Salvación desde las sombras
Otra vez volvió el que se había perdido XD. Acá les traigo el siguiente capítulo.
Regreso al ocaso eterno
- fracasaron inútiles-se escuchó la voz del espectro seguida de su horrenda y estridente risa llenando aquel paraje en lo profundo de aquella arboleda.
Con rapidez la monarca de las sombras escaneo el lugar en busca de su contraparte quien se reía de la miseria en la que se encontraba la bestia sagrada. A pesar de su vista nocturna, el mareo del golpe que había recibido no había desaparecido aun, y la espesa densidad de la oscuridad de la arboleda le hacía casi imposible encontrar al demonio que tanto los estaba atormentando. Fue entonces que entre el follaje de los árboles que rodeaban al árbol muerto que pudo ver esos enervantes ojos negros inyectados en sangre junto con aquella boca mostrando su alargada lengua y sus colmillos viperinos mientras se reía y se mofaba de los elegidos de las diosas doradas.
Con rapidez la hechicera de mirada escarlata cargo con ira y enojo la trifuerza de poder para así liberarla en un rayo de magia que salió disparada con fuerza contra el espectro destruyendo y quemando gran parte de los árboles que se encontraban alrededor, no obstantes, antes de que este tocara a Dark Midna esta se esfumo entre las sombras dejando que su voz retumbara una vez más en el claro.
- nos volveremos a ver debilucha, y la próxima vez será la última- se escuchó el eco de la voz del demonio rebotar entre los arboles seguido de aquella risa infantil que congelaba a todo aquel que la escuchara – no hagas promesas que no puedes cumplir oh poderosísimo heroe- y con aquella ultima mofa el espectro desapareció dejando a los portadores de la trifuerza con el corazón en la mano ante la situación que estaban viviendo.
-Ilia- se escuchó el débil susurro de Link quien arrodillado y con los ojos desorbitados contemplaba la macabra escena de aquel árbol putrefacto con los miembros despedazados de los soldados y el cuerpo de su amiga mutilada. Con rapidez Zelda templo una flecha en su arco y la disparo cortando las cadenas que mantenían el cuerpo de la ordoniana suspendido en el aire solo para así ser recibida por una nube negra de magia crepuscular creada por la reencarnación de Hela quien deposito con cuidado el cuerpo de la castaña frente al rubio de mirada zafiro.
Al tener cerca a su amiga pudieron contemplar cómo además de su pierna y su boca, el cuerpo de la de ojos esmeralda estaba lleno de rasguños, cortadas y lo que parecían mordidas de víbora por la extensión de sus brazos, el cuello y la pierna que no había sido mutilada.
Con manos temblorosas el heroe se acercó a Ilia con terror y tristeza inscritos en su rostro solo para tomar a la ordoniana entre sus brazos y abrazarla mientras derramaba lagrimas amargas de sus azulados ojos. Enterrado en su dolor la bestia de mirada zarca hundió su rostro entre el cuello y el pecho de su amiga sin importarle que la sangre de esta le manchara la cabellera y sus ropas de trabajo mientras gemía de amargura.
Ambas doncellas con el corazón achacado veían como su compañero y amado sufría el ver a su amiga y hermana en aquel estado. La regente de las sombras con cariño y melancolía acariciaba la cabeza del hyliano limpiando la sangre que le caía de las comisuras rasgadas de la boca de Ilia, mientras que la princesa de mirada celeste se arrodillaba en una plegaria a las diosas rogando por la hija de Bo al ver su cuerpo muerto y cercenado. Fue entonces que la reencarnación del heroe del tiempo detuvo sus sollozos de manera súbita solo para poner su alargada oreja en el pecho de la de ojos esmeralda dejando salir un jadeo que llamo la atención de ambas portadoras de la trifuerza.
-está viva- susurro con debilidad el elegido de Farore alzando su mirada cristalizada por las lágrimas, pero con una luz de la esperanza bañándola en lo profundo de su alma –sigue con vida-
Sin hacerse esperar la twili acerco su cabeza al pecho de la ordoniana para así poder oír el leve latido del corazón de Ilia haciendo sonreír por breve instante a la elegida de Din ante la tranquilidad que aquel sonido le había generado.
-en este estado no sobrevivirá- dijo levantando su cabeza para así ver a su amado lobo –tenemos que llevarla con mi gente. Ellos podrán curarla-
-el portal en el patíbulo del desierto- dijo Link con ansias y energías renovadas ante la posibilidad de salvar a su amiga.
Con rapidez la portadora de la trifuerza del poder levanto su pálida mano empezando a conjurar un portal en aquel bosque perdido en la región de Lanayru. Sin embargo, antes de que pudiera terminar la invocación del portal fue detenida por la mano de Zelda quien cerro la mano de la twili y la bajo con fuerza haciendo que el portal que estaba por abrirse colapsara antes de que pudiera ser usado por los elegidos.
-no podemos usar los portales- exclamo con fuerza la reencarnación de Hylia recriminando con la mirada a la hechicera del crepúsculo.
-pero tenemos que salvarla- reclamo Link aferrando a la ordoniana a su pecho de manera protectora.
-si no recibe atención de inmediato Ilia morirá- dijo la de piel pálida viendo con enojo a la portadora de la trifuerza de la sabiduría –mi gente la puede salvar, solo tenemos que llevarla al crepúsculo-
-no podemos teletransportarla con los portales- recrimino la hyliana con severidad maternal intercambiado miradas entre el heroe y la reina– no sobreviviría a ser desintegrada y reconstruida en partículas crepuscular, no en el estado en el que esta-
- ¿entonces qué hacemos? - pregunto el ordoniano con pesar al sentir como la esperanza abandonaba su cuerpo una vez más.
-tendremos que llevarla hasta el desierto a caballo- explico la princesa del destino, y sin hacerse esperar se arrodillo al frente de Ilia poniendo su mano en el pecho de esta haciendo brillar a la trifuerza de la sabiduría y a su vez iluminando el cuerpo de la castaña logrando que las heridas dejaran de sangrar -Esto le dará fuerzas y más tiempo para aguantar el viaje hasta el patíbulo, pero tenemos que irnos ahora si queremos tener alguna oportunidad de que Ilia se salve-
Y antes de que el heroe tomara a su amiga entre sus brazos, la hechicera de cabello anaranjado tomo el rostro de la castaña recubriendo su cuerpo con sombras iguales a las que ella usaba de atuendo hasta haberla cubierto por completo dejando solo su nariz y sus ojos al descubierto.
-esto evitara que las heridas se infecten y conservara el calor de su cuerpo- explico Midna mientras limpiaba con su pulgar el rastro salino que le había quedado a su amado en sus mejillas.
-gracias- susurro el elegido por las diosas perdido en la mirada escarlata de su pareja –gracias a las dos-
-no es necesario que agradezcas- respondió Zelda con su usual cortesía mientras se colgaba el arco blanco en la espalda. –sin embargo, tenemos que irnos ahora, no podemos perder el tiempo- dijo la princesa del destino recibiendo un asentimiento por parte del heroe quien se limpió las lágrimas de los ojos con fuerzas solo para después tomar el cuerpo de la ordoniana mientras miraba con decisión a ambas regentes. Sin embargo, cuando estaban a punto de partir se detuvieron ante la voz de la doncella de ojos escarlata.
-no podemos dejarlos ahí- susurro con tristeza la twili mirando a los soldados despedazados que aún seguían colgando del árbol.
-las diosas recibirán a sus guerreros en su gloria- cito una antigua oración con sabiduría la regente de la luz que con un hechizo mágico desapareció las cadenas negras que los mantenían colgados –lo que queda atrás es solo un cascaron- y así esta se acercó a donde habían quedado las espadas de los guardias para así tomarlas con cariño entre sus brazos – su memoria y sus hazañas serán recordadas por la nación y por sus familias-
Después de aquellas palabras de la hyliana junto con unos cortos rezos de parte de la monarca de las sombras, así como había sugerido la portadora de la trifuerza de la sabiduría, quemaron el árbol negro y emprendieron el viaje de vuelta al campamento con Midna a la cabeza quien con su desarrollada vista nocturna guiaba al portador de la trifuerza del valor quien cargaba a la ordoniana malherida entre sus brazos mientras la elegida de Nayru los escoltaba desde la retaguardia.
A pesar de querer apurar el paso para así poder retomar el viaje al crepúsculo lo más rápido posible, el regreso hacia el campamento fue cauteloso, pero sobre todo agobiante. El temor que había quedado impregnado en las almas de los 3 portadores de la trifuerza seguía haciendo acto presencia en sus cuerpos logrando que estos reaccionaran con el corazón en mano ante cualquier sonido que retumbaba en el oscuro bosque.
La regente del crepúsculo apretaba con fuerza la espada aciaga mientras caminaba y guiaba a sus compañeros a través de la arboleda negra la cual por su espesor no dejaba ver con facilidad a la hechicera de las sombras a pesar de su vista nocturna. Sus ojos escarlata escaneaban cada hoja, cada rama y cada raíz que pasaban esperando que en cualquier momento la contra parte de Link, de Zelda o su ahora recién descubierta contraparte saltaran sobre ellos en un ataque sorpresa.
No podía sacar de su mente la voz ni la apariencia de aquella bruja salida de su interior y del parecido que tenía con ella misma. No podía evitar recordar como las cadenas que esta había conjurado masacraban a los soldados que los estaban protegiendo, ni tampoco podía dejar de repetir el momento en que aquel espectro de piel negra arrancaba sin remordimiento el ojo de Ashei solo para tragárselo como una serpiente que se engullía un huevo o una presa, y mucho menos podía evitar el recuerdo de como Ilia suplicaba por su vida siendo respondida por aquella voz tan similar a la suya que en aquel tono juguetón y perverso le decía con malicia que no había nada que ella pudiera decir para evitar lo que estaba por ocurrirle.
Ante la oleada de recuerdos que se estaban arremolinando en su cabeza no pudo evitar las náuseas que sintió haciendo que parara y se obligara a tener del árbol más cercano por el que estaba pasando.
"esa bruja salió de mi interior" pensó con remordimiento al darse cuenta de que toda la maldad que habitaba en ella se había materializado en aquel engendro que se autodenominaba como Dark Midna. No pudo evitar soltar una lagrima de dolor de sus ojos carmesí al pensar que, aquel demonio que había causado tanto daño a la gente que amaba y apreciaba, nació de lo más profundo de su ser.
-Middy- escucho la voz de su amado quien la había estado llamando minutos antes al ver como la twili se detenía a medio camino. Al voltear ligeramente su cabeza pudo ver como el heroe protegido por Farore la había alcanzado con Ilia entre sus brazos solo para verla con inquietud - ¿estás bien? - pregunto el hyliano con genuina preocupación al ver a su princesa en aquel estado.
- si- respondió con rapidez la monarca del crepúsculo mientras se limpiaba las lágrimas que habían salido para evitar preocupar más a Link. Después de haberse asegurado que no quedaban rastros salinos en sus mejillas le dio un fugaz beso en la mejilla al ordoniano solo para así sonreírle con cariño – gracias lobito-
-tenemos que seguir- escucharon a sus espaldas la voz de Zelda solo para ver como esta miraba hacia atrás con su arco y una flecha medianamente tensada en este mientras escaneaba el bosque de Lanayru –debemos alcanzar al batallón lo más rápido posible.
Así prosiguieron su camino en total silencio mientras avanzaban con cuidado a través de los árboles. Después de minutos que para los elegidos se habían convertido en horas, pudieron oír a lo lejos los bufidos y los cascos de los equinos que se movían nerviosos ante la espesa oscuridad y la densa energía de peligro que había quedado en el claro después del ataque del espectro de lengua viperina.
-ya estamos cerca- exclamo el heroe tomando la delantera con esperanza y con ansias contenidas para así poder emprender el viaje lo as pronto posible.
Iba a seguir a la bestia del crepúsculo, no obstante, fue detenida por la blanca mano de la regente de Hyrule quien la detuvo para salirse del rango auditivo del heroe de ojos zarcos. Después de ver a Link alejarse volteo para encontrarse con la mirada celeste de Zelda la cual la veía con cariño fraternal.
-no eres la única que descubrió la existencia de su contraparte - le dijo con voz baja la monarca de la luz haciendo que Midna agachara la cabeza ante lo dicho por la reencarnación de Hylia -recuerda que no estás sola en esto-
-todo fue mi culpa- dijo la princesa intentando de mantener la compostura ante aquello que la carcomía. -Debí haber sido más fuerte, debí no haberme dejado sorprender por ese inmundo espectro-
-Zelda…- dijo Midna tomando la mano de su amiga mientras negaba con la cabeza -no tienes que culparte por algo como eso, aun te estabas recuperando de tus heridas contra Dark Link, no había manera que pudieras enfrentarte a tu contraparte, más si ni siquiera sabias de su existencia-
-debí suponerlo- dijo con ira contra si misma -soy la portadora de la trifuerza de la sabiduría, debí saber que si Dark Link existía muy posiblemente una versión oscura de mi debía estar rondando por el mundo-
Se le vino a la memoria aquella reunión que había tenido el consejo de guerra después de haberlos encontrado a ella y a Link en la fuente de Ordona. La mirada doliente de Zelda en aquel momento al igual que sus ojos sombríos cuando estaban pasando por el lado del muro negro volvieron a su mente con fuerza haciendo que la regente del crepúsculo alzara su vista para ver a aquella a la que considera su más preciada amiga y sin duda a la que considera como una hermana.
-recuerda que Link y yo sabemos que es cargar con la culpa de tener una contraparte- le sonrió con tristeza la hyliana haciendo que la reencarnación de Hela volteara a ver al heroe de Hyrule quien ya era difícil de ver gracias a la oscuridad de la noche.
-Midna ¿podrías ayudarme a vencer a mi contraparte y vencer el mundo? - rememoro la solemne petición que el elegido por las diosas le había hecho en la fuente de Ordona al día siguiente de haber hablado con Din y Farore.
- maldito Dark Link- retumbo el grito furico de su amado después de que este destrozara una silla ante la noticia del fallecimiento de su padre recordando como la culpa, la ira y la tristeza se mezclaban en aquellos ojos zarcos que tanto le gustaban a la twili. Y así fue como llego el ultimo recuerdo a su memoria.
-sin importar lo que pase, sin importar lo que nos venga siempre estaré a tu lado- recordó aquel juramento que ella y Link se habían hecho ante aquella adversidad que los acechaba y amenazaba a su futuro juntos.
-recuerda que mi corazón y el tuyo fueron uno, y que se cómo te sientes- le dijo la princesa de la luz sonriéndole. Y sin que esta se lo esperara, la doncella de piel pálida abrazo con cariño a la hyliana quien devolvió el gesto a la twili.
-gracias Zelda- susurro con afecto apoyando su cabeza sobre la coronilla de la princesa –infinitas gracias-
-no tienes de que agradecer- dijo la castaña escondiendo el rostro en el cuello pálido de la hechicera de las sombras.
- a pesar de que nuestros corazones no están unidos seguimos estando ligadas por el destino- y así tomo los hombros de la hyliana para poder ver a los ojos celeste de esta –vamos, tenemos que demostrarles a esos engendros que este mundo no acepta falsificaciones baratas de las princesas de Hyrule y del Crepúsculo- dijo con aquel tono sagaz y burlesco que tanto la caracterizaba logrando hacer que, como en muy contadas ocasiones, la princesa del destino se tapara la boca para evitar la carcajada que estuvo a punto de soltar.
-vamos- respondió la regente de la luz con una sonrisa igual a la de Midna –alguien tiene que guiar a los soldados para evitar que se maten a ellos mismos-
Y así recorrieron juntas lo que les quedaba de camino para poder unirse a los guerreros que les quedaban después de aquella cruenta emboscada de parte de la contraparte de la twili.
Al llegar vieron como Link había colocado y amarrado a Ilia sobre la yegua de color rubio en la que la ordoniana había llegado solo para después preparar a Epona y amarrar a la yegua de su amiga a esta mientras los soldados lo miraban incrédulos.
-sus majestades- dijo uno de los soldados acercándose a las monarcas mientras hacia una rápida reverencia –por favor razonen con el heroe, no hay manera de que partamos con la densidad de la oscuridad a esta hora-
-lo siento capitán- respondió Zelda mientras caminaba hacia su caballo degollado para agacharse y cerrarle los ojos con cariño –pero me temo que no nos queda de otra-
-su majestad- exclamo el capitán arrodillándose en una pierna en signo de sumisión –no podemos partir, las monturas no aguantaran el viaje sin descansar y los hombres necesitan de un respiro para continuar con el viaje-
-entonces morirán- dijo con severidad la princesa haciendo que todos los presentes voltearan a verla ante aquella afirmación hecha por la de ojos celeste –no podemos quedarnos- continuo mientras se levantaba erguida alejándose del cuerpo de su amado corcel –ya vieron la fuerza que tiene el enemigo. Vieron su crueldad, vieron su velocidad y su agilidad y solo fue uno de ellos. Ahora piensen que son 3 los espectros que están ahí afuera al acecho- y así pudo ver como los soldados restantes agacharon la cabeza ante aquella noticia.
-estamos perdidos- dijo uno de los guerreros mientras caía de rodillas con la esperanza totalmente aniquilada seguido de otros que se tuvieron que tener de un árbol o de uno de sus compañeros para no caer al suelo ante las náuseas que les generaba la noticia.
-escúchenme- exclamo Zelda con el ceño fruncido –sé que es aterrador. El heroe elegido, la reina del Crepúsculo y yo sabemos el miedo que se siente- y con ello logro que sus soldados la vieran expectantes ante lo que estaba por decir –fui presa y estuve bajo cautiverio por uno de esos espectros durante 3 meses y se lo desolador que se siente. Sé que es perder la esperanza y se lo tentador que es querer renunciar por miedo al enemigo- exclamo haciendo que muchos de ellos la miraran sorprendidos mientras que Midna y Link agachaban la cabeza con tristeza ya que ellos también sabían lo que eso significaba –pero esa no es la solución- y así miro fijamente a sus dos compañeros elegidos por las diosas –sí, es aterrador y si el dolor de enfrentarlos es inmenso pero si no somos nosotros quienes cargan con este peso serán nuestros seres amados quienes lo hagan por nosotros- y así, a medida que continuaba los soldados se levantaban con los ojos bañados en esperanza mirando a su princesa –el enemigo es cruel y poderoso pero está solo. Nosotros nos tenemos a nosotros y a nuestros seres queridos y es eso lo que nos llevara a la victoria- exclamo caminando entre sus soldados viendo a cada uno a los ojos –el crepúsculo nos espera- dijo señalando a Midna mientras continuaba –la esperanza y nuestra salvación aguardan en la dimensión de los twili. Solo necesitamos un esfuerzo de su parte, solo necesitamos que estén a nuestro lado acompañándonos y nosotros los guiaremos a la victoria- y terminada la frase los soldados se levantaron con los puños en alto exaltando a su princesa haciendo que tanto el heroe como la reina del crepúsculo sonrieran con esperanza ante lo dicho por la reencarnación de Hylia.
-ya escucharon a la princesa- se escuchó la potente voz de Ashei quien se había levantado del árbol en el que estaba recostada descansando con el rostro vendado por una tela blanca manchada de sangre –si nos quedamos en este claro seremos presa del enemigo. Estaremos seguros cuando lleguemos al crepúsculo así que tienen 5 minutos para empacar y alistarse- y así los 6 soldados restantes se levantaron empezando a recoger todo lo que tenían para empezar a alistar las monturas.
- ¿Cómo está?- pregunto Zelda acercándose a la azabache quien hacia una ligera reverencia ante su superior.
-estoy bien- dijo está rozando ligeramente la venda para después mirar con su único ojo a la princesa de la luz- las diosas me dieron un ojo de más en caso de que alguno se me perdiera-
-lamento que haya pasado esto- dijo la castaña con su mirada celeste oscurecía por la tristeza.
-no tiene nada de que disculparse- y así Ashei volvió a poner su mano en el hombro de la regente de la luz como había hecho antes del ataque de Dark Midna –yo acepte este tipo de peligros cuando me enliste y como le dije hace unos minutos, no descansare hasta ver a nuestra gente en paz y alegría. La pérdida de un ojo no detendrá mi cometido-
-gracias coronel- dijo la de ojos celeste mirando a la azabache – necesito un favor de su parte-
-lo que sea majestad- respondió la coronel con solemnidad.
-necesito que sea usted la que entregue esto- y así Zelda se descolgó del hombro las 2 espadas de los soldados que cayeron en el árbol muerto en lo profundo de la arboleda –recoja las otras espadas de los caídos y entrégueselas a las familias. No podemos perder el tiempo con los cuerpos, pero eso no significa que vayamos a dejar que sus nombres sean olvidados-
-será un honor- respondió Ashei agachando la cabeza mientras cruzaba un brazo sobre su pecho solo para después tomar las espadas y llevárselas para reunir las otras 2 armas de los soldados que murieron después de que el corcel de Zelda volara por los aires.
- ¿sabes…? - escucho la voz de la regente de mirada carmesí mientras se acercaba a ella y le ponía un brazo alrededor de los hombros a la castaña de manera amistosa –deberías dedicarte a las charlas motivacionales. Se te da mejor que reinar- se mofo la twili solo para ver como la hyliana rodaba sus ojos celestes solo para después darle un fuerte golpe en las costillas a la de piel pálida haciendo que esta estallara en risas ante la reacción de la reencarnación de Hylia.
Pasados 5 minutos como había exigido la coronel a los soldados bajo su mando, el grupo de expedición partió de aquel sombrío claro retomando el viaje por entre el oscuro bosque de Lanayru. La formación había sido de dos en dos siendo la regente de las sombras y la coronel de Hyrule las que iban a la cabeza, Midna por su vista nocturna y Ashei por ser la que mejor conocía la ruta hacia el patíbulo del desierto estando ambas en diferentes equinos a los que habían partido de Ordon. Seguidas de las dos féminas estaba Zelda quien al igual que Midna y Ashei iba en uno de los caballos de los soldados muertos junto a Link quien llevaba amarrada a la silla de Epona la yegua de Ilia con la oji verde descansando sobre esta. Y al final de toda la cadena venían los 6 soldados restantes cuidando la retaguardia de los héroes.
Las últimas horas de la noche habían cabalgado a un paso suave y lento al estar tan oscuro el bosque. Así como había ocurrido minutos después del ataque del espectro viperino, la cautela y las ansias causadas por el miedo a un nuevo ataque fueron sus acompañantes con cada sonido y cada movimiento que los exaltaba a lo largo del recorrido hasta que salieron del bosque para empezar aquel paso escarpado por las montañas que daba hacia el gran puente del lago Hylia.
-diosas si mi contraparte no me mato en el claro este caballo lo hará con su terquedad- exclamo Midna mientras jalaba con fuerza las riendas del equino que montaba haciendo que este sacudiera una vez más la cabeza con fuerza para después continuar el paso dando cabezazos de vez en cuando haciendo que la regente chasqueara la lengua con fastidio –juro que si este caballo se cae por el risco por no hacerme caso bajare yo misma por el borde para así burlarme de su cadáver-
Iban a la mitad del peñasco que conectaba el bosque de Lanayru con el Lago Hylia pudiendo ver a lo lejos entre las montañas las antorchas del gran puente que se elevaba imponente sobre las tranquilas aguas del enorme lago.
-si ese caballo se va por el barranco los twili se quedarían sin reina- dijo Ashei con la mirada en el camino solo para después voltear su cabeza y ver a la de piel azulada con una sonrisa socarrona –y nosotros nos quedaríamos sin traductor así que haznos un favor y no te vayas a matar hasta que lleguemos al crepúsculo y tu gente nos ayude. Después de eso no me molestaría un poco de paz y tranquilidad ante la ausencia de tu presencia-
-en primera…- exclamo la hechicera con altanería y fingiendo estar ofendida –si el caballo se cae yo podre flotar, bajar del risco y reírme de su cadáver. Y en segunda…- dijo levantando sus manos mientras hacia la cuenta con sus dedos – he hecho que gente pierda la cabeza por menos así que no tientes tu suerte hyliana-
-quiero ver que lo intentes twili- reto la coronel encarando a la hechicera haciendo que ambas se miraran desafiantes la una a la otra.
- ¿las niñas pequeñas podrían dejar de jugar ya y poner atención al camino para así evitar que todos nos caigamos al vacío? - escucharon a sus espaldas solo para ver como Zelda las veía de manera recriminadora con su mirada gélida.
-lo sentimos- dijeron ambas al tiempo mientras volvían su vista al camino escarpado no sin antes dejar soltar una carcajada entre ambas ante la situación que acababan de vivir. Aquella pequeña escena entre la coronel y la reina del crepúsculo aligero el viaje haciendo que la energía que habitaba entre el grupo de expedición perdiera peso. Fue entonces que se escuchó un pequeño gemido de parte de la ordoniana malherida haciendo que los héroes a la cabeza del batallón voltearan a verla. La castaña a pesar de estar dormida se removía y se estremecía de dolor cuando su yegua caminaba a través del camino rocoso y escarpado.
- ¿Cómo está? - pregunto la regente de la luz al ver como el heroe acomodaba la manta que recubría el cuerpo de su amiga y que la protegía del frio de aquella noche de luna menguante.
-está bien… en lo que cabe- dijo el ordoniano tocando la frente de Ilia comprobando su temperatura- lo que hicieron tú y Midna la han ayudado en gran medida. A esta hora estaría hirviendo en fiebre si no hubiera sido por ustedes dos-
-ella es fuerte- dijo Zelda viendo a la castaña desde su montura –hubiera resistido el viaje incluso sin nuestra ayuda. Ahora lo único que tenemos que hacer es llegar al desierto y pedirle ayuda a los twili-
-hablando de eso- se escuchó la voz de la de ojos escarlata quien volteaba su cabeza ligeramente para poder hablarles -¿Cómo vamos a llegar al desierto? No creo que el anciano del lago nos vaya a dejar usar su cañón tantas veces. Además, no creo que esa sea la mejor forma de llevar a Ilia en el estado en el que está- pregunto está haciendo que todos la miraran con cara de interrogación.
- ¿de que estas hablando Midna? - pregunto la princesa del destino posando su vista en la reina de las sombras - ¿de qué cañón hablas? -
-ella no conoce la puerta de los sabios- dijo el heroe mirando a su pareja después de haber verificado una vez más los signos vitales de Ilia –no vamos a usar el cañón del parque de atracciones como la última vez-
- ¿entonces…? -
-hace ya 6 meses que se inauguró un paso entre las montañas para conectar al desierto con la región de Lanayru- explico la hyliana de ojos celeste mientras miraba a la de cabello anaranjado –había olvidado que tú y Link tuvieron que usar el parque de atracciones del viejo Fyer en la invasión del crepúsculo-
-no me malinterpretes por la pregunta – dijo la twili volviendo su mirada al camino escarpado intentando de que el caballo en el que estaba dejara de cabecear y jalar de las riendas –pero ¿Por qué gastar recursos en un camino que conecte con el desierto cuando casi nadie va a este? –
-a pesar de que no es tan visitado si hay gente que va regularmente- dijo la hyliana en un tono que hizo que la hechicera la volteara a ver. Esta se percató como la castaña apunto ligeramente con su cabeza al heroe de las diosas quien no se dio por enterado del suceso. Con aquel gesto entendió que Zelda había construido aquel camino solo para que aquel que había salvado su mundo no tuviera que gastar rupias en ser disparado al desierto para así poder visitar el circo del espejo –Además…- continuo para así evitar que la bestia de ojos zarcos sospechara del mensaje implícito que se había transmitido entre las dos monarcas –en un par de siglos la generación de sabios será cambiada y un camino que facilite al patíbulo del desierto será necesario en un futuro. De ahí su nombre, la puerta de los sabios-
-eso más el hecho de que la cueva de la gran hada está en el desierto y no sabemos en qué momento podríamos llegar a necesitar de su ayuda- complemento la respuesta la coronel quien se acomodaba la venda sobre su cabeza al sentir como esta se deslizaba lentamente sobre su nariz.
-entiendo- soltó Midna en un susurro al ver todo lo que la princesa del destino había hecho por su amado. Si bien tenían lógica los complementos que añadieron a la respuesta, había entendido que aquel camino solo fue creado para facilitarle sus viajes al heroe de Hyrule, sin embargo, el recordar que su lobo solo hacia aquel viaje al desierto por la amargura que había quedado de su partida hacia que el corazón de la regente de las sombras se estrujara levemente de dolor.
-ya está empezando a aclarar- dijo Ashei alzando su vista al cielo notando como este ya no era aquel negro profundo sino un tono ligeramente más azulado.
-hay que apresurar el paso- se escuchó la voz de la reencarnación de Hylia llamando la atención de los héroes y de los soldados –tenemos que avanzar más rápido si no queremos que el sol nos alcance en su punto más alto a mitad del desierto-
Y así como ordeno la princesa del destino así se acató haciendo que las monturas avanzaran por el paso escarpado y montañoso de la zona sur de la región de Lanayru. Cuando por fin habían llegado al enorme puente de piedra se dio la orden a sus monturas de cabalgar con velocidad por la extensión de la estructura al no haber riesgo de caída en el antiguo puente.
Atravesaron la construcción lo más rápido que pudieron sin dejar de cuidar de la ordoniana herida para que esta no se cayera de su yegua ante el galope de los equinos. Cuando habían terminado de atravesar el puente Hylia continuaron un par de kilómetros más allá de la entrada de la construcción hasta llegar a la puerta de los sabios cuando el sol ya se dejaba ver por el horizonte.
-wow- exclamo la regente del crepúsculo al ver el enorme arco que daba paso hacia el desierto.
- ¿acaso su belleza te ha dejado muda Midna? - pregunto con burla la princesa del destino al ver como la reencarnación de Hela no había podido dejar su asombro al ver el enorme arco que le daba la bienvenida. Si bien ya había visto cosas más grandes como lo era el mismo patíbulo del desierto o el castillo de Hyrule, lo que le asombro era ver como este estaba diseñado no solo con arquitectura Hyliana sino también detalles de la arquitectura crepuscular haciendo que aquel monumento se viera desconocido y familiar al mismo tiempo.
-a la princesa se le ocurrió hacer la puerta en forma de homenaje a los caídos durante la invasión de Zant- explico Ashei mientras miraba a la enorme puerta –ella misma propuso que estuviera mezclado con tu cultura al haber sido tu mundo víctima de la invasión al igual que el nuestro- y así apunto al centro del arco donde se podía ver una representación del espejo del crepúsculo rodeado de tribales twili y letras hylianas.
-muchos se opusieron, sin embargo, no quería que mi gente siguiera manteniendo un odio de antaño e injustificado- dijo la regente mirando a la hechicera con aprecio.
-gracias- fue lo único a lo que atino decir la de piel pálida con una sonrisa tierna en su rostro al ver aquel homenaje a su gente para que no fueran olvidados ni tampoco odiados.
Después de haber atravesado la puerta de los sabios continuaron con su viaje por el desierto con sus caballos a todo galope. El paisaje con el sol apenas despuntando en el horizonte hacia que aquel árido lugar se viera como un lugar mágico ocultando todos los peligros que este podía llegar a aguardar. Sin embargo, el quedarse a contemplar el escenario de fondo no era un lujo que pudieran darse al escuchar los gemidos de dolor de Ilia los cuales les recordaba aquel reloj de arena que corría en su contra.
Apresuraron a sus monturas lo más que pudieron haciendo que las respiraciones de estas se volvieran cada vez más pesadas a medida que avanzaban por el suelo arenoso y si bien se daban cuenta de la gran sobrecarga que les estaban generando a los equinos, hacer que estos viajaran por el desierto con el sol en su apogeo era un hecho que podría poner la vida de todos los presentes en riesgo.
El camino al patíbulo continuo sin ningún retraso a pesar de que hubo algunos leevers y moldorms que salieron a atacar al grupo de expedición, estos se vieron reducidos ante las armas de los héroes y de los soldados quienes con rápidos reflejos aniquilaban a las alimañas que se les atravesaban en el camino. Cruzaron sin ningún contratiempo el antiguo campamento del rey bulblin al este no volver a aparecer después de su derrota ante la bestia de ojos zarcos en el castillo de Hyrule solo para así llegar a las puertas del patíbulo del desierto cuando el sol estaba a un par de horas de su punto más álgido.
-entren a los caballos al patíbulo- ordeno la princesa del destino bajándose de su equino sin importarle como su vestido y su capa se manchaban del abundante sudor del animal el cual respiraba con dificultad ante el esfuerzo físico.
-¿está segura majestad?- pregunto el mismo soldado que le había suplicado hacer entrar en razón al heroe estando en el claro del bosque –si los entramos al patíbulo podrían morir por algún engendro que haya en el interior-
-si capitán estoy segura- respondió con autoridad y frialdad la monarca mientras tomaba las riendas de su montura para así poder entrarla a la estructura –es mejor apostar a la probabilidad de una muerte que asegurarla ante el inclemente sol del mediodía-
Y así entraron a las monturas que los habían llevado a través de todo el desierto dejándolas amarradas a las columnas de la sala principal.
-lo hiciste muy bien nena- acaricio el heroe a su fiel yegua quien, al igual que los demás caballos, estaba empapada en sudor y respirando con dificultad –trataremos de no tardarnos, cuida a los demás por nosotros- y así el heroe saco de entre las bolsas de la silla tres manzanas que le dio a Epona quien se las comió gustosa.
-lobito- escucho la voz de su amada twili a sus espaldas viendo como esta le señalaba la puerta de la sala principal donde los soldados, la princesa y la azabache los esperaban con una inconsciente Ilia recostada en una camilla improvisada–tenemos que irnos-
El heroe se separó de su fiel yegua caminando hasta la hechicera de piel pálida quien le ofrecía su mano para poder ir caminando tomados de las mismas. Al llegar con su amada y sentir el calor de su palma sobre la suya vio como la monarca se llevó el dorso de esta a sus labios y besarla con cariño.
-no te preocupes- le dijo la de ojos escarlata acariciando con su pulgar la piel ennegrecida por la trifuerza del valor –Epona estará bien en nuestra ausencia- aquel gesto hizo que el heroe sonriera relajando su tensa postura solo para después continuar el camino con su pareja y compañera de aventuras.
Alcanzaron al batallón de reconocimiento que era encabezado por Zelda y Ashei quienes guiaban a los soldados por entre los oscuros pasillos de lo que alguna vez fue una prisión.
-este lugar nunca dejara de darme escalofríos- dijo Midna iluminando el lugar con su magia y viendo la estructura antigua del patíbulo a la vez que recordaba la aventura que había vivido un año atrás.
-ni que lo digas- concordó el heroe que escaneaba cada rincón del lugar sin bajar la guardia –sin importar cuanto pase se sigue sintiendo la misma energía oscura y pesada de siempre-
Sin duda el patíbulo del desierto era un lugar que sin importar si se era el hechicero más sabio o el guerrero más fuerte podía hacer temblar hasta los más valientes en su oscuro y lúgubre interior.
-majestad- llamo el soldado que había estado cuestionando las ordenes de la princesa minutos atrás.
- ¿si capitán? - pregunto la castaña sin quitar su mirada del camino mientras apretaba el florete que cargaba a la cintura en espera de cualquier ataque del enemigo.
- ¿Cómo sabemos que este lugar no está infestado de engendros oscuros como los que combatimos en la pradera? - pregunto el soldado sin quitar su mano del mango de su espada.
-no lo sabemos- respondió con sequedad la hyliana mientras daba vuelta en una esquina del recinto –me baso en una teoría-
- ¿y esa teoría es? - pregunto la de ojos escarlata incitando a la princesa del destino a continuar.
-nuestras contrapartes no pueden crear seres sombríos de manera indefinida- explico la regente mientras caminaba –me baso en que por muy poderoso que sean ningún ser puede conjurar ese tipo de hechizos indefinidamente sin arriesgarse a morir en el intento. Suponiendo que esa hipótesis sea verdadera, no se arriesgaran a mandar oleadas tras oleadas de espectros sabiendo que tenemos las 3 partes de la trifuerza y que gracias a los espíritus protectores tenemos una manera de destruir a sus lacayos. Así que lo único que les queda es apostar sus fuerzas en la ciudadela estando a la espera de que nosotros ataquemos-
-tiene sentido- concordó el capitán mientras se relajaba un poco ante la respuesta de su soberana.
-no obstante…- continuo la de piel nívea –no bajen la guardia.
Caminaron en silencio por el patíbulo después de la explicación de la portadora de la trifuerza de la sabiduría. El sonido de los murciélagos junto con el eco del viento, de sus pisadas y de sus armaduras fueron sus compañeros durante todo el paso por entre la prisión del desierto y solo fue hasta que llegaron hasta lo más alto del circo cuando por fin pudieron descansar ante el recibimiento de la luz del astro rey que se encontraba en lo más alto de la bóveda azulada.
-ya llegamos- se escuchó la voz de Zelda quien se paraba en el centro del circo mirando como las cadenas que alguna vez cargaron con la enorme piedra negra se balanceaban de un lado para el otro al no estar el contrapeso que las mantenía tensionadas – Midna…- llamo a la monarca quien había llegado al marco del espejo solo para delinearlo con sus dedos con una chispa de melancolía y de tristeza – es hora-
-lo sé –dijo la twili con incertidumbre mientras no dejaba de acariciar el marco de piedra.
-hey- susurro con cariño el heroe a su lado haciendo que la de ojos escarlata despegara su mirada del lugar donde antes estaba el espejo – sin importar lo que nos venga siempre estaremos a tu lado- y así la mirada de la bestia apunto al lado de la regente de las sombras solo para encontrarse con la doncella castaña y de mirada celeste quien le daba un asentimiento lleno de convicción.
-gracias- y así Midna se giró con fuerzas renovadas posicionándose al frente del marco del espejo mientras tomaba la mano del hyliano a la vez que la princesa del destino la tomaba de su hombro –estén preparados para entrar –ordeno con potente voz la monarca de cabello anaranjado viendo a los soldados que habían logrado el viaje hasta aquel preciso momento –no sé cuánto tiempo podre mantener el portal abierto así que entren lo más rápido posible-
- ¡prepárense! - se escuchó el grito de Ashei a la cabeza haciendo que todos los soldados se posicionaran al frente de los elegidos siendo los 2 soldados que cargaban la camilla de Ilia los que iban a lo último del batallón.
Cuando todos estuvieron listos la regente de piel pálida estiro su mano libre con los ojos cerrados haciendo que el grimorio del conquistador Zant apareciera y se abriera al frente de ella iluminando los tatuajes azulados de la twili junto con los 3 fragmentos de la trifuerza. El viento alrededor del círculo del espejo se agito sacudiendo las cadenas negras con fuerza al tiempo que runas twili aparecían en las columnas haciendo que de estas empezaran a salir partículas crepusculares que empezaban a formar el portal y las escaleras luminosas que daban hacia la dimensión de los condenados.
- ¡ahora! - grito Midna haciendo que el portal se iluminara con fuerza y logrando que el viento alrededor de ellos se agitara cada vez más fuerte. Ante el grito de la hechicera Ashei corrió por las escaleras solo para ser desintegrada en el último escalón siendo absorbida sus partículas al interior del agujero negro. Seguida de la coronel siguieron los demás soldados siendo Ilia y los dos guerreros que la llevaban quienes desaparecieron a lo último –rápido tenemos que entrar- exclamo la twili con los dientes apretados al empezar a sentir como su cuerpo perdía energía rápidamente.
Los 3 elegidos corrieron por las escalinatas con rapidez viendo en aquel pequeño transcurso de tiempo como de los pilares aparecían los 6 sabios elementales restantes.
-por favor elegidos- exclamo el sabio de las sombras haciendo una reverencia al igual que los demás.
-les suplicamos que salven este mundo una vez más- concluyo el ente sin rostro representante del agua.
Y así los 3 portadores de la trifuerza saltaron al portal siendo desintegrados en partículas y absorbidos por este mientras el mundo desaparecía bajo sus pies arrastrándolos al vórtice que los llevaría a la dimensión de las sombras.
-ustedes son la última esperanza de los dos mundos- fue la frase que retumbo en sus cabezas de parte de los guardianes del desierto y que los acompaño en todo el proceso de transportación al crepúsculo.
-¿Middy estas bien?- escucho la voz del heroe quien la tomaba de los hombros haciendo que lentamente recuperara los sentidos.
-si estoy bien- respondió sacudiendo la cabeza haciendo que el pitido de sus oídos desapareciera, sin embargo, cuando se iba a poner de pie perdió las fuerzas en las piernas ante el uso de energía que había utilizado en el conjuro.
-tranquila- dijo Link evitando que se cayera y ayudando a la twili a sentarse de nuevo –gastaste mucha energía para traernos al crepúsculo-
-volvimos- dijo con alegría, pero con debilidad –volvimos a mi mundo-
No obstante, cuando vio los ojos del heroe vio como estos reflejaban incertidumbre y melancolía al verla directamente a ella. Fue entonces que giro so cabeza a donde se suponía que debía estar el castillo crepuscular quedando totalmente congelada en su sitio.
-el muro- susurro con agonía y terror al ver la enorme masa negra que engullía a toda la ciudadela del crepúsculo –está aquí también-
- ¡asquerosa bruja!- se escuchó el rugido gutural de una voz conocida para la twili solo para después ser empujada con fuerza por una ráfaga de magia crepuscular estrellándola contra unas rocas.
- Kira-
Y hasta aquí el capítulo.
