Nota del autor: Hola lector, bienvenido a mi historia. Si estás leyendo esto, debes saber que la utilización de música será un factor recurrente de ahora en adelante. Si bien no es obligatorio para entender la historia, te recomiendo escuchar las canciones que ponga en los momentos que sea necesario.

Cuando dichos momentos se hagan presentes, se los haré saber dejándoles el nombre exacto del tema en cuestión. Por ejemplo: (Never Gonna Give You Up - Rick Astley).

Eso sería todo, gracias por tu atención.


Issei llegó al anochecer a lo que parecía ser una iglesia abandonada. La estructura se alzaba en la penumbra, sus paredes de piedra desgastadas por el tiempo y cubiertas de enredaderas. Las ventanas, rotas y oscurecidas, parecían ojos vacíos que observaban el vacío de la noche. El campanario, una vez orgulloso y resonante, ahora estaba inclinado, como si el peso de los años lo hubiera doblegado. La luz del crepúsculo se filtraba a través de los vitrales rotos, proyectando sombras inquietantes en el interior oscuro del edificio.

Al acercarse, Issei notó que la puerta principal, de madera maciza y reforzada con hierro, estaba apenas entreabierta. Crujió cuando la empujó, resonando en el silencio opresivo que lo rodeaba. Al entrar, el aire frío y húmedo le golpeó el rostro, trayendo consigo un olor a moho y abandono.

El interior de la iglesia era un espectáculo desolador. Bancos de madera astillados yacían esparcidos por el suelo, muchos de ellos volcados. El altar, una vez centro de devoción y esperanza, estaba cubierto de polvo y telarañas, con candelabros oxidados y velas derretidas esparcidas por todas partes. Issei avanzó con cautela, sus pasos resonando en el suelo de piedra, cada crujido amplificado en el silencio.

Las paredes estaban adornadas con antiguos frescos que apenas se distinguían, las figuras de santos y ángeles desvaneciéndose en la oscuridad. Issei sintió una extraña mezcla de reverencia y tristeza al observar las ruinas de lo que una vez fue un lugar sagrado. Mientras avanzaba, su mirada se dirigió hacia el rincón más oscuro de la iglesia, donde un confesionario derrumbado yacía en sombras.

Una alfombra en el piso ocultaba lo que a primera vista parecía ser una trampilla hacia un posible sótano, por lo que Issei se agachó para poder inspeccionar mejor.

De repente, un suave murmullo rompió el silencio. Issei se detuvo, su mano moviéndose instintivamente hacia la empuñadura de su espada.

"Sal, sal de donde quiera que estés". Dijo Issei en tono burlón.

Detrás de una columna de piedra, un joven rubio vestido como un sacerdote se hizo presente a la vista del castaño.

"Oh, ¿qué crees que haces aquí amiguito?". Dijo el supuesto sacerdote con una gran sonrisa en su rostro que lo hacía ver perturbador, sacando una espada y una pistola en su mano derecha e izquierda respectivamente.

Issei caminó confiado hacía el rubio religioso, quién también, a su vez, comenzó a cortar distancias.

"¿Qué tenemos aquí?". Dijo el sacerdote, golpeando suavemente con su pistola la empuñadura de la espada de Issei.

"Oh, ¿te refieres a esto?". Dijo Issei, para luego poner su dedo en el gatillo de la funda, disparando.

Al igual que una bala, la espada salió disparada de la funda con suma fuerza. La empuñadura de la espada golpeó como patada de caballo la mandíbula del joven sacerdote, quien debido a la potencia salió volando a través del techo de la iglesia.

"Whoops". Dijo Issei rascándose la cabeza viendo el agujero en el techo, alzó la mano para atrapar la descendente espada y la guardó en su funda, luego suspiró y regresó su mirada a la trampilla.

La levantó del piso y descubrió unas escaleras que llevaban hacía las profundidades y, sin miedo alguno, el castaño se aventuró a lo desconocido.

En las profundidades de la vieja iglesia, una escena digna de una película de Stanley Kubirck se llevaba a cabo. Cientos de sacerdotes, cubriendo sus rostros con bolsas negras, alababan la imagen de una joven mujer rubia sujeta a una cruz. Frente a ella se podía ver a otra joven mujer, morena y de cabello oscuro, sonriendo de manera enfermiza.

"Al fin, al fin podré ser de utilidad para mis queridos ángeles caídos. ¡El poder del twilight healing será mío!". Dijo aquella voluptuosa mujer quién claramente no tenía muy buenas intenciones con la chica rubia.

Inesperadamente para ella, y para todas las demás personas presentes en aquel sótano, el sonido de pasos secos llamó su atención.

"¡Bravo muchachos!, estuvieron todos excelentes, me gustaría otra toma de cerca para así poder… ¿Qué diantres es ese outfit?". Issei se detuvo en seco al ver a la mujer morena y su muy reveladora vestimenta.

"¡Quién mierda eres tú?". Dijo la mujer sin poder creer que alguien llegara así como así a su ritual.

"¡Raynare!". Una voz detrás de todos se oyó, provocando que todos los presentes le pusieran atención a las tres personas que acababan de entrar en escena,

"¡Mittelt, se suponía que debían hacer guardia afuera!". Le dijo Raynare a la pequeña rubia que había llegado.

"Lo sentimos señora Raynare, encontramos a Freed inconsciente a las afueras de la iglesia y supimos que algo salió mal". Dijo un hombre de apariencia más adulta que usaba un sombrero.

"¡No quiero oír excusas Dohnaseek, solo tenían una tarea". Dijo Raynare furiosa.

"Por favor perdónenos señora, déjenos matar a este intruso para poder dejarla en paz". Dijo la última de las personas que llegaron después de Issei.

"¡Solo matenlo rapido Kalawarner!" Dijo Raynare perdiendo la paciencia.

Los tres ángeles caídos sacaron sus alas y se disponían a atacar a Issei cuando éste último los interrumpió de lleno.

"¡Un momento, solo un momento!". Dijo Issei haciendo la señal de tiempo con las manos, los tres ángeles, para sorpresa de absolutamente todos, se detuvieron al instante.

"¡Ay, no puedo creerlo!, ¿enserio se detuvieron?". Dijo Raynare perpleja.

"¿Esos de verdad son sus nombres?". La pregunta de Issei dejó helados a todos los presentes debido a lo fuera de lugar que era. "Quiero decir, los ángeles caídos escogen sus propios nombres cuando caen del cielo, ¿de verdad eso fué lo mejor que pudieron inventar?".

A todos les recorrió una gota de sudor por la cabeza al no poder creer lo que estaba sucediendo.

"¡Ay ya!". Raynare no lo soportó más y lanzó un ataque de luz a Issei.

El joven castaño desenfundó su espada en tiempo record, desviando el ataque con facilidad.

Musica: (Rules of Nature - Jamie Christopherson)

"Bien, así quieren jugar…" Dijo Issei viendo como los otros tres ángeles caídos se lanzaban al ataque sobre él.

Issei se colocó en posición, sosteniendo su espada con una sonrisa burlona en su rostro. Kalawarner, Dohnaseek y Mittelt se lanzaron hacia él simultáneamente, sus alas negras desplegándose en un despliegue de furia y poder.

Issei esperó hasta el último momento y luego se movió con una velocidad que desafió la vista. Su espada cortó el aire con un silbido agudo, y Kalawarner apenas tuvo tiempo de levantar su lanza de luz antes de ser desarmada. La espada se deslizó por el mango de la lanza, destrozándola y obligándola a retroceder con una expresión de sorpresa en su rostro, para cuando se dió cuenta de lo que había sucedido, Issei la había golpeado en la nuca dejandola inconciente.

Dohnaseek intentó aprovechar la distracción, atacando desde arriba con una serie de cuchillas de luz. Issei giró sobre sí mismo, esquivando los ataques con una agilidad sorprendente. Con un rápido movimiento de su espada, Issei cortó una de las alas de Dohnaseek, haciéndolo gritar de dolor mientras caía al suelo inmovil.

"¿Eso es todo lo que tienen?" Issei dijo con una risa burlona. "Pensé que los ángeles caídos eran más duros."

Mittelt, la última de los secuaces, conjuró una esfera de energía oscura y la lanzó hacia Issei. Este apenas se molestó en esquivar; simplemente levantó su espada y cortó la esfera en dos, desvaneciéndola en una lluvia de chispas. Mittelt intentó retroceder, pero Issei la alcanzó en un instante, apuntando la espada a su cuello.

"Hora de la siesta," dijo con una sonrisa, golpeándola suavemente en la nuca con la empuñadura de la espada. Mittelt cayó inconsciente al suelo.

La música alcanzaba su clímax mientras Issei se giraba hacia Raynare, quien lo observaba con furia y miedo en sus ojos. La batalla con sus secuaces había durado menos de un minuto y ahora era el turno de la líder.

Raynare se lanzó hacía Issei a toda velocidad, éste dió un giro en el aire y se sujetó de ella. Ambos salieron volando hacía la superficie antes de que Issei la soltara. Raynare, furiosa, lanzó una ráfaga de plumas de luz hacia Issei, pero él las bloqueó con facilidad, su espada danzando con precisión letal. La expresión de Raynare se torció en una mezcla de desesperación y determinación. Se elevó en el aire, creando un enorme orbe de energía luminosa sobre su cabeza.

"¡Esto es el fin para ti!" gritó, lanzando el orbe hacia Issei.

Él solo sonrió, saltando hacia el orbe en el último momento. La espada brilló con un resplandor rojo mientras cortaba a través del orbe, dividiéndolo en dos mitades que explotaron a ambos lados de Issei sin causarle ningún daño.

Raynare, agotada por el esfuerzo, apenas pudo reaccionar cuando Issei apareció frente a ella. Con un movimiento fluido, la espada cortó las alas de Raynare, haciendo que cayera al suelo con un grito de dolor.

La batalla alcanzaba su punto culminante mientras Issei se paraba sobre Raynare, su espada apuntando directamente a su corazón. "Es hora de que te rindas," dijo con una voz fría.

Raynare, respirando con dificultad, intentó reunir la energía suficiente para un último ataque, pero Issei simplemente la golpeó en la frente con la empuñadura de su espada, dejándola inconsciente.

Issei miró a su alrededor, contemplando la escena de caos que había creado. Suspiró y guardó la espada en su funda. "Espero que haya alguien más interesante la próxima vez," murmuró mientras se dirigía hacia la cruz donde la joven mujer rubia seguía atrapada.

Al llegar al sótano, Issei se encontró con los cuerpos inconscientes de los tres secuaces de Raynare, además de todos los sacerdotes que lo observaban aterrorizados.

"Shu". Dijo Issei haciendo un gestito con su mano, provocando que todos los sacerdotes huyeran despavoridos. Cuando la habitación por fin estuvo vacía, Issei liberó a la joven rubia de su captura.

"¿Qué querían hacerle?, Ddraig". Preguntó Issei mientras tomaba los signos vitales de la joven.

"Tal parece que esta chica es portadora de un sacred gear, lo más probable es que aquella ángel caído quisiera robarle su poder para sí misma".

"Que bien que llegué a tiempo, un poco más y…" Pero Issei se detuvo al notar que uno de los pechos de la pobre joven se encontraba al aire.

Issei se sonrojó, se sacó la gabardina y la utilizó para devolverle la dignidad a la rubia. "Muy bien, es hora de irnos. Les parezca o no".

Esas últimas palabras de Issei estaban dirigidas al nuevo grupo que se había hecho presente en la iglesia. Tras de él se hallaban cinco personas, todas vestidas con uniformes escolares. Todos ellos se sorprendieron cuando Issei les dirigió la palabra, al parecer no habían sido tan sigilosos como creyeron.

"Buenas noches extraño, me parece que es de mala educación adentrarse en los territorios de otra persona y no pasar a saludar". Dijo la líder de aquél grupo, con una voz fina y armoniosa, más potente y autoritaria.

"Bueno, los modales jamás han sido mi fuerte". Dijo Issei mientras tomaba a la joven rubia en brazos y se giraba para enfrentar a sus nuevos acompañantes. "No se preocupen, me iré de aquí deprisa y…"

Issei se detuvo en seco al ver a la mujer frente a él, no solo era la más hermosa que jamás haya visto, si no que también su cabello y ojos eran idénticos a los de Sirzechs.

"Ella debe ser Rias". Pensó Issei, ya que alguna vez había visto una fotografía de ella en las pertenencias de Sirzechs, ese pelirrojo payaso lo envió al territorio de su hermana y no se molestó en advertirle. Ya le reclamará cuando regrese, ahora obviamente no podía hacerles daño a estas personas, aunque si no hubiera reconocido a Rias igualmente no lo habría hecho. Issei pudo sentir como en ellos no había maldad, a diferencia de los ángeles caídos.

"Lamentablemente no podemos dejarte ir, verás, hace ya bastantes días que hemos tenido problemas con los ángeles caídos y personas entrando en nuestro territorio sin pedir permiso y francamente ya estamos hartos". Dijo Rias cruzándose de brazos seriamente.

"Pero yo no soy un caído, de hecho fuí yo quién acabó con ellos". Dijo Issei, guiñando el ojo a Rias, quién no se tomó el gesto con mucha simpatía.

"Eso ya lo sé, de hecho fué su pequeña trifulca lo que nos guió aquí, pero hace solo unos días, cuando el tal Kokabiel quiso comenzar una guerra aquí, el Hakuryuukou mágicamente se hizo presente al mundo y se lo llevó". Dijo Rias, mientras las demás personas de su grupo comenzaban a tomar posiciones, cerrando las vías de escape rápido. "Ahora, estos caídos quisieron llevar a cabo un ritual peligroso, lo que me hace pensar, ¿que clase de plan tienen entre manos los caídos?".

Issei comenzó a analizar la situación y a los presentes. Primero estaba la hermosa pelirroja frente a él, si ella era la hermana de Sirzechs, era justo asumir que también poseía aquel poder destructivo que podía ser muy peligroso. Luego estaba una bella morena y ¡Qué clase de cuerpo es ese para una chica de escuela media!, como sea, su rostro tenía una mirada feliz y algo macabra. Luego estaba un chico rubio, su rostro era gentil, pero esos ojos… Esos ojos llevan una gran carga en su interior. Luego estaba una pequeña de cabello blanco y mirada inexpresiva, llevaba guantes de pelea, se notaba en su pose que sabía cómo pelear. Finalmente, una chica de cabello azul, le daba unas vibras similares al rubio, pero sus ojos estaban perdidos, casi como si no supiera exactamente porque se encontraba allí.

"Sea como sea, no deseamos luchar, pero si no accedes a venir con nosotros, no tendré más opción que encargarme de tí". Al decir esto, Rias comenzó a desprender una potente aura carmesí.

Issei observó la situación seriamente… Por cinco segundos.

"Bueno, ya qué".


"Uy, ¿Qué clase de espada es esa?". Aquel sacerdote de nombre Freed recuperaba la conciencia lentamente mientras sobaba su adolorida barbilla.

Pero sus lamentos fueron interrumpidos por estruendos provenientes de la iglesia donde se suponía que debía llevarse a cabo el ritual. Freed se puso de pie, decidido de ir a investigar lo que sucedía. Al ver más de cerca pudo notar como torrentes de energía carmesí y ataques eléctricos salían de las ventanas, paredes y el techo del lugar.

"¿Saben?, creo que mejor me voy". Dijo Freed, comenzando a huir como si no hubiera un mañana.

De pronto, desde dentro de la Iglesia salía Issei ileso de cualquier daño que podría haber recibido, la joven rubia se encontraba en sus brazos, también a salvo.

"¡Esos chicos no tienen muy buena puntería!". Dijo Issei mientras comenzaba a impulsarse de árbol en árbol velozmente a través del bosque.

Podía sentir la presencia de los jóvenes muy cerca tras él, por lo que apresuró su marcha lo suficiente como para poder sacar algo de ventaja. Ya llegados a las afueras de la ciudad, Issei dejó a la joven rubia delicadamente en el piso, escondida en medio de unos abundantes arbustos, luego de eso sacó su teléfono y marcó un número.

"Tengo a la chica, activen el círculo de transporte a esta ubicación en cinco minutos". Dijo el castaño, para luego dejar el aparato junto a la joven durmiente.

Issei procedió a salir nuevamente a terreno abierto, esperando pacientemente a que sus perseguidores lo alcanzaran. Cuando por fin esto sucedió, Issei se cruzó de brazos y sonrió.

"No lo entiendo, a todas luces acabo de hacerles un favor y ustedes quieren hacerme carnitas, creí que los demonios tenían algo más de honor que los caídos". Dijo Issei.

"Te dí la oportunidad de entregarte sin incidentes, ahora no nos dejas más opción que sencillamente llevarte por la fuerza". Dijo Rias volviendo a expulsar su aura llena de poder. "Akeno, Yuuto, Koneko y Xenovia, actuen a discreción".

"¡Si, jefa!". Dijeron todos al unísono.

El rubio y la de cabello azul invocaron espadas que Issei pudo sentir eran poderosas, la pequeña de cabello blanco simplemente adoptó pose de lucha, y la morena expulsó poderosa electricidad de su cuerpo, su ropa escolar cambió por la de una sacerdotisa de templo.

Musica: (The Only Thing I Know for Real - Instrumental)

"Oye, sabes que pude ver tus… olvidalo". Dijo Issei algo sonrojado, sacó su espada y se puso en guardia. "Aquí vamos". Con su espada brillando con una energía casi propia. Rias y su grupo lo rodearon, listos para atacar.

Akeno fue la primera en moverse, lanzando un rayo de electricidad hacia Issei, quien lo esquivó con una sonrisa. "¿Electricidad? Interesante elección para una sacerdotisa," dijo, burlón, mientras Akeno fruncía el ceño.

Yuuto se lanzó hacia Issei con su espada desenvainada, pero Issei bloqueó el golpe con facilidad. "Buen intento, rubio," dijo Issei, desviando la espada de Yuuto con un giro rápido. "Pero necesitarás más que eso para detenerme."

Koneko atacó desde el costado, sus puños envueltos en una energía blanca. Issei saltó hacia atrás, evitando los golpes con agilidad felina. "Vaya, pequeña pero poderosa. Me gusta," dijo, mientras Koneko mantenía su expresión seria.

Xenovia se unió a la pelea, su espada sagrada brillando intensamente. Issei la esquivó, y cuando Xenovia intentó un segundo ataque, Issei la desarmó con un movimiento fluido. "Una espada impresionante, pero no lo suficiente," comentó mientras Xenovia recuperaba su arma con una mirada decidida.

La pelea se intensificó, con Issei esquivando y bloqueando ataques de todos lados, pero sin tomarla demasiado en serio. Issei comenzó a contraatacar con más fuerza. Akeno lanzó otro rayo, pero esta vez, Issei lo cortó en dos con su espada, provocando una explosión de chispas.

"¡Qué clase de espada es esa!". Dijo Yuuto anonadado.

"Se llama Murasama y es la única en su clase… o bueno, realmente hay dos". Respondió Issei casualmente. "¡Pero la mía es más cool!".

Yuuto y Xenovia atacaron simultáneamente, pero Issei los desarmó en un instante, enviando sus espadas volando. "¡Vamos, chicos, pueden hacerlo mejor que eso!" dijo riendo y dejando a ambos espadachines humillados.

Koneko intentó un golpe directo al torso de Issei, pero él la atrapó de la muñeca y la lanzó con fuerza hacia atrás, haciéndola caer sentada y sin energía. "Eres fuerte, pero necesitas más técnica," comentó.

Akeno intentó nuevamente una rafaga de ataques eléctricos, pero Issei, ya habiendo descifrado el patrón de ataques de la morena, los esquivó uno por uno hasta quedar de frente a ella. Delicadamente realizó una maniobra que la dejó tumbada en el suelo.

"¿Eh?". Dijo Akeno sin entender cómo acabó así.

Finalmente, solo quedaban Rias e Issei en pie. Rias desató su poder carmesí, cargando una enorme esfera de energía que planeaba lanzar hacia Issei.

"Última advertencia payasito, o te rindes ahora o acabarás hecho ceniza". Dijo Rias, su paciencia ya por los suelos viendo como este sujeto había jugado con su grupo entero, humillandolo completamente.

Issei se detuvo y sencillamente enfundo la Murasama. Rias sonrió creyendo que se había rendido, pero sus esperanzas se desplomaron cuando Issei con su mano hizo un gesto de "adelante".

Rias sintió como su orgullo era insultado, ya habiéndo ofrecido demasiadas oportunidades, lanzó la esfera de poder destructor a Issei y este, sin inmutarse en lo más mínimo, esperó pacientemente a que la esfera estuviera lo suficientemente cerca.

Rias sonrió, su poder de la destrucción acababa con todo lo que tocaba, la victoria era suya, pero lo que sucedió después la dejó helada.

Issei sonrió al ver que el momento era el adecuado, puso su mano derecha frente a la empuñadura de la Murasama, con su mano izquierda apretó el gatillo en la funda. La espada salió disparada una vez más, cuando llegó a la mano de Issei, este con mucha fuerza cortó la esfera, dividiéndola en dos. "¡Eso es todo lo que tienes, princesa?" dijo Issei con una sonrisa arrogante mientras electricidad roja envolvía su brazo derecho.

Rias, jadeando e incrédula intentó otro ataque, pero Issei desapareció de su vista y reapareció detrás de ella, tocándola suavemente en el hombro. "Tiempo fuera," dijo con una sonrisa. "Creo que ya hemos tenido suficiente diversión por hoy."

Rias se giró lentamente, su expresión cambiando de furia a sorpresa y entendiendo que seguir luchando era inutíl. "¿Quién eres realmente?" preguntó.

Issei guardó la Murasama y suspiró. "Soy solo un chico que quiere mantener la paz, aunque sea a mi manera," dijo, mirando a Rias y su grupo. "Pero tengo que decir, fue un buen calentamiento."

Issei se alejaba, dejando a Rias y su equipo confundidos pero impresionados. "Hasta la vista," dijo Issei.

Con todos derrotados y exhaustos, no fueron capaces de perseguirlos y finalmente Issei y la joven rubia desaparecieron en un círculo de transporte.


El castillo de Itter, en Austria, es famoso por haber sido el lugar de una curiosa batalla en la segunda guerra mundial. Cuando el final de la guerra en Europa llegaba, tropas estadounidenses y alemanas unieron fuerzas para enfrentarse a las tropas de las SS que pretendían tomar el castillo y utilizar valiosos prisioneros en su interior para negociar con los aliados. Al final, la fuerza conjunta alemana y estadounidense vencieron a las SS, dejando el castillo como un símbolo de la unión posguerra.

Quizá ese símbolo fué lo que inspiró a Nexus a utilizarlo como una de sus bases principales en el mundo humano, ya que allí fue donde Issei y la aún inconsciente joven rubia fueron a parar.

"Alguién por favor traiga algo para cubrir a la pobre chica". Dijo Issei a los presentes en la sala donde fué a parar. De inmediato, dos mujeres llegaron para encargarse de la joven.

"La llevaremos a la enfermería de inmediato señor". Dijo una de las mujeres mientras se la llevaban.

Issei caminó fuera de la habitación, llegando a uno de los tantos pasillos del castillo, allí hombres y mujeres, Ángeles, demonios, caídos, humanos e incluso algunos seres de otras razas cooperan para trabajar silenciosamente por la paz. Una de esas mujeres se acercó a Issei.

"Buen trabajo en Kuoh". La mujer en cuestión era una mujer de cabello púrpura y anteojos vestida formalmente.

"Sirzechs, ¿está aquí?". Preguntó Issei.

"Yo también te extrañe Issei". Dijo la mujer, molesta por la actitud del muchacho.

Issei frunció el ceño y soltó un suspiro, se acercó a la mujer y la abrazó cariñosamente.

"Hola Penemue, yo también te extrañe". Issei era el 98% del tiempo irreverente y burlón, pero habían algunas personas que podían hacerlo comportarse, una de esas personas era Penemue, después de todo, ella fue una de las mujeres que lo crió.

"Así está mejor, y respecto a Sirzechs, estará aquí en un par de horas, llamó a una reunión con los seis". Dijo Penemue.

"¿Los seis?, ¿sucedió algo?". Preguntó Issei algo preocupado.

Nexus es una organización cuya existencia solo la conocen las personas necesarias alrededor del mundo, muchas de esas personas casi actúan como agentes dobles en su vida cotidiana. De enterarse de la existencia de este grupo, el mundo se llenaría de conflictos internos e incluso guerras civiles, especialmente entre los demonios al haber tantas familias antiguas que solo pretendían conquistar el mundo entero.

Es precisamente por esto que los seis miembros fundadores de nexus casi nunca se reunían, todos ellos eran parte los que lideraban las tres facciones, por lo tanto, si todos ellos desaparecen al mismo tiempo por horas y horas, la gente comenzará a sospechar. Si estas reuniones tenían lugar era solo porque había una crisis que amenazaba la paz entre las facciones.

"Lo más probable es que te quiera allí, de cualquier forma podrás hablar con él". Dijo Penemue sonriendo amablemente.

Issei no dijo nada y solo asintió con la cabeza, algo le decía que las cosas estarían interesantes.

En una de las salas de reuniones más seguras del castillo de Itter, un aura de tensión y solemnidad impregnaba el ambiente. Los seis fundadores de Nexus se habían reunido para discutir la reciente crisis que había amenazado la frágil paz entre las facciones.

Sirzechs rompió el silencio primero, "Gracias a todos por venir. La situación con Kokabiel y la espada Excalibur ha puesto a cada facción al borde de un conflicto abierto. Sabíamos que este día llegaría, pero... no esperábamos que fuera tan pronto."

Azazel asintió, su expresión preocupada. "La aparición del Hakuryuukou en el mundo ha sido alarmante para todos. Cada facción parece creer que él trabaja para la otra, creando una atmósfera de desconfianza y sospecha."

Michael, con un suspiro, agregó, "Desde el punto de vista de los ángeles, la intervención del Hakuryuukou ha sido vista como una posible agresión, sospechan que fue por parte de los demonios. Además el Vaticano está especialmente molesto... ya que hemos perdido a una de nuestras mejores exorcistas, Xenovia. Su crisis de identidad tras descubrir la verdad sobre padre... ha llevado a que se una al grupo de Rias Gremory."

Gabriel, con tristeza en su voz, continuó, "Es una pérdida dolorosa para todos nosotros. Xenovia era una guerrera devota, pero... la verdad sobre la muerte de papá fue demasiado para ella. Ahora, también estamos siendo presionados para dar explicaciones y mantener el orden entre nuestros seguidores."

Ajuka, frunciendo el ceño, dijo, "Desde el lado de los demonios, estamos en una posición delicada. La aparición del Hakuryuukou ha sido vista como una señal de que los ángeles caídos o incluso los ángeles están tomando acciones clandestinas. Creo que necesitamos aclarar que no está trabajando para ninguna facción."

Penemue, con una voz calmada, sugirió, "No, es vital que mantengamos nuestra posición neutral. Nexus fue creado para prevenir estos conflictos, no para... avivarlos. Debemos trabajar juntos para presentar una narrativa unificada que explique la aparición del Hakuryuukou y... calme las tensiones."

Sirzechs asintió, "Exactamente. Debemos ser claros en que el Hakuryuukou no actuó a favor de ninguna de nuestras facciones, si por su cuenta para evitar una catástrofe mayor."

Michael, con preocupación evidente, añadió, "El Vaticano exige una compensación por la pérdida de Xenovia y una explicación detallada de los eventos. Están dispuestos a tomar medidas drásticas si no reciben una respuesta satisfactoria."

Ajuka intervino, "También debemos asegurarnos de que nuestras propias facciones no vean esto como una muestra de debilidad. Muchos en el infierno ya están listos para empezar otra guerra si es necesario."

Penemue concluyó, "Estoy de acuerdo. Debemos actuar rápidamente para difundir cualquier rumor y asegurar a nuestros seguidores que Nexus está más fuerte que nunca. Propondría que cada uno de nosotros haga una declaración a sus respectivas facciones, subrayando la importancia de la cooperación y la paz."

Sirzechs, con determinación, finalizó, "Entonces, es un plan. Nos reuniremos con nuestros consejeros más cercanos y prepararemos nuestras declaraciones. Esta crisis puede ser una oportunidad para... fortalecer los lazos entre nuestras facciones y demostrar que Nexus sigue siendo una fuerza para la paz."

Los seis líderes asintieron en acuerdo, cada uno consciente de la gravedad de la situación y la importancia de mantener la estabilidad. La reunión terminó, pero el trabajo apenas comenzaba. La misión de Nexus de mantener la paz entre las facciones se había vuelto aún más desafiante, pero no menos vital.

Issei por su parte se mantuvo en silencio, escuchando todo y tomando nota de la situación. Sirzechs ya estaba informado de cómo había salido su incursión en Kuoh y de su encuentro con su hermana.

"Oí que tu misión tuvo éxito". Dijo Sirzechs una vez que todos los demás habían abandonado la sala.

"Ahórrate el discurso de padre orgulloso Sirzechs, ¿por que no me dijiste que tu hermana estaría allí". Sirzechs suavizo su mirada, conocía a Issei y su temperamento.

"Si te lo decía ibas a querer conocerla, aunque al parecer eso fue inevitable". Dijo Sirzechs sonriendo.

"¿Que?, ¿a qué te refieres?".

"Por favor Issei, cuando te mostré la fotografía de mi familia por primera vez quedaste anonadado cuando viste a Rias, ¿crees que no noto tus sutiles intentos de hacerme hablar de ella cuando me preguntas acerca de mi vida personal?". Dijo Sirzechs, satisfecho al ver el rostro de incomodidad de Issei. "Apuesto a que actuaste muy cool con ella, ¿no es así?".

"¿Que?, yo… la verdad… algo así". Sirzechs rió, era raro ver a Issei actuar como un chico de su edad de vez en cuando

"¿Vez?, supongo que quería que su primer encuentro fuera fortuito, por eso no te lo dije". Dijo Sirzechs poniéndose de pié, poniendo una de sus manos sobre el hombro del castaño.

"¿No estás molesto?. Preguntó Issei confundido, suponía que Sirzechs le reclamaría por haber luchado con su hermana y su grupo.

"Para nada, ¿qué opinas de ellos?.

Issei reflexionó unos segundos ante la pregunta de Sirzechs. "Son buenos muchachos, de corazón amable, ninguno de ellos quiso hacerme daño realmente, supongo que se dieron cuenta de que yo no quería luchar con ellos. Sin embargo, no saben luchar en equipo, con sus habilidades, si supieran coordinarse me hubieran puesto en muchos aprietos".

"Bien, en eso estamos de acuerdo". Dijo Sirzechs, volviéndose a donde estaba sentado para sacar unas carpetas de información para luego entregárselas a Issei.

"¿Qué es esto?". Dijo Issei confundido.

"Información detallada de cada uno de los miembros del grupo de mi hermana". Dijo Sirzechs dándole más preguntas que respuestas a Issei.

"No entiendo, ¿por qué me las das a mí?".

Sirzechs sonrió y dijo. "Porque quiero que los entrenes".

Issei rió como si le hubieran dicho un mal chiste, pero al ver el rostro sereno de Sirzechs, se detuvo.

"¿Que yo qué?".