«No vale la pena perder »
❝El vínculo que une y separa. Dependerá de ti crear la definición correcta, una virtud o un defecto. Sin embargo, podemos estar seguros de algo... Aun seguirá manteniéndose firme sin importar de qué cara se coloque. Porque jamás conseguirás tocarlo. Porque va más allá de lo humano, lo aterrador. Es saber de qué lado pesa más ❞
• Licantropía
• Cazadores
• Mitología y Fantasía
• Múlti-Pareja
[ "• Inspirada en Obra Cinematográfica |
—¿Qué es lo que exactamente quieres decir con probablemente? —Mantenía entrecerrados sus párpados llenando sus facciones de incredulidad. Regresando su cabeza hacía atrás de su pupitre quedando rostro a rostro con su compañero.
—… ¿probablemente? …—Gray respingó sin apartar la vista de su amigo tronando la lengua. Colocó sus manos en la silla apretando el agarre.
—No hay un probablemente — Elevó hasta el pecho sus manos. —Sólo un sí —El pelirrosa frunció levemente los labios.
—¿No me estás dando opción?
—No —Lo pronunció con obviedad. Natsu alzó los labios dando una imagen de sus perfectos dientes. Posó la mano en su nunca acariciando esa parte.
—Eso no seria justo —Propinó fresco.
—Tú padre es policía ... podría ser apoyo —Inquirió entusiasmado dando un inofensivos golpecito al pupitre.
—Gray. Él es el policía y nosotros estudiantes, no al revés. Además, esto es estúpido —Estaba dispuesto a contra atacar. El azote de la puerta de clase obligó a todos guardar la compostura.
—Muy bien, mocosos —No era una rareza el apodo que les había colocado desde su primer día de preparatoria. —Quien haya traído el libro es mejor que comiencen a leer en la página sesenta y cinco, ¿entendieron? —Se acercó a la pizarra anotando con la pequeña tiza blancuzca.
—Lo haremos por la tarde ... —Murmuró empujando el cuello hacia atrás para que Natsu consiguiera escucharlo.
—Es estúpido —Pausó negando —Y no he aceptado —
—Eres mi amigo, tienes que ser mi cómplice
—Ya no estoy tan seguro —Ambos rieron llamando la atención del profesor.
—Te dije que no era buena idea —Caminaban a zancadas tronando hojas secas bajo su tacto. La luz de la Luna era oculta por las desnudas ramas de árbol.
—Sin embargo, estás aquí —Frunció el ceño para después asentir. Su camino era iluminado por el poco corto brillo que les concedía la linterna de mano.
—Gray, no veo nada —Ciertamente, su campo de visión era mínimo, el silencio le resultaba peligroso y un mal presentimiento lo invadía.
—¿Enserio? —Irritado —¿Dónde esta el Indiana Jones de antes? —Dirigió la linterna a dirección de su moreno amigo.
—En ese entonces tenía doce años —Excusó algo molesto —Todos los niños de doce creen que son especiales e inmortales —Acomodó una de sus manos en el pecho. Gray cruzó los brazos indignado.
—Pues en ese caso, quiero al Indiana de doce años inmortal —Refunfuñó en respuesta. Sin embargo, arrebató el aparato de las manos del azabache avanzando a paso firme.
Las nubes recorrían el céfiro protegiendo poco a poco la Luna, el aire fresco del año acariciaba sus mejillas respondiendo en rubores al centro de éstas. Las manos frías sostenían la linterna con fuerza encaminándola a las sombras de la noche, las secas ramas delgadas como huesos doblegadas de un aspecto pavoroso dando pie a las películas de terror. Seguían el camino de hojas una que otra vez dejando su peso caer contra los troncos de árbol. Entrando a lo mas profundo del bosque.
—¿Cuánto falta? —El mal presagio se colaba en su interior. Continuaba surtiendo pasos firmes enterrando sus viejos tenis bajo la fronda haciendo más ruido del debido.
—He venido antes aquí. No debe estar lejos —Los diálogos se volvían susurros entra más se adentraban, como un instinto.
—¿Cómo estás tan seguro? —Giró el cuello para divisar a su amigo.
—Por qué así es —Adelantó el paso quedando al frente. Miró hacia ambos lados. Izquierdo y derecho. —No estoy mintiendo — Regresó el cuerpo. Que fue alumbrado por la luz de la linterna.
—Sé que no lo haces —Suspiró profundo bajando la linterna —Pero jamás la encontremos sin nada de luz —Apuntó el cielo cubierto.
—Tenemos la linterna —Obvio.
—Es una porquería —Honesto.
—Sí, pero aun sirve —Natsu rió viendo el comportamiento del azabache.
—Podemos venir otro día, por la tarde. En la noche es imposible —Estaba dispuesto a regresar a las calles de la ciudad. Dando los primeros pasos de vuelta a la sociedad.
—Debemos de encontrarlo ahora —No movió ni un músculo.
—Vamos Gray, es tarde y aun no he hecho la tarea de Biología
—Tenemos que encontrar … —Respiró profundo idealizando. Natsu avanzaba observando por el rabillo del ojo la sombra nocturna de Gray. Apartó su atención al ver como éste comenzaba a caminar directo a él en silencio.
El motor de los autos y la iluminación de la ciudad les anunciaba su cercanía desde la arboleda. Ninguno hablaba, cada uno sumido en sus pensamientos existenciales.
—¿Sabes cual es tu problema? —Natsu rodó los ojos. —Tu falta de compromiso. Eres el hijo de un policía … ¡¿Dónde esta la sed de misterio?! —Hablaba como si de un discurso motivacional se tratase.
—No quiero saber —Le entregó la linterna dándole un empujón en el pecho.
—Está bien, está bien —Detuvo su caminar. —Dejaré el tema en paz por el momento —
—¿Por el momento? —Sonrió no convencido. Asintió.
—Por esta noche
—Que remedio me das Fullbuster —La ciudad ya estaba a sus pies —Ahora haz el favor de llevarme a casa en el auto de tu papá —El antiguo auto Mitsubichi Galant en no muy perfectas condiciones.
El camino a casa fue sereno. Gray fijaba la azabache mirada al frente, mientras Natsu ocupaba la vista en el continuo movimiento de todo a su alrededor.
—Te veo mañana en clase —Palmeó el metal del techo para ir a la puerta de entrada. Basada en una planta amplia para una familia. El paredón hecho de madera de un colorado apagado y el fino césped recién cortado. El motor del auto desapareció poco a poco detrás del Dragneel haciendo saber que ya nadie se encontraba a aquellas horas en la calle. Sacó las llaves de su bolsillo trasero y abrió con cautela.
Se preguntaba si su padre estaba en casa. Cerró la puerta en silencio, bloqueando la entrada a alguien más. Esforzando para no causar ruido al pisar el frío suelo de madera viejas, las luces se encontraban sin vida. Sin más, se dirigió a una de las habitaciones, la última en su lugar. La puerta estaba entre abierta dándole más facilidad al acceso.
La ventana iluminaba la alfombra cerca de la cama del centro. La alcoba era un desastre. Y es que él no era un obsesivo-compulsivo por la limpieza exactamente. Se deshizo de toda prenda a excepción de los pantalones para tirarse a la colchoneta fundiendo su cuerpo en ella.
—Entonces ... ¡Hoy es el gran día! —Tamboreó los hombros de su compañero mientras caminaban juntos por los pasillos. Estos eran asaltados por todo el alumnado.
—¿A qué te refieres? —Confundido. Abrió los párpados —¡¿No me digas que es día de examen?! —Posó sus manos al costado de los brazos de Gray alterándolo —¡Joder! No he estudiado. ¡¿Qué es?! ¿Física? ¿Literatura? ¡¿Biología?! Si es Biología estoy jodido. Ni siquiera he hecho el trabajo. —Rendido.
—No, no lo decía por eso —Tranquilizó apartando las manos de sus brazos.
—¿Entonces? —Siguieron su camino.
—Hoy iremos de nuevo al bosque. Y no puedes negarte. —Acusó
—Lo que digas. Pero si mi cuerpo es hallado en el lago quedará en tu consciencia —Sonrió advirtiendo en broma. Tomaron asiento en los pupitres.
Hizo un gesto con la lengua.
—Si, estás jodido, Natsu —Acomodó la mochila a su lado.
—Sólo bromeaba con eso —Carcajeó por lo dicho. El profesor Joseph entró anunciando el inicio de clase.
—No, lo decía por Biología. No hiciste el trabajo, estás jodido —Abrió los ojos al notar en que aula estaban. Bilogía.
—¡Mierda! —El susurro se volvió más fuerte entre los alumnos y el profesor. Éste ultimo compuso su mirada en la cabellera rosada.
—Joven Dragneel. Lo escucho participativo este día. ¿Porqué no es el primero en darme una síntesis del la lectura que encargue? —Tragó saliva. Gray se acomodó en su asiento.
—Bueno... yo... —Las mirada se detenían en él.
—Ya veo ... —Susurró cogiendo la tiza entre sus flacos dedos —Ya que no ha hecho el trabajo, tendrá que escribir de todo lo que veremos en esta clase. Y explicar cada minúsculo detalle, para mañana ¿fui claro? —Asintió. — Abran sus libros, el siguiente apartado nos habla de la sostenibilidad , es un tema que ya hemos visto con anterioridad pero sin profundizar. Ahora, ¿alguien quiere darme una definición de sostenibilidad?
La bocina conseguía retumbar las paredes a pesar de no colocarse en un volumen infringido. Jadeó desalentado posando sus manos en la protuberancia del lavabo, sus mejillas húmedas y pequeñas gotas caían de su seguida nariz, sus pestañas mojadas le cargaban un aspecto fresco a su rostro. Mechas de cabello sobre salían hacía abajo goteando para terminar en el cuenco de loza.
Elevó el cuerpo colgando su esmeralda mirada en el reflejo de cristal. Su pecho subía y bajaba profundamente manteniendo la boca entre abierta por suspiros. Frotó sus palmas en su rostro apartando la tensión en su sien, la lamparilla descartaba sombras en el pequeño espacio. El tapizado de azulejos en la parte interior mientras el sobrante era decorado por un fino azul, el lavabo se colocaba al principio de la habitación, al lado del cuenco la ducha de cortinas perladas. Entró a la alcoba neutral. La luz de la ventana iluminaba con el atardecer dibujando un camino inclinado hasta el suelo que reflejaba el resplandor.
Su cabello se desplomaba por el peso de la humedad, camino al escritorio adjunto a la pared cerca de la puerta castaña. La acaramelada tez se sometía al tenue aliento desprendido del exterior, inflando ligeramente su torso para un suspiro profundo. Cogió lugar en el reclinatorio acercando el cuerpo al mueble, repleto de objetos totalmente desarreglados, polvo esparcía de ellos. Tomó el libro más cercano abriendo la tapa, las hojas un tanto arrugadas y otras sin daño alguno, cambiaba de página en página buscando la correcta. Tras su intención, su rostro era quebrantado por un delicado fruncido de cejas arrugando el puente de la nariz, el apetito de complacer al profesor de Biología le era una perdida de tiempo, aun así, estaba obligado a hacerlo. Vaya, cuanto odiaba hacer trabajos.
La música no cesaba y eso le ayudaba a sentirse menos tentado a lanzar el libro por la ventanilla. Sabía que ese profesor era un hijo de… se había encargado de leer casi la mitad del bloque sólo para que él escribiera más de la cuenta, no era tonto. Seguro esa había sido la razón. Al parecer le encantaba fastidiar a los alumnos. Las horas pasaron, el pelirrosa había dejando de lado los quehaceres para descansar antes de la cena.
El reloj marcaba las 6:25 del la tarde, observaba el techo sumido en sus pensamientos, parpadeando paulatinamente, buscando en que llamar su atención. Los últimos días se habían convertido en una sucesión repetitiva, y el sueño se estaba volviendo una de sus mejores compañías en intentos de combatir la constancia. Señales de vida de su padre aun no se hacían presentes, honestamente, su padre era el único que lograba sacarle de su cansancio cuando no existía actividad, ladeó la cabeza en el mullido almohadón cerrando los párpados por un minuto entero, pensativo, alerta al ruido.
El silencio se volvió su ruido, al igual que el irritante tintinear del reloj de pared que causaba molestias en la cabeza del chico. Sin embargo, el mundo parecía estar de su lado o contra. El estruendoso sonido en la planta le hizo alzar la parte del torso mirando directo a la puerta entreabierta. Ceñudo y con el corazón poco apresurado salió de la colchoneta con pasos suaves, como si alguien pudiera escucharlo. Directo a la entrada, las luces del estrecho pasillo se encontraban calladas, por lo que Natsu estaba oculto en la oscuridad, lo único que lograba transmitir brillo eran las minúsculas sombras de la alcoba que había encendido al notar ausencia de luz. La tensión palpaba dentro, fijó la vista justo en la entrada, notando que esta estaba intacta, giró la cabeza buscando indicios de algún extraño, visualmente no le agradaba, la iluminación era escasa, no conseguía distinguir muy bien. El último sitio por revisar era la cocina, las ideas de como alguien entraba a la casa fueron sustituidas por una simple aseguración del haber sido provocado por el movimiento de algún objeto mal acomodado o mismo viento colándose por una ventana abierta. Caminaba menos tenso hacía la cocina, aligerando los músculos, encendió el interruptor. Como lo pensó, sólo fue una mala pasada de su mente. Nadie había entrado. El vibrar de su móvil lo confundió.
—"¿Listo para nuestra excursión nocturna?"
—"¿Qué? "
—"Esta vez no te escapas, Dragneel"
—"Gray, estoy cansado, después"
—"Deja de ser tan niñita. Cumple lo que prometiste" —Gruñó
—"Mierda, Gray … ¿En dónde nos vemos?" —Ya se imaginaba la sonrisa victorioso que debía tener Gray al escuchar sus palabras.
—"No te preocupes. Ya estoy aquí"
—"Espera … ¿Qu… "—El toque de la puerta lo hizo elevar las cejas. A paso ágil abrió. Un azabache no esperó invitación adentrándose al hogar.
—Bueno, coge lo necesario, nos iremos por un buen rato —Puso en blanco los ojos con total fastidio. Entre pisotones salió de la propiedad de tras de Gray quien se montaba en el antiguo auto. El cielo despejado resplandeciendo a consecuencias de la Luna, pocas estrellas chocaban en el firme y las nubes se volvían invisibles. Una noche tranquilo daba inicio, o eso querían pensar.
—Los celtas pensaban que no tenía sentido que los dioses se comunicaran en un sólo lugar cerrado. Por lo cual, creyeron que había lugares, simbólicos o reales, donde el mundo de los humanos podría abrir el mundo de los dioses, y viceversa
—Genial. Ahora somos una especie de cazadores de lo sobrenatural —Irónico rodó los ojos alumbrando el camino de hojas. A pesar del deslumbrar de la estrella, era cubierta por los fríos matorrales dejando escapar pequeños destellos por estas.
—Incorrecto. — Miró a su acompañante —Somos investigadores de lo sobrenatural —Sonrió
—Gray, ni siquiera puedes decir que eso sea real —Alteró al azabache
—¡Claro que puedo! Yo mismo lo vi, con mis propios ojos —Señaló el iris de ellos irritado por el comentario de su amigo.
—Llevamos aproximadamente una hora aquí. Y no encontramos nada —Su padre ya debería haber llegado a casa, y le había prometido pasar tiempo padre e hijo.
—No quiere decir que no esté aquí. —Pusieron punto a la conversación, siguiendo su cometido.
Entre hojas secas y árboles desnudos, sólo quedaba el cálido aliento de la noche fresca. El silencio era compañía, hasta que se convirtió en una locura.
—¿Escuchaste eso? —Detuvo toda intención, obligando al de atrás a esperar.
—¿Escuchar qué? —Frunció el ceño mirando interrogativo —Yo no escuche nada —Contempló todo lo posible en su punto de visión.
—Tal vez fue un animal —Negó mentalmente, colgando sus dudas en el pasado. —Pienso que es mejor separarse, si encuentras algo sólo grita —Gray fue el primero en salir en busca de su objetivo. El sobrante, miraba desesperadamente a la sombra de su amigo desaparecer.
¿Debería abandonar esa estupidez y de corrida a Gray en el bosque?
Gruñó molesto. Sacudió su cabellera dando pie a la búsqueda. No entendía como no podía perderse entre tanto similar, todo era una réplica exacta a cada parte del bosque, no encontraba diferencias que rondaran en el lugar. Intentaba alzar más las piernas a cada paso debido a la profundidad de las hojas. Su cuerpo caminaba automáticamente mientras su mente divagaba cualquier otro tema.
Las ganas de irse de ahí se intensificaba al paso del tiempo. No había señales de Gray, al parecer tampoco había encontrado lo que quería. El eco atrapado en el bosque le erizó la piel de nueva cuenta. Acababa de escuchar el aullido de un lobo. Su cuerpo se tenso, inmovilizado abrió de par en par sus ojos. Si su miedo no lo engañaba, estaba más cerca de lo que desearía. Respiró profundo en intentos de apaciguar su corazón, un maldito lobo le estaba asechando.
¡Maldito Gray!
No se retó a mover algún músculo, el terror lo había envenenado, no sabía si correr o quedarse. De cualquier forma, esa cosa podía hacer lo que quisiera. Sus manos empezaron a temblar zarandeando el mango de la linterna. El lobo no se encontraba muy lejos, el aullido había estado a una simple distancia. Cerró los ojos fuertemente, decidido, alentó a su cuerpo a moverse. Saldría de ahí. Al menos, lo intentaría.
Sus pasos lentos y cuidadosos, se volvieron apresurados y violentos, las hojas gritaban por el agresivo contacto, pero al chico no le llamaba mucho la atención. Sólo la idea de salir de ahí.
No tenía conciencia de a que lejanía se encontraba la ciudad, sin embargo sabía que camino tomar. Se planteaba miles de escenas en las que tuviera que salvar su pellejo, alerta a los movimientos que le rodeaban. Y aunque todo se viera tan cerca, la esperanza se fue al demonio en tan sólo un segundo.
El fuerte empujón, lo levantó del asfalto, lanzando a unos metros cayendo en la prominente roca, su espalda se arqueó al dolor y sin embargo, el peso sobre suyo le impedía el movimiento. Gritó en desesperación, que se convirtió en un chillido de agonía, su abdomen ardía y sentía algo mojado recorriendo su estómago. El peso que en momentos le obligaba a quedarse en el suelo, había desaparecido entre las sombras, soltando ruidos provenientes de su boca. Sin esperar, en medio del pánico, levantó su cuerpo, dejando todo atrás, corriendo con sus fuerzas sintiendo el ardor en su estómago, no se detuvo hasta estar entre la carretera mostrando las luces de la ciudad.
Respirando con fuerza, mientras su pecho subía y bajaba sin ningún ritmo, giró hacía atrás, buscando señales de lo que sea que fuera a atacarlo. Aterrado, subió su manchada camisa mostrando la causa de su incomodidad. Jadeó sorprendido y su estómago se contrajo. La herida sangraba aún, pero eso no fue lo que lo dejo sin palabras. Marcas, marcas de una dentadura incrustado en su abdomen.
Marcas de un animal.
—¡No puedo creer que me hayas dejado solo! Que gran amigo eres Dragneel, en serio —Repetía frunciendo el ceño mirando a su amigo, quien no mantenía un muy buen aspecto.
—Un animal me atacó, Gray —Frustrado. Bajó sus ojos, pequeñas bolsas por no haber dormido. Caminaban en dirección a la preparatoria. —Un lobo me atacó —
—No hay lobos en esta zona, Natsu —Desmintió. Cuando se había rendido, fue en busca de Natsu para regresar a casa, no obstante se encontró con la 'agradable' sorpresa que su mejor amigo lo había abandonado en medio del bosque.
—¿¡Entonces qué fue lo que me mordió!? —Alzó la voz histérico. Sabia lo que vio, un lobo lo había mordido. Gray alzó las cejas, demostrando sorpresa.
—¿Te mordió? —Asintió —¿Puedo verla?—
—¿¡Qué!? ¡No! —
—Si lo haces me aseguras el hecho del porqué me dejaste tirado en el bosque —Convenció. Tronó la lengua indignado. Sin opción, miró a todos lados en busca de alguien que pudiera verlos, alzó su camiseta negra. Una malla adherida a su abdomen cubría la herida. Natsu, algo asqueado, desprendió un poco la tela mostrando su piel.
Nada fue como lo pensaba.
Su abdomen intacto saludaba a los dos chicos, quienes desconcertados se miraron entre sí. Natsu cubrió de nuevo la zona, asustado.
—¿Qué no te había mordido un lobo? —Incrédulo
—¡Así fue! ¿Crees que estoy mintiendo? —Alterado miró a su amigo.
—Si en verdad te mordieron. En ese caso, no fue un lobo lo que te mordió —La idea en su mente. Le lleno de emoción, si era lo que pensaba, entonces …
—¿De qué hablas? — Murmuró.
—¿Y si lo que te mordió fue un licántropo?
—¡¿Estás chiflado?! — Las personas cerca observaron al par debido al grito que había soltado. La escuela se encontraba frente suyo, los alumnos se amontonaban por cada rincón en las afueras de la preparatoria. Caminaban hacia la puerta de entrada.
—Mira, sólo tienes que... —El timbre retumbo dando inicio a las clases. — piénsalo —En silencio, comenzaron una caminata al salón.
¿Gray podría estar en lo cierto?
He dejado bastante abandonado este perfil y la responsabilidad a la que me he comprometido. Sin embargo, dar un nuevo camino a mis historias es como un ciclo que comienzo a generar. Tomar esta elección es darme una oportunidad a explorar algo mejor.
Un piloto muy largo, ¿no lo crees? Tenía la idea de reducir al menos un 10%, mas, siento que se perdería detalles que realmente me gusta que estén ahí. Quiero ver si este proyecto promete al espectador, así que no me niego a opiniones, además me interesa saber si esta trama (cliché) les viene de algo. Busco que este FF no sea la historia que se lee cada viernes por la tarde, sino dar algo innovador con este género tan popular. Así que es tiempo de estar alerta, por qué realmente pienso desenvolver esta trama y jugar/experimentar la idea, tengamos la mente abierta, hermanos.
