Tenten
En menos de media hora iniciaría todo esto, ¡¿por qué carajos me daba tantos nervios hacer esto?!, había estado en situaciones muchísimo más tensas que decir un discursito de preparatoria. A mí me enseñaron a actuar en combate, no a hablar en público.
—¡¿Quién carajos inventó el galés?! —digo estando centrada en aquel papel.
—Ah, Tenten, —era la señorita Suzume—ve detrás del escenario, en quince empieza el evento.
Asiento con una sonrisa falsa, tiene toda su fe en mí esta señora.
Mientras seguía maldiciendo a Shino mentalmente, alguien chocó con mi hombro, pero no le di importancia y seguí con mi camino.
—¡Oye!, disculpa… —era una voz masculina, aunque de reojo había visto una cabellera larga—¿Sabes dónde está el patio?
—Sí, allá. —señalé con el pulgar hacia atrás sin quitar la mirada a la hoja.
—Gracias. —dijo y escuché irse.
No sé por qué me dio por voltear atrás pero cuando lo hice él ya se había ido.
«Como sea.» Tenía otras cosas más importantes que hacer.
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Capítulo 4. Los Hyuga.
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Tenten
Después de dos horas todo había terminado, genial, me estaba empezando a doler la cabeza de estar rodeada de tanta gente. Por suerte Shino alcanzó a llegar a tiempo, casi casi me botaron del escenario para que él ocupara mi lugar, pero todo bien, no salí a decir nada ni tuve que aguantar la mirada extraña de esos tipos, ahora toca respirar antes de enforcar mi atención a otra cosa.
—¡Tenten! —escuché la voz de Hinata—, hasta que te encuentro.
—¿Pasa algo?
—Es que quería aprovechar para presentarle mis amistades a mi familia.
—Oh… ¿y luego?
—Nada más faltas tú, ya están hablando con Sakura e Ino.
—¿Y Yukie?
—Eso es lo que también quisiera saber. —su mirada decía otra cosa—Entonces, ¿vienes?
La verdad no quería, pero tampoco podría hacerle el feo a Hinata después de todo lo que ha hecho por mí.
—Está bien… —no me quedaba de otra.
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Koyuki
Rápidamente divisé a Neji, se veía tan bien con ese traje. Durante todo el evento no pude quitar mi mirada de él, por su movimiento de manos pude suponer que no le estaba agradando nada el ambiente, lo entiendo, está acostumbrado a estar rodeado de gente mucho más importante que con cientos de estudiantes de preparatoria.
Cuando el evento acabó, Neji fue el primero en irse, iba sólo, por lo que vi mi oportunidad para hablarle, así que me fui apartando poco a poco de mi grupo para poder encontrármelo "casualmente".
—Hola, Neji, —saludé a sus espaldas y volteó—creí que seguías con el equipo.
—Sí, pero quería caminar un momento, las piernas casi se me entumían. ¿Y tú?
—Fui al baño, pero al parecer ya ha terminado, ¿no?
—Qué curioso, juro que te había visto hace unos momentos con tu grupo.
Reí nerviosamente. —Quizás viste mal, no soy la única peliazul aquí.
—Yo no veo mal.
Qué obstinado, me gusta eso de él.
Pero cuando iba a hablar, su inoportuno amigo llegó.
—Neji, hasta que te encuentro—su atención ahora se puso en él—, tu tío está preguntando por ti.
Hizo su cabeza un lado y escuché unos huesos tronarse seguido de un leve suspiro. —Está bien, ya voy.
—P-Por cierto—antes de tan siquiera dar un paso me le aferré del brazo—, espero que sí me tengas en cuenta para tu cumpleaños.
—¿Cómo dices? —se me quedó viendo raro, me encantaba.
—Me lo merezco, ya que no fuiste al mío.
—Estaba de vacaciones familiares.
—Lo sé, pero tan siquiera un detalle o algo…
—Señor, —habló Hideki—debemos irnos.
—Ya voy, y no me digas señor, —volteó a verme—luego hablamos, ¿te parece?
—Bueno. —asentí y lo solté.
«Muy pronto, querido, sólo falta un empujoncito de mi papá, disfruta tus días de soltero.»
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Tenten
Acomodé mi suéter, aunque Hinata me decía que así estaba bien, sólo quería causar buena impresión para que no le dijeran nada con respecto a mí.
—Papá, mamá, ella es Amma Tenten. —presentó Hinata.
Los ojos negros de su madre transmitían una calidez de madre, por lo que ella no fue el problema, sino los ojos perlados de su padre, los cuales sentía que podrían ver a través de mí.
Me sentí desnuda por un momento.
Tragué saliva. —Bunas tardes, señores. —apenas pude sonreír.
—Todavía no es medio día para decir tardes, señorita. —la voz del padre de Hinata era tan pesada de escuchar que casi me temblaron las piernas.
—Perdone… je, je… —reí para que los colores no se me subieran a la cara.
—Cariño, no es nada importante, —habló la señora Hyuga—no seas tan serio, ¿qué va a decir la señorita Amma?
—No me llames así frente los demás.
Al notar un leve sonrojo por parte de él, los nervios se me fueron, parecía que no era tan malo.
—¿Y de qué estaban hablando? —preguntó Hinata.
—Sobre el nombramiento de Neji como CEO de la empresa. —escuché decir a alguien.
De repente mi mente se desconectó de lo que estaba pasando al momento y empecé a pensar en lo que había pasado el lunes por la noche.
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Nagato me sonrió y puso su brazo alrededor de mis hombros.
—Muchachos, démosle la bienvenida de vuelta a nuestra hermana menor, Tenten.
—¿Tenten?, ¿y por qué no le decimos como antes? —habló Kisame.
—La identidad de todos aquí está bajo un nombre falso. —volteó a verme—Ya no serás Asura, sino Tenten, ¿de acuerdo?
Asura… ese nombre me traía tantos malos recuerdos, por dos años había tratado de olvidarlo.
—Sí, señor…
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—¿Es cierto eso, señorita? —la voz del padre de Hinata hizo que volviera en sí.
—S-Sí… —los miré, no sabía a qué le dije que sí.
—Ya ven, les dije que iría. —Ino parecía victoriosa.
—Muy bien, entonces la esperamos el viernes a las ocho en punto. —me sonrió la señora Hyuga.
—Es todo de nuestra parte.
—Pero, papá, falta Neji.
—Lo sé, mandé a Hideki por él, pero quién sabe en dónde se metió ese muchacho.
—Yo sé con quién está en este momento… —alcancé a escuchar a Ino, quien tenía una sonrisa de lado.
—¿Decía algo, señorita Ino?
—Nada, señor Hyuga. —respondió rápidamente.
—Entonces nos retiramos, —se dirigió hacia mí—sentimos que no pudiera conocer a mi sobrino, pero el viernes tendrá el placer.
Dicho esto, ambos fueron con algunos maestros que estaban por ahí.
Yo por mi parte me fui rápidamente de ahí, pero alguien chocó con mi hombro otra vez, aunque esta vez no le di importancia y seguí mi camino.
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General
—Per-dón… Otra vez. —un castaño se quedó viendo a la joven con la que había chocado nuevamente.
—Neji, ¿dónde andabas? —preguntó la azabache.
—Me encontré a Yukie. —su mirada volvió a su prima.
—Entiendo… Te quería presentar a mis amigas, pero ya se fue una de ellas.
—¿Ella era? —refiriéndose a la castaña que acababa de irse.
—Sí, ella es Tenten, pero ya la verás mejor el viernes.
—Aún me pregunto cómo pudo aceptar tan así cuando hace unos días estaba de necia. —dijo la pelirosa.
La platinada se encogió de hombros con una sonrisa.
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Continuará…
