Capítulo 13: Preguntas Equivocadas, Respuestas Reveladoras

(Pueblo Lentimas; Barry, Dawn, Lucas y Shauntal)

Lucas entró de regreso al Centro Pokemón y encontró a Barry hablando con Dawn, por la manera en que el rubio movía su mano con ademanes autoritarios y la cara de sufrimiento que tenía la chica, supuso que la estaba multando.

—¡Lucas! ¡Multa para ti también! —le gritó Barry furioso cuando lo miró acercarse.

—¿Por qué? Acabo de entrar.

—¡Por irte a media conversación afuera! ¡Eso es de mala educación!

—También lo es gritar todo el tiempo… —susurró molesta Dawn y eso logró sacarle una risa sorpresa a Lucas, quien soltó una carcajada que trató de guardársela pero sin éxito.

Era la primera vez que lo hacía reír a carcajadas… y era una genuina y no una de lástima… Dawn admitió que su corazón latió más fuerte al escuchar su risa.

Barry solamente asintió su cabeza conmovido, Dawn estaba siguiendo el consejo #9 de la revista: hazlo reír, a ningún hombre le gusta las aguafiestas.

—¡Chicos! —hablando de personas que gritaban todo el tiempo, el trío se dio la vuelta para encontrar a la expertas en Pokemons Fantasmas acercarse a ellos, tenía algo entre sus brazos—. ¡Ya volví! ¡Necesito pedirles un favor muy importante!

—¡Lo que sea! —respondió Barry sin dudarlo.

Dawn y Lucas se limitaron a asentir silenciosamente.

—Quiero presentarles a esta pequeña Snorunt, —dijo Shauntal revelando a un pequeño Pokemón entre sus brazos, por la manera en que se movía y miraba todo con asombro, supusieron que era una bebé—. El otro día encontré a mi Forsslass con un huevo y bueno, necesitaba encontrar a alguien digno que la cuidara. ¡Ustedes son perfectos!

—Pero… nos acabamos de conocer… —dijo Dawn confundida, cada minuto que pasaba con Shauntal era un examen a su paciencia.

—Juzgo muy bien a las personas y si son amigos de Cynthia y Alder, sé que son aún mejores. Estoy segura que cuidarán muy bien a esta pequeña, —Shauntal asintió felizmente convencida con su razonamiento, que logró convencer a Barry fácilmente.

Lucas se imaginaba que ser una miembro de la Elite Four con un Pokemón bebé en brazos debía de ser molesto, entendía por qué quería encontrarle un entrenador lo antes posible. Dawn no quedó convencida y tuvo problemas para no verla boquiabierta.

—Ahora, ¿quién de ustedes creen que debería de tener a mi pequeña Snorunt?

—Dawn, —dijeron Lucas y Barry de manera sincronizada.

La chica alternó su mirada entre los dos completamente confundida.

—¿Yo?

—No, la otra Dawn, —respondió Barry molesto—. ¡Obvio tú! ¡Otra multa por lenta!

—P-pero… —la chica se sonrojó completamente, recibir un Pokemón así nomás se sentía extraño y mucho peor si venía de una tipa como Shauntal—. ¡P-pero Barry! ¡Una miembro de la Elite Four te está ofreciendo un Pokemón! ¿Por qué no lo tomas?

—Tengo mi equipo hecho, —respondió Barry poniendo ambas manos en su cintura—. No quiero cambiar a mi Infernape, Elecivire, Tauros, Floatzel, Heracross o Staraptor. La verdad estoy muy feliz con mis Pokemons.

Dawn empezó a entrar en pánico, su mirada rápidamente buscó la de Lucas quien le dijo cuidadosamente:

—Honestamente, creo que te vendría bien cuidar a ese Snorunt, —era la manera más amable que le podía decir que en serio necesitaba expandir su equipo.

—Pero tú solo tienes cinco Pokemons Lucas, —claramente no pensaba dejar esto sin pelear antes—. ¿No te gustaría completar tu equipo con este Pokemón?

—La verdad… —Lucas se rascó de manera muy apenada su cuello—. Yo estoy bien con mi equipo, ya tengo un tipo hielo.

Dawn había olvidad por completo la existencia del Mamoswine de Lucas, tenía sentido que no quisiera tener a otro tipo hielo si era alguien metido en batallas competitivas.

—¿Tiene algo malo Snorunt? En serio parece que no la quieres… —le comentó Shauntal con un tono suavemente ofendido.

Ahí sí entró en pánico, todos habían malinterpretado su actitud y era su culpa.

—¡N-no! ¡No es eso Srta. Shauntal! —Dawn levantó sus manos aterrada—. E-el problema… el problema es que yo no merezco un Snorunt viniendo de usted porque… no soy muy buena en… criar Pokemons.

Se cubrió la cara súper apenada, en verdad era un desastre. ¿Por qué tenía tantos problemas para controlar sus emociones? ¿En serio había dicho algo así en frente de Lucas y de Barry? En serio se sentía patética por dejar ver sus inseguridades de una manera tan obvia ante los demás.

—Mentira, —dijo rápidamente Lucas con un tono firme.

Eso hizo que levantara su vista sorprendida.

—Dawn, no eres mala criando Pokemons, eres mala en batallas Pokemons, —eso había sonado mejor en su cabeza y Lucas rápidamente agitó su cabeza apenado—. ¡M-me refiero! ¡Mira al Alakazam que te di! Conmigo, era todo frío e indiferente, pero desde que tú lo empezaste a cuidar, es mucho más abierto y amistoso. Tu Empoleon y tu Ponyta te adoran y una razón por lo cual lo hacen es porque no los fuerzas a batallar. Sí… es cierto que te gusta leer más que entrenar, ¡pero a quién le importa! ¡Tus Pokemons son felices! Eres lista, eres gentil y a nadie le importa que no críes a tus Pokemons para batallas competitivas. ¡Eres increíble!

Ahora estaba más convencida que nunca: en serio estaba enamorada de Lucas.

El extraño silencio que siguió el comentario del muchacho se expandió lo suficiente como para que Barry y Shauntal compartieran una mirada entre los dos. Lucas y Dawn estaban demasiados ocupados mirándose a los ojos, unos pequeños segundos que se sintieron como una eternidad.

—Bueno, con una recomendación así me quedo tranquila, —dijo Shauntal acercándose a Dawn—. Escucha, no te sientas forzada a cuidar a mi Snorunt si en serio no lo quieres. Pero quiero que sepas que lo único que estoy buscando es a alguien quien la cuide y le dé un hogar lleno de amor.

La chica miró al Snorunt bebé que descansaba en los brazos de la escritora, admitía que la idea de tener una cuarta compañera la emocionó levemente. Tal vez con esta pequeña Snorunt, lograría aprender algo nuevo.

—Muy bien Shuantal, gracias por darme esta oportunidad, —así fue como recibió al pequeño Pokemón bebé en sus brazos y la contempló seriamente—. Te prometo que haré todo lo que pueda para que seas feliz.

Así Dawn terminó abrazando cariñosamente a la pequeña Snorunt y Shauntal descansó su rostro en sus propias manos conmovida ante la vista adorable. Barry solamente asintió silenciosamente sintiéndose feliz por Dawn, bien por la lela mandona.

Lucas solamente respiró profundo, agradecía a Arceus que no la había espantado con todo lo que dijo, pero no pudo evitarlo al ver la manera en que hablaba tan mal de ella misma. Casi le dio un paro cardiaco cuando se dio cuenta de todo lo que dijo de una manera tan descontrolada. Pero al final no podía mentirse a él mismo, hasta la última palabra de lo que dijo lo era para él: en serio Dawn era alguien increíble.


(Undella Town, Alder y Marshal)

Alder era incapaz de dormir, se encontraba en el sillón de la sala tratando de descansar un poco después de tomar —casi forzosamente— el té que le preparó Marshal. No podía culpar a su ex-aprendiz por preocuparse de él, siempre fue alguien que escondía una gentileza sorprendentemente bondadosa bajo su cara estoica y amenazante.

Desesperado, se puso una revista en la cara tratando de dormir una siesta, solo necesitaba tranquilizarse por un segundo para poder dormir un poco. Pero su cabeza volvía una y otra vez al mismo pensamiento que lo llevaba acosando desde hace días: Grimsley. Cada vez que pensaba en él, su cabeza jugaba crueles juegos en donde lo pintaba en los peores escenarios posibles: tendido en el suelo de algún callejón sucio, perdiendo la cabeza en rehabilitación, muerto en alguna morgue… igual que Mirto…

—Ugh… —Alder se quitó la revista de la cara, necesitaba hacer algo para distraerse.

—¿Quiere que le haga otro té? —la voz de Marshal le recordó su existencia y Alder lo encontró en el otro sillón frente a él leyendo un cuaderno, seguro algún escrito de Shauntal.

—No, no más té por favor, —Alder se levantó del sillón y se pasó la mano por la cara exhausto, notó que Marshal lo observaba preocupado desde el sillón—. Marshal, no te tienes que quedar aquí para cuidarme, tú sabes que puedo cuidarme solo.

El Maestro de Pokemons tipo pelea solamente le compartió una mirada molesta frunciendo el ceño. Era su manera más educada de decirle que no le creía sus malas mentiras.

—¿En dónde está Shauntal? —le preguntó Alder.

—Anda en el Centro Pokemón con los demás, quiere ver si alguno de ellos puede cuidar al Snorunt de su Frosslass, —le explicó Marshal regresando su vista al cuaderno, no le quería especificar qué Centro Pokemón por miedo que el ex-campeón tratara de seguirlos.

—¿Y Caitlin? —preguntó repentinamente Alder mirando al techo recostado en el sillón.

Marshal se quedó en silencio por un momento, debatiendo si le decía la verdad o no. Pero luego decidió que mentirle era la peor opción:

—Volvió a Sinnoh por un par de semanas, —la declaración de Marhal sorprendió a Alder quien levantó su cabeza y lo miró seriamente—. Después de… um… el accidente…. la ALP nos dio unas semanas de descanso y Caitlin decidió usar ese tiempo para regresar al Battle Frontier.

"Accidente" era una manera muy diplomática para referirse a una trágica recaída.

—Espero que Darach la cuide.

—Estoy seguro que lo hará, la quiere mucho.

Alder se lanzó una vez más para recostarse en el sillón, viendo el techo pensó en Caitlin y cómo le estaría yendo en Sinnoh. Cuando le ofreció el puesto de la Elite Four, Alder lo hizo pensando que sería algo temporal, que una vez que la princesa aprendiera a controlar sus poderes, volvería al Battle Frontier para tomar su lugar como Frontier Brain en el Battle Castle. Para la sorpresa de todos, Caitlin decidió quedarse y le dieron la bienvenida, era una joven talentosa y muy gentil una vez que no se dejaba llevar por sus prejuicios heredados.

Después de todos los eventos del Equipo Plasma, Caitlin volvió a Sinnoh sin decirles, pues había caído en una enorme crisis que amenazaba el control que tenía sobre sus poderes. Alder pensó que no volvería a Unova después de la secuela del Equipo Plasma, pues la prensa y la opinión pública no tuvieron piedad con ningún miembro de la Elite Four. Pero al final, lo hizo y al regresar estaba más feliz y determinada que nunca para ser miembro de Elite Four. Se enteraron con el tiempo que Darach ya no era un simple trabajador del Battle Castle, había sido honrado con el título oficial y permanente de Frontier Brain y también fue bendecido con una nueva relación amorosa con Caitlin.

Todos sus compañeros se alegraron por ella, siempre tuvieron la sensación que la princesa tenía sentimientos por su valet, lo veían en sus ojos cuando la visitaba en la misma villa que ahora se encontraban y en la tristeza que la invadía cuando el hombre regresaba a Sinnoh.

—¿E Iris? ¿Cómo está? —Alder trató de llamarla, pero no respondió su teléfono, no era raro viniendo de la niña ya que era muy desatenta.

—En Opelucid con su abuelo, estará bien, —Marshal tuvo problemas para pensar en Iris, la cara que tenía la pobre niña cuando encontró a Grimsley después del "accidente" era una que jamás olvidaría. Pobrecita…

—Esperemos que los de la ALP la dejen en paz, —remarcó furioso Alder, su amigo asintió completamente de acuerdo.

La relación entre los miembros de la liga y la ALP (Asociación de la Liga Pokemón) era… complicada. Desde la situación del Equipo Plasma, hubo grandes discusiones entre la junta directiva y varios miembros de la Elite Four. Alder fue el que más conflictos tuvo, pues estuvo desde el principio insistiéndoles en cambiar las reglas de la Liga para que prohibieran el uso de Pokemons legendarios (encontrando una manera de debilitar las fuerzas de N al ser el héroe de la verdad). Pero la ALP no tomó en serio sus múltiples advertencias y las cosas pasaron, tuvieron una suerte ridícula al haber contado con la ayuda de Hilda y que haya sido reconocida por Zekrom.

Al final de todo el conflicto, Hilda trató de ser campeona pero no duró mucho tiempo. En las pocas semanas que estuvo en el puesto, Hilda le pidió a Alder que se quedara con ella para enseñarle cómo ser campeona. Ni Marshal, Shauntal, Caitlin o Grimsley supieron qué clases de cosas le enseñó Alder en esas pocas semanas, pero lo que fuera convenció a Hilda que no era feliz en la Liga y le pidió al ex-campeón de cubrir su puesto. Marshal se sorprendió que Alder no tirara la toalla después de todo lo que pasó, pero supuso que alguien como él no era capaz de decirle que no a alguien como Hilda después de todo lo que hizo por ellos.

Alder era desatento, pero no un idiota, sabía por qué Hilda fue tan infeliz como campeona: jamás tuvo la intención de serlo. Su única intención era clara para él y para cualquiera que la conociera lo suficiente, ella buscaba salvar a alguien y ahora que ya no estaba ahí, necesitaba partir en un nuevo viaje para buscarlo.

Suspiró una vez más viendo al techo, esperaba con esperanzas que en donde sea que Hilda se encontrara, que por lo menos hubiera encontrado a quien buscaba.

—¿Tú cómo estás? —le preguntó repentinamente Marshal al ex-campeón, quien seguía recorriendo su memoria de manera casi nostálgica.

—Acostado.

—Me refiero a su vida en general, —Marshal odiaba cuando Alder lo molestaba así, podía ver su sonrisa burlona desde donde estaba sentado—. Sé que tiene la costumbre de guardarse todo y usted fue el que me enseñó que no era sano hacer eso.

Usar sus propias palabras en contra suya, Alder suspiró resignado. Marshal siempre fue bueno con los golpes críticos.

—Escucha, sé que te preocupas por mi y lo agradezco, pero ya déjalo, —Alder se puso la revista de regreso en su cara y respiró profundo tratando de tranquilizarse—. Ya molesto a Cynthia con mis problemas… no es que me lo guarde todo.

El silencio que continuó al principio le pareció perfecto, pero por alguna razón se volvió incómodo y cuando Alder decidió levantar un poco la revista de su cara para ver a Marshal, lo encontró boquiabierto viéndolo directamente.

—¿Qué? —preguntó incómodo Alder.

—Tú… compartiste tus problemas… ¿con la Srta. Cynthia? —Marshal sabía lo reservado que podía ser, era rarísimo cuando hacía eso.

—Sí, la pobre tiene que soportar más que solo mi cara fea. ¿Y…?

Marshal cerró el cuaderno y lo miró directamente de manera seria. No esperó encontrar lo que creía haber encontrado en los ojos del ex-campeón cuando la mencionó, ¿acaso él…?

—Maestr- es decir… Alder… le tengo que hacer una pregunta rara, —Marshal parecía escoger sus palabras con un cuidado ridículo, como si estuviera caminando en un campo minado—. Pero… solo es un pero, hay algo que hemos notado todos en la Elite Four desde hace años que me gustaría saber, ¡pero si le molesta la pregunta no necesita responderla!

—Ugh, ¡pregunta de una vez! —Alder se levantó del sillón para sentarse arrancándose la revista de la cara frustrado, en verdad la migraña le quitaba mucho su paciencia.

—Umm… —al verle la cara, Marshal prefirió morderse la lengua y pensar en otra cosa que no terminara en una pelea—. ¿Q-quiere más té?

Esa pregunta solo empeoró su migraña.


(Cynthia, Black City)

El taxi que la trajo a la enorme ciudad recorrió las calles transitadas de manera lenta, pero eso no le molestó a la campeona. Ver los enormes edificios, los ruidos de los carros afuera y todo el diseño futurista le dio un momento de silencio para evaluar la situación.

Cynthia no sabía qué esperar de Mohn, tenía vagos recuerdos de haber escuchado su nombre en algún artículo hace años, pero desde que se encontró con él en el hospital después del ataque que sufrió Lucas, hizo una investigación más extensa. Mohn era más que un simple astrofísico, habló con un par de amigos trotamundos que le indicaron algo interesante del hombre: las malas lenguas decían que Mohn tenía cierto poder de lobby en Alola con su famosa fundación Aether.

Honestamente tenía un mal presentimiento, pero no era el mismo que había sentido cuando conoció a Cyrus, era más bien uno que le decía que había algo raro que no le gustaba.

Finalmente el taxista se detuvo frente a un edificio blanco, el cual tenía un tipo de monumento en la entrada que tenía el mismo logo que había visto en el auto que usó Mohn el día que lo conoció. Era relativamente humilde, tan humilde como se podía ser entre tantos rascacielos en una ciudad moderna.

El edificio tenía un domo de vidrio que Cynthia logró reconocer al verlo mejor, juraría que en algún momento este lugar solía ser un gimnasio, el cual cerraron hace más de siete años. ¿Acaso la ALP vendió la propiedad? ¿Cómo un investigador Pokemón con doctorado en astrofísica tenía acceso a tanto dinero? Si algo tenía la ALP en cualquier región era que no tenían precios accesibles, tenías que tener buena palta para poder comprar un lugar así.

Después de pagarle al taxista, Cynthia bajó del auto un poco nerviosa notando que había alguien esperándola en la entrada del edifico. Pensó en el peor de los casos tratando de buscar tranquilidad, si en verdad Mohn era alguien peligroso, tenía a su amada Garchomp para cuidarla.

—¡Alola! ¡Bienvenida Srta. Shirona! —dijo una mujer acercándose a la campeona con un tono amistoso y lleno de energías—. ¡Muchas gracias por venir al Brunch oficial de la Fundación Aether!

La mujer que la recibió tenía cabello morado voluptuoso, ojos verdes rodeados por unos enormes anteojos y un traje rosado con falda y capa blanca que abrazaban delicadamente una figura de péndulo bien pronunciado. Estaba tan elegante que Cynthia se preguntó si debió haberse arreglado un poco más, amaba su pantalón negro y blusa celeste sin mangas, pero admitía que podría haber usado uno de sus conjuntos más elegantes después de ver lo bien vestida que se encontraba la mujercita frente a ella.

—Muchas gracias a ustedes por invitarme, —respondió con una sonrisa amistosa la campeona—. Aunque le pido por favor que me llame solamente Cynthia, no hay necesidad de tantas formalidades.

—¡Qué honor! ¡Soy una gran admiradora de usted Srta. Cynthia! Su crianza Pokemón es espectacular, diría que de las mejores que he visto, —respondió la mujer, sus ojos verdes resplandecían con una felicidad inocente—. Mi nombre es Wicke Ciceria, ¡un placer!

Para sellar su presentación, Wicke se inclinó levemente ante Cynthia con mucho entusiasmo dejando clara su emoción por conocerla. La campeona admitió sentirse un poco conmovida, podía reconocer a un fanático genuino cuando veía uno.

—¡Pase adelante! —dijo Wicke abriendo la puerta del edificio—. El brunch es por aquí, ¡yo seré su guía!


(Villa Horroris,Barry, Dawn, Lucas y Shauntal)

La Villa Horroris no se podía comparar con la casa abandonada de Eterna Forest, honestamente Lucas encontraba más espeluznante la segunda al estar ubicada en medio de un denso bosque. Lo que tenía esta horrenda villa de Unova era un olor polvoroso y se imaginaba que se debía a la ubicación de estar entre tanta arena desértica.

—Bueno, hay que tener cuidado aquí, —indicó Shauntal mientras avanzaba hacia la casa espantosa—. Los muebles se mueven solos por los Pokemons Fantasmas, así que será mejor dividirnos en grupos de dos.

—¡YO VOY CON SHAUNTAL! —gritó innecesariamente Barry.

Shauntal solamente respondió con otro grito innecesario. Ambos gritaron de manera innecesaria una vez más y corrieron gritando hacia el interior de la mansión…

Lucas y Dawn quedaron completamente estupefactos ante esto, ni siquiera habían discutido un plan.

Se quedaron en silencio por un momento, dejando que la realidad de la situación terminara de procesar en sus cabezas. En el momento que el muchacho se dio cuenta que se quedaría solo con Dawn, sintió una extraña emoción que lo aterró y también lo hizo muy feliz… pero honestamente estaba más nervioso.

Lucas pensó en Cynthia y cómo le preguntó si tenía algún plan con Dawn y la ignoró… viendo que ahora se encontraba solo con ella, tal vez debió haber pensado en un plan después de todo.

Dawn también estaba nerviosa, no pudo pensar en sus sentimientos o su atracción por el muchacho, estaba más ocupada tratando de pensar en mil planes y estrategias que la ayudaran a proteger a Lucas. La última vez que estuvo solo, lo atacó un Pokemón fantasma tan poderoso que fue capaz de casi matarlo. ¡A Lucas! ¡El mismo muchacho que tenía un talento espectacular en las batallas! Dawn era realista, sabía que era una inútil cuando la sacaban del ámbito académico, ¿qué iba a hacer si el mismo Pokemón con ojos de candela los atacaba?

La pobre chica estaba tan cerca de tener un ataque de ansiedad, que Lucas olvidó completamente su atracción por ella y se preocupó. Ella se encontraba cubriendo su boca con su mano mientras que su mirada se encontraba perdida viendo al vacío. Claramente estaba pensando en algo que la estresaba y lo que fuera que fuese, estaba a punto de explotar su cabeza.

—Umm.. ¿Dawn? —Lucas le tocó el hombro y eso hizo que la chica se sobresaltara—. ¡P-perdón! ¿Estás bien?

—S-sí estoy bien, —le respondió rápido tratando de recuperar un poco la compostura aclarando su garganta—. B-bueno, ya que Barry y Shauntal se fueron solo así, creo que deberíamos discutir un plan… ¿tienes alguna idea?

Tenía muchas, pero prefería guardárselas para no espantar a Dawn.

—Me conformo con entrenar, —encogió sus hombros tratando de empujar esos pensamientos románticos a un lado.

—Y si… nos encontramos con… ya sabes…

Decir que estaba asustada no hacía justicia a la ansiedad que se formaba adentro de ella.

—Cuando me atacó estaba solo y cuando mi Torterra salió de su Pokebola logré escapar de la pesadilla, estoy seguro que teniendo un Pokemón afuera estamos a salvo, —le explicó Lucas—. Además, Barry me dio su Lunar Wing. Estaré bien.

—Tiene sentido…

—Será mejor que tú también saques un Pokemón, —continuó el muchacho—. Ya sabes, para que tú también estés protegida. Además no te vendría mal entrenar un poco.

No era experta entrenando, pero estaba segura que su Empoleon la ayudaría a protegerlo.

—Está bien, vayamos a entrenar.

Sus primeros pasos adentro de la Villa Horroris fueron lentos y cuidadosos, a diferencia de Barry y Shauntal, tanto Lucas como Dawn querían evitar molestar a los Pokemons fantasmas.

—¿Qué Pokemón entrenarás? —le preguntó el muchacho a su amiga.

—No lo sé, ¿supongo que Empoleon?

Lucas negó con su cabeza, era típico de Dawn usarla cuando no sabía a quién más batallar. No la culpaba, pero era un mal hábito de entrenador principiante usar solamente a tu primer Pokemón.

—Te propongo algo Dawn, —le dijo Lucas con una sonrisa—. Qué te parece si entrenas a alguno de tus otros tres Pokemons conmigo, así es más fácil.

—No lo sé… ¿tú a quien vas a entrenar?

—A Vaporeon, —comentó el muchacho sacándola de su Pokebola, quien al hacerlo lo saludó muy felizmente—. Estamos en un lugar cerrado y necesito a alguien ágil y pequeño que no haga tantos daños a la propiedad.

Y lo más importante: Kukui tenía un Lycanroc que era tipo roca y lo combinaba con un Ninetales de Alola que era tipo hielo, no podía usar a su Torterra otra vez en una batalla doble con ellos.

Cuando Vaporeon terminó de recibir caricias y cariños de Lucas, automáticamente se acercó a Dawn y esperó la misma atención. La chica se la dio sin problema, honestamente la quería mucho cuando la tenía como una Eevee pero siempre tuvo la impresión que quería batallar por lo brava que era. Estaba feliz que hubiera encontrado una mejor vida con Lucas y que, a pesar de todo, la seguía queriendo.

—No creo que Alakazam sea una buena idea… —comentó Dawn pensativa mientras le rascaba una oreja a Vaporeon—. Y mi Ponyta… bueno, ella todavía tiene problemas para controlar su fuego… ¿en serio sería buena idea entrenar a mi Snorunt? Es una bebé.

—Podemos hacer esto: la tienes afuera para que observe mis batallas, así va aprendiendo desde lejos, —le propuso Lucas, no era buena idea poner Pokemons bebés en peleas—. ¿Te parece?

Dawn le asintió con una sonrisa y Lucas tuvo que esforzarse para no suspirar fuerte frente a ella.

Comenzaron a recorrer el primer piso sin apuro alguno, los muebles parecían estarse moviendo constantemente bloqueándoles entradas y recordaron el consejo de Shuantal acerca de los fantasmas. No se tardó mucho para que apareciera el primer Banette, antes que Dawn pudiera pensar en algo, Lucas saltó a la batalla y le ganó al Pokemón con un simple Bite de su Vaporeon.

En momentos así Dawn recordaba lo talentoso que era Lucas.

—¿Cómo lo haces? —le preguntó repentinamente Dawn mientras que Lucas felicitaba a Vaporeon.

—¿Qué cosa?

—Ya sabes, saltar a la batalla así sin dudarlo, —continuó Dawn acomodando la pequeña Snorunt entre sus brazos—. Fue casi automática tu manera de reaccionar.

Honestamente era de las cosas que Lucas no pensaba hasta que alguien le preguntaba.

—La verdad no lo sé, solamente me dejo llevar por mis instintos, —le respondió encogiendo sus hombros tranquilamente.

Su humildad era impresionante.

Caminaron un poco más y varios Pokemons fantasmas los atacaron, al principio Dawn se sentía incómoda al sentirse como un peso muerto, pero decidió enfocar esas malas energías para analizar la forma en que Lucas peleaba: el muchacho entendía perfectamente las ventajas de tipos pero al mismo tiempo apreciaba la naturaleza de Vaporeon al tener ataques que iban más acorde a su personalidad.

Al terminar el primer piso, admitieron sorprenderse al no toparse con Barry o Shauntal.

—Tal vez subieron al segundo piso o bajaron al sótano, —comentó Dawn.

—A ver, si fuera Barry seguro iría al lugar con más Pokemons para entrenar… —razonó Lucas en voz alta con un tono simpático que hizo sonreír a Dawn—. Y eso nos llevaría al…

—Sótano, —dijeron ambos al mismo tiempo.

Compartieron una pequeña risa que no iba acorde a la espantosa casa y se encaminaron a la única puerta que no estaba bloqueada por muebles.


(Cynthia, Black City)

El brunch se estaba desarrollando dentro del domo, según le contó Wicke a Cynthia. La mujer parecía ser una buena persona, pero la campeona admitía creer que era sospechosa la manera que hablaba tan emocionada de la fundación.

—En la Fundación Aether, los Pokemons son nuestra prioridad, —le explicó Wicke a la mujer mientras caminaban por largos pasillos blancos—. Aunque nuestro centro principal se encuentra en Alola, nuestros presidentes han buscado expandir los horizontes de nuestro servicio de cuidado del bien ambiental en otras regiones como Unova.

—¿Qué clase de servicios ofrecen? —preguntó Cynthia observando el pasillo, tenían ventanas que daban a la ciudad y varias puertas cerradas, por la forma del pasillo supuso que estaban yendo alrededor del domo y se preguntó si Mohn forzó a la pobre Wicke a darle un tour por el lugar.

—¡Muchos! Tenemos instalaciones médicas, centros de entrenamiento para Pokemon Rangers e incluso estamos empezando a proveer nuevas tecnologías para los Centros Pokemons, ¡todos siendo frutos de nuestras investigaciones aquí en la fundación!

—Suena a que ustedes tienen las manos llenas entonces, —dijo Cynthia.

—Bueno, tenemos dos presidentes muy ambicioso.

Demasiado diría Cynthia.

Había algo a la distancia que molestaba a la campeona, había alguien siguiéndolos y lo sabía. Parte de ella le decía que tal vez eran sus nervios pero otra ideó un plan para atraparlo, deteniéndose en la ventana para "ver" el paisaje de Black City, Cynthia notó cómo ese alguien que los seguía también lo hizo. Claramente las estaban siguiendo y se preguntó sí algún empleado espiándola o un fanático que trabajaba para la fundación. Wicke se detuvo, claramente confundida al no encontrar a la campeona cerca suyo.

Cynthia observó al hombre a lo lejos, lo único que podía distinguir era su delgadez y algo verde en su cara.

—¡Faba! ¡Hola! —gritó Wicke emocionada acercándose al misterioso hombre, Cynthia sonrió al saber ahora un nombre y el tipo delgado pareció incomodarse de ser detectado.

Wicke claramente no detectó esa incomodidad en su rostro (o simplemente la ignoró) y se acercó al tipo delgado rubio, Cynthia la siguió de cerca tranquilamente.

—Srta. Cynthia, le quiero presentar a Faba, —dijo amablemente la mujer.

—Gerente de la Sucursal Faba para usted Srta. Wicke, —corrigió el tipo rubio haciéndola a un lado moviendo su mano enguantada—. Srta. Shirona, es un honor conocerla. Soy el nuevo Gerente de la Sucursal de la fundación Aether, Faba, pero he trabajado por muchos años como uno de los investigadores más distintivos e importantes de la Fundación Aether. Es un placer.

Tal parecía que la amabilidad no era fuerte en él. Todo su comportamiento físico dejaba claro que quería mantener cierta distancia de ella y sus anteojos y guantes no dejaban a la imaginación su claro odio por los gérmenes.

—El placer es mío, Faba, —respondió Cynthia extendiendo su mano, Faba le dio una sonrisa que no se vio en sus ojos y se tardó un poco más de lo esperado en tomarla de regreso.

—Soy el Gerente de la Sucursal Faba…. —dijo el hombre apretando ligeramente su mano en la suya.

—Sí, lo escuché, —esto sería interesante, Cynthia conocía su tipo y cómo lidiar con ellos.

—Entonces, —dijo Cynthia tomando un poco las riendas en el asunto—. Cuénteme Faba, Wicke me ha estado diciendo que tienen el centro de la fundación en Alola. ¿Qué hace alguien tan importante como el Mohn aquí en Unova? Usted que trabaja para él debe saber qué hace un erudito como Mohn aquí.

Aún con la boca cerrada, la campeona pudo ver cómo apretó los dientes de la envidia.

—Unova es una región que interesó a nuestro talentoso presidente, —dijo Faba con otra sonrisa fingida—. Es por eso que me trajo a mi de Alola para realizar el mejor trabajo posible, claro, con la compañía de otros empleados talentosos.

—Puedo ver eso claramente, —dijo Cynthia asintiendo con la cabeza, pudo ver cómo una sonrisa victoriosa se asomaba por la boca de Faba—. Wicke, usted es de Alola, ¿cierto?

—¿Cómo los supo? —le preguntó asombrada la mujer.

—Bueno Faba lo dijo, si Mohn trajo de Alola a sus mejores empleados, estoy segura que usted debe de estar incluida, —y también le dijo Alola cuando la conoció, pero prefirió guardarse ese pequeño detalle—. Algo me dice que si la asignó a usted para recibirme es por algo.

Los ojos de Wicke brillaron de la alegría, los de Faba claramente no.

—La Srta. Wicke es solamente la asistente personal del presidente y su esposa, —agregó Faba con un tono desinteresado—. Yo, como el Gerente de la Sucursal, estoy encargado de asegurarme del manejo y funcionamiento correcto de cualquier proyecto que se esté encargando el Sr. Mohn en el momento.

—Debe de ser un honor trabajar para Mohn, —agregó Cynthia, Wicke asintió alegremente y Faba solamente la miró de reojo—. Cuénteme Wicke, ¿qué clase de proyecto están haciendo ahora?

—¡Justo eso le quería enseñar! —le dijo la mujer levantando sus anteojos—. El Sr. Mohn me dio instrucciones de enseñarle las instalaciones mientras que él termina con una reunión importante, el Brunch todavía no ha empezado.

Tal parecía que su plan de simplemente establecer conexiones terminaría siendo mucho más informativa de lo que esperaba.

Así fue como la estuvo guiando por el resto de la instalación, con Faba siempre siguiéndolas de cerca para agregar algún comentario o interrumpir a Wicke. Odiaba a esa clase de tipos, personas inseguras que necesitaban pintarte sus puestos en la cara cada cinco segundos para sentirse más importantes. Insoportable.

Wicke la llevó a un laboratorio que claramente era nuevo: todo tenía un olor fresco y la infraestructura tenía esa impresión de haber sido recién instalado. Entraron por una puerta que dio a una barandana que daba a una escalera la cual llevaba a un enorme espacio con máquinas y Pokemons en pequeñas camillas con la compañía de lo que suponía que eran sus entrenadores (pudo ver Golducks, Jigglypuffs y Mienfoos), siempre siendo atendidos por un equipo de personas en batas.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Cynthia.

—Este laboratorio se encarga en procesar información del proyecto nuevo del presidente: anomalías topológicas y cómo afectan a los Pokemons, —comentó Wicke con una sonrisa—. Los Pokemons están siendo analizados por nuestros científicos, obvio con la compañía de sus entrenadores. Queremos saber si los efectos de estas anomalías están siendo o no dañinas para los Pokemons.

Por alguna razón, Cynthia sintió que había algo ahí que debía haber captado.

—Anomalías topológicas… —repitió Cynthia en voz alta, fue ahí cuando pensó en Kukui y la imagen de su esposa se hizo clara.

—Si no sabe qué son, con gusto se lo explico, —comentó Faba con una sonrisa confiada.

Era insoportable, Cynthia deseaba poder patearle el trasero en una batalla para que se callara. Sin embargo, tener a un tipo bocón y presumido como él tenía sus ventaja también, pues tenían el mal habito de tener lenguas flojas. Cynthia sabía que Burnet trabajaba Mohn, pero ahora que veía todo este lugar sentía que había algo más siniestro oculto entre las sombras.

—No se preocupe, —dijo Cynthia recordando lo que le explicó Burnet cuando fueron a la Ruta 14—. Me imagino que están estudiando estas anomalías topológicas para entender la energía atrás de ellas, entendiendo la energía como la capacidad de un sistema para hacer o desarrollar un trabajo.

—¡Srta. Cynthia! ¡Pero qué lista es usted! —comentó asombrada Wicke juntando sus manos feliz, Faba también se le veía sorprendido—. Sabía que le gustaba la historia, pero no sabía que la astrofísica era otro de sus intereses.

—Honestamente no, pero el otro día conocí a una mujer muy ilustrada que me dejó sorprendida por su inteligencia, —comentó la campeona astutamente mirando a Faba—. Tal vez la conoce, es la Dra. Burnet.

Una vez más, la cara de Faba se retorció de la envidia.

—Por supuesto que la conozco, soy su supervisor en Alola, —respondió el hombre aflojando su lengua—. Pero la Dra. Burnet no se encuentra trabajando en este proyecto al estar de vacaciones, yo soy el encargado.

—¿En serio? ¿Me lo podría mostrar?

—Por supuesto, —Faba la guió hasta unas escaleras con un aire de superioridad—. Por aquí, por favor.

El laboratorio que le enseñaron era mucho más grande de lo que esperaba. Al bajar las escaleras pudo ver el pasillo que había visto antes pero más cerca, parecía un centro médico que atendía Pokemons y no se veía afuera de lo ordinario.

—Entonces ¿qué tienen estos Pokemons que tanto necesiten análisis? —preguntó Cynthia.

—Eso estamos tratando de averiguar, —comentó Wicke preocupada—. Hemos estado recibiendo información de extraños ataques de Pokemons salvajes a entrenadores y residentes del área, tenemos la teoría que hay una anomalía que ha estado afectando a diferentes Pokemons que los vuelven más agresivos. Estamos revisando si estos Pokemons han sido de alguna manera infectados por la anomalía, no estamos seguros de cómo funciona.

Ataques de Pokemons salvajes, como el Abomasnow que los atacó en la Ruta 14, pensó Cynthia en silencio.

—¿Ataques en Black City? —Cynthia odiaba hacerse la bestia, pero algo que se dio cuenta es que las personas solían revelar más información cuando te corregían que cuando hacías una pregunta directa.

—En realidad en la Ruta 14 y residentes cerca del área, —corrigió Faba con su tono de superioridad—. Nos vimos obligados a transportar a los sujetos del estudio debido a que el estado del pequeño… pueblo turístico, no eran suficientemente avanzados para soportar una investigación de este calibre.

Cynthia debió de sentir orgullo por haber conseguido la información que quería, pero le pareció tan sospechoso que Aether se estuviera metiendo también en la investigación. ¿Trabajaban con Burnet? Por lo que tenía entendido, no…. ¿Estarían trabajando con las autoridades de Undella Town? Era probable, si Mohn tenía dinero para tener un domo así en medio de una ciudad probablemente tenía para convencer a las autoridades que le dieran la investigación.

—¿Cómo detectan esta anomalía? Se escucha como algo muy vago y difícil de creer.

—Si cuestiona la legitimidad de nuestra investigación, tenemos pruebas que lo corroboran, —le respondió Faba rápidamente defendiendo su dignidad—. Le muestro.

La guió a una parte más alejada del laboratorio en donde había una puerta de seguridad y Faba pasó una tarjeta que colgaba de su traje. Después salió un teclado de la puerta y Faba empezó a typear números, por Arceus que era un código largo. Había algo tétrico y extraño en un lugar tan limpio y silencioso.

—Disculpe Srta. Cynthia, —llamó Wicke con un tono tímido y la campeona la miró quitando la vista del rubio, quien seguía metiendo códigos de seguridad en el teclado—. Solamente le quería preguntar si era posible… solo si usted se siente cómoda claro, ¿podría darme la oportunidad de ver a su Garchomp en persona?

Honestamente no era la primera fan que le pedía exactamente lo mismo.

—No veo por qué no, —Cynthia le sonrió y los ojos de Wicke volvieron a brillar con emoción—. ¿Qué le parece si se lo muestro durante el brunch? Seguramente mi Garchomp se sentirá más cómoda ahí que en este lugar tan pequeño.

—¡Muchas gracias!

Necesitaba caerle bien a estas personas.

Cuando la puerta se abrió, Cynthia se sorprendió de encontrar un laboratorio más… tétrico, no estaba segura de cómo describirlo con otras palabras: era excesivamente blanco, limpio y con máquinas que rodeaban a una única cápsula con un Pokemón adentro: Sigilyph.

Pero éste Pokemón tenía algo extraño en él, algo que le daba una sensación familiar la cual Cynthia no estuvo segura de cómo interpretarlo. Tal parecía que Sigilyph lo sintió también, pues abrió su único ojo y empezó a ver a la campeona con una mirada agresiva.

—No se preocupe, le aseguro que la cápsula está bien blindada, —le dijo Faba al notar la manera peligrosa que Sigilyph empezó a volar en círculos adentro—. Como verá usted, aquí estamos analizando este Sigilyph que, como le comentamos, tiene en él una extraña anomalía que nuestras máquinas detectan.

Faba apuntó a unos monitores, los cuales estaban envueltos en una extraña estática y el empleado frente a ella, tocando el teclado muy nervioso. Faba se puso pálido y rápidamente corrió a la enorme computadora.

—¿Qué pasó?

—No lo sé, Sr. Gerente, —dijo aterrado el pobre empleado—. Estaba funcionando justo bien hasta ahora.

—¿Acaso soy el único que puede hacer algo decente en este lugar? —preguntó furioso Faba mientras hacía a un lado el empleado y empezaba a escribir códigos ilegibles en el teclado de la enorme computadora.

Cynthia decidió aprovechar el momento y se acercó a la cápsula, había algo extraño con este Sigilyph y quería observarlo más de cerca. Wicke la siguió hasta ahí y la observó preocupada.

—Espero que no se sienta incómoda con la vista, pero tuvimos que encerrar al Pokemón en esta cápsula para que no lastimara a los empleados, —le explicó Wicke—. Aunque no se preocupe, últimamente se ha tranquilizado.

—Por lo menos le dieron suficiente espacio para que estirara las alas, —respondió la campeona, el Pokemón continuaba observándola de forma agresiva y Cynthia, sin pensarlo, puso una mano sobre el vidrio blindado.

—Por supuesto, Aether se preocupa por la salud y seguridad de todos los Poke…

¡CRACK!

El sonido fue uno repentino que atravesó violentamente por el ambiente. Wicke y Cynthia dieron un salto para atrás asustadas al ver cómo, en un abrir y cerrar de ojos, Sigilyph embistió la cápsula. Este Pokemón, concluyó Cynthia, estaba tratando de atacarla. Tuvo suerte que la cápsula resistiera el Air Slash que el Pokemón le había lanzado, pero ahora tenía una enorme rajadura que amenazaba su seguridad.

—S-será mejor ir al brunch, Srta. Cynthia, —Wicke rápidamente tomó a la campeona de los hombros y la sacó de ahí.


(Villa Horroris, Dawn y Lucas)

El sótano de la casa era más polvoriento y oscuro de lo que esperaban. Ambos jóvenes sacaron sus propias linternas y empezaron a iluminar el ambiente que estaba extrañamente silencioso. Sus pasos resonaban con grandes ecos.

—Huh, no esperaba ver una biblioteca acá abajo, —comentó Dawn con un tono ligeramente emocionado.

Lucas pudo ver cómo la chica se acercó a una de las libreras y dejó a Snorunt en el suelo, que se quedó cerca de la pierna de Dawn un poco nerviosa. Antes de acercarse, miró sus alrededores, era raro que no hubiera ruido o que los muebles no se movieran como el resto de la casa. Vaporeon bostezó y Lucas se acercó más tranquilo, si hubiera algo su Pokemón se habría dado cuenta. Dawn ya se encontraba ojeando un libro con una mano mientras que iluminaba con la otra.

No lo podía negar, era tierno lo emocionada que se veía de haber encontrado libros viejos.

—¿Acostumbrada a leer en la oscuridad? —le preguntó Lucas acercándose, sentía algo raro en el ambiente y supuso que eran sus nervios por estar solo con Dawn.

—Umm… ¿supongo? —Dawn levantó su vista del libro que andaba revisando y soltó una pequeña risa nerviosa—. Es solo que mis papás eran estrictos con la hora de dormir cuando era niña y a veces tenía que leer bajo las sábanas para no meterme en problemas. Es algo tonto la verdad…

—No es tonto, yo hacía lo mismo, —admitió Lucas un poco apenado, si quería que Dawn se sintiera cómoda con él tenía que ser honesto con ella—. Pero en lugar de libros era mi Gameboy, antes que vinieran con el accesorio con linterna.

A esta altura, Vaporeon se acostó cerca de Lucas y se quedó dormida, Snorunt se acercó curiosa al zorro acuático.

—Gameboy… ¿es un videojuego? —preguntó Dawn.

—¿Nunca tuviste uno? —Lucas recordaba que cuando salió esa consola, se vendieron como pan recién salido del horno.

—No… —otra cosa que le podía agradecer a su mamá.

—Cuando regresemos a Sinnoh, te lo presto, —dijo Lucas con una sonrisa tranquila—. Tal vez te guste si lo pruebas.

—No lo sé… —Dawn miró insegura el libro que sujetaba, honestamente los videojuegos no le llamaban la atención y no sabía si era justo tratar de forzarlo, tampoco quería darle la idea equivocada a Lucas y prefirió dirigir su atención de nuevo en los libros.

Continuó revisando un par y Lucas se unió también, era mejor que quedarse parado en silencio como un acosador. Vaporeon y Snorunt estaban profundamente dormidas en medio de la biblioteca.

—Lucas… todos estos libros son de fantasmas, —comentó Dawn después de unos minutos de absoluto silencio en el sótano—. ¿No te parece extraño?

—Me refiero… es una casa abandonada, hay Pokemons fantasmas aquí, —respondió Lucas.

—Sí, pero eso aplica para todas las casas abandonadas. Pero las personas que vivieron aquí en algún momento en verdad estaban interesados en el tema de los fantasmas, ¿crees que podríamos encontrar algo útil?

—Uh… —Lucas notó la cara de entusiasmo de Dawn, seguro quería ojear toda la biblioteca pero tampoco querría interrumpir su sesión de entrenamiento, encogió sus hombros de la manera más casual—. Sabes, puedo entrenar en cualquier momento. Aprovechemos a revisar todo lo que hay aquí, yo te ayudo a llevar libros.

Dawn asintió con una gran sonrisa y le pidió que le sujetara el primer libro que había visto mientras que empezaba a revisar los demás. Lucas solamente la siguió por toda la biblioteca como un Lillipup perdido, la chica en verdad se movía velozmente.

—Sabes, te manejas muy bien para estar en una biblioteca abandonada, —comentó en broma el muchacho.

—Oh, eso es porque está muy bien ordenada, —comentó Dawn revisando un libro rápidamente, notó que primero revisaba las primeras páginas y luego daba una ojeada por todo el tomo. Lo puso sobre la pila que ya se armaba sobre las manos del muchacho, quien terminó sujetando la linterna bajo su brazo—. Quien sea que vivía aquí antes, ordenó todo con el apellido del autor.

—¿Quieres revisar lo que llevamos?

—Un segundo, —comentó Dawn queriendo revisar la última librera—. Es solo que quiero ver una cosa rápido.

Al revisarla, Lucas notó cómo los labios de la chica se cerraron de manera pensativa… estaba dispuesto dejar de entrenar en cualquier ocasión si eso significaba ver a Dawn concentrada, era adorable.

—Qué raro… —Dawn no trajo ningún libro de esa librera y después se acercó a Lucas, guiándolo hacia el centro de la biblioteca en donde Vaporeon y Snorunt dormían en el suelo.

—¿Qué pasa? —Lucas se sentó a lado de los Pokemons y levantó una pequeña capa de polvo al dejar la pila de libros en el suelo, pero no interrumpió el sueño profundo de los dos Pokemons.

—Todos estos libros… son ediciones de hace cuarenta años, —Dawn se sentó a lado de Lucas y sacó el primer tomo de la pila—. Supongo que esto nos dice que los dueños de esta casa vivieron aquí hace cuarenta años.

—No sacaste tantos libros como esperaba, —la pila no tendría más de diez.

—Honestamente muchos son ediciones que tienen tantos errores que no podemos fiarnos de la información, —abrió el libro y le mostró al muchacho una página a lazar, notó que habían notas escritas a mano bajo las letras impresas—. Los únicos libros que saqué son los que tenían cosas escritas a mano. Tal vez encontremos algo interesante.

—Parece una novela de misterio escrita por la Srta. Shauntal, —comentó Lucas con una sonrisa.

Dawn bajó el libro y se encontró con los ojos de Lucas viéndola directamente, estaban sentados más cerca de lo que esperaba.

—¿T-te parece que yo revise este mientras que tú revisas este otro? —le preguntó Dawn sonrojada pasándole otro libro—. S-si nos dividimos el trabajo, seguro lo haremos más rápido.

—Ok… —Lucas empezó a sentir cómo se le calentaban las orejas de la vergüenza.

Pasaron varios minutos en silencio y Lucas tenía problemas para entender la letra, quien sea que había escrito esto tenía peor letra que Barry… ¡y eso ya era algo raro! Dawn, siendo la genia que era, ya iba por su cuarto libro y notó que sacó de su bolso un cuaderno en donde hacía apuntes.

—Vas rápido, —comentó Lucas soltando un bostezo.

—Estoy acostumbrada a la mala letra, —Dawn sonrió orgullosa antes de bostezar también—. El profesor Rowan tiene letra horrible.

Compartieron una pequeña sonrisa mutua y continuaron leyendo en silencio. Sotó otro bostezo y estiró sus brazos por un segundo con cierta pereza y miró sus alrededores aburrido, aunque amara tener a Dawn cerca, admitía sentir sueño profundo. El olor a polvo no era tan molesto una vez que te acostumbrabas.

Sintió tanto sueño que podría dormirse una siesta… notó que Dawn también andaba cabezenado a su lado y sonrió dulcemente, se veía tierna con esa cara de almohada.

Una siesta no sonaba tan mal, honestamente si Dawn se quedaba dormida era capaz de dormirse también. Tenía tanto sueño que empezó a dejar sus pestañas caer lentamente.…

Una siesta… en medio de una casa abandonada…

Una siesta… con Dawn…

¿Una siesta?

Rápidamente y sin pensarlo, Lucas se pegó en las mejillas fuertemente para levantarse.

Esa presencia familiar no eran sus nervios por estar con Dawn, era la misma que había sentido en los últimos días la cual empezó desde que lo atacaron en la Ruta 14.

Aterrado, miró a la chica que a esta altura, se había quedado dormida sentada y con su cabeza apoyada sobre su mano. Rápidamente se arrodilló frente a ella la tomó de los hombros y la agitó fuerte.

—¡Dawn! ¡Dawn! —la chica medió abrió los ojos pero se dejó caer sobre Lucas abrazándolo fuertemente apoyando su rostro sobre su hombro.

—Cinco minutos más, —dijo Dawn medio dormida sintiendo el aroma del muchacho—. Hueles rico…

Por Arceus, quería morir.

—¡Dawn levántate! —gritó Lucas más angustiado y alejándola de él—. ¡Arriba!

La agitó más fuerte y eso pareció despertar a la chica, que al ver lo cerca que estaba de Lucas, se alejó súper apenada.

—¿Q-qué pasó?

Pero Lucas se encontraba ahora agitando a su Vaporeon y Snorunt, que no se levantaban.

—Algo está mal Dawn, —Lucas se puso de pie y sintió cómo su cerebro se movía adentro de su cabeza, pero no le importó y empezó a buscar en su mochila un Full Heal asustado.

La chica notó su comportamiento y lo miró preocupada, antes de poder preguntarle qué ocurría, encontró algo en las sombras acosándolos.

Ojos de candela.

Su sangre se congeló y su voz se perdió en el miedo.

Lucas encontró un Full Heal y trató de usarlo sobre su Vaporeon, pero apuntó mal y terminó levantando a Snorunt. Soltando un gemido molesto, Lucas miró su mochila para buscar otro Full Heal, pero terminó viendo a Dawn que tenía una cara indescriptible. Miró hacia la dirección de la chica y se congeló también.

Ojos de candela, no estaban solos.


Notas del Autor: La manera en que Marshal trata a Alder es una mezcla entre "usted" y "tú" es intencional, cuando Iris se vuelve campeona Alder deja de ser su maestro pero Marshal sigue teniendo problemas para dirigirse a él de manera más casual. Quería que su lenguaje lo reflejara. Marshal... ¿qué querías preguntarle a Alder? ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Yo sé, soy una maldita por cortar el capítulo aquí, pero ya está muy cargado este capítulo con la introducción de Wicke (¡yei!) y Faba (¡boo!). ¿Les he dicho qeu amo a Cynthia?

En fin, espero que les guste este capítulo :) en verdad muchas gracias por comentar, me alegran el día y me animan a seguir escribiendo