UN HERMOSO INFIERNO
Capítulo 4: "Hostilidad"
—¿Estás dispuesto a lo que sea para que le perdone la vida? —
Carl miró a Enid de reojo por unos seguidos antes de volver la mirada hacia Elize, soltando un suspiro, resignado.
—No tengo muchas opciones, ¿verdad? — Respondió, no quería perder a nadie más.
—Bien… — Murmuró con una sonrisa, tomando a Carl de la playera con su mano libre y jalándole hacia ella con un fuerte tirón, dejando el rostro del chico a unos pocos centímetros del suyo. — Bésame. —
—¿Qué? — Preguntó de manera inconsciente, aquella petición lo había tomado por sorpresa.
—Lo que oíste, bésame. — Repitió, mirando los labios del chico. — Si lo haces, le perdonaré lo que hizo. —
Carl resopló, se sentía ridiculizado de alguna manera. Sabía que besar a la hija de su enemigo no era precisamente algo que sus amigos desearan ver, y él tampoco quería hacerlo, pero no estaba dispuesto a dejar morir a Enid. No a ella. Se giró a ver a su amiga, quien mantenía la vista sobre él, preocupada. Elizette lo miró fijamente en silencio, esperando a que tomara una decisión.
—¿Cumplirás tu palabra? — Cuestionó Carl con duda, notando un ligero nerviosismo en la chica frente a él.
—Ya te lo dije, soy mujer de palabra, como mi padre. — Respondió ella, intentando mantener la calma. Se sentía nerviosa por la cercanía que tenía con Carl, sobre todo por las miradas de algunas personas sobre ellos, en espera de que sucediera algo interesante.
El castaño vaciló y miró los labios de Elize, debatiendo en su interior qué debería hacer. Smith pensó en qué había sido una tontería hacer esa petición solamente para bajar el ego de Enid, y ahora no sabía cómo retractarse sin quedar como una miedosa. Soltó a Carl y dio dos pasos hacia atrás mientras retiraba el seguro de su pistola, pero la mano del chico tomó su muñeca para detenerla, al tiempo que su otra mano la tomaba de la nuca, atrayéndola hacia él con un empujón fuerte, uniendo sus labios con los de ella.
La joven se quedó en shock, no esperaba que fuera a hacerlo de verdad. Pero, en el fondo, no fue desagradable en absoluto. Fue un beso rápido, de apenas unos pocos segundos antes de que Carl la soltara y se separara de ella, mirándola a los ojos mientras limpiaba sus labios con la manga de su camisa, como si intentara deshacerse de una sensación desagradable.
—¿Eso era lo que querías? — Dijo Grimes con un tono de voz duro, sin apartar su vista de los ojos de ella. — ¿Ahora puedes dejarla en paz? —
Elize no respondió, simplemente se quedó observándolo. Carl estaba disgustado consigo mismo, sabía que no debía haberlo hecho, pero también era consciente de que lo había hecho por Enid.
—¿Estás satisfecha? — Preguntó Carl, mirando hacia atrás, buscando a Enid con la mirada, notando la expresión de sorpresa en la chica. Sintió arrepentimiento, como si hubiera hecho algo malo, sentía que se había equivocado y había lastimado a Enid. — ¿Podemos olvidarnos del beso ahora? — Dijo Grimes con un tono de voz duro, regresando la mirada a la castaña.
Elizette miró la expresión de Enid y sonrió con satisfacción, dirigiendo su vista hacia Carl nuevamente.
—¿Lo disfrutaste? — Preguntó con una sonrisa, burlándose claramente.
—¿Preguntas si lo disfruté? — Cuestionó Carl, claramente molesto. — No, no lo disfruté, ¿qué demonios pasa contigo? —
—Solamente quería que vieras la diferencia entre alguien como ella y una chica como yo. — Respondió con soberbia, guardando su pistola nuevamente. — Eso es todo. —
—¿Así que eso era todo lo que buscabas? — Replicó enojado, dando un paso hacia ella. — ¿Solo querías poner a Enid en su lugar haciendo que te besara? Esa es la cosa más patética que he escuchado. — Agregó, con una carcajada sarcástica. — ¿Crees que me voy a enamorar de ti ahora? ¿Solo porque me obligaste a darte un beso y me mostraste lo "simple" que es Enid? — Prosiguió, empujando la frente de Elizette con su dedo índice. — Todavía eres una niña, ¿y crees que eres mejor que Enid sólo porque te besé? No te besé porque quisiera, me obligaste. — Grimes retrocedió dos pasos, viendo la expresión incrédula de la castaña frente a él. — Ya tienes lo que querías, ¿puedes largarte ahora? Me repugnas. —
Elize sintió su sangre arder, y simplemente atinó a darle una bofetada con fuerza.
—Eres… — Murmuró, pero no pudo seguir hablando porque se sentía humillada y dolida por alguna razón. Dio media vuelta y se alejó de ellos para volver hacia su padre, preguntándose por qué aquel beso no había sido desagradable para ella pese a la situación, y cuán ofendida se sentía ante las palabras de Carl.
Carl tocó con su mano la mejilla herida para calmar el dolor de la bofetada. Miró sorprendido a Elize, quien caminaba hacia donde estaban Rick y Negan. Una ira comenzó a recorrerlo, haciendo que diera unos pasos hacia el frente.
—¿Tu ego está tan lastimado porque te dije la verdad? Este beso no significa nada, ¡ni siquiera me gustas y jamás lo harás! — Exclamó, buscando herirla más. Dio media vuelta y volvió hacia Enid, quien mantenía la vista fija en él con claro dolor.
—¿Por qué la besaste? — Reprochó Enid con los brazos cruzados, viendo fijamente a Carl.
—Me pidió que lo hiciera para perdonarte la vida. — Explicó Grimes, mirándola.
—No debiste hacerlo. — Replicó la joven, negando con la cabeza. — Qué estupidez, le regalaste tu primer beso a una chica así. —
—Estaba apuntándote, no había opción, ¿se supone que eso era algo "importante" para alguien? — Respondió Grimes, dando un paso hacia ella, pero Enid lo rechazó. — ¿Entonces debía elegir mantener mi "primer beso" en lugar de salvarte? No quería que te lastimara, Enid, eres más importante para mí que un estúpido "primer beso", ¿por qué es tan importante para ti que acabo de besar a alguien? No significó nada para mí. — Agregó, colocando una mano en el hombro de la chica.
—Para mí sí. — Respondió ella quitando la mano de Carl y dando la vuelta, comenzando a caminar lejos de él.
—¡Lo hice por ti! — Exclamó frustrado, dando una patada al aire. — Maldición… — Dijo para sí mismo, girándose a ver hacia donde se encontraban Negan, Rick y Elize junto a otras personas. No quería admitirlo, pero no estaba seguro de cómo se sentía al respecto con el beso, simplemente sabía que no le había disgustado del todo.
—Carajo, Eli, cuando te dije esta mañana que te daría permiso de coquetearle al niño estaba bromeando. — Dijo Negan con una sonrisa, colocando una mano en el hombro de su hija. — Tienes 13 años, compórtate por favor, ¿qué va a pensar Rick de ti? —
—No te preocupes, solo estaba jugando. — Respondió con simpleza, sonriéndole a su padre. — ¿Ya nos vamos? Me estoy aburriendo aquí. —
—Andando. — Dijo Smith, comenzando a caminar hacia la salida, siendo seguido por Elize, Rick y los demás junto a ellos. — Tienes un lugar fantástico, Rick. —
Rick se quedó en silencio unos momentos y miró hacia un punto a la distancia.
—Dame un segundo. — Dijo Grimes, con su vista en el mayor.
—No. — Negó Negan, mirándolo fijamente.
—Por favor, tan solo dame un segundo. — Pidió nuevamente Rick. Negan asintió con una sonrisa, permitiendo que el hombre se dirigiera hacia la casa que había estado viendo con anterioridad.
—¿Te gusta el mini asesino? — Cuestionó Negan, girándose a ver a Elize, quien hizo lo mismo casi al instante.
—¿Qué? — Preguntó inconscientemente, la pregunta le había tomado de sorpresa.
—Acabo de ver cómo te besabas con él, ¿acaso te gusta ese chico? — Repitió Negan, recargando los brazos en un auto cerca de él.
—No, yo solo… — Balbuceó, sin saber cómo responder a esa pregunta. — Solo quería que entendieran cuál era su lugar, me insultaron, quería desquitarme, eso es todo. —
—Eso explica muchas cosas. — Murmuró Negan, sonriendo. — Aunque él te detesta, sin duda. — Agregó, comenzando a tararear.
Ya lo sabía…
Elizette soltó un suspiro duro, recargándose en el auto al lado de su padre, permaneciendo en silencio hasta que pocos minutos después Rick con un rifle en su mano apareció junto a aquella mujer de piel morena y rastas, quien cargaba en sus hombros un ciervo muerto.
—No sabía que había ido de cacería. — Explicó Rick, caminando hacia Negan. — No está en el inventario, lo mantenemos afuera. — Prosiguió, entregando el arma.
—Miren esto. — Murmuró Negan emocionado, tomando el rifle. — Estas son las cosas que fortalecen una relación, te felicito, Rick, eso se llama reflexionar y entender el mensaje. Lo dije antes y lo volveré a decir: usted, señor, es especial. —
—Ahora que sabes que seguimos tus reglas, quiero pedirte que Daryl se quede. — Pidió Rick, mirando fijamente al líder de los Salvadores.
—Imposible. — Respondió Negan, sonriendo repentinamente. — ¿Sabes qué? No lo sé, tal vez Daryl pueda apelar el fallo, tal vez él logre convencerme. — Agregó, girándose a ver a Dixon, quien permanecía en silencio. — ¿Daryl? — Le llamó nuevamente, pero el hombre nuevamente se mantuvo en silencio y con la vista baja. Smith soltó una leve carcajada, girándose a ver a Rick. — Bueno, lo intentaste, lo que van a hacer ahora es salir de estos altos muros que tienen y esforzarse aún más, trabajen para mí, porque volveremos pronto y cuando lo hagamos es mejor que tengan algo interesante para nosotros, o Lucille se saldrá con la suya. —Explicó, mirando fijamente a Grimes. — Lo voy a decir otra vez. Si ustedes no consiguen algo interesante para nosotros, alguien morirá, y no quiero más armas mágicas. — Continuó, girándose a ver a una salvadora. — ¡Arat, trae ese venado! Se hace tarde, vámonos a casa. — Ordenó, viendo cómo la mujer morena tiraba el venado al suelo molesta y se daba la vuelta para irse de ahí. —Vaya, adoro a las chicas que pagan las cenas sin esperar que las lleve a la cama. — Dijo al oído de Rick, soltando una carcajada.
—Rick… — Le llamó Elizette, acercándose a él, ganando la mirada del hombre. — Por favor, dile a Carl que espero verlo pronto. —
—¡Eli, deja de coquetear con el mini asesino! — Le reprochó Negan, colocando la mano sobre la cabeza de su hija, dando pequeñas palmadas. — Discúlpame Rick, está entrando en la edad de las hormonas, pero la voy a controlar, no queremos niños precoces, ¿cierto? — Dijo con una risa, abrazándola de los hombros. — ¿Ves, Rick? No murió nadie, ¿y sabes qué pienso? Creo que tú y yo hemos perfeccionado nuestro acuerdo, déjame hacerte una pregunta, ¿quieres que me vaya? —
—Creo que sería bueno. — Respondió Rick, mirándolo fijamente.
—Entonces di esa sencilla palabra mágica. — Agregó el mayor con una sonrisa.
Rick guardó silencio unos segundos antes de avanzar dos pasos hacia él. — Gracias. — Dijo con la mirada baja.
Negan soltó una pequeña risita burlesca, sin apartar la vista de Grimes. — No seas ridículo. — Respondió, dando un pequeño golpe en su hombro. — Gracias a ti. — Agregó, mirando a su gente. — ¡Vámonos! — Ordenó, comenzando a caminar junto a su gente, pero deteniéndose a los pocos pasos. — ¡Ah! Cierto, jajaja, qué descuidado de mi parte. — Dijo, girándose a ver a Rick. — No creíste que iba a dejar a Lucille, ¿o sí? Porque…después de lo que hizo, ¿para qué la querrías? Gracias por ser tan servicial, amigo mío. — Agradeció, tomando a Lucille nuevamente. — Por si no te diste cuenta, acabo de metértela por la garganta y tú me agradeciste por ello. — Murmuró al oído de Rick, soltando una pequeña carcajada antes de subir a uno de los camiones junto a Elizette, quien permaneció en silencio el resto del camino de regreso.
—Padre, ¿puedo pedirte un favor? — Preguntó Elize con timidez, mirando de reojo a su padre desde el asiento trasero.
—Depende de qué se trate. — Respondió Negan en el asiento del copiloto, girándose a ver a su hija. — Si se trata de tu romance con el mini asesino, la respuesta es no. —
Elize negó con la cabeza. — Quiero salir a explorar, me gustaría recorrer las zonas cercanas para buscar provisiones. —
—¿Y para qué quieres hacer eso sí aquí tienes todo lo que necesitas? — Cuestionó, confundido de aquella petición.
—Necesito aprender a valerme por mí misma, a no depender de nadie, y creo que esta sería una buena forma de practicar. — Explicó la castaña, sacando su pistola para mirarla fijamente. — Si algún día me haré cargo del Santuario y toda nuestra gente, primero debo aprender a hacerme cargo de mí, ¿no crees? —
—Wow, ya estás empezando a usar tu cabeza, me agrada la iniciativa. — Respondió Negan con una sonrisa de orgullo, mirándola fijamente. — De acuerdo, puedes salir a explorar sola, pero no quiero que te acerques a las comunidades, y mucho menos a Alexandria, ¿está claro? No quiero que vayan a ser rudos contigo. —
—¡Por supuesto! ¡Muchas gracias, padre! — Exclamó Elizette emocionada, mirando hacia la ventana. — "Ese día…le demostré a todos que soy débil, mis sentimientos me dominan y pierdo de vista el objetivo, me vuelvo vulnerable…Carl me tuvo a su merced de una manera tan ridículamente fácil que, de no haber estado ahí mi gente sometiendo a la suya, habría terminado con una bala en la cabeza." — Pensó, apretando el mango de su arma con fuerza. — "Y ahora, en Alexandria, dejé que las palabras de esa chica me molestaran y perdí el control, quizá logré que Carl me besara para bajar el ego de ambos, pero la única persona que terminó humillada fui yo…y es algo que no permitiré que vuelva a pasar." —
El resto del camino fue relativamente tranquilo, un recorrido calmado hasta llegar al Santuario. El descargue, por su lado, fue una tarea más pesada que en ocasiones pasadas.
—¿Puedo quedarme uno de los más grandes? — Preguntó Elize con una sonrisa, mirando a su padre.
—Si te encargas de bajarlo y llevarlo hasta tu habitación, es todo tuyo. — Respondió Negan, apuntando con Lucille hacia el colchón más grande de todos. — Pero ese me pertenece. —
—Eres cruel, pero justo. — Bufó la castaña, doblando sus mangas. — ¡Quiero ese! — Exclamó, corriendo hacia el camión para subirse, tomando una orilla del objeto que su padre había apuntado.
—¡Oye, ¡qué te dije! — Amenazó Negan, mirando a su hija.
—¡El que lo baja se lo queda! — Exclamó Elizette, empujando el colchón hacia la orilla.
—Carajo. — Maldijo Smith, caminando hacia el camión, jalando el colchón hacia él. — ¡No, si yo me lo llevo primero! — Exclamó victorioso, comenzando a arrastrarlo hacia el edificio.
—¡No es justo, yo lo bajé! — Replicó la chica, viendo cómo Negan y dos de sus hombres se llevaban el objeto a toda prisa. — ¡Eres el peor padre del mundo! —
—¡Yo también te amo, dulzura! — Gritó Negan con una carcajada, entrando al Santuario.
—No tiene ni una pizca de responsabilidad parental... — Murmuró indignada, tomando otro colchón para bajarlo. — ¡Daniel, ven a ayudarme! — Exclamó, llamando a uno de los Salvadores que estaban descargando los camiones. — "Puede tener un lado horrible, pero…a su manera…Negan me cuida como a la hija que nunca tuvo." —
Las horas pasaron, y el cielo se oscureció. Elizette observaba con satisfacción la nueva adquisición de su habitación, le había tomado un tiempo ordenar el desastre que había nacido del cambio de colchón, pero estaba orgullosa del resultado final. Después de haber sido adoptada por Negan, le habían otorgado una nueva habitación justo al lado de la de su padre. No era tan grande como la del líder de los Salvadores, pero sin duda era de mejor tamaño que aquella donde había despertado cuando recién había llegado al Santuario. Su cuarto estaba coloreado principalmente de tonos cremas, sus muebles, el pequeño sofá y sus colchas eran de distintos tonos de café, dorado y naranja, combinando perfectamente entre ellos. Dirigió su mirada hacia la mochila en el suelo que ya estaba lista para salir por primera vez de exploración solitaria en cuanto amaneciera. Sentía que ese sería el primer paso en su madurez, era consciente de que necesitaba volverse más fuerte y más independiente si quería ser de ayuda para su padre y para su gente.
—Mañana será el gran día… — Murmuró emocionada, mirando hacia la ventana, viendo brillar la tenue luz de la luna del otro lado. — Papá, mamá…por favor, síganme protegiendo como siempre…todavía hay mucho por hacer, y quiero vivir para lograrlo. — Dijo en voz baja, cerrando las cortinas y dirigiéndose hacia su closet, tomando una playera holgada de manga corta color verde claro y un short negro, cambiándose de ropa para meterse finalmente entre las cobijas, cansada de todo lo que había sucedido ese día. El recuerdo del beso de Carl vino a su mente, haciendo que tocara sus labios inconscientemente, aun podía sentir los labios del chico sobre los suyos. Cerró los ojos en un intento por quedarse dormida, siendo vencida por el cansancio mientras escuchaba la voz del hijo de Rick diciendo lo que más la había insultado: "Ya tienes lo que querías, ¿puedes largarte ahora? Me repugnas."
[...]
La mañana había llegado, y en dos lugares diferentes había personas preparándose para realizar la misma misión, pero con distintos motivos. En Alexandria, Rick Grimes se encontraba, junto a otras 3 personas, preparándose en su casa para salir de exploración, yendo a una habitación en particular antes de partir.
—Acompáñanos. — Dijo Rick, mirando la espada de su hijo, quien se encontraba lanzando dardos al blanco pegado a la puerta de su closet, fallando en cada tiro.
—Alguien debe cuidar a Judith. — Respondió Carl, lanzando otro dardo.
—Hay gente dispuesta a ayudar. — Insistió el Grimes mayor. — Sólo nos iremos unos días, como mucho. — Explicó, pero su hijo no respondió. — ¡Necesitamos provisiones! Van a regresar pronto. —
—¿Así serán las cosas ahora? — Cuestionó Carl, mirándolo de reojo.
—¡Sí! — Exclamó Rick, calmándose al instante. — Será así, lo sabes. — Agregó, colocando las manos en su cadera.
Carl soltó un suspiro fastidiado, mirando que su último dardo había golpeado la puerta nuevamente. Negó con la cabeza y caminó hacia adelante, tomando los dardos que estaban pegados en distintos puntos de la puerta.
—Te veo en unos días. — Respondió el menor, sin molestarse en verlo.
—Debemos irnos. — Dijo Rick a las otras personas en la habitación, caminando a la salida.
—Se le pasará. — Respondió uno de los hombres, siguiéndolo. — Oye, te veo abajo. — Agregó, mirando a Rick antes de salir de la casa.
—Si cambian de opinión, iremos al norte. — Explicó Grimes, dándole un radio a Michonne.
—Suerte. — Respondió ella, mirándolo fijamente mientras tomaba el aparato.
—Sí, hasta pronto. — Se despidió el mayor, dándole un beso en la mejilla, pero siendo detenido por Michonne, quien no dudó en besarlo en los labios, siendo correspondida al instante. — Gracias… — Murmuró, uniendo su frente con la de ella antes de separarse de su cuerpo, saliendo de la casa.
Michonne se dirigió a la cocina, levantando los trastes sucios del desayuno. Carl bajó hacia donde estaba, sentándose en una silla que colocó a la inversa, apoyando sus brazos en el respaldo.
—¿Por qué no lo acompañas? — Cuestionó, mirando a la morena.
—Tengo cosas en las qué pensar. — Respondió ella, tomando su espada de la mesa para colocársela en la espalda.
—¿Qué hay que pensar? — Preguntó Carl, levantándose para seguirla hacia la sala.
—En cómo hacer esto. — Respondió Michonne, deteniéndose para meter el radio y otras cosas en su mochila. — Si se puede. —
—No se puede. — Negó Carl, parándose a su lado. — No, así no. —
—No es lo que piensa tu papá. — Interrumpió la mujer, guardando unas botellas de agua.
—¡Y se equivoca! Lo sabes. — Insistió el chico, ligeramente molesto.
Michonne no respondió. Metió algunas provisiones más en su mochila y la cerró, tomándola en sus manos para caminar a la salida, deteniéndose a mitad del camino.
—Aunque piense que se equivoca, no estoy segura. — Agregó, abriendo la puerta antes de girarse a verlo. — Cámbiate la venda y sé bueno con Olivia. — Dijo, saliendo de la casa finalmente.
Carl se quedó en silencio, sin saber qué hacer. Dirigió la mirada hacia la ventana, notando algo del otro lado que lo hizo salir corriendo hacia allá.
Por otro lado, en el Santuario, Elizette se encontraba lista para partir a su expedición. Suspiró nerviosa, había pasado un tiempo desde la última vez que viajó sola, y aunque era consciente de que tenía un hogar al cual volver enseguida, sentía temor de que todo fuera a desaparecer en cuanto pusiera un pie del otro lado de la cerca que protegía al Santuario.
Apretó con fuerza los tirantes de su mochila y, llenándose de valor, caminó hacia la salida. Por suerte o desgracia, fue interceptada por Negan.
—¿A dónde vas? — Preguntó su padre, cruzado de brazos.
—Te lo dije, quiero ir de exploración. — Respondió, girándose a verlo.
—Ah, cierto. — Murmuró Negan, recordando la conversación del día anterior. — ¿Qué tan lejos planeas ir? —
—Aún no lo sé, simplemente seguiré el camino. — Explicó Elize, sacando una brújula de su bolsillo. — Llevo esto conmigo, así que no me perderé esta vez. —
—Que muchachita tan lista. — Murmuró su padre con una sonrisa, palmeando la espalda de la chica. — Como sea, necesito que estés de regreso esta misma noche, así que no te alejes demasiado. —
—¿Hay algún problema? — Preguntó confundida, mirando al mayor mientras apretaba los tirantes de su mochila.
—Mañana es día de visitar Hilltop. — Respondió Negan, esbozando su típica sonrisa burlona, comenzando a caminar hacia la entrada del Santuario.
—¿Y por qué tengo que ir? — Cuestionó Elize, mirando de reojo a su padre, siguiéndole el paso.
—Dijiste que querías aprender a manejar esto ¿no? Bueno, entonces comenzarás a ser mis ojos durante la entrega de provisiones, te encargarás de que todo se haga como se debe, y de que nadie haga nada que yo no haya autorizado. — Explicó Smith, tomándola del hombro. — ¿Entendiste? —
—Sí, padre. Lo haré. — Asintió, resignada. Sabía que no podía oponerse a las órdenes de su padre, por muchos privilegios que él le diera. Era un acuerdo que habían hecho el día que la adoptó, y que ella no se atrevía a romper por ningún motivo.
Negan sonrió con satisfacción. — Esa es mi hija. — Agregó, levantando la vista mientras se detenía. — Cuídate allá afuera, vuelve en una pieza. —
—De acuerdo, ¡nos vemos para la cena! — Se despidió con una sonrisa, caminando sin rumbo fijo, siguiendo el camino que la llevaría hacia la carretera. "Hoy es el día…" pensó, su corazón latía con fuerza por los nervios, habían pasado dos años desde la última vez que había salido del Santuario sola, y eso la aterraba. Tenía miedo de que haber sido una niña protegida la hubiera vuelto débil y no fuera capaz de cuidarse a sí misma nuevamente.
Continuó caminando en silencio hasta llegar a la carretera, mirando hacia ambos lados para decidir qué camino tomar. Su padre le había prohibido ir a Alexandria, y tampoco tenía deseos de pasar cerca de Hilltop, así que decidió caminar en dirección opuesta, siguiendo el rumbo de la carretera caminando entre los árboles, cubriéndose del sol.
Respiró hondo y agarró con más fuerza su mochila, caminando lentamente por el largo y desolado tramo. El único sonido era el de sus zapatos en el suelo y el viento en los árboles. Mirando a su alrededor, suspiró. "Este lugar está realmente muerto…" pensó. Caminaba despacio, incluso cogió un palo y lo tiró a la calle. El palo no fue tan lejos e inmediatamente fue levantado por una ráfaga de viento, devuelto a la calle, Elize frunció el ceño ante esto y miró a su alrededor. No había un alma a la vista, al menos una viva. Había algunos zombis rezagados aquí y allá, ignorándola mientras pasaba. Elize no los miró y tampoco hizo ruido, sabía que los caminantes no la molestarían mientras ella no los molestara a ellos. Caminó durante lo que parecieron horas, sin mirar su brújula ni una sola vez.
A lo lejos vio a un grupo de caminantes que se acercaba a ella, haciéndola tragar en seco. "¡Vamos Elizette, viniste hasta aquí, así que no te asustes!" Se animó a sí misma, dando pequeños y lentos pasos, notando cómo más caminantes comenzaban a observarla, sintiéndose completamente indefensa ante un posible ataque ya que solo tenía su arma y un cuchillo. "Maldición…" se dijo mentalmente, observando al frente, no tenía idea de lo que iba a hacer.
Buscó con la mirada un punto despejado, corriendo en esa dirección cuando fue capaz de encontrarlo. Se alejó de la carretera y se adentró en el bosque, corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían, estaba agotada y hambrienta, pero no se detuvo en ningún momento, no estaba dispuesta a pasar por una segunda mordida jamás en su vida. Le llamó la atención ver un pequeño camino marcado entre el bosque, como si un auto hubiese pasado continuamente por ahí, dejando la marca de su recorrido.
Llena de curiosidad siguió el camino, encontrando una casa con las ventanas enrejadas y la puerta completamente tapiada, había una camioneta estacionada afuera, el polvo en el vehículo indicaba que tenía tiempo de haber sido abandonada. Recorrió el exterior de la casa buscando un punto vulnerable, descubriendo que la puerta trasera había sido derribada. Tomó su pistola en mano y sacó una linterna de su mochila, entrando con cautela en el lugar. Comenzó a explorar la casa totalmente alerta, aunque parecía haber sido forzada, el interior no reflejaba que hubiera sido saqueado.
Encontró a un par de caminantes en el interior y supuso que serían las personas que solían vivir ahí que habían sido atacadas por un grupo de andadores, al menos eso reflejaban sus heridas. Los mató con su cuchillo evitando hacer ruido y continuó el recorrido: era una casa pequeña de dos habitaciones, un baño, una sala-comedor y la cocina.
Tuvo suerte cuando, en una de las habitaciones, encontró una bolsa vieja. La colocó encima de la cama y de ella sacó varios artículos, incluido un botiquín de primeros auxilios, un encendedor y algunos fósforos. Volvió a meter todo en la bolsa, rebuscando en el lugar por si lograba encontrar algo más. En el armario descubrió una caja desgastada de herramientas, todavía funcionales. Sonrió emocionada y, colocando la caja sobre la cama también, regresó hacia la cocina. Salvo unas pocas latas caducadas de comida, no había nada más que pudiera serle de utilidad, pero ver en tan buen estado el lugar le dio una idea. Tomó las latas y las metió en su mochila junto a los fósforos, ocultando el resto de las cosas nuevamente en el armario, atrancándolo con un pequeño mueble que había en la habitación.
Observó por la ventana que la luz exterior se había tornado naranja, estaba atardeciendo. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero era hora de regresar, su padre estaría esperándola pronto. Abrió una de las latas y comió lo más rápido que pudo, le dio un gran trago a su botella de agua y se colocó nuevamente su mochila, regresó a la cocina para tomar un par de llaves que estaban colgadas en la alacena y salió del lugar. Colocó la puerta caída como una especie de traba y caminó hacia la camioneta para encenderla, el tanque estaba casi vacío, pero había aguantado lo suficiente para permitirla moverla hasta la puerta trasera, estacionándola ahí para evitar que alguien más pudiera entrar. Guardó las llaves en su mochila y se aseguró de cerrarla con seguro. "Está atardeciendo…volveré después." pensó emocionada, caminando de regreso por el pequeño sendero que había usado para llegar hasta ahí.
Elize caminó de regreso por el camino que conducía a esa casa. Se sentía como un desierto vacío, no había nada a la vista y el sol se estaba poniendo en el horizonte. "Nunca había estado tan lejos del Santuario…" pensó, suspirando para sí misma. "Puedes hacer esto. Solo regresa al Santuario y mañana será un nuevo día" dijo en sus adentros, tomando un respiro profundo. Siguió empujándose hacia adelante, con la esperanza de regresar de una pieza. Una sensación de angustia se apoderó de ella mientras caminaba, sabía que era un territorio peligroso. Respiró hondo y miró hacia el cielo oscurecido, no quería estar ahí afuera después del anochecer, por lo que apresuró sus pasos.
Las luces del Santuario ya estaban apagadas cuando llegó finalmente a la entrada. Los de la guardia en turno la recibieron y le dieron un mensaje que Negan había dejado para ella. Elize agradeció y se dirigió rápidamente a la habitación de su padre, entró sin tocar como era costumbre, pero el grito de una mujer la sorprendió, haciéndola dar media vuelta con el rostro rojo de vergüenza.
—¡Carajo, niña! ¿Cuántas veces tengo que decirte que toques antes de entrar? — Reprochó Negan, separándose de su compañera mientras comenzaba a vestirse.
—Lo siento, yo… ¡Vuelvo después! — Exclamó avergonzada, saliendo de la habitación y cerrando la puerta rápidamente, había mantenido los ojos cerrados en todo momento, no quería que su mente conservara aquella imagen.
Corrió hacia su cuarto y aventó la mochila al piso, dejándose caer exhausta en su cama. Tomó uno de los extremos de su cobija y se giró en la cama, envolviéndose en una especie de "taco". El clima nocturno era bastante frío en esas fechas, por lo que sentir lo cálida que era esa posición la relajó bastante.
Negan entró a la habitación unos minutos después para hablar con ella, pero los ronquidos de Elizette le indicaba que estaba profundamente dormida. Soltó un suspiro de resigno y se acercó a ella, acariciando sutilmente su cabello mientras observaba su rostro fijamente.
—Me alegro de que volvieras a salvo…no sé qué haría si te perdiera. — Dijo en un susurro, retirando un mechón del rostro de su hija, dedicándole una sonrisa. Negan se puso de pie y apagó la luz, saliendo del cuarto de la chica para dejarla descansar. — Vino, me arruinó la diversión y se durmió, vaya mierda. — Dijo para sí mismo, regresando a su habitación.
[...]
La luz de la mañana le calaba en los ojos, pero fueron los fuertes toquidos en su puerta la que la despertaron por completo. Elize abrió los ojos de golpe, confundida. No recordaba nada después de haberse acostado a descansar por unos minutos mientras esperaba a su padre, no sabía en qué momento se había quedado dormida.
—¡Elize, despierta, Negan te está buscando! — Exclamó la voz de Daniel del otro lado de su puerta, haciéndola reaccionar.
—¡Maldición…Hilltop! — Gritó alterada, poniéndose de pie. Notó que seguía usando la misma ropa del día anterior, pero no tenía tiempo de arreglarse. Solamente atinó a cambiarse la blusa y acomodarse el cabello, guardando sus armas en su cinturón para abrir la puerta, corriendo escaleras abajo. — ¡Debiste despertarme antes! —
—¡Llevo más de veinte minutos tocando a tu puerta! — Replicó Daniel, corriendo al mismo ritmo que ella.
—¡Carajo! — Bufó irritada, su cuerpo se sentía agotado por lo hecho el día anterior, pero no podía darse el lujo de desobedecer a su padre. Cuando finalmente consiguió llegar a los camiones su padre la vio con los brazos cruzados, esbozando su sonrisa de siempre.
—Hasta que la bella durmiente se dignó a despertar. — Dijo con sarcasmo, mirando a su hija.
—¡Lo siento! No me di cuenta…perdón. — Se disculpó entre jadeos, intentando recuperar el aliento por la carrera que había hecho para llegar ahí.
—Sabes lo que tienes que hacer, ¿verdad? — Cuestionó Negan, tomándola del hombro mientras la guiaba hacia uno de los camiones.
—Sí, supervisar. — Respondió Elize, siguiendo a su padre.
—Bien. — Asintió Negan con aprobación, girándose a ver a su mano derecha. — ¡Simon, lleva a Eli contigo a Hilltop! —
—¿Lo dices en serio? — Preguntó Simon, no muy contento por la petición.
—Bastante en serio. — Respondió el líder con una sonrisa, dando un pequeño empujón a la castaña hacia donde estaba Simon. — Cuento contigo, hija. —
—¡Sí! — Exclamó Elizette, subiendo al asiento del copiloto en la camioneta. — Espero que no sea un largo día... — Murmuró, soltando un pesado suspiro. Simon subió a los pocos segundos, tomando el lugar del conductor. — De una vez te informo que hoy no pienso quedarme arriba, mi padre quiere que supervise su trabajo. —
—No vayas a estorbar, entonces. — Respondió Simon fastidiado, comenzando a conducir hacia Hilltop. — No puedo creer que Negan adoptó a una niña inútil. —
—Creo que la realidad es que no soportas que mi padre confíe más en mí que en ti para tomar su lugar. — Replicó con una sonrisa, cruzando los brazos. — Es fácil darse cuenta de que te mueres por tener el poder de mi padre, y que mi llegada mandó tus planes al carajo. —
—Que seas la hija de Negan no te hace intocable, así que aprende a mantener la boca cerrada si no quieres que "accidentalmente" termines muerta. — Dijo con diversión, mirándola de reojo. Elizette tragó en seco y no respondió, provocando una pequeña risa de victoria en el hombre. — Así está mejor. —
—"Muérete, bastardo…" — Pensó, dirigiendo la vista hacia el exterior de su ventana, recargando su mejilla en la palma de la mano.
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
¡Al fin llegó el cuarto capítulo! Una disculpa por el atraso :c tuve una mala racha con mis dispositivos y bueno, después de tanto al fin aquí está el capítulo! ¿Qué les ha parecido? Apuesto que no esperaban que si fuera a besarla XD e ilustrado por mi buena amiga raven_anikiri, síganla en su instagram con ese nombre :3 sin más, ¿qué les ha parecido? ¿Qué sucederá ahora entre Carl y Elize? ¡Espero sus comentarios!
Dudas, aclaraciones, sugerencias y opiniones son bien recibidas, ¡los estaré leyendo!
¡NOS LEEMOS!
