UN HERMOSO INFIERNO
Capítulo 5: "Hilltop"
Pasaron unas horas para que finalmente llegaran a Hilltop. Las puertas fueron abiertas sin necesidad de que Simon bajara a anunciar su llegada, por lo que la camioneta donde Elize y él viajaban entró y estacionó en el centro de la comunidad. El resto de camiones quedaron estacionados afuera, por lo que los Salvadores bajaron con sus armas, caminando juntos detrás de Simon.
—¿Por qué no vas a dar un paseo y dejas que los adultos hagamos el trabajo? — Dijo con tono autoritario el líder, mirando a Elizette, quien recién había bajado de la camioneta.
—¿Tienes miedo de que vean cómo una niña de 13 años te da órdenes? — Preguntó, con una risa burlesca. — Descuida, puedes quedarte con el crédito esta vez, no quisiera desperdiciar energías tratando con basuras como Gregory, papá dijo que para eso estás tú. —
Simon apretó los dientes, ofendido por sus comentarios. — Negan no siempre estará para cuidarte, mocosa, y cuando eso pase yo mismo te arrancaré la lengua de esa maldita boca altanera que tienes. —
—¿Qué crees? — Preguntó con una sonrisa, apuntando su mano hacia el cuello de Simon, revelando debajo de su manga el cuchillo de Carl. — Yo soy Negan, y si no has perdido la garganta es porque necesito que sigas arrastrándote en la porquería por nosotros. — Murmuró, bajando la mano mientras caminaba hacia el edificio que parecía una mansión en el centro de Hilltop.
—Perra altanera… — Dijo en voz baja, caminando hacia el edificio junto al resto de los hombres, adelantando a Elizette y quitándole de su camino con un golpe en el costado. La castaña no dijo nada, solamente se limitó a verlo de reojo mientras continuaba el mismo recorrido que ellos.
Todos entraron a la mansión principal de Hilltop, donde Simon comenzó a hablar con Gregory, el líder de la comunidad, que lucía nervioso ante la visita. El salvador lo llevó junto a un par más de sus hombres dentro de la oficina de Gregory, cerrando la puerta y dejando a Elize fuera, junto al resto de los Salvadores. La castaña gruñó ofendida, pero decidió no intervenir en lo que fuera que Simon estuviera diciendo adentro. Analizó el lugar con la mirada, caminando hacia un pasillo que le había dado curiosidad.
—Simon dijo que esperáramos aquí. — Explicó uno de los hombres, dirigiendo su mirada a la niña.
Elize giró la cabeza para verlo, sin mover su cuerpo de la dirección a donde caminaba. — ¿Y desde cuándo Simon me da órdenes? — Preguntó, recibiendo silencio como respuesta. — Eso pensé. — Agregó con una sonrisa soberbia, continuando el camino por el que andaba.
Elizette caminaba a paso lento, observando cada detalle de la mansión, sorprendida de la diferencia de apariencia con el Santuario, aunque sin ser tan ostentosa como la vista de Alexandria. Abrió una puerta y entró, encontrando dos mujeres cuyos rostros le parecieron familiares. Una de ellas rápidamente cubrió la boca de Elize, mientras la otra cerraba la puerta silenciosamente con seguro.
—Si haces un solo ruido, te mataré. — Amenazó la mujer morena, sosteniendo su mano sobre la boca de Elize mientras usaba la otra para sostenerla de las muñecas, evitando que se moviera.
Elize pisó con fuerza a la mujer, provocando que la soltara y poderse alejar de ellas mientras desenfundó su pistola, apuntándoles a ambas.
—No se muevan, mi gente está afuera y cualquier ruido que haga los atraerá aquí. — Amenazó, hablando con voz baja para ser escuchada únicamente por ellas. — Recuerdo haberlas visto…ustedes estaban ese día, son parte de Alexandria… ¿Por qué están en Hilltop? —
—No tengo por qué darte ninguna explicación… — Respondió Maggie con claro desagrado, el ver a la hija del hombre que había asesinado a su esposo le repugnaba.
—Maggie, cálmate… — Murmuró la otra chica, dando un paso al frente mientras miraba a Elize. — Mi amiga está enferma y en Alexandria no tenemos un doctor…escuchamos que aquí hay uno muy bueno…solo queremos que la revise y nos iremos, es todo. —
Elize guardó silencio unos momentos, observando la apariencia pálida de Maggie, claramente algo le pasaba y se veía bastante débil, sintió pena por ella, de alguna manera creía que lo que su padre había hecho con aquellos hombres le estaba pasando factura también a esa chica.
—No deberían estar aquí, pero no deseo matarlas. — Respondió Elize, bajando el arma. — Saldré de aquí y me iré con mi gente, ninguna dirá una palabra de esto, ustedes no quieren ser encontradas y yo no quiero arruinar los muebles de Gregory. — Dijo con simpleza, caminando hacia la puerta, siendo detenida por Maggie. — Les estoy dando una oportunidad, ¿de verdad quieres hacer esto? —
—Maggie… — La llamó la otra mujer intentando hacer entrar en razón a su amiga, quién simplemente la repelió.
—Eres la hija de ese monstruo… ¿Por qué confiaría en ti? — Cuestionó Maggie, mirándola fijamente con unos ojos afilados y firmes, sin importar su debilidad, seguía luciendo fuerte.
—Estabas ahí, ¿recuerdas? Carl me atacó, intentó matarme, y le perdoné la vida. — Respondió Elize, mirando fijamente a Maggie pese a la diferencia de estaturas. — Las personas son importantes, yo no mato sin motivo, ahora déjame salir o empezarán a buscarme y no querrán ser encontradas aquí, no sería bueno para Hilltop y tampoco para Alexandria. —
—Escúchala, Maggie, tiene razón, no tenemos otra opción. — Apoyó la mujer, tratando de disuadir a su compañera.
—Pero, Sasha… — Murmuró Maggie, girándose a verla.
—Déjala irse. — Repitió Sasha, tomando a la mujer del hombro.
Maggie miró a Sasha por unos momentos, dudando en lo que debería hacer. Sin decir nada más, y sintiéndose impotente en el estado que se encontraba, se movió de la puerta, dejando que Elize saliera del lugar, dejándolas solas nuevamente. La castaña se recargó en la puerta después de cerrarla, tomando un respiro profundo después de lo que acababa de pasar.
—"Sigo siendo débil…" — Pensó Elize, avergonzada de sí misma. Caminó de regresó a donde estaban los demás, viendo cómo Gregory se arrodillaba frente a Simon, siendo observados por el resto de los Salvadores y Jesús, un residente de Hilltop.
Simon sonrió satisfecho, acuclillándose a la altura que se encontraba Gregory. — Así es como se arrodilla, Gregory. — Dijo con una sonrisa, acariciando la cabeza del hombre como si de un perro se tratara. — Recuérdalo para la próxima vez. — Agregó, poniéndose de pie y mirando a Elize por unos segundos con satisfacción antes de darse la vuelta hacia la puerta. — Suban todo. —
Elize salió junto a los demás, observando cómo su gente empezaba a subir las provisiones a las camionetas bajo las órdenes de Simon. Cruzó los brazos, esperando en silencio a que terminaran para volver al Santuario lo antes posible, deseando que su padre le permitiera irse a su primera excursión solitaria. Nadie se percató de las dos personas que llegaban por el bosque, observando todo.
—No creo que Negan esté aquí, su camioneta es negra. — Dijo Carl observando a los Salvadores, escondido entre los árboles cerca de la entrada de Hilltop junto a Enid
—No viniste de paseo…tampoco a buscarme. — Murmuró Enid, mirando a Carl con decepción. —
Carl la miró, negando con un sutil movimiento de cabeza. — No dejaré que se salga con la suya. — Agregó, mirando al frente nuevamente. — Sabes que no puedo. —
—Lo sé. — Respondió Enid, regresando la vista a los Salvadores.
—Ven conmigo. — Sugirió Carl, girándose a ver a Enid. — Podemos matarlo, tú también lo quieres. —
Enid lo miró sorprendida, dudando por un momento antes de responder. — Tú lo dijiste, sería por nosotros, no por Abraham…no por Glenn…no por Maggie. — Respondió, acercando su rostro al de él. — Lo haces por ti. —
Carl asintió levemente, le costaba aceptar la verdad, pero tampoco deseaba mentirle a ella. — Sí. — Murmuró, mirándola a los ojos.
—Si todo sale bien…y lo logras… ¿Cómo escaparás…? — Preguntó Enid preocupada, su rostro estaba tan cerca del de Carl que podía sentir la respiración de él sobre su rostro.
—No me importa. — Respondió Carl, mirándola a los ojos entre los pocos centímetros que los separaban.
—A mí sí... — Interrumpió Enid mirándolo, la angustia en su interior continuaba latente al ver que él no retrocedía en su decisión.
Carl recargó su frente en la de la joven, ella correspondió de la misma manera, cerrando sus ojos al igual que él. Grimes quería decirle algo que despejara su preocupación, pero las palabras no salían de sus labios, sabía que nada de lo que dijera haría que Enid dejara de preocuparse, porque no cambiaría su decisión.
Sin pensarlo, depositó un suave beso en la frente de la chica, quien abrió los ojos para encontrarse con su mirada azulada, y entonces unieron sus labios en un beso inexperto, cruzando sus bocas por tan solo unos segundos, pero transmitiendo todo su sentir sin necesidad de palabras.
Elizette observaba a los hombres que cargaban las provisiones en los camiones, supervisando su trabajo tal como Negan se lo había pedido. "Ojalá lleguemos antes del atardecer…" pensó, esperando que su padre le permitiera salir a su excursión solitaria si llegaban a buena hora a casa. Un escalofrío recorrió repentinamente su columna, haciéndola estremecer. Dirigió la vista hacia los árboles cercanos a la entrada de Hilltop, reconociendo a dos personas escondidas entre ellos…no le fue difícil reconocer a Carl y a Enid, estuvo a punto de informar a su gente, pero verlos besarse repentinamente la hizo enmudecer, al mismo tiempo que su mirada se tornaba afligida y un dolor punzante la golpeaba en el pecho. Aunque fue un beso rápido, ante sus ojos parecía haber durado horas, y por más que lo deseaba no era capaz de apartar la vista de ellos.
Carl se separó un poco de Enid, manteniendo la corta distancia entre ellos.
—No lo hagas… — Suplicó Enid nuevamente, mirándolo a los ojos. — Solo ven conmigo a casa...no puedes… —
—Iré a casa. — Negó Carl, separándose de ella.
—Mientes. — Replicó Enid, mirándolo fijamente a los ojos.
—No, no miento. — Respondió Grimes, regresando la vista hacia donde estaban Simon y los Salvadores, notando por primera vez la mirada de Elizette fija en ellos, con una expresión claramente afligida. A pesar de la distancia, Carl podía sentir cómo entrelazaron sus miradas, sintiendo como si la joven estuviera a tan solo unos centímetros de él.
Enid notó el silencio de Grimes y siguió su mirada, reconociendo a la hija de Negan a la distancia, mirándolo fijamente tanto como él a ella. Soltó un suspiro amargo y desvió su vista hacia el lado contrario, sonriendo de manera irónica por la situación.
—Es un error, pero es tu decisión. — Dijo la chica, cruzando los brazos. Sabía que algo pasaba entre la hija de Negan y Carl, lo presentía desde el día en que ella había salvado a Grimes de ser víctima de su padre aquel día, después el beso que el chico le había dado en Alexandria para salvar su vida, y ahora la forma en que se miraban. Algo sucedía, y no le gustaba para nada. — Carl… ¿Que sucede entre ustedes dos? — Cuestionó, ganando la mirada sorprendida del joven. — Nos está mirando, o, mejor dicho, a ti. —
—No hay nada entre ella y yo. — Respondió el castaño, sin entender los motivos de Enid para preguntar eso justo después de lo que acababan de hacer.
—He visto cómo te mira. Y he visto cómo la miras cuando crees que nadie te está observando. — Respondió, mirando de reojo hacia Elize. — No estoy segura de creerte…nunca te he visto mirar a nadie como la miras a ella. —
Carl miró a Enid seriamente por un momento antes de responder. — No hay nada entre nosotros. No de esa manera que piensas. — Afirmó, pero sus ojos no pudieron evitar desviarse un poco hacia donde estaba Elizette, todavía estaba allí de pie, mirándolo, como si los dos tuvieran una conexión secreta a pesar de todo lo que había pasado entre ellos.
Enid siguió la mirada de Carl, encontrando sus ojos fijos en la hija de Negan una vez más, sintiendo una especie de celos brotando dentro de ella, sabía que había algo entre ellos que Carl estaba manteniendo en secreto.
—Niña, despierta. — La voz de Simon sacó a Elizette de su trance, quien dio un pequeño salto en su lugar antes de girarse a ver al hombre. — Ayuda a subir eso al camión. —
—No recuerdo que mi padre te diera el derecho de darme órdenes. — Replicó Elize cruzando los brazos, no le gustaba para nada la forma en que Simon le hablaba desde que había llegado al Santuario. — Diles a tus hombres que carguen más rápido, esperaré en la cabina. — Se despidió, dando media vuelta para subir a la cabina del camión.
—Maldita perra engreída… — Bufó Simon por lo bajo, escupiendo al suelo donde había estado parada con desprecio. — Algún día yo mismo me encargaré de despedazarte. — Dijo en voz baja, girándose para revisar que todo estuviera en orden.
—Carl…tu ojo… — Murmuró Enid, frunciendo el ceño. — Sigues mirándola. — Agregó, cruzando los brazos. Observó cómo el hombre que parecía ser el jefe en turno se acercaba a Elize, diciéndole algo antes de que ella se fuera, subiendo a la cabina de una camioneta. Sintió alivio, sabía que al menos no habían sido descubiertos por ahora. Regresó la vista a Carl, quien parecía haber seguido a la castaña hasta perderla, viendo fijamente al punto donde estaba la camioneta en la que se había montado. — Carl, sólo dime la verdad… —
—¿De verdad tienes que preocuparte por eso, Enid? Confía en mí, no necesitas preocuparte. — Carl insistió, dirigiendo nuevamente la vista hacia su amiga. — No siento nada por ella. —
—Estás mintiendo. — Los ojos de Enid se entrecerraron, sabía Carl no estaba siendo completamente honesto. — No soy estúpida, Carl, es obvio que ella está interesada en ti. — Agregó, dando unos pasos hacia atrás. — Que haya dicho que la salvaste para que te perdonaran la vida no significa que sea buena, y si aun así quieres mentirte a ti mismo, es tu decisión. — Dijo, comenzando a caminar entre los arbustos para llegar a Hilltop.
—Te verán. — Advirtió Carl, mirándola irse.
—No, no lo harán. — Respondió Enid, siguiendo su camino.
Carl la observó irse hasta perderla de vista, conocía a Enid, sabía que no la descubrirían tan fácilmente. Volvió la mirada hacia los camiones de los Salvadores, acercándose a ellos de manera sigilosa, poniendo en marcha el nuevo plan que había ideado.
Elizette se encontraba sentada en la cabina de la camioneta de Simon, abrazada a sus rodillas. En su mente no dejaba de repetirse la escena entre Enid y Carl que había visto minutos atrás, el beso que Grimes le había dado a la fuerza un día atrás y el momento intenso que pasaron en la habitación del chico, cuando la tuvo arrinconada en la pared, mirándola fijamente a los ojos.
Sacudió la cabeza, tratando de no pensar en nada de eso. No lo entendía. No era amiga de Carl, ni siquiera cercana a él, solo era la hija de su enemigo, del hombre que los tenía sometidos a base de miedo y amenazas, sin embargo, no era capaz de sacarlo de su mente.
Carl fue amable conmigo cuando me permitió escapar…después de todo lo que viví ahí afuera sola, antes de que mi padre me encontrara…todas esas personas que se aprovecharon de mí con la excusa de estar ayudándome…todos ellos me usaron…pero, Carl fue diferente…
Elize soltó un suspiro pesado, la pregunta que su padre le había hecho en Alexandria vino a su mente: "¿Te gusta el mini asesino?", por mucho que se repitiera a sí misma que la respuesta era "no", en el fondo sabía que no era del todo cierto. Sabía que había algo más, pero negaba la idea por las circunstancias. Era algo que su padre, Rick y el mismo Carl jamás aceptarían, eran enemigos después de todo.
Sacó el cuchillo que guardaba en su cinturón, observándolo fijamente. Ese cuchillo era la prueba de que Carl no era malo, era simplemente un chico tratando de ayudar a su gente a sobrevivir a cualquier costo, igual que ellos, pero que también estaba dispuesto a salvar a otras personas, como la había salvado a ella. Perdida en sus pensamientos, no se percató del momento en que dos personas se colaron dentro de uno de los camiones de carga, escondiéndose entre las provisiones.
El camino de regreso al Santuario fue más lento para Elize, quien movía el cuchillo de Carl entre los dedos de su mano mientras miraba hacia el exterior por la ventana, deseando llegar lo antes posible para recostarse en su cama, había perdido la emoción de salir a explorar ese día. Una vez que finalmente llegaron a casa, la chica bajó de la camioneta de Simon y, después de saludar a su padre, quien la recibió con una sonrisa preguntando si todo había ido bien, se retiró a su habitación.
Cerró la puerta con seguro y se dejó caer boca abajo en la cama, dejando salir un suspiro pesado. El cinturón con sus armas le incomodaba, por lo que se lo retiró y lo tiró hacia el sillón, caminando hacia su armario para cambiarse de ropa. Sacó una falda de olanes color ladrillo, un short de licra negra, una blusa de tirantes color beige y un chaleco de mezclilla negro. Se desvistió dando la espalda al espejo que había en la pared, no le gustaba verse mientras estaba en ropa interior, por lo que trató de vestirse nuevamente con rapidez. Buscó entre sus zapatos unos botines negros de cordones con un pequeño tacón, complementando su vestimenta.
Por un momento recordó su visita a Alexandria, le había parecido curioso cómo todas las mujeres que había visto ahí vestían únicamente con pantalones y playeras o camisas, algo muy distinto a como solía vestir ella estando en su hogar o algunas de las mujeres que también vivían en el Santuario. "Una vestimenta apropiada para correr por tu vida en cualquier momento" pensó, recordando que en su pasado solía hacer lo mismo, hasta que Negan le dio un lugar seguro para vivir y un poco de ropa que jamás creyó volver a usar.
Sus pensamientos se interrumpieron por el sonido de los disparos de una ametralladora en el exterior, asustándola. Corrió hacia su ventana intentando ver algo, pero no fue capaz de encontrar al tirador o de ver qué había sucedido. "¿Qué habrá sido eso…?" se preguntó, sentándose en el borde la cama, alerta a cualquier señal. Pocos minutos después alguien tocó a su puerta, provocando un pequeño saltito en la chica nerviosa.
—¿Quién es? — Preguntó, un poco más calmada.
—Soy yo, Daniel. — Respondió la voz del chico del otro lado. — Negan quiere que vayas al salón de sus esposas. —
Elize se puso de pie y abrió la puerta, viendo al chico de 17 años del otro lado. — Ya voy, gracias. —
—Te acompaño, tengo que ir abajo de todos modos. — Respondió Daniel, comenzando a caminar junto a ella hacia donde Negan la había citado, dejándola en la puerta cerrada. — Bueno, me voy. —
—Nos vemos. — Se despidió Elize con una sonrisa, abriendo la puerta, quedándose congelada cuando vio a Carl ahí, quien se giró a verla, fijando su vista en ella de la misma manera.
La sorpresa de ver ahí al chico Grimes la hizo ignorar el hecho de que Dwight y Daryl también estaban ahí, observando cómo Negan se besaba con Sherry, su "esposa" favorita que, al mismo tiempo, solía ser la esposa de Dwight.
Negan se separó de la mujer y soltó una pequeña risa burlona al ver la expresión de su subordinado. Caminó hacia Dixon, quien sostenía una charola con pequeños aperitivos, tomando uno para comerlo.
—Llegas en buen momento, Eli, tenemos un invitado sorpresa. — Dijo Negan con una sonrisa, apuntando a Carl con el palillo de dientes que tenía en la mano. — Carl, lleva esta bandeja. —
Carl dejó en el suelo la botella de cerveza que tenía en la mano para caminar hacia Daryl, tomando la charola que él tenía.
—¿Por qué lo tienes aquí? — Cuestionó Dixon, mirando hacia Negan después de que Grimes tomara la charola.
—¡Wow! Lo que hablamos cuando no estás aquí no es de tu incumbencia. — Respondió Negan con una sonrisa, girándose a ver a Sherry por unos instantes antes de volver la vista hacia Daryl. — No me hagas encajarle este palillo en el único ojo que le queda. — Amenazó, mostrándole el objeto entre sus dedos. — Ve con Dwight, te dará un trapeador. — Agregó, girándose a ver al mencionado. — Dwight, ve encendiendo el horno, bajaré en unos minutos, tendremos un dèjá vú. — Dijo con una sonrisa, girándose a ver a los más jóvenes. — Vamos chico, tú también ven, Eli. —
—Sí… — Asintió la castaña, mirando de reojo a Carl antes de caminar hacia su padre, siguiéndolo al igual que Carl.
—¿Qué hace él aquí, papá? — Preguntó Elize con un murmullo, caminando junto a su padre.
—Creo que quedó enamorado de ti con ese beso que no pudo resistirse a venir a verte. — Respondió de manera sarcástica Negan, mirando por unos momentos a Carl antes de regresar la vista al frente.
El líder de los Salvadores los llevó hacia arriba, conduciéndolos hasta su habitación. Abrió la puerta y lanzó su bufanda hacia la cama antes de dejar entrar a Elize y Carl, quien continuaba con la charola en manos. Negan cerró la puerta, caminando hacia el sofá de cuero que estaba frente a una mesa de vidrio y dos sillones individuales.
—¿Todas esas mujeres son tus…? — Preguntó Carl, mirando hacia Negan.
—¿Esposas? Sí. — Respondió el mayor con una sonrisa. — Siempre quise coger con muchas mujeres diferentes, ¿por qué conformarse con una sola? ¿Por qué seguir las mismas viejas reglas? ¿Por qué no mejorar la vida? — Explicó Negan, haciendo una leve pausa. — Espera, sabes lo que es "coger", ¿verdad? — Cuestionó, mirando al chico.
—Sí…creo. — Asintió Carl, mirando al líder de los Salvadores. — Es tener sexo. —
—Bueno, no entraré en ese tema contigo, siéntate. — Dijo el mayor de los Smith, apuntando al sillón frente a él. Carl dejó la charola en la mesa y obedeció, sentándose frente a Negan. — Siéntate ahí, Eli. —
—Sí. — Asintió Elizette, sentándose en el sillón al lado de Carl.
—Comencemos. — Agregó Negan, mirando fijamente a Grimes.
—¿Comenzar qué? — Cuestionó Carl con sus manos sobre sus rodillas, sin apartar la vista de Negan.
—Me gustaría conocerte un poco mejor, Carl. — Respondió Negan, apoyando los brazos en sus piernas.
—¿Por qué? — Preguntó Grimes, claramente confundido.
—Piénsalo, eres capaz. Es más, voy a decirte qué tan capaz eres en caso de que aún no lo sepas. — Respondió el mayor con una sonrisa. — Yo esperaría que un chico de tu edad huyera e intentara escapar, haciendo que mi gente lo persiguiera por todo el lugar, pero tú… — Explicó, apuntando hacia Carl, sin borrar su sonrisa. — Te has quedado a mi lado, apenas he tenido que mirarte, y lo hiciste porque sabías que, si la cagabas de nuevo, te perseguiría y los mataría, ¿verdad? — Continuó, soltando una pequeña risa. — Mataste a dos de mis hombres y sabes perfectamente que no puedes quedar sin castigo. — Negan comenzó a reírse repentinamente, negando con la cabeza. — Ah…no puedo, así no puedo, es como hablarle a un obsequio de cumpleaños, quítate esa porquería de tu cara, quiero ver qué me trajo mi abuela. —
Carl lo miró unos segundos, entendiendo a lo que se refería. — No. —
—¡Dos muertos! — Exclamó Negan, molesto. — Dos…muertos. Vas a pagar, ¿en serio quieres verme enojado? —
Elize miraba todo en silencio, observando cómo Carl bajaba la mirada mientras sus labios temblaban, claramente dolido y resignado. Después de unos segundos de duda, el castaño se retiró el sombrero y lo colocó sobre la mesa, dirigiendo sus manos hacia su nuca para desatar la venda, comenzando a retirarla.
—Un poco más. — Dijo Negan con una pequeña risa, divertido por la emoción.
Carl finalmente retiró la venda por completo, la cual traía pegado el parche por un líquido extraño que parecía una secreción pegajosa.
Grimes mantenía la mirada baja, ocultando su ojo derecho con el flequillo, sus labios se apretaban y temblaban, era claro que estaba intentando reprimirse a sí mismo.
—Quítate el pelo de la cara, déjame ver. — Ordenó Negan, mirándolo fijamente.
Carl removió su flequillo hacia atrás y levantó la vista hacia Negan, dejando ver una horrible cicatriz alrededor de una cuenca vacía. Su rostro mostraba cuánta vergüenza le daba mostrarla, y sus labios dejaban ver el esfuerzo que hacía por no llorar. Elizette observó su rostro fijamente, sorprendida de lo que estaba viendo.
—¡Cielos! Eso es asqueroso, con razón siempre te lo cubres. — Dijo Smith con clara burla, mirando fijamente el agujero en el rostro del chico. — ¿Ya lo viste? ¿Te miraste al espejo? ¡Esa cosa es vomitiva! Puedo ver la cuenca vacía. — Agregó con tono burlesco, soltando una carcajada. — Quiero tocarlo, por favor, ¿puedo tocarlo? —
Elizette miró a su padre y después a Carl, sorprendiéndose al ver que comenzaba a llorar, claramente humillado y avergonzado por la situación. Verlo así de frágil removió algo dentro de la chica, quien apretó inconscientemente los puños sobre sus rodillas, sin apartar la vista de Grimes. Negan sintió remordimiento por lo dicho, reflejado en el suspiro pesado que dejó salir.
—Ah…maldita sea. — Murmuró Smith, sobando su barbilla. — Lo siento, chico. — Se disculpó sinceramente, escuchando a Carl sollozar mientras una lágrima resbalaba por su ojo. — Oye…es que…es fácil olvidar que eres…solo un niño. — Agregó, sintiendo remordimiento por cómo lucía el chico. — No trataba de herir tus sentimientos ni nada, solo estaba molestándote… —
—Olvídalo… — Murmuró Carl con la mirada baja, intentando detener su llanto.
En ese momento alguien tocó a la puerta, interrumpiendo el momento.
—Adelante. — Ordenó Negan, mirando hacia la puerta.
Un hombre joven entró a la habitación, cerrando la puerta detrás de sí. — Lamento interrumpir señor, pero dejó a Lucille afuera junto a la camioneta. —
—¿Enserio? ¡Jamás hago eso! Supongo que un chico disparando una ametralladora fue demasiada distracción. — Dijo el líder con una sonrisa, mirando nuevamente hacia Carl. — Hablando en serio, tú te ves fenomenal, yo no me cubriría esa cosa, tal vez no tengas éxito con las chicas, pero te aseguro que nadie se meterá contigo si te ven así, no señor. — Explicó, dirigiendo su mirada hacia Elize, quien no había dejado de ver a Grimes en todo momento. — Eli, eres mujer, dinos, ¿te parece asqueroso o jodidamente atractivo? —
—¿Yo…? Uh… — Murmuró, sorprendida por la pregunta e incapaz de pensar en una respuesta. — No me incomoda… —
Negan sonrió ante la respuesta de su hija, después dirigió su vista hacia el recién llegado. — Gordo Joseph, ¿tú mismo trajiste a Lucille hasta aquí? —
—Sí, señor. — Respondió Joseph con una sonrisa, Negan le hizo una seña con los dedos para que le entregara a Lucille, cosa que él hizo inmediatamente.
— ¿Fuiste dulce y delicado? ¿La trataste como una dama? —
—Uh…sí, señor. — Asintió Joseph, ligeramente nervioso.
—¿Le frotaste el coño como le gusta? — Preguntó con una mirada seria, causando un silencio incómodo por parte de Joseph, quien no supo qué responder. Negan soltó una carcajada ante su reacción, llamando la atención de los demás en la habitación. — ¡Solo estoy bromeando, viejo! Un bate de béisbol no tiene vagina. — Joseph comenzó a reírse de la broma, siendo callado al instante por Smith. — Ya lárgate. — Ordenó, haciendo que el hombre saliera, dejándonos solos nuevamente. — ¿Viste? Justo a eso me refería, un poco de bromas entre machos, eso es lo que tu papá debería estar enseñándote. — Dijo mirando hacia Carl, quien lo miraba de reojo en silencio. Negan soltó un suspiro, tratando de mantener la calma. — ¿Qué haces para divertirte? ¿Te gusta la música? — Preguntó, pero no recibió ninguna respuesta. Una idea vino a su mente, haciéndolo sonreír. — Quiero que me cantes una canción. —
—¿Qué? — Cuestionó Carl, claramente confundido por su petición.
—Sí, tú mataste a dos de mis hombres con una ametralladora, ahora yo quiero algo a cambio por eso. — Explicó, manteniendo a Lucille sostenida en su mano. — Cántame una canción. —
—Eh…hm… — Murmuró Carl, negando con la cabeza. — No se me ocurre ninguna… —
—¡Mentira! — Interrumpió Negan, molesto por su respuesta. — ¿Tu mamá qué te cantaba? ¿Qué escuchaba tu papá en el auto? — Agregó, poniéndose de pie mientras apuntaba a Lucille hacia el rostro de Carl. — Ya, canta. —
—Okay, okay…lo haré… — Murmuró Carl, tragando saliva. — Uh… — Jadeó, negando con la cabeza mientras Negan movía el bate frente a su rostro, poniéndolo nervioso. — You are my sunshine… — Comenzó a cantar con voz temblorosa, mirando de reojo a Negan.
—Sigue. — Ordenó Smith, caminando hacia el otro extremo de la habitación.
—My only sunshine…you make me happy…when the skies are gray… — Carl continuó cantando con voz temblorosa, sus manos temblaban sobre sus piernas, claramente nervioso por la situación. Negan repentinamente dio un batazo al aire, asustando al chico, quien por instinto reaccionó y se encogió de hombros mientras se movía hacia un lado, intentando evitar el golpe.
—¡No dejes que te distraiga, jovencito! — Replicó Negan, volviendo a dar batazos al aire.
—You…never know, dear…how much I love you… — Grimes continuó cantando con su voz quebrada, las lágrimas comenzaban a llenar nuevamente su ojo, corriendo por su rostro incluso desde su cuenca vacía. Estaba aterrado y el temblor de su cuerpo y voz lo demostraban. — So…please, don't take my…sunshine away… — Apretó sus labios intentando controlar su llanto, pero no pudo continuar cantando.
—Estuvo muy bien, ¿verdad, Eli? — Dijo Negan, acercándose a Carl nuevamente.
—S-Sí… — Asintió la castaña, mirando hacia Carl con lástima, ver al chico que siempre había estado a la defensiva sin temor tan vulnerable frente a ella le dolía al punto que sentía que en cualquier momento las lágrimas saldrían de sus ojos.
—Lucille adora que le canten. — Agregó el mayor con una sonrisa, acercando el bate al rostro de Carl una vez más. — Es lo único que disfruta más que triturar cerebros. Raro, ¿no? —
Carl no respondió, su rostro seguía reflejando temor, al mismo tiempo que luchaba por retener sus lágrimas.
—¿Tu madre te cantaba eso? — Cuestionó Negan, sentándose sobre la mesa de vidrio, viendo fijamente a Carl. — ¿Dónde está ahora? — Preguntó con curiosidad, Grimes solamente negó con la cabeza, soltando un sollozo. — Diablos… ¿Murió? — Smith dirigió una mirada hacia Elize, quien lo miró de reojo al notar que la observaba, bajando el rostro casi al instante mientras tomaba un respiro hondo. Negan volvió la mirada a Carl, algo afligido por su situación. — ¿La viste morir? —
Carl asintió, sollozando nuevamente. — Le disparé…antes de que… — Respondió con la mirada baja, quedándose callado de nuevo.
—Con razón eres un pequeño asesino serial en potencia. — Dijo con una sonrisa, ganando la mirada de Carl. — Ese fue un ejemplo de una broma entre machos, por cierto. — Agregó, observando cómo el chico bajaba la mirada, limpiando sus lágrimas.
—Papá… — Murmuró Elize, llamando la atención de Negan. — Ya es suficiente. —
El mayor soltó una pequeña risa, mirando fijamente a su hija. — Siempre te pones sentimental cuando se trata de Carl, ¿no es cierto? —
—No es eso…yo solo… — Respondió con voz titubeante, nerviosa por la situación.
Negan sonrió ante una idea que llegó a su mente, por lo que se puso de pie con Lucille en mano, mirando a ambos chicos. — ¿Sabes qué? Tengo el presentimiento de que quieres decirle algo, así que los dejaré a solas un momento, se sentirán más cómodos para hablar. — Dijo con una sonrisa, apuntando hacia Elizette. — Pero no olvides la regla más importante. —
—Lo sé… — Asintió, bajando la mirada levemente apenada.
—Bien, vuelvo en unos minutos. — Respondió con una sonrisa, saliendo de la habitación y cerrando la puerta, dejándolos a solas.
Un silencio incómodo se formó, los sollozos de Carl se habían detenido una vez que logró controlarse, limpió las lágrimas que seguían retenidas en su cuenca, respirando hondo antes de soltar un suspiro.
Elize miró de reojo al chico, sin poder evitar sentir lástima por él. Aunque no le gustaba el modo en que se había burlado de él, su padre tenía razón en algo, Carl era el tipo de chico que siempre iba de frente contra todos sin miedo alguno que fácilmente pasaba desapercibido el hecho de que solamente era un niño de aproximadamente 14 años. La chica se puso de pie y caminó unos pasos, sentándose en el suelo a un lado del joven, colocando una mano sobre las manos de él.
—Lo siento… — Murmuró Elize con la mirada baja, sin soltarlo.
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
Después de tanto tiempo, aquí está finalmente el nuevo capítulo de Un Hermoso Infierno! x3 qué les ha parecido? Qué pasará ahora que Elize y Carl están a solas en el cuarto de Negan? Cómo terminará Carl después de su llegada al Santuario? Espero sus comentarios!
Dudas, aclaraciones, sugerencias y opiniones son bien recibidas, ¡los estaré leyendo!
¡NOS LEEMOS!
