MARÍA

-Ahora que dices que querías presentarme a todos en la villa creo que tenías razón, debería haber sido así, porque todos me miraban con miedo.-Es mejor que andes con alguien que ellos conozcan para hacerles sentir confianza.-Fuí a la casa de Sid.-Sid? Oh, lo olvidé! Debía ir a agradacerle.-Cuando caminaba por la calle me encontré con un vendedor de productos de huerta. Me regaló una bolsa de patatas y una de frutillas y yo se la regalé a la esposa de Sid. Estaba muy agradecida.-Genial. Aunque no se si eso alcanza para devolverle toda la comida que nos dió.-Me hicieron pasar a su casa, estaba atiborrada de gente y de niños.-Creo que es un gallo viejo con un montón de hijos y nietos.-Sí. Todos me tenían miedo también, hice llorar a un bebé cuando me vió a la cara.-Ha! ha! ha!... perdón que me ría pero es que me imagino la situación. Tienes una cara terrible, quiero decir, eres cool pero con esa expresión no puedes acercarte a un bebé!-No creo que una mala cara espante a los niños, fueron los primeros que se acercaron a mí.-Si?-A medida que iban pasando los minutos... los niños se parecen a tí, nada les importa salvo pasarla bien, toman las cosas como si realmente no importaran.-Ey, sí me importan.-Claro que sí, a ellos también. Sabes qué enfermedad tiene el bisnieto de Sid?-Está enfermo?-Sí, cachorro. Quiero saber si es grave.-No lo sé.

Shadow colocó la mano en su plexo solar.-Pasó algo muy curioso con uno de los niños. Ellos hablan sin tapujos ni mentiras, no?-Qué es tapujos?-Sin tapaduras o encubrimientos.-Mh, no todos, pero por lo menos así dice la gente. Dime qué pasó.-Él fue quien me contó que su hermano, es decir el bebé (al que yo hice llorar), estaba enfermo y que su anterior hermanito también había enfermado y había muerto.-Mhm. De eso sí me acuerdo. Había sido uno de los pocos bebés que murió en todo este tiempo.-Entonces le conté sobre María en frente de todo el mundo. Le dije que también había perdido a un ser muy querido-Oh. Fuiste bueno con él. Ves? Eres tierno. Si todos llegan a conocerte así van a apreciarte mucho.-Tú crees? Lo que más me genera intriga es que le dije que era mi hermana... el niño no me hiso pensar mucho, yo sólo lo solté. Ahora me pregunto si no habrá salido de mi subconsciente. Que tal si el niño abrió una puerta que estaba cerrada en mi inestable memoria? Qué tal si María era una hermana para mí y no un... ícono de amor eterno al cual yo debía serle leal toda la vida... no una... dulce...-se agarró de la cabeza y gruñó porque ni se atrevía a decir dulce amada. Sonic se lo dijo por él-novia?-qué?-le replicó.-No que estabas tan enamorado de ella?-No recuerdo haberle dado ninguna muestra de cariño.-No es necesario. Una cosa no quita la otra.-Shadow se agarraba la cabeza forzándose a pensar. Sonic le sacó las manos y se las puso en su lugar.-Ese es tu problema, Shad, te fuerzas en recordar. A dónde te ha llevado eso hasta ahora? Deja que los recuerdos vengan a tí solos. Como pasó con el niño, deja que sólo... pase y relájate.-Tienes razón.-le dijo convencido-Gracias. A veces das buenos consejos.

Sonic quedó dormido sobre el contorno del rostro de Shadow. Había algo esencial que no estaba.-Por qué había algo que la presencia de Sonic no podía desvanecer?-volvió a preguntarse. Tomó el consejo de Sonic y se relajó, lo acarició y lo besó en la parte de su frente que tenía más al alcance.-María-pensó y estando relajado, sin oprimir lo doloroso ni controlar sus sentimientos de una manera tan dura como siempre lo hacía, más bien liberándose, dejando a ese niño que llevaba adentro hablarle a su corazón, ciertas imágenes empezaron a aparecer en su mente, primero vió a María agachándose hacia él y tomando su mano, después vió a Gerald Robotnik sonriéndole y señalándole unos esquemas en un libro, los comparaba con el interior de una máquina que era muy familiar, la siguiente eran los tres sentados en una mesa, María comía, Robotnik se reía y él mismo se reía con él, con una risa anterior a todos los rencores y remordimientos. De Gerald había aprendido la inteligencia y comprendido la genialidad, de María el amor dulce y comprensivo y la fuerza de un espíritu indestructible. En esa simple acción, en ese simple momento cotidiano se había dado cuenta de que podía gozar de semejantes bendiciones y sentido agradecido por tener a una familia tan especial y cálida inclinada a compartir y pasar los más sencillos trozos de la vida juntos.