Capitulo 6: Aniversario
Aquí me tienen de nuevo, ya paso un tiempo desde que llegue a Erolara, ahora estaba en la parte superior de la colina que daba con la ciudad. Era pequeña, pero debía tener alrededor de 415 residentes en este momento.
Eran alrededor de las ocho de la noche y la única fuente de iluminación era la luna llena en el cielo y las cientos de luces que iluminaban desde las casas.
A continuación miré a mi alrededor, ya que no pudo evitar sonreír con mi rostro amordazado. Yo llevaba una chaqueta de color marrón, que estaba tan oscuro que podría haber pasado como negro, junto con un sombrero rojo de Santa Claus. Los inviernos eran fríos aquí y me cuestionaba el hecho de que si mi cuerpo estaba cubierto de pelos ¿por que todavía sentía frío?.
Miré a las luces de la ciudad y en eso me doy cuenta de que un círculo de luz azul aparecio de pronto a mi lado, a tan solo unos nueve metros a mi derecha. De el salen Una mujer y dos niños gemelos caminado cerca mío por casualidad. La mujer me miró y me saludó.
"¡Buenas noches, Lorelei!" le dije casualmente.
"¡Buenas noches, Jon!" Ella me respondió y abrió otro círculo azul mas pequeño en el suelo, sacando una manta y dejándola en el césped para que sus hijo se sentaran.
Cuatro años habían pasado desde que me mudé aquí. Años que pasaron rápidamente. Tal vez porque ya tenía a alguien con quien compartirlos, o tal vez porque ahora ya tenía más cosas de las qué preocuparme, en lugar de solo en cual seria mi próxima comida del día de mañana.
La colina poco a poco se llenó con varias personas de diferentes formas: un par de Darkstalkers pájaro se posó detrás de mí en un árbol y se acurrucaron juntos.
Un Darkstalker caballo macho, se pavoneaba parando a una docena de pies a mi izquierda, justo cuando su novia saltó de su espalda y comenzó a decorar una mesa, que curiosamente no recuerdo que estuviera ahí hace unos momentos; así como los suministros de un picnik. El hombre cambió de nuevo a su forma humana y se sacudió el polvo para luego asentir hacia mí. Gesto que no tuve problemas en devolverle.
Luego de eso un par de sombras se deslizaron por el suelo, imposiblemente rápido y se detuvieron juntas al borde de la colina a unos pocos metros de mí. En eso un adolescente salió de la sombra primero y se sacudió el polvo, luego me miró. "Buenas noches, señor Talbain".
"¿Cómo estás Jim?" Le pregunté.
"Bien, aquí sólo para el espectáculo. ¿La Sra. Talbain también viene?"
"Sí".
"Díganle que mi madre le dice 'gracias por los brownies' para mí, ¿de acuerdo? "
"No hay problema."
"Gracias", me respondió, para luego inclinarse hacia abajo dándole una mano a otra persona que había salido de la segunda sombra, sacando de ella a una hermosa adolescente.
Ella me saludó, sus piernas aun parecían como de sombra, pero no tubo problemas en inclinarse sobre si haciendo un gesto de cortesía. Yo solo sonreí por los buenos modales de la muchacha.
"Buenas noches, vecino," me dijo de repente un hombre con una voz profunda detrás de mí.
Miré hacia atrás y veo a otro hombre lobo: su pelaje era de color blanco puro con un único punto negro en la punta de su nariz. Él se acercó a mí en cuatro patas mientras que llevaba a su recién casada esposa humana en su espalda. Pude apreciar que también llevaba atado a su lado una cesta de picnik, envuelta en un elegante mantel para la ocasión.
"Marcus, Amanda, llegan tarde". Le respondí acercándome a el sonriendo y ofreciéndole la mano a Amanda para ayudarla a bajar de su marido. Me dio las gracias de una manera educada y femenina, creo que me ruboricé un poco por un segundo.
Marcus y Amanda Jarisons eran mis vecinos y buenos amigos. Ellos eran muy amables y muy cercanos a mi y a Felicia. Habían estado casados por cerca de un mes y medio, pero vivían juntos desde hace años. Incluso tuvieron un hijo juntos, pero nunca quisieron casarse. Felicia cree que cambiaron de opinión cuando nos vieron a nosotros.
En eso Marcus se levantó sobre sus patas traseras y se sacudió las delanteras para quitarse el exceso de tierra que tenia sobre ellas.
"¿Nos salvaste un espacio?" me preguntó mientras sostenía las manos en alto para que su esposa pudiera desatar la cesta de picnik de su cintura.
"Cundo se trata de ustedes, siempre" Le respondí.
"¿Felicia viene?" Preguntó Amanda curiosa, dado que tenía la canasta liberada con las dos manos. "Se suponía que debía hacer los bocadillos".
"Jonathan, date prisa... Está a punto de comenzar." Dijo una mujer gato al caminar por la colina, mientras llevaba a una chica gatita de tres años en un brazo y tiraba de un niño lobo de cuatro años con la mano libre. Este la seguía a paso acelerado con una manta envuelta encima suyo y cargando una pequeña cesta de picnik con su mano libre.
"Hablando del diablo ..." ironizo Marcus.
"¡Hola chicos!" saludo Felicia, mi hermosa y querida mujer gato. Mientras cambiaba de posición a la pequeña niña que llevaba en su brozo, a una mas cómoda para ambas "¿Jon, me puedes ayudar?"
Felicia y yo vivimos juntos durante unos pocos meses en el hogar que nos consiguió la madre Irene, antes de volver a mudarnos a uno un poco mas grande. Pero me case en un mes y medio antes de que Jonathan, mi hijo, naciera. La mayoría de la gente del pueblo vino a la boda, a pesar de que no habíamos terminado de conocer a la mayoría de ellos todavía. Se suponía que iba a ser una boda pequeña, incluso privada, pero la ciudad prácticamente cerro ese día.
"Sí" contesté acercándome a ella y tomando a la niña de sus manos.
"Hola papá". Murmuró la pequeña un poco somnolienta, era obvio que todavía estaba despertando de una siesta. Siempre me le quedó mirando con asombro cuando veo su pelo: era de color azul oscuro en las raíces, más oscuro que el de Felicia, y de plata en la puntas. Sus ojos eran de un verde claro, obviamente los consiguió de su madre, yo no tengo esos hermosos ojos. Llevaba algunos fondos de pijama de color azul, con fotos de gatos de dibujos animados sobre el mismo y una manta a juego. Ella envolvió sus pequeñas patas de gatita alrededor de mi mientras la abrazaba.
"Hola, cariño" Le respondí besándola en la mejilla, respondiéndome ella de la misma manera. "Vamos Jonathan." Le dije al pequeño lobito, haciendo que corriera hacia mí y me cogiera de la mano.
Jonathan, mi hijo, era un niño tranquilo. Su pelaje de hombre lobo era similar al mío, pero tenía un color azul alrededor de su pecho, mientras su pelo era un poco mas azul en las puntas mientras estaba en forma de hombre lobo. Sus dedos eran un poco más largos de lo que debería ser en esa forma, con unas pequeñas garras rojas al final de cada dedo. Me miró fijamente con sus ojos de plata cuando me alcanzó. Llevaba una chaqueta abierta azul, sobre su ocasional camiseta y pantalones vaqueros.
Felicia no puedo evitar sonreír al verme en esa imagen con los niños, y me dio un beso rápido después de cubrir a nuestra hija con otra pequeña manta de color rosa, "Lilian acaba de despertar de su siesta." me dijo tiernamente mientras veía como la pequeña hacia un esfuerzo por quedarse despierta. En eso llega otro pequeño niño lobo cubierto por una manta y le sostiene la cesta a Felicia. "Gracias Mark."
"¡Marcus, que hijo se te Ha dado!" le digo divertido a mi amigo, mientras le doy un pequeño golpecito en el hombro con mi puño y sonrió.
"Sí, ya sabes cómo es." me respondió con su típica voz aguda y alterna. Él pequeño era un fruto tardío, que era divertido escuchar hablar. Su pelaje era también de color blanco como su padre, con la excepción de los tonos caramelo en sus manos, pies y orejas. Marcos Jarison era un buen chico, al que le gustaba ayudar en la casa y tímido con la chicas de su edad. Felicia lo cuidaba cuando sus padres estaban trabajando.
Se unió a su madre y su padre en la colina. Nosotros empezamos a caminar de vuelta a nuestro lugar, pero entonces de repente cuando estaba distraído, alguien me tapo los ojos con unas peludas manos desde atrás.
"¿Pero que...?" exclame dándome rápido la vuelta y viendo a un hombre tigre blanco sonriéndome. "¡¿William Olvilon?! ¿eres tu?, ¡viejo amigo, no esperaba verte aquí!"
En eso le estrechó la mano con la que tenia libre, dándose cuenta el entonces, de la pequeña cat-girl en mi brazo.
"Veo que por fin diste frutos, he Jon?." Dijo mientras miraba a mi hija, que le devolvió la mirada con curiosidad.
En eso la esposa de William también entra a la vista mientras llevaba a dos pequeños Darkstalkers tigre blanco, muy parecidos su padre, el más crecido era un niño, mientras que la más joven una niña. La madre de las dos criaturas era Pamela, un ser humano sin ningún poder real, además de aguantar a su marido.
"¿Cómo han estado ustedes chicos?" Comenzó Will mientras abrazaba a Felicia y pasaba su mano sobre el pelo de punta de Jonathan.
"Estamos bien, Will," le contesto Felicia dándose cuenta entonces de a quienes llevaba Pamela consigo. "¡Dios mío, veo que ustedes han estado muy ocupados!."
Pamela se acercó con Felicia y la abrazó. Pero no sin antes bajar a los niños al suelo. El muchacho se puso a cuatro y se estiró, su hermana se rió al ver como la cola de su hermano le devolvió el saludo adelante.
"¿Cómo están pequeños? Yo soy Felicia, ¿como se llaman ustedes?" comenzó Felicia con una voz delicada agachándose para estar más cerca del nivel de los niños.
"Soy Alejandria". le respondió la chica, con una voz alta y ensayada, luego sorpresivamente abrazó a Felicia, quien le devolvió el abrazo. Aunque era claro que no se lo esperaba.
El muchacho en cambio se volvió y abrazó la pierna de su madre con timidez.
"Alie es muy extrovertida para su edad, pero Richard ..." le decía Pamela arañando ligeramente la espalda del oído derecho del pequeño, "él es muy tímido,... ¡no hagas eso!" le grito de repente al muchacho mirando hacia abajo, haciendo que la soltara mientras retraía sus pequeñas garras.
"Lo siento ..." Dijo un poco cohibido poniendo su patitas detrás de el.
"¿Qué pasó?" preguntó Felicia.
"Estos dos tiene el mal habito de rasguñarme." le contestó mostrándole las nuevas marcas de arañazos que el chico le había hecho en la parte posterior de la pierna. "Soy como el poste de rasguño de estos chicos, ¡miren!" nos dijo mostrándonos los varios rasguños que tenía en los brazos y espalda.
"Je je je je, Felicia suele hacer lo mismo conmigo", le dije sonriendo mientras me acercó y la abrazó.
"Eso es diferente" respondió ella y rodeó sus brazos alrededor de mí.
Todos hablábamos durante unos minutos y los niños empezaron a jugar juntos. Marcus y Amanda se acercaron y saludaron a sus antiguos vecinos, después nos quedamos hablando unos minutos mas.
Todos hicimos nuestro camino hasta el borde del acantilado y nos sentamos con nuestros socios. Comimos una combinación de cosas que nuestras mujeres habían hecho.
Estábamos todos aquí por una razón: 17 de diciembre era el aniversario de la ciudad. Los funcionarios celebraban lanzando fuegos artificiales en el aire y este lado de la colina era uno de los mejores lugares para verlos.
La ciudad fue fundada por un hombre llamado Ronald Miles en el año 1957. Él nombró a la ciudad después de casarse con su esposa Darkstalker: Erorala Miles, cuya familia había sido acosada y perseguida tan solo por ser lo que eran. En un principio se fundó la ciudad para albergar a la familia de su esposa, luego a Darkstalkers que casi no tenían un lugar a donde ir. Originalmente el era el único ser humano vivo en la ciudad, pero después de cambiar la manera hipócrita de pensar de algunas personas en 1962, se abrió las puertas de la ciudad a cualquier persona que aceptara abiertamente a los Darkstalkers, que el amaba tan profundamente.
El sonido de niños jugando se oía en el fondo, junto con unos cuantos niños más que se habían sumado para hacer lo que sea que estuvieran haciendo.
Vi un flash detrás de mí, me volteo y veo como uno de los niños vecinos tenía una cámara. Era una chica ave mayor, 15 años creo.
Los fuegos artificiales comenzaron y todos nos quedamos hasta tener una mejor vista. Todo comenzó a animarse, los fuegos artificiales eran hermosos, varios cohetes más volaron al final por los aires.
Un hombre que había estado cerca de nosotros y brillaba de una fosforescente luz verde, dejo que su iluminación interna se apagara por unos momentos para que todos pudiéramos ver tranquilos los pocos fuegos artificiales que seguían llegando y los hermosos rayos de luna que iluminaban la noche.
Felicia en eso puso sus manos alrededor de mi cintura y me miró.
"Jon, estas frío". Comenzó y se quitó su bufanda de color rosa y negro que traía y la envolvió alrededor de mi cuello. "¿Por qué no traes tu bufanda?"
"Soy una desastre recordando tener que ponerme esas cosas". Le respondí con honestidad.
"Bueno, por eso que yo tengo una." Ella me dijo justo cuando la niña pájaro tomó una foto de nosotros con unos fuegos artificiales estallando en el fondo. No se por que esto se me viene a la cabeza ahora, pero recuerdo que la muchacha nació originalmente en Inglaterra o en algún país Inglés, pero desde ahí es todo lo que recuerdo. Felicia a veces usa esta falta de memoria mía para burlarse de mí cuando digo ciertas cosas que no vienen al caso. Aunque últimamente dejó de hacerlo cuando le dije que ya no era algo de lo que debía preocuparme mientras la tuviera a ella y a los niños.
Felicia no le hizo caso a la muchacha y me besó lentamente cuando ataba su bufanda alrededor de mi cuello. Varios de los niños al vernos hacían ruidos de desaprobación, tal y como había sido en el orfanato. Me miró y se rió un poco.
"Bueno, eso es todo, creo que mas tarde vamos a tener otra oportunidad." Me dijo levantándose y poniéndose a gritarle a los niños que se reunieran. Los persiguió por unos segundos pero por fin pudo traer de vuelta y sin mucho problema a Jonathan, Lily, Richard, Marcos y Alejandría de nuevo a nosotros para que pudiéramos terminar de ver los fuegos artificiales.
Sostuve a mi hija Lillian en mi brazo mientras ella decía "ooh" y "aah" en el semáforo de los fuegos. Jonathan se sentó con las piernas cruzadas delante de Felicia, que sostenía sus manos suavemente sobre sus oídos para que las explosiones de los fuegos artificiales no le afectaran tanto.
Miré a mi alrededor, a mis vecinos, mis amigos, mi familia.
Yo nunca habría sido capaz de hacer nada de esto por mi cuenta y me sentí agradecido con Felicia por hacerme el hombre que soy ahora.
"A pesar de todo esto, todavía somos monstruos ..." dijo de pronto la vos del lobo dentro de mí. Su voz era como un susurro, pero se hizo eco en mi cabeza. Era como la voz de una mujer, que sonaba siempre como un gruñido enojado. Pero yo ahora era capaz de escucharla bien y con claridad, finalmente había sido capaz de entenderla. Era un espíritu protector, mi instinto si se quiere. Felicia me había echo quedarme en mi forma de hombre lobo tanto como pudiera para que al fin yo fuera capaz de entenderla. A lo que con el paso del tiempo también fui capaz de controlarla.
"Sí..." Pensé. "Pero tener personas a las que quiero proteger, hace que vivir contigo sea soportable."
Ella se rió entre dientes "¡Por fin aprendiste!... creo que ya estás listo para dejarme. Dado que no es necesario que siga a tu lado."
"Mi siquiera sé tu nombre." le dije sonriendo mientras apoyaba levemente mi mentón en la parte superior de la cabeza de Lillian.
"¿En serio? Idiota."
Me reí entre dientes, "No vas a decírmelo, ¿verdad?"
"No".
"Eres una Maldita. Bien, gracias, por todo... creo."
"No vayas a olvidarte de mí, sólo porque tienes una mujer ahora. Pero en verdad recuerda esto: Siempre voy a estar aquí, durmiendo dentro de ti, llámame si me necesitas." me respondió sin atreverse a decirme su nombre y se fue. Sentí como esa parte de mi se iba y volvía a ser nada mas que instinto otra ves. Normalmente yo me hubiera sentido un poco traicionado se alguien con que había pasado tanto tiempo me dejara de esa manera tan repentina, pero ahora era diferente. Yo tenia mucho mas por que interesarme ahora, a lo cual la entendí. Ya no era necesario que estuviera siempre encima mío.
En eso Felicia me miró, luego colocó su cabeza en mi hombro.
He decidido añadir un quinto hecho a la lista de cosas que usted debe saber acerca delos monstruos.
Cinco: A veces nosotros, los monstruos, consiguen un final feliz. A veces tenemos una vida humana normal, con amigos y familiares.
Felicia me miró como yo estaba en mi profunda reflexión. Y sin que me lo esperar me besó lentamente a medida que la última oleada de cohetes explotaron en el aire. La gente aplaudió y aplaudió. Yo simplemente me quede mudo sonriendo y la mire.
A veces el monstruo consigue a la chica al final.
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THE END
Notas finales del capítulo :
Quería darle las gracias a AztecMoogle de esta pagina por déjame traducir este fic, y ha Dani_girl por entender lo difícil que fue traducir bien esta historia. Por favor aun que no me lo merezco por un fic que no es mío, dejen un comentario y hagan feliz a este escritor y traductor novato.
