CAL Y CAL
La luz de la luna iluminó la tierra. El buen descanso se había instalado en los corazones de todos. Llegaba la hora de levantarse. Amy organizó un equipo de limpieza para lo que había sobrado de la fiesta. Shadow avisó a Sonic que debía irse para encontrar un sitio seguro para las esmeraldas entonces Sonic aprovechó esta oportunidad para evitar hacer la limpieza que Amy le exigía, y de excusa le dijo que era su deber como héroe saber dónde las escondería.
Los dos termianaron en la costa de una playa, mirando el reflejo de la luna en las olas.-Qué romántico, Shadow, no sabía que te gustaran las caminatas bajo la luz de la luna.-le dijo Sonic en tono burlón, para empezar a discutir con su amigo, o quizás para alentarlo un poco.-Conozco un sitio.-dijo Shadow distante, totalmente indiferente a la insinuación de Sonic. Había estado serio y callado todo el camino.-Si? Porque a mí no se me ocurre ninguno a pesar de lo enorme que es el mundo.-le contestó.-Es un valle completamente inexplorado. Ahí hay una cueva, suelo ir cuando mis pensamientos me atosigan demasiado. No le digas a nadie dónde está.-le dijo mirándolo a la cara. Sonic levantó las manos y le dijo-No lo haré.
Fueron a pie y demoraron un tiempo. El sitio era una campo entre dos paredes de piedra, de pasto verde mezclado con tréboles y pequeñas flores silvestres. Había una superficie empinada que daba directo a los rayos de la luna y que ostentaba la mejor porción verde del lugar. Arriba de ella se veía la cueva, pequeña y de poca profundidad.-Vaya, qué lindo lugar.-dijo Sonic.-Es un buen lugar para estar sólo.-En efecto.-le contestó Shadow. Los dos caminaron por la hierba verde debajo de la cueva y Shadow recogió piedras de alrededor para cubrir las esmeraldas con ellas. Sonic disfrutaba del perfume de la brisa y la frescura vírgen que emanaba del riachuelo y de las hiedras que trepaban los árboles. Pensó en ayudarlo pero Shadow reflejaba un aspecto sombrío, su típico porte uraño, y con esta situación no se animó.
Sonic le dijo a Shadow para romper su coraza de hielo:-Tengo que... agradecerte por lo que has hecho en la pelea. Les diste una oportunidad a todos, quiero decir, creìste en la fuerza de todos nosotros.-Shadow mantenía su cara de piedra.-No actuaste sólo como siempre lo haces... puedes dejar de mirarme así? Intento ser amable!-Así cómo, erizo?-Nunca te viste en un espejo!?-No, si lo hiciera tú ya no me gustarías más.-Ja ja, muy gracioso.-En serio? porque no estoy de humor para nada.-Por qué!? Si recuperamos las esmeraldas! Todos están felices! Estás cansado?-Así es, estoy cansado.-le respondió dándose la vuelta para seguir tapando las esmeraldas con las piedras.-Este parece un buen sitio para descansar. Ven, acuéstate y descansa.-Pero Shadow no le hiso caso, estaba muy encerrado en sí mismo.
Los dos permanecían sentados cada uno por su lado en soledad. Mirando la luna y sintiendo el frío pasar entre ellos. Sonic se recostó en la hierva y con la luz celeste que daba sobre las cosas vió al lado de su cabeza un trébol de cinco hojas. Antes de que pudiera arrancarlo escuchó las pisadas de Shadow que venían hacia él.-Lo siento-le dijo-hace frío. Tú tienes frío?-y cuando Sonic tuvo a su soberbio amigo delante lo miró como un indefenso animalito.-Sí.-le respondió. Al mirarlo a la cara la dulzura había vuelto a sus ojos, su lúgubre aspecto había desaparecido. A medida que Shadow se agachaba para acercarse a él Sonic aflojó el cuerpo, se entregó al abrigo de las flores silvestres. Algo pasó que sucumbió en cuerpo y alma al reencontrarse con el calor enternecido de Shadow como antes.
