Capítulo 8: Emociones Intensas

(Undella Town)

Si había algo que Kukui adoraba de su mujer era verla trabajar, había algo en su rostro serio que le parecía muy atractivo: no sabía si era la concentración que había en sus ojos verdes, o la manera que entreabría los labios como murmullando algo para ella misma… ya la había visto así varias veces, pero admitía que era una vista que siempre disfrutaba.

Los dos se encontraban en un cuarto de hotel lujoso en Undella Town, el jefe de Burnet insistió que se quedaran ahí y antes que pudieran rechazar su oferta, el hombre les pagó el mejor cuarto que podía ofrecer el establecimiento sin consultarles… el jefe de Burnet siempre fue muy… amable con ellos.

Kukui estaba convencido que este cuarto era más grande que su humilde hogar en Alola, aunque ya tenía planes de expandirlo agregando un sótano para hacer más espacio, admitía que se sorprendía por lo lujoso que era el lugar. Nunca fue muy fanático de los lujos, pero ver el cuerpo de su esposa envuelto en una bata de seda morado claro y sentada sobre un sillón largo y rojo sí era algo que disfrutaba. Parecía una clase de emperatriz.

Él se encontraba parado en la entrada de la terraza, había tenido que atender una llamada de su viejo amigo Mo en Alola y ahora que había terminado, esperaba pasar más tiempo con su amada esposa… todavía lo sentía extraño, ya llevaban casi dos años desde que se casaron pero habían veces que pensaba que eran novios todavía.

Se acercó al sillón y Burnet no parecía reconocer su existencia, todavía miraba algo en su laptop que estaba conectado al dispositivo que habían llevado el día anterior a la Ruta 14. Aclaró su garganta y su esposa casi saltó del susto.

—¿Ocupada? —preguntó Kukui con una sonrisa pícara.

—Yo… —Burnet se sonrojó por un segundo y cerró su laptop dejándola en el pequeño tocador a lado del sillón. Subió sus piernas al sillón y se corrió hacia más adentro de las almohadas del mueble, después lo miró fijamente y Kukui sonrió reconociendo esa mirada.

El sillón del cuarto lujoso era gigante, podía ser una cama perfectamente para ellos dos. Acostándose lado a lado, Burnet descansó su cabeza sobre el pecho de su esposo muy preocupada.

—¿En dónde están tus vendas? —preguntó Burnet notando algo que debía haber notado antes, estaba tan acostumbrada a ver a su esposo sin camisa que ya ni lo pensaba. Incluso cuando usaba bata de laboratorio, lo usaba sin camisa… era raro.

—Ya no las necesito, —respondió Kukui orgulloso de su cuerpo, hasta él reconocía la fortaleza milagrosa que tenía después de recibir tantos golpes—. Mi cuerpo es como el de un Mudsdale con la habilidad Stamina, ¡oh sí! Cada vez que me pegan, se hace más fuerte.

Eso logró sacarle una pequeña sonrisa a Burnet y Kukui sintió cómo su rostro se acurrucó más cerca a su cuello. Amaba cuando Burnet hacía eso. Aunque admitió que se sentía feliz de estar así en ese momento, hubo algo que lo preocupó.

—Estás pensando en Lucas, ¿verdad? —le preguntó su mujer, aunque fuera distraída a veces, siempre podía leerle la mente cuando quería.

—Un poco, espero que el primo Lucas esté bien.

—Lo estará, Cynthia me llamó hace ratos contándome que ya había despertado y que le dieron el alta.

—¿Tan rápido? —Kukui se sentó con una sonrisa, ¡sabía que Lucas era un muchacho fuerte! Miró a su esposa emocionado, quien no se veía feliz que hubiera arruinado su posición tan cómoda. El hombre reconoció su gesto molesto y sonrió, tomó una almohada y la puso en su regazo, Burnet rápidamente apoyó su cabeza en la almohada y su esposo empezó a acariciarle su cabello tan blanco como la nieve—. Me alegro que el primo Lucas esté bien. Es una lástima que no tengamos auto aquí, me los hubiera traído del hospital rápidamente.

—Perdón cielo, yo también hubiera querido estar ahí, —sintió cómo las manos de Burnet tomaron fuertemente el material de su pantalón, estaba molesta—. Pero mi… jefe… insistió en hacerlo… sin consultarme…

Kukui suspiró molesto, él tampoco era muy fanático del jefe de su esposa.

—Sabes amor, —dijo Kukui jugueteando con su cabello blanco—. Ya pronto no vas a necesitar trabajar para Aether.

—Psh.

—¡Es en serio! —Kukui pudo ver en los ojos de Burnet esa extraña inseguridad que a veces la invadía—. Ya verás que lograrás interesar inversores para que apoyen tu investigación y que ya no necesitarás hacerle favores a este tipo.

Si es que logro convencerlos, —Burnet se levantó del sillón para sentarse sobre el respaldo molesta—. Ya sabes cómo funcionan esos tipos, solo quieren resultados sin investigación. Y que no tenga Pokemons metido en el título de mi trabajo lo hace peor.

Era cierto que ser científico no era fácil, Burnet tenía la desventaja que su investigación no estaba centrada en Pokemons. En un mundo lleno de ellos, en donde la economía revolvía mucho en las batallas y crianza de Pokemons, era evidente que muchos se tiraban a estudiarlos. Kukui admitía que jamás fue una molestia para él, siempre le apasionaron así que para él su trabajo era como un juego.

Pero Burnet era una mujer más de números y la astrofísica era su verdadera pasión. Lo que le ocurría en su vida profesional era que siempre tenía que meter Pokemons en medio para poder conseguir inversores interesados. Cuando intentó estudiar la física en el espacio entre los sueños y la realidad, tuvo que incluir Pokemons en la investigación, pues nadie estaría dispuesto a patrocinarla si no era así. Y ahora le estaba ocurriendo algo parecido con los Ultra-Wormholes, pero ahora que trabajaba con Aether su libertad estaba tan reducida que la frustraba.

Burnet apoyó su cara en su mano, la cual descansaba en su rodilla, y miró el cuarto un poco molesta.

—Creo que Mohn sabe que no estoy feliz trabajando con él, no existe otra explicación para que me diera este cuarto estúpidamente decorado, —comentó molesta.

—Amito que… es muy lujoso, —Kukui empezó a acariciar la pierna de Burnet buscando relajarla, en serio se le veía muy pero muy frustrada—. ¿Qué es lo que tanto te molesta, amor? Sé que no puede ser solo lo de tu investigación.

Burnet miró a Kukui nerviosa, después observó el resto de la habitación como si buscara invitados no deseados en el lujoso lugar.

—Creo que hay algo… raro con esta situación… —dijo Burnet finalmente.

—Obvio, por eso estamos aquí, en Unova, —respondió Kukui apuntando a lo obvio—. Necesitamos ver qué es lo que hay en la Ruta 14 y…

—No, no, me refiero con todo… esto —interrumpió moviendo sus manos de manera exagerada, apuntando a toda la habitación—. Las cosas estaban tranquilas en Aether por unos meses, ¿cierto?

—Cierto…

—Luego de la nada, Juniper me manda la información que recopiló su papá por aquí, —continuó Burnet casi tartamudeando, era un poco irónico que alguien tan lista como ella tuviera problemas para hablar de sus emociones y malos presentimientos—. Cuando pido permiso en el trabajo para que me dejaran venir aquí, con la excusa que eran vacaciones, me lo dan sin pensarlo.

—Bueno, en tu defensa, no has tomado vacaciones desde que empezaste a trabajar para ellos, ¿si?

—Pero es Aether mi cielo, —se quejó Burnet, dejó el respaldo del sillón para sentarse entre las piernas de su esposo—. Es Aether, el mismo lugar controlador que no me había dejado en paz desde que empecé ahí. Sabes como esa estúpida comadreja de Mohn, siempre me sigue por todos lados, espiando cada cosa que hacía, ¿te acuerdas?

—Me acuerdo… —Kukui admitía que uno de los superiores de ella, un tipo delgado y rubio, no era la persona más amable de todas.

—Ok, entonces me dan permiso para venir, sin pensarlo dos veces… como… si lo estuviera esperando… —Burnet se puso su mano sobre su boca nerviosa—. Y de la nada, vengo aquí contigo y, ¿qué es lo primero que nos pasa? Nos encontramos con mi jefe en el aeropuerto… ¡mi jefe en el aeropuerto! ¿No es demasiado coincidencia?

—Bueno…

—Y después nos dice que nos alquiló una habitación para nosotros en Undella, ¿cómo sabía que nos quedaríamos aquí?

—¿No le dijiste al rubio ese que venías a Undella?

—No, les dije que viajaría a Striaton… porque ese era el plan original, ¿lo recuerdas?

Kukui asintió lentamente, al principio del viaje su idea era ir a Striaton para revisar la información con Fennel y su novio, después viajarían juntos a Undella Town para revisar la Ruta 14. El encuentro con el jefe de Burnet cambió los planes radicalmente… ya estaba empezando a sentir algo raro también.

—Ok, ok… —Burnet se pasó sus manos en su cara agotada, ya se le podía ver la fatiga—. Entre esto que me parece raro, y lo que me parece más raro es que el Abomasnow que atrapamos está atascado en algo burocrático en el Centro Pokemón.

—Sí, creí que habían problemas porque teníamos al Pokemón en la Pokebola que usó Alder, —comentó Kukui poniendo una mano en su barbilla—. Es normal que los Centros Pokemons sean cuidadosos con eso, sé que Alder nos dejó una hoja firmada pero… siempre tienen que estar seguros.

En el mundo Pokemón habían ciertas reglas que se tenían que seguir: cuando un Pokemón pasaba a la posesión de otro entrenador, necesitaban hacer un intercambio con la máquina de intercambio Pokemón. Lo que parecía algo innecesario a primera vista era en realidad un proceso necesario, pues al pasar por la máquina el Pokemón pasaba a la posesión de quien lo recibía gracias a un chip que detectaba el cambio y cambiaba el código en su Pokebola. Cuando el código no concuerda con el código del entrenador, era normal que eso significara que era un Pokemón robado. Pero cuando las máquinas no estaban disponibles, una nota escrita y firmada por el entrenador solía ser suficiente. Por alguna razón, esta vez no lo fue y la enfermera se le notó nerviosa cuando les comentó que necesitarían esperar unos días para recibir al Abomasnow.

Alder originalmente quería hacer el intercambio Pokemón como Arceus manda, pero cuando recibieron el llamado de Dawn aterrada por encontrar a Lucas desmayado en medio de la Ruta, les dejó a los profesores la Pokebola con una hoja en blanco con su firma para que la llenaran. El ex-campeón dejó sus prioridades claras y fue con Cynthia para ayudar a Lucas. No lo culpaba, pero honestamente les hubiera encantado acompañarlos… no pudieron debido a la herida de Burnet.

—No lo sé amor, —Burnet escondió su cara entre sus manos—. Siento que Aether está observándome en cada momento y odio sentirme así. Siento que hay algo raro en la Ruta 14 y que Aether está saboteando mi investigación… no lo sé… Ni si quiera creo que existan esas Ultra Bestias, estoy segura que es una cosa que usa Mohn para conseguir más dinero y financiar su estúpida investigación.

Kukui abrazó a su esposa fuertemente, sentía que el estrés le estaba ganando a la lógica. La cuestión si existían los UB o no era algo que jamás había pensado seriamente, solo era una teoría que nadie había investigado lo suficiente hasta ahora. Kukui admitía que no estaba convencido de haber sido atacado por un UB, pues el monstruo que lo atacó a él y a Colress pudo haber sido perfectamente un Pokemón extraño y no un UB. Nadie, hasta ahora, había tenido un registro válido de dichos seres y Kukui también estaba de acuerdo con su esposa. Mohn insistía demasiado con la existencia de dichas criaturas.

Besó la cabeza de Burnet con mucha dulzura y luego tomó sus mejillas entre sus manos. Aunque el sol de Alola ya bronceara un poco la piel de Burnet, seguía siendo clara comparada con la de él.

—Sé que las cosas están raras, amor, —le dijo Kukui viéndola a los ojos—. Pero te prometo que te ayudaré en lo que pueda y encontraremos una solución. ¿Si?

El corazón de Burnet latió fuerte, había algo en los ojos de su esposo que siempre lograban convencerla de todo. Y esa tarde, teniéndolo frente a él, estaba convencida que Kukui en verdad la ayudaría a encontrar respuestas. Una vez más, reconoció lo enamorada que estaba de este hombre.

Cerró la distancia entre ellos dos y se dieron un dulce beso. Fue uno corto, pero lo suficiente para sonrojarla un poco. Burnet se alejó y acarició el rostro de su amado y dijo:

—Gracias cielo, por creer en mi…

—Siempre.

Se besaron una vez más y esta vez Kukui rodeo sus brazos en su cintura. Aprovechó su posición para llevarla con él cuando se acostó en el sillón, dejando que el cuerpo de su esposa descansara sobre el suyo sin separarse del beso. Sintió los brazos de Burnet moverse y cuando buscó acariciarle su hombro, lo encontró sin la bata. Con una sonrisa, Kukui la besó más fuerte.


(Jeep de Mohn, Lucas)

—¿En dónde estamos? —preguntó Lucas un poco preocupado observando a través de la ventana del jeep blanco. Cuando salió del hospital esperaba la vista del océano y playas blancas llenas de turistas, pero en lugar de eso se encontró con una ciudad repleta de edificios que se veían oscuros con luces neón.

—Black City, —respondió Cynthia en el asiento del copiloto—. Undella Town no tiene hospitales muy bien equipados y bueno… te llevaron en helicóptero desde el hospital de Undella Town hasta aquí.

El muchacho suspiró un poco confundido, supuso que el ataque fantasma en verdad le dio fuerte para tenerlo tan desorientado. No podía creer que hubiera viajado en helicóptero y que jamás se hubiera enterado. El calor seguía siendo horrible aquí, pero ahora sin el consuelo del olor del mar o vistas hermosas de alguna playa, todo era peor.

—No te preocupes muchacho, —dijo Mohn mientras manejaba por las calles repletas de autos, el tráfico estaba pesado—. Es como una hora y media en auto.

El hombre levantó un pulgar y desde el asiento de atrás, Lucas podía ver a través del asiento la sonrisa falsa del hombre. ¿Tenía razones para desconfiar tanto de él? No, pero aún así lo hacía. Parte de él se sentía un poco culpable, no todas las personas amables tramaban algo malo y tal vez Mohn solo era alguien malo para socializar. Por lo menos había puesto un programa de radio interesante, siempre disfrutaba escuchar "Charla Pokemón del Profesor Oak" y era perfecto para relajarse en el maldito tráfico de la ciudad.

—Así que… Lucas, —dijo Mohn bajándole volumen a la radio, para la mala suerte del muchacho—. Te atacó un Pokemón fantasma, ¿verdad?

—Umm… sí.

—¿Recuerdas algo de cómo se miraba? —notó que el hombre se apoyó sobre el marco de la ventana, un movimiento claramente forzado—. He leído que durante las pesadillas que te imponen esos Pokemons, dejan verse por una fracción de segundo.

No quiso responderle y Cynthia pareció detectar la incomodidad del muchacho al instante.

—No importa qué Pokemón fue, —dijo Cynthia con tranquilidad, pero todavía con un toque ligero de seriedad que parecía anunciar una advertencia—. Lo importante es que Lucas está bien y a salvo.

—Obvio, obvio, solo tenía curiosidad ya que estudio Pokemons, —Mohn ajustó el retrovisor y Lucas pudo ver sus ojos verdes en el reflejo del pequeño espejo… había algo diferente y extraño en su mirada—. Dime Lucas, ¿viste ojos de candela en tu pesadilla?

Lo estaba observando atentamente y esperaba una reacción de él. No entendía cómo, pero lo sabía. Actuando de puro instinto, logró respirar profundo y mirar al techo, ¿cómo lo supo? Podría preguntarse eso después, pero por ahora no estaba dispuesto a seguirle el juego a este tipo.

—La verdad, solo recuerdo haber visto a mi papá en la pesadilla, —odiaba usar esa carta, pero valía la pena intentarlo. Desde que era niño notó que si mencionaba a su padre difunto, las conversaciones se desviaban o simplemente lo dejaban en paz.

—¡Interesante! Estoy seguro que tu papá querrá escuchar tus historias cuando regreses, —Lucas olvidó que Mohn era un extraño—. Más vale que lo llames pronto, ¿quieres que te preste mi celular? Tengo buena señal y…

—Su papá está muerto, —dijo Cynthia secamente viéndolo con una mirada venenosa, Lucas sonrió y juró poder escuchar al Roserade de la campeona aplaudir desde su Pokebola .

Sin una palabra más, Mohn subió el volumen de la radio. DJ Ben se encontraba anunciando una nueva canción para marchar alegremente con tus Pokemóns. Lucas sintió cómo su estómago se retorció dentro de su cuerpo, mezclándose entre sus entrañas con un extraño presentimiento…. este tipo le daba muy mala espina.

Cynthia se dio la vuelta y lo miró atrás con una cara preocupada, le levantó un poco su barbilla que viniendo de ella significaba "¿estás bien?", reconocer alguna de sus muecas era algo que aprendió con los años que llevaba entrenando o simplemente pasando tiempo con ella. Lucas le levantó el pulgar, la mujer logró ahorrarle una conversación incómoda con Mohn y lo apreciaba. La campeona le sonrió dulcemente y volvió a acomodarse en su asiento. Lucas decidió que lo mejor que podía hacer ahora era dormir, pues no quería darle la oportunidad a este tipo de sacarle otra conversación.

Cerró sus ojos y fingió dormirse, eventualmente lo lograría pero por ahora quería evitar que lo molestaran, necesitaba pensar. Este Mohn tal parecía que sabía algo del Pokemón que lo atacó, pues la descripción de los ojos era muy acertado y extraño. No era algo que supiera todo el mundo. ¿Tal vez ya había sido atacado por ese mismo Pokemón? ¿O había algo más? Tanto pensar le terminó dando una migraña, supuso que la recomendación del doctor respecto a su reposo también se referiría a uno mental…


Cynthia lo despertó cuando llegaron a Undella Town, lo que confundió al muchacho era que no se encontró con su hermosa casa en la colina frente a la playa, sino a un gran portón de metal que le resultó familiar… ¿no era esta la casa del millonario patán?

—Bueno Lucas, llegamos a casa, —dijo Cynthia naturalmente y el muchacho decidió morderse la lengua y guardar silencio—. Muchas gracias por traernos, Mohn.

—¡El placer es mío Cynthia! —el hombre rápidamente se bajó para sujetarle la puerta a la campeona, se esforzaba demasiado este hombre—. Espero que los vuelva a ver por aquí.

—Seguro sí, —respondió indiferentemente la mujer, Lucas se bajó en silencio preguntándose qué hacían ahí… en verdad quería ver a Dawn…

Mohn trató de sacarles más conversaciones, pero Lucas no estaba dispuesto a soportarlo más así que decidió fruncir el ceño lo suficiente como para llamar la atención. Ambos adultos lo vieron extrañados por su mueca exagerada.

—Migraña, —mintió Lucas, se le había quitado en algún momento de su viaje mientras dormía.

—¡Mejor los dejo descansar! —dijo Mohn despidiéndose finalmente, le tomó la mano al muchacho y la agitó de manera exagerada—. Si algún día quieres hablar de cualquier cosa, aquí te dejo mi número para que me llames.

Le entregó un papel, Lucas lo aceptó sabiendo que jamás querría llamarlo… pero tener su número le podría ser útil en el futuro. Le tomó la mano a Cynthia y notó que trató de besarla, pero la campeona no se dejó agitándola fuertemente. Lucas sonrió, era de esos momentos que adoraba ver el lado duro de su amiga. Finalmente se subió a su vehículo y se alejó en su carro excesivamente blanco y una vez que desapareció en el horizonte, miró a Cynthia confundido.

—Lección del día: jamás le des tu dirección exacta a un extraño, —le dijo la mujer casi leyéndole la mente.

—Ok, tiene sentido… —en el momento que Cynthia empezó a caminar por el asfalto hirviendo, Lucas miró el océano—. ¿No prefieres que vayamos por la playa?

Con sus zapatos en manos, ambos entrenadores caminaron por la arena siendo acariciados por el agua del mar en intervalos relajantes. En un día tan caluroso como ese, se apreciaba esa pequeña frescura que venía con el agua fría.

—Al parecer la Dra. Burnet se especializa en algo llamado Wormholes, —le explicó Cynthia caminando sobre la arena mojada—. Han estado registrando actividad extraña en la Ruta 14 que les hace creer que pueden haber esas cosas ahí.

—¿Qué son?

—Por lo que entendí es una fuente de energía que puede resultar en una clase de puerta a otras dimensiones o seres vivos con una fuerza inimaginable… —Cynthia respiró profundo—. Pero entre más hablo con Burnet, me doy cuenta que no ella cree que sean seres vivos o puertas a otras dimensiones sino bancos de energía no-identificada.

Otras dimensiones… Lucas reflexionó seriamente en esas palabras. Se detuvo por un segundo y miró al horizonte, el sol estaba todavía en lo más alto del cielo, pero el océano se veía vibrante y lleno de vida. Esta hermosa vista era completamente lo contrario de aquel recuerdo que tenía plasmado en mente. Ya había viajado a otra dimensión y pensar en el tema era… extraño… era como tratar de recordar una pesadilla que tuviste hace años.

—¿En qué piensas? —le preguntó la campeona parándose a su lado.

—Que estos Wormholes suenan mucho a lo que vimos en el Distortion World, —respondió Lucas con un tono serio, había sido una experiencia horrible que todavía le aterraba cada vez que volvía a su mente—. ¿Crees que sea Giratina?

—Honestamente no lo sé, pero no lo creo, —la mujer suspiró mientras reflexionaba en voz alta—. Giratina apareció cuando Cyrus lastimaba a los otros dioses, Dialga y Palkia, honestamente pienso que lo que sea que esté pasando aquí no es digno para que un dios intervenga.

Lucas sintió cierta culpa formarse en su estómago, si hubiera atrapado a Giratina cuando tuvo la oportunidad no tendría que estarse preguntando esto. Pero en el momento de la batalla decisiva, pensó que atraparlo sería catastrófico para el equilibrio del universo. Cynthia y sus amigos estuvieron de acuerdo con su decisión… pero no podía evitar dudar de vez en cuando.

—La verdad yo tengo otra hipótesis, —le dijo Cynthia sacándolo de sus pensamientos—. Verás, durante la misión nos atacó un Abomasnow salvaje.

Eso lo confundió por completo.

—¿Un Abomasnow salvaje? ¿En medio de la playa? —Lucas sabía que la Ruta 14 no era exactamente una playa, pero era lo suficientemente tropical para no tener tipos hielo.

—Así es, mi hipótesis es que hay alguien soltando Pokemons en esa área para alejar a las personas. Es la única explicación que se me ocurre.

—¿Qué tienen que ver Kukui y Burnet si eso es verdad? —el muchacho no dudaba de la habilidad de la campeona, pero no podía imaginarse a la pareja de profesores haciendo algo así—. Me refiero, tienen máquinas y cosas para medir anomalías, si fuera algo así de simple, ¿no lo sabrían con solo ver sus máquinas esas?

—Lo sé, mi hipótesis no es del todo perfecto, —Cynthia puso un dedo en su frente frunciendo el ceño—. Creo que en verdad hay algo raro ahí que está haciendo enloquecer sus radares y que se están metiendo en medio de algo más serio… Tal vez uno de los Pokemons que soltaron es capaz de emitir alguna energía que arruine sus máquinas…

El muchacho asintió más convencido. Una enorme ola se formó frente a ellos y cuando se rompió en la arena, el agua les llegó un poco arriba de las rodillas. No les molestó mojarse un poco la ropa, esta conversación se estaba poniendo tensa.

—Tengo mi propia hipótesis, —dijo Lucas ignorando la espuma del mar rozando sus piernas, Cynthia lo miró atentamente—. Estos Wormholes dices que son puertas a otras dimensiones, ¿y si es lo que hay en Turnback Cave en Sinnoh? ¿Pero en Unova?

—Me parece muy lógico la verdad…. —respondió Cynthia poniendo una mano sobre su barbilla—. ¿Pero por qué aparecería ahora? El portal que hay en Turnback Cave ha estado ahí desde hace siglos, lo sé por las inscripciones antiguas que hay en la cueva.

Lucas refunfuñó en voz baja cruzando sus brazos, su hipótesis también tenía fallas. Entre más trató de pensar, una horrenda migraña empezó a atacarlo. Fuerte, presente y muy molesto. Era como tener un maldito tornillo metido en medio de tu cerebro. Soltó un gemido y Cynthia le puso una mano sobre su cabeza.

—Descansa en estos días y cuando termines tu reposo, veremos si vale la pena involucrarnos o no, ¿te parece? —Cynthia le dio una sonrisa—. Después de todo, se supone que estamos de vacaciones y si en verdad nos necesitan, Alder nos pedirá ayuda.

—Ok, —era raro cuando se refería al campeón por su nombre.

Caminar por la playa fue un poco más tardado, pero definitivamente valió la pena. En el momento que el muchacho vio la casa en la colina asomarse, sintió cómo los latidos de su corazón aumentaron. ¿Qué diría Dawn al verlo? ¿Se alegraría o se enojaría con él? Seguro los dos, pero tal vez más lo segundo que lo primero… esperaba que de alguna forma lo mimara por haber ido al hospital.

—¿Emocionado? —le preguntó la campeona con tono pícaro al notar su cambio en su rostro—. Dawn te está esperando, pero no olvides a Barry. También la ha estado pasando mal estos últimos días, por lo que me contó el grandulón. ¿Sabías que él te cargó cuando te encontraron?

Pobre Barry, Lucas admitía que no estaba siendo el mejor amigo que podría ser con él durante este viaje. Tenía que compensárselo de alguna manera. Seguro lo llevaría a que pelearan juntos algunas batallas por ahí. Sintió los ojos de la campeona en él y se sonrojó al encontrarla sonriendo sin parar. Lo miraba como su mamá cuando se probaba ropa nueva.

—Yo necesito ir a hacer unos mandados, el mastodonte me está esperando, —Cynthia le tomó de la mejilla de manera juguetona—. Ve con tu novia y diviértete. También cuida a Barry.

Lucas le quitó la mano molesto, en el momento que Cynthia se dio la vuelta el muchacho dio una sonrisa pícara y dijo en voz alta sin pensarlo:

—¿Vas a una cita? —Lucas se preguntó si bromearle con eso sería ir muy lejos.

Cynthia se detuvo por una fracción de segundo y soltó una carcajada, tal parecía que tomó bien la broma. Lucas juró que solo la molestaría con eso cada vez que ella lo molestara con Dawn.

—¡Ya quisiera el grandote! ¡Te veo después! —sacó su Togekiss y rápidamente voló por los cielos de la hermosa playa.

Lucas simplemente negó con su cabeza, el día que Cynthia saliera en una cita con Alder seguro sería el día que él se ganara la lotería. O sea nunca… ¿cierto?


Lo primero que notó Lucas al entrar a la casa era el gran eco que escuchó al abrir la puerta, ¿en verdad sus amigos se encontraban en el lugar? Después de cerrarla, sintió un gran empujón que lo botó contra la pared.

—¡Un trillón! —gritó Barry casi en lágrimas abrazándolo fuertemente—. ¡Un trillón será tu multa por asustarme así!

—Un gusto verte también, amigo, —dijo Lucas dándole palmadas amistosas a la espalda del rubio, estaba acostumbrado a ser embestido por él.

—¿Seguro que estás bien? ¿No necesitas estar más en el hospital? ¿Qué dijo el Doctor? ¿Y en dónde está Cynthia? —la voz del rubio iba tan rápido que cualquiera tendría problemas para entenderlo, para su suerte Lucas era un experto a esta altura de su vida.

—Sí, no, el doctor dijo que descansara y Cynthia se fue con Alder a hacer algo, —Lucas finalmente se separó y su amigo lo ayudó a levantarse. Al ver bien a Barry se dio cuenta de sus ojeras, se sintió culpable—. ¿Estás bien?

—¿Qué si estoy bien? ¡Obviamente no! ¡Cuando te encontramos creí que te estabas muriendo! —gritó Barry con una voz enojada y aterrada a la vez—. ¿Qué diablos te…?

Su grito fue interrumpido cuando escucharon pasos apurados bajando las escaleras. El corazón de Lucas paró en su garganta al ver a Dawn, estaba vestida con una camisa holgada y unos shorts pero su rostro seguía siendo tan puro y brillante como lo recordaba, esas ojeras bajo sus ojos no podían quitarle lo hermosos que eran. Estaba tan distraído que no se dio cuenta de las lágrimas que se empezaron a formar en los ojos de Dawn.

No dijo nada, solamente corrió para abrazar al muchacho. Lucas pensó que estaba soñando, pero sentir los brazos de Dawn sujetándolo fuertemente lo hizo entrar en razón para darse cuenta que en verdad estaba pasando. Ella era más baja que él (raro considerando lo bajo que era) y básicamente tenía la cabeza de la muchacha abajo de su nariz. Apoyó su rostro en su cabeza y la abrazó de regreso. Se sintió súper nervioso, pero muy, muy feliz.

Dawn seguía sin soltarlo y él no tuvo problema, tuvo uno cuando notó que Barry lo miraba con lágrimas en los ojos a un lado. Con una sonrisa, Lucas levantó uno de sus brazos invitando a su amigo rubio a unirse al abrazo. No los embistió tan fuerte, pero definitivamente los abrazó con fuerza. Lucas sabía que estaban lejos de Sinnoh ahora, pero se sentía en casa cuando estaba con sus dos mejores amigos.


(Undella Town, entrada al Túnel Acuático)

Cynthia notó que algo estaba mal con su Togekiss, cuando volaba por el cielo de Undella Town. Había notado desde que llegó a Unova lo desanimado que estaba y ahora era más evidente que nunca por la manera tan lenta que volaba. En algún punto le pidió bajar y cuando lo hizo, miró a a su alrededor primero, no quería que la molestaran.

Se encontraban en la entrada del Túnel Acuático, supuestamente Alder debería de estar aquí pero al no verlo a él o a cualquier otro entrenador o peatón, decidió aprovechar el pequeño momento de silencio para ella y su Pokemón. Seguro todos se encontraban escondidos en edificios por el sol tan fuerte. La campeona se acercó a su Togekiss y lo tomó de su rostro preocupada.

—Se honesto conmigo, ¿qué te pasa? —le preguntó Cynthia a su Togekiss suavemente.

Togekiss miró al mar, directo al horizonte y soltó un pequeño gemido triste. ¿Tal vez se sentía triste por no estar en Sinnoh? Habían veces que Cynthia deseaba poder hablar con su Pokemón, pero éste solamente escondió su cabeza en su pecho y la campeona lo acarició dulcemente. Era un comportamiento que solía adoptar cuando algo malo iba a pasar, lo hizo cuando Team Galactic se encontraba actuando en Sinnoh. Pero ahora era diferente, en Sinnoh Togekiss había reaccionado de manera contraria adoptando una actitud valiente y bravo, como si buscara pelear y defender. Ahora era lo contrario, parecía incómodo y muy nervioso.

—¿Quieres regresar con abu? —le preguntó Cynthia y notó que la cabeza de Togekiss se levantó un poco interesado, la campeona sabía lo cercano que era su Pokemón con su abuela—. No te preocupes por mi, estaré bien. ¿Te mando con abu?

Togekiss soltó un pequeño gemido alegre y Cynthia le sonrió un poco triste. Sabía que sus Pokemons la amaban pero también reconocían que eran seres vivos que merecían un descanso. Si su Pokemón deseaba pasar tiempo con su abuela en el pacífico Celestic Town, no lo detendría. Cómo le dolía alejarse de su Togekiss, era uno de sus primeros Pokemons y saber que no lo tendría cerca por un tiempo indefinido la puso muy triste. Lo regresó a su Pokebola y al hacerlo, notó que había alguien observando todo desde la entrada del famoso Túnel Acuático de Undella.

—¿No te enseñaron que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas? —le preguntó molesta Cynthia al espectador con cabello alocado.

—¿Está bien tu Togekiss? —le preguntó Alder preocupado ignorando por completo su tono agresivo.

—No lo sé, —Cynthia encogió sus hombros casi vencida y tratando de ocultar un tono evidentemente triste—. Creo que tanto conflicto ya le está afectando… tal vez un tiempo con mi abuela en Celestic Town lo ayude.

—Seguro lo hará.

Alder clavó su vista en ella y Cynthia evitó ver al ex-campeón a sus ojos, se negaba a verse vulnerable frente a él. Por el bien de la orgullosa campeona, Alder fingió no ver su expresión triste y soltó un suspiro pensativo viendo hacia otro lado.

—Necesito ir al Centro Pokemón antes de ir al Túnel Acuático, —le dijo Alder apuntando con su pulgar un edificio rojo a unas cuadras—. ¿Me acompañas?

Sin decir una palabra, caminaron lado a lado hacia dicho edificio. Fue una caminata silenciosa.

Alder fue con la enfermera Joy para hablar, al parecer necesitaba arreglar un asunto burocrático con el Abomasnow que capturó el otro día. Mientras él hacía eso, Cynthia se acercó a una cabina video-telefónica y llamó a su abuela. Fue doloroso dejar la Pokebola de Togekiss en la máquina de transferencia, pero si él lo necesitaba no lo iba a detener. Su abuela le prometió que lo cuidaría bien y Cynthia se lo agradeció, estaba segura que su hermana y su abuelo también se esforzarían por cuidar a su Pokemón en Celestic Town. Su amado Pokemón… fue su segundo después de Gible.

Al colgar, Cynthia se limpió una lágrima que no sabía que tenía hasta que salió de su cabina video-telefónica. Alder se acercó a ella, el ex-campeón era bueno para ocultar sus sentimientos pero en ese momento era obvio que la veía preocupado.

—¿Todo bien? —le preguntó el hombre sin querer invadir su espacio personal.

—Todo bien, —le respondió ella agradeciendo que entendiera que necesitaba su espacio.

Antes de salir, Alder le tomó por un segundo el hombro y le dio un pequeño apretón. Fue pequeño y rápido, lo suficientemente presente como para dejarle claro que estaba ahí cuando lo necesitara; Cynthia le compartió una pequeña sonrisa. Cuando Alder no actuaba como un perfecto idiota, en verdad era de las personas más caballerosas que había conocido.


(Undella Town, playa)

Barry insistió ir a la playa y nadie se opuso, Lucas solo quería volver a sentir la hermosa brisa cerca del mar para poder luchar con la maldita humedad de Undella Town. El sol ya estaba empezando a bajar en el horizonte y el cielo adoptó un pintoresco color entre las nubes.

Lo bueno de la casa de Cynthia era que estaban en un lugar relativamente alejado y aislado, así que la playa a estas horas ya estaba completamente vacía. Decidieron sacar a sus Pokemons para que estiraran un poco sus piernas mientras que los tres entrenadores se sentaban en la playa. Para la sorpresa de nadie, Torterra se quedó pegado a Lucas durante toda su conversación. Empoleon e Infernape también se quedaron cerca de sus respectivos entrenadores.

—No sé qué Pokemón me atacó, —dijo Lucas mirando la arena muy pensativo—. Pero tuve una pesadilla que se sintió muy real, también recuerdo que vi dos candelas que parecían ojos.

—Un Pokemón fantasma, sin duda alguna, —comentó Dawn mirando al muchacho seriamente, su Empoleon se encontraba parado atrás de ella con sus aletas cruzadas—. ¿Recuerdas algún otro detalle de cómo se veía el Pokemón?

—¿Se veía como este? —le preguntó Barry sacando su Pokedex, mostró una página con un Pokemón que era literalmente una candela con el nombre "Litwick".

—¿Atrapaste uno? —le preguntó Lucas confundido desviando el tema de conversación.

—No, pero el hombre bien bronceado le dio un upgrade a mi Pokedex y le pedí que me pasara toda la información que tuviera de Pokemons fantasmas en Unova, —respondió seriamente Barry, Lucas se distrajo por un segundo pensando en Kukui y que merecía que lo tratara mejor a la próxima que lo mirara—. Pero volviendo a tu ataque, ¿fue este Pokemón?

Barry básicamente le puso su Pokedex en su cara, Lucas sentía raro ver así de serio a su amigo pero luego recordó que tenía ese instinto protector que rara vez lo miraba en el rubio. Pero una vez que adoptaba esa actitud, actuaba con una seriedad impresionante. Miró el Pokedex de su amigo y Lucas no quedó muy convencido al ver a Litwick, revisó sus evoluciones con un resultado parecido.

—Honestamente no lo creo, —dijo Lucas—. Era como mi sombra pero con ojos de velas.

—Una sombra… —repitió Dawn acariciando su barbilla, Lucas sabía que andaban en un momento serio pero no pudo evitar suspirar enamorado, ¡qué linda se miraba Dawn cuando se concentraba así!—. Lucas, por ahora no hay nada que podamos hacer. El doctor te dijo que descansaras, ¿cierto?

—Cierto.

—Ok, entonces tú harás reposo, —Dawn miró a Barry y él lo miró a ella también, ambos parecían pensar en lo mismo—. Barry y yo tomamos la decisión de encontrar este Pokemón y batallarlo, no podemos dejar que te ataquen otra vez.

Parpadeó un par de veces confundido, jamás los había visto así de agresivos, o mejor dicho… vengativos.

—Umm… agradezco que se preocupen por mí, pero no creo que sea necesario buscar a ese Pokemón, —Lucas se rascó su cuello incómodo, honestamente ni se le había cruzado en la cabeza la idea de buscar venganza por el ataque—. ¿No sería mejor dejarlo en paz? Seguro lo provoqué o algo así en la Ruta 14…

—¡No! —gritó Barry, su Infernape (que se encontraba acostado cerca de él) saltó del susto al escuchar el grito de su entrenador—. ¡No podemos dejar que te ataque otra vez!

—Lucas, en verdad fue un ataque que te lastimó mucho, cuando te encontramos en la Ruta 14 pensamos… —Dawn puso sus dos manos en su pecho y notó que temblaron un poco—. Pensamos que ibas a morir y yo… es decir, nosotros…

Lucas no lo podía creer, era un momento para sentirse preocupado por sus amigos pero no... se sintió conmovido. Se sintió querido por sus dos amigos y se dio cuenta que era mucho más importante de lo que pensaba. Verles la caras así de mal lo hizo darse cuenta que ahora tenía una responsabilidad con ellos y necesitaba cuidarlos también. No más pereza, no más inseguridades, era hora de cuidar a aquellos quienes quería. No estaba de acuerdo con su idea de buscar al Pokemón, pero entendía a la perfección sus emociones.

—Chicos, agradezco con toda mi alma que quieran protegerme, —dijo Lucas mirando a Barry y a Dawn—. Pero les pido que si en verdad quieren hacerme un favor es que no busquen venganza. Está mal y lo saben.

—Pero… —antes que Dawn pudiera terminar, Lucas la miró directamente a los ojos.

—Dawn, tú más que nadie sabe que los Pokemons pueden reaccionar así por un malentendido, ¿verdad? —Lucas recordó cada expedición que tuvo con ella y el Profesor Rowan antes de venir aquí a Unova—. Tú me comentaste que un problema de los humanos era que pensaban que los Pokemons actuaban contra ellos por pura maldad cuando la mayoría de veces era por defensa propia, ¿y si ese Pokemón fantasma me atacó porque lo asusté?

Los labios de Dawn se sellaron y miró con muchísima culpabilidad al suelo.

—Barry, —dijo Lucas con un tono firme sorprendiendo a su amigo de la infancia—. Te conozco, ¿en verdad te vas a sentir mejor si atacas a ese Pokemón con la pura intención de lastimarlo?

La expresión del rubio cambió por completo, el enojo empezó a cambiar por una ligera culpabilidad. Lucas sabía que Barry podía ser un tipo revoltoso que amaba las batallas, pero también respetaba enormemente a los Pokemons y jamás los lastimaría solo porque sí.

—Yo sé que terminé en el hospital y lamento mucho que los asustara así, debí haberlos acompañado a explorar la Ruta 14, —Lucas los miró y todavía los encontró inseguros… tenían miedo—. Pero ahora ya pasó y estoy bien, por favor quédense conmigo y no hagan algo que los haga arrepentirse después, ¿les parece?

Ambos asintieron y un momento de silencio los rodeó. El único ruido que había en el ambiente era el de las olas chocando contra la arena de la playa de Undella Town. Lucas podía ser malo para muchas cosas, pero entender las emociones siempre le fue más fácil. No sabía por qué, pero entender las emociones de los demás era mucho más sencillo que entender las de él mismo. La cara de Barry empezó a torcerse hasta que finalmente tomó su propio cabello y lo revolvió desesperado. Soltó un gemido frustrado y se levantó de un salto asustando a sus dos amigos.

—¡Está bien! ¡No iré a buscar ese Pokemón porque tú me lo pediste! —Barry señaló a su amigo con una nueva mirada determinada y continuó gritando fuertemente—. ¡Pero mañana, tú y yo iremos a primera hora a entrenar! ¡Tú también Dawn! ¡Aquí hay batallas triples y podemos entrenar los tres!

—Recuerda que Lucas necesita descansar, —le recordó Dawn sabiamente.

—Ok, ok, descansas y luego vamos a entrenar los tres, —Barry se tiró en la arena frente a Lucas y le extendió la mano—. ¿De acuerdo?

—De acuerdo, —Lucas le tomó la mano sintiendo un poco de emoción, estaba agradecido de tenerlos a los dos en su vida.

Barry no le soltó la mano y se volvió a lanzar para darle otro abrazo. Lucas lo abrazó de regreso recordando lo emocional que podía ser su amigo rubio cuando tenía miedo. No lo culpaba, seguro los asustó mucho cuando terminó en el hospital. Dawn los miró con una pequeña sonrisa, pero en sus ojos Lucas pudo leer sus emociones ocultas: seguía sintiendo miedo. Levantó nuevamente uno de sus brazos y la invitó que ahora fuera ella quien se uniera al abrazo.

No lo dudó y lo abrazó fuertemente junto a Barry. Lucas había encontrado una nueva flama en su alma que lo llenó de determinación: sus amigos quienes en verdad lo querían… y él los quería a ellos, cada uno a su manera obviamente, pero definitivamente estaba dispuesto a esforzarse por ellos. Valía la pena.


Notas del Autor: Honestamente tuve problemas para escribir este capítulo ya que no estaba segura a dónde quería ir con esta historia. Ahora tengo una mejor idea y seguiré escribiendo... cuando pueda, la universidad está intensa T_T BTW, escuché la canción Emotion del soundtrack de Black and White al escribir la última parte del capítulo. Por eso llamé este capítulo Emociones intensas (sé que el nombre es solo Emotion pero Emoción en español tiene connotaciones mucho más variadas que en inglés). Amo a Mohn, es raro. Cynthia y Alder son de mis personajes favoritos (obviamente) y puede que Barry no ha tenido la atención que merece en mi historia pero ya pienso ir poco a poco mejorando en eso. Amo el personaje mucho más de lo que parece (es uno de mis rivales favoritos).

Muchas gracias por sus comentarios, en verdad me animan a seguir escribiendo.