Capitulo 5: Aceptación

Poco a poco me desperté de la larga siesta que había tenido, lo primero que miro es el ventilador de techo sobre mi, luego me giro y la encuentro a ella, Felicia, roncando suavemente a mí lado. No pude evitar sonreír mientras apartaba un poco del cabello de su cara.

Había pasado una semana desde los acontecimientos en la calle Roman. Felicia me había llevado al orfanato, donde tuve que pasar un tiempo. Todavía apenas y puedo creer que hemos estado compartido una cama, afortunadamente la madre Irene, la monja y Darkstalker a su cargo, se hizo la desentendida con esto.

Ella me había recomendado ir a Erorala, un pueblo que por extraño que suene acepta a Darkstalkers. Pero esa no era la mejor parte, sino que en algún momento, Felicia me dijo que iba a dejar el orfanato y se iba a venir a vivir conmigo.

Por primera ves en mucho tiempo, todo estaba saliendo a pedir de boca.

En eso escucho de pronto unos movimientos cerca de mi y de Felicia y miró al mi alrededor, no había nadie en la habitación. Me miró con recelo y pasó a mi forma de hombre lobo, entonces me doí cuenta de que alguien estaba parado al lado mío, justo al lado de la cama. Era la compañera de habitación de Felicia: María.

Se dio cuenta de que la miraba y se dejó ver. "¿Cuánto tiempo has estado allí?" Le pregunté, sinceramente con curiosidad.

Ella se inclinó y me susurró al oído: "No mucho, la madre Irene quiere verlos a ustedes dos en la cafetería para el desayuno."

"¿Jon...?" Preguntado Felicia con cansancio comenzando a despertarse poco a poco. No tardo mucho en despabilarse y darse cuenta de que Maria estaba ahí, estremeciéndose por la sorpresa "¡AAH María! ¡¿Qué estás haciendo aquí?!"

"¡Nada! Sólo le decía a Jon que la madre Irene quiere verlos a los dos. Aunque ¿sabes?, no creo que ella quiera verte así ..." aprecio, señalándola con una sonrisa picara. Obviamente refiriéndose a que estaba desnuda.

Felicia avergonzada, se cubrió con la manta transformándose a su forma de gato para que su pelaje cubriera sus partes intimas. "¡Fuera!" le ordeno señalándole la puerta.

"Ustedes debieron de haber tenido una anoche divertida". nos dijo pasando por en medio de la cama y a través de la pared que llevaba a su habitación "estas paredes son finas como el papel ¿saben?. Nos vemos abajo."

En eso sonreí y miro a Felicia, tenia las mejillas teñidas del mas intenso rojo que jamás había visto, luego desvío su mirada hacia mi y me dijo "no digas nada" a puros morros.

Yo solo volví a sonreí y le entregó su vestido de monja que estaba justo al lado de mis pies.

Mas tarde, Felicia, María y yo nos sentamos en una mesa junto a la madre Irene. Ella era una persona con los pies bien puestos sobre la tierra, me gustaba hablar con ella cuando tenia la oportunidad.

"¿Así que... cuando se irán?" nos preguntó mientras cortaba un trozo de tocino de su plato.

"Estábamos pensando en los comienzo del próximo mes." Le conteste terminando mi plato.

"Eso suena bien" respondió ella. "Me aseguraré de tener todo listo para entonces."

"¿Qué clase de lugar es Erorala?" Pregunto Felicia.

"Es un lugar tranquilo, un pueblo pequeño, donde todos se conocen y la mayoría de los residentes son Darkstalkers. El resto son gente normal, aun que no se preocupen por eso, ellos también los aceptan, algunos incluso están casados con uno.».

Una monja se acercó a la madre Irene y le susurró algo al oído.

"Gracias", respondió "perdón". nos dijo para luego ponerse de pie y comenzar a alejarse, no sin antes mirarme. Yo veo a Felicia, pero ésta solo se encoge de hombros.

Yo era el único varón mayor en todo el orfanato, además del pastor David, que siempre había sido un pastor.

Algunas monjas habían despojado un par de tablas para hacerle apertura a la madre Irene, que ya estaba por halla.

Dio unas palmadas para llamar la atención de todos. Haciendo que todo el mundo dejara de hablar y apagaran el televisor.

"Gracias," ella empezó. "Hola a todos, yo soy la madre Irene, y quiero darle la bienvenida a cada nuevo miembro de nuestra familia." Hizo un gesto hacia una mesa, en la que estaban sentados cuatro niños que habían llegado hace algunos días. "El cambio vendrá con las próximas semanas: los recién llegados, el verano está terminando. Nosotros también vamos a estar perdiendo un valioso miembro de nuestra familia, la hermana Felicia". dijo haciéndole un gesto a Felicia para que se uniera a ella. Haciendo que esta se estremeciera y se acercara a abrazarla. "Como todos sabemos, un orfanato no es un lugar para la residencia permanente, lo que también se aplica para nuestro personal. Felicia ha estado con nosotros desde hace ya varios años y ha llegado a ganarse el respeto de todos y cada uno." Varios niños y monjas parecieron estar de acuerdo. "Ella se muda a un pueblo cercano con su nuevo hombre, Jon" en eso ahora me toco a mi estremecerse al oír que me llama el hombre de Felicia "Jon, sube."

Todo el mundo se volvió a mirar hacia mí. Yo solo me puse de pie y me dirigí hacia ella dándole un pequeño abrazó mientras me ponía junto al lado de Felicia. Ella sorprendió a todos cuando tomó mi mano y me dio un beso rápido, pero tierno.

Algunos niños hicieron un "Ohh". Después se empezó a escuchar como varias monjas se pusieron a cuchichear entre sí.

"Calma todo el mundo, yo sé que es guapo, pero ya está tomado". Algunas monjas hicieron sonidos de decepción en un tono sarcástico, lo que me hizo sonreír. "Ambos vivirán juntos y... pastor David, ¿podría dejar de comer durante dos minutos?"

Todo el mundo se volvió para mirar al pastor. Justo cuando él miró a su alrededor, mientras sostenía una cuchara llena de comida al lado de su boca abierta, a lo cual él solo pudo gruñir y poner la cuchara hacia abajo.

Unas risas contenidas empezaron a sonar hacia fuera de la habitación y a través de ella, un adolescente de hecho le dio unas palmaditas al pastor un par de veces en el hombro para indicarle que no se molestase.

La Madre Irene sonrió y continuo con lo que estaba diciendo. "Gracias, sobre el tema de cambio, tengo que hablar con todos de algo. Algunos de ustedes probablemente ya había escuchado el término Darkstalker... Si no es así déjenme explicarles. Los Darkstalkers si bien son criaturas que nacen diferente a nosotros, no son criaturas malas, ya que son todavía niños del señor y simplemente quiere llevar una vida simple ".

"¡He oído que los Darkstalkers son las criaturas del mal y blasfemas!" Dijo una monja en el fondo.

"Hermana Annabelle, ¿está usted llamándome blasfema?" Respondió la madre Irene.

Un par de monjas y algunos de los niños mayores de edad comenzaron a susurrar entre sí, pero se detuvieron cuando la madre Irene cambió a su forma de arpía delante de todos, por primera vez.

Un par de gritos de asombro estallaron entre la multitud.

"Únanse a mí, niños". nos dijo a Felicia y a mi.

En eso yo no dude y me volví a mi forma de hombre lobo delante de todos. Esta era la segunda vez que me había mostrado a un grupo de gente con mi verdadera forma, la ultima ves que lo había echo, los habitantes me habían echado de la ciudad. Pero estar aquí con Felicia y la Madre Irene me hizo sentir bien acerca de ello. Me quedé allí con orgullo, un orgullo que por primera ves sentía. Luego le toco a Felicia, sus manos y pies comenzaron a cambiar transformándose en sus enormes y afelpadas patas de gato blanco, se quitó la capucha dejando ver sus orejas, luego dejo que el rabo de gato saliera de su vestido mientras se lo quitaba y les enseñaba su hermosa y verdadera forma. No hace falta decir que lo hacia con el mismo orgullo que yo sentía.

Nadie dijo nada, solo nos miraban, ninguno corría hacia la salida más cercana ni nada de eso.

Miré a los ojos de todos: algunos se sorprendieron, otros sonreían. Los niños más pequeños nos miraba con curiosidad.

"Sé que es difícil creer en la existencia de criaturas como nosotros, algunos de ustedes tal vez ni siquiera quieran estar cerca nuestro. En tal caso les damos la bienvenida a abandonar el orfanato. Nadie va a tratar de forzarlos a pensar de otro modo."

Esperamos a que alguno respondiera, todo el mundo miró a su alrededor el uno al otro para ver quién daría el primer paso.

En eso María se levanta y comienza caminar y caminar, literalmente caminó a través de varias mesas hasta llegar con la madre Irene y abrazarla. Después, separándose lentamente de ella con los ojos un poco brillosos, se voltea hacia mi y Felicia y nos abrazo fuerte también.

En eso La gente poco a poco comenzó a reunirse en torno a la madre Irene, Felicia, María y yo. Nadie tenía nada malo que decir, aunque los mas pequeños si nos hacían muchas preguntas.

"¿Pude usted ver en la oscuridad?" Un chico me pregunto para después pedirme si yo le podía pasar la lengua.

"Sí", contesté refiriéndome a lo primero.

"¿Usted come ratones?" le pregunto con curiosidad a Felicia un chico que estaba muy apegada a ella.

Felicia se rió entre dientes mientras pasaba su pata sobre el cabello del niño, "no Jon, yo no como ratones".

Todo el mundo nos acepta, que era extraño para mí: toda mi vida había corrido de la gente, que o bien trataban de matarme o me echaban de donde vivía cuando les mostraba mi forma de hombre lobo, pero me sentía bien al ser tan aceptado por todos. Miré a Felicia que debió haber visto una sonrisa en mi cara, porque aun siendo un hombre lobo me dio un beso sin ninguna vergüenza.

Todos los niños en eso hicieron un ruido como de asco. No porque de verdad lo sintieran, sino porque eran niños y no conocían nada mejor.

Diciembre dio la vuelta rápidamente y la madre Irene nos llevó a Erorala. María se sentó en el coche con nosotros, quería ver en donde era que iba a vivir ahora su mejor amiga y compañera de licencia.

Pasamos un cartel que decía "límites de la ciudad Erorala". Diez minutos más tarde nos detuvimos frente a una casa pequeña. El tamaño no nos molestó en lo mas mínimo. Los dos habíamos vivido en dormitorio pequeño, así que era perfecto para nosotros.

"Es un poco pequeña, pero es lo mejor que pude hacer en el corto plazo que tenia." Dijo la madre Irene al salir del coche y estirarse un poco.

"Es perfecto madre Irene. Usted ha sido muy buena con nosotros". Le contesté amablemente abrazándola. En eso un tigre blanco Darkstalker se acercó a nosotros y me estrechó la mano. Me sentía raro, por primera ves en mi vida no me sentía un hombre lobo excluido. No se si era así, pero creo que esa era su intención.

"¡Saludos!" Él comenzó, "mi nombre es Will, y soy el dueño de esta casa. La Madre Irene es una amiga cercana, así que estoy complacido de darles la bienvenida a nuestra gente."

"Eso es muy amable de su parte." dijo Felicia mientras abrazaba al hombre.

Él se estremeció y se abrazó a su espalda. "Espero que mi esposa no me este viendo, esto podría malentenderse ..." dijo soltándola, para luego mirar a su alrededor para ver a una mujer embarazada acercársele y darle un beso.

"William, Pamela, no los he visto a ninguno de ustedes dos desde que dejaron el orfanato, ¿cómo han estado?" Dijo la madre Irene caminando hacia ellos y abrazándolos.

"Muy bien" comenzó Pamela posando las manos sobre su estómago "ocupados como puede ver."

"¿Es éste su primer hijo?"

"Sí, es un niño."

"¿Has pensado en un nombre?" le preguntó la madre Irene al pasar su mano sobre su panza.

"Estábamos pensando en algo así como Tobías o Richard." Respondió Will.

Hablaron durante unos minutos mientras yo examinaba el exterior de la casa, aun que era pequeña no estaba tan mal, luego me dirigí a la puerta de la entrada. Traté de girar la perilla, pero esta no se movía.

"Oh, lo siento ..." dijo Will comenzando a buscar algo en sus bolsillos. "Me parece que perdí las llaves ..."

"¿No me digas que las dejaste en el interior de la casa?" pregunto su esposa.

"No... Si... Tal vez ..." Él contestó un poco avergonzado mirando a través de sus bolsillos.

"Yo me encargo." Dijo María entrando a través de la puerta. Segundos más tarde, el sonido de las cerraduras girando se escuchó y la puerta se abrió. María estaba en el otro lado de la puerta, alardeando de lo que había echo jugando con las llaves en una mano y sonriendo.

Apenas entramos comencé a mirar a su interior, era tan bonita por dentro como por fuera.

"Vamos a dejar que ustedes se acomoden." nos dijo Will al pie de la puerta de la cocina. "Esta casa ahora es suya, los vecinos son amables y también lo es la ciudad". después de decir eso me entregó una hoja de papel con su número de teléfono escrito en ella.

"Gracias chicos, por todo". le conteste sonriendo y sacudiéndole la pata con mi mano.

"No hay de qué. Si tienen alguna pregunta, pueden llamarnos. Aunque desafortunadamente no vamos a ser capaces de venir después de la próxima semana... Nos estamos mudando a Texas. Tenemos la esperanza de comenzar nuestra familia allí". me explico mientras movía su mano alrededor de la cintura de su esposa.

"Hablando de familia", comenzó la mujer. "He oído que ustedes tiene un hijo..."

"¿Que?... No... No lo tenemos ..." le conteste un poco nervioso, a lo que la mujer me mira con curiosidad.

"Si, aquí lo dice" se explico sacando un pedazo de papel. Ese era el papel de tramite de mudanza, yo sabia que la madre Irene lo había escrito, a lo que no entendía bien a lo que se refería "Oh, lo siento... esperando un hijo" se corrigió mirándolo bien.

En eso no puede evitar mirarla fijamente "no, no es cierto ..." Me detuve y miré a Felicia que me miraba fijamente y sonrió con dulzura.

"Sorpresa ..." dijo débilmente y sacó una prueba de embarazo con una marca azul + en ella.

Yo ante eso me quede con la boca abierta y sonreí, ¿en verdad era cierto esto? "yo... yo... ¿voy a ser padre...?" le pregunte atónito sin poder disimular mi felicidad.

Felicia lo noto, y me besó sin poder retener la alegría que ella también tenia. Mi vida estaba cambiando muy rápido y me estaba dando la bienvenida a algo bueno. No se exactamente como fue que llegue a esto, pero espero que dure hasta que acabe mi vida, por que en verdad, nunca había sido así de feliz.