DÍA A DÍA
Quien le encontró un buen lugar a Shadow fue Freya, la esposa de Sid. Estaba casi al límite de la villa en un lugar alto, donde se podía ver la mayor parte de las casas, rodeado de los árboles que lindaban el bosque, que hacían del sitio un lugar privado donde se escondía de las vistas de los demás. Freya creyó que a alguien como él le agradaría. Entonces con el visto bueno de Shadow comenzaron la construcción de la casa. Todos coincidieron en que debía ser modesta y básica para un dueño que no prestaba el mínimo interés por los detalles ni la vida doméstica.-Deberíamos hacer su casa lo más fácil posible de habitar, quizás más adelante necesite más cosas y espacios, quizás hasta podamos hacer que se case y tenga una familia, pero por ahora hagámosle un pequeño y cómodo hogar con vistas de ampliarlo en un futuro.-decían los constructores junto con Sid y Freya.
Sonic, Knuckles, Amy y Tails ayudaron a cortar las tablas de madera, las vigas y columnas que sostendrían la casa. La gente de la villa iba y venía y habían muchas manos para trabajar, junto con jóvenes de todas las edades y mujeres. amy organizaba grandes comidas para el término de la jornada donde cada cual se sentaba en el trozo de madera más cómodo y comía con la mano si faltaban los cubiertos. Shadow también comía y se mostraba agradecido con Amy y con el equipo de Sonic. A veces se quedaban en los simientos a pasar la noche, otros animales también lo hacían, los que eran meticulosos con la tarea que se les había asignado porque ni bien amanecía, ni bien disponían de un poco de luz, empezaban su trabajo fino. Hubo uno que se quedaba casi todas las noches de pura inercia, ese contaba cuentos y tocaba la armónica. Le día a Shadow lo bien que había elegido su rincón paa vivir.
Se tomaron un descanso de una semana, según lo que era bueno y saludable para trabajar. Shadow fue de visita a la casa de Sid. La enfermedad de su bisnieto era un tema que había quedado pendiente. Esta vez sólo estaban él y Freya.-Lo siento.-dijo Shadow-No traje nada esta vez para ofrecerles.-El matrimonio lo hiso pasar y los tres se sentaron en la mesa. Sid aplicaba el lado más fuerte de su personalidad, una comunicación con frases muy cortas y a destiempo, ya que tomaba a Shadow como camarada y se sentía en confianza para liberar su trato más bien adusto. Freya era la que rompía el hielo y aportaba a la fuidéz.-No soy bueno para las presentaciones de los temas. Siempre voy al grano con lo que quiero decir.-dijo Shadow cuando lo sintió apropiado. Freya se había olvidado de ofrecerle algo para acompañar la charla de manera que se levantó y pidió un momento para prepararlo. Shadow, creyendo que era cuestión de educación, se lo consedió. Preparó una jarra de té frío con limón, menta y otras hiervas que ayudaban contra el calor del día. Shadow dijo-Quisera saber cómo está su bisnieto, el pequeño bebé que enfermó.-Gunter.-le contestó Sid.-Oh, Shadow. Sigue enfermo. Gracias por preocuparte.-dijo ella. Sid gimió y golpeó con la palma de la mano la mesa-Lo lamento. Tengo una completa falta de tacto..-Oh, no.-le retractó Freya amablemente-Al contrario, eres muy considerado.-y después de tomar aire continuó-Ahora está mejor, por eso han salido a dar un paseo. Nosotros nos quedamos a descansar. Anoche fue duro, tenía fiebre y no podía dejar de llorar. El pobrecito se ahogaba en su propio llanto.-los ojos de Freya habían comenzado a destapar el dolor que llevaba por dentro. Sid negaba con la cabeza y trataba de sacarse la angustia de encima.-Es durísimo, amigo.-decía-Debería ser antinatural que una pequeña criatura tan indefensa la pase tan, tan terrible.-Lo lamento mucho-le contestó Shadow recordando la deficiencia inmunológica que padecía María además de dejarla postrada y convaleciente.-Discúlpame, amigo.-Sid se frotaba la cara congestionada con la mano, Freya, al verlo, le tomó su mano robusta que apoyaba sobre la mesa. Su esposo la contuvo con prisa y con ansias de consuelo. Shadow no pensó dos veces y apretó su hombro como lo había hecho Sonic en un tiempo.-Perdónenme, soy un idiota.-Y viendo a su rudo y valiente amigo llorar delante de él se levantó, lo tomó del hombro opuesto con una mano y con la otra del pecho y lo apretujó contra sí.-Amigo, amigo.-le decía mientras le golpeaba el pecho.-Fuerza, estoy contigo.-le decía recordando el amor de Sonic y de María, y las palabras, los gestos, la reeducación amorosa que había recibido últimamente. Eran palabras que a él le huviera gustado escuchar cuando a su querida amiga le costaba vivir. El entrecejo de Sid se ciñió, su expresión parecía rechazar todo aquello que los demás estaban dispuestos a dar, pero era sólo de la fachada para afuera, como si le estuviera poniendo todo de sí a las duras luchas de la vida. Su esposa lo agarraba fuertemente del brazo y su amigo, igual de combatiente, trotavida que él, lo sujetaba cual roca.
