Hola! Nuevamente aquí trayéndoles otro capitulo de esta historia de amor lento jeje. Como siempre, aliento a que dejen un comentario. Bueno, malo, me encanta leerlos!💖 De ante mano me disculpo por haberlos hecho esperar y reitero que no es mi intension abandonar la historia, tal vez tome algunas semanas en armar el capi pero les aseguro que trato de dar lo mejor de mi para que lleve una buena estructura y que haga sentido. Sin mas, disfruten el capitulo❤️

CAPITULO 13: La vida es un arco iris que incluye el negro.

Hinata esa madrugada atravesó las grandes puertas que daban al complejo Hyuga. La aldea para ese momento aún se encontraba en completa obscuridad por lo que las calles eran iluminadas por los postes de luz, así como también por las casas cercanas. Hacía más de una semana que había regresado a su antiguo trabajo en el hospital de Konoha. Entre turnos dobles, poco descanso, y sus confundidos sentimientos le había sido casi imposible pensar en su futuro.

De alguna forma, sentía que si su mente se mantenía ocupada entonces su cabeza dejaría de vagar hasta cierto azabache con sonrisa altanera que le causaba mariposas en el estómago. Ya que la actitud que Sasuke le había dado en su último encuentro le habían hecho sentir terriblemente mal. Era una sensación de rechazo que, aunque había tratado de darle una excusa por la cercanía que habían compartido durante los últimos meses, de igual manera era evidente que no la quería cerca. Por lo que le había pedido a Tsunade que le permitiera cubrir otro turno con la excusa de que quería aprender más. No rogaria, no confesaría sus sentimientos como lo había hecho en varias ocasiones con Naruto.

Tres razones importantes eran que una, el Uzumaki no merecía esa traición después de enfrentar a su padre al pedirle su mano en matrimonio. La segunda era que el Uchiha jamás le había dado una razón para haberse enamorado y la tercera era que ambos shinobi eran mejores amigos. A Hinata le era imposible pensar que pudiera causar algún tipo de conflicto entre ellos, aunque a decir verdad Sasuke parecía el tipo de chico que no le daría la oportunidad a nadie de estar con él. A su parecer, el Uchiha se encontraba tan cómodo solo que le era imposible imaginarlo con ella o con alguien más. De igual forma, era mejor así. Se mantendría lo más alejada posible de él y al margen para evitar cualquier confusión en su corazón hasta que pudiera reunirse nuevamente con Naruto.

La Hyuga iba tan metida en sus pensamientos que no percibió que alguien corría a toda velocidad tras de ella hasta que sintió una mano sobre su hombro, que la hizo sobresaltarse. Y temiendo que fuera algún enemigo, activo su Byakugan mientras se colocaba en posición de ataque, pero al ver de quien se trataba acabo relajándose.

-Lo siento Hinata! -Shoto se disculpó con una risita nerviosa. – Grite varias veces tu nombre, pero parecías no escucharme... en verdad siento haberte asustado...-susurro el Hyuga haciendo una reverencia ante la mayor. –

Hinata se llevó la mano al pecho riendo ante la situación. No sabía si se debía a la falta de sueño, pero últimamente se sentía observada y la última vez que había tratado de investigar solo se había encontrado con un gato negro que rebuscaba en la basura.

-Es mi culpa, venia pensando en algunos pendientes del hospital. ¿Vas a alguna misión? -pregunto la Hyuga mirando al chico mientras ambos retomaban su camino. –

-Si, partiremos a Suna por víveres y resguardaremos los que Konoha intercambiara. Ahora que los cultivos están dando frutos. -respondió el de ojos perla. -

-Entiendo...-susurro la chica. -

Shoto miro fijamente a Hinata por unos segundos, no había tenido oportunidad de hablar con ella desde la severa decisión de Hiashi. Luego sus ojos vagaron por los edificios cercanos mientras metía las manos en los bolsillos de sus pantalones.

Los dos Hyuga caminaron unos minutos más en completo silencio hasta que él de la cicatriz en el cuello decidió romperlo.

-Hina...-comenzó Shoto. –

Hinata volteo a ver al otro Hyuga para hacerle saber que tenía toda su atención. El chico trago saliva.

-Estas segura de lo que harás? Digo, es un acto de amor lo que estás haciendo por Hanabi, pero tu vida y tus habilidades quedaran limitadas... Sin contar que dejaras de tener el apoyo del clan Hyuga... yo no puedo evitar sentirme culpable por esto... y te veo tan segura de tu decisión...-Shoto apretó los puños. – Tanto amas a Naruto para soportar una vida sin tu familia? -los labios del chico temblaron ligeramente.

La Hyuga abrió mucho los ojos ante la declaración del menor, Hinata podía sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas, pero sin importarle dejo que estas salieran libres. Limpiándolas una vez que rodaron hasta sus mejillas y tomando el brazo del otro Hyuga. Lo miró fijamente.

-Si...-susurro. – mi hermana es más importante que todo esto, no permitiría que ella sufriera un destino tan cruel y lejos de ti...-la de ojos perla llevo una de sus manos hasta la mejilla del más alto, dándole una cálida sonrisa. – lo mejor que pueden hacer por mí, es ser felices. De igual forma siempre pueden visitarme cuando gusten. –

Shoto asintió levemente, colocando su mano sobre la de Hinata. Extrañamente pudo sentir que hablar con la chica era como hablar una hermana mayor, tal vez fuera solo su imaginación porque al final del día eso terminaría siendo una vez casado con Hanabi.

Los dos Hyuga siguieron su camino mientras platicaban animadamente. Hasta que se despidieron una vez que estuvieron cerca del hospital de Konoha donde Hinata le deseo suerte a su ahora hermano político.

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Kakashi llego a su oficina, dejando varias carpetas sobre el enorme escritorio de madera. Procediendo luego a darle un sorbo a su café negro mientras se encargaba de levantar las persianas del enorme ventanal que daba una perfecta vista hacia la aldea oculta entre las hojas. El hokage se quedó mirando fijamente el panorama, jamás hubiera pensado que se pudiera respirar tanta paz no solo dentro de la aldea si no fuera de esta. Dio un suspiro para tomar asiento finalmente en su escritorio y cuando se disponía a comenzar a leer los informes. La puerta se escuchó varias veces.

-Adelante! -el Hatake alzo la voz lo suficiente para que la persona fuera de la habitación pudiera escucharlo. –

Shikamaru abrió la puerta de la oficina mientras bostezaba sonoramente.

-No pensé encontrarte tan temprano en la oficina; ¿te caíste de la cama? -pregunto el consejero, dejando varios papeles sobre el escritorio del hokage.

Kakashi solo pudo reír bajo la máscara, bajándola, le dio otro sorbo a su café.

-Algo así, pero de hecho estoy adelantando algo de trabajo para cuando tengamos que partir a Suna. No quiero que Tsunade me grite cuando regrese. -comento divertido el de cabello blanco. –

El Nara se estremeció de solo recordar los gritos de la Senju.

-No me lo recuerdes...-susurro el de la coleta. Recordando el ave mensajera que había llegado minutos atrás. – Hiashi Hyuga pidió hablar contigo antes de la junta con el consejo. -Shikamaru cruzo los brazos. –

El Hokage alzo ambas cejas ante la sorpresa; ¿acaso el Hyuga había tomado la decisión de dejar que Hinata se comprometiera con Naruto? Se pregunto mentalmente se recargaba en la silla. No esperaba que el hombre tomara un mes y medio en responderle, pero era mejor antes que viera al Uzumaki. De esa forma podría darle una buena noticia cuando se reunieran.

Shikamaru al ver que Kakashi se perdía en sus pensamientos, bufo con pesadez.

-Que fastidio. – gruño por lo bajo. -

Este gesto pareció llamar la atención del sexto porque rápidamente alzo la mirada hacia el Nara.

-Le digo que estarás ocupado? -pregunto el de la coleta con un tono de enfado. –

Kakashi suspiro.

-Crees que sea para algo serio? -comenzó a hojear los papeles distraídamente.

La mirada del consejero se desvió hasta el gran ventanal.

-Sinceramente lo dudo, parece que no se cansa de quejarse solo porque el Uchiha respira en las juntas del consejo...-comento divertido. –

El Hatake rio ante el comentario del Nara. La mayoría de las veces Hiashi lo visitaba para darle quejas sobre cosas sin sentido, opiniones sobre cómo manejar la aldea, y Sasuke Uchiha. Las dos primeras podía tolerarlas, pero lo que tenía que opinar sobre su antiguo alumno era por demás absurdo. El hombre pensaba que lo mejor para todos era desterrarlo, ya que creía que tenerlo en el consejo era una falta de respeto.

-Hazle una cita, quiero saber si el cabello largo de Sasuke le molesta. – soltó. –

El consejero asintió.

-Bajo tu responsabilidad. -advirtió-

El hokage asintió, volviendo a acomodar la máscara sobre su rostro y cuando estaba a punto de darle una instrucción a su consejero. Se escucho como alguien tocaba a la puerta. Shikamaru quien se encontraba cerca de esta, la abrió. Dejándose ver la figura del Sasuke.

-Uchiha. – Saludo el Nara, mirando luego a Kakashi. – Iré a asegurarme que los documentos de los víveres que vamos a exportar estén en orden. Con permiso. -El de la coleta salió de la habitación. Dejando a los dos hombres solos.

Sasuke camino hasta una de las sillas para tomar asiento frente al hokage, quien se encontraba firmando algunos documentos.

-Tienes algo para mí? -pregunto el Uchiha recargando el codo sobre el escritorio mientras su barbilla descansaba en el dorso de su única mano.

El hokage miro fijamente a su exalumno, dándose cuenta de que su cabello lucia demasiado húmedo.

-Por el momento solo tengo estos formularios de los señores feudales que asistirán a la final de los exámenes chūnin. Necesitan escoltas, de preferencia de rango Jōnin. – indico Kakashi, dándole varias carpetas al chico.

-No me digas; ¿apostaran entre ellos para llenarse más los bolsillos de dinero? -soltó el azabache con burla mientras ojeaba el catálogo de los Jōnin con más experiencia. Dándose cuenta de que casi todos sus compañeros habían alcanzado este rango a excepción de Naruto y él.

-Algo así... para ellos ver a los nuevos talentos es como asegurarse de que estarán protegidos. -el peli blanco alzo los hombros. ¿Luego formo una picara sonrisa en sus labios, recargando sus codos en el escritorio para estar más cerca del Uchiha – Y dime Sasuke... has visto a la bella Hinata? -pregunto.

El Uchiha apretó el papel con fuerza al escuchar el nombre de la Hyuga. Sintiendo un ligero escalofrió que le recorrido la espalda. Dividido entre si golpear al hombre frente a él o solo mandarlo a otra dimensión. Alzo la mirada de los papeles que tenía en la mano para mirar al hombre con completo fastidio.

-No...- admitió. –

El Hatake ensancho la sonrisa ante su cometido, más solo asintió. Volviendo a su trabajo.

El vengador caído bajo nuevamente la mirada para hacer algunos apuntes en las solicitudes de los feudales, asegurándose de elegir a los shinobi que concordaran con el nivel de importancia de cada uno de los acaudalados. Por alguna razón su curiosidad lo llevo a mirar en la sección de los chūnin, donde rápidamente encontró a Hinata junto a su más reciente fotografía.

Desde el incidente en la azotea, había evitado cualquier tipo de contacto con ella, pero le había resultado casi imposible. Por alguna razón cada madrugada antes de ir a entrenar, terminaba por seguirle los pasos hasta el hospital. Era como su pequeño gusto culposo y bueno, después de todo el idiota de Naruto le había pedido que la cuidara. Era lo mínimo que podía hacer por él. Además, si lo veía con otros ojos estaba cumpliendo su decisión de no acercarse a la mujer.

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Era cerca de medio día en Suna, el sol se encontraba en su punto más alto y el calor era casi insoportable. Naruto se cubrió la frente con el pulgar e índice, dejando que la palma de su mano le diera un poco de sombra a sus ojos con la intención de que estos no fueran completamente cegados ante los rayos del sol.

Toda la mañana había estado entrenando a Konohamaru junto a su equipo mientras que Shino lo hacía con otros tres semi-finalistas de Konoha. En todo ese tiempo había tratado de acercarse a Sakura nuevamente, había decidido que la trataría nuevamente como antes para evitar que la Haruno pudiera sentirse incomoda en su presencia. Cosa que su antigua compañera de equipo había tomado de forma muy positiva. De esa forma evitaría también levantar sospechas con los involucrados en la organización del evento. Sobre todo, con el Aburame quien parecía sospechar de ellos.

-descansemos un poco! – grito el de ojos azules para llamar la atención de los tres chicos que se encontraban a varios metros de él.

Naruto Tomo asiento cerca de una gran sombra artificial que proveía la enorme mansión del Kazekage. Los tres chicos al escuchar el grito del Uzumaki rápidamente corrieron hasta donde este se encontraba para sentarse junto a él. Disfrutando también de un merecido descanso.

Konohamaru quien era el único que se había recostado sobre el pavimento, miro al rubio de reojo con una pequeña sonrisa.

-Onii-chan, con este entrenamiento crees que esté listo para vencer a ese chico de la roca? -pregunto el menor mientras se quitaba la banda ninja de la frente. Limpiándose el sudor con el dorso de la mano.

El rubio quien en ese momento tenía los ojos cerrados, los abrió ligeramente para sonreírle al menor. Dibujándosele en los labios una gran sonrisa.

-No dudes de ti, es más. – miro a los otros dos que escuchaban atentos. – No duden de sus capacidades, hemos entrenado sus fortalezas y también trabajado en sus debilidades. Tengan más confianza en sí mismos, porque yo estaré ahí apoyándolos. -Naruto alzo el puño provocando que los otros tres lo hicieran también, dando un grito al unisonó.

Sakura quien había escuchado todo sonrió ante las palabras de aliento que su amigo le estaba dando a los preadolescentes. Estaba segura de que Naruto había sembrado en los menores esa llama que los empujaría a ser grandes shinobi.

-Así que aquí estaban! – la peli rosa decidió interrumpir la plática motivacional haciendo que los cuatro presentes la miraran atentos.

La ninja medico les dedico una sonrisa. Naruto rio nervioso pero sus brillantes ojos azules buscaron los jades de la Haruno.

-Justo estamos tomando una pausa, el calor nos estaba matando...-respondió el Uzumaki mientras se ponía de pie.

Sakura retrocedió por inercia al ver que su amigo se acercaba mas no borro la sonrisa.

-Gaara pidió que trajeran refrigerios para todos en el salón principal, eso ayudara a refrescarlos. – luego los ojos de la medico escanearon el lugar. – donde esta Shino? -pregunto curiosa. –

-Eso suena muy bien; ¿no es verdad chicos? – pregunto el rubio en voz alta llevándose las afirmaciones de sus alumnos. Tomándose la barbilla. -creo que esta del otro lado. –

Konohamaru sabiendo que a su mentor le gustaba Sakura, sonrió y luego busco la mirada de sus compañeros. Los dejarían solos para que pudieran hablar mejor.

-Nii-chan! -alzo la voz el Sarutobi- Nosotros podemos hablarle a Shino-sensei y los encontramos en el salón principal. -Sugirió. -

El Uzumaki ante la sugerencia formo una sonrisa zorruna.

-Me parece una excelente idea; ¿no es así Sakura-chan? -pregunto Naruto sin dejar de ver a la Haruno.

La medico miro al rubio fijamente sin estar muy convencida de quedarse a solas con él. Luego asintió ligeramente para comenzar a caminar a donde el grupo ya los estaba esperando. Sintiendo como Naruto a seguía muy de cerca.

El de ojos azules se colocó a la par de su compañera, alzando los brazos para estirarlos de forma distraída. Aunque no dijeran nada ambos se encontraban nerviosos de quedarse a solas pues desde el "incidente" no habían tenido esa oportunidad. El Uzumaki miro de reojo a Sakura para carraspear ligeramente, llamando la atención de esta.

-Sakura...-comenzó el rubio. – Siento haber sido tan insistente, creo que te puse en una situación bastante incomoda. -Naruto se rasco la mejilla nervioso ante lo que la medico pudiera decir.

La peli rosa bajo la mirada, luego miro al frente con una pequeña sonrisa. Alegrándose de que finalmente, podían dejar ese tema por la paz para volver a enfocarse en su amistad. Llevando un puño al aire, golpeo al chico en el brazo sin mucha fuerza.

-Naruto... gracias. Por un momento pensé que perdería tu amistad. - Sakura sonrió. – Aun así, fue divertido...-susurro en un tono pícaro.

El Uzumaki hizo un puchero por el "golpe" pero ante el ultimo comentario sonrió, acariciándole con el dedo índice la mejilla a la de ojos verdes quien bajo la mirada con un sonrojo. Tal vez la Haruno dijera lo contrario, Naruto estaba seguro de que si la besara en ese momento. Sakura seguramente le correspondería sin dudarlo. Ambos cruzaron miradas y rieron cómplices.

En ese momento Shino aparecía con su típico porte serio, había mirado todo desde la lejanía y esos dos cada vez le parecían más una pareja que un par de buenos amigos.

-Me encantaría que compartieran el chiste, digo, para yo también reírme. -comento el Aburame en una voz bastante seria. -

Naruto y Sakura voltearon al mismo tiempo cuando escucharon la sepulcral voz del maestro. El rubio se revolvió el cabello tratando de ocultar su frustración mientras que la Haruno simplemente rio nerviosa. Shino movió la cabeza en negativa mientras se abría paso entre sus excompañeros de academia para finalmente entrar al recinto.

-Le pasa algo? -pregunto la ninja medico mirando con preocupación al Uzumaki. – Tú crees... que...-

El de ojos azules negó con la cabeza. Interrumpiendo a la chica.

-No le hagas caso, aún está enojado porque les doy demasiados descansos a mi equipo durante los entrenamientos. -mintió, el Uzumaki estaba seguro de que, si le decía a Sakura sobre lo que realmente pensaba el Aburame, no volvería a tener nada con ella.

La peli rosa se quedó intranquila sabiendo que Shino era muy unido a Hinata, pero aun así no le menciono nada al rubio.

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Sasuke había estado trabajando toda la mañana junto al Hokage y ahora se encontraba mirando por el gran ventanal de la oficina. Sus pensamientos sin ninguna sorpresa se encontraban directamente asociados con una cierta chica de ojos luna.

El Uchiha chasqueo la lengua con fastidio al darse cuenta de lo que estaba haciendo. ¿Acaso no era suficiente verla de lejos como para que ahora viviera en su cabeza? Se paso la mano por el cabello como tratando de disipar sus pensamientos mientras gruñía cosas inentendibles.

Kakashi quien se encontraba redactando un documento, alzo la vista al escuchar como su exalumno murmuraba maldiciones provocando que soltara una risita divertido.

-Te encuentras bien o hay alguien que tortura tu mente? -pregunto el Hatake con cierta malicia sin borrar la sonrisa de sus labios.

El Uchiha frunció el ceño con molestia, mirando de reojo al hombre a sus espaldas y dándose la vuelta tomo asiento en el marco de la ventana.

-No sé a qué te refieres. - gruño el azabache. –

El Hokage giro la silla para ver el rostro de Sasuke, quería ver la reacción ante la siguiente pregunta que le haría.

-Ahh..-Kakashi cruzo los brazos.- Y no será que extrañas a Hina-chan?-pregunto en un tono pícaro.

El azabache miro al hombre como tratando de exterminarlo con la mirada. Dando un suspiro al final, se incorporó para caminar a la pequeña sala con la que ahora contaba la oficina del Hokage y sin dar ninguna clase de explicación o respuesta. Simplemente se recostó en uno de los muebles para cubrir su rostro con el antebrazo.

El peli blanco al ver la "rabieta" del Uchiha simplemente rio por lo bajo. Seguramente para estas alturas ni el mismo sabía lo que sentía y eso estaba bien porque quería decir que finalmente, Sasuke se estaba permitiendo sentir. El Hatake hubiese querido que su exalumno le hubiera dado esa oportunidad a Sakura, pero también entendía que la química no surgía a la fuerza. Dando un suspiro, volvió a sus labores.

Shikamaru en ese momento entraba en la oficina pareciéndole extraño que el Uchiha no estuviera ahí, pero aun así no lo menciono.

-Hiashi-san, está afuera. ¿Lo hago pasar? – El Nara pregunto mirando a Kakashi quien se encontraba trabajando.

El Hokage alzo la vista de los documentos para mirar de reojo al sofá. Sasuke parecía estar dormido y por la posición en la que se encontraba era poco probable que el Hyuga se diera cuenta de su presencia.

-Hazlo pasar. -respondió alzando la voz lo suficiente para que el azabache pudiera escucharlo. Realmente no creía que Hiashi estuviera ahí para contarle algo importante.

El vengador caído escucho la plática entre el hogake y su asistente para solo cerrar los ojos con la esperanza de dormir un poco. No estaba en sus planes escuchar una plática que sinceramente no creía que le interesara.

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Kiba caminaba por los pasillos del hospital de la aldea mientras buscaba a Hinata con la mirada. ¿Su intención? Invitarla a salir. Ahora que sabia del "compromiso" de su excompañera con un miembro de su familia, estaba más que dispuesto a conquistarla, aunque supiera que el corazón de la Hyuga pertenecía a Naruto desde hacía mucho tiempo.

Cuando la mirada del chico logro encontrar a la de ojos perla, una sonrisa se dibujó en sus labios. Dejando que sus pronunciados colmillos a la vista.

-Hinata! -Saludo acercándose a la chica quien en ese momento se encontraba saliendo de uno de los consultorios.

La Hyuga al escuchar su nombre sonrió enormemente al ver de quien se trataba y acercándose al Inozuka, correspondió al abrazo que este le ofrecía.

-Hola Kiba-kun. ¿Paso algo? -pregunto consternada al pensar en que su excompañero pudiera estar herido.

El Inozuka se rasco la nuca con nerviosismo mientras en su rostro aparecía un ligero sonrojo.

-No, de hecho, estoy aquí...-titubeo un poco. -porque quería inviarte a comer. Sera que estas libre? -

La de ojos perla no se sorprendió ante la invitación de su amigo, pero aun así asintió.

-Llegas en buen momento, porque justo iré a la cafetería. Vienes? -pregunto la Hyuga ladeando la cabeza al tiempo que dejaba que su largo cabello se esparciera por su espalda.

Kiba no dudo en admirar la belleza de Hinata, era increíble que en el tiempo que había estado fuera. La chica se hubiera puesto más atractiva que antes.

-Claro que sí, ¡No podría desperdiciar la oportunidad de probar el mejor platillo del hospital de Konoha! -agrego divertido el Inozuka.

Ambos chicos caminaron por los pasillos del hospital hasta perderse en las puertas del elevador. Una vez dentro, Kiba presiono el botón que los llevaría hasta el piso donde se encontraba el comedor.

Varios pisos antes de llegar a su destino, las puertas se abrieron dejando ver a Kurenai quien llevaba a su hija Mirai de dos años en sus brazos. La niña al solo ver a los dos adolescentes, alzo las manitas con una gran sonrisa.

-Hola chicos! ¡Que sorpresa encontrarlos por aquí! – Kurenai entro al elevador, recibiendo un abrazo por parte de sus dos exalumnos.

El Inozuka rápidamente comenzó a jugar con la pequeña, mientras Hinata le acaricio la mejilla.

-Vamos a comer algo a la cafetería; ¿y tu sensei? -pregunto la Hyuga curiosa. –

-Venimos a un chequeo de rutina para Mirai...-respondió la de ojos rojos mientras una sonrisa aparecía en sus labios al ver a Kiba jugar con su hija.

Después de un pequeño sonido que alerto al grupo, las puertas volvieron a abrirse dejando ver la zona de pediatría. Sin más, Kurenai tomo la pañalera del suelo para colocarla sobre su hombro.

-Chicos, no se olviden de visitarme de vez en cuando. – comento la Yuhi antes de cruzar las puertas del elevador.

-Claro que si sensei, pasaremos pronto y esta vez con Shino. – Kiba se despedía, moviendo la mano. Gesto que rápidamente Mirai imito. Provocando una risita en el Inozuka.

La Hyuga le tomo el hombro a la mayor antes de que saliera.

-Podría pasar a visitarla esta tarde? -pregunto la de ojos perla de forma tímida.

La mujer de ojos rojos sintió la voz de su exalumna a punto de quebrarse junto a esa mirada de desesperación, por lo que rápidamente accedio. Sintiéndose tremendamente preocupada por la chica.

-Hina...-susurro la mayor, acariciándole la mejilla a la Hyuga. – pasa cuando salgas del hospital, yo estaré esperándote. ¿Está bien? -respondió de forma casi maternal para luego salir del elevador.

La de ojos luna simplemente asintió mientras luchaba por retener las lágrimas, mientras veía como nuevamente las puertas se cerraban.

La verdad era que necesitaba hablar con alguien, desahogarse de todo lo que le estaba pasando tanto en lo familiar como en lo romántico. Estaba tan confundida y había tratado de llenarse de trabajo para distraerse, que ahora todo eso más el cansancio le estaban pasando factura.

-Pasa algo Hina? -pregunto el Inozuka consternado mientras le tomaba el hombro a su amiga.

Hinata solo negó con la cabeza mientras le daba una pequeña sonrisa al chico.

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Shikamaru salió de la oficina del Hokage, mirando como Hiashi esperaba impaciente. El Nara lo miro con su cara típica de cansancio mientras el hombre simplemente lo miraba con mala cara.

-El Hokage dice que puede pasar Hiashi-san. -El de la coleta abrió la puerta con la intención de permitir que el mayor entrara.

El Hyuga suspiro pesadamente al escuchar al consejero.

-La idea de tener una cita con el hokage es pasar rápidamente, no esperar a que a ti te dé la gana de avisarle. – gruño el de ojos perla.

-No volverá a pasar Hyuga-san...-susurro Shikamaru mientras rodaba los ojos con fastidio. El hombre era tan desquiciadamente metódico y exigente, que le costaba mantener la compostura frente a él.

-Siempre dices eso...-mascullo entre dientes el mayor mientras cerraba la puerta tras de él.

Una vez dentro de la oficina, Kakashi se puso de pie para recibir al Hyuga como se "merecía". Haciendo luego una reverencia mientras volvía a tomar asiento, invitando luego al otro a hacerlo también.

-Y dígame Hiashi, ¿que lo trae por aquí? Sera que ah pensando en la propuesta de matrimonio entre Naruto y Hinata. – el Hatake alzo la voz para que Sasuke pudiera escucharlo. Algo que pareció funcionar porque el Uchiha se tensó ante el nombre de la chica.

El Hyuga rio ligeramente mientras se acomodaba mejor en la silla.

-Algo así Kakashi. –

El peli blanco sonrió bajo la máscara, colocando los codos sobre el escritorio para recargar el mentón sobre sus manos.

-Muero de ansias porque me cuente los detalles...-comento divertido el hokage. Riendo un poco, cosa que imito el hombre sentado frente a él. –

-Bien, te contare. -Hiashi suspiro. Entrelazando los dedos. – Dejare que Naruto se case con Hinata. -Luego alzo un dedo mirando con una pequeña sonrisa a Kakashi. – pero... será desterrada del clan. -admitió. –

El Hatake no se sorprendió ante la declaración de Hiashi, sino más bien lo esperaba de alguien tan conservador como lo era el Hyuga. Era obvio que no dejaría que sus nietos llevaran el apellido. Pero entonces; ¿qué pasaría si desarrollaban el Byakugan? Se pregunto mentalmente, mientras asentía, haciéndole entender al hombre que podía proseguir.

El Hyuga ensancho más la sonrisa, lo que venía en definitiva le sacaría una reacción.

-También, dentro de unos días se llevará a cabo una pelea entre mis dos hijas. Pensé que sería correcto darle la oportunidad a Hinata de arrepentirse de estar con ese muchachito y la que pierda será marcada, pero como soy condescendiente podrá seguir viviendo en el complejo junto a su familia. -soltó el hombre, acomodándose su largo cabello.- Estas invitado.

Kakashi esta vez abrió mucho los ojos mientras se tapaba la boca no pudiendo entender como Hiashi podía ser tan desgraciado con su propia sangre. Que la rama secundaria lo odiaba era un hecho pero que criara enemigos dentro de la principal era otro nivel.

Sasuke quien para ese punto estaba escuchando la conversación frunció el ceño, el Hyuga era un auténtico hijo de puta y lo peor era que Hinata no tenía el poder de decidir por sí misma. No entendía porque, pero su mano se posó directamente en su katana. Conteniéndose las ganas de decapitar al hombre ahí mismo o simplemente cortarle la garganta para verlo ahogarse lentamente con su propia sangre.

El hokage pudo sentir el aura asesina del Uchiha en la habitación y sería cuestión de tiempo para que el Hyuga también lo hiciera. Poniéndose de pie, golpeo con algo de fuerza el enorme escritorio, provocando que la mirada de Hiashi que ya estaba por descubrir donde se encontraba el vengador caído volviera a su persona.

-Déjeme ver si entiendo...-susurro el Hatake, tratando de contener la ira que en ese momento sentía. – Está castigando a Hinata solo porque quiere casarse con alguien fuera de su clan? -siseo Kakashi. -

Hiashi ni si quiera se inmuto ante la reacción del hokage, simplemente dio un largo suspiro.

-No. -el hombre negó con la cabeza. - no trato de castigarla. -corrigió el Hyuga- Ella siempre ha sido débil, para mí fue una desgracia desde que supe el género de mi primogénito y es algo que se tiene que reconocer. -Hizo una pausa tratando que el desdén en su voz pasara desapercibido. - Jamás hubiera sido capaz de ser una buena líder por su naturaleza blanda. -alzo los hombros como restándole importancia mientras se levantaba de su asiento. – de cualquier forma. Ese hubiera sido su destino, se casará o no fuera del clan. Parece que no recuerdas a Hizashi, ni tampoco el destino que tenía Neji por delante – Hiashi camino a la puerta para tomar el pomo de esta. -

El Hatake apretó los puños ante la impotencia de saber el destino que tendría Hinata. Y era más que obvio que conocía el destino que había tenido Neji tan solo por nacer en un clan que claramente jamás lo había merecido. A sus ojos el potencial que había mostrado el chico desde temprana edad había sido desperdiciado al marcarlo como un animal, solo para ser controlado como uno. Su único consuelo era saber que, al morir, su libertad había sido concedida al desaparecer el sello en su frente.

-Sabes que no puedo meterme en cuanto a lo que decidas hacer con los miembros de tu clan, pero solo quiero que consideres que, a comparación de ti, para mi Hinata es una excelente shinobi. Y puedo hablar por la aldea cuando digo que perderá a un excelente miembro con el mejor campo de visión y uso del Byakugan. -Kakashi intento disuadir al hombre, pero este mantenía su postura defensiva.

Sasuke miro al techo fijamente por uno segundos, aquella platica le había hecho pensar en su familia y en que hubiera sido si esta no hubiera sido asesinada por su hermano. ¿Estuviera viviendo el mismo destino de Hinata? Lo más probable era que su padre no lo hubiera desterrado, ni marcado porque era algo que no se acostumbraba dentro del clan Uchiha. De lo que estaba plenamente seguro era que no hubiera importado cuanto se esforzara, para su padre Itachi era el único de entre los dos que valía su respeto y admiración. Dio un profundo suspiro al escuchar nuevamente la voz del Hyuga.

Hiashi abrió la puerta sin mirar al hokage, pero se detuvo antes de salir de la habitación.

-Lo tendré en cuenta, pero eso no evitara su destino...-susurro el Hyuga, cerrando la puerta a sus espaldas. -

El Hatake aventó uno de los pisa papeles que se encontraba sobre unos documentos. El objeto se estrelló contra la pared con tal fuerza que provoco el vengador caído saltara del sillón en posición de ataque. Algo que hizo el hokage riera a carcajadas.

-Idiota...-gruño el Uchiha volviéndose a recostar en el sofá, esta vez dejando que su cabeza quedara fuera del mueble hasta colgar un poco.

Kakashi siguió riendo por lo bajo.

-Deberías cortar ese cabello, es demasiado largo... pronto te parecerás a tu hermano. -susurro el peli blanco, enfocando sus ojos en los papeles que tenía en frente. –

El Uchiha rodo lo ojos ante la "sugerencia", mas no dijo nada. Quizá parecerse a Itachi no estaba tan mal después de todo.

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Hinata tomo una charola de plástico una vez que entraron al comedor para caminar al extenso buffet que el hospital ofrecía a familiares y trabajadores a bajo precio. El Inozuka imito a la Hyuga para ir tomando los alimentos que le parecían más apetecibles. El menú era bastante amplio, ofreciendo platillos para todo tipo de gustos.

La de ojos perla tomo pollo tonkatsu, ensalada de col, arroz blanco, y sopa de miso. Mientras que Kiba se limitó a tomar varios tipos de carne con arroz. Ambos tomaron asiento en una mesa cercana. Hinata se llevó a los labios un trozo de pollo, que le pareció la gloria después de no haber comido en toda la mañana. Aun se sentía afligida por lo que pasaría en un par de días, aunque sabía que ella perdería por default el duelo con Hanabi. Sentía muchos nervios de comenzar una vida sola y de cierta forma incierta.

El Inozuka quien mordía su trozo de carne, se dio cuenta de cómo su excompañera dejaba de comer. Nuevamente esa mirada triste aparecía. Algo que no podía pasar de largo porque sabía que Shino lo mataría si no la cuidaba como era debido.

-Pasa algo Hina? -pregunto Kiba tomando la mano de la Hyuga que descansaba sobre la mesa.

Hinata al percatarse del toque alzo la mirada, reconociendo esa mirada en el chico frente a ella. Se encontraba preocupado.

-No...-susurro la Hyuga, titubeando un poco si decirle o no a Kiba, pero al final se decidió. - Has sido tan amable conmigo y me has invitado a salir tantas veces... te has con...-no pudo terminar ya que el dedo índice de Kiba se encontraba sobre sus labios. -

-Te gusta alguien y tienes miedo de decirme? -pregunto curioso el de marcas en la cara, se sentía mal por dentro pues había puesto sus ilusiones en pensar que Hinata podría salir con él.

Justo antes de la guerra había confrontado a Naruto sobre los sentimientos por la Hyuga y este le había asegurado que seguía interesado en Sakura.

La de ojos luna se sonrojo enormemente ante la pregunta, asintiendo suavemente.

-Estoy saliendo con Naruto... y él le pidió a mi padre mi mano. -declaro en un susurro. -

Kiba abrió los ojos por la impresión mientras su mandíbula se apretaba con fuerza. Ese desgraciado; ¿acaso le había mentido? Un gruñido salió de sus labios, pero finalmente el sueño de su amiga se había cumplido y su felicidad era más importante, si podía verla feliz. Dio un suspiro, provocando que sus facciones se suavizaran. Brindándole a la chica una cálida sonrisa.

-Y eso te hace feliz? -pregunto una vez más el Inozuka y al ver como Hinata volvía a sentir, le acaricio la mejilla. - Entonces levanta la cabeza Hina, vive con orgullo porque estas con la persona que amas, y se feliz. -comento Kiba con una gran sonrisa. -

La Hyuga también le devolvió la sonrisa al chico, pero cuando miro como este volvía a sus alimentos la borro. Si tan solo el supiera que su corazón se encontraba dividido entre dos mejores amigos. ¿Qué pensaría? ¿La vería de la misma forma? Ambos adolescentes reanudaron sus alimentos mientras mantenían una plática bastante amena. De alguna forma a Hinata agradecía el gran corazón de Kiba por no odiarla y desearle lo mejor junto al Uzumaki.

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Sasuke abrió los ojos al sentir algo rozar su frente, tomando rápidamente la mano que trataba de acariciarlo para encontrarse con su antiguo maestro. En sus ojos podía verse el Sharingan y el Rinnegan brillando, ya que su cabello caía a los lados de su afilado rostro al estar aun recostado en el sofá. Kakashi ante el agarre hizo una mueca de falso dolor.

-Que tristeza que tus propios alumnos te ataquen de esta manera...-comento el hokage con fingida tristeza mientras se acariciaba la zona "herida".

El Uchiha rodo los ojos para incorporarse hasta quedar sentado y tomándose el cuello, comenzó a apretarlo. Tratando de aliviar la tensión que sentía en esa parte de su cuerpo. Tenía días en los que no había dormido demasiado, pero, aunque lo hiciera poco, sentía que seguía cansado. Dio un suspiro, últimamente tenía demasiadas cosas en la cabeza.

Sasuke miro fijamente a Kakashi por unos segundos, pensando en si debía preguntar o no, pero, ahora se encontraba más intrigado que nunca. En otras circunstancias le hubiera importado un comino el destino de cualquier otro shinobi si era sincero, pero se trataba de la Hyuga.

-Dime algo...-susurro evitando la mirada de su antiguo maestro. – Dejaras que la marquen? – pregunto finalmente el de ojos azabaches.

El Hokage sonrió bajo la máscara, sabía que Sasuke podía llegar a ser frio y tendía a distanciarse de las personas para evitar vínculos, pero, si algo sabia era que de alguna forma Hinata le interesaba. No sabía hasta donde, lo que sí podría asegurar era que tampoco le era indiferente.

Kakashi alzo los hombros como restándole importancia.

-Que podría hacer yo...-el peli blanco tomo asiento enseguida del azabache. - cada clan sigue siendo independiente y tiene sus propias reglas. Tu deberías saberlo mejor que yo...-respondió honestamente.

El Uchiha asintió levemente, dándole la razón al Hatake. De cierta forma era verdad, aunque Konoha tuviera sus propias reglas. Al final de día cada clan se regía por las propias e intervenir se consideraba una violación al contrato de los clanes fundadores como lo era el Hyuga con la aldea.

-Al casarse con alguien de otro clan como el Uzumaki; ¿no anula que la marquen? -pregunto Sasuke mientras se recargaba en el sofá. Su mirada aun evitaba la del hokage, pues conociéndolo seguramente tendría esa mueca idiota en la cara.

Al Hatake le tomó por sorpresa la pregunta, había olvidado que otro factor era Naruto y su apresurado compromiso con la Hyuga.

-No es tan fácil como parece Sasuke, Naruto proviene de un clan extinto y no tiene ningún peso en la aldea como para abogar por Hinata. -Kakashi coloco su mano sobre el hombro del vengador caído, provocando que este le diera toda su atención.

El azabache miro a los ojos a su antiguo maestro, tratando de encontrar algún tajo de broma en estos, pero no encontró nada. Estaba hablando en serio.

-Vivirá lejos de su clan y marcada. Hiashi es un hijo de puta...-rio entre dientes, más por frustración que por otra cosa pues de cierta forma se identificaba con la chica.

-Así es... -El hokage se puso de pie para caminar al gran ventanal. - A menos que algún otro clan la adopte o alguien de ese mismo clan se case con ella...-comento mirando de reojo al Uchiha de forma sugerente. - Deberías de pensarlo, cualquiera de las dos opciones suena muy bien. -el Hatake comento con picardía. -

Sasuke miro al hombre como si le hubiera salido otra cabeza mientras alzaba una ceja.

-Sabes que mi clan es de un solo hombre, ¿verdad? -pregunto con sarcasmo, formando su típica sonrisa burlona en los labios. -.

-Y? -cuestiono Kakashi mientras cruzaba los brazos a la altura del pecho. -

- podría considerarse extinto, así como el Uzumaki, además Hiashi jamás lo permitiría.

Fue el turno del Hokage de reír, pero paro al ver los ojos serios del Uchiha. Alzando las manos en son de paz.

-Si mas no recuerdo, tú también eres parte del consejo. Además, si te decides, prometo aprobarlo todo antes de que Hiashi se dé cuenta. -Kakashi le guiño el ojo al chico. Dándole una palmadita en el pecho. -

Sasuke sintió como uno de sus ojos comenzaba a tener un tic por la acción del hokage, pero solo dio un suspiro.

-Se lo que tratas de hacer...-gruño. – Eres un idiota ...-susurro dándole una palmadita en la espalda al mayor, provocando que este riera. - te veo mañana...-se despidió saliendo de la habitación.

Kakashi por su parte sonrió complacido, pero borro la sonrisa al detectar una presencia que él pensaba jamás volvería a presenciar. Quedándose en shock, miro a la puerta donde segundos antes había salido el Uchiha menor. ¿Habría sentido la presencia también? Se pregunto apresurándose a la ventana donde no encontró nada y nuevamente aquella presencia se había desvanecido. Ahora entendía todo.

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Hinata se acomodó el bolso que cruzaba su pecho mientras salía por las enormes puertas corredizas del hospital de Konoha. Esa tarde había pedido permiso para salir temprano pues tenía la intención de ir a visitar a su antigua maestra. Sentía la necesidad de hablar con alguien, desahogarse de la situación en la que se encontraba pues llorar en este punto ya no servía de nada. Ni tampoco la hacía sentir mejor.

Dando un suspiro, camino por la calle que la llevaría hasta el centro de la aldea a paso lento. Aun pensativa, nerviosa, pues faltaban unos días para el futuro enfrentamiento con su pequeña hermana. Nuevamente y como desde hace semanas, sintió una mirada sobre ella, pero al voltear no encontró nada. Lo único que se le vino a la mente en ese momento fue Uchiha Sasuke, provocando una sonrisa se formara en sus labios.

La Hyuga camino varios minutos, admirando el hermoso atardecer que comenzaba a formarse en el cielo. Las luces de los puestos de comida iluminaban la calle de una forma llamativa para persuadir a los futuros clientes. Hinata se detuvo frente a la casa de su antigua maestra tocando varias veces y mientras esperaba miro los lirios que Kurenai tenía en el pequeño jardín frontal de la casa.

La mujer de ojos rojos abrió la puerta con una gran sonrisa al ver de quien se trataba.

-Hina, me alegra que pudieras venir! -saludo dándole un abrazo a la Hyuga para darle paso a su casa. -

-Si..-susurro una vez dentro. Sus ojos rápidamente buscaron a Mirai, pero sonrió cálidamente al verla dormida en un pequeño futón sobre el piso de madera.

-Acaba de dormirse, llevaba todo el día jugando...-comento la mayor divertida. - ven, tomemos algo de té y me cuentas porque esa carita tan triste. -el tono de la maestra casi maternal.

Hinata soltó una risita, sintiendo un calorcito muy especial en el pecho. Kurenai era la única figura materna en su vida, pues se había encargado de explicarlo los diferentes cambios en la adolescencia junto a otras cosas importantes.

La de ojos perla siguió a la peli negra hasta la cocina donde le ayudo a tomar las tazas mientras que esta colocaba los pastelillos sobre la mesa, seguido de un recipiente con los diferentes tés. Ambas mujeres tomaron asiento, una frente a otra. Hinata se mantenía con la mirada baja.

-Me dirás que es lo que pasa? -pregunto la maestra, colocando su mano sobre la de la Hyuga. –

La de ojos luna alzo la mirada para enfocarla en la carmín de Kurenai. Dando un largo suspiro; ¿por dónde comenzaría? Se pregunto mentalmente.

-Dejare el complejo Hyuga, pero eso no es lo que me preocupa... -trato de calmar a la mujer frente a ella quien la miraba de forma preocupada. Luego le contaría los detalles. - bueno de cierta forma lo hace porque tengo miedo de lo que pasara. Lo que me está preocupando es mi matrimonio con...-Un sonrojo se formó en sus mejillas mientras comenzaba a jugar con el cierre de la chaqueta de forma nerviosa. - Naruto-kun. -susurro bajando la mirada. -

La peli negra paso de sentirse consternada a confundida para luego impresionarse ante tanta información que la Hyuga le estaba proporcionando. Lo único que podía hacer en ese momento era escucharla, pero cuando el nombre del Uzumaki salió de relucir no pudo mantenerse callada.

-Naruto... no me digas que...-comento la sensei sin saber realmente como formular la pregunta por tantas emociones que recorrían su cuerpo.

Hinata alzo la mirada asintiendo.

-Él quiere casarse conmigo, estaba feliz por ello porque casarme con él siempre fue mi sueño...-prosiguió la de ojos perla. – pero. -sus ojos comenzaron a emanar lágrimas. –

Si la Yuhi estaba confundida, ahora estaba enredada. Hinata le acababa de decir que Naruto había pedido su mano y eso le hacía sentir feliz por su exalumna porque desde que había formado parte de su equipo, el amor que sentía Hinata por el rubio le había causado mucha ternura. Pero las lágrimas no parecían de felicidad y Kurenai rápidamente se puso de pie para abrazar a la chica fuertemente.

Hinata se aferró a su antigua maestra mientras dejaba que el llanto, la frustración, y la confusión salieran de su cuerpo de la única forma que conocía. Ambas se quedaron abrazadas por varios minutos, la Yuhi dejo que la Hyuga se desahogara por completo hasta que su pálido rostro se tornó rojo.

Kurenai jalo la silla para quedar más cerca de la menor, con la intensión de poder reconfortarla si fuera necesario. La de ojos luna en ese momento se limpiaba las lágrimas del rostro, sintiéndose algo avergonzada por lo sucedido, pero igualmente agradecida de saber que había personas en el mundo que les importaba su estabilidad emocional.

-pero desde que comencé a cuidar a Uchiha-san...yo me siento muy confundida porque debo admitir que me gusta mucho ...-continuo Hinata bajando la mirada con un gran sonrojo, dándose cuenta de que solo pensar en Sasuke causaba que su cuerpo temblara como una hoja. - Eh tratado de alejarme de él, porque me siento culpable por Naruto-kun... Ya le di mi palabra y yo no puedo simplemente ver a alguien más...-susurro. - no sé qué debo hacer. -La Hyuga cubrió su rostro con las dos manos. –

Kurenai escucho a la chica pacientemente, esperando a que terminara de contar su historia. Ahora creía entender lo que estaba pasando, para Hinata, Naruto había sido su primer amor de infancia, pero con Sasuke había conocido el amor a base de una verdadera conexión.

-Hina...-La de ojos rojos tomo las manos de la Hyuga de forma maternal para retirarlas de su rostro y mirándola a los ojos le sonrió. - tu estas enamorada de Sasuke. - rio divertida. -

La de ojos perla abrió los ojos y sus mejillas se tornaron más rojas que antes.

-pe..pe...pero yo siempre eh estado enamorada de Naruto-kun!-replico la Hyuga.-

-Si, pero si estuviste cuidado de Sasuke por todo este tiempo es obvio que viste partes de él que te gustaron. Seamos honestas, has convivido más con él que con Naruto. Digamos que crearon un vínculo y te enamoraste de quien Sasuke es en verdad, no simplemente por cómo se ve. – Kurenai explico-

La Hyuga asintió finalmente sonriendo, pero una duda la invadió de repente.

-Pero que hago con la culpa que siento? – cuestiono con genuina curiosidad. –

Kurenai tomo las pequeñas manos de la chica entre las suyas.

-Mira Hinata, aun eres joven. No necesariamente tienes que casarte el día de mañana, pero el tiempo y tu corazón te dirán lo que debes hacer. Estoy segura de que ese día, elegirás a tu persona especial.

La de ojos luna volvió a abrazar a su antigua maestra, agradeciendo el valioso consejo que le estaba dando. En ese momento donde creía necesitarlo. Tal vez era cierto y debía tomar las cosas con calma, dejando que las cosas se acomodaran hasta quedar en su lugar. Ya que desde que se había dado cuenta de sus sentimientos por el Uchiha, entendía que seguramente ese amor jamás seria correspondido porque Sasuke estaba cerrado a ese sentimiento. Mejor se daría tiempo de conocer al Uzumaki y con el tiempo volvería a enamorarse profundamente de él.

Ambas siguieron platicando, Hinata entonces pudo contarle con más calma sobre el encuentro con su hermana. Al igual de las consecuencias de casarse con alguien fuera del clan. Pasando luego a recordar los días en los que habían formado parte del equipo ocho mientras tomaban té con pastelillos para aligerar el ambiente.

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La noche caía en la aldea oculta entre las hojas, las calles se encontraban completamente iluminadas con las luces nocturnas.

Kurenai se despedía de su exalumna después de varias horas de platicar y jugar con Mirai.

-Hina...-Kurenai volvió a abrazar a Hinata. - prométeme que volverás a visitarnos. – la mujer acaricio el rostro de la Hyuga. –

-claro que si sensei, no lo dudes. – La Hyuga sonrió haciendo una rápida reverencia a esa mujer que tanto le había enseñado a través de los años.

– Si necesitas un lugar donde quedarte después del encuentro, eres bienvenida. -la de ojos rojos sonrió. –

-gracias...-susurro la de ojos perla, saliendo de la casa de la Yuhi con la intención de volver al complejo Hyuga.

Hinata llevaba varios minutos caminando por una de las avenidas de la aldea cuando una sombra se colocó frente ella, causándole diera un saltito debido al susto, pero al pensar que podía ser alguna amenaza. Rápidamente se puso en guardia, pero cuando la figura extraña se acercó un estremecimiento recorrió su espalda baja, al darse cuenta de quien se trataba.

-Uchiha...-san...-susurro ligeramente. –

Los labios de Sasuke se curvaron en una sonrisa de medio lado, ver esos ojos color perla tan cerca y ser preso de estos lo hacían sentir extraño. Aun así, le sostuvo la mirada por unos segundos antes de colocar una bolsa frente a su rostro provocando que Hinata lo mirara confundida.

-Tienes hambre Hyuga? -pregunto finalmente el azabache. – compré algo de cenar y pensé que podíamos compartirlo...-se dio la vuelta para comenzar a caminar en dirección a su departamento.

Hinata parpadeo varias veces tratando de entender lo que estaba sucediendo. Sasuke la estaba invitando a cenar? Un gran sonrojo adorno sus pálidas mejillas.

-Tal vez no tengo hambre... pensaste en eso? -replico siguiendo al más alto quien no detenía sus pasos. –

El Uchiha rio entre dientes mientras movía su cabeza en negativa. En definitiva, la Hyuga había aprendido a responderle.

-No creo que te hayas llenado con galletas y té...-susurro Sasuke, sabiendo perfectamente que la chica le seguía el paso.

La de ojos luna al escuchar la risita del azabache, no pudo más que reír. Lo había extrañado, esa forma tan desquiciadamente insoportable e indomable que la enloquecía. Y por primera vez se sintió complacida al pensar que solo con ella se portaba de esa forma.

-Espera... que?-pregunto al no haber escuchado lo último. –

-Que te apresures Hyuga! -gruño el Uchiha con una sonrisa jugetona –

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Shikamaru dejo los últimos papeles sobre el escritorio del hokage para que pudiera revisarlos a la mañana siguiente.

-No pensé verte por aquí a esta hora, típicamente desapareces apenas se pone el sol...-comento el Nara con pesadez. -

Kakashi estiro los brazos mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios, pues al no traer puesta la máscara era complementa mente visible.

El consejero al ver la expresión del Hatake, volteo hacia otro lado para abrir la puerta con la intención de salir de la oficina, pero la voz del hombre lo hizo detener sus pasos.

-De hecho, ya me iba, pero necesito que comiences a arreglar todo para partir a Suna. -El peli blanco se puso de pie para tomar varios pergaminos. – Shikamaru. – el hokage enfoco sus ojos en los negros del chico. – Necesito que sea después del enfrentamiento de las dos Hyuga, no después. Es crítico.

El Nara comprendió rápidamente de lo que le estaba hablando, simplemente asintiendo para salir finalmente de la habitación.

Kakashi se quedó unos segundos admirando el gran ventanal que daba a la aldea oculta entre las hojas cuando escucho una voz muy conocida para el a sus espaldas. Eso estaba esperando.

-por fin te muestras, pensé que habías desparecido al deshacer el edo tensei... -comento de forma sería. – Itachi...-susurro el Hatake, volteando rápidamente con un kunai en la mano por si el "Uchiha" se atrevía a atacarlo.

Itachi a pesar de que Kakashi se encontraba en posición de pelea, no se inmuto. Únicamente dio un largo suspiro, no pretendía pelear ni crear más caos pues eran tiempos de paz.

-Yo también pensé que había muerto...-susurro el azabache con una tenue sonrisa. – pero parece que kamisama está jugando algún tipo de juego retorcido. -comento el Uchiha alzando los hombros.

El hokage guardo su kunai cuando se dio cuenta de que el chico no planeaba nada contra su persona y acercándose a él, pudo darse cuenta de que no parecía estar bajo el Edo Tensei nuevamente. Y al tenerlo tan cerca pudo apreciar que sus características ojeras habían desaparecido.

-pero... por qué? ¿Como? ¿Cuándo? -fueron las preguntas que en ese momento el Hatake pudo articular. –

Itachi no se sentía muy cómodo con la cercanía de Kakashi, pero comprendía que era importante para el hombre descartar una potencial amenaza.

-Cuando termino la guerra...-susurro el azabache bajando la mirada. -Después de deshacer el edo tensei y despedirme de Sasuke, tuve un sueño con un hombre llamado Haromo Ōtsutsuki. Solo me dijo que no era mi tiempo y que tendría un regalo por haber ayudado en la guerra. No le tome importancia hasta que abrí lo ojos en el lugar donde morí...-explico el mayor de los Uchihas.

Kakashi quedo impresionado por todo aquello pues solo unos cuantos habían sido capaces de ver al Ōtsutsuki de cerca, siendo un tipo de información que había quedado clasificada para el bien del mundo Shinobi.

-Porque mostrarte hasta ahora y porque no ir directamente con tu hermano, tiene sus sospechas, ha querido buscar pistas fuera de la aldea. -replico el hokage. Alejándose de Itachi para tomar asiento en uno de los sofás de la oficina.

-Eh tratado de comunicarme con él, pero sé que aun está purgando su condena y no quiero que se malinterprete. Tu mejor que nadie debería saberlo Kakashi. -Itachi camino hasta el gran ventanal para admirar lo que cambiada que se veía la aldea.

El peli blanco asintió, era verdad. Itachi no era un genio por nada, pues sabía que dos Uchihas causarían demasiado revuelo entre los altos mandos y aunque el Uchiha ya no se encontraba en el libro bingo. Konoha era quisquillosa a pesar de saber la gran ayuda que el chico había brindado junto a su doloroso sacrificio.

-Entonces quieres volver a servir a la aldea? -pregunto curioso. - creo que tu más que nadie merece estar sentado en esa silla. -El Hatake apunto directamente a la silla del hokage.

El Uchiha movió la cabeza en negativo.

-Busco vivir una vida tranquila en la aldea que me vio nacer, es todo. El mundo Shinobi ha cambiado, la paz tiene que ser conservada. –

-Entiendo...-susurro Kakashi. Colocándose de pie camino hasta donde se encontraba el chico para colocarle una mano sobre el hombro. – Sigues siendo Itachi de la hoja, nada ni nadie cambiara eso. Tu más que nadie merece estar aquí, yo te doy mi palabra... pero...-una sonrisa juguetona apareció en los labios del hokage. – prométeme que ayudaras en misiones de suma importancia, como emparejar a tu hermano con la bella Hinata. –

Itachi parpadeo varias veces ante el ultimo comentario, recordando a la chica que parecía acompañar a su pequeño hermano cuando estuvo convaleciente. Dibujando una mueca parecida a una sonrisa en sus labios.

-Solo dame tiempo de hablar con mi hermano cuando termine su condena y sobre lo otro no prometo nada. -

-Bien. no se puede tener todo en la vida...-comento divertido el Hatake. - te asignare un departamento, así como los fondos de tu familia para que puedas mantenerte. Una vez que hables con Sasuke, comenzaremos el proceso de reasignación en la aldea. Hasta entonces, cuida tu rastro. –

-Claro...-susurro el Uchiha para desaparecer en una parvada de cuervos.

El Hokage admiro aquello, dando un largo suspiro. Eran demasiadas emociones por un día, pero si de algo estaba seguro era que esto se estaba poniendo demasiado interesante.

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Fin del capitulo 13

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