Me siento traicionado, ¿cómo que solo 10 reviews? T_T me dieron alas y después me las quitaron, son malvados, jajajajaja. En fin, sabía que no duraría mucho tener tantos reviews, pero tenía que aprovechar el impulso en reviews, jajaja 71 reviews, ¿Quién lo diría? Supongo que nunca más tendré tantos pero T_T estaba tan feliz… sniff… ahora solo actualizaré los sábados, jajajajaja. En fin, ya se me pasó la depre, ahora a contestar reviews:

andromedaaiorossayita: Hola Andrómeda, no te preocupes, fuiste la primera en el capítulo anterior, jajajajaja. Dejemos de hablar de la película de Disney o nunca terminaremos, jajajajaja. En esa época no existían los cortes de cabello así que la mayoría de los personajes tendrán la cabellera larga. Quisiera poder describir a los personajes mejor pero bueno, ese es mi talón de Aquiles. El Silver Triangle era un guiño a Kanon por supuesto, pero también a la amistad entre Poseidón y Athena, poco a poco iré indagando en esa parte. Cheshire tendrá un papel relevante de soporte, pero no mucho más me temo, Anficlas por otra parte, tendrá un papel similar al de Diomedes, se robará el protagonismo, pero no en este capítulo, jajajajaja. Ya no recuerdo si te conté el mito de Anficlas o no, perdona. Te lo contaré si quieres, aunque insisto, yo preferiría no hacerlo para dejar emoción a la historia. Todo mundo quiere saber de anficlas, no la dejan evolucionar como personaje T_T. Cierto, este Hades es más violento, pero también este Poseidón es menos violento, y esta Athena es menos frívola, los personajes tendrán su tono especial dependiendo de la reencarnación, Hades será brutal, estamos hablando de tiempos donde la guerra era un factor común. No entiendo en qué parte presenté a Athena como insulsa o arrogante, pero si te refieres a "Atenea" que está atrapada en el Templo del Olimpo, entonces sí, ella es arrogante, Shana es humana, es una diferencia que expliqué en Guerras Doradas pero que volveré a explicar cuando se requiera. Lo de Patroclo y Polidora no es una invención mía, Patroclo era en algunas versiones Primo de Aquiles, y en otras bueno… amante… o cuñado de Aquiles. Patroclo sin embargo, tomó de esposa a Polidora pero bueno… no logró lo que Diomedes sí, en fin, eso lo explicaré después. El poner a Automedonte de Hipocampo me pareció una forma de entrelazar aún más la amistad de Athena con Poseidón, espero estarlo logrando. Jajaja, tienes razón, hago sufrir mucho a Diomedes, pobre de él. Esa referencia a Shaman King fue un total accidente, no era intencional, fue un esfuerzo fallido de darle una actitud diferente a los caballeros de Cáncer, pero no cambiaré el enfoque, jajaja. No es desprecio a los Cáncer, te lo repito, los caballeros de Kurumada tenían un enfoque al signo zodiacal, por ejemplo Milo. La actitud de Diomedes es la opuesta de Milo, pero ambos son Escorpio, solo que Milo es el Escorpio Ascendente, y Diomedes el Descendente, así que sus actitudes son diferentes. Mephisto de Cáncer es un Cáncer Descendente, así que Acamante es Ascendente, lo sé, es complicado, pero es el enfoque que estoy usando.

kyokai1218: Por alguna extraña razón tu review se mandó con muchos saltos de línea… me confundo al leerlo, jajajajaja. Umm… no estoy seguro de que le atines a Sagitario pero en este capítulo sale así que me dices si le atinaste o no. Las armas de los caballeros las sigo pensando, pero de momento, Diomedes y Menelao los dos tienen lanzas, Aquiles es la espada, el resto habrá que esperar. Heracles combatía semi-desnudo, no desnudo, jajajajaja. Toante es el nombre del Pegaso de mi historia, estás en lo correcto, pero Unicornio se llama Euríalo. Tener a Acamante de Cáncer siendo diplomático y noble no es una burla al signo, no los troleo. Pero veras, imagínate que fueras Cáncer. ¿Estás satisfecho con Mephisto? ¿Qué tal si fueras Piscis y todos te dijeran gay por culpa de Afrodita? Lost Canvas logró redimir a Cáncer y Piscis, yo intento hacer algo similar, pero también es una espada de doble filo, en este capítulo verás a lo que me refiero con Aries, Tauro y Sagitario, que no se parecen en nada a Mu, Aldebarán y Aioros. La personalidad de Aquiles es compleja, le queda el signo, el educado Aquiles es el Dragón, el furioso es el Tigre, así que Libra le quedó como anillo al dedo. Y tristemente no sé dibujar… pero quisiera ver a mis personajes en imagen T_T.

midusa: Sip, Aquiles y Patroclo eran mencionados como cuñados en lagunas versiones del mito… aunque principalmente Romanas pero bueno, yo me sé casi todas así que uso la que creo mejor, jajajajaja. ¡Oh! ¡Entonces sí entendiste mi chiste regio! Jajajajaja. Le daré un buen papel a Anficlas, pero tendrá su plenitud en la segunda temporada.

dafguerrero: Jajaja, no te enamores de un escorpión pervertido de una historia, no funcionará, jajajajaja. Seguro hay un buen Escorpio panameño buscándote. Para darle credibilidad a la guerra de Troya opté por lo de Perséfone, pero bueno, eso también me ayuda a explotar el mito del romance de Menelao con Helena así que, creo que fue la mejor decisión. ¿Te cae mal Menelao? Bueno… es el Acuario Descendente pero, no he intentado que se vea malo todavía. Te lo repito, si alguien muere en la historia no es por mi culpa, así va el mito, jajajajaja. Calcas no sé qué pensar de él, accidentalmente se vuelve un personaje por el que uno quiere sentir pena, la verdad esa no era la intención que tenía con él pero bueno, así quedó. Jajajajaja, me encantó "déjame tierna", jajajajaja. No preguntes por Academia Sanctuary T_T mi musa no regresa.

Luliz de Geminis: Ya llegó Liluz, a actualizar, jajajajaja. Acamante será todo un tema al parecer, pero no cambiaré mi enfoque, estoy usando a los opuestos de los 12 así que debo mantener ese enfoque o seré un traidor a mi propia causa, jajajajaja. Si tú llegaras a veamos… Inglaterra, y dijeras: "Soy la hija de la Reina Isabel" ¿Crees que te creerían? Jajaja, yo creo que Aquiles ya sabía que eso pasaría. Al único caballero que al parecer no puedo diferenciar si es ascendente o descendente es a Shura, así que opté por darle la personalidad de El Cid a Agamenón, espero esté saliendo bien. Te voy a contratar para que des los endings de mis historias, jajajajaja, pareces narradora de caricatura, jajajajaja.

TsukihimePrincess: La abogada Tsuki es llamada al estrado. Oye pero Helena no es mala en todas las versiones, la versión original era que ella era raptada por Paris, por eso se llama el rapto de Helena. Ya después le cambiaron y dijeron que se fugó. Por fin, alguien aprecia al pobre de Aquiles, jajajaja, sé que no tiene la mejor de las personalidades, pero técnicamente él es el protagonista, aunque Diomedes se esté robando el estrellato. Con respecto a si lo inventé o no, se podría decir que a medias. Patroclo en el mito lo mencionan como cuñado de Aquiles, pero no se dice su esposa. Aquiles sin embargo, tiene únicamente una hermana viva en ese momento, que es Polidora, pero encajó perfecto ya que Polidora si era prometida de Protesilao, así que, en conclusión, Patroclo si es cuñado de Aquiles, pero nadie dijo que Polidora fuera la esposa, esa parte sí la moldeé pero quedó perfecto con la traición de Protesilao a Polidora. Si todos escucharan a Néstor, no sería la Guerra de Troya, jajajajaja.

DaanaF: Oh, ya veo, no te preocupes, sabía que dejarías review tarde o temprano. Te repito, no es que esté inspiradísimo como dices, el mito ya está escrito, yo solo recolecto los fragmentos, le doy el toque a la Saint Seiya y me robo el crédito, jajajajaja. Bueno, no tanto como robarme el crédito pero tu entiendes. Héctor no irá personalmente por Helena, ese es trabajo de Paris, yo estaría más preocupado por el papel de Casandra, que se enojó conmigo porque no la he usado, salió de la pantalla y me dio un buen golpazo, así que tendré que volver a darle protagonismo, o al menos encaminar en esa dirección, jajajajaja.

Abaddon DeWitt: Oh, ya veo, entonces eres parcialmente Mexicana, jajaja no te enamores de Diomedes y Menelao, ya tienen dueño. ¿Eres escorpiona? ¡Tengo lectora Escorpiona! Bueno de hecho tengo más lectoras Escorpionas, pero casi siempre me leen de otros signos lo cual es muy curioso… ¿si ya saben que escribo normalmente de Milo o de Escorpios como es que mis lectores normalmente son de otro signo? No lo entiendo. En fin, muchas gracias por seguirme leyendo, espero te sigan agradando los capítulos como hasta ahora.

Toaneo07 Ver2.0: Jajaja, ok mi estimado, gracias por el review. Espero que este capítulo logre sacarte más comentarios. De cualquier forma, ya comenzó lo bueno, eso cero, jajajajaja.

Roygvid: Jajaja exageras compañero. No todos los Cáncer son como los pintan. Tranquilo, no abusaré de la Exclamación de Athena como hice en Guerras Doradas, sería muy cliché, tengo otros planes para la misma. Perséfone no quiere irse con Hades tampoco, pero como es su esposa, no le quedará de otra, en este capítulo lo veras. Lo de Patroclo y Polidora ya lo mencioné pero lo repetiré. Patroclo en un mito se menciona que es cuñado de Aquiles, pero la única hermana que tiene Aquiles en ese momento en el tiempo es Polidora, tuvo más hermanas pero Thetis las había matado intentando hacerlas inmortales como a Aquiles, aja Thetis te salió muy bien el cuidar de tus hijas. En fin, Polidora era la única posible persona que podría haber sido esposa de Patroclo, así que la usé a pesar de que no se menciona en el mito como tal.

Por cierto, feliciten a sus madres. ¡Feliz día de las madres! Este capítulo tiene algunas referencias sobre el amor de las madres, jajajajaja.

EDITADO: 01/07/2024


Saint Seiya: Guerras de Troya.

Saga de los Aqueos.

Capítulo 8: El Rapto de Helena.


Hélade, Atenas. Tabernas de Atenas. Año 1,195 A.C.

-¿Qué dijiste sobre mi madre? -resonó un grito en una taberna de Atenas a tempranas horas de la mañana, y varios Atenienses salieron corriendo del interior de la misma- ¡Gran Cuerno! -resonó el poderoso grito, y la taberna estalló en pedazos- ¡Para tu información, mi madre era una bella doncella! ¡Era tan bella que el Rey de Creta anterior a Idomeneo, Minos, la envió a ser comida de Minotauro! ¡Una bestia mitad hombre mitad toro que solo comía doncellas hermosas para el desayuno! -recriminó el inmenso y ebrio Caballero de Tauro, de cabellera excesivamente larga, de un tono café oscuro y que le pasaba de la cintura. Llevaba barba corta y sin bigote. Su piel era morena, y a pesar de su increíble altura, tenía solamente 18 años de edad- Tienes muchos testículos, imbécil. ¿Cómo te atreves a insultar a mi madre? -enfureció el Caballero Dorado, levantando de los escombros a otro Caballero Dorado, el de Sagitario, de cabellera café y corta, piel pálida, y de unos 13 años- Te voy a machacar -prosiguió el de Tauro, con humo saliéndole de la nariz mientras el horrorizado joven de Sagitario se estremecía.

-¡Espera! ¡Áyax! ¡Estás ebrio! ¡No piensas bien! ¡Lo único que dije fue que tu madre debió haber sido una verdadera belleza! ¡No cualquiera es ofrecida en sacrificio al Minotauro! -lloró el joven, antes de que Áyax lo lanzara por las ruinas de la taberna- ¡Uff! ¡Áyax! ¡Tranquilo! ¡Soy yo! ¡Tu hermanastro! ¡Teucro! ¿Cómo llegamos a esto si lo único que intentamos fue socializar y hablar de nuestras madres? ¡Áyax! ¡Escúchame! -continuó gritando el joven.

-Crees que tu madre es mejor que la mía porque nuestro padre, Telamón, sigue casado con tu madre, ¿verdad? Teucro de Sagitario -se tronó los dedos Áyax, Teucro retrocedió, asustado-. ¡Pues adivina! ¡Tu madre puede irse a…! -comenzó Áyax.

-¡Hay niños presentes! -gritó Teucro, interrumpiendo a Áyax- ¿Cómo puedes usar un vocabulario tan vulgar a tan tempranas horas? ¡Además! ¡Nadie se embriaga recién salido Apolo! ¡Sé que querías disfrutar de una bebida Ateniense! ¡Pero deberías comportarte! ¡Eres el mayor! -gritó Teucro, Áyax se mordió los labios, y comenzó a llorar- ¿Áyax? -preguntó Teucro.

-¡No me importa si eres mi hermanastro! ¡Para mí siempre serás mi hermano favorito! ¡Gran Abrazo! -gritó Áyax, y en medio de las ruinas de la taberna, Áyax abrazó a Teucro con fuerza- ¡No volvamos a pelear, hermano! ¡Áyax siempre cuidará de Teucro! ¡Aún si papá dejó a mi mamá por tu mamá! ¡Yo te quiero mucho! –el Caballero Dorado de Tauro lloró con más fuerza.

-¡Áyax! ¡Saltaste de la etapa de furia del borracho a la etapa de llanto! ¡Compórtate! -intentó hacerlo entrar en razón el de Sagitario, pero el de Tauro tan solo lloró con más fuerza y lo abrazó incluso más fuerte, lastimándole la espalda a Teucro- ¡Áyax! ¡Te prefiero violento! ¡Me arrepentiré de esto, pero si no lo hago me partirás la columna! ¡Tu madre está gorda! -Áyax enfureció, y Teucro se estremeció por el miedo.

-¿Qué dijiste sobre mi madre? ¡Gran Cuerno! -gritó Áyax, y Teucro salió disparado por toda Atenas. En ese momento, Teucro fue atrapado a pleno vuelo por Patroclo y Antíloco, quienes caminaban en esos momentos por aquella calle, Aquiles simplemente se había hecho a un lado, ignorando todo lo que estaba pasando, y parándose frente a Áyax, quien era tan corpulento y musculoso que tapaba toda la senda al Santuario- ¿Qué quieres, princesita? -insultó Ájax, Aquiles se molestó y lo miró- Los hombres estamos discutiendo, ve y juega con tus muñecas de paja -tanto Patroclo como Teucro se horrorizaron, Antíloco simplemente sonrió, interesado en lo que podría pasar.

-Te lo pediré amablemente solo una vez… -mencionó Aquiles, respirando tranquilamente, ignorando su cólera como le enseñó Quirón-. Eres un Caballero Dorado. Parte de una selecta orden de 12. Mi nombre es Aquiles de Libra, Príncipe de Ftía. Amablemente te pido que no arruines la imagen de los Caballeros Dorados frente al pueblo en honor a la Diosa Athena -Teucro entonces se golpeó su propio rostro con la palma abierta.

-¿Me estás sermoneando? -preguntó Áyax- ¡Me pareció escuchar que me estabas sermoneando! -gritó Áyax, Teucro comenzó a acercarse con todo su cuerpo temblando de miedo por la salud de Aquiles- ¡Oye, Teucro! ¡Me estaba sermoneando! ¿Verdad? -preguntó el ebrio de Áyax.

-No te estaba sermoneando, Áyax… -comenzó Teucro, con voz diplomática, intentando calmar a su hermanastro-. De hecho, está siendo más amable que cualquiera que te haya intentado calmar -continuó, y volteó a mirar a Aquiles fijamente en ese momento-. Por tu salud, huye… -le susurró Teucro-. Áyax. ¿Qué tal si te invito otra botella? Así pasarás del agresivo Áyax a llorar conmigo. ¿Recuerdas a nuestro perrito, Pindaro? -habló Teucro diplomáticamente, Áyax de pronto cambióe el semblante, parecía a punto de llorar.

-¿Pindaro? Se fue de casa y nunca volvió… -se cubrió el rostro Áyax, y por un momento, Teucro pensó que estaban a salvo-. ¡Pero no he olvidado el sermón! -Áyax tomó a Teucro del cuello de su armadura, y lo lanzó a un lado con un movimiento agresivo de su mano, estrellándolo a una pared cercana y encarando nuevamente a Aquiles- Mira, princesita, tengo solo una palabra para ti… -Áyax tomó aire, y le eructó con fuerza a Aquiles en el rostro. Patroclo y Teucro se horrorizaron, Antíloco se cubrió el rostro tragándose la risa, Aquiles mantuvo su mirada molesta-. ¿A que no te huele a salmón de Salamina? -preguntó Áyax.

-Cuñado… no lo hagas… -mencionó Patroclo, Aquiles se dio la vuelta con una mirada sombría en su rostro-. ¡Mira del tamaño que es! ¡Incluso si eres tú, Aquiles! ¡Por tu hermanita, mí querida Polidora! -pero Aquiles movió su cabeza en negación.

-Que no se diga que no intenté ser amable -mencionó Aquiles, se dio la vuelta, encaró a Áyax, y su mirada se tornó endemoniada. ¡Tigre Descendente de Pelión! -gritó Aquiles, y lanzó un puñetazo tan tremendo, que el inmenso Áyax salió disparado y rodó por toda Atenas y sus mercados, arrasando varios puestos en su camino hasta quedar tendido e inconsciente en el suelo, aunque eructando una última vez antes de perder el conocimiento- ¡En el nombre de tu esposa me importa un cuerno de minotauro! ¡Quirón! ¡Entré en cólera! ¡Lo voy a asesinar! -hizo una reverencia respetuosa en dirección a Tesalia, sacó su espada, y se preparó para asesinar a Áyax, pero Patroclo y Teucro le tomaron cada quien un brazo.

-El regreso del encolerizado Aquiles -sonrió Antíloco-. Mientras no sea en una corte real, tienes permitido montar en cólera. Es bastante divertido verlo -sonrió Antíloco, pero cuando vio a Aquiles caminando con Patroclo y Teucro sobre su espalda y siendo incapaz de ser retenido, Antíloco corrió frente a Aquiles y le empujó el pecho-. ¡Me retracto! ¡Compórtate! ¡El cólera de Aquiles es muy peligroso! ¡Toma aire y respira! ¡Toma aire y respira! -así lo hizo Aquiles, pero enfureció más- ¡Dije respira! ¡Eso es jadear! -y el combate por tranquilizar la cólera de Aquiles, continuó.

Esparta. Sala del Trono de Esparta.

-A decir verdad… no me esperaba visitas de este tipo -mencionó Helena, la Reina de Esparta, quien en esos momentos se encontraba sentada en el trono de su esposo con su hijo Nicóstrato de apenas 3 Lunas en sus brazos, y con Hermione, que ya caminaba, jalándole de la falda y aburrida queriendo jugar-. Hermione, compórtate -regañó Helena, pero la bebé era muy joven para escuchar, tropezó tras perder el agarre de la falda de Helena, y estuvo a punto de caer por el borde de la escalera, donde unas manos envueltas en plata la atraparon, y cargaron a la niña-. Gracias a Zeus estabas allí, Odiseo -mencionó Helena, agradecida de que Odiseo atrapara a la niña, a quien cargó para darle un respiro a su agotada madre-. Pero lo lamento mucho… mi amado no está en Esparta. Ha ido a Micenas a presentar sus respetos por la muerte de su padre, el Rey Atreo, y de allí viajará al Santuario a conocer a Athena -terminó Helena, y miró detrás de Odiseo, encontrando a un centenar de soldados Espartanos, todos con sus lanzas en mano, y apuntando a los 7 Generales Marinos de Poseidón-. Lamento que mis guardias estén tan sobresaltados… -se apenó Helena.

-Cualquiera estaría a la defensiva si los 7 Generales Marinos entraran en la misma Habitación del Trono -explicó Odiseo, mirando a los 7 Generales Marinos, algunos de los cuales eran reyes, como por ejemplo Peneleo de Dragón Marino, el Rey de Tebas, y tras la conquista de su pueblo, un subordinado de Diomedes, el Rey de Argos. Pero el que realmente impresionaba era Idomeneo de Crisaor, el Rey de Creta. Políxeno de Sireno, al aún existir 2 Co-Reyes, había perdido mucho poder y ahora era un príncipe sin reino. Memnón de Kraken era el anciano Rey de Etiopía, pero no era del todo preocupante por su edad. Meríones de Scilla y Anceo de Lynmades no eran reyes, pero poseían mitos que respaldaban su fuerza, en especial Anceo-. Sé que no es una audiencia cómoda, y podrá parecer una invasión, pero… hemos venido porque Néstor cree que podría estar en peligro en la ausencia de Menelao. Montaremos los 8 guardia en el palacio de Esparta hasta el regreso de su marido -ofreció Odiseo.

-¿Y movilizas a los representantes de 7 reinos por tus preocupaciones? -habló un Caballero de Plata, a quien, al escucharlo, Odiseo se molestó- Ha pasado mucho tiempo, Odiseo. ¿Me extrañaste? -preguntó el arrogante Caballero de Plata, su cabellera era grisácea, adornada en una coleta corta. Sin embargo, era joven, de la misma edad de Odiseo. Su Armadura de Plata poseía el casco de un perro agresivo- Eres tan idealista como siempre. Desperdiciando recursos económicos, poniendo no solo tu reino, pero 30 Pueblos, en riesgo por falsos idealismos de paz. Si fueras tan solo más realista y menos soñador. Jamás te perdonaré por contaminar a mi señor Diomedes con tu idealismo -terminó el de Plata.

-¡Pa-Palamedes! ¡Eso es muy grosero! -reprendió Helena, Palamedes, el Caballero de Plata, desvió la mirada con arrogancia, incluso al dirigirse a su reina- Lo lamento, Odiseo, Generales de Poseidón… les presento a Palamedes de Perros de Caza, Príncipe de Nauplia -presentó Helena.

-Lo conozco perfectamente, mi Reina Helena -habló Odiseo con desprecio en su voz-. Palamedes es nacido en Argos, y fue el consejero de Diomedes desde los 14 años del ahora Rey de Argos, lo incitó a conquistar Tebas en venganza por la Guerra de los 7 Contra Tebas, e inventó varios juegos como el ajedrez y los dados. ¡Un adicto a los juegos de azar, los burdeles y los bares, quien contaminó a un hombre noble con sus consejos inútiles! -gritó lo último Odiseo, Hermione en sus brazos se espantó y comenzó a llorar, lo que forzó a Odiseo a tranquilizarse y a intentar calmar a la bebé, y al verse incapaz de hacerlo, la entregó a Helena.

-No entiendo muy bien la situación, pero… -comenzó Helena, calmando a Hermione-. Según lo entiendo, ambos son amigos de la infancia del Rey de Argos, pero se desprecian mutuamente -tanto Odiseo como Palamedes se cruzaron de brazos, y desviaron la mirada-. Pero… de cualquier forma estoy agradecida… -mencionó Helena, acariciando el cabello azul-verdoso de Hermione, y tranquilizando a la bebé-. Por siempre tendrás mi agradecimiento, Rey de Ítaca. También a los Generales Marinos y a sus reinos les agradezco. A decir verdad… tengo mucho miedo… -terminó Helena-. Una sombra oscura se siente cada vez más cerca -Helena miró al techo del palacio, donde había un tragaluz con la imagen de los 12 Dioses Olímpicos, mirando fijamente a la imagen de Hades en este.

Península de Peloponeso.

-¿Los 7 Generales de Poseidón? Siento sus cosmos en Esparta -habló Paris, quien miraba la gloriosa ciudad en la cima de una montaña desde un navío Troyano anclado en la playa de Hélade. Políxena, su hermana y reencarnación de Pandora, estaba con él, y mirando el desprecio en el rostro de Paris, que había sido totalmente poseído por Hades-. ¡Pandora! ¡Explícame qué ocurrió! ¿Por qué mi hermano Poseidón protege a Helena como un sirviente de Athena? ¿Por qué se interpone en mi camino? ¿De dónde salió esta alianza? -Políxena comprendió las preocupaciones de Paris, y se dispuso a explicarle mientras se mantenía arrodillada frente a él.

-Athena y Poseidón sellaron su alianza recientemente, mi señor Hades -habló Políxena, y Paris se mordió los labios con molestia-. Como bien sabe, la enemistad de Athena y Poseidón se remonta a tiempos muy antiguos cuando se fundó la ciudad de Atenas, en ese tiempo sin nombre. Atenea y Poseidón aún tenían sus cuerpos originales y no eran seres reencarnados. Se hicieron la guerra por el dominio de la ciudad, y Atenea venció, dándole su nombre a la ciudad, fundando Atenas -Paris asintió, pero se encontraba molesto, no comprendía de donde había nacido la alianza-. Desde ese día, las guerras entre Athena y Poseidón se propagaron, pero hace poco más de 100 años, Athena y Poseidón se perdonaron mutuamente, y desde entonces ambos gobiernan Hélade en igualdad. Todo gracias a Apolo -explicó Políxena.

-¿Apolo? -preguntó Paris- Pero si Apolo y Poseidón eran como hermanos. Pensé que convencer a Apolo de unirse a mi ejército sería el detonante para convencer a Poseidón de aliarse a nosotros. No me esperé que esa posibilidad se hubiera esfumado. ¿Qué pasó con esa amistad? -preguntó Paris, intranquilo.

-Poseidón y Apolo oficialmente son odiados enemigos -explicó Políxena-. Mi señor Hades, su posesión del Príncipe Paris es avanzada pero no completa. Sus memorias están dispersas, pero le explicaré -Paris asintió, sujetándose la frente-. Hace un milenio, Hefestos, el Dios de la Forja y esposo de Afrodita, subió al Olimpo buscando los 12 Templos Olímpicos para visitar a su esposa, y la encontró con Ares, siéndole infiel. Furioso, Hefestos pidió a Zeus desterrar a Ares del Olimpo. Hera, sin embargo, como madre legítima de Ares, intervino y prohibió a Zeus expulsar a Ares. En venganza, Hefestos maldijo un trono que dio de regalo a Hera en el Olimpo para que la diosa no pudiera salir jamás de su Templo a menos que expulsaran a un dios y le dieran su puesto a Hefestos para así vigilar a Afrodita de cerca. Zeus accedió, pero no podía expulsar a Ares, era muy peligroso, y Zeus tenía enemistad con Apolo, así que expulsó a Apolo en su lugar, quien furioso, buscó a Poseidón para intentar derrocar a Zeus. 800 años más tarde, Sol y Mar le hicieron la guerra al Dios del Cielo, fracasando horriblemente –Paris, o más específicamente, Hades, comenzó a recordarlo todo-. Zeus no expulsó a Poseidón de los 12 Dioses Olímpicos, pero los humilló a ambos ordenándoles servir en la corte de Laomedonte, padre del actual Rey de Troya, Príamo, y por años construyeron las murallas de Troya el Dios de los Mares y el Dios del Sol. Al final, sin embargo, Apolo, aprovechando la mortalidad temporal de Poseidón, le dio muerte intentando recuperar su puesto en el Olimpo, destruyendo el cuerpo original de Poseidón y obligándolo a la reencarnación como a Atenea. Athena, furiosa, vengó la muerte injusta de Poseidón al prohibir el culto a Apolo en toda Hélade. Eso fue hace más de 100 años durante el reinado de Laomedonte. Ahora que Poseidón ha reencarnado, y el hijo del ya fallecido Rey Laomedonte, el anciano Príamo, es Rey en Troya, Apolo y Poseidón son enemigos, y Athena, por vengar a Poseidón, se ganó la alianza del Dios de los Mares. La alianza de Athena y Poseidón lleva poco más de 100 años, pero parece ser capaz de continuar por milenios -terminó su explicación Políxena.

-Y entonces por ello los Generales de Poseidón y los Caballeros de Athena unen fuerzas para separarme de mi amada Perséfone -se molestó Paris. Políxena por su parte, reverenció en silencio-. Entonces, tendré que agradecerle a Héctor cuando regrese a Troya. Fue en verdad precavido de su parte el enviarme con guardaespaldas tan impresionantes. Aunque claro… Héctor desconoce que estos soldados son los 4 Jueces del Inframundo. ¡Vayan y tráiganme a mi amada! -y en ese instante, 4 figuras se lanzaron en vuelo en dirección al palacio Espartano.

Atenas. Mercados de Atenas.

-¿Cómo ocurrió esto? -se quejó Patroclo, tirando de una carreta con Teucro a su lado tirando del otro mango. Áyax, el Caballero de Tauro, estaba dormido en la carreta que tiraban Patroclo y Teucro. Aquiles guiaba el camino, y el descarado de Antíloco se encontraba sentado en el asiento del cochero de la carreta- ¡Áyax ya está suficientemente pesado como para que tú añadas peso! -recriminó Patroclo.

-Con toda esta multitud, alguien tiene que ir arriba y guiar -mencionó Antíloco-. A la derecha por ese callejón hay menos gente -apuntó Antíloco, Patroclo y Teucro forzaron la carreta a dar vuelta, pero encontraron más y más gente alrededor de ellos-. Aunque… somos Caballeros Dorados, por donde vayamos habrá gente que se reúna por el simple propósito de admirarnos -se preocupó un poco Antíloco.

-No se pactó hora alguna para la visita de todas formas -aclaró Aquiles, caminando de brazos cruzados-. Solo debemos cumplir con llegar, no importa cuánto tiempo nos cueste -continuó Aquiles con arrogancia, y entonces se escuchó a una multitud-. Antíloco. ¿Qué ves? -preguntó Aquiles, Antíloco se puso de pie y se cubrió los ojos del Sol para intentar ver mejor.

-¡Oh! ¡Es Diomedes de Escorpio! -habló Antíloco, quien miraba a Diomedes a lo lejos sobre un caballo blanco, con Shana montando el mismo caballo frente a él- Al parecer no viene con ninguna escolta. Eso es raro, Diomedes es un rey y hay tensiones políticas con Tebas por la reciente conquista. Debió al menos traer a sus hombres de confianza. ¿Por qué haría el viaje solo con su hija? -preguntó.

-Para no llamar la atención seguramente -habló Aquiles-. Con Diomedes, el Rey Acamante de Atenas, y Anfímaco el Co-Rey de Élide que se encuentra en servicio en el Santuario, ya somos 8 los Caballeros Dorados reunidos en Atenas. ¿Quiénes faltan? -preguntó Aquiles, y Antíloco vio un destello en la Tercera Casa, la de Géminis, y sonrió.

-Ya somos 9 -mencionó Antíloco-. Mi padre, Néstor, el Rey de Pilos, acaba de llegar. La Otra Dimensión es en verdad ventajosa -sonrió el hijo de Néstor-. ¡Ah! ¡Por la derecha! -gritó Antíloco, Patroclo y Teucro movieron la carreta- Hay que evitar el camino de Diomedes a toda costa. Es en exceso popular con las señoritas. Estaremos rodeados si no lo evitamos -explicó Antíloco.

-¡Esté camino está incluso más congestionado! -se quejó Patroclo, y la carreta no avanzó más- ¡Eres el centinela! ¡Dinos la razón de que no avanzamos! -recriminó Patroclo, y Antíloco comenzó a saltar intentando ver, lo que movía la carreta de arriba a abajo, molestando a Patroclo y a Teucro- ¡Deja de hacer eso! -gritó Patroclo.

-¡Son Agamenón y Menelao! -explicó Antíloco tras ver al par de Caballeros Dorados desfilar con un ejército de Espartanos y de hombres de Micenas, que se extendían hasta los muelles- Diomedes no trajo a nadie, pero este par se trajo a toda Esparta y media Micenas. Casi parece una invasión. Con todos estos soldados aquí, ¿quién protege Esparta en ausencia de Menelao? -preguntó Antíloco- En todo caso, con Agamenón y Menelao ya somos 11. Falta únicamente el Caballero de Aries -aseguró.

-¡Hey! ¡Oigan! -escuchó Antíloco, y miró al techo de una casa, donde un niño de 12 años, mugriento de aserrín y carbón, los llamó. Tenía el cabello cortó y en punta, de un extraño color rosado apagado, y tenía un par de manchas como lunares al lado de las cejas y un brazalete de oro en su antebrazo izquierdo- ¿Van al Santuario? Por el techo de las casas es más sencillo. Esta es la hora pico de los mercados, y el que los Caballeros Dorados vengan de visita no ayuda en absoluto -explicó el niño, ofreciéndolo su mano a Antíloco-. Sube, los guiaré por los tejados -explicó el niño de ojos esmeralda, Antíloco observó a Aquiles, como pidiendo su aprobación.

-A estas alturas… mi paciencia se está agotando, probaré lo que sea -Antíloco asintió a las palabras de Aquiles, tomó la mano del niño, y subió al tejado. Patroclo y Teucro le siguieron también, pero entonces recordaron a Áyax en la carreta-. Le diremos a Acamante que perdimos a Áyax en batalla, que los dioses lo tengan en su gloria -habló Aquiles tras subir al tejado.

-No puedes dejar a mi hermano tumbado en una carreta en medio de la ciudad -se quejó Teucro, quien bajó, e intentó inútilmente cargar a Áyax-. Hermano… estás muy gordo… -el dormido de Áyax se molestó, y le golpeó la nuca a Teucro-. Si tienes energías para darme de golpes en tu sueño, al menos camina dormido también -se molestó Teucro.

-¿Ese es el de Tauro? -preguntó el niño mugriento, y Teucro asintió- Umm… si es a Tauro únicamente… creo poder mandarlo hasta allí… mi cosmos aún no es muy alto… pero la barrera de Athena no está activa, así que… -murmuró el niño para sí mismo-. ¡Bien! ¡Yo me encargaré! –el grupo de Caballeros Dorados lo miró con incredulidad, en especial tras ver lo pequeño que era- ¡Todo bien! ¡Todo bien! ¡Déjenselo a Epeo! -elevó su cosmos el niño, sorprendiendo a todos, que sintieron su inmenso poder- Por favor aléjense del Caballero de Tauro -Teucro observó a Áyax brillar de dorado, y se alejó- ¡Extinción de la Luz de las Estrellas! -grito el niño.

-¡Extinquéeeee! -gritó Áyax, despertando- ¡Lo sabía! ¡Eres tú! ¡Maldito camarón del demonio! -gritó Áyax, y en ese momento desapareció. Pero un grito ensordecedor se escuchó resonar desde lejos, y un destello dorado cayó y se estrelló con fuerza en la Casa de Tauro.

-Tan de mal humor como siempre -sonrió Epeo, Teucro se preocupó y buscó al de Tauro por todas partes-. ¿Oye? ¿Oye? Ese era Áyax al que le dicen «El Grande», ¿verdad? -preguntó el niño con una sonrisa.

-¿Qué le hiciste a mi hermano? -lloró Teucro de preocupación- ¡Lo vaporizaste! ¡Cuando dijiste que te encargarías no pensé que lo vaporizarías! -se quejó Teucro- A todo esto. ¿Despertó? ¿Se estaba haciendo el dormido? -se preguntó Teucro- No, eso no es para nada importante. ¿Qué le hiciste a mi hermano? -gritó.

-Seguramente sí se estaba haciendo el dormido -mencionó Epeo con una sonrisa-. Pero todo está bien. Mandé a El Grande al Templo de Tauro con mi ataque. Él resistirá. No los envío a ustedes de la misma forma por respeto, ser lanzado por la Extinción de la Luz de las Estrellas es doloroso -se burló Epeo nuevamente.

-Básicamente, eso significa que no sientes respeto alguno por Áyax -mencionó Patroclo mientras miraba a Epeo, quien simplemente sonrió ampliamente de forma picara e infantil, y respondió a las palabras de Patroclo.

-Absolutamente ningún tipo de respeto -aceptó Epeo-. De hecho, El Grande y yo nos odiamos mucho, jajaja -Patroclo parpadeó un par de veces ante aquel comentario-. Pero eso no es importante. La Audiencia Dorada ya va a comenzar -explicó, y se amarró en la espalda una Armadura Dorada, sorprendiendo al grupo.

-¿Eh? ¿La Armadura Dorada de Aries? -preguntó Antíloco apuntando a la armadura- ¿Un niñito como tú en verdad es uno de los 12 Caballeros Dorados? ¿Cómo pasó esto? -preguntó Antíloco, y el niño simplemente le sonrió.

-Me la robé, y nadie pudo quitármela -aceptó el niño, todos se sobresaltaron al escuchar esas palabras-. El Santuario incluso mandó a El Grande a quitármela, pero cuando no logró atraparme por lo escurridizo que soy, Acamante dijo que podía conservarla si le juraba lealtad a Athena, y pues, aquí estoy -todos intercambiaron miradas de incredulidad-. Mi nombre es Epeo, sobrevivo de la compra y venta de metales. La Armadura Dorada es la presea más importante de mi colección, y ni El Grande podrá quitármela -terminó Epeo, confundiendo al grupo de Caballeros Dorados.

Esparta. Habitación de Helena.

-Por fin se durmieron -mencionó gentilmente Helena, quien entonces se sentó en su cama y suspiró aliviada-. Mi padre, el Rey Tindareo, no sobrevivió lo suficiente para ver a Nicóstrato nacer -le explicó Helena a Odiseo, quien montaba guardia en todo momento. Palamedes se encontraba con él pese al desprecio de Odiseo-. Sé que soy muy joven para ser una madre, pero yo estaba convencida de que darle un nieto varón le alargaría la vida a mi padre. Por eso no lo pensé dos veces cuando Menelao me pidió intentar por un hijo varón. Aunque ello me tenga muy agotada -le sonrió Helena, Odiseo se ruborizó por la belleza de la Reina de Esparta-. Si nos ponemos a pensarlo, son tus sobrinos, Odiseo -le sonrió Helena, y Odiseo miró a los bebés durmiendo en su cuna de madera-. Es fácil enamorarse de ellos, ¿verdad? Nada en esta vida me desprendería de mis bebés -sonrió Helena, y cabeceó un poco.

-Helena, debes dormir -le mencionó Odiseo-. Sé lo que es tener bebés. Telémaco mantiene a Penélope despierta todo el tiempo, es muy enérgico. Quisiera poder ayudarle más, pero, a esta edad el padre no puede hacer más que ser un espectador. Los niños necesitan de una madre -Helena suspiró, asintió, y se acurrucó en su cama.

-¿Por qué dejaste a Penélope sola sabiendo eso? -susurró Helena, medio dormida- ¿Por qué los hombres hacen tantas imprudencias, sin darse cuenta de lo mucho que lastiman a sus esposas? Estoy segura de que Penélope debe de sentirse muy sola, inclusive asustada. Los hombres van a la guerra, o viajan en busca de cacería, o relaciones políticas, nosotras… solo los podemos esperar… ¿qué pasa si Menelao no llega a tiempo para cuidarme? ¿Qué pasará con mis hijos? ¿Qué pasará cuando Menelao se dé cuenta de que ya no estoy con él? -se preguntó, y Odiseo tuvo un mal presentimiento al respecto.

-Helena. ¿Tú lo sabías? -preguntó Odiseo, y Helena lloró. En ese momento, sin embargo, tanto Helena como Odiseo y Palamedes sintieron un cosmos agresivo- ¡Este cosmos! ¡No es cálido como el de los Caballeros de Athena! ¡Ni profundo como los Generales de Poseidón! ¡Es oscuro y siniestro! ¡Espectros! -se horrorizó Odiseo.

-Por más que te odie, Odiseo… -comenzó Palamedes-. Hoy tenemos un objetivo en común. Proteger a Helena de Esparta -Odiseo asintió, y ambos salieron de la habitación de Helena- ¡Al parecer son solo 4! ¡Pero no debemos confiarnos! ¡Si los Generales Marinos no pueden detenerlos, tú y yo tendremos que trabajar juntos para lograrlo! ¡Defenderemos la Habitación del Trono! -el par salió, y tomó posiciones.

Palacio de Esparta. Recepción Principal.

-Así que… Néstor tenía razón -mencionó Automedonte, mientras las puertas del Palacio de Esparta se abrían de par en par a la fuerza, y cientos de soldados brutalmente asesinados horrorizaban a Automedonte-. No tenían que llegar tan lejos -enfureció Automedonte-. ¿Quiénes son y cuál es su objetivo? -demandó saber Automedonte, elevando su cosmos, formando torbellinos de agua a su alrededor, pero las 4 figuras se negaron a hablar- ¡Entonces les sacaré la respuesta a golpes! ¡Olas Ascendentes! -gritó Automedonte, lanzando inmensos torbellinos de agua que las 4 figuras evadieron. 3 de ellos siguieron adelante, pero uno se quedó, tomó a Automedonte de las hombreras de su armadura, y lo lanzó al techo de un movimiento rápido y violento. Mientras caía, Automedonte vio una cruz violeta en el suelo, y se estrelló en contra de ella, quedando clavado por el poderoso ataque- ¿Qué acaba de ocurrir? En un instante, a una velocidad que fui incapaz de ver… fui lanzado… ¿quién Espectros eres? -se quejó Automedonte, poniéndose de pie temblorosamente.

-No te lancé con todas mis fuerzas por mi deseo de divertirme, General de Poseidón -habló el Espectro frente a él, de un Suplice de cuerpo casi completo-. Mi nombre es Aiacos de Garuda, Estrella Celeste de la Valentía. Uno de los 4 Jueces del Inframundo -se presentó el Espectro, y Automedonte se impresionó por escuchar ese nombre-. ¿Mi reputación me precede? Te recomendaría no hacerme enfadar, General de Poseidón. Pero extrañamente, me encuentro muy interesado en este pequeño juego. Un Espectro, contra un General. ¿Quién lo hubiera imaginado? He enfrentado a muchos Caballeros de Athena, pero jamás a un General de Poseidón. Esto es bastante entretenido -sonrió Aiacos.

-¿Entretenido? -preguntó Automedonte- ¿Qué te divierte, Espectro? ¿Qué por vez primera Poseidón y Athena unan fuerzas contra tu clase? De estar en tu posición yo estaría aterrado -prosiguió Automedonte, elevando su cosmos, y formando a Hipocampo detrás de él-. ¡Aliento del Señor de los Mares! -gritó, y lanzó vientos poderosos en dirección a Aiacos, quien sonrió y voló ignorando los vientos, e impactó su puño en el estómago de Automedonte, quien se molestó por ver su velocidad sobrepasada y lanzó un puñetazo al rostro de Aiacos, que estalló en un torrente de agua lanzando al de Garuda al techo, pero el Espectro de un giro cayó con gracia, sin que el puño de Automedonte le hubiera atravesado siquiera la piel- ¿Qué clase de monstruo eres que ni mi mejor golpe te hirió? -preguntó Automedonte, rodeando ambas manos de agua, que se endureció formando un par de espadas dobles de un azul hermoso- Voy a rebanarte -mencionó Automedonte, lanzándose a galope, intentando 3 cortes que Aiacos evadió sin problema alguno.

-Los Generales de Poseidón siempre se ha sabido que son más débiles que los Caballeros Dorados de Athena. Pero son igual de divertidos -se burló Aiacos, saltando cuando Automedonte intentó cortarle la garganta con un tajo veloz, y aterrizando a sus espaldas, reuniendo su cosmos, y formando esferas violetas que se abrieron como ojos endemoniados-. ¡Ilusión Galáctica! -gritó el Espectro, abatiendo al de Hipocampo con las esferas que se clavaron en su cuerpo y lo lanzaron a una de las paredes del palacio. Aiacos entonces se lanzó con el puño en alto, atacó, pero Automedonte se movió justo a tiempo para que su puño quedara clavado en la piedra- ¡Eres veloz! ¡Ese puño debió haberte arrancado la cabeza! -se burló Aiacos del General de Poseidón.

-Mi puño te llenará los pulmones de agua. ¡Olas Ascendentes! -gritó, impactó el rostro de Aiacos, rodeando al de Garuda en torbellinos, y dando tiempo a Automedonte para tomar distancia, elevar su cosmos alrededor de sus espadas dobles, y lanzar ambas- ¡Galope del Hipocampo! -enunció, las espadas tomaron la forma de rostros de caballos de agua a pleno galope, y mientras Aiacos seguía atrapado por los torbellinos, los caballos lo embistieron, y lo clavaron por sus alas a la pared- ¡Es tu fin! ¡Aliento del Señor de los Mares! -lanzó su ataque mientras Aiacos seguía atrapado, los vientos impactaron al de Garuda, y la pared se desmoronó en su totalidad sobre él. Automedonte entonces respiró pesadamente por el esfuerzo- Maldito Juez del Inframundo. Ve a con Hades y bésale los pies si es ese tu deseo. Poseidón me ha sonreído y me ha brindado la victoria -terminó Automedonte.

-Yo le tendría mayor respeto a Hades si fuera tú -habló Aiacos, poniéndose de pie tras una explosión de cosmos que fulminó los escombros, sorprendiendo a Automedonte que no podía creer que su mayor esfuerzo hubiera sido en vano-. Todos terminarán algún día en el Hades. Quien tiene vida deberá perderla, y cuando llegues al Inframundo. ¿Quién crees que te va a juzgar? -sonrió Aiacos, voló rápidamente, y se posó frente a Automedonte. Lanzó un tremendo puñetazo y le perforó la Escama, clavando su puño en el pecho del de Hipocampo- Poseidón te protege en el mar. No morirás ahogado, pero de alguna forma morirás. ¡Aletazo de Garuda! -gritó Aiacos, y Automedonte fue lanzado al techo, donde quedó clavado por unos instantes, antes de caer al suelo, convulsionándose- Enfrentar a los Generales de Poseidón es bastante divertido -se burló Aiacos y se retiró, mientras Automedonte se arrastraba, desangrándose, intentando ir tras el Juez de Garuda, pero quedándose sin energías y desmayándose.

Atenas. El Santuario. Templo del Patriarca.

-¡Camaróooooooooon! -resonó el furioso grito de Áyax, quien tomaba a Epeo, ya vistiendo su Armadura Dorada, de las orejas, y lo alzaba causándole al enano un horrible dolor- ¿Cómo te atreves a lanzarme con tu maldita Extinción de la Luz de las Estrellas? ¡Fue muy doloroso! ¡Te voy a moler a pisotones! -gritó Áyax.

-Con solo sentarte en mí es suficiente para mandarme al Tártaros, maldito gordo, feo y maloliente -se quejó Epeo de forma infantil y le pateó el pecho a Áyax sin lograr resultado alguno-. ¡Me duele! ¡Me duele! ¡Me duele! -lloró Epeo.

-¡Áyax! ¡Le vas a arrancar las orejas! -gritó Teucro- Ya se te bajó la ebriedad, no finjas que no me escuchas, bájalo ya -insistió Teucro, Áyax se fastidió, aunque dejó a Epeo en el suelo. Pero entonces alzó el pie para pisarlo, y el de Tauro terminó persiguiendo al de Aries por todo el Templo del Patriarca, donde Shana se ocultaba detrás de la capa de Diomedes, quien acababa de llegar para ver al de Tauro intentando aplastar al de Aries, y al de Sagitario perseguirlo.

-¿Oh? ¡Áyax el Grande! -se alegró Diomedes, Shana se estremeció mientras le abrazaba la cintura a Diomedes, buscando su protección- Como has crecido. Digo, siempre has sido mucho más alto que yo, pero, eres todo un animal -le mencionó Diomedes, y Áyax sacó el pecho mientras sostenía a Epeo del cuello y con Teucro colgado de su brazo alzado intentando ayudar al de Aries.

-No me dicen El Grande por nada, ¡JAJAJAJAJA! -se burló Áyax- Diomedes… acepta mi reto –ante aquellas palabras, Diomedes se horrorizó- Sé lo de las reglas de los Escorpio. Pero estoy decidido a demostrar que soy mejor que tú -apuntó Áyax-. Desde que vi tu combate con Menelao. He querido enfrentarte -terminó.

-¡Áyax! ¡Ten cuidado con lo que dices! ¡No puedo decirle que no a un reto, pero también solo puedo perder una sola batalla! ¡No andes lanzando desafíos a la ligera! -se quejó Diomedes, Epeo se burló de Áyax a pesar de estar apresado en su agarre. Áyax entonces se molestó, lo azotó en el suelo, y se sentó sobre el de Aries.

-¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡Tu trasero es tan grande que casi abarca todo mi cuerpo! -lloró Epeo de sufrimiento, Áyax simplemente se burló con fuerza, e incluso movió las posaderas para aumentar la tortura, Teucro regañó a Áyax e intentó forzarlo a pararse a la fuerza, pero sin llegar a lograrlo, y Diomedes simplemente sintió pena por Epeo.

-Veo que la nueva Orden Dorada es un poco más flexible que la anterior -mencionó Néstor, llegando al Templo del Patriarca y saludando a Diomedes-. La anterior Orden Dorada era muy estricta. Nadie quería divertirse. Diomedes, pese a lo que pienses de tu padre, fue un gran amigo mío -le mencionó Néstor, y Diomedes, aunque triste por la memoria del canibalismo de su padre, asintió.

-¡Papá! -gritó Antíloco, llegando al Templo del Patriarca también, saltando y abrazando a su padre- ¡Te he extrañado mucho, padre! ¡Patroclo y Aquiles son unos dementes! -se quejó Antíloco, y Shana y Diomedes se alegraron de escuchar ese par de nombres- ¡Estuve a punto de comprometerme con Aquiles! ¿Qué demente se viste de mujer por 5 años? -se quejó Antíloco, y de inmediato sintió su cabellera ser jalada con fuerza por Aquiles.

-Antíloco, ¿tengo que conseguirte esposa a ti también para que dejes de fastidiarme con ese tema como el imbécil de Patroclo? -enunció Aquiles de forma sombría, y al verlo, Shana se lanzó a Aquiles y lo derribó de un abrazo- ¿Qué Espectros? ¿Shana? ¿Qué haces aquí? -preguntó Aquiles.

-¡Pirra! -se alegró Shana- ¡Te he extrañado mucho, Pirra! ¡Mucho! -gritó Shana, Aquiles enfureció por el apodo, pero no tenía corazón para negar a Shana- ¡Tonto! ¡Te equivocaste de barco! ¡Deidamía me mandó a cuidarte! ¡Pero por cabeza hueca abordaste el barco equivocado! ¿En qué estabas pensando? -Shana entonces notó a Patroclo- ¿Eh? ¿El Caballero de Leo? -se impresionó Shana- ¿Cómo fue que el mugriento novio de Pirra llegó tan lejos? -Aquiles enfureció, y Shana se dio cuenta de lo que dijo- Lo lamento -se disculpó.

-Yo lo lamento más -lloró Patroclo-. Ahora Aquiles va a lastimarme -Aquiles entonces miró a Patroclo con desprecio-. Tranquilo, cuñado, tranquilo. No querrás dejar a tu hermana viuda -Shana parpadeó un par de veces al escuchar eso.

-¿Eeeeeeeeeeh? ¿Hermana? ¿Viuda? ¡Sabía que Pirra era precoz, pero tú, Patroclo! -Aquiles parpadeó un par de veces, y Shana se cubrió la boca, y se sonrojó- Pirra… Deidamía… cuando te fuiste… -Shana se avergonzó-. Tengo… un mensaje de Deidamía que necesitas escuchar -Aquiles no supo el cómo reaccionar, pero asintió, y siguió a Shana detrás de unas columnas. Diomedes estaba curioso, pero decidió no prestarle atención a la situación.

-¿Esa es Athena? -preguntó Anfímaco, el Caballero Dorado de Piscis, quien se había mantenido apartado del grupo y de la conmoción, junto a él se encontraba Acamante, a quien Néstor y Diomedes mostraron sus respetos arrodillándose- ¿Son ciertos los rumores, Diomedes? ¿Adoptaste a Athena? -Diomedes se ruborizó, y Acamante miró a Diomedes fijamente.

-Su excelencia Acamante… puedo explicarlo… -se preocupó Diomedes, Acamante se cruzó de brazos-. Fue un acto reflejo. Yo en esos momentos ni siquiera estaba convencido de que Shana fuera la reencarnación de Atenea. No pretendía guardarle secreto alguno a mi señor Acamante. Por favor no me quite mi alma ni me envíe al Hades -suplicó Diomedes.

-¿Por qué todos me dicen eso? ¿Creen que soy alguna especie de dictador sin corazón? -preguntó Acamante, y Diomedes se estremeció de miedo- En todo caso, hiciste un excelente trabajo manteniendo a Shana oculta, Diomedes. Athena está en deuda contigo -Acamante le ofreció la mano, Diomedes se sobresaltó-. No puedo creerlo… Diomedes… mi dedo en verdad abre una puerta al Inframundo, pero el tuyo me puede envenenar y causarme un paro cardiaco. Somos igualmente mortíferos, pero ni tú ni yo nos atacaríamos. ¿O sí? -preguntó.

-Tengo mis dudas con respecto a usted, mi señor Acamante –el Caballero Dorado de Cáncer se molestó, y Diomedes al ver su molestia, olvidó su miedo y le tomó la mano a Acamante-. Me retracto, confío en usted, mi señor Acamante -terminó.

-Solo Acamante es suficiente -se molestó Acamante-. Por Athena, solo porque mi Armadura de Cáncer fue creada por Hades todos piensan que los voy a traicionar. Me llaman el Caballero Dorado más noble por una razón, y esa es conectar a los vivos con sus seres queridos. No por enviar a quienes me molestan al Hades -terminó Acamante.

-¿QUÉEEEE? -resonó el ensordecedor grito de Aquiles, todos se cubrieron los oídos y desviaron la mirada en dirección a Aquiles- Sha-Sha-Sha-Shana… si es una broma… es de muy mal gusto… dime por favor que estás bromeando… he cambiado… no me molestaré… -mencionó Aquiles, pero una avergonzada Shana lo negó-. ¿Hace cuánto…? -comenzó Aquiles.

-7 Lunas después de que te fuiste… -se sonrojó Shana-. Nació en la Cuarta Luna bajo la estrella de Tauro… veamos… este… debe tener exactamente un año en estos momentos -Aquiles se horrorizó, y Patroclo se le acercó, curioso, mientras Aquiles se tomaba del cabello, y se lo estiraba con fuerza-. Deidamía quería que lo supieras antes, pero… te fuiste antes de que pudiera decirte, por eso me mandó a mí y me pidió que esperara una carta suya de confirmación en Ftía, pero… como jamás he ido a Ftía… no me enteré hasta que Toante fue a recogerla por mí -sonrió Shana.

-¡Eso es lo menos importante! ¿Cómo pasó esto? -Shana miró a Aquiles con incredulidad- No… no me refiero a la explicación del acto o crimen en cuestión… en ese caso estoy bastante seguro del cómo pasó… -Shana asintió en extremo ruborizada, parte de ella cuestionando a Aquiles con la mirada, Aquiles se deprimió. Patroclo entonces llegó ante Aquiles y le preguntó con la mirada-. Soy padre… -terminó de decir Aquiles, Patroclo mantuvo su silencio, parpadeó un par de veces, y Aquiles asintió indicando que se esperaba esa reacción-. Se llama Pirro -terminó.

-¿Soy tío? -gritó Patroclo, Aquiles se molestó- ¿Có-có-có-cómo pasó esto? –Aquiles entonces fue rodeado por un aura oscura y se preparó para golpear a Patroclo- ¡No quiero la explicación! ¡Más bien! ¿Es de Deidamía? -Aquiles asintió.

-¡Esto es terrible! ¡Tengo un hijo de un año de edad con la hija del Rey de Esciro! -se horrorizó Aquiles- ¿Cómo podré volver a ver a Deidamía al rostro? ¡Más importante! ¿Qué debería hacer? ¡Soy muy joven para ser padre! -recriminó Aquiles.

-¡Debiste pensar en eso antes de dejar que tu lujuria te dominara, imbécil! -resonó el grito de Agamenón, quien llegaba junto a Menelao- Ahora, si no les importa. ¿Quieren dejar de convertir esta asamblea en un circo? ¡El Patriarca Calcas ha estado escuchando todo lo que se ha dicho hasta ahora! ¡Y dudo mucho que esté conforme con que la nueva Orden Dorada esté repleta de imbéciles! -Aquiles se molestó y sacó su espada, pero Antíloco lo detuvo- Patriarca Calcas… estamos listos para conocer a Athena -terminó Agamenón, arrodillándose.

-Entonces te estás arrodillando en la dirección equivocada, hermano -habló Menelao-. La diosa Athena ha estado oculta frente a nuestras narices por casi un año -Menelao se arrodilló frente a Shana, intimidándola un poco-. Diosa Athena. El reino de Esparta está bajo sus órdenes -mencionó, Diomedes se arrodilló también. Y poco a poco, el resto de los Caballeros Dorados se fue arrodillando también, aceptando a Shana como su diosa.

Esparta. Jardines Interiores del Palacio Espartano.

-¡Derrotaron a Automedonte! ¿Cómo? -se preocupó Meríones de Escilla, quien vio a 3 figuras intentar evadirlo, pero eligió a una de las 3, elevó su cosmos, y lanzó un ataque veloz y certero- ¡Aguijón de la Abeja Reina! -gritó, un destello esmeralda se desprendió de su dedo, y una de las sombras se detuvo, atrapando el aguijón en su mano- ¿Quién eres? -preguntó a la sombría entidad.

-Esa técnica… no era una Aguja Escarlata. ¿O sí? -preguntó el Espectro, caminando lentamente hasta donde se encontraba Meríones, quien retrocedió al sentir el tremendo poder- ¿Quieres saber quién soy, miserable ratón ahogado? Mi nombre es Radamanthys de Wyvern, la Estrella Celeste de la Intrepidez. Uno de los 4 Jueces del Inframundo -terminó el Espectro, evidentemente furioso.

-¿El Gran Pecador? -se horrorizó Meríones, retrocediendo- Tú eres el Espectro que asesinó el Cuerpo Original de Atenea. La razón por la que la diosa Atenea es obligada a reencarnar en un cuerpo humano creado por Hefestos -se impresionó Meríones-. ¡Radamanthys, el Asesino de Dioses! -gritó Meríones, lanzándose con su cosmos embravecido como el mar- ¡Colmillos de Lobo! -gritó, Radamanthys saltó y pateó el rostro del General de Escila, tumbándolo en el suelo.

-Así es… hace años maté a la egoísta a la que ustedes llaman diosa -elevó su cosmos Radamanthys, Meríones estaba totalmente sobrepasado, lo demostró con el terror en su mirada-. ¡No me arrepiento de mi lealtad a Hades! ¡Gran Precaución! -gritó, lanzando esferas en llamas que impactaron todo el cuerpo de Meríones, tumbándolo en el suelo, sin posibilidad de defenderse- Eres solo un ratón. El que seas un ratón ahogado no cambia el hecho de que no estás a mi nivel -sentenció Radamanthys.

-No un ratón… -habló Meríones con debilidad-. ¡Una Serpiente! -se puso de pie, y su cosmos rodeó a Radamanthys- ¡Estrangulación de Serpiente! -anunció su ataque, Radamanthys se ocultó tras un capullo formado por sus alas, elevó su cosmos, y destrozó a la serpiente- ¡Un Águila! -prosiguió Meríones, saltando, y cayendo en picada con el talón en alto- ¡Presa del Águila! -su cuerpo se transformó en cometa, Radamanthys saltó y evadió, intentó patear, pero Meríones giró, colocándose a espaldas de Radamanthys, y aprisionándolo desde la espalda, imprimiendo una fuerza impresionante- ¡Un Oso! ¡Estrangulación de Oso! -el cosmos de Meríones creó un oso inmenso, que abrazó a Radamanthys, intentando destrozarle el cuerpo, pero Radamanthys se estaba fastidiando.

-Te lo repito… eres solo un ratón -Radamanthys extendió sus alas, hiriendo al Oso, forzando a Meríones a soltarlo-. ¡Relámpago Sombrío! -gritó, lanzó un puñetazo, y relámpagos oscuros se soltaron de su puño, rodeando a Meríones, cortándole la Escama con descargas de cosmos electrificadas, que le desgarraron la piel, y lo dejaron en el suelo en un charco de sangre- ¿Se te acabaron los trucos, ratón ahogado? -preguntó.

-Un… Murciélago. ¡Inhalación del Vampiro! -anunció, de su cosmos se escaparon Murciélagos, los cuales Radamanthys disipó con un movimiento de sus alas- Puedo ser… muchas bestias… Radamanthys… pero no pasaré a la historia como un Gran Pecador -terminó Meríones, elevando su cosmos cuanto pudo, y enfureciendo a Radamanthys con sus palabras.

-Ya eres historia, ratón -terminó Radamanthys, elevando su cosmos, ondulaciones oscuras rodearon todo el jardín interior de Esparta, las hojas eran abatidas por fuertes vientos oscuros, y la cabellera rosada de Meríones perdió el agarre en forma de coleta y terminó siendo azotada por los fuertes vientos. Este era el poder abismal de los guerreros más poderosos en el ejército de Hades-. ¡Gran Precaución! -atacó, y el grito de Meríones resonó por todo el palacio de Esparta.

Atenas. Templo de Athena.

-Caballeros -habló Calcas, con Shana, sentada en un trono y temblando de miedo y vergüenza al frente de todos y escuchando atentamente, mientras miraba a los 12 Caballeros Dorados frente a ella con Calcas caminando en ceremonia en su dirección, llevando una corona de muérdagos dorados con incrustaciones de diamantes, la cual terminó por colocar en su cabellera como una tiara hermosa-. Les presento a Shana, actual encarnación de la Diosa Athena -Calcas se arrodilló, los 12 se arrodillaron frente a ella, algunos alegres, otros inconformes, la mayoría confundidos-. Mi señora. Le presento a la Orden Dorada -mencionó Calcas, y los 12 se pusieron en fila al estilo militar, golpeando sus puños contra sus pechos en señal de respeto. Shana se preguntó a sus adentros cuando fue que todos aprendieron aquella coreografía si era esta la primera vez que estaban reunidos todos juntos.

-¡Epeo! ¡Muviano de nacimiento! ¡Caballero de Aries y guardián de la Primera Casa del Zodiaco! ¡12 años! -se presentó el de Aries- ¡Entre mis logros está el ser el único Caballero de Athena capaz de reparar las armaduras dañadas, y poseer una gran longevidad! -terminó Epeo, e hizo una reverencia, Shana, comprendiendo la etiqueta que era necesaria, asintió formalmente.

-¡Áyax! ¡Apodado El Grande! ¡Príncipe de Salamina! ¡Caballero de Tauro y guardián de la Segunda Casa del Zodiaco! ¡18 años! -continuó Áyax, respetando el orden y viéndose inmenso. Más aún si se comparaba con el enano de Epeo- ¡Entre mis logros se encuentra el ser nombrado por Heracles! ¡Y el entrenar bajo la tutela del Centauro Quirón a quien derroté en batalla! -terminó Áyax, Aquiles se sorprendió, se mordió los labios, y miró a Áyax con desprecio. Shana simplemente asintió como se esperaba de ella.

-¡Néstor! ¡Rey de Pilos! ¡Caballero de Géminis y guardián de la Tercera Casa del Zodiaco! ¡165 años! -se presentó el gentil Néstor, sorprendiendo a Shana y a todos los presentes por la mención de su edad, mientras Néstor aparentaba solamente 45 años físicamente- ¡Viajé bajo el mando del Argonauta Jasón! ¡Combatí a los Centauros! ¡Participé en la Cacería del Jabalí de Calidón! -Shana volvió a asentir, y miró al Rey de Atenas junto a Néstor.

-¡Acamante! ¡Rey de Atenas! ¡Caballero de Cáncer y guardián de la Cuarta Casa del Zodiaco! ¡19 años! -reverenció el de Cáncer- ¡Me apodan el Caballero Dorado más noble! ¡He dedicado mi vida a sanar las almas maltrechas de los hombres y mujeres al permitirles despedirse de los seres a quienes aman! ¡También me han llamado el Ladrón de Almas! -Shana se estremeció por la presentación y el apodo, asintió, y miró a Patroclo con cierta felicidad.

-¡Patroclo! ¡Hijo de Menecio! ¡Un soldado al servicio del Rey Licomedes! ¡Caballero de Leo y guardián de la Quinta Casa del Zodiaco! ¡18 años! -se presentó Patroclo, Aquiles se mostró sorprendido por lo fácil que manejaba su presentación- ¡Entre mis logros se encuentra entrenar bajo las órdenes de Fénix, Caballero de Plata de Heracles, y vencerle en batalla! ¡Y enfrentar a Protesilao de Orión en duelo por la mano de Polidora, hermana de Aquiles! -terminó Patroclo, Shana incluso le aplaudió, felicitándolo por su matrimonio. Aquiles simplemente se molestó y pensó en qué decir.

-¡Antíloco! ¡Hijo de Néstor de Géminis y Príncipe de Pilos! ¡Caballero de Virgo y guardián de la Sexta Casa del Zodiaco! ¡17 Años! -se presentó Antíloco- ¡Se me considera el hombre más cercano al Olimpo! ¡Entre mis logros destaca el vencer a Patroclo de Leo y a Aquiles de Libra en batalla de 2 contra 1! -tanto Patroclo como Aquiles se molestaron por el comentario, Shana se rio un poco al respecto, y miró en dirección a Aquiles, quien se sobresaltó al ver que era su turno.

-¡Aquiles! -comenzó con fuerza, sin mostrar preocupación- ¡Príncipe de Ftía! ¡Caballero de Libra y guardián de la Séptima Casa del Zodiaco! ¡16 Años! –pero entonces, Aquiles comenzó a preocuparse- Entre mis logros están… vestirme como niña por 5 años… -susurró, Shana le sonrió con dulzura-. ¡Entrené con el Centauro Quirón! ¡Y le vencí en combate! -recordó la presentación de Patroclo, y superó su vergüenza. Todos sin embargo se mostraron curiosos por sus 5 años de pretender ser una niña. Shana simplemente aplaudió para indicar que todo estaba bien.

-¡Diomedes! ¡Apodado en los burdeles como el Galán Escarlata! -habló Diomedes, moviendo su cabellera escarlata, Shana se avergonzó, y todos miraron a Diomedes con desprecio. Aquiles, sin embargo, se dio cuenta de que Diomedes había atraído la atención fuera de sus 5 años de travestismo- ¡Rey de Argos! ¡Rey de Tebas por derecho de Conquista! ¡Y Rey de Calidón por herencia de mi abuelo Eneo! ¡Caballero de Escorpio y guardián de la Octava Casa del Zodiaco! ¡19 años! ¡Entre mis logros se encuentran conquistar a 1,000 mujeres sin dejar un solo hijo! ¡Jajajajaja! -todos se preocuparon por la presentación- También fui entrenado por el Centauro Quirón, y se me atribuye la victoria en la Batalla de la Venganza de los Epígonos tras el asesinato de los 7 Reyes en la batalla de los 7 Contra Tebas, y la conquista de ese reino a mis 14 años de edad, además de la victoria de los 800 en la Masacre de la Isla de Memblis -declaró con tristeza Diomedes, recordando aquella horrible prueba para ganarse su armadura. Shana por su parte, asintió entristecida.

-¡Teucro! ¡Caballero de Sagitario y guardián de la Novena Casa del Zodiaco! ¡13 años! -se presentó Teucro, ligeramente nervioso- ¡Entre mis logros se encuentra ser considerado el arquero más grande de Salamina! ¡Capaz de acertar a un blanco a más de 20 tiros de flecha! ¡Y el haber entrenado con Filoctetes, el poseedor del Arco de Heracles! -terminó, y Shana le sonrió.

-¡Agamenón! ¡Rey de Micenas! -resonó la poderosa voz del Caballero de Capricornio- ¡Caballero de Capricornio y guardián de la Décima Casa del Zodiaco! ¡27 años! -Shana asintió, sintiéndose intimidada- ¡Entre mis logros se encuentran la conquista de Micenas y el ser considerado el Caballero Dorado más poderoso de todos! -terminó Agamenón, y su hermano Menelao le siguió.

-¡Menelao! ¡Rey de Esparta! -se presentó el de Acuario- ¡Caballero de Acuario y guardián de la Onceava Casa del Zodiaco! ¡21 años! -Menelao entonces miró a Diomedes de reojo, quien se estremeció por la frialdad- ¡Entre mis logros se encuentran la victoria en el torneo por la mano de Helena de Esparta! -Diomedes se molestó, pero Shana decidió restarle importancia, y mirar al último caballero.

-¡Anfímaco! ¡Co-Rey de Élide! -reverenció el ultimo- ¡Caballero de Piscis y guardián de la Doceava Casa del Zodiaco! ¡28 años! -Shana y el resto lo miraron incrédulos- Entre mis logros se encuentran ser inmune al tiempo al parecer -se disculpó Anfímaco, pero entonces se aclaró la garganta-. Entre mis logros están convertirme en uno de los 3 Co-Reyes de Élide… actualmente, sin embargo, somos solo 2 Co-Reyes… -terminó Anfímaco, y Shana asintió.

-Los 12 tienen logros bastante sobresalientes… eso… me alegra casi tanto como me hace sentirme intimidada -mencionó Shana, mientras miraba a los 12, y en especial a Diomedes quien la había adoptado y de la nada estaba bajo sus órdenes-. Ya que ustedes se han presentado, es mi turno de presentarme… mi nombre humano… es Shana… -comenzó, y todos escucharon con atención-. Se me ha dicho que fui entregada por un personaje desconocido ante las puertas del Rey Licomedes en Esciro -Calcas se mordió los labios con cierta tristeza, Shana notó el gesto, y sonrió-. Yo… fui muy feliz en Esciro… a los 9 años tuve un sueño, donde la Athena de la anterior guerra de hace más de 100 años, me declaraba como su sucesora. Vivía como criada en el Palacio de Esciro, la criada personal de la Princesa Deidamía, hija de Licomedes. Ella me confió sus secretos, y yo a ella los míos. Tenía una amiga a la que quería mucho, se llamaba Pirra -Aquiles se ruborizó-. Pirra se convirtió en mi héroe… una persona admirable… aún hoy la admiro, incluso si se ha cambiado el nombre a Aquiles -sonrió, y todos miraron a Aquiles confundidos-. Perdón… supongo que Pirra era el nombre falso -se burló Shana-. También tenía otro buen amigo, muy molesto, quien me hacía trabajar mucho, pero a quien también quería mucho… Patroclo -el de Leo hizo una reverencia, y Shana continuó-. A los 12 años… Odiseo de Altar y Diomedes de Escorpio me encontraron en Esciro y me llevaron a Esparta, donde conocí a Menelao -el de Acuario asintió, y la reverenció-. Estaba asustada porque decían que Helena era Athena, me molesté mucho, lo lamento, tienen una diosa celosa -se disculpó con ternura-. También fui adoptada por Diomedes -y los que no lo sabían, se sorprendieron y miraron a Diomedes con desprecio-. Diomedes me enseñó a ser una princesa. Me hizo muy feliz… en realidad… por 13 años de mi vida he sido muy feliz… pero… soy la Diosa de la Sabiduría en la Guerra, y comprendo que esa felicidad debe de terminar… yo… humildemente acepto mis responsabilidades como la Diosa de la Sabiduría en la Guerra… es un verdadero placer conocerlos… por favor… no se limiten porque sea una diosa… también soy una humana… y quiero que confíen en mí… -terminó Shana, y todos la miraron con sonrisas en sus rostros.

-Llegaste al Templo del Patriarca… hace 13 años… -lloró Calcas, y Shana lo miró sorprendida-. La Diosa Athena… a quien mis antepasados fallaron en proteger… hace 100 años en una guerra contra Ares… fuiste asesinada tan repentinamente… nadie podía creerlo… eras… tan joven… -Shana se preocupó por la estabilidad emocional de su Patriarca, a quien miró con dulzura-. Decía mi padre… que mi abuelo vivió con el corazón destrozado por no haberte cuidado mejor… dijo que moriste cumpliendo tu deber… con un rostro inexpresivo, ni de amor, ni de compasión, ni de tristeza… yo pensé que había sido una horrible forma de morir… -Calcas entonces cayó en sus rodillas, incapaz de soportar el llanto-. Te entregué en la Corte de Licomedes… pensando que por una generación al menos… Athena merecía la felicidad… pero la guerra llegó, Athena es necesaria… y yo… quisiera poder darte más, ofrecerte felicidad… pero en su lugar… llevaré a una niña de 13 años a una guerra de la que probablemente no regresará… -Shana se paró, caminó frente a Calcas, se arrodilló, y lo abrazó con fuerza-. ¡Athena! -lloró Calcas con fuerza.

-Me diste 13 años de felicidad… Calcas… -sonrió Shana, y le besó la frente-. Y tendré más… mientras mis queridos Caballeros Dorados sean mi esperanza -Shana le sonrió a los 12, y los Caballeros Dorados hicieron una reverencia-. Gobernaré con sabiduría y esperanza… juntos llevemos a Gea a una era de gloria, mis queridos Caballeros Dorados… mi querido Patriarca… todos juntos… -Calcas se puso de pie, asintió, y el cosmos de Shana comenzó a rodearlos a todos.

Esparta. Sala de los Sacrificios.

-¡Alto! ¡No den un paso más! -gritó Políxeno, quien se encontraba en la sala ceremonial que guiaba a la recepción, y que separaba los pasillos en dirección a la Habitación del Trono y las habitaciones reales- ¡Sinfonía Mortal! -gritó Políxeno, su flauta resonó, pero un hilo violeta le rodeó el cuello y lo forzó a callarse. La otra sombra abrió la puerta de la Sala de los Sacrificios y siguió adelante- ¡No fallaré como fallé en Atenas! ¡Se llevaron el Paladio! ¡Pero no se llevarán a Helena! -se molestó Políxeno, elevando su cosmos y rompiendo el hilo.

-¿Así que sabes de Helena? ¿Qué tanto sabes? -preguntó el Espectro, posándose frente a Políxeno- Mi nombre es Minos de Grifo, Estrella Celeste de la Nobleza, y te he hecho una pregunta, Sireno -apuntó Minos, y Políxeno respondió al elevar su cosmos y extender su flauta en una vara inmensa con las 2 puntas afiladas-. ¿Una jabalina? ¿Crees poder atravesarme con ella? -Políxeno giró su arma, la lanzó, y Minos evadió con gracia y agilidad, pero la jabalina desapareció tras clavarse en una pared, y volvió a formarse en las manos de Políxeno- ¿Oh? Al parecer regresa a ti tras ser lanzada. ¿Cuántos intentos necesitas para asestar un golpe? -se burló Minos y voló en su dirección- ¡Aleteo de Plumas Gigantescas! -enunció su ataque, fue rodeado por un aura oscura, y aumentó su velocidad. Políxeno intentó lanzar su jabalina e interceptarlo, pero Minos se movió tan rápido que evadió la jabalina, y Políxeno fue azotado por la tremenda velocidad, quedando estampado en las puertas cerradas- Volviste a fallar -se burló el Juez.

-Lo volveré a intentar… cuantas veces sean necesarias -se puso de pie Políxeno, recuperó su jabalina, y la transformó en su flauta nuevamente, comenzando a entonar una melodía-. ¡Sinfonía del Inframundo! -mencionó Políxeno, alrededor de ambos se alzó el Inframundo, donde los muertos comenzaron a atacar a Minos, quien simplemente se burló de los inútiles esfuerzos- Hay miles de sinfonías distintas… pero esta me pareció la más apropiada para ti… una sinfonía de soledad, de terror, de dolor… los muertos te desgarrarán el alma a mordidas -los cadáveres lo intentaron, pero Minos movió su mano, y los destrozó.

-Una sinfonía bastante agradable al oído de un muerto -sonrió Minos, movió sus manos, y los cadáveres se levantaron, abalanzándose entonces contra Políxeno, quien seguía tocando, pero notaba que los muertos no le obedecían-. Solo son ilusiones, pero incluso las ilusiones son controlables por mi cosmos -los muertos se siguieron acercando, pero cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Políxeno dejó de soplar, y los muertos se hicieron cenizas. Los combatientes entonces regresaron a la Sala de los Sacrificios-. Tu sinfonía es muy conmovedora. Serías un buen músico al servicio de Hades. Aunque espera… me pareces familiar… -mencionó Minos-. ¡Ah! ¡Agástenes es tu padre! -Políxeno se horrorizó tras escuchar aquel nombre, perdiendo la voluntad de pelear- Soy un Juez del Inframundo. ¿Acaso pensaste que no conocería a tu padre? Conozco todos sus pecados, y por ellos he de castigarlo. Pero podemos llegar a un acuerdo, Políxeno… -Políxeno cayó en sus rodillas, llorando por el trauma de la muerte de su padre, y las torturas que continuaba teniendo en el Inframundo.

Sala del Consejo Espartano.

-¡Aquí vienen! -habló Idomeneo de Crisaor, en el segundo piso de la Sala del Consejo. Peneleo de Dragón Marino y Memnón de Kraken se encontraban en el primer piso. Anceo de Lynmades estaba al frente, sosteniendo las inmensas puertas de la habitación- Después de la Sala del Consejo ya solo queda la Habitación del Trono, y detrás están las habitaciones reales -le mencionó Idomedeo a Odiseo y a Palamedes-. Ellos 3 serán la penúltima línea de defensa, nosotros combatiremos en la Habitación del Trono. No se preocupen. Se necesitaría de un dios para detener a estos Generales -explicó Idomeneo, pero un poderoso estruendo resonó frente a las puertas de la Sala del Consejo, y Anceo de Lynmades sintió la tremenda presión, impresionando a Idomeneo-. ¿Cómo ha podido…? -enunció en señal de sorpresa, y Odiseo se preocupó- ¡Nos vamos! -los de Plata asintieron y siguieron a Idomeneo a la Habitación del Trono.

El estruendo volvió a impactar la puerta con fuerza, y Anceo de Lynmades empujó con más determinación, aunque comenzaba a sudar frio. Peneleo de Dragón Marino y Memnón de Kraken se mostraron igualmente preocupados, Anceo no perdió su agarre en la puerta, pero esta comenzó a caer en astillas alrededor de Lynmades.

-Este sujeto, ¿qué clase de fuerza tiene? -se quejó Anceo, siendo empujado nuevamente tras un potente impacto a la puerta, lo que horrorizó a Peneleo y a Memnón, pero Anceo se lanzó contra la puerta una vez más, forzando la barricada.

-¡Anceo! ¡Deja de bromear! -se molestó el anciano Memnón- Eres hijo de Poseidón y de una mortal. Se ha contado que después de Heracles eres el más fuerte. ¡Viajaste con Jasón en el Argos! ¡Fuiste incluso el timonel! ¡Y todos saben que el timón de esa nave solo lo mueven los más fuertes! ¿Vas a decirme que un simple Espectro te va a doblegar? -enfureció Memnón.

-Este no es un simple Espectro… incluso Heracles… sentiría estos golpes… -explicó Anceo. De improviso, sin embargo, los azotes a la ya dañada puerta se detuvieron, y Anceo miró a una figura entre las grietas, quien lo observaba fijamente-. ¿Quién eres? -preguntó Anceo horrorizado, el Espectro del otro lado elevó su cosmos, preparó su puño, y lo lanzó a la puerta, atravesándola, y terminando con su mano abierta contra el cuello de Anceo- ¡Maldición! -gritó horrorizado.

-¡Penitencia Sombrías! -gritó el Espectro, y Anceo de Lynmades fue lanzado al medio de la habitación por flamas oscuras que lo rodearon, y estallaron en un torrente de fuego oscuro que se elevó al techo con vientos huracanados, forzando incluso a Peneleo y a Memnón, quienes no habían recibido el ataque, a sostenerse de la escalera que daba al segundo piso de la Sala del Consejo, y en dirección a la Habitación del Trono. Anceo no solo era abatido por las llamas, sino que su mente había sido transportada al Inframundo, donde recibía tortura en las 8 prisiones. En vida vivía lo que a los muertos les depara en su muerte. Las flamas se intensificaron, Anceo gritó de dolor, y el fuego lo consumió, dejándolo arrodillado, tembloroso, y ahogado en lágrimas e incapaz de seguir combatiendo- Solo tengo una orden… traer a Helena… la orden no incluye matarlos… -explicó el Espectro, abriendo las puertas lentamente. El Espectro tenía una Suplice de cuerpo completo, negra profunda, con la cabeza de un León como protección del pecho con sus fauces abiertas y ojos de rubíes, una larga cola como la de un Escorpión sobresalía cayendo de su casco en forma de cabeza de Carnero de cornamenta corta, y unas inmensas alas de Murciélago retraídas le rodeaban como una capa, que brillaba con colores tornasolados oscuros, y que poseía una habilidad para endurecerse a voluntad, lo que demostró al endurecer una ala envuelta a su brazo derecho, y elevar su cosmos alrededor de este-. ¡Verdugo del Juez! -lanzó un corte, por encima de la cabeza del conmocionado Anceo, había atacado las escalinatas, y las derrumbó con Peneleo y Memnón sobre estas, quienes cayeron atrapados bajo los escombros.

-¿Qué clase de sujeto es este? -preguntó Peneleo, saliendo de los escombros- ¡Anceo! ¡Levántate! ¿Esta es la fuerza del segundo después de Heracles? -pero Anceo no podía reaccionar, su mente seguía divagando alrededor de las 8 Prisiones del Hades- ¿Quién eres? Al menos debes tener la decencia de presentarte ante los condenados a ejecución.

-Sarpedón de Quimera, Estrella Celeste de la Firmeza -se presentó el Espectro, con un rostro inexpresivo. No denotaba odio, ni compasión, solo servicio y obediencia. Peneleo parecía no comprender a quién se estaba enfrentando, se puso de pie, elevó su cosmos, y preparó su ataque máximo. Memnón por su parte, mayor que el resto de los Generales Marinos, conocía el nombre de Sarpedón, y se mantenía sobresaltado, temeroso.

-¡Mi nombre es Peneleo de Dragón Marino! ¡Después de Idomeneo de Crisaor, soy el General Marino más poderoso de todos! ¡Mi maestro fue Néstor de Géminis! ¡Y esta… es la técnica que él me enseñó! -abrió las manos, y en esta se formó una galaxia en espiral, la cual atrapó en una mano, retrajo el brazo como para lanzar un puñetazo, y así lo hizo, abriendo la mano al final- ¡Explosión de Cumulo Estelar! -liberó el poderoso ataque Peneleo, que rodeó a Sarpedón, que vio de forma inexpresiva el cielo, las constelaciones, los cometas, planetas y estrellas, flotar en su dirección, amenazantes, poderosos.

-¡Revolución Estelar! -enunció su ataque Sarpedón con poco interés o convicción, y sin embargo su Suplice incineró su cosmos, y destellos como flechas oscuras se desprendieron de la Suplice, perforaron los planetas, los cometas, las estrellas, y destrozaron la Escama de Peneleo, atravesándola.

-¿Cómo? Fue mi ataque más poderoso… Néstor incluso me ha dicho que estaba al mismo nivel del suyo, ¿cómo lo penetraste? -Peneleo comenzó a desangrarse, atravesado por la lluvia de flechas oscuras. Entonces miró al cráneo esquelético de un Carnero a espaldas de Sarpedón, y de pronto este cráneo abrió la boca como fauces de un León, y le creció una melena- En verdad es una Quimera… pero… ¿exactamente cuál es su poder? Estas técnicas… las he visto antes… -se horrorizó Peneleo.

-Plasma Infernal -susurró, lanzó un puñetazo, e hileras oscuras rodearon a Peneleo, azotándolo por todos lados, clavándolo a los escombros, donde una tablilla le penetró el hombro y salió por frente a su pecho, causándole a Peneleo un horrible dolor.

-Es inútil… no podemos vencerle… -habló Memnón, quien ni siquiera lo había intentado, por lo que Peneleo enfureció, se paró sacándose a la fuerza la tabla del pecho, y miró a Memnón con furia-. Esta no es nuestra guerra, Peneleo. Si fuera contra Poseidón lo enfrentaría con todas mis fuerzas, aún si perdiera la vida. Pero estamos hablando de Sarpedón, y no es a Poseidón a quien protegemos, ni siquiera es a Athena -mencionó, pero Peneleo lo ignoró, y se lanzó contra Sarpedón, quien reemplazó en su cosmos al León por un Escorpión.

-Aguijón Demoniaco -lanzó una hilera de cosmos en línea recta, que le atravesó a Peneleo el pecho, y lanzó centellas de cosmos violeta por su pecho y espalda, lanzando su sangre a chorros, como si hubiera sido atravesado por una jabalina en pleno vuelo.

-¡Peneleo! ¡Ya basta! ¡Sarpedón solo sigue la orden que le dictan! ¡No matará a menos que esa sea la orden! -gritó Memnón, mientras Peneleo caía al suelo, convulsionándose de dolor- ¡Rey Sarpedón! -habló Memnón, parándose sobre la espalda de Peneleo para evitar que el de Dragón Marino volviera a pararse- Hijo de Zeus y una mortal, con la fuerza de Heracles, y el poder de Hades. Se le entregó la Quimera de Suplice porque posee el poder de 3 Caballeros Dorados. La Quimera, es una bestia formada por la cabeza de un Carnero, el cuerpo de un León, y la cola de un Escorpión. Posee el poder de un Caballero de Aries, un Caballero de Leo, y un Caballero de Escorpio -Peneleo se impresionó por la revelación, pero aun así intentó ponerse de pie, pero Memnón lo empujó al suelo-. Entre los Caballeros Dorados, existe una técnica prohibida con el poder destructivo de una estrella que ha estallado, se cree incluso más mortífero aún. Ese poder solo se puede alcanzar si 3 Caballeros Dorados unen fuerzas, un poder que incluso podría herir a los dioses. Pero… esa fuerza es solo destructiva. Sarpedón es esa fuerza transformada en un Espectro, su cosmos llega al nivel de ese ataque prohibido por Athena. Incluso si los 7 Generales Marinos lo atacáramos al unísono, nos vencería a todos -pero Peneleo se negó a entenderlo, y comenzó a empujar el pie de Memnón, pero el anciano de Kraken lo empujó al suelo con más fuerza-. Con ese poder a su disposición, cualquiera podría intentar enfrentarse a los dioses, por eso Hades le arrebató a Sarpedón todas sus emociones, solo posee una, la obediencia. Sarpedón es el legendario Cuarto Juez, Hades no lo usaría en una guerra, a no ser que lo considerara un último recurso. El que haya liberado a Sarpedón, el más poderoso de los Jueces, significa que Hades sabe que esta es una guerra de proporciones superiores a cualquier otra anterior o venidera. Pero Sarpedón es tan útil como es inútil, no tiene juicio propio, solo obedece una orden a la vez. ¿Cuál es la orden que te dio Hades? -preguntó Memnón.

-Traer a Helena -respondió Sarpedón de forma automática, Memnón asintió, se hizo a un lado, y permitió a Sarpedón pasar, lo que enfureció a Peneleo de Dragón Marino, quien comenzó a elevar su cosmos, y a empujar a Memnón de Kraken. Sarpedón sintió el cosmos, miró a Peneleo, e inmediatamente después observó a Anceo, quien tras varios minutos de haber estado perdido con su mente vagando en el Inframundo, por fin se ponía de pie y furioso.

-Vete -habló Memnón, tomando a Peneleo y lanzándolo a Anceo, derribándolos a ambos. Sarpedón saltó, subió al segundo piso, y comenzó su persecución a la habitación del trono. Peneleo y Anceo se prepararon para atacar a Memnón entonces, pero el anciano de barba de algas gritó primero-. ¡Inútiles! ¡Estoy de su lado! -enunció- Hades es el enemigo, lo entiendo perfectamente, pero Sarpedón no es un enemigo al que podamos derrotar, no nosotros. Pero a ellos 3 si podemos enfrentarlos -sentenció Memnón, y miró a la entrada. Anceo y Peneleo encontraron al resto de los jueces allí. Radamanthys de Wyvern, Aiacos de Garuda, y Minos de Grifo-. Aceptaré el castigo que Poseidón crea pertinente, pero no le servimos en nada a nuestro dios al estar muertos, Sarpedón es demasiado para cualquiera y punto final. ¡A ustedes 3 sin embargo, podemos enfrentarlos! ¡Aurora Borealis! -gritó Memnón, atacando a Radamanthys, quien lo evadió y atacó a Memnón.

-Me aseguraré de que seas castigado por Idomedeo y por el señor Poseidón, Memnón -sentenció Peneleo, elevando su cosmos, creando un triángulo-. ¡Triángulo Dorado! -atacó a Aiacos, quien se burló, y detuvo el ataque con su propio cosmos.

-¡Soy el hijo de Poseidón! ¡El segundo más fuerte en toda Hélade después de Heracles! -elevó su cosmos Anceo y se lanzó en contra de Minos, quien intentó atraparlo con sus hilos, pero terminó admitiendo la fuerza de Anceo, y evadiéndolo, mientras sus hilos eran cortados, y las pisadas y puñetazos de Anceo hundían la tierra y perforaban las paredes- ¡Impacto de Salamandra! -gritó con sus manos rodeadas de electricidad, y lanzando una esfera de relámpagos que rodearon tanto a Anceo como a Minos. Los Generales de Poseidón no eran tan débiles como los 3 Jueces pensaban, y toda la Sala del Consejo comenzó a sufrir las consecuencias de los terribles cosmos.

Habitación del Trono.

-La penúltima línea de defensa ha caído -habló Idomeneo, Odiseo y Palamedes se preocuparon y comenzaron a sudar frio-. Está aquí -terminó, las puertas de la Habitación del Trono estallaron, y Sarpedón apareció frente al grupo, con sus ojos brillando de azul por el vacío y la luz de la Luna que se reflejaba en este al entrar por el tragaluz en el techo-. Mi nombre es Idomeneo de Crisaor, Rey de Creta. Te ordeno en nombre del Dios de los Mares el detener tu avanzada, o acabaremos con tu vida -Odiseo entonces materializó su espada de plata, y Palamedes hizo lo mismo con una propia. Sarpedón, sin embargo, no se mostró impresionado-. ¡Terminaré contigo entonces! ¡Lanza Dorada de Crisaor! -se lanzó el Rey de Creta a una velocidad impresionante y en línea recta, Sarpedón lanzó un puñetazo, intentando impactarlo, pero para sorpresa del Espectro, Idomeneo lo evadió y comenzó a lanzar una lluvia de golpes de lanza, que Sarpedón se vio obligado a resistir al endurecer las alas de su Suplice, encerrándose en un capullo, que resistió todos los impactos.

-No interfieras… -mencionó Sarpedón, y al percatarse de la insistencia de Idomeneo, extendió sus alas, rompiendo los impactos de Idomeneo, y colocando una esfera oscura frente a su rostro-. ¡Penitencia Sombría! -gritó, e Idomeneo fue incinerado por las flamas oscuras, y su mente comenzó a vagar por las 8 Prisiones.

-¡Derrotó a Idomeneo de solo un golpe! ¡Pero si él es el General Marino más poderoso! -se horrorizó Palamedes, y tanto él como Odiseo prepararon sus espadas y se lanzaron contra Sarpedón, quien atrapó las espadas entre sus dedos, y rompió ambas de un movimiento, tomó a Palamedes y a Odiseo de sus cuellos, y los estampó en el suelo con violencia, formando 2 inmensos cráteres que se formaron por el cosmos de Sárpedon presionando a ambos más al fondo-. Malnacido… -se quejó Palamedes.

-¡Si se lleva a Helena iniciará una guerra! ¡Debemos resistir! -gritó Odiseo, pero Sarpedón continuó elevando su cosmos, hundiéndolos más y más, cuando un destello dorado llamó la atención de Sarpedón, quien viró para ver lo que ocurría, y fue arremetido con fuerza por una tacleada dorada que empujó a Sarpedón a la pared, lo estampó contra esta, y derribó una gran porción del palacio sobre Sarpedón mientras Idomeneo se separó del colapso de la pared, y respiró pesadamente, visiblemente agotado.

-Esa técnica… es en verdad horrible… -mencionó Idomeneo, quien parecía como si le hubieran arrebatado la mitad del alma-. Pero yo… soy el Rey de Creta… y al servicio de Poseidón he aceptado defender a Helena de Esparta con mi vida… no te permitiré pasar. ¡Lanza Dorada de Crisaor! -lanzó su ataque, pero Sarpedón arremetió contra Idomeneo con violencia, atravesándolo con una espada escarlata propia, e Idomeneo se separó de inmediato, se tomó la costilla donde Sarpedón lo había atravesado, pero se repuso, y una terrible batalla de fuerza física comenzó.

-¿Soy el único que piensa que estamos muy fuera del nivel de este par de locos? -se quejó Palamedes, y sin embargo, Odiseo se repuso, y comenzó a elevar su cosmos- ¿Odiseo? ¿Qué intentas? Es momento de huir con Helena, no de combatir -mencionó Palamedes.

-Primero que nada, Palamedes. Te desprecio, así que no escucharé tu inútil palabrería -sentenció Odiseo, mientras Idomeneo y Sarpedón seguían su enfrentamiento armado-. Y segundo… no fallaré en mi deber… soy el Caballero de Plata más poderoso de todos… mi bisabuelo fue un Licántropo, un hombre mitad lobo… mi padre un Argonauta, un héroe al servicio de Jasón. Yo aún estoy por forjar mi leyenda… aún tengo una senda que elegir seguir… y estoy por demostrar la fuerza que ampara mi Constelación -el Altar se dibujó a espaldas de Odiseo, una Mesa de Plata, que se abrió, liberando la fuerza en su interior-. ¡El Altar es la mesa donde los Dioses Olímpicos: Zeus, Poseidón y Hades, se reunieron para destronar a Cronos, el Titán Tirano! ¿Dónde crees que enterraron el cuerpo? -al abrirse el Altar, un inmenso ser de cosmos sorprendió a Palamedes, e interrumpió la batalla entre Idomeneo y Sarpedón, el inexpresivo ser inclusive desistió de combatir a Idomeneo para concentrarse en Odiseo- El Caballero de Altar… es y siempre será el Caballero de Plata más poderoso… capaz de controlar una fuerza opuesta a los dioses. ¡La Fuerza del Titán! -tras cruzar sus brazos y extenderlos, un estallido plateado comenzó a derribar la Habitación del Trono, Sarpedón comenzó a elevar su cosmos, haciéndole frente al de Odiseo- ¡Esta es mi verdadera fuerza! -Odiseo formó una inmensa guadaña de plata, y la tomó del mango, el Titán en su cosmos pareció hacer lo mismo- ¡Megas Depranon! -gritó, movió la guadaña, y un corte inmenso partió la Habitación del Trono por la mitad.

-¡Verdugo del Juez! -enunció Sarpedón con fuerza, con su espada escarlata lanzando un corte para contrarrestar el de Odiseo. Ambos ataques chocaron, Palamedes e Idomeneo quedaron atrapados en la explosión de los mismos, y fueron lanzados a paredes opuestas, el Titán y la Quimera se reconocieron, se atacaron, pero los cuerpos que los poseían no eran tan fuertes como sus cosmos, y Odiseo fue lanzado al trono de Esparta, destrozándolo con su cuerpo. El Titán volvió a encerrarse en el Altar, pero había herido a la Quimera, su rostro de León había perdido un ojo, la Suplice estaba perforada en el pecho donde estaba la cabeza del animal, pero Odiseo ya no tenía fuerzas- La Fuerza del Titán… una fuerza capaz de hacerme frente… no… no es suficiente… incluso el Titán caería… -mencionó, colocando su espada frente al rostro de Odiseo-. Pero no me arriesgaré -alzó su espada, y Odiseo cerró los ojos.

-¡Espera! -resonó un grito, Sarpedón desistió y miró a las puertas abiertas, y a Helena, la mujer de Menelao, llorando y sosteniendo a sus bebés, quienes dormían en sus brazos- Espera… iré contigo voluntariamente, pero, por piedad… no mates a nadie… ellos solo intentaban protegerme… lo intentaron, y tuve esperanza… pero no merecen morir por mi culpa… -lloró Helena, Sarpedón retrajo su espada.

-Helena… puedo asegurarte… que más morirán si vas con él… -prosiguió Odiseo, elevando lo poco que le quedaba de cosmos, pero las puertas del Altar no se abrían-. No te llevará… no te… llevará… Helena… -pero Sarpedón empujó a Odiseo al suelo, y lo ignoró rotundamente mientras caminaba hasta Helena.

-Déjame entregar a mis hijos a Odiseo… e iré contigo… solo… no lastimes a nadie más… detén esta tontería y ordena que los otros 3 Jueces se retiren… -Sarpedón notó que uno de los ojos de Helena brillaba color de rubí, entendiendo que estaba medio-poseída por Perséfone.

-Solo Hades puede ordenarme… -mencionó Sarpedón, Helena asintió entristecida-. Pero, por el bien de mi misión… -elevó su cosmos Sarpedón, y 3 destellos oscuros desaparecieron del Palacio de Esparta-. Entrégalos… -Helena comenzó a caminar hasta Odiseo, se arrodilló, y colocó en los brazos del tembloroso Caballero de Plata a sus bebes dormidos.

-Te salvé la vida con lo que me queda de independencia, Odiseo… no la desperdicies… -lloró uno de los ojos de Helena, el otro se mostraba inexpresivo-. Dile a Menelao que lo amo… que podrá parecer que voy a Troya por mi propia voluntad, pero no es así… dile… que Helena lo ama… -Odiseo intentó ponerse de pie, pero estaba muy débil-. Nos vamos… Sarpedón… -el Espectro asintió, mientras el otro ojo de Helena comenzaba a brillar de rubí, y su cabellera se tornaba rosada-. Maldición… Hades ha arruinado mi diversión. Sin embargo, supongo que es mejor estar de su lado. Ya extrañaba el poder del Inframundo de todas formas -Sarpedón miró a Odiseo, y luego a Helena-. ¡Ignóralo! ¡Esos hijos en sus brazos! ¡Si mueren le diré a Hades que termine con tu vida! Necesito a Odiseo con vida únicamente para entregar a esos niños a familias que los cuiden por mí. Ahora… llévame ante mi marido -Sarpedón no dijo nada, pero cargó a Helena, y voló con ella en brazos fuera del palacio, sorprendiendo a los Generales que llegaban intentando ir en auxilio de Helena, y se vieron incapaces de ayudarla.

-¡Helena! -gritó Odiseo, despertando a los bebés, pero Odiseo se los entregó a Palamedes, y comenzó a perseguir inútilmente a Sarpedón- ¡No! ¡Debíamos evitar la guerra! ¡Helena! ¡Perséfone es solo un huésped en tu cuerpo! ¡Igual que Athena es en Shana! ¡La verdadera Helena puede dominar! ¡Perséfone es solo un huésped! ¡Expúlsala! -pero Odiseo no obtuvo respuesta- ¡Helenaaaaa! -resonó el grito de Odiseo, pero Helena era inalcanzable.

Península de Peloponeso.

-¡Tardaste una eternidad, Sarpedón! -se quejó Paris, mientras Sarpedón aterrizaba y colocaba a Helena frente a él- Has hecho un excelente trabajo, pero eres muy peligroso para seguir abusando de tus servi… -interrumpió Paris al percatarse de la perforación en la Suplice de Sarpedón-. ¿Quién te hirió? -preguntó.

-Su nombre es Odiseo, un Caballero de Plata del Altar quien puede controlar al Titán en su interior -Paris enfureció, incluso ignoró a Helena y miró en dirección a Esparta-. Si es su orden… iré a asesinarlo… -mencionó, sobresaltando a Helena.

-¡Eso no! -gritó Helena, Paris la miró fijamente- Hades, estoy molesta. No viniste por mí personalmente, sino que mandaste a tus lacayos -apuntó Helena, Paris enfureció-. Pero puedo ver por qué. Tu posesión, al igual que la mía, no es completa aún. No has recuperado todo tu cosmos, ni yo tampoco. Te perdono por enviar a los Jueces por mí, pero Sarpedón envió a la fuerza a Radamanthys, Aiacos y Minos al Inframundo, incluso Sarpedón no podría contra los 7 Generales Marinos y 2 Caballeros de Plata, uno de los cuales controla el Megas Depranon -Paris enfureció ante lo que escuchaba-. Sin mencionar, que otros vendrán tras nosotros. Debemos escapar, inmediatamente -Paris tuvo que asentir, no podía arriesgar a su guerrero más poderoso, y Helena se mostró agradecida-. De todas formas, ya tienes a tu bella esposa Helena frente a ti, la mujer más hermosa en toda Gea… -pero Hades cacheteó a Helena con fuerza.

-Aún estoy molesto, maldita lujuriosa -se quejó Paris, apuntando a Helena tendida y adolorida en contra del suelo de madera, y quien comenzó a retroceder, asustada, pero entonces Paris la levantó y la besó con fuerza-. No vuelvas a traicionarme… ¿lo entiendes? Te juro que te cortaré la cabeza si lo haces -Helena asintió, y aceptó otro beso de Paris-. Pandora, nos vamos a Troya -ordenó Paris, y Políxena, quien se había mantenido oculta en las sombras, salió y miró a Helena fijamente con cierto odio en su corazón-. Pandora -mencionó Paris, perdiendo la paciencia.

-Así será, amo Hades -mencionó Políxena-. Pero si me permite sugerir, las noticias de esta traición se esparcirán rápidamente y los Cretenses poseen las naves más rápidas de toda Gea. Nos interceptarán de seguro. Le recomiendo fijar el rumbo a Chipre, al sur de Anatolia. Así pasaremos desapercibidos en caso de que envíen naves a Troya -Paris sonrió ante la idea.

-Me gusta como piensas, Pandora -mencionó Paris, y se acercó al timonel, de cabellera rubia despeinada, y barba corta del mismo color-. Cíniras de Titiritero, Estrella Terrestre de la Dirección, confío en que tus muñecos podrán guiarnos a tu ciudad sin contratiempos -sonrió Paris, y el Espectro asintió con malicia evidente en su mirada-. Vayamos a Chipre entonces, que los tontos Aqueos piensen que he escapado directamente a ver al Rey Príamo -Paris rio endemoniadamente, mientras Helena suspiraba deprimida.

Anátolia, Troya. Sala del Trono Troyano.

-¿Qué? ¡Pero padre! -habló Casandra a manera de queja, se encontraba en la Sala del Trono Troyano, con Príamo y Hécuba sentados en sus tronos. A la derecha de Príamo había 3 tronos más, el primero de los cuales estaba vacío en ese momento, los otros 2 estaban ocupados por Heleno, quien miraba a Casandra con tristeza, y por Trolio, quien la miraba con indiferencia. A la izquierda de Hécuba había otros 3 tronos, el primero y más cercano a Hécuba estaba vacío, el segundo, sin embargo, y el que más le interesaba a Casandra, estaba ocupado por otra mujer, a la que Casandra veía con desprecio, el ultimo estaba vacío también. Los tronos vacíos pertenecían a Héctor, a Políxena y a Paris, y en el que se sentaba la nueva invasora solía ser el de Casandra- No necesito estar cuerda para saber lo que está pasando, Príamo… mientras más tiempo paso con Paris más tiempo puedo conservar la cordura… te lo advierto… estás errando en tu gobierno, rey imbécil -sentenció Casandra con odio, y Fryodor, uno de los Espectros al servicio de Príamo, se acercó a Casandra-. ¿Eh? ¿En verdad quieres intentarlo? Mientras tenga cordura sabes que soy capaz de lastimarte, Fryodor. Ya no soy la niñita inofensiva que te dejaría azotarla. Tiéntame y te masacraré -sonrió Casandra con malicia, Fryodor se estremeció de miedo, pero preparó su látigo, miró a su rey pidiendo permiso, y Príamo asintió. Fryodor atacó, pero encontró a Cheshire recibiendo el latigazo y protegiendo a Casandra-. ¡Cheshire! -gritó Casandra horrorizada.

-¡Ya basta! -gritó Príamo- Es tu locura y la forma en que contaminas a mi corte la razón por la que he decidido reemplazarte en el Consejo de los Seis. Y ahora que ni Héctor ni Paris están presentes en Troya para votar en contra, he tomado la decisión final -Casandra miró a Príamo con desprecio-. Escucha Casandra… -se tranquilizó Príamo-. Siempre hay 6 hijos en el Consejo de Troya. Antes de que llegara Paris, sin embargo, ya habíamos pensado en Laódice de Hiperboreas, la Estrella Terrestre de la Jovialidad, como prospecto a unirse al consejo -Casandra miró a su hermana de cabellera castaña y mirada perdida, y le sacó la lengua. Laódice no se molestó al respecto-. No te reemplazábamos como miembro del consejo a pesar de tu locura porque eras una Sacerdotisa de Apolo. Pero ahora que Paris ha regresado, le entregamos el lugar de Laódice, y ahora que Laódice ha llegado a la edad de comprometerse, puede unirse al consejo y reemplazarte. De los 50 hijos y las 12 hijas que tengo, solo 6 forman parte del consejo de guerra, los más sabios. Casandra, tú estás demente… -habló Príamo con tristeza.

-¿De quién es la culpa, rey imbécil? -se quejó Casandra- Profetizo tragedias y me ignoran, intento escapar de mi soledad al ser abierta, espontánea, y divertida, solo para que Fryodor me dé de latigazos. Todos piensan que soy una maldita mentirosa porque la Estrella Terrestre de la Mentira brilla sobre mí. Les digo que Apolo intentó seducirme y lo desprecié, y piensan que estoy demente. La única persona que me ha demostrado cariño fue Paris, e intenté, realmente intenté, el salvar a Troya solamente por él. ¡Pero ahora sé que Troya puede irse al Tártaros! -gritó Casandra con fuerza, e incluso Cheshire se horrorizó- ¿Quieres darme de latigazos? ¡Adelante! ¿Quieres reemplazarme en el consejo? ¡Bien! ¡Llorarás y sufrirás cuando no tengas quien te advierta del futuro! ¡Y, por cierto, esa es una visión! ¡Te di el Paladio! ¡Enuncié los requerimientos para cambiar el futuro! Paris los conoce… pero ahora el futuro es incierto, solo veo una bruma, pero aclarará, Príamo… y cuando aclare… no me tendrás a tu lado para guiarte por el camino de la victoria. Ahora dime… Príamo. ¿Qué parte de lo que te dije te sonó a locura? -terminó Casandra, Heleno se impresionó, y se puso de pie.

-Hermana… tu locura, ¿puedes controlarla? -preguntó, Casandra lo miró, pero movió su cabeza en negación- Ya entiendo… te estás curando… pero… no es suficiente aún. ¡Padre! -habló Heleno- ¿No lo ves? ¡Casandra puede curarse si se lo permitimos! ¡Está hablando con normalidad! ¡Puede ser una valiosa miembro del consejo! -terminó.

-No va a creerte… Heleno… -mencionó Casandra, con su cuerpo temblándole-. Llegué a mi límite… -Casandra entonces sonrió, y comenzó a reírse a carcajadas- ¡JAJAJAJAJA! -comenzó- ¡Llorarás, Príamo imbécil! ¡Imbécil! ¡Imbécil! ¡Imbécil! ¡Imbécil! ¡1,000 veces imbécil! -Cheshire, preocupado por Casandra, intentó detenerla. Pero Casandra lo besó, sobresaltando a Cheshire, quien se quedó frio mientras Casandra saltaba y bailaba a lo largo de la Habitación del Trono, y se paraba frente a Heleno- Troya arde, jajaja, los hombres y mujeres corren por las calles en llamas, jajajaja. Un caballo gigante entra en la ciudad, da a luz a 50 guerreros. Matan y matan y matan y matan. Un caballo teniendo soldaditos como hijos, son muy bonitos, salen en grupo, se extienden como las llamas del mismo Inframundo. Cuidado con el caballo gigante, jajaja -Casandra saltó y se trepó en Heleno-. Arre caballito, arre, que tus hijos destruyan todo cuanto los dioses han creado. ¡Arre! ¡A las puertas de Troya desde adentro deberás cabalgar! ¡Y sin que la muralla caiga, la ciudad así lo hará! ¡Jajajaja! ¡Todos morirán! ¡Muerte, muerte, muerte! -Príamo movió su mano, y Fryodor volvió a preparar el látigo, pero Cheshire nuevamente se interpuso.

-¡Cheshire! ¡Déjala! -gritó Príamo, pero Cheshire se negó- ¡Te he ordenado que la dejes! -pero Cheshire se volvió a negar- ¡Te he dado una orden! -el caos reinó en la Habitación del Trono de Príamo, así como el desafío a Príamo- ¡Largo, Casandra! ¡Te niego como mi hija! ¡Y ordeno a toda Troya el negarte también! -la habitación entró en silencio, Heleno sintió una lágrima golpearle el cuello, y lentamente dejó a Casandra en el suelo- Ya no eres mi hija… -terminó Príamo.

-¡Te escuché la primera vez, vejete! -gritó Casandra- Y tú… deja a mi mascota. ¡Incineración de Delfos! -gritó Casandra, llamaradas oscuras se soltaron de su mano e incineraron a Fryodor, quien terminó en el suelo gritando de dolor- No te preocupes, no morirás por mi mano. Te tengo reservado un destino mucho peor… -Casandra salió a paso apresurado, seguido de Cheshire, y con su rostro ahogado en lágrimas-. ¡Mueran! ¡Todos mueran! ¡No los necesito! -gritó Casandra, y cuando salió, vio a Anficlas pegada a la pared, había estado espiando- Ve a Chipre… pídele a Héctor que te permita quedarte allí… y te prometo que pese al sufrimiento que estás destinada a vivir, encontrarás lo que siempre has buscado… sufrimiento a cambio de felicidad, primero sufre… antes de pedir que los dioses te compensen… confía en mí… o morirás únicamente en sufrimiento -Anficlas no supo qué decir, y simplemente vio a Casandra retirarse-. ¡Que te pudras, Príamo! ¡Paris será la ruina de Troya! ¡Atrévete a llamarme mentirosa después de esto! -Casandra se soltó en llanto nuevamente, y Cheshire se arrodilló junto a ella y la abrazó- Lo intenté… yo en verdad… intenté salvar a Troya, pero… no se puede salvar a quien no quiere ser salvado. ¡Cheshireeeee! -lloró Casandra con fuerza, y su guardián se mantuvo a su lado, prefiriendo a la Casandra lunática, en lugar de a la que tenía el corazón destrozado por culpa de su propia familia.


Suficiente por hoy. Para terminar, y porque sé que leer tantos nombres extraños es un martirio para muchos en lo que se acostumbran a los personajes, aquí les va una relación:

Caballeros Dorados 12 de 12:

Aries = Epeo

Tauro = Áyax

Géminis = Néstor

Cáncer = Acamante

Leo = Patroclo

Virgo = Antíloco

Libra = Aquiles

Escorpio = Diomedes

Sagitario = Teucro

Capricornio = Agamenón

Acuario = Menelao

Piscis = Anfímaco

Caballeros de Plata = 9 de 18 ya presentados

Caballeros de Bronce = 5 de 18 ya presentados

Total de la Orden de Athena = 48 caballeros

Generales de Poseidón 7 de 7:

Dragón Marino = Peneleo

Crisaor = Idomeneo

Sirena = Políxeno

Hipocampo = Automedonte

Kraken = Memnón

Scilla = Meríones

Lynmades = Anceo

Espectros Celestes de Hades = 12 de 36 ya presentados

Espectros Terrestres de Hades = 15 de 72 ya presentados

¿Cómo llevo el control de tanto mono? Tengo un Excel, jajajajaja.