DE VUELTA EN SU CUEVA

Hice bien.-se dijo.-Mis arrebatos son tan fuertes como mi autocontrol.

Se sacó del apuro rápidamente y rodeado de los vapores de su cuerpo sintió su propia humedad, cálida y proveniente de lo más íntimo de sí. La creyó de Sonic, trató de juntarla con su mano y arrimarla todo lo que pudo al interior de su pecho, a su corazón.

Recordó a Maria una vez más. Porque si alguien le había enseñado a resolver las cosas de la manera más amorosa era ella. Por ella conoció el amor por encima de los instintos, no por suprimirlos sino por la existencia de un cariño más allá de todo rigor físico o exigencia personal. Una amistad desinteresada y sencilla, alegre, libre y pura. Qué sería de él si no la hubiese conocido? Quién hubiera roto esa insondable severidad, qué habría pasado si no hubiese tenido una guía de luz que le muestre cosas tan buenas? Por qué caminos hubiese andado?

Por qué te fuiste antes de lo que debías?-preguntó sencillamente, como teniendo una conversación casual con alguien, sin darse cuenta de que estaba solo y en penumbras.-Ellos te alejaron de mí... y no puedo dejar mi rencor a un lado. No soy como tú que hasta en tu útlimo aliento, a pesar de que ellos te lastimaron sin razón, sin conocerte, sin saber que eras un tesoro, que podrías haber sido una luz de esperanza como lo fuiste conmigo para todos los seres de la tierra, en tu último aliento no huvo un sólo reproche sino tu sonrisa tan hermosa... más me duele todavía!-y continuó diciendo-Dame tu luz, dame de esa luz en tu sonrisa para poder acabar con este inmenso remordimiento que me trauma!

Guardó silencio porque súbitamente se imaginó a Sonic parado en la entrada de su guarida quizá acudiendo a él, quizá escuchándolo desde algún rincón de la tierra o sintiendo su dolor que era tan grande como si abarcara la superficie de toda ella.

Se vio a sí mismo tan patético. Y se preguntó como por milésima vez por qué todo de él era eximio salvo su parte emocional. Como si el doctor Gerald Robotnik hubiera fallado estrepitosamente en el desarrollo de su parte afectiva. La percibía enteramente subnormal, inmadura, en falta. Para este erizo orgulloso era imposible pensar que justamente creerce superior y capaz de solucionar sus propios problemas y alejarse de todo y todos era lo que le impedía desarrollar y fortificar su estabilidad emocional. Nuevos vínculos, nuevos afectos cubrirían su necesidad. Pero él decide equívocamente, culpa ciegamente a la mano de su creador.

Pateó todo lo que lo hacía sentir patético y minúsuclo afuera de sí, se incorporó con todo su poder y audacia (ya que se había hartado de estar tocando fondo). Salió de la guarida y decidió ir a la base de Robotnik para averiguar qué planes tenía contra su dulce aliado y compañía.