Isagi estaba en shock, no sabía ni tan siquiera cómo reaccionar, él siempre había anhelado eso: alguien que se quisiera enlazar con él, y ahora que estaba ocurriendo parecía irreal. Sin embargo, justo como lo había hablado con Hiori, él no planeaba hacerlo aún -Kaiser, yo- intentó responder, pero fue interrumpido por su pareja.
-De esa manera estarás seguro aquí dentro, ningún alfa querrá hacerte algo, es una manera de protegerte- indicó -E-es cierto eso, pero Kaiser... si nos enlazamos sufriremos de ansiedad por separación y eso podría afectarnos a ambos en nuestro rendimiento como jugadores- respondió el omega excusándose un poco.
-En eso tienes razón- el alemán se encontraba intentando hallar la mejor solución. -Mira, no te preocupes por eso en estos momentos, ya todos aquí dentro saben que soy un omega, y además de eso hay muchas medidas de seguridad aquí dentro, tan solo debo mantenerme alerta y todo estará bien- respondió el contrario sujetando con fuerza su mano para inspirar confianza.
-Pues eso haremos por ahora, pero Yoichi, prométeme que nos enlazaremos cuando salgas de este lugar, ya que cuando seas libre podríamos vivir juntos- propuso levantando la mano de su pareja para besarla. Isagi se sentía muy halagado y feliz de ser así de amado, justo como él siempre había soñado.
-Está bien, eso está bien- respondió sonriendo con unas pequeñas lágrimas queriendo escapar de sus ojos. El alfa se sentía como el hombre más feliz del mundo, ahora que su pareja había aceptado procedió a sacar de su mesita de noche una pequeña caja -Toma, es una muestra de nuestra promesa y de mi amor hacia ti- un anillo reluciente apareció al abrir dicha cajita.
Era una alianza simple en color plata, ¿de dónde había sacado algo así? -Seguro te preguntas de dónde lo saqué, pero lo que no sabes es que los jugadores invitados tenemos ciertas libertades, y podemos pedir lo que queramos del exterior- dijo orgulloso.
Isagi estaba anonadado con toda la situación, era casi como si le estuviera proponiendo matrimonio, tomó el anillo y lo apreció por unos momentos antes de insertarlo en su dedo. -Es muy bonito... gracias- respondió besando a su enamorado.
Un par de meses había transcurrido, Isagi utilizaba sus puntos obtenidos por sus goles para tener acceso a su celular y de esa manera poder comunicarse con su casi prometido. Ya prácticamente todos dentro de Blue Lock habían visto a Isagi portando un anillo en su dedo.
Rin y él no habían vuelto a cruzar palabra fuera de la necesaria, ya que eran compañeros de equipo, el alfa simplemente mantuvo su distancia tal y como se le había solicitado, más ahora que Isagi había vuelto a liberar sus propias feromonas debido a la ausencia de su pareja.
El mundial sub-20 se avecinaba, pronto estaría terminado el proyecto y él sería libre. Kaiser también participaría en dicho mundial, por lo que podrían verse durante el mismo.
Isagi a veces se sentaba y observaba aquel objeto que decoraba su dedo, y pensaba mucho al respecto, le parecía asombro ver todo lo que había ocurrido en los últimos meses y en ocasiones temía por su futuro. Sin embargo, con los duros entrenamientos encima no podía pasar mucho tiempo pensando en esas cosas.
A pesar de eso, aún en ocasiones pensaba en Rin y las cosas que ocurrieron con él, y se preguntaba que habría sucedido si las cosas hubieran sido diferentes, pero nada más. Él sabía que quería estar con Kaiser, por eso lo había elegido.
El mundial había dado inicio, en los primeros dos partidos Japón había resultado ganador. Ahora correspondería el tercer partido, contra España, equipo en el cual jugaría el alemán, ya que había sido reclutado por ellos gracias a sus jugadas dentro de Blue Lock.
El partido se estaría jugando en Estados Unidos, por lo que el equipo japonés se estaba quedando allí por unos días. -¡Qué emocionante!- exclamó Bachira, uno de los jugadores de la selección japonesa -¿no estás emocionado Isagi?- preguntó.
Bachira e Isagi eran compañeros de cuarto en el hotel donde se estaban hospedando -Claro que sí, después de todo España es de los mejores equipos del mundo- respondió mientras desempacaba sus cosas. Ciertamente, el omega se sentía emocionado de poder enfrentar a tal nivel de equipo, pero también era porque en la noche se reencontraría con su alfa.
-¿Entonces hoy también llega el equipo español?- el beta era muy curioso, y estaba sumamente interesado en sus oponentes -Sí, alrededor de las once deberían estar aterrizando, se quedarán en el hotel de al lado por si quisieras ir a saludar- propuso Isagi en modo de broma.
-¿¡En serio!?, ¿será qué Kaiser podría presentarme a sus compañeros?- preguntó seriamente -Ehh... no lo decía en serio- respondió Isagi rascando su mejilla. Entonces de pronto la puerta de su habitación fue golpeada.
-Yo abro, debe ser alguno de los chicos- dijo Isagi dirigiéndose a la puerta, entonces detrás de ésta estaba un atractivo alfa alemán quien sostenía un ramo de rosas azules. Sus rubios cabellos habían peinados hacia atrás y su vestimenta estaba compuesta por una camisa de vestir negra con los botones superiores abiertos, dejando entrever parte de su sensual tatuaje.
Los ojos del omega se iluminaron, ya que no esperaba ver a su alfa hasta la noche -Hola cariño- dijo sonriendo y ofreciendo a su amado aquel ramo de rosas azules, Isagi por su parte le abrazó con fuerza y le proporcionó un beso.
Kaiser se percató de la presencia del tercero -Así que tenías compañía, lo siento- dijo disculpándose con Bachira quien tuvo que presenciar dicha escena romántica. El omega tomó el ramo de rosas y disfrutó de su aroma.
-¿No llegabas hasta las once?, apenas son las siete- dijo el más bajo -Fue una mentirilla para poder sorprenderte- dijo Kaiser besando de nuevo a su novio, el beta estaba empezando a sentir que los interrumpía así que decidió dejarlos a solas -Iré a la habitación de Chigirin por ahora, diviertánse- dijo despidiéndose.
-Pasa- dijo el omega tomando de la mano al contrario, mientras que la puerta se cerró. Había pasado un tiempo desde la última vez que habían tenido sexo, así que ambos estaban hambrientos.
El omega sentó al contrario en su cama, para posteriormente sentarse él sobre sus piernas mientras le besaba apasionadamente -Veo que me has echado de menos- dijo de manera entrecortada el más alto mientras recorría con sus manos el delgado cuerpo de su amante.
-Cállate- ordenó el menor jalando sus cabellos -sí... te eché de menos- dijo posteriormente. Kaiser estaba feliz de ver que su omega había cumplido con su parte de cuidarse y no estar con ningún otro alfa durante su ausencia.
Se notaba en su aroma y en su deseo. También estaba feliz de ver que su pareja portaba el anillo que le había regalado, no podía esperar para pasar el resto de su vida a su lado. El omega desabrochó la camisa del contrario dejando todo su torso al desnudo, sus miembros se empezaron a rozar y el calor invadió la pequeña habitación.
Kaiser procedió a quitarle su camisa al omega, su piel era tan suave como la recordaba, cierto era que no había pasado muchísimo tiempo desde la última vez, pero es que se había sentido como una eternidad.
-Me encantas Yoichi, te amo- dijo mordisqueando las clavículas del contrario.
-¡AHHH!- gritó el omega retorciéndose de dolor -¿¡Qué pasa!?- preguntó asustado el contrario -¡N-no sé!, pero aléjate- exclamó cayendo en el suelo y extendiendo su brazo para que el otro mantuviera su distancia.
-Pero Yoi- fue silenciado por la orden de su pareja -¡Déjame, no me toques!- Isagi estaba sintiendo un fuerte dolor en todo su cuerpo, un dolor jamás experimentado, además de eso estaba sintiendo un fuerte rechazo por su pareja.
-¿Qué estás haciendo con tus feromonas?- preguntó cubriendo su nariz -¡Nada!, solo las estoy impregnando en ti para tranquilizarte- respondió asustado.
-No lo hagas... podría vomitar- respondió el menor realizando un gesto de disgusto -tengo muchas náuseas ¡para!- él no comprendía que estaba sucediendo, si tan solo hace unos momentos deseaba tanto a ese hombre.
Su cuerpo le estaba rechazando por completo, sus feromonas no olían como de costumbre, era un olor muy molesto y desagradable "¿podría ser qué esté embarazado?", pensó "no, de ninguna manera, nos cuidamos bien y además de eso no lo hicimos durante mi celo, la probabilidad no es cero, pero no lo creo. Además de que ha pasado algún tiempo desde que no nos veíamos, si lo estuviera ya tendría algo de barriga, ¿no?".
-¿Qué está pasando Yoichi?, solo quiero ayudarte- suplicó el alfa, después de un pequeño silencio comprendió lo que estaba sucediendo -no me digas…- enfadado tomó con agresividad al omega y lo puso de espaldas ignorando sus advertencias de mantener distancia.
Al ponerle en dicha posición se pudo percatar de lo que sospechaba y tanto temía, el omega tenía en su nuca una pequeña mancha de vinculación. Isagi se había enlazado a otra persona.