SEGUIR ADELANTE 8
Los dos se durmieron justo donde habían quedado. Shadow se sació de Sonic y de sí mismo. La tarde estaba llegando a su fin, el rescoldo de un día caluroso permaneció en ellos. Nunca habían salido de la cueva puesto que la emoción de tenerse el uno al otro los apremiaba. Ni el canto de los pájaros o los sonidos de los insectos los perturbaban, como si ya fueran parte del paisaje, como si realmente la cueva fuera su nido de amor. Los ronquidos de Sonic tampoco perturbaban a nadie, ni los mosquitos que volaban con su sumbido sobre su cara. La comida los atraía, y también a algunos pajaritos, pero no podían hacer ya que la manta la cubría.
Era un día hermoso, no había nubes en el cielo, nada obstruía el calor del sol y la melodía del movimiento de las hojas en los árboles no era interrumpida por ningún ser, o alguna herramienta trabajando, o por alguna obligación que hacer. Cada tanto se escuchaba que algún animalito se sumergía en el agua del riachuelo para tomarse un baño. Sonic se despertó por una luz intensa que penetraba los párpados y llegaba hasta sus sueños. Era una extraña luz cuya fuente no podía ser otra que la del sol, sin embargo era como un haz puntual que apuntaba a su cara. Sonic le dijo al sol-No molestes más. Ya me desperté.
Se sentó. La cara la sentía pesada, todo de sí arrastraba un peso de plomo. Estaba sucio y revuelto como si se hubiera revolcado en barro. Cuando giró la cabeza para ver a Shadow sentía dolores en partes específicas del cuerpo.-Oh, sí.-pensó y sonrió con una enorme satisfacción-pasé una tarde increíble.-como una gran noche de borrachera y baile en una discoteca, estaba sintiendo lo agradable de una buena resaca. Shadow dormía boca abajo con la cara sobre una mano y la boca chorreándole babas, con la cabeza excesivamente doblada hacia atrás como duermen los bebés. Y cuando Sonic lo vió se dió cuenta por algún motivo que su aspecto, me refiero al de Sonic, debía ser fatal. Dejó este asunto de lado por el momento y se estiró lanzando un quejido para alcanzar la manta con la comida, se sentía muerto de sed esta vez (también como pasa en las resacas). Bebió toda el agua de la botella, al verla vacía pensó en Shadow, aparentemente se había olvidado de que no la necesita, y se levantó para buscar más al riachuelo. El costo que le significó levantarse lo hiso delirar sobre el paso del tiempo, mejor dicho el no paso del tiempo. Al ver a su alrededor se preguntó en dónde podría estar y qué había pasado con su vida. Recobró la percepción y el sentido de la realidad después de veinticuatro horas volcado de cabeza en una fantasía romántica. Caminó como por primera vez en la vida al riachuelo y en vez de colocar la boca de la botella en la corriente se sentó y miró el atardecer. Cerró los ojos y suspiró. No habían pensamientos sólo una hermosa realización personal. Había vivido algo nuevo e intenso, justo como a él le gustan las experiencias. Pensó en Tails, Amy, Knuckles y hasta en Robotnik, sus amigos de siempre, su vida construída y acostumbrada, y se dijo repleto de gozo:-ya es hora de volver. Esperó a que el tránsito del agua llenara la botella con total calma, sin pensar como hacía siempre en todas las nuevas aventuras que le esperaban. Después volvió a la cueva y se sentó. Curiosamente no le molestaba su traza, ni los olores a saliva vieja o fluídos íntimos que emanaba, únicamente se sentó a ser feliz.
El atardecer llegaba a su fin. Sonic intentó hacer fuego con las dos piedras que usó Shadow y lo que había sobrado de las ramas. El ruido despertó al erizo dormilón.-Perdona, Shadow.-le dijo Sonic despacito-sigue durmiendo. No te levantes. Descansa mucho.-Shadow se sintió el mentón mojado y se limpió la baba pasándose la boca por la mano que usaba de almohada-Qué demonios.-dijo.-No te enojes, es para que no pasemos frío. Además quiero aprender a hacerlo.-Qué pasó? Dónde estoy?-preguntó despegando los párpados con una voz más dulce que exaltada. Al moverse Sonic detectó que sus extremidades temblequeaban.-Descansa, estás muerto-le dijo y como seguía intentando enderezarse Sonic acudió en su ayuda. Lo abrazó e hiso que se recupere en sus brazos. Con la luz del atardecer alcanzó a notar que su cara tenía razguños, después vió que en los brazos también tenía. Se dió cuenta que fueron provocados por sus espinas.-Te lastimaste.-le dijo. Sosteniéndolo volvió a estirarse para alcanzar la comida. Abrió la botella con los dientes y suave se la introdujo en la boca-Bebe, lobito.-hiso lo mismo con la comida-come, lobito-se acordó de cuando le dijo que la comida podía ser un buen sustituto de su boca y se sintió arrepentido de haberlo dicho, más aún después de haberle dado tanto. Le entregó en los labios un trozo de tomate de la ensalada y lo besó. Shadow puso en evidencia que era lo que más necesitaba.-Cachorro-le susurró-gracias.-Sonic lo volvió a besar a cambio de decirle gracias.
Ya podemos volver a Green Hill?-le preguntó Sonic afectuosamente-a la villa, a mi casa? a donde están nuestros amigos?-Por supuesto, amor. Aunque desearía no irme nunca de acá.-
