Saludos lectores; lamento la tardanza. Mi vida ha estado plagada de muchos eventos; algunos buenos y otros no tan buenos, que hicieron este receso, que se supone que fuera pequeño, muy largo. No soy la escritora más rápida sino todo lo contrario; no tengo el tiempo para sentarme a escribir o el lugar, mis problemas de salud afectan mis capacidades cognitivas cuando se exacerban y mi pobre ortografía exige más tiempo de edición que el escritor promedio. Todo esto me obliga a esforzarme más que muchos escritores maravillosos que están en esta plataforma y nos regalan historia tras historia, con una regularidad que parece mágica. Veneno está siendo escrita al momento en vivo y a todo color. Cada capítulo que escribo nuevo lo subo aquí; no hay capítulos guardados o una historia armada. Sabía que sería difícil para mí hacerlo de esta forma porque no solo tengo mis responsabilidades habituales sino que sabía que este periodo en mi vida traería más complicaciones pero quería un reto. No estoy abandonando mis fanfics sino al contrario; tengo planes para esta historia y subir mi contenido en otras plataformas (tengo cuenta en Wattpad bajo Teresa Laurence si me quieren seguir y estoy trabajando en un blog). Solo les pido paciencia para los que estaban acostumbrados a mi ritmo en El intercambio. No será posible en este fanfic hacerlo así pero espero que disfruten lo suficiente de esta historia para ser comprensivos. Gracias por su paciencia y gracias por leerme.

Advertencia: Lenguaje soez, ansiedad, uso de sustancias algo de contenido adulto.


Capítulo 5

Todo era brillante y blanco al punto de ser captado a través de sus párpados. Normalmente le lastimaría el intenso resplandor, sin embargo, le reconfortaba la claridad con una inexplicable tranquilidad infinita. La brisa era suave, el aire era fresco y dulce, no meloso, sino el tipo de aroma que atrae la abeja al néctar de una flor.

No quería abrir sus ojos; tenía miedo de que si lo hacía, la ilusión se esfumara. Sus manos se deslizaron por la piel tersa. Sabía dónde estaba, sabía quien estaba en sus brazos.

También sabía que no era real.

Alguien pasó dedos por su pecho y unos labios se posaron en su mejilla.

"Sé que estás despierto, Abre los ojos, ya salió el sol." Le susurro en su oído.

La abrazó hacia él con fuerza; disfrutando de todo a su alrededor.

"¿Por qué no abres los ojos Sasuke?" Lo abrazó de vuelta.

"Porque no estás aquí. Nunca lo estas." Anido su nariz en el pelo de ella e inhalo profundamente.

"¿De qué hablas? ¿No me sientes aquí?" Tomó una de sus manos y la llevó a su rostro, pasó sus manos por las facciones delicadas.

"Te siento, te respiro… todo el tiempo…" Dejó de acariciarle la cara. Tan real. La crueldad de su memoria era artífice en lo torturante de la ilusión. "...pero no… no estás aquí conmigo."

"No entiendo." Se escuchaba triste.

"Es solo un sueño, Hinata. Jamás dormirías tranquila en mis brazos."

Se despegó de él; trató de atraparla de nuevo, pero no logró hacerlo. Abrió sus ojos para buscarla…

Su alarma lo despertó.

Se estrujó los ojos perezosamente, mientras sus oídos retumbaban por el horrible timbre. No estaba acostumbrado al sonido.

Era el tipo de persona que no necesitaba artefactos para levantarse; salía el sol y ya estaba despierto. Pero su conciencia lo carcomía y aunque siempre fue un hombre de poco dormir, había una nueva melancolía que lo envolvía haciendo sus noches particularmente inquietas.

Su trato hacia Hinata y las posibles consecuencias de esto.

No estaba del todo arrepentido de lo que hizo.

El alejarla era la mejor opción. No tenía confianza en él mismo para controlarse. Sus sueños descabellados habían disminuido pero no sus deseos. No quería admitirlo, lo odiaba al presente, pero tal vez Kakashi tenía razón. Por mucho tiempo, quizás desde que su mundo fue destruido por la muerte de su clan, no dejó espacio para el amor, romance o deseo. Naruto entró a la fuerza rompiendo su coraza, creando un vínculo que permaneció inquebrantable a pesar de la oscuridad, el odio o cualquier guerra. Pero además de ser algo que él no escogió, era amistad; los amigos no tienen deseos carnales entre ellos.

El hambre sexual lo tomó desprevenido.

Desde que comenzó a aceptar su anhelo por Hinata como algo normal, sus fantasías, si se le podía llamar así a la línea de pensamientos oscuros que lo embargaba cada vez que su mente pensaba en ella, se habían esfumado.

Pero aún pensaba en ella, constantemente.

No es que no tuviera antes deseos sexuales, sin embargo estos consistían más de impulsos en su cuerpo que aplacaba solo. Cómo comer cuando se tiene hambre o beber agua cuando se tiene sed. No pensaba a profundidad en el agua bajando por su garganta, en su preferencia a un tipo de esta o todo lo que le hacía sentir. Solo toma un sorbo y aplaca su sed. Lo que sentía por Hinata no era algo que se manejaba con un simple viaje al baño y su mano.

Lo confirmó cuando la vio de nuevo en el lugar menos esperado.

Se levantó de la cama y caminó al baño.

Tenía que salir de Konoha o enloquecería; iría hoy a la oficina de la Hokage. Hace semanas no le daban misiones y debía resolver ese inconveniente; muy probablemente Naruto metió su mano para ayudarlo. No era estúpido; luego que su amigo le dijo que tenía que socializar más sabía que tenía que jugar el juego.

Sí congeniar con la gente era lo que querían, lo haría.

Lo creyó más sencillo, olvidó lo mucho que odiaba estar en este lugar. No, no lo olvido, fue opacado por la maraña que era su mente desde que tuvo esa misión infame con Hinata.

La tarea fue extenuante, comenzando con que el desprecio era mutuo. Nadie quería saber de él.

Parecía ser una trampa disfrazada de expectativas lo que pedía el comité que velaba por sus parámetros. Quizás esa era la intención; hacerle parámetros imposibles para que no los cumpliera y enjaularlo de nuevo.

¿Cómo congeniar con una comunidad que lo detestaba? ¿Se olvidaba el comité que los aldeanos le negaron vivienda y tuvieron que intervenir para poder alquilar un pequeño apartamento viejo a las afueras? Cómo si la lejanía ofendiera menos a los que lo querían muerto. Qué por semanas comió gracias a Naruto porque nadie le quería vender ni arroz y tuvieron que llegar a un acuerdo con el mercado, desconocía cuáles fueron los términos, para que le vendieran productos.

Estas personas no querían ni las interacciones más mínimas con él, menos socializar. Ni sus ex compañeros de clase eran la excepción; solo le hablaban los que se veían obligados a hacerlo en una misión. Nunca fue popular entre los muchachos, muy probablemente porque siempre fue muy popular entre el sexo opuesto; ahora era peor. Los hombres lo despreciaban más allá que cualquier envidia, alejándose de él por completo y las interacciones de las mujeres, hoy en día, eran extremadamente platónicas. Admiraban su apariencia a lo lejos, como se admira un paisaje desde el punto más alto de una montaña; con miedo a la caída sí te inclinas mucho hacia al frente.

Pero tenía que hacerlo, dar la ilusión de que era parte de Konoha, como cualquier ciudadano de bien o por lo menos que ya no quería quemar todo a su paso y que todos pagaran por su clan difunto. La idea de perder la poca libertad que ganó en el último año era, al momento, su peor pesadilla. No todo era malo después de todo. Además de que ya no estaba en una mazmorra fría y húmeda, que no era torturado por cualquier potencial vendetta o posible información que ocultaba, podía salir de misiones; no había nada mejor en su opinión.

Aliviar el sentimiento sofocante de vivir atrapado en la aldea era algo que anhelaba cada segundo de su existencia. Lo mejor de haber huido, años atrás, fue ver que no todo era Konoha. Le daba un extraño confort la inmensidad del mundo; los bosques interminables como océanos reflejando esmeraldas, aguas profundas, llenas de oscuridad y silencio, el aire fresco, llenando sus pulmones de aromas nostálgicos y nuevos, el sol saliendo en el horizonte, no importaba donde estaba despertando, recordándole que la vida continuaba. No; no todo estaba perdido y tenía que aferrarse a ese pensamiento.

Salió del baño y fue a la cocina a buscar un desayuno ligero.

Además de sus rutinas diarias de meterse al bosque a entrenar solo o buscar algo nuevo que leer en la biblioteca, añadió seguir a su único amigo a donde le fuera posible. No tenía con quien más pasar su tiempo. Sakura; no solo estaba ocupada corriendo el hospital, lo evitaba desde que salió de su encierro. No quería admitir que eso le dolía pero no tenía derecho a reclamar; el tampoco andaría de amigos con alguien que trató de matarlo.

Naruto y él comenzaron a ir al mercado juntos; donde las interacciones de la gentuza hacia ambos eran tan diferentes como lo era el día a la noche. Mientras a Naruto le regalaban todo tipos de productos y le anunciaban que le llamarían Naruto a su primogénito, a él le vendían pescado apestoso y verduras mustias.

Lo seguía a sus deberes en las oficinas de la Torre Hokage. Muchas veces era sacado por las autoridades, quizás temían que cometiera espionaje. Lo acompañaba a los campos de entrenamiento, donde cualquier otro ninja entrenando se emocionaba de ver al héroe hasta que notaban su presencia, recogían sus cosas y los dejaban solos.

"Teme; no voy a mentir… es una mierda ser tu ahora mismo." Dijo Naruto, algo apenado. Un grupo de jóvenes ninjas recogían sus cosas para irse. Le pidieron el autógrafo a Naruto y al verlo palidecieron casi como si se les hubiera aparecido un demonio del mismísimo infierno. Quizás eso era lo que era.

"No tengo problema conmigo mismo. El problema es cuando un comité de mierda me quiere haciendo vida social cuando todo el mundo me ve como si fuera una plaga." Dijo esto mientras ataba vendas en sus manos.

"¿Pero qué te cuesta sonreír, entablar algo de conversación, decir buenos días?"

"Dije buenos días pero estaban más interesados en recibir tu autógrafo y salir corriendo que escuchar cualquier cosa que salía de mi boca." comenzó a estirar. "Olvídalo, ni siquiera quiero hablar con mocosos."

"Quizás este no es el ambiente."

"Toda la aldea no es mi ambiente."

"¡Oh! Bares. La gente con alcohol en el sistema son más inhibidos, quizás tengamos mejor suerte."

"Perfecto. Socializar con alcohólicos porque son inmorales y no les importa compartir espacios con terroristas. Magnífico."

Salió de su apartamento. Esperaba que sus intentos de encajar entre los pueblerinos, aunque poco fructíferos, ablandaran el corazón de la vieja rencorosa de Tsunade y le dejara ser parte, aunque solo fuera de una misión corta. Ella no dictaba los parámetros de sus condiciones pero sí ella quería, podía hacer peticiones para tenerlo en algún trabajo. Tenía pocas esperanzas de esto, Tsunade lo detestaba al igual que cualquier otro aldeano y jamás le otorgaba misiones que no fueran estrictamente solicitadas por otros.

Caminando por la aldea recordó su salida desastrosa con Naruto. Cada vez que pensaba en esa noche sufría todo tipo de vergüenza de él mismo.

Hinata debía odiarlo.

La sorpresa para ambos es que sí había estándares en los bares. Muchos lugares no lo querían ni para barrer la entrada. Naruto discutía el discrimen pero él lo detenía. Le mortificaba el repudio, la vida relajada y feliz que estaba construida sobre los cadáveres de los miembros de su clan. Pero ellos no lo sabían; eran ignorantes como él lo fue alguna vez.

Los dos terminaron en el único lugar que lo dejaba entrar; un asqueroso antro de mierda que debía ser clausurado por ser un peligro para la salud pública.

Mugre deja entrar mugre.

Así que fue toda una sorpresa encontrar a la persona que menos esperaba ver ahí.

A la media hora de estar escudriñando con la mirada cada violación a la ley de salubridad pública, en el mar de suciedad, se encontró con los ojos bonitos de Hinata.

Corrió para el baño, no estaba siendo exagerado, sería imposible esconderle a Naruto como su corazón se desbocó con solo verla entrar al repugnante lugar.

El baño era aún más deplorable que el resto de la porqueriza. Tenía un fétido olor y al ser la iluminación pobre era difícil saber el nivel de suciedad que lo rodeaba. Estaban todas las paredes grafiteadas con mensajes y dibujos de todo tipo. Desde el que se creía poeta hasta el que tenía que recordarle a todos como se copulaba en el arte más gráfico y explícito.

¿Qué carajos hacía una chica como Hinata metida en tan deplorable chiquero? Ni siquiera él se atrevía a sentarse en las sillas y la única vez que Naruto le pidió un trago, el vaso estaba evidentemente sucio, aún tenía marcas de labios de alguien más en el borde de el.

Pensó esconderse toda la noche en el baño, pero sabía que Naruto pronto vendría por él.

Se atrevió a asomarse. La busco con la mirada para encontrarse al Inuzuka tomándola de la cintura para bailar, con la confianza que se tiene por la cercanía y la familiaridad de dos cuerpos acostumbrados a encontrarse.

"Que…" Apretó la botella de agua que tenía en la mano; está reventó.

"¿Pero qué te pasa Teme?" Ni siquiera se había percatado que tenía de frente a Naruto, parte del agua le salpicó la camisa.

Miro rápido a otra parte, esperaba que su amigo no viera la desesperación que sentía de querer meter cualquier cosa que sentía muy dentro de él, como si fuera la cosa más humillante y vergonzosa que podía haber experimentado jamás. Por fortuna Naruto era muy tonto para comprender estas nuevas complejidades emocionales.

"Voy a tener que…" Se fue sin más explicaciones al baño de nuevo.

Su mente estaba a mil por hora; pasando por un túnel en plena oscuridad.

Quizás estaba muriendo; su corazón estaba inusualmente apretado, como si hubiera olvidado cómo hacer su función, esto hacía que su respiración fuera entrecortada y pobre.

Cerró los ojos y trató de meditar. Era bueno meditando; era una herramienta que adquirió para escapar de todo los problemas que lo rodeaban constantemente. Sin esta no habría alcanzado ser el ninja que era hoy en día; si no se detenía a despejar su mente quizás no estaría vivo tampoco.

Pero fue en vano; la mano en la cintura de Hinata, su sonrisa despreocupada…

A Hinata le gustaba Naruto, eso era del conocimiento hasta de la persona más reservada al chisme. Este conocimiento le había creado una seguridad, claramente ficticia, de que Hinata no tendría más pretendientes. Pero claro, eso lo hacía un tonto. Hinata era hermosa, gentil y de buena familia. Claro que tendría otros hombres interesados.

Su puño se dirigió a la loza de la pared pero se detuvo a escasos pasos de hacer contacto, recordó que todo tenía mugre.

Abrió sus ojos que le ardían de la rabia. Tenía un coraje que no había sentido antes; no sabía cómo explicarlo. Era familiar pero no por completo. Como cuando su padre elogiaba el esfuerzo de su hermano y no el de él o cuando Naruto le ganaba en algo.

Naruto entró en el baño y como no podía esconder sus emociones, se metió en uno de los retretes, evitando mirar cualquier cosa asquerosa que estaba en este.

"Hey Teme." Naruto tocó la puerta con más fuerza de la necesaria.

"¿Naruto, no puedes dejar a alguien ni en el baño tranquilo?"

"Te vas corriendo dos veces al baño y no quieres que te siga. Estás actuando raro incluso para ser tu. No sabía que era urgencia, hasta te traje otra botella de agua porque creí que quizás algo te jodio el estómago. " Pasó la botella por debajo de la puerta.

"Solo vete." La tomó y le dio un sorbo. Su garganta estaba seca y estrecha.

"Pero que cabron eres. Te dejo cagar tranquilo."

"No estoy… olvidalo."

Hubo silencio por un momento, creyó que Naruto se había ido.

"Perdón Sasuke. Se que no es el lugar ideal, se lo… come mierda que eres."

"No es eso. Si es un asco pero… solo necesito espacio." No quería recibir la lastima de Naruto en estos momentos; ya estaba muy abrumado por las otras cosas que sentía.

"Está bien por hoy. Vámonos. Además le dije a Sakura que no llegaría muy tarde."

"Ve tú. Salgo pronto." El coraje que sentía al momento lo tenía respirando pesadamente.

"¿De verdad estás cagando?"

"Eres tan pendejo. Vete; no soy un niño. Puedo cuidarme solo."

"Esta bien, esta bien me voy. Te dejo tranquilo. Nos vemos en la mañana."

Esta vez escuchó la puerta cerrarse.

Solo en el baño, pensó mejor sus opciones. Debía irse, debió irse con Naruto pero se repetía de nuevo en su mente la mano de otro que no era él en la cintura de Hinata. Quería salir y matar al ninja perro.

"Jajajaja… mierda. Esto es increíblemente estúpido." rió amargamente dándose cuenta de lo que estaba sintiendo; celos.

Llegó a la entrada de la Torre; los guardias lo revisaron. Se los permitió a pesar de lo tonto y performativo que era el acto. Todos sabían quién era, lo que cargaba con él y que su mayor arma no era ni su katana ni sus kunais, que eran confiscadas cada vez que entraba.

Estuvo toda la noche buscando escondites en el horrible bar, mirando con frustración a Hinata bebiendo y bailando con sus compañeros. Que alguien viniera a salvarlo del trance en el que se encontraba; viendo a Hinata y el Inuzuka dando piruetas sin ton ni son en el pegajoso piso, viéndola bajar un trago tras otro como si fuera agua, escuchándola reír a carcajadas, abrazar y besar las mejillas de los dos hombres como si fuera la cosa más normal del mundo.

Jamás, en el tiempo que estuvo en sus equipos, alguna de sus compañeras lo trató con tanta familiaridad a pesar de saber que ambas estuvieron interesadas en él de manera romántica en cierto momento.

Trataba de guardar la compostura pero había una alta posibilidad que en cualquier momento su sharingan quemara todo lo que sus ojos posaban su mirada amarga. Así que cuando Hinata fue sujetada por su compañero de baile y sentada para que sus dos estupidos amigos pusieran sus caras tan cerca de la de Hinata que casi podrían besarla, si así quisieran, su ira era tanta que tuvo que salir del local por la primera puerta que encontró. Pensó irse pero la idea de dejarla ebria con sus compañeros le hizo sentir incómodo. No tenía razones para creer que los dos hombres fueran decentes con una mujer en el estado que se encontraba Hinata. Camino de regreso al local, preocupado de dejarla en una mala situación, cuando entrando, Hinata en cuestión, chocó con él.

Toco la puerta de la Hokage. Esperaba que Naruto estuviera hoy con La Hokage, para darle algo de apoyo en su pedido de una nueva misión.

"Pase." Escucho la voz de la ayudante de Tsunade; Shizune. La única razón por la que recordaba el nombre de la olvidable mujer era porque su memoria era fotográfica.

Cuando abrió la puerta tuvo que ver dos veces para estar seguro que sus ojos no le estaban jugando una mala pasada.

"Hablando del diablo." Dijo Tsunade con algo de desagrado en la voz.

En la habitación no solo estaba la Hokage y su ayudante sino que también se encontraba Naruto y Hinata.

Los recuerdos regresaron a él vivos y con fuerza.

Hinata corrió, se escuchó un desagradable ruido de arcadas descontroladas.

Él nunca bebía, aparentaba a veces hacerlo con Naruto, si no lo hacía este se burlaba de él sin parar. Pero para él era más que evidente porque no debía beber. ¿Quién quería estar sin sus capacidades al cien por ciento? ¿Quién quería hacer el ridículo por estar atolondrado por el licor?

Fue donde la muchacha y rápido sujetó su cabello. Suave, terso, resplandeciente; como la seda. Jamás había tocado cabello tan sedoso. El de él era poroso, denso y difícil de manejar, el de Hinata era tan suave que tenía miedo que se escapara de sus manos como si estuviera tratando de atrapar agua. Salió del trance que lo tenía la sensación de su pelo para pasarle su botella de agua y su pañuelo. Cargaba con uno porque odiaba cuando su transpiración en la frente bajaba hasta sus ojos.

Parecía que ya había terminado de vomitar.

De todos los posibles escenarios que imaginó antes de venir a hablar con la Hokage, este no era uno de ellos. Hinata era una de las razones por las que quería salir de Konoha. No podía ni verla a la cara por la vergüenza que sentía por su comportamiento errático.

"Ha Teme que bueno que estás aquí. Ahora iba a salir a darte la buena noticia que me dio la vieja Tsunade." Naruto estaba moviéndose de un lado a otro como una mascota que por fin la dejaron salir a la calle.

"Naruto…" La Hokage pronunció el nombre a manera de aviso.

Naruto la ignoró y continuó hablando. "¿Te acuerdas que me dijiste que estabas haaaarto de no tener misiones? ¡pues te acabo de conseguir una para la tarde! ¡Hinata-chan, tú y yo! ¡Qué emoción! No creo haber estado de misión contigo hace tiempo y ¡Hinata es fantástica!" Dijo esto jalando a Hinata con un brazo para jalarlo a él también.

"Dejame tranquilo Dobe." Por supuesto que las cosas no saldrían como él quería; nunca era así. Todo era una mierda. Pero; ¿Cómo iba a adivinar que Naruto hablaría con la Hokage antes que él y no solo eso sino que buscaría para la misión la razón principal por la que quería, con desesperación, poner distancia entre la aldea y él?

Hinata se movió incómoda en el brazo de Naruto que la rodeaba por sus hombros. No parecía estar relajada y feliz como lo estuvo con su equipo.

Pensó arrancarla del abrazo, pero eso provocaría toda una infinidad de cuestionamientos que no tendría manera de explicar.

Justamente lo que le pasó la vez que la encontró detrás del local.

¿Qué hacía Hinata bebiendo y bailando con dos hombres? ¿Dónde estaba su estúpido e insufrible primo para controlar esta situación? Hinata estaba pálida, con los ojos rojos y nublados, no sabía si por vomitar o por el alcohol. Aún hablaba bien pero sabía que había algo de dificultad en la manera de procesar sus pensamientos. Su mente se descontroló y exploto.

Sabía que hizo el ridículo esa noche; formando una escena de celos absurda. La frustración de no poder controlarse, de que las palabras salían solas de su boca, una tras otra, como si algo se hubiera apoderado de su cuerpo y su mente. Prefería las fantasías lucidas que lo atormentaban. Por lo menos esas eran una vergüenza y humillación privada y no el espectáculo que era él desplegando sus emociones para que todos pudieran verlas sin filtro alguno.

"Por esto es que no tienes ami…" Naruto pareció recordar que tenía que aparentar que había progreso en su socialización. "Sasuke; siempre tan tímido." Lo jalo de nuevo; mostrando, a todos los presentes, la sonrisa más tonta que había visto.

"Sasuke; Naruto me hizo el acercamiento de necesitarte para una misión. Él será el líder del grupo y tu custodio; esperemos que ese… acomodo funcione para ti." Lo miró como si le tuviera la misma fe que se le tiene a una pila de escombros. "Es una misión de recopilación de información sobre una región de la Aldea de la Lluvia en donde…"

"No puedo ir a esta misión." La interrumpió sin más miramientos. No había nada que pensar. Aunque al momento no tenía una excusa razonable para salir de esta situación, aun así, tenía que detener toda esta locura.

"Dijiste que querías salir de misión." dijo Naruto confundido. Esta vez soltó a Hinata quien se acomodo nerviosamente su chaqueta mirando el piso. Era muy probable que tuviera las mismas ganas que él de ir a esta misión.

"Naruto; ve a la oficina de interrogaciones a buscar el papeleo que te pedí. Hinata; estás excusada para prepararte para la misión." La Hokage dijo esto sin despegar los ojos de los de él.

Que mujer más odiosa.

Sabía que estaba en problemas. La Hokage lo toleraba por la misma razón que unos pocos lo hacían; por Naruto.

"Con su permiso Hokage-sama." dijo Hinata de manera reverencial, camino dos o tres pasos nerviosos a la entrada de la oficina "Naruto-kun… U-Uchiha-san, hasta la tarde. Permiso." Se marchó de inmediato.

Saber que no era solo sexual su persistencia en pensamientos hacia la primogénita era un nuevo descubrimiento que no quería poner tiempo ni energía en su contemplación. Lo supo cuando la vio bailando y bebiendo con su equipo. No eran solo los celos mal infundados sino que quería ser él el que la hiciera así de feliz, quería ser el que estuviera toda la noche teniéndola contenta, cuidando que no le pasara nada por pasar un buen rato; tener su atención. Pero como no sabía ni cómo lidiar con este nuevo sentimiento lo que hizo fue explotar y acusarla de mierdas. Una retahíla de reclamos, insultos, reproches, corajes y frustraciones, mezclados con risas histéricas, deseos de estar más cerca, tocarla, escucharla decir boberias, olerla, no soltarla.

Lo arruino. Si había algo más que arruinar luego de casi sacarla a patadas de su apartamento.

Muy probablemente Hinata tenía que estar maldiciendo tener que compartir esta misión con un hombre petulante con modales toscos y crudos. Pero no era una mentira después de todo. No había muchas cualidades galantes dentro de él sino mucho peores.

Naruto miró a Sasuke directo a los ojos, buscando explicaciones; él nunca rechazaba misiones.

Se limitó a girar la vista hacia otra parte, sus ojos dieron con el cerdito que parecía igual de confundido; como si entendiera lo que se hablaba en la oficina.

Naruto camino a la puerta. "Te espero en la entrada, Teme." Naruto chabacano y con sus payasadas era insoportable pero cuando se hacía todo serio era aún más insufrible.

"¿Tienes algo más importante en tu inexistente agenda social; Sasuke? o es que ¿Estamos ahora exigiendo misiones? ¿No está a tu altura una misión de recopilación de información?" La mujer dio un sorbo a su copa con sake.

Tenía muchas cosas que decir de la falta de profesionalismo de alguien bebiendo en sus horas laborables pero no solo no era el momento, le causaría más problemas que soluciones. Odiaba no poder decir nunca nada de lo que quería decir; era difícil no enloquecer así.

"No es eso, no puedo con…" ¿Cómo le explicaba a Tsunade que estaba cometiendo un gran error? Qué hace días atrás estuvo a punto de besar a Hinata luego de esta vomitar detrás de un arbusto, porque cada vez que veía sus labios color cereza quería saber que tan suaves eran. Qué en medio del caos que fue su mente encontró encantador la inhabilidad de Hinata a la crueldad y al mal trato, al punto de hacerlo reír de verdad y que eso le asustaba tanto que quería esconderse en alguna cueva. Qué se sentía como una bestia primitiva cuando sólo quería atacar a todos los que se les acercaban y llevársela lejos. Era asqueante para él la idea de lo prosaico que se sentía. Era un hombre de temple, racional, unos dirían incluso que era estoico. Pero a quien engañaba; también podía ser impulsivo y temerario al punto de ser gobernado por sus pasiones. Ya había ocurrido en otro tipo de circunstancias.

Creyó que con las mujeres sería diferente; lo había sido hasta ahora.

"La hoja de reporte de Hinata fue excelente cuando estuviste de misión con ella. Te dio una alta calificación; la más alta que te ha dado alguien." Miro a otro lado cuando entendió que La Hokage comprendió que su protesta no era tanto la misión sino la compañía. ¿Esto es lo que otros llamaban intuición femenina? No era algo que creía; no sabía si por ser una idea sexista o porque no quería creer en la existencia de una habilidad que nunca podría alcanzar por ser del género masculino. "¿Sabes lo difícil que es conseguir personas que quieran estar de misión con un ex terrorista?"

No dijo nada. No decía cosas innecesarias. No podría escapar de esto; Tsunade los sabía así que prosiguió.

"Como dije es una misión sencilla de recopilación de datos tres días de ida, algunos días en la aldea de Lluvia; dependiendo de que tan dificil les resulte la recopilación de los datos, y tres de regreso."

Esos serían muchos días con Hinata; día y noche, junto a Naruto, el amor platónico de la muchacha. Por un momento pensó que quizás esto eran más tramas de Kakashi pero las probabilidades eran escasas.

Se movió inquieto.

"¿Hay algo que tengo que saber Sasuke? No has sido selectivo con las misiones anteriores. ¿Qué es lo que está pasando?" La mirada directa de La Hokage era inquisitiva.

"No, nada. Todo está en orden. Es que me tomó por sorpresa; es todo. Espero que no me cause problemas con el concejo, una misión con Naruto, tanto tiempo fuera."

"Tiene mi sello de aprobación y aunque Naruto puede ser un poco imparcial, se también que no serías tan estupido como para arriesgar la confianza que te tiene. No después de todo lo que ha hecho por ti." Entrelazo todos sus dedos y lo miró con más intensidad. "Amigos así son escasos Sasuke. No lo arruines por cualquier tontería que estés pensando."

No estaba pensando, ese era el problema. Tenía que enfocarse en conseguir toda su libertad y poder vivir tranquilo. No vivir bajo la sombra de lo que hizo. Era justo todo los castigos y resentimientos pero si podía liberarse del yugo de la aldea y poder tener algo de paz lo aceptaría, le vendría fantástico para ser más precisos. También tenía que apreciar que aun Naruto estaba aquí para él después de todo. Perdió todo lo que puede perder un hombre y aun Naruto estaba aquí tratando de ayudarlo. Necesitaba ayuda con su socialización, Naruto cargó con él por semanas, necesitaba salir de misiones Naruto movía fichas para hacer que eso ocurriera.

Pero el momento compartido con Hinata lo tenía ciego y debía salir ya de esa habitación febril que ambos estuvieron perdiéndose por horas.

Hinata dejó claro en el último encuentro que ella ya había pasado la página o por lo menos estaba tan enojada con él que no quería tener ningún contacto. Él debía hacer lo mismo; sabía que podía hacer lo mismo.

Quizás esto era algo bueno; si pasaban tiempo juntos; fuera del contexto de la pasión de la carne y siendo supervisados, la obsesión se acabaría. Hinata era una niña más; bonita al punto de hacerte creer que no era real pero el mundo era grande y estaba seguro de haber visto mujeres incluso más bonitas que ella. Además; qué cosa más superficial de creer, la belleza no lo era todo. La inteligencia, una buena personalidad, todas esas cosas importaban más.

"Estaré a la hora acordada en la entrada."

Además no estoy buscando nada con nadie. Estoy bien solo.

III

Miraba impaciente la sombra que se formaba con el lento pasar del tiempo.

Contempló la idea de llegar puntual para evitar cualquier tipo de inconveniente innecesario pero luego de pensarlo mejor, decidió que sería mejor llegar temprano; así cualquier incomodidad entre Hinata y él se quedaría entre ellos. Porque si algo podía garantizar era que Naruto llegaría tarde. Parecía que los malos hábitos de su maestro se le habían contagiado cuando él ya no estaba más con ellos en el grupo.

Pero estaba comenzando a creer que fue una mala decisión; los segundos se le hacían horas y no creía estar preparado para tenerla cerca aún. No le haría daño; no era un animal, eso creía. Pero sí tenía miedo de que esto creciera dentro de él en más sentidos; en lazos interminables, los que son inquebrantables como lo que sentía por Naruto.

Después de hablar con La Hokage en la mañana su mente se enfocó en su situación actual más que nunca. Al momento Naruto era su única conexión no solo con Konoha sino al mundo real.

Se perdió en la oscuridad por mucho tiempo; aún se perdía en ella a veces. Días dolorosamente eternos, llenos de soledad, sufrimiento y la más pura locura. Todo el mundo sabía que quiso matarlos a todos pero lo que no sabía el consejo, la aldea, Akatsuki y demás es que en realidad quería morir él también.

Naruto lo sabía, sin palabras lo entendía; claro como el agua. Con una sola mirada a sus ojos y se entendían. Eso le causó ira por mucho tiempo; dejaba expuesto algo que no quería ni ver él mismo. Pero él también; desde la primera vez que vio a Naruto, lo entendía. A pesar de sus diferencias en carácter estaba ahí; el mismo dolor, el mismo abandono, las mismas obsesiones desenfrenadas por hacer todo diferente no importaba el precio que se pagase, aunque ese precio fuera sus propias vidas. La diferencia era que a Naruto lo consumía un optimismo testarudo, a él una oscuridad desquiciada; los caminos eran diferentes pero el entendimiento era indudable.

Se comprendían y no creía que eso se pudiera replicar; no sabía si quería replicarlo de todas formas.

Había una cantidad inimaginable de heridas entre ellos dos y aunque Naruto era fuerte, no solo era el ninja más fuerte que conocía sino que su espíritu era inquebrantable, no era algo de lo que estaba orgulloso; herir tanto a alguien que cree en ti. Los lazos pesan y por esa razón trató de todo para romperlos; nada funcionó.

No obstante, el tener solo a una persona le pasó factura en su intento fracasado de socializar.

Se dio cuenta de lo solo que estaba y al momento estaba tratando de ignorarlo a toda costa. Pero La Hokage tenía que venir a recordarle que lo único que tenía era a su mejor amigo.

No es que no lo sabía pero algo es saberlo y algo es comprenderlo.

Estuvo el resto del día contemplando su situación. Entendió algo que no había entendido antes; qué el peligro entre Hinata y él no era su deseo de tenerla sino la esperanzas de tener otros lazos, algo más que lo anclara a este plano.

Fue algo que contuvo luego de 'tratar' a Hinata; pero estuvo presente. Había un gran deseo sexual pero cuando se aplacó el hambre de la carne y la vio rendida; pasó por su mente el deseo de conectar de otra forma.

No quería enfrentarlo; pero necesitaba vínculos, necesitaba algo más. La relación entre Naruto y Sakura pintaba bien. Quien sabe cuando estos se casarían, pondrían en plan formar una familia para dejarlo atrás de manera inevitable. Dejarlo completamente solo.

Eso era incluso más peligroso que cualquier cosa que creía que podía hacerle a Hinata. No era algo que diría en voz alta porque era algo asqueroso de pensar pero era la verdad. Todos lo sabían y por eso los estúpidos parámetros, los intentos descabellados de su maestro, los intentos desacertados de él; no querían que se repitiera el pasado. La insolación de los Uchihas no llevaba a nada bueno.

Comenzó a tirar kunais a un árbol que quedaba a una distancia prudente en el bosque. Tenía que distraerse con algo. Cuando se quedaba sin kunais iba hacia el árbol a sacarlos del tronco y repetir el proceso.

Esta vez; en su regreso, Hinata ya estaba en la entrada, dándole la espalda al bosque de donde él salía.

Creería que con su ansiedad sería prudente en las decisiones que tomaría. Después de todo quería evitar más desaciertos. Así que no entendió que lo poseyó a extender su brazo para tocar el hombro de Hinata.

No tuvo ni tiempo de percatarse de su error.

Sin necesidad de girarse, Hinata dio una cantidad inidentificada de leves golpes, en su brazo que se sintieron de inmediato como quemaduras profundas y muy dolorosas.

"Pero serás… agh" El dolor era inimaginable. Apretó sus ojos con fuerza, no sabía si por el dolor o por el temor de que si los abría las lágrimas saldrían; aunque ya parecía que estás mojaban sus mejillas.

El dolor era increíble.

"¡Oh no!" Hinata se volteó, al ver lo que hizo, puso cara de espanto mientras se tapaba su boca abierta; o eso creía él porque apenas pudo abrir algo un ojo para disimular su agonía. "¡Lo siento!"

"¡Ah maldición!" Se irguió por completo al darse cuenta que estaba todo inclinado hacia al frente tomándose su brazo derecho pero a estas alturas era en vano pretender que no estaba pasándola bien.

¿Por qué nadie le había compartido la información de lo doloroso que era un ataque a sus puntos de chakra por un maldito Hyuga?

Hinata estaba hecha un mar de nervios, moviendo sus propios brazos al frente de ella despavorida. Cualquiera creería que la que estaba herida de gravedad era ella y no él.

"Jeje ahh" No sabía por qué pero lo encontró gracioso. Habría buscado esconder mejor el sentimiento si no fuera porque toda su energía estaba dirigida a el incesante dolor. Se había disipado un poco el agudo ardor pero aun dolía horriblemente. "Bueno saber que… que te puedes defender muy bien agmm" Apretó los labios; cada vez que abría su boca salía toda gama de sonidos de dolor vergonzosos.

"¡Lo siento tanto! ¡Lo siento! Crei, crei que… ¡No puede sorprenderme así!" Tenía sus redondas mejillas de un profundo rojo carmesí, con lo que parecía ser un dilema entre acercarse o darle espacio.

¿Por qué la creyó alguna vez irremediablemente indefensa? Entre sonrojos, tartamudeos y dulzura olvido lo letal que podría ser su linaje.

Rió un poco de nuevo. Hinata detuvo sus movimientos confundida. No parecía ser apropiado su risa en el contexto del dolor.

Perfecto; ahora me creerá un loco masoquista.

Movió lo que podía del brazo; resultó ser nada.

"Dejaste mi brazo completamente inútil Hyuga. ¡Eres una completa amenaza!"

"La-la-la verdad que lo sien.."

"No. No vuelvas a disculparte. Es increíblemente molesto e irritante. ¿Nadie te ha dicho que una disculpa es más que suficiente porque en realidad no resuelven nada y es solo para aparentar cortesía?"

Un silencio incómodo se presentó entre ellos.

Giro sus ojos; de nuevo había dicho algo grosero. Parecía ser que era lo único que era capaz de hacer en su presencia y que nunca saldría de la imagen que había construido ante Hinata sin intención. Pero la verdad es que no era dado a modales.

Miro su brazo. Tenía siete pequeñas marcas moradas oscuras en lo que parecían ser puntos de chakra. En tan poco tiempo Hinata le atacó su brazo siete veces; siete.

Esto te pasa por sorprender a un ninja de espalda. ¿Qué estabas pensando?

"Puedo… arreglarlo; si me lo permite." Escucho decirle aunque apenas fue audible. Subió la cabeza para verla jugando nerviosamente con sus dedos; miraba su brazo compungida.

Esto era muy penoso. ¿Quién creería que un ninja de su calibre acababa de perder la función absoluta de su brazo dominante por una muchacha que su presencia parecía ser tan amenazadora como la de un conejo en una trampa?

Él solo extendió su brazo lo mejor que pudo con el otro y miró a otra parte. Agradeció que la culpa de la muchacha pudo más que la indignación de su mal trato.

Vio de reojo la duda en los pasos de ella al acercarse; odio como su corazón se precipitó con el contacto de sus manos en su brazo. Eran cálidas y algo húmedas.

Estudiaba el daño causado.

No debía mirarla, no cuando la tenía tan cerca, no cuando sentir sus dedos tocándolo le hacía recordar ese pequeño roce en su pecho que lo llevó al éxtasis. Pero esto era más fuerte que él; dirigió con algo de ambivalencia su mirada a ella.

Ya tenía el Byakugan en sus ojos claros y aunque era toda una contradicción, la severidad en un rostro tan suave, había algo de armonía en la dureza de la mirada y las teñidas mejillas. Como cuando se le pone sal a algo muy dulce para balancear los sabores.

Respiro profundo. Una leve corriente, como una pequeña brisa cálida, se sintió en uno de los puntos que Hinata estaba presionando. La sensación era incómoda e intrusiva pero con rapidez sintió el alivio, como un buen bálsamo en una nueva herida.

"Aún.. aún te dolerá… pe-pe-pero podrás usarlo… como de costumbre." Decía mientras movía sus dedos hacia otro punto.

Sus ojos se encontraron por un segundo; Hinata debió percatarse que la miraba. Regresó sus ojos a su tarea esta vez con algo más de seriedad en su cara. Él no le removió la vista; no creía que era capaz de hacerlo de todas formas.

Otro silencio entre ambos.

"Acabo de darme cuenta que no entiendo tu técnica. Pensé que tenías que usar el byakugan para bloquear los puntos de chakra. Y ¿por qué no puedo moverlo? Es como si no tuviera mis nervios funcionando." Tenía que llenar el vacío incómodo; dar razones de su mirada persistente en ella. Dar razones para alargar su cercanía, dar razones del porqué se inclinaba levemente hacia ella.

"Oh mmm sí. Sí pero no mmm." Parecía tener problemas para explicarse. "Cuando has visto… cuando has visto tanto el chakra en las personas como lo he hecho yo, tienes una idea general de donde están localizados los puntos." Noto que soltó el tartamudeo y que su concentración se suavizó. Parecía que estaba algo más relajada. "No he visto tu mapa del cuerpo ah es-es-es decir tu ma-ma-mapa de-de-de chakra corporal." Se puso toda roja por el error en semántica y no pudo evitar sonreír por el comentario inocentemente pervertido. "Pero ves, aquí fallé, ah bueno no puedes verlo. Por eso te lastime tus nervios."

Esto le gustaba; la conversación ligera, tener su atención, el sonrojo que la adornaba. Le gustaba la idea de que podía provocarlos más veces en el futuro.

Queria más.

"¿Te duele?"

"¿Qué cosa?" Hinata levantó su vista de su brazo para mirarlo con sus ojos aún activados.

Pasó sus dedos por la cien de la muchacha, donde las venas sobresalían. Los dejo ahí más tiempo de lo necesario, para removerlos en un roce suave.

Hinata lo miro por unos segundos inusualmente seria. Sabía que al momento solo podía ver conductos de chakra en él; qué bueno porque fue indiscreta la movida. Podía haberle explicado sin la necesidad de tocar su cara lo que quería decir. Pero había este deseo que no entendía de sentido común; no quería que viera ese deseo en sus ojos.

La muchacha bajó la vista.

"No debí tocarte sin permiso. Espero que mi curiosidad no te haya hecho sentir incómoda." Temía haberlo arruinado y aun así quería volver a repetirlo; tocarla de nuevo. Recordarle que él sabía a lo que olía su cuello, que conocía la curvatura de sus pechos, que no olvidaría sus alaridos que se escapan al momento del éxtasis, que soñaba con la calidez de su entrepierna.

"Nnno-no-no… Está bien. No duele; es más una presión." Hinata tomó su brazo de nuevo y retomó su trabajo en los puntos que quedaban. "¿A usted le duele? ¿Cuándo usa su sharingan?"

Debía advertirle; que no, que no estaba bien, que no le diera estas libertades, que aunque ella podía hacerle mucho daño, aun así, si él lo quería, la podía tener a su merced en segundos.

"Si, mucho. Los capilares se rompen y llenan mis ojos de sangre. Claro que duele." Se despegó un poco buscando preservar la compostura que había estado manteniendo. Esto es lo más cívico que había sido con ella luego de 'curarla'.

"Oh. Que mal." Parecía auténticamente afligida por esto; simpatizando con el dolor de alguien que en cualquier oportunidad era lo más grosero que podía ser contra ella.

"No es tan malo, estoy acostumbrado. Es como un horrible dolor de cabeza pero hay peores cosas." No duró mucho su intento de guardar distancia; se movió más hacia ella, con la excusa de que Hinata estaba arreglando el daño hecho cerca de su codo.

Su pelo olía a sol, la brisa lo movía como si estuviera acariciándolo. Quería hacerlo él también pero más que nada, quería prolongar este momento. Disfrutar la compañía que se había estado negando por el terror de no saber si podía contener sus impulsos más bajos de consumirla. Porque así se sentía este deseo desenfrenado, como si pudiera beber su presencia y tomar algo de ella que no le pertenecía; pero era mutuo. Había algo en la suavidad engañosa de Hinata que lo consumía a él también. Siendo víctima de lo que no creía tener; toda esa suavidad y delicadeza lo atrapaba en una red vaporosa. Sus cabellos, su piel, el tono suave con el que le hablaba, el delicado tacto; debajo estaba una capacidad a la destrucción que nadie lo creería de solo verla. Como una rosa espinosa o una araña venenosa.

"Es triste, que te acostumbres al dolor." Hinata dejó de trabajar en su brazo pero sus manos aún restaban en él. La honestidad en sus ojos que ya no tenían su línea sucesoria activada era abrumadora.

¿Quién era la presa y quien era el depredador? Se sentía más que atrapado al momento.

Solo podía mirar a la trampa que eran sus ojos claros. "Imaginó que sí lo es." No le gustaba la lástima dirigida a él pero estaba hambriento y cualquier cosa que le diera era más que bienvenida aunque lo llevara hacia su propia perdición.

Hinata bajó de nuevo su mirada al brazo; lo soltó esta vez. "Ya no hay más que pueda hacer por su brazo Uchiha-san."

Lamentando la libertad concedida probó su brazo. Lo podía mover y ya sentía el flujo de chakra en él pero aun estaba bastante adolorido y temía que quizás había algún tipo de daño nervioso o en su chakra que tardaría días en sanar. "Hinata me dejaste todo el brazo hecho una mierda."

"Lo-lo-lo lam…" Se interrumpió ella misma.

"Esto es bueno jajajaja, es fantástico de hecho." No pudo evitar mostrar lo contento que le hacía saber que no era pura fragilidad la muchacha.

"¿Qué lo deje lastimado?" La confusión se presentó en sus facciones.

"Si, es bueno saber que puedes hacerme daño, que no eres de cristal." No sabía si debía compartir esta información pero después del pequeño momento de vulnerabilidad encontró natural la progresión a la honestidad.

"¿Creías… creías eso de mi?" Hinata llevó su propia mano a su pecho. Quizás hirió su honor de ninja con el comentario; a él le molestaría.

"No te ofendas por favor." Se acercó de nuevo buscando relajar sus propias facciones para aliviar el ambiente. "En comparación. Estoy acostumbrado a ser… no quiero presumir… pero se me hace fácil ser el más fuerte. No pareces ser la persona que podría hacer este nivel de daño y menos por accidente. No quiero saber que me hubiera pasado si pusieras todo tu empeño en ello. "

"No suelo reaccionar así; estaba algo distraída y mis instintos respondieron solos." De repente algo de realización se mostró en ella para empezar a tantear su chaqueta y sacar algo de uno de los bolsillos. "Ah casi lo olvido, quería devolverle… quería devolverle su pañuelo."

Se lo regresó de manera reverencial. Unos segundos después, subió su cabeza con rapidez, sabiendo que su manierismo le incomodaría, para nerviosamente poner el pañuelo en su mano apretando fuertemente.

"Es claro que nnno le gusta que le agradezca pe-pe-pero gracias de todas formas. Da-dare mi máximo… pa-pa-pa-para que en esta misión… en esta misión no lo importunare de nuevo. Debió ser una gran molestia lo inconveniente que he sido para usted estos últimos mmmeses."

Estaba completamente paralizado tratando de procesar las palabras de ella y la mano en su mano.

En el momento que iba a dejar el pañuelo por fin en su palma, reaccionó sin pensarlo; no dejó su mano ir.

Lo estaba matando. ¿Qué era lo que le agradecía? La trato como mierda y para ser honestos lo del brazo era más que merecido.

Sintió de nuevo esa culpa horrible que lo llevaba consumiendo. Esa culpa que se presentó tan pronto se dio cuenta de lo incoherentes que estaban siendo sus reproches la noche del bar. Antes de irse trató de arreglar las cosas con ella pero sus compañeros llegaron antes. Debía remediar esto; era ahora o nunca.

"Hinata…" Apretó su mano con fuerza; quizás así saldrían mejor sus palabras. La mano se sentía tan pequeña en la de él. "...lo siento. Sé que es algo inútil disculparme de algo luego que te dije que no valía la pena disculparte, perdoname."

"Yo…" Hinata no lo miraba a la cara, su interés estaba en la mano de ambos. Sabía que era algo íntimo; quizás eso era justo lo que quería; intimidad. "...no sé de qué… ¿Por qué se di-di-disculpa?

"¿Vas hacerme decirlo?" Era un desastre con este tipo de cosas. Era un desalmado que la mayoría de las veces hacía lo que le viniera en gana sin importar consecuencias; no recordaba haberse disculpado ni una sola vez en la vida.

"Lo siento… ha… perdón… no me disculpo más." Esta vez, Hinata le apretaba la mano de vuelta.

"Por todo. Lo del bar y los insultos de ahora y también cuando fuiste a mi casa y… no debí ser tan… patán."

"No…" Hinata subió su cabeza mirándolo estresada. "Lo entiendo. Espere …no-no…" Parecía que quería jugar con sus manos como siempre lo hacía pero no podía por el agarre que tenían sus dos manos. "...no me…. no me gusta que me traten así. Pero lo-lo entiendo. Es decir ah… usted tuvo que hacer eso por mí y pues… Debí ser un gran inconveniente. Para mí… para mí ha sido difícil también. No es que… no es que estoy enojada o algo así… No quiero sonar desagradecida."

"No lo eres; me has agradecido más de lo que merezco por algo que no fue tu culpa." No iba a entrar en los detalles de que le había dado material de sobra para alimentar la perversión que no sabía que vivía en él. "Y para alguien que se disculpa por todo deberías aprender a recibir disculpas sin protestas."

Ella solo asintió con su cabeza. Tenía que soltarle su mano pero no quería. Ya lo entendía; más claro que el agua. No era convencional, no era lógico, ni prudente pero era real; tenía sentimientos por Hinata y aunque trato de maquillarlo con pura obsesión sexual no era así.

No cuando su deseo más grande al momento era entrelazar sus dedos con los de ella y decirle la locura que era para él que cuando sus ojos lo miraban su corazón se aceleraba y no sabía qué hacer con eso.

Pero ella no lo entendería; él mismo no lo entendía del todo.

"¿Hinata?" Por fin la soltó y ya le pesaba haberlo hecho.

"¿Mn?" Hinata tenía sus dos manos juntas como si estas se hubieran extrañado todo este tiempo que él tuvo una de ellas atrapadas.

"Te dije que dejaras la formalidad. Eso me pone de muy mal humor. Se que no somos amigos ni nada pero es ridículo considerando que tu sabes…" Ladeo algo la cabeza; no quería ser explícito y humillarla.

"Ha lo siento…" Sus mejillas se pusieron del más hermoso escarlata, bajando la cabeza para esconderlo. "...eso tampoco te gusta."

"No me hagas caso sobre lo de las disculpas. Estaba molesto por lo del brazo. Haz lo que quieras; soy temperamental y me molestan muchas cosas pero lo bueno es que sé que te puedes defender." Levantó su brazo amoratado. "Yo soy el que debe tener cuidado con lo que te dice de ahora en adelante."

Quería tomarla por la quijada para poder ver su sonrojo por más tiempo. Tomó toda su fuerza de voluntad para no hacerlo. Podía lograrlo; debía tener más fe en él. No era un bestia y aunque Hinata inspiraba cosas de las que conocía muy poco también había una familiaridad en tenerla cerca que quería seguir disfrutando y para eso tenía que ser fuerte.

"¿Ya se… te sientes mejor?" Por fin lo miró de nuevo; esta vez había una pequeña sonrisa que trataba de esconder con una de sus manos.

"De maravilla; como si no me hubiera atacado hace unos minutos una kunoichi desconfiada al punto de hacerme creer que mi carrera ninja estaba terminada." Creía que sonreía no estaba seguro pero se sentía así.

"Jajaja" Hinata rápido se tapó su boca como si la risa fuera a ofender a alguien pero dejó una sonrisa en sus labios que se convertiría en su nuevo tormento nocturno.

"Pero qué temprano llegaron ustedes; me hacen quedar mal." Escuchó a Naruto y jamás creyó estar alguna vez molesto por su amigo llegar más temprano de lo que creería que llegaría.

"Llegas tarde como siempre. Odio que lleguen tarde." Dijo sin dejar de mirar a Hinata. No podría hacerlo en el resto de la misión con la libertad que lo estaba haciendo. "Ves; me molesta todo."

"¡Hola Hinata-chan!"

Se giró para continuar su camino fuera de esta horrible aldea.

"¡Para Sasuke! qué tú no eres el líder de la misión soy yo.a Agh ¿Por qué eres tan arrogante?"

Pensar que estuvo todo el día creyendo que esto sería una de las peores cosas que le podían pasar y aquí estaba disfrutando del horrible dolor que tenía en su brazo, esperando que no sanará por mucho tiempo para poder recordar que Hinata podía defenderse del problema que no sabía que se encontraba; su obsesión que solo parecía crecer cada día más.


¿Cómo que a esta historia le hace falta un poco de lemon no? Hace tiempo que no le doy nada al pobre de Sasuke para atormentarlo un poquito Jajaja. Gracias mil a todos mis lectores y sobre todo a mis comentaristas; Azkipi, LucyCat73, Daicy Hernandez, Francisvict, HimePoto, Emerald Moth, Akire , bonauditeur, RocKath Girl, LaCrazyWriter y demás. Cada instante que me sentía en salud y tenía tiempo lo invertía en este capítulo pensando en que lo estaban esperando; gracias de verdad. Azkipi; si, Sasuke es todo un caso, tanto así que casi le quita protagonismo a Naruto en el anime jajaja. Para mi el Sasuke joven que vemos en el anime es muy mercurial y aunque parece calmado y racional sabemos que no lo es y quería reflejar eso en esa escena en el bar. En este capítulo se está hablando a la idea y aceptando su situación. Ya veremos a que lo lleva en esta misión. El equipo ocho es una de las cosas más adorables que hay en Naruto. Aunque escribo romances pervertidos lol tengo que admitir que mi debilidad son las historias de amistad y por eso me ven poniendo mi granito de arena en el tema de amistad con este equipo tan bonito. Sobre el olfato de Kiba en mi otra historia ocasionó todo tipo de problemas jajaja esperemos que en está Kiba sea algo más obtuso y no este de metiche ^_^. ¡Gracias por comentar! LucyCat73; ¡Saludos a ti también! Tenemos una situación del gato y el ratón, las preguntas son ¿quién es quién? Y si ¿queremos que se termine la cacería o los dejamos jugar un poquito? lol Creo que todos hemos sido víctima de bebidas espirituosas jajaja y sobre tener a ayudantes en estos momentos me base en el pobre de mi esposo que no toma ni gota y siempre tiene que asistir cuando se me pasa la mano; juro que no ha sido muchas veces jajaja. Gracias por tus comentarios, abrazos a ti también! Daicy Hernandez; Costa Rica es precioso! Fui de niña y lo recuerdo como una de las mejores experiencias que he tenido en otro país. Sueño con volver a visitarlo algún día. Aquí te dejo una pequeña reconciliación; esperemos que Sasuke no lo arruine con su mal genio. Francisvict; gracias por comentar! Ya sabemos los pensamientos y lo desquiciado que estaba Sasuke con todo el rollo del bar. Entre el mal ambiente y no tener contexto sobre Hinata y sus compañeros se creó toda una película como dicen en mi tierra. No se si hay todavía amor pero de que hay algo, hay algo. HimePoto; extraño contestar tus comentarios! Lamento el retraso y espero no haberte preocupado. Estoy bien; como dije en el intro, hay muchos cambios en mi vida positivos pero que me toman tiempo y sabía que estos meses se me haría difícil escribir porque tengo una condición que es sensible al calor y en mi país estamos en pleno verano. Los veranos aquí son extremadamente calientes y húmedos, casi tengo que 'invernar' para que no me afecte mucho. Este fanfic no tendrá días fijos; me gustaría pero no quiero comprometerme a algo que no pueda cumplir luego. Primero creo la idea de lo que quiero, luego busco información para darle detalles factuales, escribo todo lo que se me ocurre para la historia y luego pasa por un proceso extenso de edición de tres pasos; hacer una historia coherente con lo que tengo, añadir cualquier cosa que le falte y editar cualquier error en semántica, ortografía y demás para poder subirlo aqui. Y soy lentisimaaaa jajaja asi que agradezco la paciencia. Lamento lo de tu comentario borrado! Una vez se me corrompió un archivo de trabajo de la universidad y desde ahí lo grabó todo en más de una plataforma del terror que me vuelva a pasar jajaja. Gracias por tus elogios de cómo plasmó a los personajes. Estoy tratando de hacerlos con personalidad más juvenil porque son jóvenes aún en esta historia. La tensión está y en más de un sentido con estos dos; ya veremos a que los lleva. Gracias por tu comentario sobre las convenciones! Lo aprecio muchísimo. Estoy rodeada de personas que solo juegan videojuegos y lo único que ven es anime shonen y yo no juego nada de nada jajaja y animes shonen hay algunos que veía pero he pasado la página. Mi esposo comparte algunos de mis intereses pero no puedo dirigir toda mi energía fangirly a una sola persona jajaja. Por internet es que me conecto con todos los que le gustan lo que me gusta, películas, libros, mangas más serios o no tan serios como los BL lol Por esto mismo no había ido jamás a una convención de esta índole y aunque lo disfrute me sentí un nerd en medio de geeks jajaja no había nada de lo que me gusta. Mucho Marvel universe (hey! me gusta pero solo vi una figura de Loki), las series nuevas de star wars (no soy hater pero soy team Leia Han Solo y ya nadie sabe quienes son lol) y un montón de Animes nuevos que no sabía ni que existían jajaja. Por lo menos vi a niñitos disfrazados de Doctor Who y Naruto; eso me hizo el día. Gracias de nuevo por tu apoyo y espero tener un capítulo nuevo en menos tiempo! Emerald Moth; gracias por tus halagos a mi trabajo y bienvenida a mi historia. Mi parte favorita de lo que leo y lo que escribo son los personajes. Por que son como son y por que hacen lo que hacen; de eso es lo que me gusta escribir. Espero que este capítulo te guste tanto como el anterior. Akire ; gracias a ti por leer y comentar! Creo que será normal altos y bajos entre ellos; no sólo son jóvenes sino que Sasuke es todo un caso como dijo otra lectora y Hinata está entendiendo cosas en ella que no conocía y puede ser a veces ingenua con lo que está pasando en realidad con Sasuke. Gracias de nuevo por estar aquí. Bonauditeur; gracias a ti por comentar. Espero que no sea muy difícil traducir este capítulo; por mi experiencia los capítulos que hacen flashbacks pueden ser confusos cuando no es tu idioma principal. Gracias por tu dedicación a esta historia. Sasuke continuará en una montaña rusa de emociones, las emociones son nuevas y se le hará difícil el proceso de adaptación a ellas. ¡Gracias de nuevo! RocKath Girl; bienvenida y lamento la tardanza! Yo también soy de la 'Vieja generación' de fanfiction. Cuando aun Naruto no se había acabado jajaja. Sasuhina es la razón por la que empecé a leer fanfics; ni siquiera sabía que era un ship ni que uno podía leer historias de parejas inventadas jajaja así que cuando me encontré una historia en deviantart me enamore y continúe mi búsqueda por los Sasuhinas escondidos. Luego del final de Naruto me peleé con el anime y lo abandoné pero regresé con mucha nostalgia de esta comunidad. Gracias de nuevo por estar aquí y dar de tu tiempo para comentar; se aprecia muchísimo. LaCrazyWriter; Que bueno que te esté gustando y espero que mi tardanza no te desaliente a seguir leyendo mi historia; gracias por comentar. Gracias de nuevo a todos ustedes y gracias por leerme.

Teresa Laurence