Hice una corrección a este capítulo publicado el 6 de Agosto de 2024, di una repaso y me di cuenta de varios errores que no estaban antes, simplemente palabras incoherentes y oraciones que no tenían pies ni cabeza, aunque no logro entender porqué al pasar mi trabajo a Fanfiction de alguna manera sucedió esto.

¡Disfruta la lectura!


—Veamos, tu magnífico plan es pedir ayuda a un fulano que te encontraste por el bosque —Permitió que el silencio hablara por sí mismo —Natsu, por eso las ideas siempre son mías

—¡Por favor, Gray! Ninguno de nosotras sabe lo que es esto —Se trazó a sí mismo con efervescencia. Llevaba el descanso completo luchando contra la negativa de su amigo, este simplemente refuta por su gran idea de "encargarse" por ellos mismos, como un equipo dinámico y protagónico. —Ellos tienen experiencia en...

¿En qué exactamente? Se mordió la lengua.

«Quizá pueden saber qué es lo que me sucede —No había garantía de ello, Natsu lo sabía, sin embargo, estaba agotado, la noche de su salvaje escape derramó su consciencia, ¡estaba enloqueciendo! Poco a poco estas habilidades le explotaban la cabeza y el cuerpo, y no sabía cómo detenerlo.

—Error, sabemos lo que tienes, se llama... licantropía —Artículo con suavidad aquella palabra que en el interior de Natsu cada vez causaba un borboteo frente al descaro fantasioso del azabache. Harto de su insistencia. Se negaba a creerlo, rechazaba la posibilidad. Porque aun cuando su piel se erizaba y su corazón chocaba en su pecho al escuchar esa palabra como si fuera la respuesta, no podía aceptar que él ya no era él. —¿Y qué tal que esos raritos no se lo toman bien? El secreto tiene que quedarse aquí

—No pienso esperar lo peor, Gray —Sentenció echando una mirada irritada a su amigo —Hoy mismo voy a hablar con ellos —Pudo oír el atragantar de Gray en desacuerdo, pero no le dedicó ninguna mirada más, no para convencerlo de seguir un estúpido plan que los llevaría a más problemas, como lo hizo la primera vez.

Su objetivo se centraría en encontrarse con la joven pelirroja, Erza, ella estuvo ahí cuando esos hombres lo auxiliaron, suponía que la Scarlet lo podría llevar a Simón. Así se presentó aquel hombre de fornida e intimidante apariencia, alcanzando los dos metros de altura y de mirada inquisidora. Pudo notar al amable hombre que era al dejar la escopeta de lado, un cazador.

Natsu rememoró esa noche, no lograba recordar con detalle pues sólo veía una niebla brumosa en su mente, pero la sensación de necesidad y desesperación que seguía saboreando días posteriores era una amarga sensación que se sentía como ceniza en sus labios. Luego recordaba las sombras negras de la noche más pequeñas que un árbol y angulosas, después, los sobresalientes cañones aferrados en sus manos y el peso del peligro incrustado en su estómago. Durante el día Gray le cuestionó el porqué de su actuar, porqué salió corriendo como un demente al bosque, él no sabía qué decir, no tenía la respuesta, sólo el vacío que se quedó en él con cada paso que dio al lado de esos escoltas cazadores al alejarse del campo. Allí hubo algo, tal vez seguía ahí, pero Natsu estaba lo suficientemente aterrado para no desear descubrirlo. Gray no sacó el tema de la visita a los hombres nocturnos, entendió que Natsu no discutirá más, no obstante, ambos sabían que el Fullbuster no se había rendido con eso.

Se separaron a mitad de las clases. Gray tomaba su clase de Álgebra mientras él asistía a sus prácticas semanales de básquet.

Escabulléndose entre la multitud de estudiantes pasó la vigilancia de los profesores que daban asegurándose de que ningún joven se pasara clases, entre puertas de limpieza y sigilosos pasos acabó bajando las últimas escaleras de la planta subterránea de la escuela; el sótano. No era su primera vez ahí, Lisanna les había mostrado cómo llegar en una caminata nocturna cuando en el itinerario de actividades de escuela de primer año fue un campamento. Ella contó que lo conocía por sus hermanos, a quiénes acompañó una ocasión por algunos materiales que necesitaban, ahí, entre mala iluminación y escaparates almacenaban archivadores y cajas repletas de productos como tiza, reglas de metro, clips y pudo ver una impresora vieja en la esquina. Sin encender los fusibles de luz caminó hasta el pupitre roto cercana a la ventana de sótano, soltó el peso de su cuerpo como si todo este tiempo hubiera sido una carga y se reclinó en la pared y cómo estaba aprendiendo a hacer esas semanas intentó apagar su cerebro. Ahí no había ruido que pudiera alertarlo, no había más que el seco olor a polvo que en su primera visita le había provocado una alergia, estaba solo, sin nada y nadie que lo hiciera sentir diferente.

Ha estado evitando las prácticas desde casi el mismo mes en que todo comenzó. Y tampoco fue como si él hubiera querido, no era para nada así. Los siguientes días a la mordida habían sido la advertencia que necesitaba para ahora esconderse en el sótano de la escuela. Natsu recordó las jugadas de esos días, mientras él se convencía a sí mismo que había sido una mala pasada que debía olvidar, y, sin esperarlo, fue un desastre. Él solía reconocer el imán de problemas que llevaba en la espalda, Gray era parte de ese mal karma, juntos eran perseguidos por el caos, eran unos revoltosos y busca problemas desde su niñez y eso no cambiaba con el tiempo, pero de muchos revueltos que hacían este no tuvo nada de gracia para Natsu. Sólo le tomó una jugada para notarlo, la práctica fue una adrenalina que nunca sintió, como pivot del equipo su trabajo era defender y pasar entre los jugadores contrarios, su posición favorita en el juego. Pero ese día no sólo había sido un juego; sus piernas fueron veloces, sus movimientos más ágiles de lo que fue capaz antes, su enfoque era el de un veterano, al principio fue increíble, el aumento de sus capacidades, pero en un pestañeo la genialidad de su don se volvió una fuerza agresiva que golpeó contra cualquiera que se pusiera en su frente. Como un tren de carga embistió a los jugadores, sus compañeros dijeron que fue como ver una partida de futbol americano en media cancha de baloncesto, quizá habría sido una anécdota divertida si no hubiera tres afectados por el golpe. Warren Rocko tuvo un esguince de tobillo intentado resistir el embiste, Max Alors rompió su nariz al chocar con su rodilla por el empuje inesperado y Laki Olietta entre raspones y moretones en sus pómulos y mandíbula por la caída. El Natsu sentado en el sótano lo lamentaba, pero el Natsu que derribó al trío no había sentido nada parecido, sólo la satisfacción de verlos derribados.

Y se sentía horrible, y perverso. Él no barría a sus compañeros y se sentía victorioso de eso, él no solía sentir ese desafío bullendo en sus entrañas cuando estaba molesto, él nunca peleaba para hacer daño. Todo lo que podía sentirse era un salvaje, que era muy cierto él no era ningún niñito bien portado, pero ese instinto que lo gobernaba en los momentos menos indicados era fuerte y había algo primitivo en ello, algo que quería sacar las garras y rasgar cabezas.

La idea lo estremeció tan fuerte que pateó un cubo que estaba cerca de su pierna. Tosió saliva al atragantarse por la aprensión que se instaló en su pecho, ¿qué era esto? No quiso seguir indagando más en sí mismo, sus manos siguieron temblando un poco, sin embargo, ya no quería caer en ninguna crisis, esta sería la tercera en la semana. Pronto salió de su escondite cuando supo que estar encerrado en el sótano aumentaría su ansiedad, con piernas sigilosas camino por las esquinas de los pasillos, ya no podría faltar mucho para la campanada, pensó en dirigirse a los baños para que su presencia ahí no fuera tan sospechosa, fue la excusa que le dio a una profesora que lo vio deambulando por el corredor. Con los hombros encogidos y la mirada siguiendo sus pies fue fácil escuchar los parloteos de los demás estudiantes dentro de las aulas, los taburetes golpeados, la tiza deslizándose en la pizarra y los pasos junto a una puerta abriéndose. Aun sin sonar la sexta campanada las aulas comenzaban a vaciarse dando al alumnado cinco minutos de tiempo para su siguiente clase. El corredor se empezaba a llenar y Natsu estaba acostumbrándose al ruido saturado en sus, ahora, sensibles tímpanos. Aunque la primera semana había usado unas orejeras que en inicio de verano no pudieron ser ignorados por algunos bufones que no se guardaron lo tonto que se veía. Él mismo sabía que tan tono era, tampoco le hubiera molestado tanto antes, pero con las emociones a flor de piel, Gray había acabado con marcas en sus brazos por detenerlo de ir a batir a los burlones, lo había apretado con la suficiente fuerza como para causar moretones negros por más de una semana. Una mueca bajó por sus labios al recordar, odiaba esto.

El enojo que crecía en él se diezmo de golpe al atrapar un nuevo olor, no, ya lo había notado antes. Un olor familiar. Gira dramáticamente su cabeza buscando encontrar la presencia de su interés, más rápido de lo que imaginó encontró a quien buscaba. Pasó por su costado ignorándolo, seguramente encaminada a su próxima asignatura acompañada por dos completos extraños para él; una chica y un chico demasiado bien vestido para la propia escuela. Su primer impulso fue ir detrás de ella, después de todo era a quien estaba esperando encontrar desde la mañana, pero algo lo detuvo. El justo descubrimiento de que Erza y la extraña persona que olfateó días pasados en la cafetería eran la misma le retorció en el interior. ¿Por qué el olor de Scarlet era tan particular? Quieto e inexpresivo fue invadido por un rudo brazo en su cuello al igual que una mano revoloteando en su cabellera.

—¿No podré convencerte de que es una mala idea? —Gray miraba a la pelirroja alejarse junto con sus dos amigos. Giró hacia él, pero Natsu no apartó su mirada de ella.

—Más que nunca estoy seguro de que ella puede ayudar —No tenía certeza en lo que significaba su reciente conjetura, como decía Gray, ¿era una mala idea? Seguro era estúpida idea, pero no era una coincidencia que Erza fuera la extraña del otro día. Él estaba dispuesto a creerlo. Dejando a su amigo atrás y sin respuestas se apresuró a pasar las olas de adolescente para divisarla una vez más, chocó con algún tipo, pero ni siquiera le importó. Ese olor.

—Erza. Erza Scarlet —Su tono fuerte llegó a sus oídos, a más que los suyos, de hecho. Ella volvió hacia él confundida por el llamado, sus amigos pararon junto a ella. El trío la miró expectante.

Tragó largo y con un vistazo a su amigo se envalentonó para acercarse al grupito. El rostro más amigable que encontró entre ellos fue el de la chica que estaba al lado de la pelirroja, no era una sonrisa lo que le mostraba, pero una mirada curiosa lo seguía, por otro lado, el chico de su otro costado apretaba sus dientes con la boca abierta, un gesto que a Natsu le hizo arquear su ceja. Ese chico tenía una cabeza más cuadrada de lo normal. Y en el centro de su globo óptico estaba Erza, altiva y recta, y en verdad que era alta. Fue cuando estuvo frente a frente que el aroma inundó toda su noción y bloqueó su olfato.

Silencio.

—¿Te puedo ayudar en algo? —Más silencio, pero un silencio que Natsu no sabía cómo apagar. Fregó sus manos en su pantalón cargo y ahogó un chasquido de su lengua, sus ojos no sostuvieron la mirada de Erza por mucho tiempo y más que nada quería irse de ahí. ¿Dónde estaba Gray?

—Yo… el otro día yo… ¿tú podrías darme un… ¿tienes un minuto? Hay algo de lo que quiero hablarte —Entre titubeos se sintió patético, en un buen flechazo de fastidio consigo mismo enfrentó su mirada a ella y por sorpresa notó que ella en verdad estaba considerando su pedido. No eran cercanos, conocidos podría ser la descripción correcta, Gray era quien solía verla en sus clases extra.

Dirigió una mirada al par detrás de ella, ellos entendieron perfectamente y sin decir una sola palabra continuaron su rutina del día, fue Erza quien hizo un ademán para Natsu, le estaba cediendo su atención. —¿Y de qué necesitas hablar, Dragneel?

—Natsu… —Se apresuró a corregir, restableció su postura a una más correcta y menos encorvada, dio una sonrisa nerviosa, casi imperceptible —Suena extraño que me llames así.

—Natsu —Asintió sin gestos. — ¿Quieres hablar sobre lo que pasó la otra noche? Cuando te encontramos merodeando por el bosque —Bingo. La mirada de respuesta fue clara. La chica dio pasos más allá de él, directo hacía atrás de Natsu y el joven atinó a girar y seguirla, se tendió una corta conversación de miradas con Gray a quien sobrepasaron tres pasos antes, él estaba quieto en la esquina de los escalones al segundo piso. Gray no estaba de acuerdo con esto, pero se limitaba a observar.

—Hay algo de eso. —Los pasillos comenzaban a vaciarse, estaban cerca de la penúltima clase en el horario y el entusiasmo de la llegada de la última hora se sentía entre los estudiantes. Caminaban hasta pasar la biblioteca. —Esa noche pasaron cosas muy extrañas, incluso antes. A mí. Yo no era tan yo cuando me encontraron en el bosque, ni siquiera sé cómo llegué ahí. Todo empezó hace unas sem-…

—Espera, alto —Se opuso a él en su camino, Natsu casi tropieza con ella al estar hilando sus propias palabras. —¿Tú no eras tan tú? ¿De qué me hablas? —Su rostro lo decía todo, ella no le creería, Gray no se equivocaba. Dio un suspiro profundo y soltó, no había pérdida en intentarlo, más que su integridad frente a la joven más popular de la escuela.

—Hace un mes un lobo me mordió en el bosque, desde entonces cosas que jamás habían sucedido están pasando, ¡todo es una locura! —Un bufido de una gracia sin ser real escapó de sus labios. —La noche en la que me encontraron yo estaba… hipnotizado, fuera de mí, algo me llevó ahí, yo no sé qué fue. Pero tus… amigos con armas son, ¿cazadores? Expertos, ¿algo así? Alguno de ustedes debe saber qué me está pasando, ¿una mordida tiene efectos secundarios? ¿acaso tengo rabia? —De un momento a otro todo lo que pudo salir de su boca fueron preguntas rápidas y sin espacio, quería una respuesta, quería que alguien dijera algo, que no era real o que podía curarse. Tan entusiasmado por una respuesta que no pudo ver la mirada que Erza le extendía.

—¿Puedo ver la mordida? —Natsu detuvo su parloteó involuntario procesando la pregunta de la chica. Hizo una mueca confundida, pero notó que ella hablaba muy enserio.

—Eh… ya no la tengo —Confesó y se dio cuenta de lo estúpido que ahora se escuchaba todo su argumento. No había pruebas de esa mordida, aunque en su cabeza el recuerdo de esa noche seguía en cicatriz. Estaba listo para ser rechazado por la chica. —No sé qué me pasa, sólo quiero ayuda. Pero ningún doctor creería esto, nadie lo haría. —Pensó en Gray, él no dudó, era el único testigo de esas terribles semanas, ni siquiera su padre era consciente.

Fue cuando sintió el frágil calor de su palma en el hombro, no era más que un simple roce, pero ahí estaba. Sus miradas se toparon y Natsu sintió una leve esperanza, ¿ella le creía? —Por favor, ¿puedes contarme todo desde el principio?


—¿Así que sólo te creyó? De la nada un chico se le acerca a contarle como en una noche se volvió Jack Russell y ella te da unas palmadas en la espalda ¡y todo está perfecto! ¿No suena a una completa locura? —Escupió las pasas escondidas en el panqué en su boca con hastío. Ugh, odiaba las pasas.

—¿Qué razón tendría para creer que miento? —Frotó su brazo con incomodidad, incluso él sabía lo absurdo de su situación, pero agradece los resultados y que Erza de alguna manera diera oídos a sus palabras. Quizás ella sabía algo que él no podía entender. Después de esa larga confesión de su parte dónde explicó las extrañezas de esas semanas ella asintió callada y atenta cruzando sus brazos recargada en la ventana. Su despedida fue una breve promesa de averiguar qué sucedía con él. —Ella dijo que hablaría con Simón.

—¿Y no te pidió pruebas? ¿Un concurso de "adivina el almuerzo en mi mochila" o el juego de "sigue la pelota"? —Natsu gruñó en respuesta. Gray sabía cuánto detestaba sus chistes de perro. —Digo, ¿por qué creerte así de fácil? —Mordió la última parte de un panque para acabar haciendo una mueca de disgusto, más pasas.

—Sus amigos cazan lobos en temporada, no creo ser el único que ha sido atacado. Ellos deben saber algo —Le arrebató la bolsa de panques, después de todo eran suyos. Era tarde de Jueves y la cancha de béisbol estaba abierta para una jugada local, los Eisenwald contra la Red Lizard, una competencia de 0-1 con treinta minutos en el juego.

—O quizás sólo buscó la forma de deshacerse de ti rápido —Le tiró una sonrisa que Natsu no pudo contrarrestar. No sería una sorpresa, pensó.

Estirando su cuerpo en el capó del auto mientras alternaban el turno del juego, ahora los Eisenwald atacaban. —Ni siquiera hay temporada de caza aquí — Finalizó. Natsu respiró profundo y pudo oler el calor de las salchichas en la frente contraria del campo, lo notó una cuadra antes arriba del auto y no podía quitar ese olor de su nariz, y en lugar de traerle apetito comenzaba a irritar su olfato, apestaba a grasa aceitosa y después de una hora empezaba a marear sus sentidos. Gray parecía entretenido con el juego, los gritos de ánimo chocaron en sus oídos de un segundo a otro, alguien había hecho un hit y estaba en carrera, pero Natsu no estaba prestando atención, con la cabeza baja y una mirada pérdida su respiración se volvía pesada. El metal de capó magulló avisando a Gray que su amigo había abandonado el espacio, sintió la mano de su amigo en el hombro, sus dedos no se cerraron para apretar ni su palma se apoyó en él.

—Me iré a casa, tengo un dolor de cabeza del carajo —No fue una despedida, pero fue todo lo que necesitó decir. Gray se deslizó de su auto y siguió con la mirada la huida de su amigo, no alcanzó a decir palabras, Natsu había comenzado a caminar lejos. El azabache miró indeciso la cancha y el lugar por donde Natsu había desaparecido.


Hay un latido. Otro, y otro. Otro más. Es fuerte, tumultuoso, se escucha como el galope de caballos sanos. ¿Es su corazón? No, no sólo es el suyo.

No está sólo, él no es el único.

Abre los ojos.

Y hay un ventilador en el techo, el ventilador de siempre, girando como él lo ajustó. Es por eso que se está muriendo de calor, piensa levantándose de la piscina de sudor que ha dejado en su cama, de cuerpo y sábanas húmedas. Rezonga al viento, tal vez a sí mismo, arrugando su nariz y apretando sus labios de frustración. No es la primera noche después de ese agotador mes, y le enfurece la angustia de que no será la última.

Ese día toma el autobús, es un verdadero milagro haber alcanzado el transporte escolar, Natsu nunca alcanza el transporte entre semana. Él nunca es puntual, y piensa que la única cosa buena que ha tomado ese largo mes es cómo el insomnio lo ha vuelto más puntual, pero a él no le disgustaba su tardanza antes. Levy lo saluda desde la distancia, detrás de ella Jet y Droy -como siempre-, una sonrisa tibia brilla en su rostro y la suave risita que la acompaña. Conoce a la bajita McGarden desde hace tanto como Gray, preescolar. Después de todo, Magnolia no es un pueblo muy grande, en verdad. Ni él ni Gray fueron íntimos de Levy, hasta que Natsu necesito esas tutorías en Secundaria sobre las clases de Matemáticas, más que nada, Natsu siempre culpará a ese odioso profesor de bigotes despeinados que quería destruir todas sus posibilidades. Nunca le agradó desde que tiró esa lata de pintura a la mitad del homenaje escolar de primer año.

—¡Natsu, hola! ¿Qué haces tomando el autobús? —Natsu estaba acostumbrado a los burlones comentarios que sus compañeros le lanzaban. Pero Levy no guardaba ni una pizca de eso, sólo una curiosa mirada —Tú nunca tomas el autobús

Mezcla una sonrisa media con un suspiro y se encoge al responder. Su cabello se balancea, rebelde y fresco por la ducha matutina. —Arreglé mi despertador, y ya conozco la parte trasera del autobús mejor que nada —Levy ríe con genuina diversión. Puede ver a Jet y Droy levantar las líneas de sus labios para adaptarse al ambiente. Ellos sólo son oyentes.

—Es lo que ganas por retrasarte tanto —Ella toma lugar en el asiento de enfrente y sus achichincles no tardaron en seguirla. No hablan más en el camino que después de tres paradas más no se detuvo hasta el estacionamiento de la preparatoria.

Divisó el auto de Gray desde su lugar y pronto lo encontró a él cerca de la barandilla de bicicletas conversando con otro estudiante. Natsu se dirigía hacia allá cuando una sombra nueva se puso frente a él. Su olfato se agudizó.

—Buenos días, Dragneel —Su voz es demasiado joven para tanta formalidad, Natsu no evita arrugar su frente. La mira de frente, no trae compañía como la vez pasada. Respondería el saludo si ella lo hubiera permitido, suena apresurada cuando dice: —No olvide la conversación que tuvimos. Hablé con Simón

El corazón le da un brinco. —¿Qué te dijo? ¿Esto desaparece? —La incertidumbre aplasta sus entrañas, su voz es un murmullo alto. Erza se inclina hacia él, a punto de decirle algo que no pueden oír los demás. La nariz de Natsu se dilata, el olor familiar lo alcanza.

Erza humedece sus labios, tanteando lo que saldrá de su propia boca. Natsu afloja los dedos que apretaba en las hombreras de su mochila. —No tengo los detalles. Pero más que eso, hay un par de cosas que debo saber. —Puede ver a Gray mirando en su dirección, los observa con ojos de halcón en entrenamiento. Natsu aparta la vista y se encuentra con los marrones de Erza, grandes y maquillados. Pero hay algo más que no se le escapa cuando la atrapa mirándolo, una sombra que se dispersa en cuanto él la mira, es fría y hace hormiguear el estómago de Natsu, un mal sentimiento.

Traga saliva incómodo antes de hablar, da golpecitos al suelo con las puntas de sus zapatos —¿Saber qué más?...

Ella hace un suave mohín con sus labios para responder —Bueno. Entiende que esto es extraño, lo que me cuentas, y necesito saber todo lo que tú sabes hasta ahora, para poder..

—Pero ya te he dicho todo lo que sé —Hay inquietud en su voz. Él se acerca a ella en un movimiento inconsciente y en un segundo Erza se empuja hacia atrás con ágil rapidez, su postura es rígida pero practicada, sus manos están abiertas a la altura de su pecho y su mirada es hermética. Lo analiza cuidadosamente, la tensión entre ellos es equivalente a la distancia en la que han terminado. Natsu pensaría que ella está preparada para golpearlo si no pudiera escuchar el bufido silencioso y errático de su respiración. El silencio es brusco y el oído de Natsu se vuelve más afilado, el enfoque que tiene sobre su respiración termina por convertirse en el latido de su corazón. El rostro de Natsu se descompone con un sentimiento que no ha aprendido a describir. Ella está asustada, su corazón late sangre viva en su pecho como un tambor. Ella le teme.

—Yo no… lo siento. No quería asustarte —Erza está fruncido el ceño. Él la mira apenado.

Por el rabillo del ojo distinguió a Gray acercarse.

—No es nada —Erza evadió continuar mirando de frente al chico, centrando su atención en el amigo que se colocaba entre ellos. —Estaremos hablando, tengan un buen día, muchachos. —Ambos la vieron girar en su eje e irse en el taconeo de sus zapatos pulcros. Ninguno pronunció una palabra hasta que Gray miró a su amigo, cejas alzadas e interrogatorio.

—¿Qué pasó?

Natsu rumia en su respuesta, tragó áspero. —Ella… creo que estaba a punto de golpearme

—Bueno, Natsu, tú provocas algo que hace que todas las personas quieran golpearte —Natsu farfulló a la confesión de su amigo, dándole un vistazo de reproche que sólo consiguió hacerlo soplar al reír.

Caminaron por los pasillos escolares hasta el núcleo de su siguiente materia, Economía, con una profesora bravucona de acento norteño, pero Natsu se mantuvo consternado —Ella estaba asustada, Gray, lo puede sentir

Él lo observó cuidadoso, pensativo y habló; —¿Sigues creyendo que contarle fue una buena idea? —Tanto Gray como él cayeron en la misma pregunta, estuvo cuestionando eso en su cabeza en el segundo que vio a Erza alejarse de ellos, no cabe duda que Natsu por fin contempló lo que significaba decirle a alguien las locuras que estaba viviendo.

Rascó el lado posterior de su cabeza en un acto de estrés, encogiendo los hombros y bajando la cabeza un segundo —Necesito creer que ella puede ayudarme, lo dijo, habló con Simón —Entraron al salón y el ruido de los estudiantes llenando la sala era reconfortante. La Profesora Daphne se encargaba de algún asunto en su computador así que no fue necesario pedir su permiso para adentrarse a la clase. Tomaron asiento en la primera esquina a lado de los lockers repletos de utensilios, donde siempre suelen sentarse y se dedicaron una mirada antes de ver a la profesora tomar su lugar frente a todos.


"En verdad no creo que estés pensando correctamente. Es una estupidez"

—Es una oportunidad, Sho. Mi oportunidad y voy a tomarla con los riesgos —Eran días calurosos de Mayo y en el pasar de las horas no era suficiente para aplacar la temperatura incluso con el Sol fuera del cielo, la noche era sofocada. Erza, después de clases y todas las responsabilidades que conlleva ser una chica del consejo estudiantil, regresó a casa en el KIA azul de su amigo conversando sobre la próxima fiesta del Sábado por la noche, después de todo era un Lunes casual.

"¿No piensas en el peligro en el que quieres meterte? ¿Sin Simón? ¿O la Hermandad? ¿Sin decirle a tu madre? Erza…"

—Ya lo pensé, y estoy siendo cuidadosa. Además, Dragneel no se ve como un gran desafío —Sentada en el alféizar de su recámara pastel, acomodó sus piernas una arriba de la otra y recargó su espalda en el marco, una sonrisa taimada pasó en sus labios pintados —Ni siquiera tiene idea de lo que le está sucediendo

"Eso dice él "—Erza vira los ojos al escuchar la advertencia sonora bajo la bocina del teléfono.

—Parece honesto, Sho. Su historia suena verdadera, alguien lo atacó —Ha estado repasando las palabras del chico desde la tarde anterior, recordando los gestos y los matices de Natsu cuando le contó, Erza se negó a dormir esa noche y consideró en su cabeza las posibilidades, era un encuentro divino, la oportunidad dorada para ella, y estaba más que entusiasmada a avanzar con el plan establecido por sí misma. —Y si hago bien mi trabajo vamos a encontrarlo, y a los que estén con él

"Eres lista, Erza, pero no es muy inteligente de tu parte guardar el secreto a la Hermandad"

Desenredó sus piernas y se colocó en una postura más recta, fuera del las almohadas del alféizar. —No será por mucho tiempo, sólo necesito que Natsu me lleve al alfa

"¿Y cuánto tiempo será?" —Erza estuvo a punto de responder las demandas de su amigo, sin embargo el inquietante golpeteo de la puerta principal se elevó sobre el silencio de la casa Belserion. Se apresuró a bajar los escalones de pies descalzos y piernas ajustadas en un corto pantaloncillo. Los golpes se volvieron más fuertes hastiando el ánimo de la pelirroja.

—¡Hey, basta! ¡Un momento! —Ordena a quien sea que esté detrás de la puerta. Abre la puerta y delante de ella avista a un inesperado. Gray asomaba su rostro ansioso y agitado, como si hubiera corrido para llegar hasta ahí.

—¿Fullbuster? ¿Qué haces aqu…

Sin permitirle formular, Gray la atrapa del brazo incitando a salir de la casa sin utilizar fuerza. —Erza, ¡es Natsu! Las cosas no están bien, él está… fuera de control

La chica se mantuvo en silencio y el lumbral de su casa. Gray arrugaba su rostro de desconcierto y angustia, y aún sostenía el codo de Erza pidiendo que lo siguiera hacia Natsu. Su mirada era suplicante.

Erza enderezó su postura y corrigió sus gestos. —¿Dónde está?


Y vuelvo a dar un pequeño indicio de que no he abandonado esta historia, mi progreso el lento pero si algo estoy intentando es entregar algo decente, jajaja. Espero haya sido una buena lectura.

Zolei: ¡Hola, hola! Gracias por pasarte por aquí, aunque me apena que haya partes confusas, si aún puedes leer esto, ¿qué es? Tal vez pueda corregirlo.
Con respecto a lo que podría suceder, bueno, ciertamente el romance toma su parte, pero también quiero dar aventura y adolescentes sobreviviendo al peligro, ¿has visto Teen Wolf? Estoy tomando como base esta serie, sin embargo NO adaptaré esa historia a un universo FT, sólo estoy tomando prestada la fórmula, ¿sabes?
Digamos que habrá enemigos, variedad de personajes, peleas contra bestias y tal vez algo de misterio en el camino. Esta historia es Natsu aprendiendo a lidiar con su nueva condición y en el camino topándose con todo lo que rodea esta apertura a un mundo sobrenatural, y habrá quienes tienen planes para él.

Con la parte de las parejas, ciertamente coloqué en el primer capítulo que sería algo de Multi-Parejas que están más direccionados a ser las parejas comunes (no estoy seguro de llamarlas canon, porque algunas aún no son canon), lo cual es la idea principal, sin embargo sí habrá indicios de ciertos romances que podrían ser inusuales, jajaja, pero, sí, varios shipps de los "originales" tendrán más peso y serán finalistas a pesar de que pueda llegar a sentirse como una combustión lenta.

Así que, ¿Natsu y Lucy? Sí, tal vez no tan rápido como se querrá, pero sin duda daré mi esfuerzo para hacerlo profundo y darle su desarrollo. Primero Lucy tiene que hacer aparición ¿No lo crees?

¿Erza y Natsu? Uf, también entra al juego, PERO, está aquí para ser un lindo coqueteo, creo que ambos tiene direcciones que tomar.