Sakura y Naruto ya llevaban dos años siendo novios, y si alguien le hubiera dicho a la Sakura de quince años que Naruto iba a ser su novio y que estaba enamorada de él no le creería. Ahora a sus veintitrés años estaba feliz de que las cosas se hubieran dado así, decir que fue fácil para ella aceptar sus sentimientos por Naruto sería poco. Fue después de la guerra que pudo apreciar bien a su compañero, un año había pasado después del suceso y él se veía más maduro, no es como si dejara de ser el mismo de un momento a otro, todavía era bastante estúpido, pero para Sakura no podía ser mejor.
Cuando regreso de su corta misión a Suna lo había extrañado demasiado como para aceptarlo delante de él, pero al volver y verlo salir de la ducha no dudo en correr a él, los días se le hicieron eternos si Naruto a su lado, lo mejor de las misiones eran los reencuentros, eran… muy satisfactorios.
Ambos estaban abrazados en la comodidad de su cama.
-¿Qué hiciste cuando estaba de misión? – dijo mientras le acariciaba su pecho con los dedos
-¿Te encontraste con Ino en el camino? – Sakura rio
-Si, dijo que tú y los chicos habían tenido, una "reunión"
- Si bueno, invite a los demás a convivir un rato – dijo acariciando su espalda - ¿Ya te he dicho que hueles exquisito? – ella sonreía cuando levanto su mirada
-No trates de cambiar el tema
-No lo hago, solo lo mejoro – con su otra mano atrajo a Sakura a su boca besándola, y acercándola más a él - ¿Sabes cuánto te extrañe Sakura-chan?
-¿Por qué no me muestras?
Los ojos de ambos estaban dilatados por su encuentro anterior, pero eso solo hacía que tuvieran más deseo y pasión. Esa noche hicieron el amor tanto como sus cuerpos aguantaron. Para Sakura, esa noche tenía algo diferente, como si Naruto y ella no se hubieran visto en siglos, sus pensamientos se vieron cortados por la presencia de Hinata, hace varios días que la veía cercas de su casa, cuando Naruto la recogía del hospital, incluso cuando entrenaban juntos y al momento de ir hacia ella, ella giraba a otra dirección. Hace tiempo no era extraño verla seguido, pero desde que inició su relación con Naruto ella dejo de aparecerse, hasta ahora.
Sakura se encontraba caminando hacia su casa, había sido un día difícil como medic-ninja, a eso sumarle que Kakashi la necesitaba para una misión dentro de dos días, lo único que podía hacer era arrastrarse hacia su hogar, llegar a la habitación e invernar hasta la hora de salir a su misión, se preguntaba si Naruto estaba en casa, así podía mandarlo a comprar comida. La sonrisa de Sakura se perdió cuando vio a Hinata tocar la puerta de su casa, iba a hablarle hasta que vio como Naruto abrió la puerta y la metió a su casa demasiado rápido. El corazón de Sakura empezó a latir a mil por hora.
La voz de Naruto se hace más clara con cada paso que da, escucha como le pregunta por qué está en su casa, tomando el picaporte para abrir la puerta, Sakura se queda congelada.
-Naruto- kun, yo… yo, ¡te amo!
-No digas eso, lo que sientes por mí, no, tu no… yo estoy con Sakura-chan, y ella puede llegar en cualquier momento, por favor vete de mi casa – Naruto ni siquiera sabía por que la había metido a su casa, solo sentía que tenía que hacerlo.
Sakura iba a abrir la puerta para ayudar a Naruto, pero…
-¡Le diré a Sakura lo que paso en la fiesta!
Nunca había escuchado a Hinata gritar y eso solo provoco que se conmocionara más.
-¿A qué te refieres con eso Hinata? Tu no estuviste en esa fiesta, ni siquiera hemos convivido lo suficiente, entiende que ahora mantengo una relación con Sakura-chan – empezaba a desesperarse por la situación
-Naruto-kun, como puedes decir eso- su voz sonaba ahogada- Estoy embarazada- su voz sonó más que un susurro, un susurro que Naruto y Sakura oyeron perfectamente, en automático Sakura abrió la puerta rebelando su identidad a Hinata y a un asombrado Naruto.
-Naruto- los ojos de Naruto pasaron de sorpresa a un terror profundo
-Sakura- alcanzo a susurrar
-Estoy embarazada y es tu hijo Naruto-kun, puedes comprobarlo Sakura-chan- Al momento de decir su nombre Hinata no pudo más que bajar la vista. Sakura sabía que con solo poner su mano en su vientre lo sabría, pero afirmarlo no solo destruiría el mundo de Naruto sino también el suyo. ¿Cómo había pasado? ¿Cuándo? Sakura no pudo seguir en ese lugar y sin más se marchó, con un Naruto incapaz de moverse y una Hinata con la cabeza abajo, pero con una pequeña sonrisa.
Sakura al llegar a casa de Ino, dio unos pequeños toques, cada uno sin menos fuerza, cuando Ino abrió encontró a su mejor amiga con la mirada perdida, ya en la habitación de la rubia Sakura empezó a decir todo, no para comunicarlo, más bien para reafirmar todo lo que había pasado.
