FAMILIA

Piénsenlo.-dijo-Sé que ustedes se toman las cosas con más calma.-Shadow agradeció la comida y se levantó.-Te vas?-le preguntó Sonic.-Sí-A dónde?-Voy a buscarme un sitio en la villa-Tails exclamó-Es buena idea. Has que todos te conozcan.-No tienes que ir sólo, yo puedo acompañarte. No hace falta encontrarte un sitio, puedes vivir al lado de mi casa. O... en mi casa.-Shadow le respondió inmediatamente antes de que lo comentado por Sonic produzca alguna reacción, especialmente en Amy que ya se sentía triste-No, gracias. Si seguimos mi plan es mejor que no estemos compartiendo un lugar.-Ahora al que había herido era a Sonic.-Quédate, Sonic. Comparte con tus amigos. Tenemos mucho tiempo por delante y mucho por vivir. Planeo quedarme aquí. Nos vemos.-Salió por la puerta. Tails le dijo a Sonic-Ustedes se hicieron grandes amigos. Pasaron de odiarse a amarse sin que me de cuenta.-Literal-dijo Knuckles calladamente.-Es un buen sujeto pero siempre hace lo mismo, se va o tira un baldazo de agua helada.-dijo cabizbajo-Qué les parece si limpiamos la mesa y después jugamos un partido de volleyball?-preguntó Amy para alejar los pensamientos de Sonic. Para alegría de ella todos ayudaron a limpiar y Sonic lo hiso sin ninguna queja.

Shadow tenía en mente a Sid, el gallo, desde que mencionó a la villa en la manifestación de su plan. Vivía en la otra punta por lo tanto atravesó las casas de sus futuros vecinos a pie. Se encontró con caras que lo escudriñaban como con temor y desconfianza, Shadow no era un animal normal como ellos, aunque ellos no eran normales para Shadow. Los ignoró, bajó la mirada porque no sabía si debía seguir adelante o acercarse a demostrar su amistad. Una madre con su hijo pasó a su lado sin verlo y cuando lo tuvo delante sus ojos lo encontraron y tomó al niño apartándolo de él. Estuvo a un paso de decir: lo siento, señor. El aspecto de Shadow y su mirada naturalmente hostil enceguecían al común de los demás. Se detuvo en frente de la mujer y le dió lugar a que haga según su voluntad. Se fué temerosa y con las palabras atascadas en la garganta. También pasó por un verdulero que tenía sus productos sobre el suelo en mitad de calle.-Para los héroes tengo patatas de regalo!-Shadow lo miró de soslayo al detenerse frente a él. El vendedor se acercó cauteloso tras la punzante mirada.-Esto es para mi salvador. Llévelo, es un regalo.-le dijo el vendedor dándose coraje-Precios especiales para los valientes. Que tenga un buen día.-Shadow tomó la bolsa que eran alrededor de cinco kilos de patatas. Lo miró de frente-Gracias.-le dijo.-No, gracias a usted, mi huerto está de una pieza gracias a usted. Mi negocio no sufrió ninguna pérdida. Es más, sabe qué? Tome.-le dió una bolsa más pequeña que contenía frutillas.-Este es mi mejor producto. Llévese todo.-Gracias.-volvió a decir Shadow aunque sin saber el verdadero coste y trabajo de de una fina calidad. Retomó el rumbo a la casa de Sid.

De lejos se escuchaba un gran barullo de muchas personas en su interior. Se asomó por la ventana y vió gente de todas las edades colmando las paredes. Se sintió intimidado y no quiso golpear la puerta pero cuando estuvo por irse la esposa de Sid lo descubrió.-Shadow!-gritó por encima del lío de voces. Sid se levantó de su silla y fue con la esposa a abrirle la puerta. Shadow estaba desplazado en un rincón a punto de irse.-Ven un momento, hermano.-le dijo Sid. Freia vió el manjar de frutillas que llevaba sobre el saco de patatas.-Oh, Shadow! Es para nosotros? Qué amable!-sus ojos brillaban de la emoción y Shadow le extendió las bolsas sin reservas.-Qué hermoso gesto!-seguía diciendo encantada, los niños de adentro de la casa se agolparon en la puerta y ella les mostraba y les decía que iba a preparar frutillas azucaradas para todos.-Gracias, amigo.-le dijo Sid y los niños empezaron a gritar y a festejar alocados.-Pasa un momento, ven.-el barullo terminó cuando todos vieron el talante del visitante. Los niños asustados corrieron al regazo de sus padres. Shadow recorrió con la mirada a todos ellos y se inquietó por el mal que causaba su presencia, lo demostraba batiendo las pupilas apenado. Sid lo invitó a tomar asiento y aunque él no estaba convencido aceptó. El matrimonio le presentó a toda su familia, todos estaban presentes: hijos, nietos y bisnietos, todos con sus nombres y parentezco.