0_0; WOW, ¿13 reviews? ¿Acaso por fin se acabará mi suerte? La verdad no lo sé, pero si ustedes se toman tantas molestias por dejarme tan bellos reviews, yo me tomaré las molestias de seguir actualizando rápidamente. Así que sin decir más, contestaré a sus reviews:
dafguerrero: No es intencional, pero tú también no tienes por qué desvelarte leyendo, siempre lo puedes leer al día siguiente, jajajajaja. Nop, Diomedes no puede vivir sin ir tras una falda así como lo has dicho, y es esta actitud la que lo pondrá en muchos peligros en un futuro no muy lejano. El punto de Anficlas como personaje importante es que conozcan la parte del mito que se acaba de descubrir, la visión del sueño es mi invención claro está, pero en el capítulo que por fin lo sienta necesario, les anexaré el mito de Anficlas. En el caso de Menelao, tiene un humor bastante explosivo, y sí será problemático, pero tiene verdaderos sentimientos de amor por Helena, lo que lo hará un personaje bipolar, ¿entienden? Porque es bipolar, de polos, porque es un Acuario y… nah, olvídenlo… te dejaré dormir, no te esfuerces mucho, puedes leerlo mañana, jajaja, yo esperaré pacientemente. Haré lo posible porque Toante te caiga bien. Ya veré si después pedo leer el fic que me recomiendas.
andromedaiorossayita: Lo único que puedo decir al respecto de lo de Disney es que admito que la película es divertida, pero no prefiero en absoluto el mito que Disney inventó, la verdad tenía creo que 12 años cuando vi la película de Hércules y en lugar de salir feliz salí enojado, de hecho mi primer fanfic fue una carta a Walt Disney explicándole cómo debió ser la película de Disney, carta que nunca mandé, jajaja. Por cierto, la escritora de Harry Potter es la que se robó el nombre, Hermione es el nombre de la primera hija de Menelao y Helena, no estoy inventando nada de eso, jajaja. Ya me acordé de otro rarito de Lost Canvas, Phantasos con el Cid, jajajajaja. Trataré de leer más fics, de momento esto leyendo Odiseo de Valerio Massimo Manfredi, que por cierto, tiene bastantes errores con respecto al mito pero bueno. Patroclo probablemente pudo haber sido un Sagitario pero ya es un poco tarde para cambiarlo, la referencia de Dohko con Quirón era el cómo miraba la cascada desde la cima de la montaña, pero al parecer no hizo tanto énfasis. Prometo ser más bueno con Anficlas, pero igual que Diomedes, de momento les toca sufrir, lo siento. Casandra volverá a hacer de las suyas en este capítulo.
Suki90: Nuevamente lamento apasionarme, pero en verdad odio a Seiya, pero si lo llego a usar en una historia no lo haré menos, en Guerras Doradas tuvo un papel según yo, decente. No te preocupes por no leer Miloris, yo tampoco leería un Saori por Seiya, así que por favor no te sientas obligada, estoy satisfecho de que leas al menos Guerras de Troya, muchas gracias. Patroclo tendrá un buen papel, aunque creo que me va a quedar muy similar a Aioria. Si quieres te puedo meter en la historia para que compitas con Egialea y Anficlas por el amor de Diomedes, jajajajaja es broma, es broma. En cuanto al color de cabello de Toante, ve a google y busca una imagen de "Yagiro Saiga" del anime de "Special A". Ese es el tono que me imaginé para él. Jajaja ¿pedazo de idiota dijiste? Jajajajaja. No te preocupes, son solo las familias directas las que odian el incesto, el resto de la población de ese entonces o no sabe que es o lo toleran. Muchas gracias por seguirme leyendo.
kyokai1218: No te preocupes, me alegra seguirte leyendo, debiste haber vivido una verdadera pesadilla sin internet, te compadezco, lo lamento mucho por ti, yo no podría sobrevivir. Pegaso y Unicornio son amigos en Lost Canvas, ¿Qué nadie ha visto Lost Canvas? Heracles y Jaspn murieron ambos poco antes del inicio de la Guerra de Troya, alrededor de cuando Odiseo tenía 18 años, en estos momentos tiene 20, por lo que acaban de morir. Lo del combate de Pegaso y Dragón lo mencionaré después. Aún falta un poco para el rapto de Helena, lo entenderás en este capítulo. Jajajajaja ahora que lo mencionas, es una buena estrategia la de Anficlas. En este capítulo habrá un nuevo caballero dorado, por cierto, ¿Quién dices que te cayó bien? ¿Nestor de Géminis o Antíloco de Virgos? Como sea son padre e hijo.
midusa: Géminis y Virgo como mencioné anteriormente son padre e hijo, y en cuanto a Virgo tengo algunas sorpresas, ya que en esa época, creo, la verdad no estoy muy seguro, el budismo aún no existía, así que las Técnicas y forma de vida del caballero de Virgo no pueden ser iguales a las de los caballeros de Virgo actuales. Me divertiré mucho creando mi propia versión de Virgo, jajajajaja. Lo de Anficlas y Diomedes ya veremos si termina bien o no, pero no olvides a Egialea, ni a Suki, digo, jajajajaja, es que a Suki también le gusta Diomedes. Lo de Afrodita falta mucho para eso.
Toaneo07 2.0: Mi buen amigo, me adelanté contigo y te respondí tus dudas en un PM, perdona si no lo hago por este medio porque no quiero arruinar la sorpresa para muchos, Anficlas es un mito reciente, se descubrió hace creo que dos meses, lo pasaron en un reportaje de las noticias y yo lo anoté todo, por eso no hay información referente en internet de Anficlas, no mucha al menos, ya hay algo. Toante por otra parte, me sorprende que no haya nada, es el último hijo de Jasón, eso es lo único que importa de momento.
Liluz de Geminis: Mientras haya reviews, hay capítulos nuevos, además, no tengo que pensarlo mucho, como he dicho antes, el mito ya existe, así como el titanic siempre se va a hundir, jajajajaja. Lamento haberte herido con la relación de Helena y Menelao, no era mi intención. T_T. Lo de Perséfone y su cabello lo saqué porque ella sale en el juego de Saint Seiya Online con esa forma. Diomedes vivirá con el trauma y el deseo de tener hijos, esperemos algún día se le cumpla. Jajaja te imaginé risa y risa por las patadas de Anficlas, jajajajaja, que bueno que te gustó. Solo no te vayas a poner como Casandra.
GiiMee: Si no comentas ¿cómo sabré si te gustó o no? Jajaja, te invito a seguir expresando tu opinión, suelo tomarlas en cuenta, además soy adicto a los reviews, muahahahaha. Gracias por tus comentarios de las personalidades de los personajes, espero poder mantener esa magia aun cuando siga introduciendo a nuevos personajes, estoy muy interesado en saber los comentarios del nuevo dorado de este capítulo. Y sí, me confundo con los nombres de Odiseo y Diomedes, trataré de arreglar eso. Si tuvieras una cuenta de ff te podría enviar un PM con el mito de Anficlas, ya que si lo contesto aquí podría arruinarle la historia a los demás, pero si me das otro medio de contacto, te lo mandaré sin problemas, últimamente todos me agregan al face, jajajajaja. Penélope está embarazada a los 14 años porque en ese entonces no había tele, ¿Cuál crees que era el principal medio de distracción? La fábrica de bebés, jajajajaja. Probablemente estoy exagerando mucho con Diomedes, le quitaré algo de protagonismo, jajajajaja. Lo de Paris y Helena lo iras entendiendo poco a poco, se paciente, jajajaja, ya lo entenderás.
Roygvid: Te mandé un PM para informarte de la existencia de Guerras Doradas peor me ignoraste rotundamente T_T. Diomedes es una parodia de mí mismo, jajajajaja, parece que nos parecemos, somos igual de perversos, muahahahaha. Lo de la idea de Paris como Hades me la dieron, yo no lo planee así, jajaja, pero me gustó la idea y la usé. Ni hablar, que se le va a hacer. Hay muchas historias referentes al regreso de Diomedes, yo acoplaré la más cercana al perfilo histórico, no al mitológico, en español, donde quedaron las raíces de Diomedes al final, lo entenderás a su debido tiempo. No te preocupes mi amigo viajero, yo entiendo, deja reviews cuando tengas tiempo, me saludas a tu Mii.
Mee: 0_0; ¿eres la nueva novia de Roy? Me pareció mucha coincidencia, pero dejando eso a un lado, a contestar tu review: T_T que bello tu review, gracias por decir esas cosas de mi forma de escribir, esto me alienta a intentar el giro profesional… sniff… gracias. ¡YAY! ¡Soy especial! Me sentí como Casandra, jajajajaja. Espero que sigas aprendiendo de mitología al leer esta historia, si tienes cualquier duda, no dudes en preguntar. Descuida, la continuaré, esta se ha convertido en mi proyecto principal.
TsukihimePrincess: Definitivamente la cultura Troyana era algo extremista y orgullosa, jajajajaja. Hoy le agregaremos otra tragedia al libro de Diomedes, me siento un poco mal por Odiseo, pero Diomedes es un personaje mucho más interesante que Odiseo, ya veré como le hago justicia a Odiseo próximamente. Jajaja, no me esperaba que Antíloco se viera como un arrogante, tiene su estilo particular pero no al nivel de Aquiles, jajajajaja. Gracias por seguirme leyendo Tsuki, espero no defraudarte.
DanaaF: ¿Teneo? DanaaF, Teneo es el sucesor de Hasgard de Tauro de Lost Canvas, Pegaso en esta historia se llama Toante, jajajajaja. Si leíste Guerras Doradas y ubicas a Jasón, esa es la personalidad que pretendo darle a Toante, algo heroico, pero enfocado al liderazgo y a la planeación, no a atacar hasta que funcione, como Seiya intentando darle de flechazos a Poseidón, hasta que no quedaron todos como coladera menos él, ah pero hay va el terco a seguir disparando verdad, como si a sus amigos les agradara mucho ser flechados, por cierto, esa parte no tiene sentido, la flecha mata a los dioses pero a los amigos de Seiya no les hace más que un agujero y listo. No tiene sentido. Jajaja todos quieren a Diomedes, pobres de Odiseo y Aquiles, Diomedes va ganando en popularidad. Paris y Casandra son todo un caso, te recomiendo no intentar deducir si son buenos o malos todavía, ni yo lo sé aún, jajajajaja. Lo de Helena como Perséfone, ya está hecho, disfrútalo.
EDITADO: 30/06/2024
Saint Seiya: Guerras de Troya.
Saga de los Aqueos.
Capítulo 6: El Robo del Paladio.
Hélade. Atenas. Senda a la Casa de Aries. Año 1,195 A.C.
-Una presencia profunda ha caído sobre el Santuario -habló un Caballero de Athena, de al menos unos 28 años, vistiendo una Armadura de Bronce de color azul lustroso. Caía el mediodía en el Santuario, las sombras habían sido robadas por Apolo, que estaba sobre las cabezas de los hombres escondiendo las mismas con sus rayos de luz, mientras un joven en una armadura anaranjada, ascendía por las 12 Casas-. ¿Un sirviente de Poseidón? Que atrevimiento -explicó el caballero, de cabellera negra y corta, y poseyendo unos ojos verdes brillantes, mientras ante los templos del Santuario de Athena, y cercano a la primera de las 12 Casas, se colocaba a la defensiva interrumpiendo el ascenso del recién llegado-. Mi nombre es Talpio de Élide, Caballero de Bronce del Delfín. Por órdenes del Patriarca Calcas, no se permite invadir los límites de las 12 Casas. Te ordeno no dar un paso más -ordenó Talpio, con su cosmos azul rodeando el paso entre las montañas.
-Talpio de Élide, ¿uno de los 3 Co-Reyes? -habló un joven, de cabellera corta y enchinada de un tono azul celeste, y con unos inmensos ojos rosados. Vestía una armadura similar a la de los Caballeros Dorados, pero de un color ligeramente más anaranjado que dorado- Ya que te has presentado tan amablemente, Caballero de Athena, será un honor presentarme también -continuó el joven, extendiendo un par de alas. Tenía al menos unos 12 años, pero sus modales eran impecables como los de todo un rey adulto-. Mi nombre es Políxeno, uno de los 7 Generales de Poseidón. Mi Escama es la de Sireno -se presentó el joven.
-¿Políxeno? ¿No fuiste acaso uno de los Generales de Poseidón que participó en la competencia por la mano de Helena? Tenías solamente 11 años cuando competiste, uno de los participantes más jóvenes de todos -recordó Talpio, pero sin bajar su guardia. Desconfiaba totalmente del recién llegado-. ¿Qué hace un General de Poseidón en el Santuario de Athena? -preguntó Talpio, furioso, desafiante. El joven simplemente sonrió.
-Pierdes el tiempo, Talpio -escuchó el Caballero de Bronce y se dio la media vuelta, encontrando a un Caballero Dorado de su misma edad, de cabellera larga y de color anaranjado brillante. Amarraba su cabellera en una coleta, y un par de mechones largos le caían a cada lado de la frente. A pesar de tener 28 años igual que Talpio, se veía sumamente joven. Cualquiera lo confundiría con alguien de 18 años. Era hermoso, y vestía una armadura igualmente hermosa, la Armadura Dorada de Piscis-. Primeramente, Talpio, no podrías derrotar a este joven, su nivel está al mismo de los Caballeros Dorados -Talpio se preocupó, pero no dejó la guardia baja-. Y segundo, si lo tocas tendría que lastimarte -sentenció el de apariencia joven-. Este niño es mi invitado después de todo -terminó el de Piscis.
-¡Maestro Anfímaco de Piscis! -se alegró Políxeno y corrió en dirección a Anfímaco, empujando a Talpio a un lado y sorprendiendo al de Piscis, quien colocó su mano en el camino en señal de prohibición- ¡Pero Maestro! -suplicó Políxeno.
-Políxeno… después de años de conocerte sigues sin entenderlo. Mi sangre es veneno, mi piel escupe polen dañino, no puedes acerarte. ¿No recuerdas el cómo enfermaste la última vez que me abrazaste? -preguntó Anfímaco, pero Políxeno estaba impaciente.
-Primo Anfímaco. ¿Qué significa esto? -preguntó Talpio, mientras veía al joven Políxeno resistiendo la urgencia de abrazar al de Piscis- Estoy confundido. ¿Por qué un General de Poseidón te conoce? -preguntó Talpio.
-Eso es porque Anfímaco es el maestro de Políxeno, yo mismo le supliqué al Señor de los Mares, Poseidón, que le permitiera a mi hijo entrenar con un Caballero de Athena -habló una cuarta persona, que llegaba en esos momentos a las ruinas vistiendo una Armadura de Plata. Tenía la misma edad de Talpio y de Anfímaco, y cabellera azul celeste igual a la de Políxeno, pero su cabellera era más larga, y menos enchinada-. Ha pasado mucho tiempo, Talpio, Anfímaco -hizo una reverencia el hombre, y Talpio abrió los ojos, sorprendido.
-¡Agástenes de Triangulo! -gritó Talpio, sumamente impresionado, incluso con lágrimas en los ojos. El Caballero de Plata asintió, sonrió, y acarició la cabellera de su impaciente hijo que se moría por abrazar a un maestro, quien le rehuía manteniendo su distancia.
-Han pasado 12 años desde que estuvimos los 3 reunidos -sonrió Anfímaco, mirando al de Plata y al de Bronce-. Talpio de Delfín, Rey de Élide. Agástenes de Triangulo, Rey de Élide. Y un servidor, Anfímaco de Piscis, Rey de Élide. Somos los 3 Co-Reyes, los 3 legítimos gobernantes de Élide -Anfímaco entonces observó al joven e impaciente General de Poseidón-. Y por supuesto, no podía faltar Políxeno, el único de los hijos de los 3 Co-Reyes, y mi discípulo -Talpio se impresionó al no conocer esa relación, y el joven General de Poseidón sonrió agradecido.
Argos. Palacio de Argos.
-¡Tío Odiseo! ¡Tío Odiseo! -gritó Shana, quien se lanzó a los brazos de Odiseo, quien en esos momentos llegaba a las puertas del palacio de Argos. Diomedes estaba también presente, con una sonrisa más que evidente en su rostro. Odiseo simplemente abrazó a Shana, impresionado por lo mucho que había crecido- ¡Llegaste! ¡Llegaste! ¡Llegaste! ¡Soy tan feliz! ¡Es el mejor regalo de todos! -lloró Shana, sumamente agradecida.
-No me perdería tu cumpleaños por nada en el mundo, Shana -mencionó Odiseo, Shana se alegró incluso más por aquellas palabras, y abrazó a su tío con mayor fuerza-. ¡Uff! ¡Has crecido bastante! Hace un año no me llegabas ni al ombligo, pero mírate ahora, tu frente está a unos dedos por debajo de mi cuello -sonrió Odiseo.
-¡Papá Diomedes dice que es para abrazarlo mejor! -sonrió Shana, y Diomedes se avergonzó un poco- ¡Es muy sobreprotector! ¡No me deja andar descalza en el palacio! ¡Le he dicho miles de veces que es por mi abuela Gea y que siempre que voy descalza es como acariciar a mi abuela, pero, papá Diomedes no lo entiende! -sentenció Shana, Odiseo se preocupó por la familiaridad que expresaba Shana sobre Diomedes, quien se cubrió el rostro con vergüenza.
-Ya te lo he dicho… esa es la excusa más tonta que jamás he escuchado -mencionó Diomedes, Shana le sacó la lengua-. En todo caso, Odiseo. Dudo mucho que esta sea únicamente una visita social -habló Diomedes algo fríamente, sorprendiendo a Odiseo y a Shana-. Por más que quieras a mi hija, el que estés aquí, a una Luna del nacimiento de tu primogénito… tú… ¿en qué Espectros estás pensando? -preguntó Diomedes.
-Espectros es precisamente en lo que estoy pensando… Diomedes… -explicó Odiseo, y Shana se preocupó un poco-. Pero anda, no me des esa respuesta tan frívola. Somos hermanos, ¿o no? -preguntó Odiseo, extendiéndole su mano a Diomedes, el de Escorpio sonrió, tomó su mano, lo jaló, y lo abrazó con fuerza-. Te extrañé, maldito pervertido. Más te vale no andar frecuentando burdeles, rey de tercera -terminó Odiseo con una burla.
-Con Shana obligándome a atender responsabilidades reales… eso es imposible, Odiseo… -lloró Diomedes, Shana se molestó un poco-. No me deja siquiera tener criadas, cambió a todo mi personal femenino por hombres, no es divertido, no hay ni una sola mujer aparte de Shana en el palacio, y lo peor… todos son jóvenes… y todos quieren mucho a Shana. Incluso si quisiera escaparme, corro el riesgo de que un tonto criado vea a mi hija de forma indecente… así que incluso si puedo escaparme, no lo hago, no confío en nadie, debo proteger la virginidad de mi hija -miró Diomedes a Shana sombríamente.
-Padre… ya te he dicho que no tienes nada que temer… me preocupa lo sobreprotector que eres… -terminó Shana. Odiseo sonrió ante la actitud de su amigo. Simplemente el ser rey no lo había cambiado en absoluto-. ¿Te quedarás a la celebración, tío Odiseo? ¡Por favor di que sí! ¡Anda! ¡Te lo pide tu sobrina favorita! -le lloró Shana.
-Diomedes no cambió, pero tú definitivamente eres más infantil -Shana le sacó la lengua de forma juguetona-. De todas formas, eres muy diferente a la niñita tímida que se escondía tras la capa de Diomedes. Eso me alegra, Shana –la rosa se sonrojó, y le sonrió-. Me quedaré a la celebración -Shana festejó con alegría, abrazando el brazo de Odiseo-. Sin embargo, tenemos asuntos importantes que discutir, Rey de Argos -mencionó Odiseo con frialdad, Diomedes se impresionó-. Por favor escuche a mi petición. Fortalezca la guardia de Argos. Tengo un muy mal presentimiento -Diomedes se puso serio, y asintió.
-Fortalecer mis defensas hará parecer a Argos que se prepara para la guerra, Odiseo -comenzó Diomedes-. Pero si es mi querido amigo quien me lo pide. ¿Cómo podría no creerle? Los demás reyes pueden llamarme idealista, pero, prefiero confiar en el príncipe de un reino humilde como lo es Ítaca, que en el mismísimo Rey de Esparta -Odiseo se alegró por escuchar esas palabras, incluso bajó la mirada conmovido-. Pasa, te atenderé durante el desayuno real. Como parte del cumpleaños de Shana, ordené la preparación de jabalí, el favorito de Shana -Odiseo se preocupó por esas palabras, Shana aún no debía comer carne después de todo.
-Diomedes… no tienes respeto alguno por Artemisa… -recriminó Odiseo, pero al ver la alegría de Shana, no pudo evitar sentirse feliz por ella-. Bueno… es Athena a quien mantienes contenta, así que supongo que está permitido -Shana volvió a reírse con fuerza y felicidad.
Tesalia. Monte Pelión.
-Siento un temor en el viento -habló Antíloco, que no vestía su armadura, pero que miraba fuera de la cueva en la cual vivían con la brisa de la cascada mojándole el rostro, mientras la preocupación imperaba en sus pensamientos-. Es como si el viento quisiera advertirnos. Se avecina una tormenta -terminó Antíloco.
-Antíloco, tú siempre estás diciendo esas cosas -habló Patroclo, que en esos momentos reemplazaba los vendajes de Aquiles, cuyo talón ya se veía mucho mejor-. Normalmente tus premoniciones profetizan lluvias, ya no es sorpresa que tengas razón -continuó Patroclo, Aquiles de pronto se mordió los labios y se estremeció, por lo que Patroclo sonrió-. ¡Conozco perfectamente los puntos donde sientes cosquillas! -se burló Patroclo.
-¿Entonces por qué Espectros los tocas? -se quejó Aquiles, pateando el rostro de Patroclo con su pie vendado- Por Athena, si serás infantil. Solo termina de vendar mi talón para poder continuar con el entrenamiento. Quirón dijo que en 3 Lunas más me quitarán los vendajes, y también que habremos terminado el entrenamiento. Estoy impaciente por visitar el reino de mi padre -pero de pronto, Aquiles se sobresaltó por las cosquillas que Patroclo le daba a manera de venganza por la patada, a lo que Aquiles respondió dejando caer su pie izquierdo en la cabeza de Patroclo, lastimando al bromista.
-Es verdad -mencionó Antíloco, llegando ante Patroclo y reemplazándolo en vendar la pierna de Aquiles mientras Patroclo se sobaba la cabeza-. Ustedes tienen ya casi un año entrenando con Quirón y con Fénix. En 3 Lunas cumplirán su entrenamiento -Antíloco terminó de amarrar los vendajes, y le extendió la mano a Aquiles para ayudarlo a ponerse de pie-. Ya casi han llegado a mi nivel. En el tiempo en qué he estado entrenando con ustedes, sus cosmos se han intensificado, pero… presiento que les hace falta una última lección. Esa que solo puede ser enseñada por los Caballeros Dorados, y que nadie más puede conocer. ¿Por qué otra razón me habría pedido Odiseo el reunirme con ustedes si no era con el fin de enseñarles aquella técnica? -aclaró Antíloco, y tanto Patroclo como Aquiles lo miraron fijamente-. Pero he hablado de más. Primero deben volverse dignos de sus Armaduras Doradas antes de poder continuar con la senda de la Orden Dorada. Sinceramente, les deseo la mejor de las suertes -sonrió Antíloco.
-Ese momento al fin ha llegado -habló Quirón, entrando en la cueva, con una mirada endemoniada dibujada en su rostro-. Aquiles, solo existe una regla para declararte graduado de mi entrenamiento. Veme en el rio. Definiremos si eres digno o no de vestir la Armadura Dorada de Libra -terminó Quirón, y se retiró sin decir más. Fénix estaba detrás de él, y dejó pasar al de Centauro para observar a Patroclo directamente.
-En verdad me compadezco de ti, Quirón. Estás por sentir dolor como jamás has sentido -se burló el Caballero de Heracles, quien entonces se posó frente a Patroclo-. Es el momento, faldero. Tu oportunidad de demostrar que el León de Nemea te pertenece. Reviviremos el combate legendario que posicionó a Heracles entre las estrellas. Te veré en la cima de la montaña… no llegues tarde -Fénix se retiró de igual manera, y tanto Patroclo como Aquiles se miraron mutuamente, preocupación era más que evidente en sus rostros.
Hélade. Esparta. Sala del Trono del Rey de Esparta.
-Los esperaba hace varias Lunas, Príncipe Héctor -habló Menelao ante los Príncipes y la Princesa de Troya, quienes habían llegado a Esparta tras varias Lunas de travesía. Néstor y Agamenón se encontraban con él. Helena, sin embargo, no se sentaba al lado del trono de Menelao-. Les pido una disculpa. Mi esposa no puede atenderlos en estos momentos. Se ha sentido decaída últimamente. Hace poco me he enterado de que espero de ella un segundo hijo -se alegró Menelao, Paris miró a Menelao fijamente, con cierto desprecio.
-¿Un segundo hijo? -preguntó Paris, algo sombríamente- No ha perdido el tiempo, mi señor Menelao. Debe amar mucho a su reina -prosiguió Paris, con una mirada endemoniada en su rostro. Casandra, al notarla, se apresuró a tomarlo de la mano, despertando a Paris, y tranquilizando la ira de Hades.
-En defensa de mi hermano Menelao -interrumpió Agamenón, Casandra lo miró, e hizo una extraña mueca y empezó a salivar, preocupando a Agamenón por la reacción de la Princesa de Troya-. Amm… como les decía… todo rey requiere un descendiente varón. Y nuestro padre, el Rey Atreo de Micenas, ha caído enfermo. No sabemos cuánto tiempo le quede. Pero es el deseo de Menelao y de Helena el que nuestro padre Atreo, así como el anciano padre de Helena, Tindáreo, dejen este mundo con la certeza de que el trono de Esparta no estará vacío al menos por un par de generaciones más. Un nieto varón es el deseo de tanto Atreo como de Tindáreo, y Menelao verá cumplirse el deseo de ambos -Agamenón volvió a mirar a Casandra, quien estaba en extremo ruborizada.
-Puedes intentar buscar un hijo varón conmigo todas las veces que quieras, hermoso de barba esmeralda -enunció Casandra, Agamenón se estremeció. El comentario sobresaltó a Paris, e inclusive a Héctor, y ambos le cubrieron la boca a Casandra, Menelao simplemente fingió una sonrisa, como asegurándole a los invitados que todo estaba bien.
-Me disculpo, mi señor Agamenón -hizo una reverencia Héctor, y con la mano le pidió a Paris retirarse, y así lo hizo mientras tiraba de Casandra, forzándola a salir de la Sala del Trono-. Mi hermana Casandra tiene una deficiencia en sus facultades mentales. Ha mejorado bastante, pero no puede ocultarse el hecho de que su mejoría, aunque progresiva, es lenta. Tiene mis más sinceras disculpas -ofreció sus respetos Héctor.
-No tiene importancia, Príncipe Héctor -respondió Agamenón-. En todo caso… he escuchado del lamentable estado de salud de su hijo Ethon -prosiguió Agamenón, cambiando el tema. Néstor por su parte, quien no había dicho palabra alguna y simplemente escuchaba, se sintió intranquilo al ver que Paris y Casandra se retiraban, teniendo un mal presentimiento.
-Ah, el joven Ethon -mencionó Menelao-. Príncipe Héctor. Adoptado o no, entiendo el dolor de un padre al ver a su hijo en debilidad. Mi bella Hermione nos preocupó a Helena y a mí cuando cayó en fiebre. Se ha recuperado hace tiempo, mi princesa ha recuperado su buena salud, pero no puede ocultarse el miedo. Un padre… no estará tranquilo hasta que sus hijos se recuperen… -Héctor asintió mientras bebía de su copa de vino-. Están invitados a quedarse hasta que su hijo Ethon se recupere. Esparta es un reino de guerreros. Pero bajo mi reinado, existirá la compasión -Héctor le agradeció con una reverencia, aceptando la cortesía.
Mientras tanto, Paris jaloneaba a Casandra por el Palacio Espartano. Debido a su estatus de invitado, y a la nueva hospitalidad adquirida por los Espartanos gracias al reinado progresista y misericordioso de Menelao, nadie sospechaba del Príncipe Troyano ni de la lunática de Casandra, que estaba en extremo ruborizada y seguía babeando.
-Lo violaré continuamente en mi mente… a ese macho cabrío tan fornido… -mencionó Casandra colocando sus manos sobre sus mejillas, sintiéndose completamente enamorada-. No me molestaría ser tomada por él definitivamente. Estoy comenzando a excitarme demasiado –se estremeció Casandra, y su temperatura corporal comenzó a ir en aumento.
-Casandra… silencio… -se detuvo Paris, pero Casandra notó que no era Paris quien hablaba, sino Hades, y entristeció un poco. Se secó la saliva del labio, y se concentró en mantener su cordura, mirando a Hades fijamente, e ignorando todas las distracciones externas-. Perséfone… Afrodita dijo que Helena era Perséfone, y que no podría negarme… -Casandra comenzó entonces a guiar a Hades por el palacio, se le veía tan seria que uno dudaría de su demencia-. Pero la profecía que causó el destierro de mi cuerpo mortal… si llevo a mi amada de regreso a Troya, se hará realidad. Dime, Casandra… esa chiquilla, la hija adoptiva de Diomedes. ¿Es en verdad ella Athena? -preguntó, y Casandra asintió.
-Shana, la hija adoptiva de Diomedes de Escorpio, es en realidad la actual reencarnación de la Diosa Atenea con quien Hades vive en guerra -explicó Casandra-. Cada siglo, Hades y Atenea se disputan el dominio de Gea. En esta encarnación, sin embargo, la persona más pura de este mundo, Paris, ha nacido como el hijo de la Familia Real Troyana. Políxena siempre lo ha sabido mi amo Hades, los Espectros actualmente rigen en Troya, escondidos, esperando su regreso, el cual no ha sido anunciado -Paris sonrió con malicia, imaginando a todos sus Espectros ocultos como soldados Troyanos-. Antes de viajar a Hélade, Políxena colocó a varios Espectros en nuestras carrozas. Cheshire es uno de ellos. Siguiendo sus instrucciones, lo he enviado al Santuario en Atenas junto a otros Espectros para comenzar con el ataque -Hades asintió, y Casandra bajó la mirada-. Mi señor… perdóneme que se lo diga, pero… tras conocer la calidez de Paris mi locura ha aminorado, mi humanidad comienza a regresar… estoy dudando. ¿Realmente desea que la antorcha arda sobre Troya? -preguntó Casandra, Paris la miró fijamente, con esos ojos rojos endemoniados- Vivo para servir a mi amo Hades, pero… Paris… me ha enseñado tanto… no permita que Troya caiga por favor… -ante aquello, Paris lo pensó.
-Por eso te he ordenado enviar a los Espectros de los cuales dispongas al Santuario, ¿o me equivoco? -Casandra se sorprendió, y Paris la abrazó gentilmente- Tonta mortal, Hades siempre recompensa a quienes han sido fieles a él. Mi único interés es exterminar a Athena y reclamar su mundo como mío. Pero soy un dios de bondad. ¿Cuáles son las condiciones para salvar a Troya? Enúncialas, y veré que se cumplan -Casandra sonrió, feliz por las palabras de Hades-. ¿Qué debe hacerse para salvar a Troya? -preguntó.
-¡Sí! -gritó Casandra felizmente- Primero, Trolio, el hijo de Príamo menor a Héctor y mayor a mi hermano favorito, Paris, debe sobrevivir a esta guerra -Paris asintió-. Segundo, Filoctetes, el que posee el arco de Heracles capaz de herir a los dioses, no deberá participar en la guerra -y Paris volvió a asentir-. Tercero, el Águila blanca no deberá combatir. Ella sería la alegría de los enemigos de Hades y la desdicha de los Troyanos -en ese momento, un sonido ahogado y débil resonó en los oídos del dios. Pero que, al no escuchar más, pensó que había sido su imaginación-. Y, por último, en el Santuario de Athena, en la ciudad fortaleza de la Diosa de la Sabiduría en la Guerra, protegido tras 12 Casas actualmente vacías en su mayoría ya que los Caballeros Dorados desconocen a la actual reencarnación de la Diosa Athena, se encuentra una figura en honor a Atenea la primera –Paris prestó especial atención ante aquellas palabras-. Hace años, cuando la primera Atenea no era un ser reencarnado, fue asesinada brutalmente por un Espectro de la orden de mi señor, por orden directa del señor Hades. De su sangre que quedó derramada en la madera donde fue asesinada, se talló el Paladio de Atenea, una estatua de madera que se dice posee en su interior la esencia misma de la diosa. Esa estatuilla es la clave definitiva. Mientras Troya posea esa estatuilla, las murallas no cederán a pesar de que las otras 3 condiciones no se cumplan, y Troya podrá sobrevivir a la guerra que dará muerte a los reyes de toda Hélade. El mundo le dará la espalda a Athena, y la entregarán al dominio Troyano. Hades asesinará a Athena, y la guerra llegará a su fin. Athena será derrocada, y comenzará el reinado de mi señor Hades -terminó Casandra, y Paris se mostró satisfecho por la respuesta.
-Tráeme ese Paladio -ordenó Paris, y Casandra asintió-. Para ser una lunática, eres bastante útil, hermanita. Con tu ayuda llevaremos a Troya a la victoria. Athena no podrá evitar interferir en las batallas, mucho menos cuando termine de reclutar a los dioses que apoyarán a los Troyanos, dioses que de serme leales serán recompensados, dioses que odian a Athena con todo su cosmos -en la mano de Paris, se formaron varias figuras, mismas que Casandra observó fijamente. Sombras de cosmos, uno era un guerrero vistiendo una armadura inmensa y con una poderosa lanza, otra era una bella mujer que danzaba entre las nubes oscuras, el ultimo era un ser en llamas, un dios poderoso, celoso, ambicioso, que odiaba al Olimpo con todo su cosmos divino, y que extendía llamaradas por todos sus alrededores-. Una vez tenga a Perséfone a mi lado… comenzarán las negociaciones. Tú asegúrate de conseguirme el Paladio -Casandra asintió nuevamente, aunque con tristeza evidente en su mirada.
Una vez se retiraron, sin embargo, Anficlas, quien respiraba pesadamente por una supuesta enfermedad, se asomó desde una habitación en la cual habían estado cuidando de ella como parte de las atenciones de Menelao a la Familia Real Troyana. Sus brazos y sus piernas contaban cada una con 2 agujeros que escurrían sangre cada uno, un total de 8 piquetes, los cuales la mantenían enferma. Había avanzado mucho en su entrenamiento por dominar el veneno del Escorpión, pero no estaba tan drogada para no haber escuchado lo que Casandra y Paris habían estado hablando.
-¿El Águila blanca no debe combatir? -preguntó Anficlas, recordando la profecía que le causaba tantas penas, y el cómo terminaba con Ethon cambiando su plumaje hasta ser una hermosa Águila de plumas blancas- ¿Acaso seré yo el Águila blanca que traerá el fin de Troya? -lloró Anficlas, antes de desmayarse, y convulsionarse en el suelo.
Atenas. El Santuario de Athena. Templo del Patriarca.
-No es posible… -se estremeció Calcas, el Patriarca del Santuario, quien como ya era costumbre veía dentro de las aguas reflejadas en la Armadura de la Copa, y en ella veía a Shana, mayor, y por alguna razón con la cabellera siendo escarlata en lugar de lila, apresada en unas manos de cosmos oscuro, y siendo desintegrada bajo una poderosa luz que asemejaba al sol. Frente a ella, se posaban las sombras oscuras de tres guerreros, imposibles de ver por la luz que había desintegrado a la diosa-. Lo que se ha visto en la Armadura de la Copa… siempre se cumple… Athena… no ha ocurrido aún, pero vamos a fracasar… -lloró Calcas, pero entonces respiró con normalidad-. No… el trabajo de un Patriarca… es estar siempre a un paso delante de las circunstancias -comenzó a elevar su cosmos, llamando con este a los Caballeros de Athena presentes en el Santuario-. ¡Anfímaco! ¡Requiero de tu presencia y la de tus invitados en el Templo del Patriarca! -e inmediatamente después de su orden, 4 destellos, uno dorado, uno plateado, uno azul, y el otro azul-verdoso, iluminaron la entrada al Templo del Patriarca.
-¿Patriarca Calcas? -preguntó Anfímaco, Calcas elevó su cosmos, y vistió su Armadura de Plata, sorprendiendo a Anfímaco- ¿Maestro Calcas? ¿Está todo bien? -preguntó Anfímaco nuevamente, y Calcas observó al grupo frente a él.
-No he sido enteramente sincero, Anfímaco -habló Calcas con tristeza, y Anfímaco notó el dolor que le aquejaba-. En un inútil intento por mantener a Athena a salvo, le he negado a Hélade las noticias del nacimiento de Shana, la actual encarnación de Athena -Anfímaco se sorprendió, igual lo hicieron Talpio, Agástenes y Políxeno-. En esta generación, la mayoría de los Caballeros de Athena son reyes o príncipes. Mantenerlos a todos en el Santuario hubiera sido inútil, y debilitaría a Hélade. Shana tampoco nació en el Santuario, fue entregada al Rey Licomedes de Esciro como una criada. Siempre lo supe… pero… confié que mantenerlo en secreto impediría una guerra. Pero los dioses son caprichosos. Hades… sus Espectros han invadido el Santuario -prosiguió Calcas.
-¿Cómo ha podido mantener ese secreto, mi señor Calcas? -se molestó Anfímaco, Calcas bajó la mirada, entendiendo la reprimenda de uno de los Caballeros Dorados- Athena debió ser anunciada. Los 12 Caballeros Dorados estaríamos reunidos y la protegeríamos. ¿Dónde está? -reclamó saber Anfímaco de Piscis.
-No lo entiendes, Anfímaco -comenzó Calcas, con sudor frio recorriéndole el rostro-. Athena y Hades eternamente combatirán por el dominio del mundo. Pero ha habido generaciones en que no se han enfrentado. Solo si Athena y Hades se reconocen entre sí, la guerra ocurrirá. Al tener a Athena oculta, como una simple criada en la corte del Rey Licomedes, sin saber de su propia identidad como Athena, no había posibilidades de que Athena y Hades se conocieran, pero… lo hicieron… los dioses lo quisieron así, las Pléyades manipularon los eventos y Athena y Hades se reconocieron. Pero la situación es mucho… mucho peor… -explicó Calcas, Anfímaco no sabía qué pensar-. Escucha… en estos momentos… Diomedes de Escorpio es el guardián de Athena. Adoptó a Shana como su hija, ella está en Argos en estos momentos -Anfímaco se puso de pie, dispuesto a correr a Argos-. ¡Detente Anfímaco! ¡Te necesito aquí! -sentenció Calcas.
-Patriarca… no puedo olvidar su irresponsabilidad… -reprendió Anfímaco, furioso-. Mantener el secreto de la existencia de Athena por un egoísta deseo de que Hades y Athena no se reconocieran. ¡Son tonterías! -gritó Anfímaco- ¡Iré ante Athena y la defenderé con mi vida! -se quejó el de Piscis.
-¡Entonces te quedarás aquí y atenderás a las órdenes de tu Patriarca! -gritó Calcas, enfureciendo a Anfímaco- Comprendo tu odio, Anfímaco. Pero oculté la existencia de Shana con los mejores intereses. Traté de evitar una guerra que destruiría a toda Hélade. Pero ya es tarde, Hades reconoció a Athena, y ha comenzado a mover sus piezas. Hay una razón por la que permanecí en el Santuario y ordené guardias. No estamos del todo desprotegidos. Muchos Caballeros Dorados reunidos en el Santuario hubieran llamado la atención, pero existe aquí en el Santuario un tesoro que es casi tan importante como la misma Athena -Anfímaco no quería creerlo, deseaba ir ante Athena y protegerla-. ¡Escúchame Anfímaco! ¡Los guardianes de Athena son Diomedes de Escorpio y Odiseo de Altar! ¡Está en buenas manos! ¡Pero aquí necesito de ti! ¡Los 3 Co-Reyes tienen la fuerza de derrotar ejércitos enteros! -Anfímaco, aunque furioso, asintió, y se arrodilló ante Calcas nuevamente- Perdóname por causar estas penas… y las que han de suceder a mis decisiones… Athena debía aprender a ser humana… y esta horrible guerra le enseñará humanidad como jamás pensó sentir -Anfímaco asintió ante aquellas palabras.
-El trabajo de un Patriarca es estar un paso delante de las circunstancias -recordó Anfímaco, a lo que Calcas asintió-. Patriarca. ¿Acaso esto significa que ha velado por prevenir a todos los futuros Patriarcas después de usted? ¿Es esta guerra tan importante? ¿Es esta Athena tan importante… para permitir estás desgracias…? -Calcas lloró, y asintió- Entonces creeré que todo sacrificio de aquí en adelante… abrirá las puertas a una Athena verdadera, una Athena más humana -el grupo reverenció al Patriarca.
-Políxeno de Sireno… -se dirigió el Patriarca al joven General de Poseidón-. Tu lealtad está con Poseidón. Puedo decirte, que no ganarás nada en ayudarnos, sino que perderás mucho. Por favor retírate, esta no es tu pelea. Retírate antes de que levante la Barrera del Santuario -Anfímaco observó a Políxeno fijamente, pero el joven no se fue.
-Aun si me lo pide, mi señor Calcas… aun si Poseidón es mi dios al que le he jurado lealtad -comenzó el joven, Calcas esperó-. Poseidón y Athena son aliados. Defenderé a Athena con la misma intensidad que defendería a mi señor Poseidón. Por favor no me niegue este honor -sentenció el joven, Calcas intentó hablar, pero entonces abrió sus ojos de par en par.
-¡Reloj de las 12 Casas! ¡La fuerza de Cronos en Gea! ¡Protege el Santuario de la Diosa de la Sabiduría en la Guerra! -enunció Calcas, el Reloj de Cronos, una edificación milenaria, se alzó de la tierra sorprendiendo al grupo. Poseía 12 signos en su cara, y 12 flamas se encendieron en esta, una barrera se extendió, y el grupo sintió sus cosmos estremecerse- Políxeno… tal parece que Hades tomó la decisión por ti. Personalmente me disculparé con Poseidón por tener que aprovecharme de tus servicios, pero por lo pronto, requiero que escuchen. Dentro del Santuario hay una estatua llamada: el Paladio de Atenea… ese Paladio… es tan importante como la misma Athena. Ese Paladio es la clave de esta guerra, y de todas las que seguirán. Si la Athena de esta era muere, y Hades resulta victorioso, al menos debemos asegurarnos de que el Paladio no caiga en manos de Hades jamás -los presentes entonces comenzaron a correr escaleras abajo-. Perdónenme… -habló Calcas para sí mismo-. Lo que he hecho, lo que me he callado… lo he hecho para asegurar a una Athena más humana, una Athena capaz de guiar a los ejércitos del mañana como una Diosa de Paz, no como una Diosa de la Guerra -terminó Calcas, con el corazón hecho añicos.
Casa de Aries.
-¿Cheshire? ¿Por qué no nos sigues? -habló un Espectro de cabellera larga y negra, vistiendo una Suplice con alas cortas tan oscuras como la noche misma- Escuchaste a la ama Pandora. Mientras ella no esté, Casandra es la que manda -continuó el Espectro, otros cuantos ya se habían adentrado en la Casa de Aries, y esperaban a que Cheshire los siguiera.
-Así como lo has dicho, Edward. Casandra es la que manda, y yo soy el favorito de Casandra, Cheshire de Caith Sith, Estrella Terrestre de los Animales -sonrió Cheshire, y el grupo de 8 Espectros que invadía el Santuario miró a Cheshire fijamente-. La ama Casandra me dijo con ojos llorosos: «Cheshire, esta es mi orden. Si vez un reloj de flamas azules encenderse, por ningún motivo entres en las 12 Casas y espera pacientemente, el Paladio por si solo llegará a ti», fue lo que dijo -mencionó Cheshire mientras fingía la voz de Casandra.
-Escúchame, Cheshire -enfureció Edward, quien tomó a Cheshire del cuello-. Casandra es la Estrella Terrestre de la Mentira. Incluso si fue una orden de Pandora, la verdad es que la única razón por la que hacemos esto es porque el señor Hades nos obligó a obedecer. «¿El Paladio por si solo llegará a ti?» No eres más que el consentido de Casandra. Un maldito cobarde –Edward entonces le golpeó el rostro a Cheshire, dejándolo tendido en el suelo-. Si no quieres venir, no me interesa, solo eres un inútil -terminó Edward.
-Un inútil con vida, Edward -miró Cheshire al reloj-. Bueno, no exactamente vida, pero tú me entiendes. Casandra es una lunática, pero ha cambiado gracias al Príncipe Paris. Y si ella profetizó que algo malo me pasará si entro en los territorios de las 12 Casas, sea o no la Estrella de la Mentira, mientras esas flamas sigan encendidas, yo no entraré -terminó Cheshire, los 8 Espectros lo ignoraron, y corrieron dentro de las 12 Casas-. De todas formas, cargar ese Paladio hubiera sido mucho trabajo -terminó Cheshire, acostándose en el suelo, y esperando pacientemente.
Argos. Sala de Banquetes de Argos.
-¿Shana? -preguntó Diomedes, y Shana, quien hasta esos momentos disfrutaba de un delicioso banquete en su honor, al cual habían sido invitados varios nobles de las Familias Reales de Argos, entre ellos Esténelo de Argos, y Euríalo de Unicornio, así como Odiseo de Altar y el protegido de Odiseo, Toante de Pegaso, despertó de su trance tras haberse quedado con la mirada perdida- Shana, despierta. Ya estás muy grande para perderte en tus pensamientos -Shana parpadeó un par de veces, tratando de despertar sus sentidos-. ¿Estás bien? -preguntó.
-¿Eh? -se sorprendió Shana, y notó que todos la miraban extrañados- Sentí… que algo en mi pecho se encendía… como fuego… fue algo extraño -explicó Shana, y Odiseo se mordió los labios, teniendo un muy mal presentimiento.
-Tal vez no sea nada -mencionó Diomedes, pero miró de reojo a Odiseo-. Por favor no te sientas presionada, Shana. Es tu cumpleaños. Terminando la comida, ¿qué te parece salir a cabalgar con el joven Toante? -Shana se ruborizó, y Toante sonrió ante aquella reacción- Eso te gustaría, ¿verdad? -Shana no supo qué decir, pero el rubor en su rostro era más que evidente- Por cierto, mi regalo de cumpleaños para Shana es un caballo blanco, su nombre es Pegaso -ante la broma, Toante se molestó un poco-. Así los Pegaso sabrán que no son más que unas bestias de montura al servicio de las diosas -sentenció Diomedes, mirando a Toante con desprecio, Toante le regresó la mirada.
-Rey de Argos… compórtese por favor… dudo mucho que a su hija le guste… -intentó explicar Odiseo, pero notó la mirada de asombro de Shana, quien ya podía imaginar al hermoso caballo blanco-. ¿Qué le has hecho a nuestra diosa? -se preocupó Odiseo.
-Un caballo blanco… de nombre Pegaso… es el sueño de toda chica -Shana se puso de pie, corrió a la silla de su padre, y lo abrazó con fuerza-. ¡Te amo, padre! ¡Muchas gracias! ¡Iré a cabalgarlo inmediatamente! ¡Toante, vamos! -jaloneó Shana a Toante, que no había terminado de comer, pero siguió a la princesa de Argos de todas formas.
-Odiseo, ¿lo sabías? No ha existido una sola guerra contra Hades en que Athena haya sobrevivido -Odiseo asintió, y tanto Esténelo como Euríalo, presentes en la mesa, no supieron de qué hablaba el Rey de Argos-. Tanto como su guardián como su padre… es mi deseo que sea lo más feliz posible antes de que llegue ese día… -bajó la mirada Diomedes, Odiseo estaba impresionado-. Desde que enfrentamos a esos Espectros en Esciro lo he sabido, Hades existe en esta generación. ¿Es egoísta amar a mi diosa tanto, como para darle algunos momentos de alegría? -Odiseo tan solo colocó su mano sobre la hombrera de Diomedes, y lo negó.
-Calcas hizo bien en ocultarla, viejo amigo -mencionó Odiseo-. Retrasar la transformación de Shana en la Diosa de la Sabiduría en la Guerra, es lo más humano que se nos pudo haber ocurrido. No me he arrepentido de esta decisión, y jamás lo haré -Diomedes asintió ante aquellas palabras-. Tienes todo mi apoyo. Shana, sin importar que sea Athena… debe permanecer pura de corazón. La guerra solo traerá más guerra, enseñemos a Shana lo que significa la esperanza, y eso traerá paz -terminó Odiseo.
Atenas. Casa de Cáncer.
-Esto es demasiado sencillo -mencionó Edward, quien lideraba al grupo de Espectros en dirección al Templo de Athena-. El Santuario está totalmente desprotegido, ya hemos cruzado 4 Casas. Debimos haber atacado el Santuario hace tiempo -sonrió Edward, pero de pronto, la mitad de los Espectros se detuvo, y tanto Edward como otros 3 Espectros terminaron rodeados de aros de burbujas que les detuvieron el paso-. ¿Burbujas? -preguntó Edward.
-No burbujas… una vorágine -escucharon los Espectros-. ¡Vorágine Celestial! -resonó un gritó, y los 4 Espectros capturados vieron las burbujas girar rápidamente, hasta convertirse en un torbellino de agua, que los lanzó a los 4 al techo del Templo de Cáncer, donde quedaron clavados antes de caer al suelo- Espectros que han invadido las 12 Casas… no permitiré que den un paso más -escucharon los 8 que atacaban el Templo de Cáncer, mientras Talpio de Delfín caminaba con su cosmos inmenso hasta donde los Espectros caídos-. Soy uno de los 3 Co-Reyes de Élide, Talpio de Delfín. ¡No permitiré que sigan ensuciando este Santuario con su presencia, Espectros! ¡Vorágine Celestial! -gritó nuevamente Talpio, estirando sus brazos, cerrándolos rápidamente en forma de cruz, y los 4 Espectros que cayeron victimas del poderoso ataque, volvieron a ser lanzados por los torbellinos- No pasarán… protegeré la Casa de Cáncer como su dueño legítimo debería -Talpió alzó la mano, y un tridente azul se formó frente a la misma, un tridente de puntas dobles, y con este apuntó a los Espectros que se ponían de pie.
-¿Un Caballero de Bronce de un inmenso poder defiende la Casa de Cáncer? -habló un Espectro encapuchado, el Caballero de Bronce lo miró fijamente- Es en verdad una sorpresa, no me esperaba que un repugnante Caballero de Bronce se atreviera a semejante proeza. Pero, más adelante hay oponentes mucho más poderosos que tú en este Santuario. ¿Por qué has venido tú solo a hacernos frente? ¿Qué oculta ese reloj que ha acobardado a uno de los Espectros a mi servicio? -preguntó el Espectro.
-Eso no es de tu maldita incumbencia -respondió Talpio, y los 4 Espectros abatidos comenzaron a ponerse de pie-. Incluso si encuentro la muerte, no les permitiré pasar con facilidad. Solo un Caballero Dorado protege las 12 casas, pero tenemos una sorpresa para ustedes, Espectros. ¡Solo debo hacer tiempo! ¡Cortina de los Mares! -gritó Talpio, levantando una cortina en forma de cascada, que subía del suelo y hasta el techo, cortando el camino de los Espectros, que se lanzaron a la pared de agua, solo para ser atrapados por la poderosa corriente y clavados en el techo, Talpio entonces retrajo su tridente, y mientras uno de los Espectros caía, Talpio lanzó una estocada, atravesando la cabeza de uno de los Espectros, quien se convulsionó horriblemente, mientras los otros 3 caían al suelo.
-Le atravesó la cabeza a Mills -habló Edward, impresionado, Talpio jaloneó su tridente, y el cuerpo de Mills fue golpeado por la cascada y liberado del mismo, dejándolo tendido en el suelo-. Ese fue un movimiento impresionante, aún para un Caballero de Bronce -terminó Edward, mientras Talpio limpiaba la sangre de su tridente.
-Así es, Espectros -mencionó Talpio-. Mi Cortina de los Mares seguirá lanzándolos por el Templo de Cáncer, y cuando caigan los atravesaré como a simples peces en un rio como a su compañero Mills. No estoy jugando, Caballero de Bronce o no, soy un Co-Rey de Élide. Defenderé a Athena con mi vida, así tenga que atravesarles las cabezas a todos con mi lanza -sentenció Talpio, más en ese momento, el cuerpo de Mills se movió-. ¿Sigue con vida? ¡Pero si le atravesé el cerebro! -se horrorizó Talpio.
-Así ha sido -habló el Espectro de la capucha, mientras Mills, con el rostro enteramente ensangrentado, y un ojo colgándole del mismo, tomaba en su mano derecha el ojo y volvía a colocarlo dentro de su cráneo fracturado. Mills entonces observó a Talpio, horrorizando al Caballero de Bronce-. Mills, así como nosotros 7, es un Espectro, y posee una Estrella. En el caso de Mills del Elfo, es el Espectro Terrestre de la Debilidad. Podría decirse que, gracias a su Estrella, es el Espectro más débil de todos, y en verdad, lo es -Talpio preparó su tridente, y sin querer esperar más explicaciones, volvió a lanzar su estocada, y esta se clavó en el cuello de Mills, pero el Espectro tomó el mango de la lanza, tiró con fuerza, y mantuvo a Talpio inmóvil intentando no perder su tridente-. Pero aun siendo el más débil de los Espectros, vuelve a levantarse a pesar de sus horribles heridas. ¿Sabes por qué? -Talpio tiró de su tridente, golpeó a Mills contra su cortina, lo volvió a azotar en el techo, y mientras caía volvió a lanzar una estocada, atravesando esta vez su pierna- Porque somos inmortales. Las heridas que infliges podrían matar a cualquier otro soldado, pero los Espectros protegidos por una Estrella se volverán a levantar, y así seguirá hasta que sus cuerpos sean inútiles, momento en que volverán al Inframundo a reclamar otro cuerpo, y lo volverán a intentar, eternamente, hasta vencerte -se burló el Espectro, y Talpio sonrió.
-¿Eso crees, Espectro? -habló Talpio, moviendo su mano, disipando la barrera de agua, preparando su tridente, y lanzando un corte que horrorizó a Edward y a otro par de Espectros, mientras la cabeza de Mills caía al suelo tras ser decapitado- Quisiera verlo levantarse de esta -mencionó.
-Y lo verás -explicó el Espectro-. Cuando el cuerpo de un Espectro queda inutilizado, se vuelve cenizas, pero el alma del Espectro buscará a otro portador, se levantará, y regresará para intentarlo de nuevo con un nuevo cuerpo vigoroso y enérgico. Podrá tardar un poco en regresar, pero pronto verás la Suplice del Elfo eligiendo a un inocente Ateniense como el nuevo cuerpo de Mills -explicó el Espectro de la capucha, Talpio sonrió, acomodó su tridente entre sus hombros, y esperó-. ¿Qué es esto? ¿Mills? ¿Por qué su alma no va en busca de otro cuerpo? -preguntó el de la capucha- ¡Edward! ¡Revísalo! -ordenó, Edward obedeció, sacudió el cuerpo de Mills, pero este no se movía- ¿Qué sucede? ¿Por qué su alma no regresa al Hades para ser resucitada? -Talpio entonces rio con fuerza.
-¿Vieron el reloj encenderse? No es un simple adorno -explicó, el grupo miró en dirección al reloj, y observó la flama de Tauro desaparecer-. Han pasado 2 de 12 horas. Ese reloj, es el Reloj de Cronos -explicó Talpio, haciendo más tiempo-. Cuenta el mito que, durante la Titánomaquia, la guerra entre Zeus, Poseidón, y Hades en contra de los 12 Titanes del mito, Zeus hirió a Cronos, el Rey de los Titanes y Dios del Tiempo, y extrajo de su interior este reloj -apuntó con su tridente Talpio, y los Espectros todos miraron a donde apuntaba el tridente-. Se dice que una vez se encienden las flamas del reloj, en el transcurso de 12 horas, el poder del Titán Primordial se activará, y el Dios del Tiempo se llevará toda alma espectral que encuentre en el dominio de las 12 Casas directamente al Tártaros. Ni siquiera Hades tiene dominio en el Tártaros, y toda alma que cae dentro del Tártaros es torturada por 1,000 años antes de ser liberada y poder ser reutilizada para su reencarnación. Así que, Espectros, no importan las bondades de su señor Hades. Cuando esas flamas se extingan, todos se van al Tártaros -sentenció Talpio, y en ese momento, el Espectro de la capucha lanzó su látigo en llamas al cuello de Talpio, y lo lanzó a una de las columnas, donde quedó clavado.
-Entonces esa es la razón por la que Cheshire se quedó atrás… muy listo… -enunció el Espectro de la capucha-. Cube de Dulahan, Estrella Terrestre de las Sombras -habló el Espectro, y el dueño del nombre se arrodilló frente a él-. Ox de Gorgon, Estrella Terrestre de la Huida -volvió a decir, y otro Espectro se arrodilló frente a él-. Pese a este contratiempo, Hades es nuestro dios. Seguiremos adelante, recorreremos las Casas restantes. Ustedes de momento, encárguense del Caballero de Bronce. No quiero contratiempos a nuestro regreso -el par de Espectros materializó espadas de sombras y se acercaron a Talpio, que preparó su tridente, se lanzó en contra de ambos, y la violenta batalla continuó, mientras los 5 Espectros restantes continuaban con su camino.
Tesalia. Monte Pelión.
-Aquiles -habló Quirón, parado sobre una roca en el rio, Aquiles se encontraba parado sobre otra-. Sombras oscuras han atacado esta gentil era. Los tiempos de paz se han terminado, y solo los caballeros que sean leales a Athena y cuyo cosmos brille con mayor intensidad, lograrán hacer preservar la paz. Es momento de que demuestres que eres digno de seguir a Athena, y que tu cosmos está dirigido a su divina prominencia. ¿Estás listo, Aquiles? ¿Deseas convertirte en un Caballero de Athena? -preguntó Quirón.
-Jamás me han interesado los dioses, Quirón -mencionó Aquiles, Quirón se mostró curioso, y entristeció-. No hasta conocerte al menos. Un caballero con tu fuerza y poder, maestro de héroes como Jasón, como Heracles. Si ellos fueron capaces de creer en Athena y llegar tan lejos, entonces, creo poder aceptar a Athena como a mi única diosa. A nadie más permitiré tentarme, no me importan los dioses. Pero a Athena, la defenderé solo a ella, a nadie más… -terminó Aquiles.
-No era la clase de respuesta que esperaba -respondió Quirón, Aquiles hizo una reverencia con humildad mientras mantenía una sonrisa divertida-. Sigues siendo un arrogante, y creo que terminarás enfureciendo al dios equivocado, Aquiles. Pero si juras proteger a Athena, me es suficiente. Athena es la diosa más pura, por la que vale la pena morir -terminó Quirón, y Aquiles se preparó para la batalla-. Que así sea entonces. Supera mi cosmos y te convertirás en un Caballero de Athena. Para graduarte de mi escuela, hay únicamente una condición. Tienes que derrotar a tu maestro -se lanzó Quirón en dirección a Aquiles con el puño en alto rodeado de flamas plateadas. Aquiles simplemente se hizo a un lado en un movimiento rápido, un pequeño salto, casi imperceptible, y miró a Quirón como si el tiempo se moviera lentamente alrededor de ambos. Apoyó su pierna izquierda, alzó la derecha, y Quirón sonrió-. Pies ligeros -mencionó Quirón, y Aquiles pateó con fuerza, lanzando a Quirón a la cascada, donde quedó clavado-. Fanfarrón -mencionó el de Centauro, quien se había cubierto el cuerpo con los brazos cruzados, pero que veía impresionado las protecciones de sus antebrazos caer en guijarros plateados al suelo-. Incluso me pateaste con la pierna derecha que aún no ha terminado de soldar. Hay límites incluso para el ego, mocoso -terminó Quirón.
-Me ha enseñado bien, maestro -hizo una reverencia Aquiles, y comenzó a reunir su cosmos-. De no ser por usted… seguiría siendo solo ira y rabia… esas emociones aún son parte de mi ser, pero mi mente, está en equilibrio entre ambas fuerzas. Por usted no siento ni ira, ni rabia, solo respeto. Lo estaría insultando si no le doy lo mejor de mí en este combate, usted me convirtió en un Tigre -se dio la vuelta Aquiles, mostrando su tatuaje, y Quirón sonrió-. Pero el Tigre es la fuerza violenta, lanzarla en su contra sería doloroso -Aquiles comenzó a mover sus manos, y Quirón comenzó a reírse a carcajadas, viendo los movimientos serpenteantes que gracias al equilibrio que Aquiles había ganado, él podía utilizar-. ¡Dragón Ascendente de Pelión! -se lanzó Aquiles, transformado en un poderoso Dragón. Quirón intentó golpear, pero con una tremenda agilidad Aquiles evadió, golpeó el mentón de Quirón, y no solo Quirón comenzó a elevarse, sino que el agua de la cascada, y el rio, comenzaron a subir en la forma de una lluvia inversa, enorgulleciendo a Quirón-. Maestro… gracias por enseñarme… me convertiré en el héroe más glorioso de todos -y el Dragón se tragó a Quirón por completo.
Atenas. Casa de Libra.
-¡Ya pasaron 3 horas! -gritó Edward- Hemos corrido lo más rápido que hemos podido, pero aun así no aceleramos lo suficiente -prosiguió el Espectro, que al entrar a la Casa de Libra, observó un triángulo plateado formarse en la oscuridad- ¿Qué es esto? ¡Este cosmos es…! -gritó Edward, y fue jalado por una fuerza de cosmos, que fue liberada al succionar a Edward, y lo lanzó en estallidos plateados a las escaleras del Templo de Libra.
-¡Triángulo de Plata! -resonó el grito de un Caballero de Plata, quien salió al encuentro de los Espectros mientras Edward se convulsionaba en el suelo- Espectros, mi nombre es Agástenes de Triángulo y seré su oponente -elevó su cosmos nuevamente Agástenes, preparando la ráfaga triangular, y lanzando el ataque en contra del Espectro de la capucha, que lo evadió con agilidad, se acercó a Agástenes dispuesto a atacarlo con su látigo de fuego, pero el de Plata pateó rápidamente, clavando al de la capucha a una columna, y manteniéndolo aprisionado en ese lugar con su rodilla-. Eres el más poderoso entre este grupo de perdedores… por el bien de mi hijo, Políxeno, te mantendré en esta casa hasta que se cumplan las horas restantes -sentenció el Caballero de Plata, quien entonces vio al resto de los Espectros acercarse, pateó a uno de ellos en el rostro, elevó su cosmos, lanzó el Triángulo Plateado en dirección a Edward nuevamente, noqueándolo, y después materializó una espada, atacando con esta a un tercer Espectro, que estaba cubierto de espinas, y al extenderlas atrapó la espada del Caballero de Plata-. Suerte de principiante, te cortaré en 3 -anunció Agástenes, pero en ese momento se sintió mareado, y fue atravesado en su pecho por el Espectro, que lo perforó con sus espinas inmensas que le salían de los dorsos de la mano de su Suplice-. ¿Cómo? -se impresionó Agástenes, y vio al Espectro alzar sus piernas al sostenerse gracias a sus espinas clavadas al pecho de Agástenes, y patearlo con fuerza, dejando al de Plata tumbado en el suelo al lado de Edward, quien estaba muy débil como para levantarse.
-Talpio nos habrá retenido ya que desconocíamos el poder de ese reloj, pero ese error no lo cometeremos nuevamente, Caballero de Plata -mencionó el de la capucha, mirando al par de Espectros que quedaban de pie, mientras Edward permanecía convulsionándose en el suelo, y el Espectro de las espinas extendía nubes tóxicas a su alrededor-. Niobe de lo Profundo, Estrella Terrestre de la Oscuridad, dejo el resto en tus manos -prosiguió el de capucha, mientras se retiraba seguido de los otros Espectros.
-¡Esperen! -se quejó Agástenes, sacó su espada, y pretendió perseguir al trio que escapaba, pero Niobe se interpuso, lanzando sus espinas, derribando al Caballero de Plata quien sin saber la razón se encontraba muy débil- ¿Qué me está pasando? -se horrorizó Agástenes, mientras comenzaba a vomitar sangre.
-Es muy sencillo en realidad -mencionó Niobe, rodeado de una nube oscura-. Recuperamos el tiempo perdido. Normalmente actuó en las sombras, disfruto del dolor de mis oponentes mientras mueren lentamente, o confundidos. Pero nuestro maestro nos ordenó sacarlos del camino lo antes posible. Esta batalla no será tan divertida como la que tuvimos contra Talpio -aseguró Niobe, levantando a Agástenes, y clavándolo a una columna-. Mi cuerpo irradia una sustancia tóxica que penetra la piel y contamina la sangre. Este veneno te comerá los órganos por dentro y acabará con tu vida de la forma más horrible posible. Es una lástima, me hubiera gustado torturarte más, pero el tiempo, como puedes ver, está en nuestra contra -apuntó Niobe, mientras la flama de la Casa de Cáncer se extinguía.
-Políxeno… -lloró Agástenes, mientras Niobe preparaba su espina-. Debo salvar… a Políxeno… este maldito veneno… ¿cómo puedo caer ante un simple veneno? -enfureció Agástenes, sintiendo el dolor de Niobe atravesándole el pecho nuevamente, sacar la espina, clavar de nuevo en su vientre, repetir el acto, y clavarle una tercera vez la espina en el cuello, antes de soltarlo, y dejarlo tendido en el suelo- Soy uno… de los… Co-Reyes de Élide… uno de los Caballeros de Plata… más poderosos de todos… ¿vencido por un maldito veneno? -lloró Agástenes, y Niobe le aplastó el rostro al suelo, alzó su espina, y la encajó por detrás de la espalda de Agástenes, quien soltó un alarido de dolor antes de quedar tumbado en contra del suelo, en silencio.
-No te sientas mal, Caballero de Plata -sonrió Niobe-. Únicamente has sido testigo del triunfo de la mente sobre la agresividad. Incluso los Caballeros Dorados hubieran sido derrotados con la misma facilidad -sonrió Niobe, y comenzó a caminar fuera del Templo de Libra-. Ahora, me apresuraré a alcanzar al resto. Le pediré al maestro que me permita asesinar a tu querido hijo, Políxeno. Padre e hijo se reunirán con Caronte en el Hades -sonrió Niobe, y comenzó a reír a carcajadas, sin percatarse de que Agástenes se había puesto de pie tras de él, y sostenía su espada con ambas manos.
-¡No tocarás a mi hijo! -gritó Agástenes, Niobe se dio la vuelta de inmediato- ¡Ejecución Triangular! -gritó Agástenes, bajó la espada en un corte transversal al suelo, cortando un brazo de Niobe en un solo movimiento, inmediatamente después levantó en otro corte, formando una «v» y cortando el otro brazo, de inmediato, acomodó la hoja en forma horizontal, y cortó la cabeza de Niobe, formando un Triángulo de Plata que dio muerte a Niobe- Políxeno… ya voy… hijo mío… no he sido derrotado aún… -habló Agástenes, pero para su sorpresa, una espada negra salió de su pecho-. ¿Qué? -preguntó Agástenes, cayendo en sus rodillas, y viendo una sombra oscura sosteniendo una espada- No… Políxeno… Athena… -lloró Agástenes, y lo último que vio fue un destello, y su propia sombra perdiendo la cabeza, antes de quedar cegado completamente.
-Maldito Caballero de Plata -habló Edward, furioso, guardando su espada, recogiendo un objeto del suelo, y comenzando a subir al templo siguiente, dejando atrás a un Caballero de Plata brutalmente asesinado por un cobarde que lo atacó por la espalda.
Casa de Acuario.
-¿Pa-Pa-Pa-Padre? -se estremeció Políxeno, quien había sentido el cosmos de su padre extinguirse por completo. Sus ojos se ahogaron en lágrimas, y cayó en sus rodillas en esos instantes- No es verdad… no… no es verdad… no… -continuó llorando, y la desesperación lo alcanzó-. ¡Paaaaaaaaaadreeeeeeeeee! -su gritó resonó hasta el Templo de Piscis, del cual comenzaban a caer pétalos de rosa, como un llanto suave, de un Caballero Dorado con el corazón destrozado.
Esparta. Afueras de los aposentos de Menelao.
-Todo está saliendo según el plan -sonrió Paris, pero aún era Hades quien hablaba por él, y Casandra, a su lado, asintió levemente entristecida-. No pareces contenta, Casandra. ¿Qué ocurre? -Casandra simplemente bajó la mirada, derramando algunas lágrimas- Tú odiabas a los que te irrespetaron, odiabas a la humanidad, y están siendo castigados -explicó Hades.
-Los odio… pero… a Paris no le gustaría lo que está ocurriendo, ni lo que pasará después… -derramó una lágrima más Casandra, pero Paris la limpió con ternura-. Amo Hades… ¿es esto lo correcto? ¿Es Casandra buena? -preguntó.
-Casandra está demasiado demente como para siquiera diferenciarlo -la respuesta hirió a Casandra, pero la aceptó-. Ve a pasear por el palacio, jugaré contigo después. Debo primero ver a mi esposa -sin motivo alguno, Casandra sonrió, y comenzó a caminar felizmente y a dar brincos, olvidando por completo la guerra que estaba por llegar. Mientras tanto, Paris entró en una habitación, donde encontró a Helena con una bebé en brazos, y con su estómago con un par de Lunas de embarazo-. Odio verte así… cargando un hijo que no es mío… -sentenció Paris, furioso.
-¿Por qué has regresado? -preguntó Helena, sus ojos tornándose color de rubí- Amo a mi esposo, solo has llegado a destruir esa felicidad. Hades -sentenció Helena, su cabello cambió de ser de color dorado a rosado, y observó a Hades fijamente.
-Eres mi esposa, Perséfone, no la de Menelao -habló Paris, Helena bajó la mirada, mientras lloraba de dolor-. Estos hijos, son de Helena con Menelao. Tú solo disfrutas de su felicidad, sientes sus emociones y piensas que son tuyas. ¿Cuántas veces has hecho esto? ¿Cuántas vidas has disfrutado como si fuesen tuyas? ¿Cuántos bastardos pretendes seguir procreando? -enfureció Paris, cacheteó a Helena, y le arrebató a Hermione de los brazos. La bebé lloró asustada- Escúchame bien, Perséfone. Te diré lo que vas a hacer. Darás a luz a ese bastardo en tu vientre, lo cuidarás hasta que pueda sobrevivir sin los cuidados de una madre, y cuando eso pase, volveré por ti. Considéralo un regalo de tu verdadero esposo, Hades. Pero si regreso y me entero de que nuevamente estás embarazada… los mataré a ambos. ¿Lo has entendido? -Helena lloró, extendió los brazos, y Paris le entregó a su hija- Que sea la última vez que me traicionas. Vuélvelo a hacer… y yo mismo te cortaré la cabeza -terminó Paris, jalando a Helena del cuello, besándola, y mordiéndole el labio con fuerza hasta hacerla sangrar. Tras haberlo hecho, Paris se retiró, dejando a una Helena que había vuelto a la normalidad, con los ojos ahogados en lágrimas, y con sangre cayéndole de su labio.
Atenas. Casa de Acuario.
-La flama de la Casa de Libra ha dejado de arder -habló el Espectro de la capucha, quien al entrar en la Casa de Acuario comenzaba a sentir una vibración-. Hay un ser con un cosmos profundo en esta Casa. Un sirviente de Poseidón -mencionó el de la capucha, y las pulsaciones en el aire, resonaron en los oídos de los Espectros recién llegados-. ¿Qué hace un General Marino en el Santuario de Athena? -preguntó el de la capucha.
-¡Cobrar venganza por la muerte de su padre! ¡Sinfonía Mortal! -gritó con fuerza, y resonó un horrible chillido, que forzó incluso al líder de los Espectros, el que vestía la capucha, a taparse los oídos y a caer sobre sus rodillas. Solo un Espectro no sucumbía ante el tremendo sonido- ¡Te exterminaré después de que destruya a tus amigos! ¡Les romperé los tímpanos a todos! ¡No dejaré a ninguno de ustedes con vida! -continuó gritando Políxeno, más entonces sintió unas ondulaciones oscuras repeler las suyas, y vio a uno de los Espectros, el que soportaba sus ataques, atacando de regreso con ondulaciones propias. El Espectro de la capucha entonces comenzó a levantarse lentamente- ¿Qué está pasando? -preguntó, sumamente sorprendido.
-¡Sonar de Pesadilla! -resonó la voz del Espectro que no había sido abatido a pesar de lo fuerte del silbido de la flauta de Políxeno, quien entonces fue lanzado por las potentes ondas oscuras a una columna, y se hizo un silencio placentero para el par de Espectros heridos- Mi señor, me encargaré de este General de Poseidón -mencionó el Espectro, de Suplice de cuerpo completo, cabellera negra y corta, y mirada de ojos rasgados.
-Castígalo… Wimber… que sienta el dolor que me ha hecho sufrir -mencionó el de capucha, quien débilmente salió del Templo de Acuario, y aunque Políxeno intentó detenerlos, sus oídos fueron golpeados por ondas oscuras nuevamente.
-¿Sientes curiosidad de saber por qué tu técnica no funciona sobre mí? -preguntó el Espectro, torturando a Políxeno con un agudo sonido que le destrozaba los tímpanos, como si miles de murciélagos lanzaran su chillido directo a sus oídos- Mi nombre es Wimber de Murciélago, Estrella Terrestre de la Búsqueda. Mi especialidad es el sonido -explicó el Espectro, Políxeno se cubrió los oídos, sin lograr un cambio-. Es inútil. Como controlador de las ondas sonoras que eres, sabes perfectamente que el sonido puede llegar directamente a tu cerebro, y destruirlo -habló Wimber con tranquilidad, y con una sonrisa dibujada en su rostro.
-Mataron a mi padre… -lloró Políxeno, tomando su flauta, y resistiendo el dolor-. Lo mataron… le cortaron la cabeza… lo mataron sin corazón -prosiguió, Wimber intensificó las ondas sonoras, pero Políxeno logró colocar la flauta en sus labios, y comenzó a soplar y a entonar una melodía que Wimber no escuchaba, pero de cualquier forma Políxeno no se rendía.
-No te escucho, General de Poseidón. Estás muy lejos de tus amigos Cretenses. De no haber venido aquí, tu padre seguiría con vida -Políxeno enfureció, y sus lágrimas ahogaron sus ojos-. No tienes responsabilidad a con el Santuario. Si lo hubieras comprendido, muy probablemente tu padre seguiría cazando toros salvajes en las llanuras de Élide -insistió Wimber-. Todo es culpa de Athena, tu padre la siguió ciegamente. ¿Qué ha hecho Athena por ti? -preguntó Wimber, quien notó que las ondulaciones de su ataque eran negadas, y que un sonido metálico, el sonido de la flauta, comenzaba a sobrepasar el agudo sonido que su ataque producía.
-Mi padre… cumplió con su responsabilidad ante una diosa a la que amaba sin conocerla… estoy seguro de que no se ha arrepentido por ello -aseguró Políxeno, y Wimber comenzó a sentir dolor en sus oídos, comenzaba a escuchar la melodía de Políxeno, que le golpeaba la cabeza, como agujas que se clavaban en su cerebro, forzando a Wimber a sostenerse la cabeza mientras Políxeno se acercaba-. Mi padre… murió defendiendo lo que creía justo, protegiendo a Athena… estoy orgulloso de él -los oídos de Wimber estallaron en ese momento, y poco a poco, fue desangrándose hasta morir-. Tú… fuiste el que lo asesinó… -mencionó Políxeno, viendo a Edward llegando ante él, mientras el cadáver de Wimber caía al suelo-. Te mataré… -sentenció Políxeno, colocando sus labios en la flauta nuevamente.
-Debiste ver el rostro de tu padre cuando le corté la cabeza -habló el Espectro, Políxeno enfureció, y comenzó con su tonada-. Se parecía algo a esto -prosiguió, y lanzó la cabeza del padre de Políxeno al suelo, que rodó hasta posarse frente a Políxeno, quien, al ver la cabeza, se horrorizó y quedó en shock-. ¡Ahora te enviaré con tu padre! ¡Penitencia del Silfo! -gritó Edward, y el grito de Políxeno resonó por la Casa de Acuario, mientras aves oscuras desprendidas del puño de Edward lo abatían.
Tesalia. Monte Pelión.
-¡Siente la fuerza de mis colmillos! -gritó Patroclo, quien atacaba a Fénix, quien lo evadía con velocidad a pesar de que Patroclo aumentaba la suya en cada movimiento- Por combatir al lado de Aquiles, por protegerlo de su debilidad. ¡Lo alcanzaré! -gritó Patroclo, lanzándose con el puño electrificado, pero Fénix lo evadió nuevamente. Fénix lanzó una patada, misma que Patroclo bloqueó, Patroclo extendió los brazos, rugió, y lanzó un tremendo puñetazo al unísono de Fénix. Ambos ataques se impactaron, y la Armadura de Fénix en su protección de la mano, se cuarteó. El de Heracles se mostró impresionado, saltó lejos de Patroclo, y preparó su cosmos.
-Impresionante, muy impresionante -mencionó Fénix, incinerando su cosmos, que ardía como las flamas mismas del Inframundo-. Tu velocidad ha progresado tanto que apenas puedo ver tus puños, estás tan cerca de la velocidad de un Caballero Dorado. Tu energía y tu valor son como el rugido de un poderoso León -Patroclo sonrió, y el León rugió a sus espaldas-. Sobrepasa mi velocidad, Patroclo, y te habrás ganado tu melena -sentenció Fénix, incinerando su cosmos, lanzándose en contra de Patroclo.
-¡Mis colmillos están bien afilados! -mencionó Patroclo, rodeó su puño de relámpagos, y lanzó su ataque definitivo- ¡Plasma Relámpago! -gritó Patroclo, y el destello dorado impactó a Fénix y destrozó su armadura.
Atenas. Casa de Piscis.
-Agástenes… Políxeno… -lloró Anfímaco, quien sentía los cosmos de su amigo y su discípulo extinguirse-. Pagaran por esto, Espectros -sentenció Anfímaco, observando al Espectro de la capucha, y a un Espectro vistiendo una Suplice en forma de Lobo-. Ambos pagarán… -insistió Anfímaco, materializando una rosa en su mano-. Vengaré a mi amigo y a mí discípulo -prosiguió.
-No lo harás… -mencionó el Espectro de la capucha, que miró al de Suplice del Lobo-. Este oponente es demasiado para ti, y nos estamos quedando sin tiempo -explicó, y miró al reloj de las 12 Casas-. La flama de Escorpio se extingue, nos quedan 4 horas. Yo me encargaré de derrotarlo -el Espectro se quitó la capucha, y blandió un látigo en llamas-. Mi nombre es Lune de Balrog, y soy un Espectro Celeste, el Espectro Celeste de la Excelencia. ¡Látigo de Fuego! -lanzó su ataque Lune, que fue evadido por Anfímaco, quien lanzó sus rosas rojas en dirección a Lune y, en la distracción, el Espectro restante corrió fuera del Templo de Piscis- Estás acabado, caballero, al igual que tus inútiles amigos -sentenció Lune, y Anfímaco sonrió.
-No lo pienso así, Espectro… -mencionó Anfímaco con una sonrisa en su rostro-. Morirás aquí, y tu lacayo morirá en la Senda de las Rosas, un sendero venenoso de mi propia creación -más Lune simplemente sonreía, y una luz anaranjada iluminó la espalda de Anfímaco-. ¿Fuego? -se sorprendió el de Piscis, la escalinata al Templo del Patriarca estaba en llamas- ¡No! ¡No puede ser! -gritó Anfímaco e intentó subir, únicamente para que el látigo de Lune le envolviera el cuello, y el Espectro de Balrog lo jalara y azotara contra el suelo.
-Mi primer ataque no fue dirigido a ti, Caballero de Piscis -mencionó Lune-. ¿Creíste que era un tonto? En el Hades sentencio a los muertos, miles y miles se han quejado continuamente de haber sido asesinados por las rosas venenosas de los Caballeros de Piscis. Pero eso termina ahora, el veneno podrá detener a un Espectro, pero no así el fuego -explicó, y Anfímaco vio al Lobo correr por el sendero en llamas, cada vez más cerca del Templo del Patriarca-. Fracasaste, Caballero Dorado. ¡Todos lo hicieron! ¡Los Co-Reyes son unos inútiles! ¡Sus esfuerzos no hicieron más que divertirnos! -más Lune se percató de unas espinas rojas que comenzaban a sobresalir de la mano de Anfímaco a pesar de que Lune le estrujaba el cuello, y el Espectro se retrajo al sentir el tremendo cosmos.
-¡Lluvia Carmesí! -gritó Anfímaco, Lune intentó hacerse a un lado, solo para sentir que le jalaban el látigo a pesar de estar en llamas, Anfímaco tiraba de él, obligaba a Lune a elegir entre soltarlo o recibir las espinas, y en el último segundo, Lune lo soltó y evadió el ataque- Seré tu verdugo, Lune… en el nombre de Agástenes, y en el nombre de mi discípulo Políxeno… te mataré -prosiguió Anfímaco, alzando su mano, y formando un látigo dorado en esta-. Te demostraré el cómo usar este instrumento. ¡Vaina Dorada! -gritó Anfímaco, lanzando un tremendo ataque dorado, el cual Lune intentó evadir, pero el viento le cortó la piel a la altura de la mejilla- ¡Rosas Demoniacas Reales! -continuó con la serie de ataques Anfímaco, Lune evadió, pero el polen lo debilitó. Anfímaco corrió en su dirección, e impactó su rostro con fuerza tras una patada, clavándolo al suelo, e inmediatamente después movió su látigo, lo blandió, y atrapó a Lune del cuello- Aún si suplicas, no te dejaré vivir, maldito… -sentenció Anfímaco.
-No necesito de tu misericordia, caballero parásito -mencionó Lune, formando otro látigo en su mano, lanzándolo al cuello de Anfímaco y quemándolo, ocasionándole un terrible dolor-. Te romperé el cuello -el par de oponentes comenzó a tirar de cada látigo con fuerza, los cuellos de ambos sangraban, pero Anfímaco no pretendía tener una competencia de fuerzas con Lune. En su lugar, tomó una rosa blanca, ante la cual Lune simplemente se burló-. Pobre afeminado, ¿pretendes derrotarme con unas simples rosas? -se burló Lune.
-Esta es la Rosa Sangrienta, Lune -mencionó Anfímaco, apuntando la misma-. Una rosa que succiona tu sangre, y que al ser clavada en un nervio específico produce una parálisis que lanzará un choque eléctrico alrededor de todo tu cuerpo. Y ya he seleccionado el nervio que he de perforar. Normalmente se lanza al corazón, pero puedo ver a simple vista que no tienes uno. ¡Por eso la clavaré en tu cabeza! -gritó Anfímaco, soltando su látigo, lanzándose a Lune, y por el impulso adquirido y la proximidad, Lune no pudo evadirlo, y Anfímaco le clavó la rosa en su frente. La rosa comenzó a succionarle la sangre directamente del cerebro, ocasionándole a Lune un terrible dolor- ¿Qué se siente, Lune? -preguntó Anfímaco, mientras Lune se convulsionaba, e intentaba alcanzar la rosa- No podrás moverte, tu cerebro poco a poco empieza a sentir una sensación embriagante al perder su sangre. Pero no te permitiré morir de una forma tan misericordiosa. ¡Irás al Hades tras sentir el dolor más profundo de todos, cuando clave una segunda rosa en tú centro nervioso! -gritó Anfímaco, se lanzó a Lune, y clavó otra rosa en su nuca- Acabo de golpear tu centro nervioso, todo tu cuerpo en estos momentos siente un choque eléctrico destrozarte los nervios. El dolor es tan indescriptible, que tus sentidos colapsarán todos al unísono. Pero no morirás así, te conservaré en ese estado… hasta que las llamas de las 12 Casas se extingan… sufrirás por 4 horas más, imbécil -terminó Anfímaco, y mientras encaraba a Lune, sintió un cosmos detrás de él. Pero fue muy tarde para evadir la espada que le salía del pecho-. ¿Cuándo has llegado? -preguntó Anfímaco.
-Siempre he estado aquí… esperando el momento preciso -susurró Edward al oído de Anfímaco, sacó la espada, y Anfímaco cayó al suelo-. 3 Caballeros de Athena, muertos por mi mano. Ahora a apoderarme del Paladio -habló Edward, y corrió escaleras arriba.
Esparta. Habitación Provisional de Anficlas.
-¿Cómo te sientes? -preguntó Héctor a Anficlas, quien tenía una horrible fiebre y se encontraba totalmente cubierta de un cobertor, mientras Héctor la ayudaba a beber un poco de sopa, que la niña terminaba tosiendo- 8 agujas sin medicamento. Eres sorprendente, Ethon. Pronto podrás hacerle frente a ese maldito Escorpio -Anficlas sin embargo, conservaba la mirada perdida.
-Jejeje… estoy durmiendo en el mismo palacio que Agamenón… jejeje… su habitación huele tan bien. Su almohada era tan suave, jejejeje -continuó riéndose Casandra, Héctor la miró con preocupación-. Tan varonil… tan fuerte… tal vez debería invadir su habitación por la noche y jugar al Escorpión y al Águila -sonrió Casandra, Anficlas escupió su sopa en el rostro de Héctor.
-¡Casandra! ¡Déjate de idioteces! -gritó Héctor, mientras Anficlas se quedaba en shock pensando en lo que Casandra había dicho- Solo ignórala -habló Héctor, limpiándose el rostro con su capa-. Descansa un poco, Ethon -Anficlas asintió, y se acurrucó en su cama-. ¿Qué perversiones estás poniendo en una mente tan joven, Casandra? -preguntó Héctor.
-Ella no es el Águila blanca… -mencionó Casandra, Anficlas abrió los ojos para observar a Casandra desde su cama-. No lo eres… deja de pensar que lo eres… no eres el Águila blanca, y mientras pueda evitarlo, jamás lo serás -Anficlas asintió y volvió a acurrucarse.
-Ya veo… yo… no soy el Águila blanca… -Anficlas cerró los ojos, y comenzó a respirar tranquilamente-. Yo no puedo ser feliz… no soy el Águila blanca -derramó un par de lágrimas, y por fin se durmió. Paris entró en la habitación en ese momento.
-Paris, ¿dónde Espectros estabas? -preguntó Héctor, Paris parpadeó en un par de ocasiones, mirando a Héctor con curiosidad- Pensé que cuidarías de Casandra. La encontré desnuda en la habitación de Agamenón -Paris se ruborizó, y Casandra hizo una mueca de perversión-. Nada pasó, Casandra pretendía sorprender a Agamenón, pero cuando entré en su habitación y terminó abrazándome en lugar de a Agamenón, me aseguré de romper sus esperanzas.
-Héctor, eso fue muy cruel… -lloró Casandra-. Pude haber seducido a Agamenón… si tan solo no te hubieras entrometido -se quejó sonoramente Casandra, Paris simplemente la miró fijamente con vapor saliéndole de la cabeza por los pensamientos no tan puros.
-Casandra, esa no es forma de conquistar el corazón de alguien -habló Paris, Casandra parpadeó un par de ocasiones ante esas palabras-. Si tanto te gusta Agámenon, podemos intentar explicarle la situación -Casandra entonces se horrorizó.
-¿Gustarme? -se quejó Casandra- ¡Solo busco una aventura, no un romance! -las palabras de Casandra deprimieron a Paris- De todas formas, ya está escrito por las Pléyades, lo menos que puedo hacer es disfrutarlo un poco. A ese hombre… de cuerpo perfectamente tonificado, que me hará toda suya, jejeje… -sonrió Casandra.
-Ya basta, Casandra. No estés bromeando de esa forma, eres una princesa -recriminó Paris-. Además, piensa en la imagen que le das a Anficlas. Ella es muy joven para escucharte decir eso -Casandra miró a Anficlas, y una sonrisa maligna se le dibujó en el rostro-. Esa visión de Heleno no se cumplirá… puedo asegurarlo… -mencionó Paris.
-No hay forma de estar seguros hasta que ocurra, jejeje -se burló Casandra-. Nada está escrito todavía. Cualquier cosa puede pasar, jejejejeje -Paris suspiró, y ayudó a Casandra a recostarse, la tapó, y Casandra en ese momento se quedó dormida de improviso.
-Con nuestra visita a Esparta, hemos terminado de trazar el mapa completo de los 30 reinos de Hélade -explicó Héctor, Paris se mostró un poco intranquilo por aquel comentario-. No parece haber indicios de una guerra, incluso Menelao parece estar más concentrado en su esposa Helena que en iniciar hostilidades. Sin embargo, ya tenemos mapas que nos ayudarán en el caso contrario. Podemos estar tranquilos, conocemos a nuestro enemigo -terminó Héctor.
-Héctor… -comenzó Paris, y Héctor lo miró fijamente-. ¿Podríamos regresar a Esparta… en un año? -preguntó, Héctor miró a Paris fijamente- Esparta me parece un reino muy interesante y bello. Y por lo que has dicho me parece que no hay razones para quedarnos por más tiempo. Por ello me gustaría visitar Esparta nuevamente, sin mencionar que Casandra parece estar enamorada, a su forma muy particular, de Agamenón. La verdad, estoy muy interesado en volver… -terminó Paris, y por un instante, sus ojos brillaron de escarlata.
Atenas. El Santuario. Templo del Patriarca.
-Esto es lo más cerca que jamás estarás del Paladio, Espectro -habló Calcas, el Patriarca del Santuario, quien se interponía entre el último de los Espectros y una estatua de madera con la forma de la Diosa Atenea-. La flama de Sagitario ya se ha apagado, solo te quedan 3 horas. Por más veloz que te creas ser, no es posible vencerme a tiempo para huir con el Paladio -continuó Calcas, el Espectro de la Suplice del Lobo, de cabellera larga y blanca y mirada roja como la sangre, simplemente sonrió-. Un momento… tú eres… -se impresionó Calcas.
-Licaón de Licantropo, Estrella Terrestre del Desamparo -se presentó el Espectro, y Calcas se horrorizo-. Es así como lo piensas, Calcas, soy el Rey Lobo vuelto a la vida y rejuvenecido por el señor Hades, y soy el bisabuelo de Odiseo, cuyo nombre significa «el que odia» -Calcas cerró los ojos, intranquilo-. La sangre del Lobo fluye por las venas de mi bisnieto, Odiseo. Viene de una familia de caníbales, maldecidos por Zeus a convertirnos en Lobos. Así como yo poseo la habilidad de transformarme en un Lobo, Odiseo también la tendrá, matará a amigos y a enemigos por igual, es el destino funesto de él cuyo nombre significa odio -apuntó Licaón.
-No lo permitiré. Odiseo es un hombre de bien -explicó Calcas, elevando su cosmos, y lanzándolo en la forma de cristales de hielo-. ¡Lluvia del Grial del Destino! -gritó Calcas, conjurando una lluvia de plata, Licaón evadió con una tremenda agilidad cada pequeño alfiler plateado que le caía de la lluvia, saltando incluso sobre Calcas, cayendo a su espalda, y lanzando un corte con su zarpa, que arrebató la sangre de espaldas del Patriarca- No llegarás al Paladio -insistió Calcas, materializando un par de guadañas cortas y atacando a Licaón con estas, quien las evadía sin ninguna dificultad-. No seré un Caballero de Plata que destaque por las batallas, pero por Athena, haré todo lo que esté a mi alcance. ¡Lluvia del Grial del Destino! -insistió Calcas, el Espectro lo evadió con una velocidad superior a la de cualquier Caballero de Plata, y le arañó el pecho, causándole un tremendo dolor- La maldición de los Licántropos caníbales. Licaón… respóndeme algo. ¿Has torturado a Odiseo con esta maldición? -preguntó Calcas, poniéndose de pie mientras se desangraba.
-He torturado a muchos con esa maldición. El ultimo, sin embargo, fue un Escorpio de nombre Tideo -mencionó Licaón, Calcas se mostró sorprendido. Ni el profeta de Athena podría haberlo adivinado-. Así es… la familia del odiado hijo de Lobos es responsable de la muerte de un Escorpio, el padre de quien Odiseo dice que es su mejor amigo. Odiseo es un Licántropo, no puede convivir con los Escorpiones. Tarde o temprano se enfrentarán a muerte, y uno deberá devorar al otro -anunció Licaón.
-El Rey Tideo… -se impresionó Calcas-. ¡Es tu culpa que Tideo haya cometido canibalismo! ¡Infectaste al padre de Diomedes! -gritó Calcas, y Licaón soltó una carcajada- ¿Cómo has podido corromper a alguien tan noble, Licaón? -preguntó Calcas.
-Tideo fue en mi auxilio buscando mi don: «la fuerza y destreza del lobo» -explicó Licaón-. Vino por su propia voluntad. Es su problema si sus últimos momentos de vida los pasó como un caníbal. Diomedes estará a salvo de esa maldición, su padre no era un Licántropo cuando el actual Escorpio nació. Pero Odiseo, mi sangre corre por sus venas. Me convertí en Espectro para seguir transmitiendo la Sangre del Lobo, el odio, y la venganza. Pero si yo muero… Odiseo continuará con mi legado. Búscalo en tu Copa, profeta. Sobre el Paladio colocaré una maldición como garantía -Licaón corrió en dirección a Calcas, y arañó ambas piernas del Caballero de Plata, dejándolo tendido sobre el suelo antes de acercarse al Paladio-. Si Odiseo ve el Paladio, su sed de sangre y carne humana inundará su alma. Se convertirá en un Lobo, en un Licántropo. En ese momento, el Lobo y el Escorpión se enfrentarán, y Odiseo asesinará a su mejor amigo, esta es la maldición que coloco sobre el Paladio. Y como pago por su cumplimiento, ofrezco mi propia vida -Licaón acercó su garra a su cuello, y se lo degolló a sí mismo, manchando el Paladio con su sangre, y muriendo en la afrenta con una sonrisa en su rostro.
-¿Se… se… se quitó la vida? Pe-pe-pero. ¿Por qué? -preguntó Calcas. Pero entonces sintió un cosmos oscuro a sus espaldas, se dio la media vuelta, y fue bombardeado por cometas oscuros que lo noquearon y lo dejaron tendido en el suelo- Athena… le he fallado… -lloró Calcas, y Edward le pateó el rostro con fuerza.
-El Paladio es mío -habló Edward, acercándose al Paladio, la estatua de madera tallada en honor a la Diosa Atenea con la madera manchada por su sangre del día en que la diosa fue asesinada y perdió su Cuerpo Original, y corrió con este escaleras abajo, escapando de las 12 Casas mientras la flama de Capricornio se extinguía. Ya solo quedaban 2 horas.
Argos. Bosques de la Argólide.
-¿Señorita Shana? ¿Se encuentra bien? -preguntó Toante, quien, mientras cabalgaba con Shana por los bosques, vio a la princesa detener a Pegaso, y sus ojos ahogados en lágrimas- ¿Mi señorita? ¿Qué ha ocurrido? -se horrorizó Toante, pero Shana movió su cabeza en negación.
-Yo… no lo sé… -mencionó Shana, colocando una mano sobre su pecho-. Yo… acabo de sentir un horrible presentimiento, como si una mancha de sangre me hubiera teñido el cosmos -en la mente de Shana, un aullido resonó con fuerza, y Shana desvió la mirada en dirección a su padre, quien llegaba junto a Odiseo, y una imagen horrible de Odiseo con espada en mano e intentando matar a Diomedes al atacarlo por la espalda, le llegó a la mente-. No… no puede ser… esa sombra no puede manchar la amistad de mi padre y Odiseo… -lloró Shana, y Diomedes, al notar las lágrimas de Shana, corrió hacia ella.
-¡Shana! -gritó Diomedes, bajando a su hija de Pegaso, y recibiendo de ella un abrazo- Shana… sea lo que sea lo que está pasando, papá está aquí… papá siempre va a estar aquí, sin importar las desgracias que preparen los dioses en mi contra -Shana miró a Odiseo fijamente mientras abrazaba a Diomedes, y Odiseo sintió una mirada penetrante, llena de tristeza, pero no se atrevió a preguntar.
Atenas. Casa de Cáncer.
-¡Vorágine Celestial! -gritó Talpio, lanzando a los 2 Espectros que había estado enfrentando al techo de la Casa de Cáncer, y en el momento en que bajaban, Talpio les lanzó su tridente, y atravesó las cabezas de ambos al mismo tiempo, clavándolos en contra de una columna, dándoles una muerte horrible- Por fin… después de hacer sus cuerpos pedazos… por fin han muerto los 3 -mencionó Talpio, sumamente cansado, y de inmediato se dio la vuelta, solo para encontrar al Paladio siendo lanzado en su dirección-. ¡El Paladio! -gritó Talpio, atrapando la estatua en sus brazos, y permitiendo a Edward sacar su espada- ¡Maldición! ¡No puedo terminar así! -gritó Talpio, colocó el Paladio en el suelo, preparó su cosmos, pero Edward le cortó el pecho, causándole un horrible dolor y dejándolo tendido en el suelo.
-¡No tengo tiempo de juegos! ¡Queda solamente una hora! -gritó Edward, levantando el Paladio, corriendo con este escaleras abajo- Si lo logro, seré un héroe. Asesiné a un Caballero de Bronce, a 2 Caballeros de Plata, y a un Caballero Dorado, incluso a un General de Poseidón. Fui el único sobreviviente de una escolta de 9 Espectros -prosiguió Edward, corriendo escaleras abajo, mirando el reloj todo el tiempo. Pasó por Géminis, y la flama seguía ardiendo con intensidad, pero llegando a Tauro, la flama apenas y se sostenía. Por fin llegó a Aries, el tiempo se le agotaba, podía sentir las puertas del Tártaros, pero también podía ver la entrada al Templo de Aries, y la salida a la libertad- ¡Lo logré! ¡Ja ja ja ja! ¡Yo, Edward de Silfo, he escapado con el Paladio! ¡He triunfado donde el resto fracasó! -terminó Edward, y encontró a Cheshire fuera del Templo de Aries.
-Si te refieres a asesinar a caballeros indefensos en sus momentos de debilidad. Debo decir que eres patético, Edward. Ni eso lograste hacer bien -mencionó Cheshire con orgullo-. Vi todas las batallas con mi cosmos, al único que lograste asesinar fue a Agástenes de Triangulo. Al resto, no los remataste bien -terminó Cheshire.
-¿De qué hablas? ¡Los atravesé a todos con mi espada! -explicó Edward, pero entonces sintió 4 cosmos brillar intensamente- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? -se quejó Edward, mientras Talpio de Delfín, Calcas de la Copa, Anfímaco de Piscis y Políxeno de Sireno, se volvían a levantar- Eso no importa… tengo el Paladio. ¡Soy un héroe! -sentenció Edward.
-En realidad, eres el cadáver de un cobarde que está por irse al Tártaros, porque la verdad, nunca me caíste bien -habló Cheshire, y la última flama del Reloj de Cronos se extinguió-. Hasta luego, Edward. Dentro de 1,000 años cuando el Tártaros te libere de tu prisión, por favor cuéntame cómo te fue -se burló Cheshire.
-¿Qué? ¡No! ¡Yo obtuve el Paladio! -gritó Edward, mientras su cuerpo se desvanecía en flamas azules, que lo forzaban a regresar al reino de los muertos- ¡No! ¡No! ¡No! ¡Amo Hades! ¡He sido engañado! ¡Amo Haaaaadeeeees! -se desvaneció Edward, y Cheshire, que no entró en las 12 Casas, vio el Paladio caer al suelo, y rodar hasta donde Cheshire se encontraba.
-«Cheshire, esta es mi orden. Si vez un reloj de flamas azules encenderse, por ningún motivo entres en las 12 Casas y espera pacientemente. El Paladio por si solo llegará a ti», muchas gracias por la advertencia, ama Casandra -sonrió Cheshire, levantando el Paladio-. ¡Uff! ¡Es muy pesado! ¡Pero sin esfuerzo no hay recompensa! ¡La señorita Pandora estará sumamente agradecida cuando vea que le traigo el Paladio! ¡Soy un genio! ¡Jajajajajajaja! -Cheshire entonces se desvaneció, tragado por un portal al Inframundo momentos antes de que Anfímaco llegara a la Casa de Aries, seguido de Talpio, Calcas y Políxeno, y viera sin poder hacer nada el cómo se robaban el Paladio.
-No… fracasamos… -se horrorizó Anfímaco, y entonces escuchó a Políxeno caer en sus rodillas-. ¿Políxeno? -se preocupó Anfímaco, mientras Políxeno lloraba sin consuelo la muerte de su padre.
-¿Murió en vano? ¿Acaso mi padre murió en vano? -preguntó Políxeno, llorando con más y más fuerza. Anfímaco bajó la mirada, se preguntaba exactamente lo mismo, pero suspiró, se quitó la capa, se la colocó alrededor de los brazos, se encorvó, y lo abrazó con fuerza- ¿Maestro? -se impresionó Políxeno.
-De esta forma… con mis brazos y pecho cubiertos por mi capa… al menos puedo abrazarte -explicó Anfímaco, y Políxeno le regresó el abrazo con mayor fuerza-. Tu padre no murió en vano… Políxeno… en la guerra en el Santuario, es gracias a tu padre que se hizo la diferencia, y 8 de los 9 Espectros de Hades invasores no solo murieron, sino que fueron sentenciados al Hades por 1,000 años. Mientras esos Espectros esperan la reencarnación, no volverán a matar a nadie -explicó Anfímaco, y Políxeno lo comprendió, pero no podía deshacerse de su dolor-. Yo cuidaré de ti… cuidaré de ti en honor a tu padre Agástenes… cuidaré de ti… lo juro por Athena… lo juro… -lloró Anfímaco, y la escena, aunque desgarraba el corazón de Talpio, el de Bronce tuvo que resistirlo de momento.
-Patriarca Calcas. ¿Qué pasará ahora? -preguntó Talpio, y Calcas entristeció- No podemos simplemente olvidar lo que ha pasado. No solo asesinaron a Agástenes, se robaron el Paladio -Calcas asintió.
-Talpio… quiero que comiences a viajar por toda Hélade, y entregues el siguiente mensaje -comenzó Calcas, y Talpio esperó-. «La diosa Athena ha regresado, y Hades nos ha declarado la guerra. Marcharemos en contra del Rey del Inframundo» -terminó Calcas, comprendiendo que no podía ocultar a Shana por más tiempo.
Tesalia. Monte Pelión.
-Les queda bien el dorado -sonrió Antíloco, quien en ese momento veía a Patroclo y a Aquiles llegar a la cueva que usaban de casa, vistiendo ambos las Armaduras Doradas de Leo y Libra respectivamente. Fénix y Quirón venían tras de ellos, con sus Armaduras de Plata hechas pedazos, pero con sonrisas en sus rostros, orgullosos del desempeño de sus discípulos-. Felicidades a ambos, ahora podré volver a vestir mi armadura-. Prosiguió Antíloco, su armadura estalló, y lo vistió de la Virgen Dorada-. Es momento de que comiencen a llamarme maestro, su última lección está por comenzar, aprenderán la técnica que es capaz de herir a los dioses, su poder, y el por qué jamás debe de usarse -tanto Patroclo como Aquiles ambos asintieron, desconociendo las razones, pero comprendiendo que este era el objetivo de Antíloco al venir a entrenar con ellos-. Ahora les enseñare… a usar la Exclamación de Athena –terminó él.
