Capítulo 15

Sin ninguna duda de que Hiashi estaba manipulando mentalmente a Hinata, Naruto pasaba más tiempo en la casa que compartían. Junto con Shizune, hacía turnos para nunca dejarla sola. Desde que toda Konoha estaba enterada de la boda, Hiashi dejó de visitarlos.

La gran pregunta para los otros clanes y el Hokage era: ¿con qué intención hacía eso Hiashi? Pronto se convertiría en uno de los clanes más poderosos del mundo ninja. Con Naruto dentro de la familia y su hijo, su puesto político subiría.

Naruto caminaba en dirección a la casa de Shikamaru. Un ninja había aparecido en su casa diciendo cuán urgente era lo que tenía que decirle. Si bien sabía que era algo urgente, no tenía ánimo de nada. Se detuvo frente a la puerta, pudo sentir más chakras, tocó el timbre con desgano.

La puerta fue abierta por una rubia molesta. No hubo saludos, sus ojos recorrieron su apariencia, al llegar a sus ojos pudo notar como por un segundo se mostraron con tristeza. Después de ello, dio media vuelta y lo dejó solo. A Naruto no le importó, llevaba meses sintiéndose triste, sin embargo, no era excusa para no hacerle frente al futuro y a sus deberes.

Al cerrar la puerta tras de sí, entró a lo que sabía era la sala principal. Ahí se encontraban los líderes de clanes, más Gaara, Temari y el Hokage. Todos lo miraban mientras entraba y se sentaba en el lugar más cercano.

—Sí que estás radiante, Naruto —Gaara se acercó para tocar su hombro en señal de saludo y apoyo. Se paró a un lado de él y miró directamente a Temari.

Ella, al sentirse observada, decidió callar, no por temor a hablar. Lo hizo por compasión. El gran héroe de la cuarta guerra ninja estaba frente a ella. Roto. Lucía delgado y pálido, su cabello grasiento y largo le sumaban años. Se veía sin fuerza, agotado… triste.

Ino, al notar el comportamiento de su amiga, estaba dividida entre si hablar o no. Buscó con la mirada a Shikamaru. Este, sabía que su compañera lo estaba observando, pero él se encontraba pensando. Tres segundos hicieron falta para que tomara su decisión.

—Creemos que alguien más está manipulando al clan Hyuga, o al menos a Hiashi.

Temari e Ino aguantaron la respiración, los ojos de ambas estaban sorprendidos. No podían creer lo que Shikamaru había dicho. La decisión había sido tomada. Ino se sentó de inmediato con los ojos llorosos. El que no hubiera mencionado nada del embarazo de Sakura solo significaba que Naruto, en todas las posibilidades, perdería la cabeza, que su dolor solo haría que lo perdieran a él en su intento de encontrar a Sakura.

Temari miró a Gaara. Ellos cuatro eran los únicos que sabían la verdad acerca de Sakura. Gaara observó a Naruto; él no lo sabía, pero muy pronto sería padre de no solo un bebé, sino de dos.

La conversación siguió en torno a lo mencionado por Shikamaru. Todos tenían al menos una opinión que dar. Lo más relevante era lo que motivaba a Hiashi a hacerle todo eso a su hija. Eso siguió hasta el atardecer. Al marcharse la mayoría, solo quedaron Ino, Temari, Gaara, Shikamaru, el Hokage y Naruto.

—¿Cómo se encuentra Hinata? —preguntó Shikamaru sentándose enfrente de Naruto.

—Bien, volvió a ser ella misma.

—¿Hiashi sigue sin visitarlos? —esta vez fue el Hokage el que preguntó, pero sus ojos estaban puestos en Shikamaru. Desde que había llegado, había notado un comportamiento diferente en él. Notó cómo no dejaba de ver a Naruto, cualquier palabra o movimiento, como si estuviera conociendo a su enemigo.

—Mh. ¿Es todo lo que tenía que saber por hoy? —La pregunta del rubio sacó de su estudio a Shikamaru. Naruto había percibido a Shikamaru, y no solo eso, sino que al preguntar si era todo lo que tenía que saber, le estaba dando el poder absoluto de ocultarle cosas.

—Es todo —dijo Shikamaru, esperando que Naruto lo enfrentase y le hiciera decir la verdad.

—En ese caso, me voy.

Sus pisadas sonaron cansadas desde que se levantó, hasta cuando se escuchó el ruido seco de la puerta abrirse y cerrarse.

—Asumo que a tu Hokage sí le dirás lo que está sucediendo.

—Supongo que esa fue la razón del porqué el hombre más ocupado de Konoha sigue en mi casa.

Kakashi se sentó en el lugar vacío que había dejado Naruto. Mientras que Gaara, con su arena, creaba una capa casi imperceptible para el ojo humano para que nada de lo que se dijera en esa habitación saliera de ahí.

Eso solo logró que todos los presentes se mantuvieran alerta. Ninguno de ellos sabía lo que pasaría de ahora en adelante.

—Es acerca de Sakura.

La respiración de uno de ellos abandonó su cuerpo.

—¿Está muerta?

—No.

El aire volvió a sus pulmones.

—¿Entonces?

—Sakura está embarazada y Naruto no lo sabe.

—¿La información es verdadera?

—Lo es —habló la mejor amiga de Sakura.

—¿Quién más lo sabe?

—Fuera de nosotros, solo Neji y el doctor que le hizo la prueba.

—El médico no hablará —mencionó Gaara.

—¿Neji?

—Lo sé —dijo Shikamaru, sabiendo lo que Kakashi estaba pensando.

—Si Neji lo sabía, existe una posibilidad de que todo lo que pasó haya sido planeado por Hiashi: el que ella no aparezca, el que Sasuke no la encuentre —habló en voz alta Gaara.

—Aún no puedo decir que eso es un hecho, pero claro que es una gran posibilidad. Ni Neji ni Sakura pueden moverse en dimensiones. Y como sabemos, los Hyuga esconden varios secretos acerca de sus habilidades.

—Hay una posibilidad —todas las miradas cayeron en Kakashi—. Tsunade tenía una relación muy cercana con Katsuyu; ella era capaz de llevarla a su dimensión, solo que esta no es una dimensión.

—¿Cómo que no es una dimensión? —preguntó Ino.

—El Bosque Shikkōtsu —susurró Shikamaru.

—Sí. Este bosque solo aparece ante personas que no tienen ningún chakra; es un lugar donde los humanos pueden estar a salvo.

Ino no pudo aguantarse la felicidad, una gran sonrisa apareció en su rostro.

—¿Qué esperamos? Vamos de inmediato.

—No se puede llegar a ella.

—¡¿Qué?! ¿Por qué no?

—Este bosque fue diseñado por las babosas; ninguna persona con chakra puede pasar o siquiera tener idea de que existe un lugar así. Era el escondite perfecto de Tsunade —habló Shikamaru.

—¿Cómo sabes de este lugar, Shikamaru?

—Me lo contó en una ocasión donde estaba un poco tomada.

—En ese caso, Katsuyu nos puede llevar. Podemos traer de vuelta a Sakura —mencionó Ino.

—Nadie, aparte de Tsunade o Sakura, puede invocar a Katsuyu.

—Podemos hablar con Shizune; seguramente ella sabrá...

—No solo se necesita invocar a Katsuyu —interrumpió Kakashi—, también se debe tener una fuerte reserva de chakra, el suficiente para romper todas las barreras que diariamente crean las babosas —destacó Kakashi—. Es el lugar más seguro y pacífico del mundo; varios ninjas han querido hacerse de ese lugar, y ya que no lo consiguieron, con el tiempo se volvió cada vez menos conocido, hasta llegar a pensar que ese lugar no existe.

—Pero existe, solo tenemos que saber dónde está. Shikamaru puede liderar la misión. Sasuke, seguramente él sabrá cómo lograr llegar a ese lugar, si todos...

—Ino —habló Kakashi—, ese lugar prácticamente no existe. Además, es solo una posibilidad. Si los Hyuga tienen a Sakura... —cerró sus puños y se levantó del sofá—. Shikamaru, encárgate de esto. Espero en mi oficina un reporte diario de cómo va la investigación.

Shikamaru asintió mientras Kakashi salía de la casa.

Al encontrarse fuera de la casa de los Nara, Kakashi se permitió sentirse frustrado. En un movimiento silencioso y veloz, apareció en su oficina.

Claro que estaba preocupado por su alumna. Sasuke no le había dado siquiera alguna prueba de que siguiera viva. Eso, sumado a que tenía que hacerse cargo de una aldea, no le dejaba tiempo para pensar más en ella. Con uno de sus alumnos viviendo un martirio, el otro fuera de la aldea buscando cualquier información, la aldea, los aldeanos... se sentía mal, de nuevo, por dejar a Sakura en último lugar.

—Siempre encuentras el tiempo perfecto para aparecer —mencionó Kakashi, viendo la aldea desde la ventana.

—Mh. Me lo dicen con regularidad —se adentró a la oficina Sasuke.

—Tengo información, que a mi parecer parte de ella ya tendrás conocimiento.

—¿Sakura?

—Sakura.