienso lo mismo que usted — la miró detenidamente, ya que desde hace rato algo en ella le había llamado la atención y no era lo que sucedió al principio, había algo más que estaba viendo a través de sus ojos.

Los siguientes minutos, el almuerzo siguió en completo silencio, por sí el Daimyo estaba incómodo ya que Gaara no había dejado ni un momento en llevarle la contraría y como se esperaba, el pelirrojo siempre lo dejaba sin palabras. Y eso, además tenía que agregarle lo que estaba haciendo Lianette, ella era otra que se había decidido a que el almuerzo fracasara.

Era como si, ambos se hubieran puesto de acuerdo para sabotear su intento de comprometerlos.

Miraba a ambos, Gaara comía y ella también, sin ni siquiera mirarse pero sin embargo estaban tranquilos, aquello lo estaba desesperando ya que de alguna manera seguía que estaba perdiendo — ¡No!, me rehusó a quedarme de brazos cruzados, aún no ha terminado. Chamacos estos, ¿Creen van a poder conmigo? no, aun tengo un haz bajo la manga.

...

Trasladandonos a la aldea de la Hoja:

Corrían las 14:00 p.m, el viento soplaba y aquel terreno baldío donde cierto chico se había detenido a dibujar estaba completamente solo. Como si todos se hubieran enterado que él iba a estar ahí.

Yacía sentado debajo de un gran árbol, sosteniendo un cuaderno, una libreta para ser más exacta.

A simple vista parecía que el pelinegro estaba trabajando en algún lienzo como de costumbre, pero no era así, con su mano izquierda sostenía la libreta cuya hoja ya tenía un lienzo, un dibujo de una mujer, rubia con ojos verdes agua y con la otra mano, que escondía detrás de la libreta sostenía una cajita. Una cajita que estaba abierta y que guardaba una brillante sortija.

En su rostro, la tristeza era notable, y está aumentaba mientras más miraba el lienzo de la mujer que estaba dibujada en la libreta.

Con pesar cerró la cajita matrimonial, dejó su libreta aun lado y procedió a caminar un par de metros a la izquierda de donde estaba. Su objetivo era un riachuelo que estaba ahí.

Alzó su mano y estuvo preparado para arrojar la cajita con el anillo al riachuelo, para que esta se perdiera en las profundidades del mismo.

Sin embargo: — ¿Tu eres Sai verdad?

Una voz un tanto extraña lo llamó de repente. Él miró a izquierda y derecha en busca de quien lo llamaba, pero en ninguna de esas direcciones encontró a nadie. O bueno no, hasta que distinguió una sombra que se encontraba sobre las ramas del árbol en que se encontraba tomando sombra hace unos instantes.

— ¿Quién eres? —le dijo, cuando lo miro bien. Era un sujeto al cual no distinguió en un principio, por que traía encima una capucha negra que le cubría todo el cuerpo, y el rostro a penas se le veía. Pero de lo que sí estaba seguro es que no era de Konoha.

— Desde ahora harás lo que yo diga. Ex miembro de la Raíz Sai.

Al Usuario de la Tinta no le quedó de otra que parar su trágico desenlace amoroso. Que volvió a meter la cajita en su porta armas y luego la reemplazó por la cuchilla que siempre cargaba detrás de su espalda. — ¡Deja de bromear y mejor dime quién eres tú y qué haces aquí forastero! ¿Cómo entraste a la aldea?

El sujeto no respondió, sino que actuó y así se desató una batalla, puesto que Sai también se movió cuando el tipo lo atacó.

El sonido de las navajas chocando eran evidentes, pero como nadie andaba por el lugar, era cosa de Sai deshacerse de quien fuera que estuviera bajo ese manto negro.

El muchacho de la piel pálida dió un último golpe con su espada y luego saltó un par de metros lejos del sujeto encapuchado para poder usar su técnica de Tinta. Sin embargo cuando miró al frente nuevamente, el forastero había desaparecido.

Comenzó a mirar hacía todas las direcciones y fue demasiado tarde para cuando sintió una presencia detrás de él.

Apenas pudo mirar los ojos de ese sujeto, unos ojos que parecían algún tipo de arcoiris debido a que había muchos colores en su pupila, segundos después, todo fue negro y sucumbió.

Lo último que pudo escuchar antes de perder la conciencia fue 'Ahora estás bajo mi control'

...

Devuelta al País del Viento, Al Palacio Imperial de dicha nación:

La hora en el pabellón había terminado y con ello el almuerzo que el Kazekage había tenido con la familia imperial. Ahora se encontraban en uno de los aposentos de receso del Daimyo. El típico lugar con excéntricas comodidades y detalles exóticos donde el soberano se detiene a tomar el té, disfruta de algún goce o simplemente pasa un momento de flojera.

— Lo diré por última vez, ya que aquí hay más privacidad. — El anciano habló a ambos jóvenes, quienes estaban frente a él, ahora sí molesto por el comportamiento que se mostró durante el almuerzo — el espectáculo que armaron allá afuera fue vergonzoso e inmaduro. La única cosa que debían hacer era simpatizar ya que por si se les ha olvidado esto es un compromiso.

— Padre... — La chica intentó protestar, pero el hombre no la dejó.

— ¡Una queja más Lianette y te aseguro que te castigo con lo que hablamos esa vez! — dijo exaltado a la chica, luego miró al pelirrojo sin dejar de estar irritado — lo mismo va para tí Kazekage o ya sabes lo que pasará contigo, que no se te olvide eso.

— Por mi puede hacer lo que desees majestad. — Gaara respondió con la misma firmeza con ta que el anciano le estaba hablando ya que él de cierta forma tenía 'algo' de poder igualitaria al del señor Feudal — Y que usted no se le olvide que yo además de ser otro miembro bajo tu servicio, también soy el que está a cargo de la aldea Ninja que mantiene tu imperio a la altura de los otros.

— ¡Kazekage!

— No me intimida ni un poco sus amenazas majestad. Pero así como usted yo también tengo un límite de paciencia. — Lo encaró — siempre he tratado de respetar y apoyarlo en sus decisiones por el bien de mi nación, pero como le dije hace un rato. ¡Me niego a formalizar un matrimonio que va en contra de mis deseos y los de su hija!

Lianette abrió sus ojos muy grandes en ese momento ¡Como él se había dado cuenta de eso!.

— ¿Te das cuenta lo que estás haciendo Sabaku No Gaara? Estás a un paso de perder tu título y posición.

— Eso ya lo veremos.

— A qué te refieres.. — El hombre preguntó estupefacto ante las palabras del Kage.

— Para destituir a un Kazekage, primero se tiene que hablar con el parlamento de Sunagakure y al resto del país. O es que ha olvidado que la aldea Ninja no es propiedad de usted ya que quien la fundó fue el primer Kazekage. — El anciano se tensó — No vaya más allá del límite de su poder.

— Bueno si es así, igual impugnare a que sigas como líder de Sunagakure, ya que como señor Feudal de País lo que yo argumente en tu contra, sea simple o no, de igual manera será tomado en cuenta y en lo que te voy a acusar en algo delicado, ya que te estás negando a desposar a mi hija y al mismo estás revelando a tus obligaciones como Kage ¡Que no se te olvide que todo este asunto es también para el prosperar de tu aldea y de tu linaje!

— ¡Lo de mi descendencia ya lo tengo solucionado!. A ti te consta, ya que ya conociste a la mujer que pienso hacer mi esposa y la madre de mi heredero.

El Daimyo apretó los puños, maldita sea era cierto, había olvidado por completo a la Ninja de Konoha.

— Aún así, Gaara yo voy a..

— Te propongo un trato. — Gaara interrumpió

— ¿Un trato?

El chico asintió — Dame un año, a mi y a tu hija para socializar. — Ambos miembros imperiales lo vieron con sorpresa — Si en ese plazo ella o yo nos relacionamos sentimentalmente, aceptaré el matrimonio.

— Gaa..ra-sama.. — la chica titubeo nerviosa pero a su padre le interesó.

— Vaya, vaya en medio de todo este asunto acalorado, al fin dices algo inteligente.

— Ah, entonces estás de acuerdo majestad.

— Lo estaré pero bajo algunas condiciones.

— Las escucho.

— En ese año, te olvidarás por completo de la kunoichi de Konoha. — Gaara lo miró atento — estarás mucho más tiempo con mi hija, el mayor tiempo posible por eso no te sorprendas si decido mandarle a tu casa por unos días. — El hombre sonrió con algo de malicia — Y sobre todo tendrás que cortejarla.

— Majestad...

— Si ella al final termina enamorada de tí, tendrás que desposarla igualmente. Solo así aceptaré tu petición.

— ¡Padre esto es injusto! No me pue... — La chica no pudo continuar ya que Gaara la tomó de una de sus manos y le tomó las palabras.

— Acepto. —Le dijo al Daimyo — pero espero que tu respetes tu palabra de que si las cosas no resultan como esperas, no vayas a tomar reprimendas. Ya que si lo haces, me veré obligado a lo que ya te advertí en cuanto a Suna y el Parlamento.

El hombre seguía sonriendo confiado — ¡¿Golta estás ahí?! — llamó a su eunuco, y este a continuación apareció por las puertas de esa habitación.

— ¿Majestad?

— Dile que me tengan lista todas la peticiones de esta semana en mi despacho, que en unos momentos estoy ahí.

— ¿Señor?

— Vee, que aquí ya no tengo que hacer nada porque las cosas han salido espléndidas.

— Si, enseguida. — dijo el eunuco haciendo reverencia para luego volver a retirarse.

— Mandaré a que les manden un buen licor para brindar ya mismo. — Dijo volteando en dirección a la salida para salir detrás de Golta — Y Kazekage, en unos día tendrás en tus mano una prueba irrefutable de que mi palabra está sellada, no pienso hacer trampa. — Caminó hacía las puertas y antes de desaparecer entre las mismas dijo una última cosa — asegurate de despedirte antes de que te vayas.

..

— Majestad.. Majestad... — Golta le decía a su líder cuando este salió de los aposentos.

— ¿Escuchaste todo?

— Más o menos.. Aunque no creo..

— Resultará — el anciano seguía confiado — si Gaara cumple con mis condiciones es más que seguro que Lianette se enamore de él. Por que venga, es un muchacho atractivo, además comprobé que sí llamó la atención de ella.. Un año es más que suficiente para que Lianette se olvide de ese rufián si es cortejada por Gaara, quien tiene todos los dotes.

— ¿Pero como estar seguros de que el señorito Kazekage cumplira con lo pactado? Él no podrá estar alejado de la ninja de Konoha, él la ama..

— ¡Tendrá que hacerlo Golta! — rezongó — de otra forma empezaremos con el asunto de la abdicación, aunque todo ese proceso sea un dolor de cabeza. Sin embargo dudo que pase, Gaara es un hombre palabra.

— Bueno eso es verdad pero... ¿Qué pasará con la kunoichi de Konoha mientras tanto?

— Eso se lo dejaré al tiempo.

—¿?

— Otra de las razones por la que acepté este trato es justo por eso. Piensa Golta, si consigo que Gaara se aleje de ella en ese tiempo y a su vez logre que mi hija esté a su lado el mayor tiempo posible, es obvio que la niña rubia esa se va a decepcionar. No soportará tener que ser la otra ya que planeo que Lianett salga en eventos públicos junto a él. Así de esa forma esa relación se irá desgastando y al final Gaara se casará con mi hija cuando esa chica lo rechace y todos contentos. — Miró a su eunuco con una sonrisa aún más grande. — No tendre que acudir a la abdicación y Suna y la dinastía tendrán a su heredero. Es perfecto.

— Bueno señor, ya que lo dice de esa manera, coincido en que esperemos.

— Pero porque lo dices con esa expresión tan seca ¿Sigues desconfiando de Gaara? — el eunuco no respondió, solo bajó la mirada y eso le bastó al Daimyo como respuesta — Bueno Golta, si tan preocupado está pondremos vigilancia secreta a Gaara para cerciorarnos que cumpla con lo pedido.

...

— ¿Por qué hizo eso? ¿¡No acaba de decir que ama a otra mujer!?

— Le dí mi palabra a su padre Lady Lianette. — dijo en voz alta, ya que sabía que detrás de las puertas del aposento habían empleados que seguramente estaban atentos a todo, por lo que después hablo más bajo, casi en susurros — Escúcheme señorita, lo que digamos en frente de ellos solamente será lo que nos conviene que escuchen. Yo tengo un plan a parte para nosotros.

— ¿Que?

— Shhhhhhh

Lo siento — ella también comenzó a susurrar — pero será que me explica, porque no estoy entendiendo.

Venga — Gaara la llevó a la parte más alejada de la puerta, ya que ese aposento era bastante grande que contaba con más de dos habitaciones. — Hice todo esto para que las cosas se lleven de una manera no tan difícil y al final no nos obliguen a casarnos.

¿Qué, pero como? — la chica preguntó curiosa y ya más calmada.

Me dí cuenta hace un rato que usted tampoco desea este compromiso, y bueno con eso me facilitó más las cosas, verá. Inicialmente tenía planeado que usted se decepcionara de mí en caso de que sintiera algún interés, pero por suerte las cosas no resultaron de esa manera.

¡Si! Yo también estoy contenta por eso. Me alegró descubrir que usted también ama alguien más..

¿Yo también?... ¿Osea que usted...?

Ella asintió — su nombre es Shuu, es hijo de uno de los comandantes de la guardia del palacio. — Se ruborizó — comenzamos a salir desde hace tres años y planeabamos casarnos a fines de este mes.. a pesar del desapruebo de mi padre. — miró a Gaara un tanto avergonzada — Por eso entré en cólera cuando mis damas de compañia me dijeron que mi padre estaba planeando casarme con usted... Pero no me malentienda, no es que usted sea un tipo desagradable, al contrario me parece que es un gran partido pero..

No tiene que explicarme, Laddy Lianette — Gaara interrumpió. — Es más, ahora que me cuenta esto, estoy menos avergonzado de lo que voy a proponerle.

Oh sí, hace un momento estaba por decirme eso. Y no se preocupe eh, ya que si me dice que tiene un plan para que este matrimonio no se lleve a cabo, yo estaré dispuesta a hacer lo que me diga.

Le agradezco tanto que sea tan comprensiva — él le rindió reverencia — y bueno ahora procederé a explicarle lo que vamos hacer mientras dure el año.

Por favor hágalo.

Vamos actuar. — La chica frunció el ceño al no entender — Como le dije al principio; a ellos le daremos lo que quieren ver y escuchar. A lo que me refiero es que yo pretenderé cortejarla cuando en realidad será solo teatro. Tanto usted y yo tendremos toda la libertad para estar con quienes en realidad amamos.

Osea que...

Si, mantendremos la faceta de que socializamos y cumplimos con las condiciones de su padre todo el año acordado pero sin dejar de comunicarnos con nuestras parejas. Y al final cuando el año termine le diremos a su padre que entre nosotros no pasó nada y que las cosas no se dieron por más que se lo haya intentado. ¿Me he hecho entender?

¡Kazekage-sama usted es un genio! — dijo tan feliz que no pudo evitar abrazarlo — gracias, gracias, gracias ... de verdad, muchas gracias. ¡Shuu va estar tan feliz cuando le diga esto!

Shhhh.. recuerde que tenemos que tener cuidado con lo que decimos o hacemos.

¡Cierto! — la chica dejó de abrazarlo y rápidamente se tapó la boca — lo siento.

¿Bien, entonces es un trato? — dijo dandole la mano.

Ella por su puesto no dudó en pactar el apretón de manos — ¡Claro que sí!

Una sonrisa, no pudo evitar dibujarse en el rostro del pelirrojo al ver lo bien que todo le había salido. Que incluso ya tenía un ''Viste hermano, te dije que confiaras en mí'' para Kankuro y por supuesto también una buena noticia para Ino.

...

Llegaron las 17:00 p.m, y Gaara finalmente se retiraba del palacio imperial satisfecho por los resultados.

El teatro había comenzado, por eso Lianette salió a despedirlo hasta el carruaje, luego que de él saliera de su última audiencia con el Daimyo, la cual se dió para decirle a joven Kage que su primera aparición pública con su hija sería en la boda de Temari. Por su puesto Gaara no presentó objeciones.

Ahora en lo que más estaba enfocado era informarle a Ino de su plan y evitar malos entendidos.

— Gaara cuéntanos ¿Qué ha pasado allá dentro? — preguntó Baki acercándose a la ventanilla del carruaje una vez estuvieron a una buena distancia del castillo, curioso después de ver a la hija del Daimyo despedirse de su alumno.

— Que preguntas Baki, es evidente que el matrimonio ha sido un éxito. — Dijo Joseki victorioso — ¿Cuando será la boda Kazekage-sama?

Era bueno que Joseki se encontrara tan confiado, él sería un dolor de cabeza si se enteraba de lo que iba a hacer, por ende debía cuidarse de él también.

Los únicos que debían enterarse de su ''Plan Anual'' eran en quienes confiaba y venga Joseki y su consejo no eran una opción, claro con excepción de Baki. — Os daré los detalles una vez que estemos en casa. — les dijo — creo que es mejor que se los diga a todos de una vez.

Baki solo suspiro con decepción y se limitó a obedecer a su Kazekage — Como digas, Gaara.

...

ºMientras tanto en cualquier lugar del mundo Ninja :vº

— Ahhhhh — bostezaba cierto joven luego de terminar de tomar una siesta — Que bien dormí...AHHHHHHHHH — soltó un grito exaltante debido a que se había encontrado con alguien que no conocía en su dormitorio.

— Lo siento señor, estoy de turno de limpieza, y no lo quería despertar. — La joven empleada se disculpó por haber asustado al huésped.

— No, no... Yo soy el distraído aquí, no te preocupes — dijo a la joven con una grande, brillante y hermosa sonrisa.

— Oh.. si, y-yo de igual manera yo ya me retiraba — la chica se ruborizó ya que el hombre que tenía junto a ella no solo era una gran figura llena de importancia sino que le había parecido tan lindo, ya que muy pocas personas tenían esa sonrisa tan sincera.

— Oye espera.. — él la llamó antes de que se fuera.

— ¿Por si acaso sabes dónde está mi esposa?

— Oh si. Está en las aguas termales señor. — la chica se apenó una vez más — Que vergüenza se me había olvidado decirle esto, si usted no pregunta no le digo. Disculpeme.

— Bah, deja de atormentarte esta bien, si conocieras lo olvidadizo que soy yo. — Dijo y luego se levantó de la cama, caminó hasta el estante que sostenía el botellón en busca de agua. Tomó uno de los vasos que había allí y procedió a vaciar el agua en el objeto.

Entonces si esperarlo, cuando estuvo a punto de beber el primer sorbo, un pajarito entro disparado a la habitación justo hacía él ya que el estante con el agua estaba cerca de la ventana.

— Oh, Oh — el joven tiró el vaso para evitar que el animalito cayera de su alcance — Hey, que haces amiguito. — dijo tomando a la avecilla en sus manos — ¿Estás bien?

— ¡Oh no puede ser! — La chica dijo con exaltación — ¡Es un Shima enaga!.

— ¿Shima que?

— Se conocen como aves de presagios. — Comentó la joven acercándose al varón — como tenemos de vecina a la tierra de los pájaros y allá cada ave, representa algo estamos familiarizados con ello.

— Entonces... ¿Este pajarillo vino a decirme algo? — preguntó el muchacho sin dejar de ver al animalito, ya que este era demasiado adorable, era un tanto pequeño, con exuberantes plumas grandes, esponjado que le recordaba al algodón.

— Según la creencia, ellos avisan cuando alguien nos está buscando o nos persigue.

— ¡Qué! ..— una parte de cara se puso morada, símbolo claro de miedo — oye no me salgas con cosas de fantasma, porque un recuerdo que tengo de la tierra de los pájaros es justo de eso!

La chica rió con la expresión del varón, era divertida — Ajejeje, ay descuide solo son creencias, la tierra de los pájaros es famosa por sus leyendas y este pueblo también, por eso a menudo nos visitan. Pero descuide lo hacemos por turismo.

— Ay menos mal, porque las piernas me estaban comenzando a temblar ¿eh?

— Descuide y me disculpa, ya me he retrasado en mis quehaceres, tengo que regresar a vestíbulo.

— Es-Espera, entonces que hago con este amiguito ¿lo suelto?

— Si. — le dijo la chica ya alejándose de ahí.

— Ah bueno a ver — se dirigió a la ventana y soltó a la avecilla, esté se alejó segundos después luego de mirarlo un poco. Sin embargo el joven se quedó mirándolo irse volando mientras inconscientemente pensaba — **¿Alguien me está buscando...Dattebayo? **

.

.

— Continuará.

NOTAS DE LA AUTORA:

Holiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, una vez mas les pido bastantes disculpas por haberme desaparecido (otra vez) pero es que de verdad he tenido que hacer muchas cosas que me han tenido ocupada, entre ellas, mis propias historias ya existentes que he decidido corregir .

Pero en fin, a los que aun me leen y no me han abandonado a pesar de mis ausencias os agradezco tanto. Sé que soy reservada, pero en verdad si estoy pendientes de sus opiniones, ya que gracias a ellas y a su apoyo es que escribo.

Ahora, este capítulo lo tenía listo desde hace meses, pero a última hora lo cambié casi al completo, y debido a ellos se consiguió lo que leyeron (De hecho este cap iba a ser corto pero decidí ponerlo largo como recompensa por mi ausencia). Intente escenas románticas que no necesariamente tiene que ver con la pareja principal de la historia, ya que me pareció que tenía que explicar de alguna manera la relación de Gaara con su alumna, ya que a mi opinión es algo importante porque quiero poner las cosas no tan alejadas de ''Lo canon''

Por otra parte también están mucho ''mis intentos de suspensos'' ya que no se si se han dado cuenta que escenas que quedan como 'incógnitas' revelan mucho de lo que va a pasar despues (Pongo como ejemplo lo que pasó con Sai en este capítulo)

ENNNN FIN, UNA VEZ MÁS COMO SIEMPRE, OS AGRADEZCO QUE SIGAN AQUÍ Y QUE ME LEAN, EN REALIDAD SIGNIFICAN MUCHO . SON TOTALMENTE LIBRES DE COMENTAR O VOTAR.

Os estare revisando.

Ahora si hasta la próxima.

Feliz inicio de diciembre y cuidense mucho.

Los quiero y nos seguimos leyendo.