NIÑOS
Esas personas lo atisbaban desde la distancia y al principio sólo parecían confiar en él porque sus padres le permitieron entrar en el seno familiar. Freya preparaba las frutillas y Sid hablaba coloquialmente con él y con ellos. Después el ambiente se relajó, cuando los niños cansados de estar quietos empezaron a jugar. Freya entregó un tazón de frutillas a un niño que no era tan pequeño, su nombre era Guz, para que se lo llevara a Shadow y entablaran alguna interacción-la ternura de un niño enternece a cualquiera-pensó ella. Los adultos y adolescentes se sentaron en torno a la mesa e intentaron penetrar la silenciosa seriedad del invitado. Guz llegó a la mesa, dejó el plato en una esquina y se lo fue acercando tímidamente. Hasta que no se miraron Shadow no supo que era para él.-Hola.-le dijo al niño.-Hola.-le contestó replegándose.-Come.-le pidió Shadow pero el niño salió corriendo y abrazó a su papá. Su papá era un lobo, su mamá era una gallina y el niño era un pequeño lobo gris.-No quise asustarlo, lo lamento.-dijo Shadow. Sid le respondió-Eres una cara nueva, es normal que todavía no te tenga confianza.-el niño sacó la cara del torso del papá y gritó-Son para usted!-después volvió a ocultar la cara. Hiso que el bisabuelo largara una carcajada. Una niña muy pequeña que apenas decía un par de palabras se le acercó porque quería comer del tazón. Le dijo a Shadow-Comer, comer.-miró a Sid como no sabía qué debía hacer con la niña.-Puedes darle un trozo en la boca para que chupe.-le dijo-No te preocupes, ya le dará su mamá.-Tienes que darle así.-la hermana mayor de la pequeña tomó una frutilla del tazón y la acercó a su boca. Entonces la mamá le dió a la niña mayor un babero para que se lo coloque a la pequeñita, llevaba en sus brazos un bebé, cuando se acercó a los niños y a Shadow el bebé miró en los ojos de Shadow y reventó en llanto. Shadow supo cabalmente la impresión fiera que generaba en los demás.-Perdón, Shadow.-le dijo la mamá-Es que está molesta.-Otro niño mayor saltó al sitio y le dijo a Shadow:-Es mi hermanito, está enfermo!-Ya veo. Espero que mejore pronto.-Sí, yo también, porque no quiero que muera como mi otro hermanito.-le dijo el niño, los adultos permanecieron callados, la mamá se dió vuelta y meció al bebé en sus brazos, el papá se paró también y fue a consolarla-Eso es triste-le repondió Shadow-yo también tuve una hermana que murió y que quería mucho. Se llamaba María.-También estaba enferma?-Sí, pero no murió por su enfermedad, murió porque unos hombres malos la... se la llevaron.-Y no volvió nunca más?-No-dijo Shadow. El niño comenzó a saltar como un resorte olvidado completamente de la conversación y su irreverencia le recordó a cómo Sonic se tomaba las cosas.
Guz se sentó de un lado de Shadow y del otro estaba la niña mayor con su hermanita en brazos dándole de comer. Los dos sacaban de sus frutillas a pesar de que cada uno tenía su porción. Otros niños jugaban alrededor, correteaban, se escabullían debajo de la mesa y pisoteaban los pies de Shadow. Una se le apoyaba en el brazo, otra se cortaba con sus espinas y lloraba. El bebito que antes lloraba ahora se agarraba de la teta de la mamá a un paso de quedarse dormido. Los adolescentes terminaron por regodearse de la imagen dura y heróica del nuevo amigo de la familia, en parte les recoraba al caracter impertérrito de su abuelo.
A la hora de irse, y después de varios intentos de sacarse a los niños de encima, Shadow habló a solas con Sid:-Planeo vivir en la villa.-Hablas en serio? Excelente. La gente estará encantada. Elije el lugar que más te guste, tienes derecho. Quizás prefieras algo más apartado.-Todavía no lo sé.-Fíjate bien. La zona es un paraíso, cualquier lugar es bueno.-Sid le habló sobre los mejores puntos y terrenos.-Fíjate los montículos donde puedas construir-Construir?-Una casa, hombre.-Una casa?-dijo Shadow anonadado.-Nunca tuve una casa.-Ya es hora, erizo. Armamos un grupo de gente del pueblo y cuando digas empezamos la construcción. También te pueden ayudar Sonic y compañía.-le preguntó si por el momento tenía donde quedarse y Shadow para no molestarlo le dijo que sí. Quedó pensativo, una casa en la villa era un enorme paso y cambio en su vida recluida. Le agradeció por haberle abierto las puertas a su familia y se marchó.
El día llegaba a su fin. Shadow se preguntaba por su cachorro. Caminó como lo hacían todos, en vez de deslizarse o teletransportarse, a la casa de Sonic.
