Tenten

Dicen que todos nacemos con un propósito, algunos serán grandes figuras de la historia recordadas o serán quienes descubran algo que marcará un antes y después en la humanidad.

Y luego estoy yo, una adolescente que lucha por no quedarse dormida en su clase de literatura.

—Atención, chicos, daré las calificaciones.

Anteriormente habíamos hecho un examen, me esforcé mucho, al menos sacaría un 8.

"7.3"

Bueno, algo es algo.

.

.

.

Capítulo 1. Soy Tenten.

.

.

.

—¿Siete punto tres?, ¿en serio? ¡Pero si te esforzaste mucho! —escuché la voz de Sakura mientras acomodaba mis cosas.

—Pues eso creí. —cerré el casillero.

—Tenten, —Ino habló—sé que no soy la más aplicada de la clase, pero será mejor que mejores tus notas antes de entrar al último parcial, —se cruzó de brazos—si es que quieres entrar a la universidad, claro.

Fruncí el ceño. —Ya les dije que lo haré, no me presionen más de lo que estoy.

—¿Ah, no? ¿Y qué harás? —me preguntó Sakura—Porque espero que tu plan de vida no sea trabajar eternamente en la cafetería del centro.

—Claro que no—empezamos a caminar—, pero es tan difícil escoger una carrera la cual te dedicarás toda la vida y que de eso vivirás.

—No es tan difícil cuando llega el momento, —Sakura intentaba animarme—ya ves que yo quería ser abogada o dedicarme profesionalmente a las artes marciales, pero luego supe que quería ser enfermera.

—Nada se relaciona… —la miré de reojo.

—Así es— sonrió—, para que veas cómo son las vueltas de la vida.

—Hola, chicas, las estaba esperando. —de repente nos encontramos con Yukie, sentada en una banca de la cafetería.

—¿Cómo te fue en tu examen oral? —preguntó Ino, sentándose al lado de Yukie.

—Fue difícil, no lo voy a negar, pero según yo, me fue bien. —se le notaba sonriente, era obvio que le había ido bien.

—¿Estás bromeando? —preguntó Ino sin verla— ¿Irte mal en un examen a ti?, ¡imposible!

—Por favor, no siempre me va bien. —sonreía, pero ella misma sabía de sobra que era verdad.

Koyuki, o como le decimos, Yukie, no era de nuestro grupo, pero se juntaba con nosotras ya que era amiga de la infancia de Ino. Siempre se destacaba por ser la mejor alumna de su salón, sus notas eran las más altas de toda la escuela, muy bonita, y por supuesto, por ser hija del alcalde de la ciudad.

Todo le salía bien, era oficialmente la representante del instituto e imagen a seguir de todos. "La alumna ejemplar", como era conocida por los superiores.

Qué envidia.

—¿Tenten? —alguien me sacudió del hombro.

Parpadeé. —¿Ah?

—Te estamos preguntando si irás a la fiesta y quién sabe tú en dónde andes. —me dijo Sakura, quien estaba a mi lado.

—… ¿Cuál fiesta? —sonreí apenada.

—La que organizará la familia Hyuga por la graduación del próximo CEO de "Byakugan". —me explicó Ino, rodeando los ojos.

—Oh, pues… —me quedé pensativa, mirando fijamente la esquina de la mesa.

—Obviamente tendrás que ir. —dijo Ino.

—¿Con el consentimiento de quién? —la volteé a ver.

—No le hagas caso, —escuché decir a Yukie—no hay ningún problema si no vas.

—Yukie tiene razón, es como tú veas, —desvié mi mirada a Sakura—sabemos que debes trabajar.

—Pero, ¿cuándo es? —pregunté.

Ni sé para qué pregunto si de todas maneras no planeaba ir.

—Es este viernes—apresuró a decir Yukie—, a las ocho de la noche.

—Pues lo pensaré. —apoyé mi codo en la mesa y recargué mi cabeza en mi mano.

—¡Nada que lo piensas!, irás y punto. —más como un comentario, sonó como un regaño.

—¡Ino, dios!, deja que ella decida. —le dijo Sakura.

—Lo hago por su bien. — ¿por mi bien? —Llevamos dos años juntas y en ninguna ocasión nos ha acompañado a algún lugar y como ya se va a acabar el ciclo escolar quisiera que fuera con nosotras en esta ocasión, ¡aunque sea la primera y última vez!

Nos quedamos en silencio por unos segundos.

—Creo que ahora Ino tiene razón—habló Yukie, la volteé a ver—, has estado siempre ocupada cuando te invitamos a salir que ya es hora de que nos acompañes.

—Sí—ahora es Sakura—, y si lo que te preocupa es tu trabajo, puedes pedir el día libre, has trabajado ahí desde que te conocemos por lo que supongo que no será un problema, además, por lo que tengo entendido, te llevas muy bien con tu dueña.

Mierda, me estaban dando opciones para ir.

Aunque, la verdad, en cierto modo sí tenían razón en el lado de que me llevo bien con Mani, la jefa del café en donde trabajo, ahora, por el lado de que nunca he salido con ellas, es cierto, cada vez que me invitaban yo negaba, una de las razones era el trabajo y la otra… porque simplemente no me apetecía salir con ellas.

No quiero que me malinterpreten, pero prefiero quedarme en casa a que salir con amigas de paseo.

—Pues de todas maneras veré.

.

.

.

—Y con esto concluimos la clase de hoy, jóvenes. Que tengan una linda tarde.

La última clase había llegado a su fin, por fin, autonomía no es una de mis asignaturas favoritas, e incluso la encuentro inútil, pero bueno, es una de las cuales me va bien y con las que no tengo problema, todo es tan básico.

—¡Oh!, antes de que se vayan, —nos detuvo—les recuerdo que el miércoles viene el equipo élite de "Byakugan", empresa que nos ha aportado mucho.

«Económicamente, se referirá.»

Asentimos y empezamos a abandonar el salón.

—Entonces te vemos bien arreglada el viernes, ¿de acuerdo? —escuché a Ino decir.

—¿Ya les dije que sí?

—No es que nos digas sí o no, irás y ya. —se adelantó a la salida.

—No la escuches, pero de todas maneras intenta ir, quien sabe si habrá otras salidas, con eso que los últimos exámenes ya están más cerca. —dijo Sakura.

—No será la última salida, está el festival de primavera y tu cumpleaños.

Sonrió. —¿Irás?

—¿A dónde?

Se me quedó viendo seria.

—¡Claro que iré a tu cumpleaños! — ¿qué acabo de decir?

—Más te vale. —entrelazó su brazo con el mío y caminamos a la salida.

Afuera ya la estaban esperando.

—Bien, pues nos vemos mañana, bye. —nos despedimos y ella se subió a un auto blanco.

Volteé a ambos lados y suspiré.

«De vuelta a mi realidad.»

Pero cuando me disponía a avanzar, alguien me agarró del brazo.

—¡Tenten, espera! —era Yukie—Antes de que te vayas, quisiera que sepas que en realidad quisiera que fueras con nosotras este viernes.

—Yukie… No es que no quiera yo—pero la verdad no quiero—, además, el viernes trabajo.

Se lamió los labios. —¿No quieres que…? —la interrumpí.

—No, gracias, no quisiera que hubiera un escándalo.

—Entiendo… Bueno, aún así trata de venir, aunque sea una hora que estés.

Asentí, pero estar al menos una hora en un lugar donde no conozco rodeada mayormente de gente que no conozco no me resulta un buen plan.

—¿No quieres que te lleve a tu casa? —me preguntó.

—No, no, no es necesario. —dije rápidamente, agachando la cabeza.

—Ah, okey… Como quieras, nos vemos. —me soltó el brazo y caminó a otra dirección.

Retomé el paso y fui a esperar el bus a la estación.

.

.

.

Al llegar a mi departamento, hice un poco de limpieza, barrí debajo de los muebles de la sala, que nada más era un sillón simple, una pequeña mesa, la alfombra, un librero pequeño… y ya.

En general, no tengo muchos muebles, ni en la cocina, baño, la única habitación que estaba más llena era mi cuarto.

Pero qué le podía hacer si soy yo sola nada más.

Si las chicas vieran cómo vivo en realidad, de seguro que no me volverían a hablar.

Bueno, Sakura quizás y sí siga conmigo, pero las demás…

Escuché mi teléfono timbrar.

Al desbloquearlo vi que la notificación le pertenecía a un mensaje de Hinata.

.

¡Buenas noticias!

Regreso el viernes

Genial

¿Cómo has estado?

Bien

Y tú?

Un poco cansada, pero todo bien.

Por cierto, ¿irás el viernes a la fiesta?

Ya veré

No tengo muchas ganas la verdad

/

Porfa ve…

Luego les digo

Bueno

Y cómo es París?

¡Hermoso!

Deberías venir.

Jaja

Como si pudiera

Algún día…

Claro

Y, ¿cómo va la renta?

Apenas y alcanzo para pagarla en este mes

/

Ya sabes que cualquier problema que tengas me
puedes decir.

No quiero molestarte

Aparte

Ya fue más que suficiente cuando me ayudaste a
conseguir el departamento y algunos muebles

Para nada.

Pero dime por si tienes algún inconveniente.

¿Okey?

Ok

.

Hinata es la única la que sabe mi situación verdadera. Fue gracias a ella que no vivo en las calles y a que no volví con mi padre.

Sonrío y apago el teléfono, pero antes de poder seguir limpiando, me llega otra notificación.

«P.» Leí en la pantalla.

.

Cariño, necesito tu ayuda

.

¿Ahora qué?

.

.

.

Continuará…