General

—¡¿Cómo que los nuevos ya están aquí?! —la rubia cerró su carpeta—¿Por qué no me avisaron?

—También fue una sorpresa para nosotros, Tema. —la subjefa del grupo trataba de calmar a la rubia.

—¿Dónde están?

—En la sala de delegados. —se aproximaban ambas chicas por el pasillo de dirección.

Al llegar a la habitación, había 5 chicos sentados, pero al momento en que se abrieron las puertas su atención se fue directo a la rubia recién llegada, algo que le molestó a la pelirroja quien hace unos minutos atrás era el centro de atención de esos chicos.

—Perdón. —la rubia de ojos aguamarina entró a la habitación sin mirar a nadie más.

—Bien… —Tayuya se encontraba notablemente molesta por la interrupción.

Siempre que llegaba ella se robaba la atención. No entendía por qué, no le veía lo especial.

—Como decía, de parte de la escuela de Konoha, les queremos dar la bienvenida. —una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Muchas gracias. —sonrió de igual manera el único rubio de los cinco.

—Esperamos no haber sido inoportunos a nuestra llegada. —dijo el chico con la piel más blanca.

—De hecho, sí lo fue, ¡pero no se preocupen!, todo bien. —habló la pelirroja, tratando de verse amable.

—Discúlpenos, pero nuestro tutor nos había dicho que ya había hablado con la señorita directora. —la voz del pelinegro se hizo sonar.

—Debe de haber un error ya que no nos avisaron nada de todas maneras. —soltó una pequeña risita—Pero ya les dijimos, no hay problema.

—Ahora pueden retirarse. —un peligris de ojos cafés dio por acabada la reunión, dejando ir a los cinco chicos.

Cuando los demás jefes de grupo se disponían a volver a sus actividades, una pelirroja se le acercó a la rubia.

—Muchas gracias por tu presencia, Tema—la voz de Tayuya le resultaba un tanto insoportable—. Nos hiciste quedar mal y con los de intercambio ahora.

—Oye, me dijeron que también se acababan de enterar, así que no fui la única, Tayuya.

—Muy a tu conveniencia no fue tu culpa, ¿no?

Las dos chicas se pusieron firmes, una frente a la otra, mirándose a los ojos.

—Chicas, tranquilas. —de repente alguien se había puesto en medio de estas—A todos nos tomó por sorpresa.

—No la defiendas, Shira.

—Basta Tayuya, —el chico de cabellos grises se quedó mirando por pocos segundos a la pelirroja de su lado derecho—y mejor ve a seguir monitoreando los pasillos, eso se te da muy bien.

La mencionada trató de retar con la mirada al chico, pero, aunque lo venciera él seguía estando por encima de ella.

Suspiró con pesadez. —Bien, lo haré. —giró los ojos y salió de la habitación.

—Gracias de nuevo, Shira. —agradeció la rubia.

—No tienes porqué, conozco muy bien el temperamento de mi hermana.

—Pobre de ti que la tienes que aguantar tanto aquí como en casa. —por un momento se arrepintió de haber dicho eso.

Pero en respuesta hizo reír al chico.

—Tienes razón.

Ver la sonrisa de Shira provocaba algo en la rubia, algo que no sabía cómo describirlo.

¿Cosquillas? ¿Emoción? No sabía cuál era la palabra.

—Bueno, es momento de ir a casa, ¿quieres que te acompañe?

La pregunta hizo sobresaltar un poco a la Sabaku.

—No debes porqué, ¿qué hay de tu hermana?, todavía no sale de clases.

—Ella sabe cómo llegar a casa, no me necesita. ¿Entonces?

—Bueno… —sonrió internamente.

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Capítulo 4. Quemados. (parte 1)

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Matsuri

—¡Formen equipos, hoy jugaremos quemados!

«No, por favor…»

—Oye, no te pongas así, se te fueron todos los colores de la cara. —me dijo Karin.

—Perdón, no lo puedo evitar…

Me entraba un miedo siempre entrar a la clase de educación física, no me gustaba formar equipos que fueran más de dos personas y más en esta clase, ya que nadie quería estar conmigo.

—¡Gaara, sé conmigo!

—¡No!, él estará en mi equipo.

—Nos habías prometido estar con nosotras, Gaara.

A lo lejos veía que tres diferentes grupos de chicas se peleaban por ver quién se quedaba con el pelirrojo.

—Pobre chico, se nota que no la está pasando bien. —Karin miraba hacia la misma dirección que yo—Pero no es nuestro problema. —se encogió de hombros y dio la vuelta.

—¿A quiénes crees que nos pondrán como integrantes? —le pregunté, haciendo lo mismo.

—Puede que a las mismas chicas de siempre, aunque no quieran.

El silbato de la maestra volvió a sonar.

—Bien, ahora que tienen sus equipos, les pido que todos se pongan a mi derecha.

Todos nos mirábamos confundidos, pero muy pronto captamos lo que íbamos a hacer.

«¿Por qué hoy?»

—¿Contra quién será? —le pregunté a Karin.

—Espera… —su mirada la tenía fija en la puerta del gimnasio—Oh…

—¡¿Contra quién es?! —susurré desesperada, los nervios me consumían.

Pero mis dudas fueron resueltas al divisar a 3 cabelleras conocidas.

«¡Con ellas no!»

Entre todos los grupos que había en la escuela tenía que ser el de esas tres…

Hotaru, es un año mayor que todos los de esta generación, pero reprobó el segundo año, por lo que lo está recursando, eso no es lo que me da miedo, sino que es toda una hipócrita, finge ser buena niña, pero dentro de la escuela eso es completamente diferente.

Lori, aunque es entre todas la menos conflictiva, eso se da porque prefiere que los demás hagan las cosas, no le gusta ensuciarse las manos.

Y, por último, el foco rojo andante, Sara, la cabeza del grupo. Recientemente se había esparcido el rumor de que Karin se había acostado con Genji, el ex de Sara cuando todavía andaba con ella, pero sólo fueron rumores malintencionados por parte de su grupo de arpías.

Aunque también es muy hipócrita de su parte el andar fingiendo que de verdad le importaba su relación con Genji, pues se le veía en todos lados al lado de Juugo, casi persiguiéndolo.

—¡Pongan atención! —la maestra llamó la atención de todos—Les asignaré a cada equipo un número, dependiendo del número que salga se enfrentarán, 2A y 2B, prepárense.

Genial, y todavía no teníamos el equipo completo Karin y yo.

—La maestra nos regañará. —me crucé de brazos.

—Tranquila, enana, siempre pasa que nos faltan integrantes, se solucionará. —Karin hizo una pequeña pausa—¿O acaso quisieras estar como aquel tipo?

Se refería al pelirrojo nuevo, quien seguía estando a disputa por aquellas chicas.

—¡A ver!, ¡deténganse! —la maestra separó al pelirrojo de aquellas—Los equipos son de cuatro integrantes, ustedes están muy bien así sin él.

Las quejas de estas no se hicieron esperar, pero la maestra ya había sido clara.

—Veamos…

La mirada marrón de la maestra recorrió todo el gimnasio en busca de algún equipo que le faltara a alguien, hasta que dio con nosotras.

—Chicas, es su día de suerte, reciban a su compañero por toda la clase. —nos lo fue a entregar como si fuera un niño pequeño.

Nosotras nos quedamos mirando la una a la otra, sin saber qué decir.

Pensé que iba a decir algo aquel chico, pero no, simplemente nos dio una mirada rápida a las dos y se volteó, dándonos la espalda.

—Mmm, pero sigue faltando alguien con ustedes… —miró a todos los lados buscando otra persona—¿Dónde estará esta chica…? ¡Oye!

Llamó la atención de una castaña con chonguitos, quien alzó la mirada.

La maestra le hizo una seña para que viniera.

—Que bueno que estás aquí… ¿Tara?

—Tenten…

—Exacto. —le dedicó una sonrisa—Este será tu equipo por el día de hoy.

—Pero- —fue interrumpida.

—Ya sé que no es tu grupo, pero ya están todos completos, sólo faltas tú y a ellos les falta un integrante, úneteles.

La castaña no le quedó de otra mas que asentir y dirigirse con nosotros.

—No puede ser.

—¿Cómo lo pudo poner con esas… perdedoras?

—Pobrecito, veo su cara que la está pasando muy mal.

—Qué desperdicio.

Los comentarios no se hicieron esperar.

Me sentía incómoda, todas lo estábamos, apuesto que hasta él, más que nada, estar en un equipo de puras mujeres en deportes.

Minutos después, ya todos teníamos un número, nos enfrentaríamos con 2B, siempre que pasaba esto nada salía bien.

Los cuatro estábamos en una esquina del gimnasio, esperando nuestra hora, Karin estaba sentada a mi lado, como siempre, no se le veía preocupada, era como si nada pasara, la castaña estaba sentada en el piso, apoyando su cabeza a sus piernas, se le veía cansada, sin muchas ganas, y como último, él estaba de pie, como si monitoreara la cancha, siempre con su ceño serio.

—¡Segundo "A", equipo nueve! —todos nos levantamos y pusimos atención, era nuestro turno—Con… ¡Segundo "B", equipo 3!

Sentí que algo me heló completamente la sangre. Iba a ir contra el equipo de Sara y compañía, las cuales también tenían un chico con ellas, un tipo pálido que nunca había visto antes.

La maestra terminó de colocar una serie de varios balones en una línea horizontal, cada equipo estaba de un lado de la división.

—Un paso adelante algún representante del equipo.

Llegó el momento de ver quién iniciaba el juego.

De ellos dio un paso adelante Sara, como era de esperarse, cuando Karin iba a hacer lo mismo se vio interrumpida por el pelirrojo, sin vernos a las demás.

—Vaya, con que tienen a uno de los nuevos en su equipo también. —Sara le dio una rápida mirada a Gaara, de arriba abajo con una sonrisita—Nada mal. Pero lástima que perderán aún así.

La mirada de la castaña y de Sara se encontraron.

—¡Miren!, pero si también tienen a la inútil de Tenten, aw, querido—se refería a Gaara—, lo siento mucho por tu primera humillación.

—¿Puedes dejar de hablar como si esto fuera una guerra en serio? Estamos en la clase de educación física, no te lo tomes personal. —respondió Karin, sus ojos estaban puestos en los ojos violeta de Sara.

—Tú hablarás cuando yo te lo diga, zorra.

—¡Chicas! —la maestra se puso en medio de las dos pelirrojas—No es hora de peleas, compórtense.

Karin volvió a su postura habitual mientras que Sara portaba una sonrisa triunfadora en el rostro.

Otra de las cosas que tenía Sara era que fuera casi intocable, esto por su padre quien era el mayor donador a la escuela desde que Sara está, cualquier queja que ella tuviera sea maestros o alumnos y no estuvieran de su lado, su padre podía quitar ese apoyo.

—Decidan ahora.

—Luna. —habló Sara, siempre elegía la luna y siempre salía a su favor.

—Sol. —no nos quedaba de otra.

La maestra Mitarashi alzó la moneda al aire y la atrapó, poniéndola en la palma de su mano.

—Sol.

¿Nosotros?

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Continuará…