Capítulo 15: Busca tu Camino

(Villa Horroris, Barry y Shauntal)

Desde el momento que nació, Barry dejó claro que era un muchacho inquieto: siempre corriendo, siempre saltando y mostrando que era físicamente incapaz de quedarse quieto por un tiempo prolongado. Era algo que lo definía, se había vuelto como la esencia de su persona que le traía cierto orgullo.

Es por eso que una sesión de entrenamiento con Shauntal lo dejó devastado: por primera vez, en mucho tiempo, quedó agotado sin ganas de entrenar más.

Todo comenzó cuando se separaron de Lucas y Dawn. Lo primero que hizo la autora cuando entraron a la villa abandonada fue empezar a explorar sin querer pelear con los Pokemons que se cruzaban. La excusa que le daba la mujer iba entre las líneas de "no es lo suficiente fuerte" o "no vale la pena". Barry no lo tomó muy bien al principio, dejando que su poca paciencia dejara salir lo peor de él zapateando sin parar el piso.

Shauntal rápidamente notó sus modismos inquietos y al principio no le molestó, encontrándolo tierno al ser muy parecido a ella cuando empezó sus días como entrenadora. Sin embargo, Barry logró poner a prueba su paciencia cuando finalmente gritó:

—¡Ugh! ¡Si sigues rechazando cada Pokemón que nos cruzamos, la voy a tener que multar Srta. Shuantal!

La mujer admitió que se sorprendió ante su actitud, pues desde que lo había conocido tenía la impresión que era un muchacho educado. Gritón, eléctrico y tal vez muy inquieto, pero no maleducado. Al verle la cara, Shauntal comenzó analizarlo y Barry admitió incomodarse de ver a la mujer extrañamente callada viéndolo fijamente.

—He encontrado un Pokemón para luchar, —dijo finalmente Shauntal.

—¿Dónde? —Barry sacó de su Pokeball a su Electrivire listo para luchar—. ¿Es lo que buscamos?

—No, pero es lo tú que necesitas, —Shauntal sacó una Ultra Ball y se paró frente al muchacho de manera desafiante estirando su otro brazo apuntando hacia él—. La frustración en tus ojos está drenando cualquier oportunidad para expandir tu espíritu y yo, Shauntal de la Elite Four, te reto a una batalla para liberarte de su maldición.

—¿Huh? —Barry torció la cabeza confundido, con Electrivire imitando su acción también—. ¿Por qué quiere pelear? ¿No deberíamos de buscar al Pokemón que atacó a Lucas? ¿O entrenando, por lo menos?

—Veo algo en tus ojos, —dijo con un tono extrañamente serio viniendo de ella—. Algo que hierve con deseos de venganza, respeto que quieras entrenar pero me niego a lastimar Pokemons de manera innecesaria.

Eso causó un efecto en el muchacho, quien rápidamente miró apenado el piso.

—Además, —agregó la mujer—. Pelear conmigo todavía cuenta como entrenar, ¿cierto?

—Supongo… —Barry se rascó la cabeza pensativo y cuando se dio cuenta de la oportunidad que tenía frente a él, una chispa volvió a iluminar sus ojos—. ¡Pero qué estoy diciendo! ¡Por supuesto que quiero pelear con usted Srta. Shauntal!

Electrivire soltó un rugido determinado y Shautnal abrió su Ultra Ball, de ella salió una sombra que recorrió el suelo de la villa para revelar un espectro con una sonrisa. Una Gengar se reveló ante ellos y Barry se sorprendió, sabía de memoria el equipo competitivo de su contrincante y no recordaba ver a un Gengar entre ellos.

—¡En guardia! —gritó Shauntal determinada.

La batalla no duró mucho, pues Shauntal pulverizó a Barry rápidamente. Ella era alguien apasionada que dejaba fluir sus energías adentro y afuera de las páginas de sus libros y Barry pudo presenciar eso por la forma que batallaba.

Cuando su Electrivire cayó vencido, Barry lo hizo también. No entendía cómo era posible que hubiera perdido tan rápido. Tenía presente que Shauntal era buena entrenadora y que tenía talento, pero algo se sintió fuera de lugar.

—Lamento mucho haber hecho sufrir a tu Pokemón, —le dijo Shuantal acercándose a él con un Max Revive en su mano y una Gengar siguiéndola de cerca, el muchacho lo tomó y lo usó en su Pokemón.

—Es mi culpa por haber peleado mal… —dijo Barry, usó la medicina en su Pokemón y cuando este se levantó, el muchacho empezó a aplicarle una pócima.

—No eras tú en esta batalla.

—¿Cómo lo sabe, Srta. Shautnal? —Barry la miró confundido, la mujer no lo conocía lo suficiente como para saber eso.

—Soy miembro de la Elite Four, —explicó sin explicar mucho.

La expresión confundida de Barry, Electrivire y también Gengar, que le hizo una cara molesta a su entrenadora, le dejó claro que necesitaba desarrollar.

—L-lo siento, hay veces que me explico mejor en papel que en persona, —dijo la mujer sonrojándose con muchísima pena—. Verás, yo soy miembro de la Elite Four lo que me obliga a pelear contra muchas personas. Sé cuando veo a alguien batallando con todo, se puede ver en sus ojos un brillo único y su cuerpo emite una energía inconfundible de pura pasión y determinación. Lo que vi contigo no fue eso, vi frustración que te hizo pensar lento durante la batalla y te distrajo mucho.

Barry se mordió el labio y miró el pisó, alternó su mirada entre la mujer y el suelo de la horrorosa villa de forma insistente. Quería confiar en ella, porque sentía que la conocía por haber leído todo lo que había escrito, pero no podía evitar sentir desconfianza. Shautnal reconocía esa mirada, era de alguien que quería decir algo pero le apenaba.

—Sabes, soy buena guardando secretos, —Shautnal se hincó frente a Barry estirando su dedo meñique frente a él con una sonrisa.

—Si dice algo, la voy a multar, —advirtió el muchacho.

—Me parece justo.

Barry estiró su propio meñique y sellaron el pequeño trato secreto.

Cuando soltó su meñique, Barry empezó a descargar en oleadas agresivas miles de palabras sin parar frente a la escritora. Shuantal sabía que era alguien que hablaba rápido, pero por Arceus, Barry le ganaba por miles de millas.

—¡Barry! ¡Barry! —dijo Shuantal sentándose frente a él, Gengar flotó de forma perezosa sobre su entrenadora y se apoyó en su cabeza—. ¡Respira!

El muchacho se detuvo y respiró rápido, Shuantal le estiró la mano para que se detuviera y lo obligó a repetirlo otra vez.

Tomaron aire lentamente juntos, Shauntal lo obligó a detenerlo por un segundo y luego lo liberaron de forma sincronizada dejando que sus pulmones se descargaran lentamente. Eso pareció tranquilizar al muchacho.

—Muy bien, toda buena historia comienza con un principio bien establecido, —dijo Shauntal emocionada aplaudiendo suavemente—. Cuéntame lo que te está pasando.

—Ugh… no sé por dónde empezar… —Barry se rascó la cabeza apenado, se avergonzaba de su actitud tan impaciente y de hablar tan rápido. Solamente Lucas lo entendía cuando hablaba así… aunque Dawn ya estaba empezando a aprender lentamente.

—El principio es un buen comienzo, —le respondió con paciencia—. Si no sabes por dónde empezar, te puedo ayudar: yo lo que suelo hacer cuando no sé por donde partir, pienso en el sentimiento que domina mi mente. ¿Qué sentimiento te está dominando?

—Umm… ¿solo uno?

—Bueno, pueden ser más si quieres.

—Frustración, enojo, mucho enojo y… —el muchacho dudó por un momento hablar, pero su voz se deslizó por sus labios más rápido—. Tristeza…

—Cuéntame más.

El rubio se quejó rápidamente soltando un ruido raro de su boca, se pasó la mano por la cara y miró a Shauntal entre los dedos de su mano.

—No te sientas obligado, —le dijo Shauntal con cierta melancolía en su sonrisa, esa mala actitud le recordaba a un amigo cínico muy especial y querido—. Solo te recuerdo que soy buena guardando secretos.

Bueno, prefería contárselo a una extraña que a sus amigos o su papá.

—Estoy harto de no tener talento, —decir eso se sintió como sacarse una piedra de su garganta, pero todavía sentía un ardor en ella dejando en claro su incomodidad.

—Define talento, —le pareció raro que no le discutiera como esperaba, pero admitía que lo ayudó.

—Ya sabes, esa cosa que puedes hacer sin problemas, ese algo que te sale a la primera por tenerlo, —Barry cruzó sus brazos frustrado—. Mi papá lo tiene, Lucas también, la Srta. Cynthia tiene de sobra y yo… nunca sentí que tuviera eso.

—Por supuesto que no lo tienes, —dijo Shauntal seriamente—. El talento de cada uno es único, no puedes compararte con algo que no es tuyo.

—¡Pero ese es el problema! Mi talento no sirve, bueno no tanto como el de los demás, —Barry miró el suelo frustrado—. Siempre supe que era peor que mi papá y que Lucas pero ahora siento que estoy mucho peor que antes y… ¡ugh!

Shauntal acarició su barbilla pensativa, claramente podía detectar ciertas cosas viniendo del muchacho y le tocó inferir un par de elementos para ver si ella podía completar la historia (viendo que Barry claramente no lo haría): sabía quién era Lucas, cualquier persona capaz de vencer a Cynthia sería mencionado entre entrenadores profesionales y podía imaginarse que su papá tenía que ver con las batallas también y era lo suficientemente bueno para hacer sentir mal a su hijo… Claramente Barry era alguien que se esforzaba mucho y estaba rodeado de gente talentosa… eso podía ser agotador.

—Puedo ver que siempre estás en movimiento, ¿verdad?

—Obviamente, Srta. Shauntal, no quiero quedarme atrás.

—El esfuerzo es un talento en sí, —le respondió la mujer con una sonrisa—. Tal vez tu problema es que estás tratando de seguir el camino de alguien más antes de forjar tu propio.

—Mi propio camino… —repitió Barry en voz alta.

—¿Cuál es tu sueño?

—Ser el líder de la Torre de Batalla de Sinnoh como mi papá, —respondió el muchacho asintiendo sin duda alguna.

—¿Por qué?

—Porque es lo que quiero.

—Sí, pero por qué quieres eso, —preguntó seriamente la mujer, recordando las palabras que le dijo Alder hace muchos años—. Hay veces que cuestionar nuestros propios sueños puede mostrarnos quienes somos realmente y descubrir que tal vez, solo tal vez, nuestros deseos no se alinean al primer sueño que tenemos.

Eso dejó pensativo al muchacho y desde donde estaba Shauntal y su Gengar, podían ver cómo giraban las tuercas en su mirada.

—La verdad… solo sé que quiero seguir creciendo, quiero ser más fuerte y quiero cuidar a quienes quiero en el camino, —respondió Barry—. Pero cuando me necesitaba mi amigo, no estuve ahí y terminó en el hospital. Y además con todo lo del hombre bien bronceado y sus cosas esas… uughhh…..

Shauntal no tenía idea de quién era el hombre bien bronceado o a lo que se refería, pero sí entendía lo de Lucas. Podía entender el estrés del muchacho demasiado bien…

—No siempre estaremos ahí cuando le ocurren cosas malas a nuestros amigos… —respondió muy triste Shauntal, Barry la miró preocupado notando su cambio de tono—. Yo tengo uno que ahora está en el hospital y yo tampoco estuve ahí cuando me necesitaba…

Su Gengar se acercó a ella preocupada, acariciándole la cabeza como buscando traerle un poco de consuelo. Barry continuó observándola, él tuvo suerte que Lucas ya estaba bien, pero tal parecía que el amigo de Shauntal no.

—Pero estamos aquí para ellos, ¿no? —le dijo Barry, la mujer se sorprendió lo rápido que cambiaron los roles, claramente el muchacho tenía un buen corazón—. Eso es lo importante, aunque no nos quieran ahí, seguiremos a su lado para cuando nos necesiten.

Era algo tan obvio y tan simple, pero Shauntal se sintió completamente conmovida.

—Es cierto, seguimos aquí… —dijo la mujer pensando en sus amigos.

El rubio le sonrió y ella lo hizo también, pero aún habían cosas sin resolver:

—Barry, llevo poco tiempo conociéndote pero creo saber qué clase de persona eres y cuáles son tus sueños. Me parece maravilloso que quieras compartir tu amor por los Pokemons a través de las batallas, —la voz de la mujer era sorpresivamente serena y tranquila viniendo de ella—. Pero creo que tienes que pensar más en el camino que recorrerás para llegar a cumplir ese sueño. No puedes tomar el mismo que el de tu papá o el de Lucas, tal vez eres mejor que ellos en otras cosas y todavía no te has dado cuenta.

Barry se mordió el labio y pensó un poco más en lo que recién escuchó. Shauntal seguía sentada frente a él esperando que las cosas tomaran su lugar en la cabeza del rubio. Pero en lugar de silencio, dio un salto y al pararse, soltó un grito determinado que la hizo gritar del susto abrazando a su Gengar. Electrivire se puso a gritar con su entrenador.

—¡Agh! ¡Está decidido! —un nuevo brillo apareció en sus ojos, señaló a la mujer sentada frente a él y continuó con su declaración—. ¡Srta. Shauntal! ¡No tengo una respuesta de cómo quiero realizar mi sueño! ¡Pero le prometo que cuando lo encuentre, yo: Barry Pearl, se lo voy a decir!

Estiró su meñique y Shauntal sonrió, se levantó del suelo polvoriento y dijo:

—Estaré esperando tu respuesta.

Meñique y meñique sellaron una vez más una promesa.


(Undella Town, Marshal y Alder)

Lo único que necesitó hacer para hacerlo dormir fue prender la televisión. Se sintió como un idiota honestamente, Marshal sabía el mal hábito del ex-campeón por las veces que trató de hacerlo ver alguna película pero se quedó dormido en el camino. Ahora el hombre se encontraba roncando a los cuatro vientos en el sillón de la sala y Marshal prefirió dejarlo tranquilo saliendo a la terraza.

El sol estaba ya empezando a bajar, marcando las últimas horas de la tarde. Siempre le gustó mucho la vista que tenía la casa de Caitlin, el océano era hermoso y la brisa que traía con él era simplemente refrescante. Respiró profundo pero no sonrió, no podía hacerlo pensando en Grimsley. La manera que huyó de ellos cuando intentó visitarlo con Shautnal en el hospital… se sentía como un mal amigo, debió haber hecho algo antes.

En los últimos meses habían estado bajo mucha presión, todo el trabajo que tuvieron que hacer para reconstruir la liga fue agotador para todos. Además del lugar físico, también tuvieron que trabajar en la opinión pública participando en más torneos, más eventos y más entrevistas. Alder fue el que más trabajó en eso, pero todos en la Elite Four se esforzaron. Fue agotador, Marshal pensó con consuelo que por lo menos ahora habían dejado un buen campo para que la nueva campeona se parara.

Pero ahora con Grimsley en el hospital, Marshal estaba seguro que la moral del equipo estaría bajo el suelo. Iris era una buena niña de buen corazón y tenía el potencial de ser una líder excelente, pero no es adulta y no esperaba que ella les diera la clase de consuelo que sus compañeros y él encontraban con Alder cuando él era el campeón.

Marshal trató de hablar con Iris, pues estaba preocupado por su salud mental, pero Drayden le pidió amablemente que le diera espacio y el hombre no lo culpaba. En sus primeros días en la liga se topó con alguien cerca de sufrir una sobredosis… por supuesto que quería alejarla de ellos.

Si hubiese sabido antes del pasado de su amigo, hubiera tratado de cuidarlo más. Siempre estuvo al tanto de los rumores que hablaban de su antigua adicción a las apuestas, pero no de lo otro. Sabía que algo estaba mal cuando Grimsley empezó a aislarse más, evitaba hablar con ellos y pasaba más tiempo en su arena de batalla personalizada. Cuando empezó a notar ese comportamiento, Marshal supuso que estaba triste, todos lo estaban cuando Alder perdió el título, pero también estaban emocionados por la llegada de Iris… por lo menos Shauntal, Caitlin y él lo estaban.

Respiró profundo y se concentró, quería analizar de forma crítica qué fue lo que pudo haber desatado la recaída de su amigo… Lo pensó más todavía y no tenía sentido culpar la partida de Alder de la liga, todos sabían que pasaría eventualmente y Grimsley reaccionó muy bien con la victoria de Iris. No… seguro fue algo más… tenía algo en la cabeza, algo que le gritaba una respuesta pero no estaba a su alcance…

—Ugh… —Marshal se apoyó contra la baranda de la terraza y se pasó la mano por su rostro, estaba agotado.

Notó una figura caminando por la playa y reconoció fácilmente a Cynthia, su cabello rubio la delataba. Algo que también notó fueron las múltiples gasas en sus brazos y sin dudarlo, saltó de la terraza hacia la playa cayendo frente a ella y asustándola.

—Por Arceus, —dijo Cynthia sujetando su pecho asustada.

—Srta. Cynthia, sus brazos, tiene heridas, —la voz de Marshal se tornó peligrosamente protectora—. ¿Está bien? ¿Ocurrió algo?

—No te preocupes Marshal, —Cynthia levantó sus manos tratando de calmarlo, la voz del hombre parecía de un Machamp apunto de arrancarle al cabeza a alguien—. Me caí en un agujero y Garchomp me amortiguó la caída, pero tiene Rough Skin así que… bueno, terminé con un par de raspones.

—¿Está segura?

—No es la primera vez que me pasa, —admitió con autoridad, la campeona podía ver que Marshal era alguien necio y lo último que quería era involucrarlo con Aether y las cosas de la Ruta 14—. ¿Y el grandote?

—Durmiendo.

—¿Hace cuánto?

—Desde las tres y algo, —Marshal levantó su Xtranservier todavía teniendo un mal presentimiento de las heridas de Cynthia, que no recibiera ni un solo mensaje de Shauntal tampoco ayudaba.

—Bien, —Cynthia miró al hombre de pies a cabeza, estaba tan tenso que era casi ridículo—. ¿Quieres batallar?

La propuesta lo tomó por sorpresa.

—Te ves tenso y necesitas sacar esas energías de alguna manera, —Cynthia sacó de su Pokeball a Milotic y sonrió—. Más vale que sea a través de algo sano.

Cynthia conocía el tipo de persona que era Marshal, era como Flint pero mucho más estoico y serio. Pero ambos parecían compartir una verdadera pasión por las batallas y el brillo que apareció en sus ojos lo delataba.

—¡Daré todo lo que tengo! —gritó Marshal sacando un Lucario—. ¡Kiai!


(Villa Horroris)

La ceja de Barry empezó a temblar, toda su energía y buen humor se tornó en furia absoluta cuando soltó un grito que recorrió cada rincón de la mansión:

—¿PERO QUÉ LES PASÓ?

—Umm… atrapé a un Pokemón… —respondió tranquilamente Lucas levantando su Luxury Ball.

—¿POR QUÉ SU ROPA ESTÁ ASÍ? —los gritos de Barry eran tan fuertes que Shauntal estaba convencida que todos los Pokemons estarían escondidos.

Durante su batalla con Marshadow (y su momento juntos después), Lucas y Dawn no notaron toda la suciedad que manchó su ropa. Estaban cubiertos de polvo y el cabello de la chica completamente despeinado. La de Lucas estaba ligeramente quemada en los bordes, pero eso era por estar acariciando a Magmortar (el Pokemón sabía como no quemar personas, pero todavía necesitaba trabajar en la ropa).

—Ok, no entres en pánico…

—¡LUCAS SI DICES ESO ME VOY A PONER PEOR!

—Barry, —Shauntal intervino frente al muchacho y una vez más lo obligó a que respiraran profundo los dos. Dawn observó atentamente su comportamiento, no esperaba tanta madurez de la mujer pero supuso que la había subestimado—. Muy bien, Lucas y Dawn… tal parece que ustedes dos vivieron su propia aventura en la mansión.

—Algo así… —admitió Lucas apenado.

Dawn se mordió el labio y miró hacia otro lado, Barry no reaccionaría bien cuando supiera lo de Marshadow.

—Fantástico, —Shauntal aplaudió suavemente y los empezó a guiar hacia la salida—. ¿Qué les parece hablar afuera de la villa? Creo que ya molestamos mucho a los Pokemons por hoy.

Era como si ella también supiera de los alaridos que los esperaba.

Una vez afuera, el ambiente arenoso les dio la bienvenida con un clima extrañamente fresco. Es sol ya se estaba ocultando y todo el calor que se acumuló en la arena del desierto empezó a desvanecerse. Shautnal los guió hacia una esquina de la villa que los cubría de las ráfagas de viento con arena y sacó su pequeño cuaderno y lapicera.

—Muy bien, cuéntenos todo, —dijo la mujer emocionada.

—Atrapamos este Pokemón, —respondió Lucas sacando su Pokedex y enseñándoselo a Barry y Shauntal.

Dawn estaba muy ocupada muriéndose de amor atrás de ellos, Lucas dijo atrapamos como si ella hubiera hecho algo útil… Arceus que este chico la iba a matar.

—¿Huh? ¿Marshadow? Nunca había visto este Pokemón… —comentó Barry ligeramente interesado pero su rostro se volvió a retorcer con furia cuando notó algo en dicho Pokemón—. ¡OJOS DE CANDELA!

Su grito fue tan fuerte que obligó a Shuantual cubrirse sus oídos con las manos.

—Sí Barry, es el mismo que me atacó en la Ruta 14, —le explicó Lucas con un tono tranquilo al mismo tiempo que sujetó su hombro, el muchacho sabía cómo se podía poner su amigo—. Pero no te preocupes, estoy bien.

—¿CÓMO PUDISTE ATRAPAR AL MISMO POKEMÓN QUE CASI TE MATÓ?

Que Lucas respondiera solamente encogiendo sus hombros no ayudó.

Barry se sujetó la cabeza frustrado y Dawn se sintió obligada a intervenir.

—Barry, en serio estamos bien, —le aseguró la chica, era como tratar de calmar a su Empoleon cuando era Piplup después de perder una batalla—. No parece ser peligroso, por lo menos no ha tratado de escaparse.

—¡LA MULTA QUE LES ESPERA POR ARCEUS!

—Barry, —Dawn cruzó sus brazos y puso un tono peligrosamente autoritario—. Las cosas pasaron sin que pudiéramos controlarlas, estáte agradecido que Lucas reaccionó bien y decidiera atraparlo. Ya hablamos que hacerle daño no solucionaría nada.

El rubio tomó aire y Dawn lo interrumpió.

—Te juro que si gritas otra vez, voy a ser yo la que te va a multar.

Eso pareció calmarlo más y Barry se dejó caer al suelo agotado. Shauntal miraba todo desenvolverse desde atrás, sintiendo que no necesitaba intervenir cuando los chicos parecían tener todo bajo control.

Además, era su historia y no la suya.

Lucas se sentó a lado de su amigo en el suelo arenoso, quien seguía acostado panza arriba cubriéndose el rostro con su brazo. Dawn lo hizo también, sentándose a lado de Barry abrazando sus rodillas. Los dos ya sabían que cuando Barry pasaba por mucho estrés emocional habían tres opciones: uno era que explotaba exigiendo batallas, la otra era que gritaba sin parar y la tercera opción era la que tenían frente a ellos en donde se lanzaba al piso para tratar de calmarse.

Se quedaron un momento ahí, Barry eventualmente se quitó el brazo de la cara y miró con sus amigos la forma que el sol se escondía en el horizonte entre las montañas. La tranquilidad del desierto fue llevándose con el viento y la arena el estrés de Barry.

—¿No se suponía que estábamos de vacaciones? —dijo finalmente Barry con un tono amargo.

Eso logró sacarle una risa a los dos.

—Bueno, si te trae consuelo, por lo menos no me puedes acusar de holgazán, —le respondió su amigo en broma.

—Y yo batallé con Snorunt, —agregó tímida Dawn.

—Un momento, ¿ batallaste? —el asombro en la voz de Barry fue casi ofensivo.

—N-no hables como si no supiera pelear, —respondió indignada Dawn.

—No, pero eres cobarde y siempre lo evitas.

—Oye, hoy me salvó el pellejo, —agregó Lucas cruzando sus brazos—. Logró usarle Hex a Marshadow y eso fue lo que me ayudó a atraparlo al final. Ella y Snorunt hacen buen equipo.

—B-bueno, tú y Magmortar estuvieron espectaculares también, —agregó Dawn tímida sacándole un suspiro a Lucas.

Barry miró a sus dos amigos curioso, claramente algo estaba cambiando entre ellos y ambos parecían encaminarse a un mismo destino juntos, uno en donde el rubio sabía que no tenía un lugar. Estaba bien, entre más lo pensaba, se alegraba mucho por ellos. ¿No fue esa la razón por la cual decidió dejarlos solos en primer lugar?

Se sintió muy feliz, una felicidad genuina que logró traerle una extraña tranquilidad.

Miró al cielo y encontró las primeras estrellas aparecer tímidamente en el cielo de la tarde. Barry sabía que esas estrellas no estaban a su alcance, pero por alguna razón se sintió inspirado.

De un salto se levantó del piso y tanto Lucas como Dawn se cubrieron sus oídos esperando que el muchacho soltara un grito de determinación. Sin embargo este nunca llegó y Barry solamente observó el cielo en silencio con la cabeza en alto.

Había algo extrañamente incómodo de ver a Barry en silencio contemplando las estrellas.

—No me quedaré atrás, pero hallaré mi propio camino… —susurró Barry con un tono extrañamente melancólico, después se dio la vuelta y miró a sus amigos con una gran sonrisa—. ¡No crean que se zafaron de la multa! Pero igual les daré un descuento porque fue un accidente.

—Debería de contratar un abogado a esta altura, —comentó Lucas en broma.

—¡Ja! Buena suerte con eso, —Barry extendió sus manos y ayudó a sus dos amigos a levantarse—. Regresemos a Undella, es muy tarde.

—Primero hay que ir al Centro Pokemón, —intervino Shauntal—. Después podemos volver a Undella Town con mi Golurk.

Todos estuvieron de acuerdo y cuando empezaron a caminar hacia el Pueblo Lentimas, Dawn se sintió culpable al ver a Shautnal. La juzgó mucho solamente por ser diferente a ella y admitía que el Snorunt que le dio en serio la ayudó muchísimo. No fue exactamente amable con ella cuando la conoció y quería tratar algo.

—Umm… ¿Srta. Shauntal? ¿Podría hablar con usted un momento? —la mujer se detuvo para ver a Dawn curiosa—. L-le quiero agradecer mucho por darme a Snorunt, m-me ayudó muchísimo cuando Marshadow nos atacó.

—¡Me alegro muchísimo que los ayudara! —los ojos de la mujer brillaron con entusiasmo—. Cuéntame más, me di cuenta que era una pequeña valiente cuando salió del huevo. ¿Es muy necia?

—B-bueno… un poco, —Dawn se puso su cabello atrás de la oreja tímida—. S-si soy realista, no es tan terca comparada con mi Empoleon. Cuando era Piplup siempre corría para meterse en problemas.

Ambas mujeres continuaron su conversación y tanto Lucas como Barry se vieron un poco sorprendidos entre los dos al notar el cambio de actitud de Dawn. Sabían que podía ser un poco prejuiciosa con las personas gritonas (Barry lo sabía por experiencia) y que le tomaba más tiempo para abrirse. Era un buen cambio.


(Undella Town, Marshal y Cynthia)

Marshal regresó a su Lucario satisfecho y agotado, había perdido y obvio sabía que no le iba a ganar a Cynthia. Pero pelear con ella le permitía sacarlo todo y su Pokemón, aunque no fuera victorioso, tuvo la oportunidad de descargar su energía acumulada.

—¿Mejor? —le preguntó la campeona regresando a su Milotic y acercándose a él.

—Mejor, —Marshal le dio una pequeña sonrisa—. Muchas gracias.

Cynthia le respondió con una sonrisa y se sentó en la arena de la playa para tomar un poco de aire. Marshal fue un gran contrincante y aunque saliera victoriosa, le dio una pelea dura. Milotic fue una buena elección, era rápida y muy poderosa cuando más lo necesitaba. Además, su Garchomp tenía que descansar.

Marshal decidió unirse y se sentó a su lado en silencio. Al principio le parecía un poco incómodo estar sentada con alguien tan callado, pero supuso que era su manera de interactuar con los demás. Era como pasar tiempo con Lucian, pero sin un libro.

Aunque Marshal estuviera más tranquilo, no podía dejar de pensar en Grimsley y Alder. En momentos de crisis, era mejor tener a alguien a tu lado y Marshal podía corroborarlo por su propia experiencia. Ahora que era novio de Shauntal, sus problemas eran mucho más fáciles de manejar porque ya no tenía que llevar solo un peso emocional que lo atormentara. El peso seguía ahí, eso nadie se lo iba a quitar, pero por lo menos ahora el peso era compartido. Shauntal era una bendición y sabía que Caitlin tenía a Darach e Iris tenía a su abuelo… pero Alder estaba solo y eso le preocupaba mucho.

Recordó la forma que Alder le dijo que no se guardaba las cosas contándoselo a Cynthia… No lo creía capaz de mentirle, pero admitía que le resultaba difícil de creerlo.

—Srta. Cynthia, —dijo repentinamente el hombre rompiendo el silencio—. Alder me comentó que comparte sus problemas con usted. ¿Es verdad?

Fue una pregunta repentina para la mujer, pero luego recordó la manera que Alder hablaba de Marshal, básicamente era familia a esta altura para él. Obvio estaría preocupado por el grandote.

—Sí, —no esperaba que Alder le contara eso… ¿le habrá contado cómo lo espantó en el Túnel Acuático?—. Sé de la situación de Grimsley…

Marshal miró el océano y aunque su cara siguiera igual, podía sentir que estaba triste.

—Lo lamento mucho Marshal, —le dijo genuinamente triste—. En verdad espero que todo se solucione pronto.

—Tomará su tiempo, —respondió el hombre soltando un suspiro agotado—. Pero no estoy solo, tampoco Caitlin lo está y siempre estaré ahí para Shauntal. Iris tiene a su familia cuidándola y sé que Drayden es un buen abuelo.

Cynthia se mordió el labio pensativa… tuvo la oportunidad de conocer a Iris durante alguna de sus vacaciones hace años, pero no era exactamente amiga de ella. Ahora que era la nueva campeona, necesitaba contactarse con ella pronto. Cynthia se preguntó si la niña estaba enterada de todo esto sin saber la triste realidad de la situación.

—Pero Alder… —agregó Marshal preocupado—. Él está solo… no porque no tenga gente, es porque él elige ser así.

Cynthia asintió con su cabeza dándole la razón, era un tipo terco.

—Disculpe si suena un poco fuera de lugar pero… —el hombre la vio a los ojos con súplica y muchísima timidez—. ¿Podría estar ahí para él? Si le comparte sus cosas es porque confía en usted y… no quiero que siga solo.

Escuchar eso viniendo de Marshal fue tan raro, pero tan tierno a la vez. Cynthia podía ver el cariño que había entre ellos, como un hijo buscando ayudar a su papá. Aunque Alder estuviera constantemente molestándola, la mujer admitía que sí se preocupaba por él y si podía ayudarlo de alguna manera u otra, lo haría.

—Por supuesto Marshal, —le respondió la campeona poniéndole una mano en su hombro—. No puedo hacer mucho con esa necedad que tiene, pero por lo menos estaré ahí cuando me necesite.

El hombre le dio una sonrisa genuina.

—Aunque si somos realistas, seguro será para molestarme, —agregó con un tono molesto.

Eso le sacó una risa, una carcajada que logró quitar un poco el ambiente deprimente de la playa.

Su conversación fue interrumpida cuando escucharon algo acercarse en el cielo, al ver hacia arriba vieron un Golurk acercarse a toda velocidad. Distinguieron cuatro figuras sobre el Pokemón y sonrió al ver la manera en que Lucas y Dawn se encontraban lado a lado sujetándose fuertemente en el Pokemón fantasma.

Una sonrisa pícara se formó en los labios de Cynthia, tal vez Lucas sí había logrado hacer un avance después de todo. Al momento que el Pokemón tocó la arena de la playa, todos se bajaron y Shauntal rápidamente se lanzó para abrazar a Marshal. El hombre la capturó sin problemas.

—¡Volvimos! —gritó Barry emocionado.

—Tal parece que se divirtieron, —comentó Cynthia con una sonrisa.

Lucas le sonrió pero al momento que notó los brazos heridos de la campeona, su sonrisa se desvaneció. Cynthia notó su cambio de expresión y rápidamente movió su mano despreocupada. El muchacho asintió, seguro le contaría en otro momento.

—Bueno yo también tuve un día largo y me muero del hambre, —dijo Cynthia pensando una manera de alejarlos de la casa antes que Barry empezara a gritar—. ¿Qué les parece si vamos a comer?

—¡Sí! ¡Hay un restaurante aquí cerca que les encantará! —comentó Shauntal emocionada, Marshal asintió a su lado sabiendo a qué lugar se refería—. Es un lugar de entrenadores, así que esperen muchas batallas.

—Por mí está bien, —dijo Barry emocionado.

—Para mí también, —agregó Lucas tranquilamente, no pensaba pelear con Marshadow pero quería entrenar a sus otros Pokemons.

—Umm… me gustaría participar también… —comentó Dawn con un tono tímido.

Su autoestima cayó bajo suelo cuando notó la forma que todos la vieron sorprendidos. ¿En serio todos la creían una cobarde?

—M-me refiero, no con entrenadores muy fuertes pero… no sé, ¿alguien más a mi nivel? —agregó la chica nerviosa.

—Me parece maravilloso, —Cynthia la tomó del hombro orgullosa—. Siempre es bueno aplicar todo lo que sabes a una batalla real. Créeme, a mi me costó cuando empecé a viajar por mi cuenta.

Dawn asintió de forma tímida y Lucas admitía que no se sintió culpable cuando suspiró con amor al verle su cara.

Empezaron a caminar lejos de la playa, pero Cynthia miró atrás para ver la casa una última vez. Esperaba que Alder lograra dormir un par de horas más, pero cuando regresara… necesitaba hablar con él la situación de Aether.

Wicke le comentó que el nuevo proyecto de Aether era acerca de las anomalías topológicas y cómo afectan a los Pokemons, era exactamente lo mismo que andaba investigando Burnet. Le parecía demasiado sospechoso que la mujer, quien trabajaba para un lugar que claramente tenía los recursos y el poder, se negara a trabajar con ellos. Faba le dio a entender que la científica estaba en sus vacaciones, como si no supieran lo que estaba haciendo ella en Unova…

Necesitaba saber en quién confiar, rodearse de los aliados correctos. Alder era uno, pero necesitaba saber en dónde categorizar a Burnet. No confiaba en Aether y enterarse que trabajaba para gente como Mohn hacía que sospechara un poco de la esposa de su viejo amigo.

Algo estaba mal y estaba determinada a descubrir qué era.


Notas de la Autora: Sé que es un capítulo muy tranquilo, pero necesitaba escribir algo tranqui para relajarme. Estoy con mil cosas ahora así que bueno, quería dejarles un capítulo antes de hundirme en más trabajo.

Hay algo de Barry que me encanta y quería dedicarle un poco de protagonismo en este capítulo.

La letra M en el nombre de Marshal significa Marshmallow y nadie puede discutirme eso.

UGGHHH estoy teniendo dilemas de cómo aproximarme a cosas cursis futuras. Hay cosas que no sé si meter porque son un poco… ¿adultas? (no con LucasxDawn porque son niños tórtolos). Con "adultas" me refiero a que hablan de cosas que seguro son más complicadas y maduras de lo que suelo escribir… ¿No sé si cambiar la categoría a M cuando llegue el momento? UUUGHHHH esto me pasa por no planificar tan bien mis historias XD

Pero ya llegué a la conclusión que quiero escribir este fic como algo mío, imaginarme que será mi último fic en un tiempo y hacerlo como yo quiera (aunque habrán cosas que seguro enojarán algunos fans, pero bue… es mi historia XD).

Si se preguntan de dónde salió la pareja MarshalxShauntal… escribí un One-Shot "Aroma de Lavanda". Están ubicados en el mismo universo. Espero que les haya gustado, el próximo será más emocionante… tal vez… quizás… si es lo que la trama demanda lo será jaja por ahora espero que lo hayan disfrutado.