Buen día, tarde o noche a quien lea esto.
Este OS fue realizado por la invitación que extendió Dasher1275, usuario de WP, para celebrar el aniversario de la película de TLH. ¿Cuál película? Ni idea, porque no veo la serie ni tampoco las películas, pero asumiré que la mas reciente, cual creo era sobre espías.
En fin, el punto era solo hacer un OS cortito, de al menos unas 1000 palabras para el festejo, y publicarlo el 21 de Agosto. Pero como a mi me toma mucho pensar en una idea y luego expresarla, pues fue también el mismo Dasher quien me ofreció algo de ayuda, aunque creo que me salí de sus expectativas por dos razones. Para empezar, fui muy flojo e hice el mínimo de palabras para no tardar demasiado, y segundo, pese a que el OS pretendía festejar una película infantil, en mi caso resulto enfocado en Lemon. XD
Yo tengo casi nula experiencia en Lemon, y ya lo he mencionado antes, así que no esperen la lectura mas excitante de sus vidas, al contrario esperen algo medio chafa. Pero algo que si puedo decir es que este OS es canónico dentro de mi HC de "Malos Pensamientos". Y aunque hablar sobre Stella o Ronnie en esa historia aun esta un poco lejos, pues esta historia sirve como un pequeño complemento.
Salidos a todos los que participan en esto.
Nos vemos en la próxima vida.
Cyberz Fuera.
—¿Podemos parar con esto?— preocupado y con cierto temor a ser descubierto en el acto, Lincoln preguntó, tratando de hacer ver a su acompañante lo comprometedor que era hacer aquello.
—Vamos a estar bien— le respondió la chica, jadeando un poco y sin detener el vaivén en que se había enfrascado hacia algunos minutos—, nadie nos vio entrar.
—Pero hay cámaras aquí, aunque no puedan ver dentro del vestidor, seguro que se imaginan lo que está pasando…
Stella, completamente emocionada por aquella sensación de peligro que representaba ser atrapada, pero también excitada al máximo mientras movía sus caderas ante el placer de aquel acto, besó a Lincoln para silenciarlo. También temía por ser atrapada en aquella bochornosa situación, pero era algo que quería hacer y estaba dispuesta a tomar el riesgo ya que no siempre existía la oportunidad de que ellos dos pudieran hacer algo así.
Stella incluso estaba dispuesta a tomar toda la responsabilidad por lo que sucediera si llegaban a atraparlos, pero no planeaba detenerse ni tampoco dejar que Lincoln la convenciera de hacerlo. Se había tomado la molestia de conseguir esa oportunidad, y no planeada desperdiciarla.
Besando de manera torpe y algo desesperada al peliblanco, Stella podía sentir la virilidad de Lincoln palpitar entre sus piernas, mientras ella aprisionaba aquella parte de él con sus muslos y movía sus caderas para estimularlo. La acción es si misma era emocionante por hacerla en un lugar público, pero lo que más disfrutaba Stella de aquello era la forma en que el miembro de Lincoln, estando tan firme por su erección, no solo rozaba sus muslos sino también su entrepierna, estimulando de manera placentera su vagina, aun cuando ella mantenía su ropa interior puesta.
Aunque creía que sería más placentero que aquel contacto fuera directo, Stella estaba bastante segura de que Lincoln tenía algún tipo de fetiche por la ropa interior, o al menos una gran fijación por su ropa interior, por lo que al entrar ahí ella decidió no despojarse de la misma. No hacía falta de todas formas, en esas condiciones tan emocionantes lo cierto es que ella había comenzado a humedecerse bastante ahí abajo incluso desde antes de que comenzaran, por lo que a pesar de que ella no disfrutaba la sensación de su ropa impidiendo el contacto directo, en ese momento no era tan importante.
Dejando de objetar ante lo que sucedía, Lincoln comenzó a apasionarse en medio de aquel torpe beso, presa de la agradable sensación que era tener su miembro apisonado entre los muslos de Stella, quien con emoción movía sus caderas. Con un mínimo de esfuerzo, Lincoln también comenzó a mover sus caderas, con la intención de hacer que la punta de su pene rozara directamente con la entrepierna de Stella.
Estando muy sensible por el estimulo, Stella soltó un suave quejido ante la sorpresa de sentir el pene de Lincoln embestir directamente contra ella. Aquella forma en que él parecía estar tratando de entrar en ella a través de su ropa interior solo hacía que se excitara más, y aun cuando el ruido que provocaban sus fluidos en aquel acto la avergonzaban bastante, estaba demasiado excitada para detenerse.
Siendo ella más alta que Lincoln aun, dejo de aprisionar al peliblanco entre sus piernas pues ahora flexionaba un poco sus rodillas para estar más cerca de su altura, permitiéndole a él empujar con más fuerza su pene. A través de su ropa interior completamente humedecida, Stella podía sentir como los labios de su vagina de manera violenta se separaban ante cada embestida de Lincoln, era como si estuviera lista para recibir a su amigo dentro de ella. Abrazando a Lincoln por el cuello, ella detuvo el beso en el que le obligó a guardar silencio y simplemente lo apretó con sus brazos ante el placer, descansando su cabeza en el hombro de Lincoln y sintiendo como sus piernas se tensaban un poco ante la sensación de como el pene de su amigo parecía estar empeñado a entrar en ella, aun si su ropa interior estaba en el camino.
Lo imaginó por un momento, era algo que hacía en varias ocasiones, como se dejaba vencer por el deseo y al fin llegaba más lejos con Lincoln. Sería fácil en aquella situación, podría simplemente bajar su mano derecha y, sin necesidad de retirarse su ropa interior, únicamente haciéndola a un lado, dejarle camino libre a Lincoln para que en alguna de esas embestidas que eran cada vez más feroces, él simplemente terminara por entrar y con eso al fin perder su virginidad. Pero aunque estuvo tentada a ello, Stella no logro siquiera bajar su mano, pues en medio de aquellos pensamientos ella llegó al clímax mientras Lincoln presionaba con más fuerza que antes su pene contra ella, haciéndola sentir como su glande, cubierto por la tela de su propia ropa interior, resbalaba y daba de lleno contra la parte de sus labios vaginales más cercana a su clítoris, aquella que para ella era la más sensible.
Lincoln pudo sentir como el cuerpo de Stella se tensaba por unos momentos para relajarse por completo después de eso, entendiendo lo que significaba y sintiéndose algo decepcionado ya que el aun no había llegado al clímax. Pero ella no se soltó de él, y con su voz aun jadeante, le dijo que podía continuar. Aunque Stella esta vez se quedo prácticamente quieta después de su orgasmo, Lincoln disfrutó del cuerpo de su amiga. Mientras ella mantenía el abrazo, Lincoln llevó su mano derecha hasta su miembro y comenzó masturbarse mientras guiaba su pene hacia la entrepierna de Stella, presionando incluso con más fuerza su glande en la textura de aquellas pantis satinadas y completamente empapadas tanto entre los fluidos de ella como los de él.
Usó su mano izquierda para sujetar a Stella por el trasero y manosear aquella parte de ella, mientras también con algunos empujones y jalones suaves la guiaba a mover su cuerpo al ritmo en que él se masturbaba. Los quejidos que ella soltaba por momentos, al sonar tan cerca de su oído, le hacían sentir incluso más excitado y pensando en lo placentero que se sentiría penetrar a Stella realmente, Lincoln volvió a hundir su glande entre los labios vaginales de ella, haciéndola bajar sus caderas un poco mientras el eyaculaba con fuerza, manchando su ropa interior y piernas con su descarga.
Cuando Stella sintió aquel liquido tibio resbalar por sus piernas, supo que Lincoln también había terminado y, dejando que él vaciara toda su carga e incluso usara su pene para tratar de esparcir aquel liquido en mas zonas de su ropa interior, soltó el abrazo y después se sentó en el suelo de aquel vestidor, jadeando ahora de manera más pesada al ya no contener tanto su aliento. Miró a Lincoln de pie frente a ella, aun con su pene de fuera y en camino a la flacidez, por lo que estiró su mano hasta su bolso y sacó un pañuelo para entregárselo.
Mientras veía como Lincoln escondía con vergüenza su pene mientras usaba aquel pañuelo para limpiarlo, Stella sintió de nuevo la sensación del semen con el que Lincoln la había marcado, y levantó su falda para ver el desastre en que su entrepierna estaba convertida. Su ropa interior, antes empapada por sus fluidos vaginales, ahora estaba también manchada con el semen de Lincoln mientras aquel hormigueo en su entrepierna se mantenía presente. También de su bolso sacó unas toallitas húmedas pequeñas y procedió a limpiar el desastre que tenía en su cuerpo, así como también algo de las gotas que se esparcieron por el suelo.
—Creo… deberías quitarte eso, está sucio— comentó Lincoln, en voz muy baja y haciendo referencia a como Stella decidió no remover su ropa interior a pesar de lo manchada que había terminado.
—No tengo un repuesto para ponerme.
—Pero, están sucias, no es higiénico y va a comenzar a oler en cuanto nos sentemos con los demás.
—Esta bien, no me molesta que sepan lo que pasó. Quizá así Rusty deje de molestarme pidiéndome citas.
—Pero es desagradable, ya sabes, hice eso sobre tu ropa interior.
—Lo sé, esto es tú culpa, deberías hacer algo al respecto.
Después de verlo dudar un poco, Stella pudo ver a Lincoln hacer una llamada antes de tomarla de la mano y caminar junto a ella.
»¿A dónde vamos?— preguntó curiosa, y ahora mas avergonzada ya que la sensación en su ropa interior se había vuelto más desagradable, aunque seguramente eso era algo de su imaginación siendo influenciada por lo que dijo Lincoln.
—Al cajero, hablé con Lori y me pasó la referencia para un retiro. Le voy a deber dinero, pero al menos podremos comparte algo limpio para que te pongas.
Stella se sintió completamente avergonzada. No quería admitirlo aun, pero Lincoln era el chico que quería como pareja, lamentablemente estaba más concentrada en saciar su recién descubierto apetito sexual, por lo que la idea de un noviazgo estaba lejos. Tan lejos que al final nunca serian nada serio.
