Capítulo 20: Desconocido en la Niebla

—Buenos días, damas y caballeros, primero quiero agradecerles al alcalde y a los miembros de la Municipalidad de Undella Town por escuchar mi propuesta, —dijo un hombre rubio arreglando su traje blanco bajo una luz de escenario—. Mi nombre es Mohn Pavern y hoy les hablaré acerca de un descubrimiento que podrá cambiar la ciencia como lo conocemos.

Caminando hacia el centro del escenario, Mohn sacó un control remoto de su bolsillo y al activarlo, las luces se apagaron para empezar una presentación en una enorme pantalla blanca atrás de él.

—En el curso de la historia hemos entendido el concepto del espacio y tiempo como un curso lineal inmutable, que la vida recorre un curso determinado que es imposible de cambiar, —la primera imagen mostraba unos gráficos de las etapas de la vida de un Pikachu (desde su nacimiento hasta su muerte)—. Que la vida existe en un solo mundo, ¿pero qué dirían si hoy les cuento acerca de la existencia de otros mundos en este mismo planeta?

La diapositiva cambió y mostró fotografías de textos antiguos de diferentes regiones:

—Muchas culturas antiguas hablan de la existencia de otros mundos con bestias tan poderosas, que amenazaron la existencia de la vida humana y Pokemón en múltiples ocasiones, —la primera fotografía era la de dos figuras y una tercera en medio—. En Sinnoh tienen la leyenda de los dioses del espacio y tiempo, Palkia y Dialga, pero la existencia de un texto antiguo en el Castillo de la familia real de las Islas de Sinnoh apuntan a la existencia de un mundo alterno donde habita el monstruo Giratina. Un mundo que vive en armonía con el nuestro, otra dimensión en un mismo planeta.

Cambió la diapositiva y ahora estaba la fotografía que mostraba un tapiz tropical.

—En mi tierra natal, Alola, siempre hubo una leyenda acerca de una bestia que vino de otro mundo, capaz de "robar la luz" y que cubrió la región en una oscuridad total, —señaló con un láser de su pluma una de las fotografías que tenían dibujos antiguos de cuatro figuras luchando contra una silueta negra—. Los guardianes de las islas: los cuatro Tapus, lucharon contra esta bestia y lograron vencerla recuperando la luz de la región. Ahora se preguntarán, ¿por qué hablas de un mito en una presentación científica? La realidad es que este mito guarda verdades y evidencias de estos múltiples mundos; lo podemos ver en otras mitologías alrededor del mundo, teniendo una presencia más fuerte en Alola debido a los Z-Crystals, que varios científicos creen que son evidencia de la existencia de la misma bestia que robó la luz miles de años atrás.

La diapositiva cambió a una foto de Unova.

—La razón por la cual me encuentro en la región de Unova es porque se registró una actividad no-identificada alrededor de la Ruta 14, anomalías topológicas que no parecían encuadrar con alguno de nuestros propios sistemas de medición. Gracias a los esfuerzos de la Profesora Burnett, logramos encontrar una medición verosímil que parece tener conexiones con algo conocido: si estudian estas imágenes, verán que tienen una similitud a las reacciones físicas y químicas que provocan los Z-Crystals al momento de usar Z-moves en Alola.

Mohn mostró dos gráficos que, aunque no fueran parecidos numéricamente, mostraban un patrón con ondulaciones parecidas.

—Los Z-Crystals son conocidos por ser un elemento exclusivo de Alola y hoy en día sigue presente este axioma al ser imposible de usar dichos movimientos afuera de la región. Todos sabemos que la razón por la cual no se puede usar afuera de la región, es porque Alola está rodeado de una energía que permite crear el ambiente perfecto para que se den estas reacciones químicas y físicas entre entrenador y Pokemón. ¿Cómo, se preguntarán ustedes, se están registrando actividades parecidas en Unova si no se pueden usar Z-moves? Mi respuesta, damas y caballeros, tiene que ver con el tema principal de la presentación…

Presionó el botón y apareció el título que leía: Ultra Space.

—Ustedes se preguntarán: ¿Ultra Space? ¿Acaso está hablando de otras dimensiones? Y ante esa pregunta yo les respondo que sí: otras dimensiones que están conectadas a través de un espacio que desafía todo lo que conocemos hoy en día en la astrofísica.

Avanzó la presentación, mostrando una clase de dibujo con un agujero rodeado de miles de fórmulas matemáticas complejas.

—Desde hace años estudié si era físicamente posible la existencia de alguna clase de puente que fuese capaz de conectar diferente dimensiones en un mismo espacio-tiempo y, como verán en la fotografía, los números sí dan y es matemáticamente posible la existencia de estos portales, al final de la presentación se les repartirá un folleto con toda esta información que pueden evaluar por su cuenta, —Mohn hablaba con emoción, esperando a llegar a la mejor parte—. Lo que les propongo es llevar a la práctica este cálculo y con la evidencia que estamos recolectando en Unova, la fundación Aether podrá llevar a cabo experimentos que sean capaces de comprender mejor la apertura de estos fenómenos que he decido llamar Wormholes.

Cambió la fotografía mostrando fotos de Sigilyph y otros Pokemons.

—Mi equipo de trabajo encontró un ejemplar de Pokemón que aunque sea nativo de la región, mostró tener estos patrones de actividad química alrededor de su cuerpo creando reacciones parecidas a lo que se ven en los Pokemón Totem y Z-moves, —cambió la fotografía a un mapa de la Ruta 14—. Es más, en estas últimas semanas se han registrado puntos de energía que se han activado siete veces durante la madrugada y hemos encontrado más Pokemons ejemplares que muestran tener un registro de patrón parecido a estas actividades. ¿Qué significa todo esto?

Presionó el botón y la nueva diapositiva mostraba la fotografía de los Wormholes.

—Mi teoría es que existe un punto de concentración en el Abundant Shrine y este punto no es nada menos que un Wormhole, y que ha traído a la región Pokemons de otras dimensiones. Seguramente se preguntan si es posible que hayan los mismos Pokemons en otras dimensiones y yo tengo la teoría que sí y que no son los únicos capaces de hacer este viaje, incluso un ser humano sería capaz si se dan las circunstancias correctas.

Cambió la diapositiva y la fotografía que había ahora era de una isla destruida.

—Hace unos años, se registró un ataque de una magnitud tan potente que destruyó gran parte de la Isla Poni de Alola y los lugareños describen haber visto una apertura en el cielo que trajo una bestia que nunca habían visto. Tengo la teoría que no son Pokemons ordinarios y, si lo que está pasando ahora en Unova es parecido a lo que pasó en Alola, estamos expuestos a un peligro de proporciones preocupantes al tener la posibilidad de traer un Pokemón más poderoso que un Sigilyph, más poderoso incluso que la leyenda de los dragones legendarios…

La nueva diapositiva era un dibujo anitguo de bestias extrañas

—Ultra Beasts. Mi propuesta es que con su apoyo, tendré permitido entrar al Abundant Shrine para conducir más experimentos que nos permita registrar los datos que necesitamos para determinar si en serio existe la posibilidad de que estas bestias lleguen a la región, —Mohn cambió su tono alegre a uno mucho más serio—. Entiendo que el Abundant Shrine es un lugar sagrado, un santuario histórico protegido por ustedes y el gobierno regional. Pero les digo ahora, damas y caballeros de la municipalidad de Undella Town, que este esfuerzo de proteger el santuario caerá en vano si no hacemos algo al respecto con estas anomalías topológicas.

Mohn miró directamente hacia adelante, sus ojos mostrando una seriedad abosluta.

—Damas, caballeros, yo entiendo que suena como una locura la existencia de otros mundos y que tal vez todavía tengan dudas al respecto, pero la evidencia está aquí. Es muy fácil ignorar las cosas cuando no nos afectan, pero si continuamos con la insistencia de querer tomar el camino fácil, daremos el lugar para que una futura tragedia tome lugar en nuestras pacíficas vidas.

Escuchó unos aplausos que retumbaron con el eco del escenario vació y notó una figura conocida caminando hacia la luz del escenario.

—Vaya, mi amor, has estado ensayando muy bien, —dijo una mujer alta, de figura atractiva y un cabello rubio que abrazaba su cuerpo con delicadeza—. No has tartamudeado ni un instante, ni siquiera en las partes complic…

Su oración fue interrumpida cuando Mohn se lanzó a besarla, la tomó tan fuerte entre sus brazos que la mujer se vio obligada a sujetarlo de los hombros para que no la lanzara contra el piso. La mujer, completmante sonrojada y un poco atontada por el beso apasionado, soltó una risa nerviosa diciendo:

—Mohn, mi amor, en serio me extrañaste.

—Cada día sin ti, mi hermosa Lusamine, ha sido una tortura, —el hombre la tomó del rostro con ambas manos y apoyó su frente contra la suya—. En serio te extrañé mucho.

—Y yo a ti amor, —Lusamine se empezó a reír y apuntó hacia el público del escenario—. ¿No te da vergüenza hacer todo esto frente a tu público?

Entre todos los asientos vacíos del teatro, había una fila de adelante ocupada con escobas usando cubetas como si fueran cabezas.

—Tú te burlas, pero no puedo practicar mis presentaciones en un teatro vacío, —Mohn saltó del escenario y tomó una de las cubetas que tenía pegado ojos saltones con goma barata—. Wicke incluso le pegó a las cubetas ojos saltones para que practique contacto visual, he mejorado.

—Cuando te conocí, hablabas tanto que te mordías la lengua, —Lusamine se le acercó y le arregló un poco su cabello rubio, acariciándolo con amor—. Hoy sigues hablando demasiado, pero ahora con una lengua sin heridas.

—Tú síguete riendo, linda, —Mohn la tomó de la nariz con una sonrisa confiada—. Pero seré yo quien ría último cuando finalmente logre probar la existencia de Ultra-Beasts en el Ultra Space.

—Wicke me mantuvo al tanto, —Lusamine se frotó su nariz rápidamente, admitía que ella se encargaba más de la parte financiera y planificadora de la fundación, dejándole las cosas científicas a su esposo—. Al parecer, Unova te trajo más de lo que podías manejar.

—Es una maravilla, linda, —dijo emocionado Mohn—. ¿Recuerdas esos Pokemons raros de la ruta 14 que encontramos? Ellos son las anomalías topológicas y tienen esa energía no-identificada que estuvimos registrando y muestran patrones parecidos a los Z-Moves en Alola, también hay información que parece apuntar al Abundant Shrine y…

—Lo sé, mi amor, escuché tu presentación, —la mujer cambió su mirada y su esposo pudo ver la forma que su cuerpo tomó una posición más seria—. Entonces, ¿no les dieron el permiso para ingresar al Abundant Shrine?

Mohn negó con su cabeza frustrado.

—Es un área protegida por el gobierno, está muy atado a una religión y no permiten que se ingrese maquinaria pesada, —Mohn cruzó sus brazos muy frustrado y se sentó en una de las sillas desocupadas del teatro vacío—. Al parecer, los instrumentos que usamos para estudiar el área es considerado como maquinaria pesada aunque pueda ser cargado por alguien tan debilucho como Faba.

—Mm… ¿no te parece raro que cada vez que te encuentras con una nueva pista, siempre hay algo del gobierno que te detiene? —Lusamine puso una mano en su barbilla pensativa—. Primero en Sinnoh y los reyes insoportables con su detestable mayordomo de ese castillo en el Battle Frontier, a penas logramos tomar una fotografía del pasaje en su museo ese. No te permitieron examinar los libros de su colección debido a que eran artefactos históricos y el gobierno no permite que empresas privadas lo revisen.

—Y ahora estás Unova, donde te pidieron encargarte de los ataques agresivos de la Ruta 14, pero no te permiten entrar al Abundant Shrine aunque tengamos registros que los Pokemons agresivos se originan de ahí, —Lusamine acarició su barbilla más pensativa—. Es como si quisieran que hicieras tu trabajo a medias…

—¿Estás diciendo que hay alguien que no quiere que continúe mis estudios? —preguntó extrañado Mohn, claramente mostrando la inocencia que tenía de sobra—. ¿A quién le importa lo que haga con unos números? No es que quiera hacer algo malo con ellos.

—Lo sé amor, pero me imagino que las autoridades no les daría gracia que alguien lograra comprobar la existencia de Pokemons tan poderosos como dices que son los Ultra Beasts, —Lusamine suspiró agotada—. ¿Te imaginas que alguien se le ocurriera hacer un equipo Pokemón con ellos? Sería un caso entretenido para la INTERPOL si cayeran en las manos equivocadas.

Mohn frunció el ceño y miró la diapositiva en su presentación, se había quedado en la hoja con los dibujos antiguos de las supuestas Bestias de otros mundos y se preguntó quién tendría el deseo retorcido de querer recolectarlos. Sí, él quería estudiarlos, pero jamás se le ocurriría la idea de usarlos en una batalla.

Sintió unas manos en sus hombros masajeándolo y se relajó rápidamente, Lusamine lo conocía demasiado bien y sabía como tranquilizarlo sin palabras.

—¿En dónde está Faba? Me parece raro que no lo tengas pegado contigo ahora, —Lusamine le dio una sonrisa pícara—. Él claramente adora escucharte cuando haces una presentación.

—Está en la Ruta 14, haciendo pruebas de registro cerca del Abundant Shrine, —dijo Mohn ignorando lo que insinuaba su esposa como el buen denso cabeza dura que era—. Sí, el alcalde nos prohibió la entrada, pero nada nos detiene hacer estudios cerca de la entrada.

—Muy listo, —dijo sarcásticamente la mujer, sintiendo los nudos en los hombros de su esposo—. Estás con mucho estrés por esto, ¿verdad?

—Estoy tan cerca, linda, tan cerca de probar la existencia de Ultra Beasts y esta vez tengo evidencia que no involucra garabatos de libros viejos, —Mohn suspiró agotado.

—Bueno, más te vale no ponerte flojo ahora, —Lusamine continuó su masaje pero esta vez se lo tomó más en serio poniendo más presión en sus manos, su esposo sintió un pequeño dolor al sentir cómo presionaba los nudos en su espalda—. No te des por vencido ahora que estás tan cerca de la meta final.

—Con masajes así, imposible, —dijo adolorido entre sus dientes, Lusamine era buena dando masajes pero por Arceus, esta mujer tenía más fuerza de lo que uno podía esperar.

Tener a Lusamine ahí lo hizo demasiado feliz, aunque solo fueran un par de semanas, la había extrañado mucho. Sabía que iba a llegar en estos días dejando a sus hijos con sus papás en Alola, quería ayudarlo con toda la parte burocrática para ver si podía encontrar algún área gris que les permitiera entrar al Abundant Shrine y continuar sus estudios.

Lusamine era capaz de dejarlo todo para ayudarlo, muchas veces eran pistas falsas que lo llevaban a un fracaso vergonzoso, pero su esposa no parecía importarle con tal que siguiera intentándolo.

—Gracias, Lusamine, por siempre creer en mí, —su voz era como un susurro avergonzado—. Yo sé que no debe de ser fácil manejar una fundación por tu cuenta mientras que yo juego a ser científico con teorías alocadas.

Lusamine lo miró preocupada y caminó para pararse frente a él acariciándole su mejilla.

—Oh mi amor, no hables como si no hicieras nada, —le respondió su esposa—. La única razón por la cual Aether logró llegar a donde estamos ahora, es gracias a tus inventos alocados que involucran nuevos sistemas de organización en las cajas y en los Centros Pokemón. Sí, eres raro, pero es parte de tu encanto.

Mohn la miró a los ojos, encontrando una honestidad que siempre lograba cautivarlo con algo que hacía temblar a su espíritu. La tomó de la mano y rápidamente la sentó arriba de él para besarla. Lo que comenzó con un beso inocente, Mohn lo intensificó con sus labios tratando de besarla con más pasión y deseo. Lusamine lo detuvo rápidamente diciéndole:

—Sé que estamos en un teatro vacío, pero no estoy cómoda en un lugar así.

—¿No quieres un tercer hijo? —le preguntó con una voz pícara y ojos lleno de deseo.

—Fácil decirlo cuando no eres tú el que tiene que parirlos, —Lusamine le pegó un chorlito en la frente y se levantó de sus piernas indignada—. Existen los anticonceptivos, genio, me debes unas vacaciones después de esto y apreciaría que fuéramos solos.

—¿Galar o Kanto? —preguntó Mohn con una sonrisa, apoyó su rostro sobre su mano apreciando cada centímetro de su esposa—. Escuché de tiendas maravillosas en Galar que seguramente te gustaría.

—Tentador, podemos decidirlo más tarde, —le dio un beso rápido en sus labios—. Tú sigue ensayando, te recomiendo cambiar un poco tu presentación y hacerlo menos denso.

—¡No puedo resumirlo más! —dijo frustrado Mohn señalando hacia el escenario—. Si quiero convencer al alcalde y a los políticos de la municipalidad de Undella Town, tengo que hacerlo con evidencia dura que de verosimilitud a mi propuesta.

—Son políticos mi amor, su cabeza solo sirve si hablas en su idioma burdo lleno de propaganda, —Lusamine se sentó entre las escobas y las cubetas con ojos saltones a su lado y abrazó su hombro—. A ver, trae tu presentación escrita y lo revisamos juntos…


(Nuvema Town)

—¿Fallers? —preguntó Alder firmemente—. ¿Qué es eso?

El hombre parado frente al grupo se le veía tenso, Looker parecía tener una discusión interna respecto a cuánta información podía compartir. Cynthia conocía al ex-miembro del INTERPOL por toda la ayuda que prestó después de ser asignado a Sinnoh para fundir el Team Galactic. Aunque al final fuera Lucas quién dio el golpe final (con la ayuda de Barry, Dawn y el profesor con los líderes del gimnasio) reconocía que el oficial se encargó muy bien de tratar con los restos que quedaron después de su caída.

La campeona observó la habitación y era claro que la incertidumbre reinaba el laboratorio. Burnet no dejaba de ver sus alrededores nerviosa y la mirada de Kukui se veía dura y un poco perdido observando al vacío. El lenguaje corporal de Alder le dictaba que estaba enojado, lo podía ver en su posición con hombros tensos y un tono de voz casi acusatorio.

Desconfianza, duda y mentiras, las tres cosas que podían determinar su fracaso en esta situación antes de haber comenzado.

—Necesito que en este momento todos hagamos un compromiso, —dijo Cynthia llamando toda la atención de regreso a ella.

Cheren, Bianca, Looker, los profesores y Alder la vieron con altas expectativas en sus miradas. Era hora de tomar el control de la situación y subir un poco la moral.

—De ahora en adelante, seremos honestos entre nosotros, no más mentiras o rodeos, —dijo Cynthia—. Todo lo que se dice aquí, se queda aquí y formaremos un grupo de trabajo donde nuestra prioridad será resolver el problema que se nos presenta en la Ruta 14. Pero no lograremos nada si seguimos diciendo medio-verdades.

Looker la miró con respeto, pero también podía ver que apretaba mucho los dientes. Obviamente él sería quien tendría más problemas para hablar, pasó toda una vida profesional con un código rígido en donde no podía compartir absolutamente nada de INTERPOL afuera de sus puertas. Y ahora estaba ahí, como un civil retirado, rodeado de personas que no habían pasado por el riguroso adiestramiento que atravesó alguien como él.

—Looker, ¿cuánta información puedes compartir? —preguntó Cynthia.

—Lo suficiente para darles una advertencia, —dijo Looker sentándose en un escritorio—. Pero por favor, entiendan que no les comparto más información no porque no quiero… literalmente no puedo

Había una súplica escondida en sus palabras, Cynthia asintió entendiendo la posición donde se encontraba. Todos estuvieron de acuerdo y Looker se tomó un momento para pensar bien lo que iba a decir. Su rodilla saltaba mientras estaba pensando y le pidió a su esposa que le diera un poco de espacio. Juniper se alejó un poco, parándose a lado de Fennel y Burnet, y finalmente Looker empezó a hablar:

—Existen varios mundos en el nuestro, me refiero literalmente hay más de un solo mundo en nuestro propio planeta, —Burnet lo miró atentamente y los demás se veían confundidos—. Y hay… seres vivos en esos otros mundos… algunos iguales a los nuestros…

Se detuvo y respiró profundo, nadie se atrevió a interrumpirlo.

—Cuando un ser vivo de un mundo viaja a otro, una misteriosa energía los rodea que atrae a otros seres vivos que han hecho el mismo viaje, —era vago con sus palabras, pero cada una era clave para Cynthia—. Fallers se refiere a los humanos que hicieron ese viaje.

Esto era, Cynthia tenía todas las piezas frente a ella diciéndole lo que en verdad estaba pasando. Se mantuvo callada por un momento, tratando de recopilar toda evidencia, conectándola en su mente ante cualquier posibilidad de tener una relación coherente. Mientras que ella pensaba, los demás empezaron a hacerle preguntas a Looker.

—¿Otros mundos? —preguntó Kukui—. ¿Estás diciendo que existe un área secreto en nuestro mundo que pocos tienen acceso? ¿Cómo una montaña, isla o algo así?

—No, literalmente otro mundo, —Looker miró a Burent y se tapó su boca, quería decirlo pero no podía.

—Estás hablando de otras dimensiones, —dijo Burnet asombrando al grupo—. ¿Verdad?

Looker miró al piso, derrotado y sin poder responder.

—¿Cómo el Dreamworld? —preguntó Fennel—. Pero el Dreamworld no es un lugar físico, podemos llegar ahí con nuestra mente pero es imposible tocarlo.

—Si es así de grande, ¿cómo es posible que ningún otro científico lo haya descubierto antes? —preguntó Colress.

Looker miró a Burnet, sus ojos parecían querer decirle algo. La mujer pensó en las posibilidades: Looker era un policía retirado de la INTERPOL y ella una empleada de Aether. ¿Qué le estaba tratando de decir? ¿Había una conexión entre ellos? No tenía sentido, Aether siempre se encontraba con obstáculos gubernamentales pero nunca con la policía... pero la policía era parte del gobierno... e INTERPOL también era parte del aparato de poder...

Cuando Mohn le mencionó lo insoportable que era la burocracia... ¿tal vez era intencional obstaculizar sus caminos?

Una conversación se desató entre los científicos, tratando de desentrañar lo que recién habían escuchado formando un diálogo caótico. Incluso Cheren se unió a la conversación, como un oyente tratando de absorber toda la información disponible con su actitud analítica. Alder se quiso unir, pero al ver a Cynthia pensando en silencio y no queriendo unirse a la conversación, lo preocupó.

—¿Qué estás pensando? —le preguntó Alder.

Cynthia no le respondió y miró a Looker aterrada, todo llegó en un momento violento de revelación y dijo:

—Cuando Lucas y yo fuimos al Distortion World y regresamos… ¿fue ahí que….?

Looker asintió derrotado con lágrimas en sus ojos, dejando que los recuerdos traumáticos de una bestia regresaran a su memoria y los gritos ahogados de una inocente lo atormentaran de nuevo.

—Lo lamento, —dijo Looker—. Es algo que se quedará con ustedes por el resto de sus vidas y cualquier Pokemón que haya hecho el mismo viaje, los perseguirá para atacarlos debido a la energía misteriosa que tienen. Si hubiese estado ahí, no los hubiera dejado entrar a otra dimensión… El joven Lucas…

Todos se quedaron callados, no entendiendo muy bien lo que recién habían escuchado pero había algo en sus voces que les daba a entender que era algo serio y urgente. Cynthia se disculpó un momento y se retiró del laboratorio, dirigiéndose hacia el jardín.

Vio que le trataron de hablar, pero continuó caminando.

Sus pasos apurados la llevaron hasta un estanque a lado de un árbol, un jardín digno de una profesora regional: lleno de flores, Pokemons acuáticos y agua cristalina. Pero su cabeza no estaba apreciando el paisaje.

Cynthia se cubrió la boca aterrada, oleadas agresivas de recuerdos traumáticos la invadieron al mismo tiempo sin darle un momento para recomponerse, ahogándose entre sus propias memorias. Ahora que sabía que estaba sola, su mente no le permitió tomar el control de sus emociones. Su cabeza la estaba tratando de convencer que el Gyarados de Cyrus estaba frente a ella, esperando a terminarla con otro Hyper Beam.

Sus latidos se aumentaron, iba a morir y no iba a morir sola. Lucas iba a morir con ella porque falló en vencer a Cyrus cuando tuvo la oportunidad, falló en no haber detenido a Team Galactic antes de iniciar su ritual retorcido y su peor fracaso fue cuando decidió guiar a Lucas al enorme agujero que había formado Giratina en aquella noche en Mt. Cornet.

Revivió ese momento en cámara lenta: ella ofreciendo su mano para guiar a Lucas, ella saltando entre dimensiones sin pensar en las consecuencias y ella poniendo en peligro al mismo niño que veía como su propia familia. Por su culpa, ahora Lucas viviría el resto de su vida siendo perseguido por bestias salvajes.

Lucas, —pensó Cynthia aterrada—. Fui yo quien lo llevó ahí… Marshadow lo atacó por mi culpa, casi muere en el hospital y yo fui la responsable..

Las lágrimas ya habían empezado a salir, pero fue hasta ese momento que se dio cuenta que estaba llorando. Trató de detenerlo, trató de pensar cualquier cosa que le regresara el control sobre sus emociones. No podía verse así frente a nadie, todos dependían de ella y no podía dejar que la vieran así.

Sintió una mano en su hombro y no se movió, se negaba a ver atrás.

—Cynthia, —era Alder… por supuesto que sería él…

—No, —respondió ella furiosa limpiándose las lágrimas con una mano—. Ni se te ocurra decirme que esto no es culpa mía.

Su voz era agresiva, pero temblaba con cada palabra dejando claro que estaba cerca de tener un ataque de pánico.

—Esto es mi culpa.

—Lo sé, —le respondió él.

—No debí haber involucrado a Lucas… o a Barry o a Dawn con toda la porquería de Team Galactic, —continuó Cynthia sin mirarlo, ignorando la mano que sujetaba su hombro con cariño—. Eran niños.

—Lo sé.

—Y yo era la adulta, la campeona responsable de protegerlos.

—Lo sé, —repetía lo mismo una y otra vez, pero la ternura en su voz seguía siendo la misma.

—Y ahora, Lucas vivirá el resto de su vida con cosas que no deberían estarle pasando, —Cynthia lo miró, con lágrimas cayendo en sus ojos y miedo en su mirada—. ¡Casi lo mata un Pokemón Mítico! ¡Fue mi culpa! ¿Qué pasará el día de mañana cuando sea algo peor o no esté ahí alguien para salvarlo? Es mi culpa.

—Lo sé, —Alder la tomó de la mano y la guió hacia su pecho, luego adentro de su camisa para tocarle el cuello, pudo sentir su cicatriz abajo de sus dedos y su compañero parecía estar cerca de llorar—. Lo sé Cynthia, en serio te entiendo demasiado bien…

Era cierto, ella no dudaba en una sola palabra que recién le había dicho. Los dos son adultos fracasados, los dos fueron responsables de una catástrofe regional al no ser capaces de detenerlos. No la vio con lástima, lo hizo con empatía y no trató de contradecirla con discursos forzados donde evadían la realidad.

Ahora, en ese momento, Alder le estaba permitiendo arrepentirse de sus derrotas y no trató de dictarle como tenía que sentirse al respecto. Solamente estaba ahí, con ella, dejándola sentir cosas.

Era la primera vez en mucho tiempo que genuinamente no se sentía sola.

Esa realización le pegó más fuerte de lo que hubiera querido admitir y no pudo evitar romper a llorar. Sollozó tanto que rápidamente ocultó su cara entre sus manos, completamente avergonzada que alguien la viera así. Llevaba tantos años de no llorar así, tan descontrolado, tan… libremente… Alder la abrazó y no la quiso soltar aunque ella no lo abrazara de regreso.


(Ruta 14)

Si había algo que descomponía a Faba eran las fallas técnicas: las veía como una clase de atraso evitable que mostraba la incompetencia de aquel que las había causado. Siendo el Gerente de la Sucursal, Faba tenía la hermosa ventaja de no ser el responsable de estas fallas, siendo trabajadores en puestos inferiores quienes eran los culpables y él aparecía, según su criterio, como un salvador quien arreglaba las cosas. Pero aquella tarde, cerca del Abundant Shrine, reconocía que ni siquiera él podía encontrar una solución para la falla técnica de sus medidores.

—¿Alguna anomalía topológica registrada en las otras máquinas? —preguntó Faba frustrado, tal vez era un error de este modelo particular.

—No Sr. Gerente, —respondió un trabajador de Aether—. Todas están experimentando la misma falla.

Refunfuñó frustrado al mismo tiempo que continuaba insertando diferentes códigos en el teclado, nada parecía responder correctamente. Estaba seguro que alguien más creativo ya hubiese encontrado una solución y su mente rápidamente lo llevó a pensar en…

—¿Alguna noticia del Sr. Presidente? —preguntó Faba.

—Dice que llegaría un poco tarde, —respondió otro trabajador—. Dice que está ocupado con la Sra. Presidente.

—Por supuesto, —respondió enojado el hombre, ¿por qué no se sorprendía eso?

Mohn era un hombre brillante, un extraño erudito escondido bajo la apariencia de un hombre flojo sin capacidad de organizarse. Pero una vez superado el prejuicio, cualquiera era capaz de descubrir la mente maravillosa y brillante que tenía el hombre.

Faba sentía una extraña fascinación rencorosa ante él: lo admiraba por su creatividad metódica llena de maravillas científicas, pero también su humildad que lo capturaba en una extraña red de amistad obligatorio. Quería odiarlo, pero no podía.

Por suerte podía dirigir todas esas emociones negativas hacia su esposa: Lusamine. Todos la admiraban por ser una excelente empresaria y líder carismática, pero Faba podía ver a través de ella y solamente encontraba una cara bonita que supo encontrar un buen esposo que la mantuviera. Solo así podía explicar sus dos embarazos repentinos que solamente alejaban a Mohn de su verdadero hogar: el laboratorio.

—¡S-sr. Gerente! —gritó alarmado un trabajador trayendo a Faba de regreso a la realidad—. ¡Una de las máquinas está funcionando!

—Finalmente, alguien competente en este grupo, —dijo Faba con un tono cínico, se puso de mal humor pensando en Lusamine.

—¡Se está acercando!

—¿Qué?

—¡Algo se acerca a nosotros! —gritó asustado el trabajador—. V-viene de…

Su respuesta se interrumpida cuando ondas oscuras los azotaron con un golpe brutal, destruyendo toda máquina a su alcance haciéndolas volar. Todos los trabajadores, incluyendo Faba, también fueron azotados, pero terminaron en el suelo atónitos ante el ataque repentino.

—Dark Pulse, —dijo Faba frustrado tratándose de levantar, sintiendo dolor en sus articulaciones—. He peleado con suficientes Pokemons tipos Oscuro para reconocer sus ataques.

Rápidamente se puso de pie y miró a su alrededor, buscando a sus compañeros de trabajo. Para su mala fortuna, estaba rodeado de una neblina pesada y no podía distinguir a más de dos metros de distancia. ¿En qué momento apareció tanta neblina? ¿Tal vez fue un Pokemón?

Pero algo se le acercó y Faba reconoció dos siluetas de Pokemón, Uno con cuatro manos y otro con tres cabezas: sin duda alguna un Cofagrigus y un Hydreigon.

—Sucias ratas, —dijo enojado Faba preparando sus dos Pokebolas—. Tendrán que vencerme si quieren seguir arruinando mi día.

—Será un placer.

Se dio la vuelta, demasiado lento, y fue golpeado con un bastón en la cara. Sus anteojos volaron dejándolo boca abajo en el piso con un fuerte dolor en su cabeza. No tenía idea de qué había pasado, pero el peligro era real. Trató de moverse, pero sintió un pie pesado presionando su cabeza contra el suelo.

—Vaya, vaya… ¿pero a quién tenemos aquí? —dijo la voz, era un hombre y Faba no lo reconocía—. ¿Eres tú? ¿El patético científico de esas isluchas? Oh, es hermoso ver una cara familiar en este nuevo mundo, ¿me pregunto a quién eres leal en este momento?

—¿Q-quién…? —antes de poder terminar su pregunta, presionó más su cara contra el suelo, haciendo que el dolor se intensificara.

—Tranquilo mi querido amigo, todo vendrá a su tiempo, —le dijo la voz con una dulzura espeluznante, una que lo hizo temblar—. Paramos unos años antes de lo esperado, pero está bien, estos viajes son difíciles y pequeños errores pueden pasar. ¿No es así, Faba?

¿Lo conocía? ¿Quién era?

—Pero me temo que en este momento ustedes están interfiriendo con mi trabajo, uno muy importante que no puedo volver a fallar, —dijo el hombre, acomodando su pie en la cabeza de Faba—. Humanos con ambiciones son fáciles de manipular, pero humanos con temor son mis favoritos por lo divertido que es maniobrar sus emociones. Así que dime, mi querido Faba, ¿tienes presidente o presidenta en este momento? Nos encantaría tener una conversación con él o ella.

¿Estaba buscando a Mohn? ¿O acaso un enemigo de Lusamine? No tenía idea, pero Faba se negó a responderle. El peso del pie se hizo más fuerte y Faba ya podía saborear la sangre que le salía de la nariz.

—Oh, ¡qué adorable! ¡Un fenómeno con lealtad! —dijo el hombre—. Esto será muy interesante….


(Undella Town)

Gotter estaba demasiado inquieto. La verdad no se dieron cuenta hasta que empezó a golpear su cabeza contra la ventana de la puerta corrediza. Dawn rápidamente se acercó, dejando su laptop atrás y Lucas se levantó del sillón para acercarse también. Barry solamente asomó la cabeza desde la cocina.

—¿Qué te pasa Gotter? —le preguntó Dawn.

—Parece que quiere salir, —respondió Lucas, su Marshadow se le subió al hombro para ver al pequeño gusano verde también.

—Bueno, mientras que no seas tú, no veo el problema, —dijo Barry sirviendo el jugo de Pecha que recién había terminado de hacer en tres vasos diferentes—. Ahora vengan por su vaso o los multo…

—Barry, esto es serio, —dijo Lucas estudiando más detalladamente el comportamiento del Pokemón—. Algo está mal.

Intercambió miradas con Dawn y ambos asintieron sabiendo lo que tenían que hacer. Abrieron la puerta permitiendo que Gotter saltara con su paso patético hacia la terraza.

—Más te vale no salir, Lucas, —le advirtió Barry.

—Es solo la terraza, tranquilo.

Dawn salió en silencio, dejando que su mirada analítica ocupara toda su atención. Lucas la siguió de cerca y ambos vieron cómo Gotter se paró en la baranda de la terraza y soltó un grito sorprendemente alto viniendo de un cuerpo tan pequeño.

Su cuerpo empezó a brillar, asombrando a los dos adolescentes frente a él.

—¡Gotter! —gritó Dawn asustada, pero una onda de energía salió disparada de Gotter y auqnue no los lastimara, recorrió todo el terreno a su alrededor.

Barry casi escupió su jugo de Pecha cuando encontró el mismo gusano verde que había visto el otro día con Infernape.

—¡Ahí estás! —gritó Barry emocionado, pero el pequeño gusano parecía haber recobrado vida porque salió disparado hacia la terraza, haciendo que todas las cortinas y las hojas que había traído Dawn volaran por la sala.

Lucas y Dawn se cubrieron el rostro, tratando de protegerse ante la intensa luz que tenían frente a ellos. Diferentes puntos brillantes llegaron a Gotter y en un abrir y cerrar de ojos, se encontraron con una figura canina que soltó un rugido potente.

—¿Ese es Gotter? —preguntó asombrado Lucas.

Pero el Pokemón que tenían frente a él, una clase de perro negro con partes verdes, saltó de la terraza y empezó a correr a toda velocidad hacia un lugar prohibido. Dawn gritó aterrada, trató de sacar su Pokebola para regresarlo, pero llegó muy tarde cuando la figura desapareció en el horizonte.

—¡¿Qué están haciendo?! —gritó furioso Barry saliendo a la terraza y al verlos apoyados contra la baranda, el rubio se preocupó—. ¿Me perdí de algo?

—¡Es Gotter! ¡Se transformó en otro Pokemón y salió corriendo! —dijo Dawn alterada.

—¿Evolucionó? —preguntó asombrado Barry.

Su conversación fue interrumpida cuando vieron a Lucas bajar por las escaleras de la terraza hacia la playa y lo siguieron preocupado. El muchacho sacó una Pokebola y liberó a un Mamoswine frente a ellos. El Pokemón colosal cayó sobre la arena levantando pequeñas capas de polvillo y olor a sal.

—Iremos tras él, corrió hacia la ruta 14, —Lucas se acercó a su Pokemón y Mamoswine se inclinó un poco para permitirle que se subiera, Marshadow se mantuvo en su hombro y se sujetó fuerte—. Vamos.

—¡Lucas! ¡No! —gritó Barry—. Le prometimos a la Srta. Cynthia que…

—No me importa, Gotter escapó y tenemos que seguirlo, —Lucas se subió al lomo de su Pokemón y miró a sus amigos—. Iremos juntos y en el peor de los casos, me protegerán, ¿les parece?

Barry no parecía convencido, pero Dawn sacó una Pokebola revelando a su Ponyta que relinchó fuertemente, feliz de recibir tanto sol. Se subió sobre su Ponyta y miró a Lucas a los ojos, asintió determinada y el muchacho sintió que estaban conectados.

—¡UUUGHH! —gritó frustrado Barry liberando un Tauros y a su Staraptor—. La Ruta 14 está llena de niebla, usaré a Staraptor para que use Defog, pero me quedaré pegado contigo Lucas como si fuera un maldito chicle. ¡Si te tratas de separar, te multo!

—Te prometo que me quedaré cerca, —guió a su Pokemón en dirección hacia la Ruta 14—. ¡Vamos!

Llegaron a la entrada de la Ruta 14 y una señorita en la mesa les dijo que no podían pasar. Lucas pensó seriamente en ignorarla, pero Dawn parecía tener otros planes que no involucrara romper la ley y se bajó de su Ponyta con algo en su mano, era el carnet que le dio Mohn.

—Buenos días, vengo por un trabajo con la Fundación Aether, —Dawn rezó que esto funcionara.

La mujer tomó el carnet y lo pasó por una máquina lectora, una luz verde brilló y la de seguridad le preguntó:

—¿Cuál es tu oficio?

—Asistente de Profesor Pokemón, —respondió ella.

—Necesito tu identificación.

La sacó y mientras lo hacía, podía escuchar la impaciencia de Barry y Lucas atrás de ella. Seguían montados en sus Pokemons, por suerte la entrada de la ruta era ridículamente grande.

—Concuerda la información dicha con tu identificación, —dijo la mujer con una sonrisa amistosa, luego miró a Lucas y a Barry un poco extrañada, ellos no parecían científicos—. ¿Vienen contigo?

Dawn instante de pánico, ellos no traían un carnet con ellos, así que dijo lo primero que se le ocurrió:

—Son mis guardaespaldas.

—Oh, ¡claro! —la mujer sonrió creyendo entenderlo todo—. Se les autoriza la entrada, pero tengan cuidado.

Los tres salieron galopando lentamente, sin querer levantar sospechas. Una vez afuera, Barry miró enojado a Dawn diciéndole:

—¿Guardaespaldas? ¿En serio?

—…. —Dawn miró avergonzada al piso—. Entré en pánico.

—Hey, está bien, fue una buena mentira, —le dijo Lucas con una sonrisa, la idea de proteger a Dawn lo hacía sentir como un caballero protegiendo una princesa.

Rápidamente sacudió su cabeza, tratando de dejar esas fantasías atrás.

—Yo jamás sería tu guardaespaldas, —dijo Barry indignado—. Tienes muchas multas acumuladas conmigo y no puedo prestar mi servicio hasta que las pagues.

—No te preocupes, —respondió Dawn enojada—. No pienso pagarlas…

—Sigamos avanzando a pie, —dijo Lucas bajándose de su Mamoswine y regresándolo a su Pokebola, Marshadow se acomodó un poco en el hombro observando sus alrededores.

—Muy bien, —dijo Barry regresando a su Tauros—. Mantendré a Staraptor afuera para que quite la neblina.

Lucas sintió que alguien sujetó su mano y sintió cómo su corazón empezó a rebotar sin control en su pecho cuando se dio cuenta que era Dawn. La chica, quien se veía tan avergonzada como él, dijo apenada:

—Ya sabes, para no separarnos…

Lucas le sujetó la mano de regreso y le sonrió. Esa sonrisa se esfumó tan pronto sintió su otra mano siendo tomada por Barry.

—Buena idea Dawn, —dijo Barry ignorando la cara furiosa de su amigo—. Avancemos juntos…


(Ruta 14)

—Creo que no estás entendiendo cómo funciona esta cosa, —le dijo el desconocido, a esta altura lo había apoyado contra un árbol y se dedicó a patearle la cara—. Si no me respondes, me voy a seguir enojando y si me enojo mucho, te terminaré matando.

Faba tenía tan hinchada la cara que ya no podía ver bien. Lo único que pudo distinguir era una figura alta y un punto rojo brillante en su lado izquierdo de la cara. El desconocido seguía haciéndole preguntas acerca de Aether, teniendo un conocimiento mínimo de cómo funcionaba su tecnología.

—Te lo diré una vez más, —dijo el desconocido con el comunicador de Faba entre sus manos—. Dime cuál es la clave para conectarme con tu superior, solo quiero hablar.

Faba se negó a responderle, Mohn tenía un corazón de oro y estaría dispuesto a hacer cualquier cosa para proteger a sus trabajadores. Faba no quería ceder, no quería que Mohn echara a perder todos sus descubrimientos por salvar a un insecto insignificante como él.

—Oh, te juzgué muy mal Faba, pensé que eras de esos cobardes que harían todo para cubrirse el cuello. Supongo que tú eres un Faba diferente, no eres tan seguro y debes de odiarte a ti mismo. Podría tirarte por uno de los riscos de esta hermosa ruta y si no te importa tirar tu vida, —hubo una amenaza escondida en sus palabras y Faba pensó que lo tiraría por uno de los múltiples barrancos que habían en la Ruta 14. Seguro moriría, pero también habían ríos así que trató de ser optimista al creer posible su supervivencia si se daba el caso.

—Bueno, veamos que tanto odias a tus compañeros de trabajo, —el desconocido chasqueó sus dedos y escuchó un grito, su Cofagrigus apareció frente a ellos con una trabajadora de Aether atrapada entre sus manos espectrales.

Faba reconocía la voz, era una de las ingenieras nuevas del programa de inclusión de la empresa, Wicke la eligió personalmente a pesar de ser la candidata más joven. ¿Acaso había atrapado al resto del equipo como rehenes? Faba se horrorizó cuando vio acercarse otro bulto oscuro hacia la chica atrapada, suponiendo que era Hydreigon.

—Mi Hydreigon está aburrido y sus pequeñas cabezas adoran perseguir carne fresca para entretenerse, —dijo la voz, Faba no pudo ver la forma que el desconocido le quitó el cabello de la cara a la pobre chica que no paraba de llorar, atrapada entre las manos de Cofagrigus—. ¿Qué dices si la lanzo por este risco a ver si Hydreigon la atrapa?

—¡N-no! —gritó la chica con una voz ahogada del miedo—. ¡N-no por favor!

El desconocido caminó hacia la esquina del risco con una sonrisa para observarlo, saboreando cada momento de la tortura con una embriaguez retorcida.

—Calculo… unos veinte metros de altura, puedo ver que hay rocas abajo de esta catarata, con ríos cristalinos dignos de una pintura, una hermosa tumba para una hermosa mujercita…

—¡E-espera! —gritó Faba, trató de levantarse, pero estaba tan golpeado que terminó de nuevo en el piso—. Te daré el código, pero sólo si no le haces daño a nadie.

—Ya estás entendiendo, me alegro mucho, —su voz seguía igual de serena, igual de dulce y llena de algo retorcido que lo aterraba—. Ahora dime, mi querido Faba… ¿cuál es el código para comunicarme con tu superior?

Antes de poder responderle, sintió un algo abajo suyo en el suelo. Un extraño brillo verde apareció en el piso, formando grietas alrededor suyo. Una extraña explosión los sacó volando y para la fortuna de Faba y sus compañeros de trabajo, ellos terminaron a salvo lejos del risco. Cuando el rubio delgado sintió la tierra en su cara, escuchó a varios de sus compañeros llamándolo aterrados.

El desconocido no tuvo tanta suerte y la explosión logró lanzarlo al precipicio. Cofagrigus soltó a la mujer y voló junto a Hydreigon a toda velocidad hacia el fondo de la catarata para salvar a su amo.

Faba sintió que alguien empezó a tocarle la cara y sintió un trapo en su cabeza, reconoció las voces de los trabajadores.

—¡Está sangrando mucho! —Faba reconocía esa voz, era el técnico que había regañado hace unas horas por no haber guardado bien el equipo—. ¡Llamen a emergencias!

—¡No están funcionando los comunicadores! —Faba reconoció también esa voz, era la asistente del técnico—. ¿En dónde están las bengalas?

—¡Hay que salvarlo! —era la voz de la ingeniera, Faba agradeció a Arceus que estaba a salvo la muchachita—. ¡Tenemos que salvarlo!

Su equipo parecía estar bien, ¿en serio estaban haciendo tanto para ayudarlo? Jamás pensó que se preocuparían tanto de él, no tenían razón para hacerlo, Faba sabía que era alguien insoportable y no trató a nadie con dignidad.

—¡Busquen las bengalas! —gritó otro.

—¡No las encuentro!

—¡Sigan buscando!

Toda su vida, Faba trató a los demás como lo habían tratado a él de niño: con rencor, desprecio y sin amor. Se dio cuenta, desde muy temprana edad, que la única manera que lograba ser respetado era cuándo se imponía ante los demás. Era un camino solitario, pero era uno que lo llevaría a la gloria… aunque terminara perdido entre su propio egocentrismo y orgullo prejuicioso.

¿Por qué ahora se arrepentía de eso? ¿Por qué sentía lágrimas caer de sus ojos? ¿Por qué estaban todos aquí, frenéticos y desesperados, tratando de salvarlo cuando claramente no valía la pena?

¿Se podía salvar a alguien tan perdido como él?


Las cosas pasaron tan rápido que el desconocido no fue capaz de registrar bien lo que había pasado, pero su Hydreigon logró atraparlo antes de caer sobre la superficie rocosa que sobresalía del río. Furibundo, levantó las capas de cabello verde que le cubrían la cara y encontró un Pokemón canino gruñéndole fuertemente, parado sobre una de las rocas que salían del río.

—¿Pero qué tenemos aquí? —dijo el desconocido furioso—. ¿Una rata que está interfiriendo con mis planes?

El Pokemón era un guardián de la tierra, una criatura capaz de reconocer cualquier peligro que lo rodeaba. Todos los humanos eran iguales y este era tan podrido como el resto. Aunque conociera al pequeño grupo que le permitió descansar y lo nombraron como Gotter, no cambiaba su opinión respecto a los humanos.

Y al que tenía frente a él, una figura despreciable con Pokemons esclavizados, solamente lo convencía más: tenía que detenerlo. Tal vez no estaba tan recuperado como hubiese querido y no había encontrado las células suficientes para estar mejor preparado, pero no importaba, porque no había tiempo cuando la tierra estaba en peligro. El desconocido se bajó de su dragón a la orilla del río y lo señaló furioso:

— ¡Te ahogaré con tu propia sangre! ¡Cofagrigus! ¡Hydreigon! ¡Mátenlo!

Ambos Pokemons se lanzaron a atacarlo y otra explosión verde iluminó la ruta.


—¡Vino de allá! —gritó Barry señalando hacia una dirección con neblina sin soltarle la mano a su amigo, su Staraptor movió sus alas moviendo las densas capas blancas frente a ellos.

—¿Estás seguro? —preguntó Dawn—. No vi nada.

—Les juro que vi algo brillante de color verde en esa dirección, —dijo Barry guiando al grupo sobre un puente—. Vamos.

Lucas se sentía incómodo de tener que caminar con dos personas sujetando su mano… no, honestamente le incomodaba tener a Barry agarrándolo de la mano como si fueran niños otra vez. Se preguntó si se enojaría mucho el rubio si le pidiera a Marshadow que se lo cortara con algún ataque, quería tener solamente la mano de Dawn.

—Quién diría que Gotter fuese capaz de cambiar formas, —dijo Dawn preocupada—. Espero que esté bien.

—Seguro lo está, —le respondió Lucas—. Pero para estar seguro, iremos…

Marshadow saltó de su hombro alarmado y Staraptor soltó un chillido fuerte. El trío vio cómo varias explosiones se asomaron por los árboles y rápidamente corrieron a buscarlo. Barry lo soltó finalmente, pero tanto Dawn como Lucas se negaron a separarse.

Encontraron un río en donde estaba Gotter, todavía en su figura canina misteriosa, peleando contra un Hydreigon y un Cofagrigus. Estaba en problemas, pues lo tenían rodeado y Hydreigon no dejaba de morderlo sin piedad al mismo tiempo que Cofagrigus lo sujetaba violentamente.

—¡Gotter! —gritó aterrada Dawn.

Pero Lucas y Barry saltaron a la acción.

—¡Marshadow! ¡Sucker Punch! —gritó señalando a Cofagrigus.

—¡Staraptor! ¡Close Combat! —gritó señalando a Hydreigon.

Ambos saltaron al ataque y el Pokemón sarcófago se alejó adolorido después de un golpe brutal. Hydreigon logró evadirlo, pero por lo menos habían conseguido que se alejara de Gotter. Dawn rápidamente sacó su Pokebola y lo regresó, agradecida de tenerlo a salvo.

Entre los árboles del bosque, Dawn pudo distinguir una figura alta quien parecía humano, un destello brillante reveló a un Bisharp y la chica supo que seguramente era el entrenador de los otros dos Pokemons.

Estaba jugando sucio.

—¡Ponyta! ¡Fire Spin! —Dawn lanzó su Pokebola y dicho Pokemón saltó a la batalla pegándole al Bisharp que trató de atacar a Staraptor por detrás.

El vórtice de fuego atrapó a Bisharp y tanto Barry como Lucas sonrieron ante la vista.

—¡Muy bien Dawn! —gritó Lucas.

—¡Nada mal para una ñoña! —agregó Barry.

—¡Su entrenador! ¡Está allá! —señaló Dawn hacia unos árboles al otro lado del río.

Ambos adolescentes siguieron la dirección que apuntaba y también distinguieron la silueta, pero antes de poder hacer algo, Hydreigon disparó un Dragon Pulse tan potente que casi les pegó, Lucas se lanzó sobre Dawn para quitarla del camino y Barry logró esquivarlo con un salto.

—¡Está loco! —gritó Barry enojado levantándose—. ¡Staraptor! ¡Apunta a la base de las alas!

Así el ave, con su velocidad impresionante, voló hacia el dragón y usó Close Combat, un golpe crítico que logró lanzarlo al agua. Bisharp se liberó del vórtice y saltó para atacar a Staraptor, pero Marshadow apareció de las sombras y Lucas gritó:

—¡Rolling Kick!

—¡Ayúdalo con Ember! —agregó Dawn.

El primer golpe de Marshadow falló, pero Ponyta logró pegarle con la pequeña flama. No le hizo mucho daño, pero fue lo suficientemente fuerte para distraerlo y Marshadow aprovechó la oportunidad para lanzar otra ronda de patadas.

Bisharp salió disparado ante el poder del Pokemón sombras y Heidragon salió del agua de río con un rugido potente.

—¡Juntos! —gritó Lucas—. ¡Marshadow!

—¡Ponyta!

—¡Staraptor!

No necesitaron intercambiar comandos, sus corazones eran uno y todos supieron lo que tenían que hacer. Marshadow saltó para darle un Sucker Punch e interrumpir al ataque de Hydreigon, Ponyta lo atrapó en un vórtice de fuego para detenerlo y Staraptor se lanzó con todas sus fuerzas restantes para usar Close Combat.

Hydreigon cayó vencido y cuando se prepararon para luchar contra el resto, notaron que la silueta regresó a dos de sus Pokemons dejando a Cofagrigus afuera. Dicho Pokemón empezó a formar pequeñas flamas y las lanzó por todos sus alrededores.

—¡Es Will-O-Wisp! —gritó Dawn.

Sus Pokemons lo evadieron demasiado fácil y Lucas le pareció raro, pero pronto se horrorizó cuando se dio cuenta que ellos no eran el objetivo: varios árboles se envolvieron con llamas.

—¡Maldición! —gritó Barry sacando a su Floatzel—. ¡Fuego!

Dawn y Lucas asintieron, rápidamente sacando a sus propios Pokemons. Lucas sacó a su Vaporeon y Dawn sacó a Empoleon y Snorunt.

Trató de buscar al desconocido, pero este había desaparecido entre el humo del incendio forestal. Los tres trabajaron juntos y lograron contenerlo rápidamente, incluso el pequeño Pokemón bebé fue útil con sus ataques tipo hielo.

—¿Está Gotter bien? —preguntó preocupado Lucas.

Dawn ya estaba buscando entre su bolso una pócima y liberó a Gotter de su Pokebola, dicho Pokemón seguía teniendo la forma canina de antes y ahora les gruñía enojado. Estaba lastimado, con raspaduras profundas que mostraban un líquido verde saliendo de sus heridas.

—Esto te va a doler, perdón, —dijo Dawn aplicando la medicina, Gotter soltó un gruñido enojado y sus dos amigos se preocuparon por la seguridad de la chica.

Pero Dawn no parecía estar asustada, estaba demasiado ocupada atendiendo sus heridas.

—No sé por qué huiste así o quién te estaba atacando, —Dawn terminó de vendarlo, no había logrado detener la hemorragia pero por lo menos lo había desinfectado—. Pero soy tu entrenadora y quiero protegerte. No te escapes así, por favor…

El Pokemón dejó de gruñir y una extraña luz empezó a rodearlo. Los tres adolescentes miraron fascinados la escena, esperando encontrar una nueva evolución. Para su sorpresa, encontraron al mismo Gotter de antes: un pequeño gusano enclenque que se veía agotado. Por lo menos no tenía las heridas de antes y Dawn recogió las vendas manchadas con curiosidad.

—¿Qué fue eso? —preguntó Barry—. ¿Revirtió su evolución?

—Creo que es su forma original, —Dawn miró pensativa a su Pokemón, por lo menos ya no estaba herido—. ¿Un mecanismo de defensa?

Lucas miró fascinado a Gotter y sintió un extraño cambio en él, ya no imanaba el enojo con el que lo habían encontrado y parecía aliviado de estar ahí con ellos. Antes de poder indagar más la cuestión, una enorme luz roja se expandió arriba de ellos con una fuerte explosión.

—Es una bengala, —dijo Dawn alarmada—. ¡Alguien está en peligro!

El muchacho se frustró, no tenían ni un momento para descansar pero definitivamente algo serio estaba pasando.

—Vamos a revisar.


Notas del Autor: Amo/odio como mi cabeza puede estar sin inspiración por varios meses, pero luego escribo dos capítulos en un mes sin problemas jaja No creo que lo repita, pero por lo menos estoy muy feliz con este capítulo. Espero que lo hayan disfrutado y muchas gracias por leer :) me encanta leer sus comentarios que me motivan a seguir escribiendo.