La lluvia caía con fuerza en el piso mientras los cuerpos de la pareja Hoffmann yacían muertos en el suelo de su hogar.
La señorita Emma Hoffmann y el padre de familia Johann Hoffmann fueron asesinados por Irma Klein (hermana de Emma Hoffmann). A mis 8 años, me enteré de esto mientras espiaba a mi tía hablar con una vecina que a veces me dejaba entrar a su casa. No supe qué hacer en el momento, solo corrí a mi habitación y lloré por media hora. Empezaba a entender por qué mi tía siempre pareció odiarme bastante, siempre regañándome cuando no hacía nada malo, siempre mirándome de mala manera y tratándome de forma seca. A veces parecía que lo hacía para divertirse, como cuando me castigaba sin sentido alguno y se reía mientras me golpeaba.
Empecé a evitar más a mi tía desde que escuché eso y me refugié en algunos libros antiguos de mi padre (antes de que mi tía los vendiera). El que más me llamó la atención en su tiempo fue "Principios de la Alquimia", donde descubrí lo que era la alquimia y las cosas sorprendentes que se podían hacer con ella, desde convertir mero barro en figuras detalladas hasta llegar a transformar plomo en oro. Empecé a centrar todo mi tiempo en estudiar más y más sobre alquimia. Leía y terminaba libros en poco tiempo. Pronto, me quedé sin material, así que tuve que empezar a escaparme de casa para poder vender cosas que creaba con la alquimia y así comprar unos cuantos libros más sobre el tema.
Un día, mi tía me descubrió. Me castigó, me reprendió, me encerró en mi cuarto y me dejó sin comida. Aunque lo más importante, destruyó todos los libros de alquimia que tenía de mi padre. Empecé a sentirme solo con el tiempo y desesperado, ahora que estaba encerrado en mi casa, no tenía nada más que hacer. No tenía amigos, y si los tuviera, tampoco los hubiera podido ver. Empecé a tener dudas sobre la alquimia: "¿Qué es lo más grande que podría hacer?" "¿Hay algún límite para la alquimia?" "¿Podré... crear vida con la alquimia?".
Ahí fue donde cometí mi error, intentar crear vida con el uso de la alquimia. Estudié solo por semanas sin descanso, midiendo los materiales exactos que necesitaba para poder transmutar a una persona y acabar con mi soledad. Luego de saber la cantidad exacta de material, me salí de la casa una noche, intentando no despertar a mi tía, para recolectar los materiales que no tenía en casa y logré volver sin despertarla. Aquí es cuando el infierno comenzó. Empecé la transmutación con fe en que podría llegar a crear otro ser humano. Un brillo inmenso cubrió mi habitación y a lo lejos empecé a ver una figura que pronto empezó a distorsionarse. Mi vista se empezó a nublar y luego de un tiempo aparecí en un plano completamente blanco en el cual lo único que había era una puerta gigante y un niño de mi misma altura.
-¿Quién eres?
-Yo soy La Verdad, el universo, Dios, Todo y también... tú.
-¿Tú eres... Dios?
-Así es.
-¿Qué se supone que hago aquí?
-Si lo que quieres es crear "vida", tienes que seguir las órdenes de la Alquimia. "Intercambio Equivalente".
En ese momento, mi cuerpo fue arrastrado por varias manos negras que me llevaron a la puerta y vi varias cosas. Conocimiento fue puesto en mi cabeza de manera inmediata, dándome un dolor de cabeza inmenso. Además de eso, mi brazo derecho fue arrebatado y fui expulsado de inmediato de ese plano, dejándome en una horrible agonía.
