Ranma ½ no me pertenece. Todos los derechos son propiedad de su autora, la gran Mangaka Rumiko Takahashi. Es un escrito sin fines de lucro.
Esta historia participa en la dinámica #RanKaneWeek2024 titulada: #Por_amor_al_fandom de la página #MFFIYR .
*Es una AU (Universo Alterno) donde los personajes pueden tener comportamientos distintos a la historia original de Ranma.
ENTRE COMPROMISOS Y RAZONES
Capítulo 5
Día 5 #PermítemeAmarte
Ranma retomó la conversación que tenían.
–No, Akane. No te preocupes por mí. Fue una decisión que venía analizando incluso antes de que el Doctor Kaito falleciera. Solamente se pospuso. Además, mi casa queda cerca de mi Dojo, eso me facilita las cosas para los traslados.
Akane le brindó una linda sonrisa, en señal de que aceptaba su explicación. Ahora podía comprender un poco más, el carácter de Ranma y no había dudas en ella sobre la inocencia de él. Suponía que en algún momento, el joven tomaría la decisión de volver a Nerima y tratar de arreglar el malentendido sobre el dinero.
Akane le entregó la carta que la señora Saotome le dió para Ranma.
Él la guardó en uno de los bolsillos de su pantalón. Y le pidió a Akane que le contara cosas sobre su madre. Akane aprovechó el momento para darle el mensaje de la "pobre y anciana madre" que extrañaba a su hijo. Ranma soltó una carcajada recordando que su madre era muy dramática.
Ranma recordó que Nerima, al ser un lugar pequeño, todos se conocían y sabían los chismes de los demás.
Así que dió por hecho que al ser su madre tan conocida, se habría enterado por algún vecino sobre el viaje de Akane a Kochi a ver a su hermana. Además confiaba en ella y estaba completamente seguro que su madre no le contaría a nadie sobre su paradero a menos que fuera de su entera confianza. Ni siquiera su padre sabía donde se encontraba.
Eso le agradó porque significaba que tenía en buena estima a Akane y su familia.
Eso era un plus que lo alentó, ya que estuvo enamorado de Akane desde hace mucho tiempo y al marcharse, se hizo una promesa así mismo de que volvería a Nerima, solo por ella y por su madre. Los demás no tenían importancia. Su amigo Tofu lo mantuvo al tanto de la vida de Akane, sus decisiones, lo que hacía y los acontecimientos importantes en su rutina. Así se enteró de que Akane, al igual que él, amaba las Artes, el deporte y se hacía cargo del Dojo de su familia. Ranma deseaba tanto que Akane le permitiera demostrarle su amor.
Que le permitiera enamorarla, así como él lo estaba, encandilado totalmente de ella, de esa linda adolescente que lloró al verlo partir, y a la cual nunca olvidó.
Y definitivamente, se sentía a la altura de ella, de poder brindarle todo cuanto se merecía.
Esperaba que Akane se permitiera conocerlo y así, despertar en ella el mismo sentimiento que él.
Que le permitiera amarla.
Aún había mucho por hablar.
Tocó el turno de Akane de contar un poco sobre su vida en ese tiempo, pero al ver la hora, decidieron dejar esa conversación para el día siguiente.
Ninguno de los dos ocultaba el hecho de que deseaban seguir viéndose.
Akane y Ranma acordaron verse temprano para ir a correr juntos. Después Ranma invitaría a almorzar a Akane a uno de sus lugares favoritos, un pequeño restaurante donde vendían okonomiyakis que, según Ranma, eran deliciosos.
Al día siguiente, después de una hora corriendo, tomaron una pausa para descansar y dirigirse, ya con calma, al lugar acordado para almorzar.
Los recibió una chica joven, de ojos azules y linda sonrisa, quien acercándose a ellos, le dió un fuerte abrazo a Ranma y saludando a Akane, le dirigió una mirada de apreciación a la chica, quien se sonrojó por la intensidad. Y Ranma dándose cuenta de la situación, no dudo en dejar claras sus intenciones con su amiga.
– Ukyo, basta, la haces sentir incómoda. – le dirigió una mirada seria.
– Pero Ran-chan, no puedo evitarlo, es preciosa. ¡Y ese sonrojo no hace más que resaltar su belleza!
Ranma sonrió mirando a Akane.
– Si, es preciosa, no hay duda. ¡Pero yo la vi primero! – Y, ante esto, Ukyo levantó las manos en alto, en señal de rendición.
–¡Me queda claro, amigo! Ya marcaste territorio. Te deseo suerte. – Dicho esto se alejó para preparar sus pedidos.
Ranma condujo a Akane hacia una de las pocas mesas que había libres en el lugar, ya que a esa hora, tenían muchos comensales en el restaurante.
Akane continuaba sonrojada después de la conversación que tuvieron Ranma y su amiga.
¡Era como si pelearan por ella!
Y Ranma no ayudaba para que se calmara, puesto que no dejaba de mirarla y sonreír.
–¿Ranma? – Akane no sabía cómo preguntar algo sobre la conversación que tuvo el joven con su amiga. –¿Tu amiga es…?
–¿Rara? – Ranma soltó una carcajada. – Se a que te refieres y si, Ukyo es lesbiana. Pero no está ciega, le gustaste. Es verdad que eres muy linda Akane. – Ahora tocó el turno a Ranma de sonrojarse un poco. – Por eso le aclaré las cosas. No quiero rivales rondando.
Akane casi abre la boca de la sorpresa. Recordaba que Ranma no era tímido, pero tampoco habría imaginado que sería así de directo. Y Akane debía ser sincera, le agradó mucho que a Ranma le pareciera hermosa. A ella seguía gustándole él.
Terminaron de desayunar y al salir, Ranma tomó de la mano a Akane. La chica a su vez, sintió que su corazón retumbaba. Su primer amor la tomaba de la mano y todo lo demás, ya no tenía importancia.
Akane se encontraba tan cómoda en presencia de Ranma que, casi sin darse cuenta, se veían todos los días para salir a correr. Era una rutina muy cómoda para ambos. Conversaban sobre cualquier cosa, charlas triviales, pero a la vez entretenidas. Nada más profundo que eso.
Pospusieron charlar sobre temas más profundos.
Parecía un acuerdo tácito entre ambos. Ninguno tocaba temas personales. Akane no deseaba recordar de ningún modo lo que le esperaba al regresar a casa y Ranma no deseaba seguir hablando sobre su familia, al menos aún no.
Días atrás había leído la carta que Akane le entregó de parte de su madre. En ella, su mamá lo ponía al día sobre su salud y la de su padre, algunos asuntos sobre el Dojo y nada más. Esta carta tenía la particularidad de hablar sobre la tristeza que sentía de no poder ver
a su único hijo. Deseaba abrazarlo como solo una madre podría y transmitirle todo el amor que le tenía acumulado. Narraba de tal manera su ansiedad, que por un momento Ranma sintió el temor de que pudiera estar enferma y de ahí, la urgencia por verlo.
Esa misma noche la había llamado, contra todo pronóstico y así su madre le aseguró que su salud estaba en excelente estado. No así su estado de ánimo. Ese estaba por los suelos ante la ausencia y los acontecimientos que se estaban suscitando debido a su alejamiento.
El primo de Ranma, Ryu, insistió en ser nombrado heredero de la fortuna Saotome. Y con eso, exigía también el derecho de manejar el Dojo a su antojo y borrar a Ranma del legado familiar.
Además le habló sobre una fusión y un posible enlace matrimonial.
Ranma ya no quiso seguir escuchando a su madre sobre eso. Si el imbécil de su primo deseaba casarse, eso no le interesaba a él. Lo que le agradó mucho y le brindó consuelo fué que su mamá le aseguró que creía en su inocencia.
A Ranma lo único que le interesaba era la mujer que estaba ahora mismo trotando junto a él. Él la miró y Akane le dedicó una linda sonrisa, haciendo notar, que aún en silencio, podían estar cómodos uno con el otro.
Akane entró a casa de su hermana entre nubes, flotaba de felicidad. En la sala ya la esperaba Kasumi, quién al escucharla entrar, la llamó.
–Akane, hermanita, te ves muy feliz. – Kasumi le sonrió a su hermana.
–¡Sí, lo estoy! ¿Recuerdas cuánto me gustaba Ranma cuando era una chiquilla? – Akane se dejó caer en uno de los sofás, no sin antes, ayudar a su hermana a hacer lo mismo.
– Me alegro que las cosas vayan bien entre ustedes. Ranma es muy estimado por Tofu y su madre. Es parte de la familia. Y yo también he llegado a tomarle afecto. Es un hombre sumamente gentil. – Kasumi hizo una pausa, levantó la vista para ver a su hermana a los ojos y le preguntó con suavidad. – ¿Eso quiere decir que estás libre de tu compromiso con Ryu Kumon?
Akane se puso de pie de un salto.
–¡Mi compromiso! – comenzó a caminar de un lado a otro, ansiosa. –¡No puede ser que me olvidara de eso! ¡Lo olvidé por completo! ¡No se lo he dicho a Ranma!
–¿No se lo has contado a Ranma? ¡Akane, Ryu es su primo! ¡No puedes hacer esto! ¡No puedes engañarlo así! ¡No puedes!
–¿Engañarlo? ¿Cómo me crees capaz de engañarlo? ¡Olvidé mi compromiso al llegar aquí! En casa me agobia todo el mundo. Tú sabes mejor que nadie, que no deseo casarme con Ryu. Pero tanto papá, Nabiki, los Saotome y el mismo Ryu están siempre sobre mí, no me dejan respirar ni un momento, no me escuchan… – Akane se dejó caer en el sofá y comenzó a llorar, cubriéndose los ojos con sus manos.
Kasumi intentó levantarse para llegar a su hermanita, pero le fue imposible. Así que llamó a su hermana para que se sentara a su lado y una vez ahí, la abrazó.
–Tranquila, hermanita. Discúlpame por favor. Debí recordar que no eres una mentirosa. Jamás jugarías con los sentimientos de los demás. Pero debes tener bien presente, que si juzgamos el modo en que te mira Ranma y que llegaron tomados de la mano, tu le gustas…
–Creo que declaró sus intenciones conmigo… – Akane le contó el asunto del almuerzo con la amiga de Ranma y eso no dejó lugar a dudas de que el joven de trenza, tenía toda la intención de tener una relación con la joven Tendo.
Akane reanudó el llanto y Kasumi trataba de consolarla. Sabía que tanto su padre como Nabiki, estaban empeñados en que se realizara el enlace matrimonial entre Akane y Ryu. Aún en contra de los deseos de su hermanita.
Algo debía hacerse, hablaría del asunto con su esposo, para juntos llegar a una posible solución. Todo para bien de ambos jóvenes.
Akane no sabía qué hacer. Se encontraba con muchas dudas, con temor. Sabía perfectamente que en cuanto Ranma supiera que Ryu Kumon era su prometido, lo tomaría como una traición.
La relación que podría surgir entre ellos se acabaría antes de empezar. No habían tenido oportunidad de conocerse bien, ni de permitir que sus sentimientos llegaran a profundizar al grado de confiar el uno en el otro.
Ranma incluso podría pensar que ella solo buscaba una aventura pasajera.
¡Y eso en el caso de que Ranma realmente estuviera interesado en ella hasta ese extremo!
¿Cómo podría explicarle que ella no amaba a Ryu, que ese compromiso no era su idea, ni su voluntad?
¿Y cómo podría seguir adelante con ese compromiso horroroso, a sabiendas que su corazón jamás sería de Ryu? Ahora estaba más que segura de eso. No podría ser feliz con él.
Ni siquiera se sentía cómoda en su presencia, tenían pensamientos muy distintos, él era demasiado autoritario para su gusto. Y aunque ambos pertenecían a familias tradicionales, ahora sentía que, al menos de su parte, no podría seguir adelante.
Y ya no era solo por desear el amor de Ranma si no por ella misma. Había llegado el momento de plantar cara a todos y demostrar que había crecido, no solo físicamente si no también en su forma de pensar.
No podía seguir adelante con lo del compromiso porque simplemente no sería feliz y tampoco haría feliz a Ryu. Estaría todo el tiempo insatisfecha si su vida se iba a limitar a ser una ama de casa, un mueble sin voz ni voto.
Además, las intenciones de Ryu eran muy claras. Tenía pensado cerrar el Dojo de su familia. Y esto no sería beneficioso para ellos. Es cierto que Nabiki podría ajustar las cosas en el contrato, para recibir un porcentaje sobre los estudiantes y los torneos ganados, pero con el tiempo, corrían el riesgo de que, en caso de que el Dojo Saotome sufriera algún contratiempo que le impidiera continuar dando clase, los Tendo se quedarían sin ingresos. Y por si fuera poco, eso de ser unos mantenidos, no le agradaba en lo más mínimo.
Akane se sentía bastante preparada para seguir dando clases como maestra principal del Dojo. Y tenía personal de apoyo que ahora mismo se estaban haciendo cargo de cubrir sus clases.
La primera en poner el grito en el cielo sería su hermana Nabiki. Y su padre sería el siguiente puesto que obedecía a Nabiki en todo. Pero ya era suficiente. Se trataba de su propia vida y no podían ofrecerla al mejor postor solo por ganar dinero.
Eso era denigrante.
Hola, mis niños!
¿Les está gustando como va la historia?
Si les pareció extraño la camaradería con la que se dirigen Ranma y Akane, el uno al otro, recuerden que para éste momento ellos tienen 26 años. Ya crecieron. La última vez que se vieron tenían 18 añitos pero ambos se gustaban. Y aclaré por si no entendieron que la única timida era Akane.
Por tanto, al verse de nuevo, fué más fácil el contacto. Y otro factor importante es que Akane está lejos de quienes la presionan y la mantienen tensa, aquí puede permitirse ser ella misma.
En fin, aclarado está y sigo con mi historia.
De verdad no tengo forma de agradecer lo suficiente que me lean, que me sigan y me pongan en favoritos.
Muchas gracias!
Gracias a mi redactora y Beta Jimena…(que le suban el sueldo jajajajaja)
A mi asesor técnico Raúl.
Gracias por el apoyo a mis Locas Por El Dios Griego,las quiero mis niñas!
Besos enormes para mi querida Maya Shapiro, gracias por tu entusiasmo mi niña!
Un abrazo para mi querida Rodacio.
Gracias a Benani por el apoyo y promoción.
Gracias también a mis Locos de Nerima, Amantes del Fanfic y Todas amamos a Ranma.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
Con Cariño:
Juany Nodoka.
