Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.
Hola, ojalá sea de su agrado la historia.
Scorpius puso mala cara al ver a su mejor amigo sin camisa, que le gustaran los hombres, no hacía que disfrutara ver a todos con el torso desnudo, y su mejor amigo era el claro ejemplo de que no todos los varones eran dignos de mirar, si fuese James quien estuviese medio desnudo, sacudió la cabeza, alejando esa imagen de sus pensamientos.
—Así que, ¿a qué colacuerno le agradezco tu visita? –Sonrió Albus.
—Esto es un asco, las cosas nunca cambian contigo, ¿no es así? –Puso mala cara.
—Deja de criticar, no todos tenemos sirviente obseso con la limpieza que deje todo rechinando de limpio –gruñó.
—Pues yo tampoco –se encogió de hombros el rubio.
—Oh, vamos, que te lo folles no le quita el título de servidumbre –Albus observó a su amigo sobre su hombro - ¡Oh, no es cierto! –Chilló divertido –Es que tú y el señor perfecto terminaron, dime, ¿ya te mandó a la mierda por el nuevito? –Se burló.
—No sé de qué hablas, yo lo dejé a él.
—¿Y por qué motivo? Hasta hace cinco minutos eran la pareja más enfermamente feliz sobre el planeta –elevó una ceja.
—Solo pasó, no es la gran cosa –se sentó en el sofá, después de hacer que un par de prendas de dudosa procedencia levitaran y las colocara en otro lado.
—Eres un exagerado –Albus agarró las prendas y las dejó en el suelo al otro lado del lugar.
—Un poco de orden aquí, no vendría mal, aunque no sea hecho por un obseso.
—No vas a desviar el tema, quiero que me cuentes todo, no creo que de la nada te levantaras un día y decidieras tirarlo a la basura, como tantos años te he dicho que lo hagas, ¿qué pasó? ¿Tiene que ver con Violet Zimmermann? –Elevó una ceja.
—No, no lo tiré en la basura –frunció el cejo –simplemente… bueno, entendí que necesito algo más que lo físico, ¿sabes?
—Ajá, no, la verdad es que no –aceptó –el imbécil de mi hermano te regala flores, te hace la cena/desayuno/comida, te lleva fuera de cita, te toma en cuenta para cada decisión, así que no, dime ¿qué va más allá que no te da?
—Oh, estás hablando bien de él –se burló Scorpius.
—Bueno, que lo deteste, no hace que no acepte que el maldito retrasadito se comporta como una persona decente –se encogió de hombros –así que dime.
—Que haga esas cosas, no significa que las hace porque me ama, una vez me dijo, que él hace las cosas porque puede, si sabe que eso hace feliz a alguien, como bailar con Lily cuando era una niña.
—Oh, dices que quieres que a cada rato te esté manoseando frente a todos, y que te diga que te ama, cuando claramente te dice amor, vaya, sí, tu relación es complicada.
—Ya suficiente tengo con Alex, estando de su lado, eres mi mejor amigo, está de mi lado, maldito –le aventó un cojín.
—Es complicado estar de tu lado, Scor, y mira que estoy hablando de James Sirius –se burló –mi antítesis por completo, mientras él es amoroso, yo solo… follo a la tipa que me guste y adiós, nada de amor, nada de citas, nada de cositas lindas –puso mala cara –él es decente, de nosotros tres.
—No metas a Lily –gruñó.
—Vamos, es mi hermana, pero se embarazo de un tipo y dejó que otro…
—Estás al tanto de lo ocurrido con Lily –soltó enfadado Scorpius.
—Lo lamento, pero no le ocurrió nada que no fuese consecuencia de sus propios actos irresponsables –suspiró –pero bien, mejor dime que ya te cansaste de follar con él, y quieres falo nuevo –sonrió.
—Claro que no –soltó ofendido Scorpius.
—Entonces, ¿es simple casualidad que esto pasara cuando llegó a tu vida un James normal?
—¿Un James normal? –Elevó una ceja.
—Alper –se burló –misma estatura o más o menos –hijo un ademán con la mano –ojos azules, moreno, en forma, auror, otro hetero que voltear –se burló.
—James no es hetero –le recordó.
—Pero cuando te empezó a gustar no lo sabías ¿o sí?
—Lo vi ser besado por otros, y no opuso resistencia a ello.
—Es James, no significa realmente nada, si le pides lo toma literal y lo hace ¿recuerdas? Un simple, hey, quédate ahí, déjame besarte, lo haría –sonrió –con solo decirle, quiero que me digas que me amas seguido, lo solucionarías.
—Para ti todo es muy sencillo, ¿no es así?
—No te enfades, sé que es algo que no tendrías que solicitarle a tu pareja, pero… aceptaste el defecto de fábrica –informó –nadie te engañó, como dije de Lily, lo mal que la estás pasando, no es nada más que consecuencia de tus actos.
—Ya –puso los ojos en blanco.
—Por otro lado, Violet no quiere verte, le dije que tenías asuntos serios que tratar con ella, y dijo que usaras tu dedo medio y te lo ensartaras en… ¿anoche pasó algo más después del caldero? –Cuestionó.
—Vaya forma de cambiar de tema –elevó una ceja divertido Scorpius.
—Lo siento, es que… no encuentro unas cosas que traje de Etiopía –se encogió de hombros –y no he dejado que nadie más que Tom haga la limpieza de este cuchitril.
—No, no cogiste con nadie –le informó.
—Bien, entonces tendré que ver si lo dejé en otro lado –suspiró.
—Dijiste que vas a quedarte en Londres.
—Lo haré, estoy viendo un par de apartamentos.
—Creí que tus padres les darían un apartamento o casa, a cada uno de ustedes.
—Sí, pero realmente nunca quise algo así de ellos –se encogió de hombros –puedo rentar uno a mi gusto, si en algún momento decido regresar a Etiopía o irme a otro lado, no será complicado.
—Bastardo, te puedes largar en cualquier momento, que envidia.
—Dile no a las relaciones serias, y podrás hacer lo que quieras, mientras el trabajo te lo permita, claro.
—No tengo trabajo –le recordó.
—Oh, sí, vives de otros hombres, ya sea tu padre o mi hermano.
—M—
Alper Kaplan observó a James, tenía un par de días extraño, no había querido preguntarle ya que no era de los que se metían en asuntos que no le interesaban, pero el castaño realmente le interesaba, así que suspiró, se recargó en su silla y observó al hombre con el cejo fruncido, mientras sus ojos iban de un lado a otro buscando algún error en su informe.
—Intenté, no meterme –informó, haciendo que el castaño levantara la vista hasta él –pero realmente tu humor raro, me inquieta, ¿qué pasó?
—Sé que puse un número que no era, pero no lo encuentro –informó.
—No hablo del informe –sonrió –hablo de lo que te tiene tan extraño estos días ¿todo bien en casa?
—¿En casa de quién? –Elevó una ceja –mi casa la tuya, la de mis papás…
—En tu casa –sonrió.
—No lo sé, no he ido a mi casa por días –se encogió de hombros.
—Oh, ¿te peleaste con Scorpius?
—No, él me dejó –suspiró dejando la pluma por primera vez en horas.
—Te dejó –repitió sorprendido –pero… ¿por qué haría algo tan estúpido? –Elevó una ceja –digo, marcó mucho su territorio cuando me conoció, diciendo que eras de él y las cosas iban a ser así por siempre, casi-casi dijo, no comprendo por qué te dejaría.
—Porque le hago la vida un infierno –observó a Kaplan –realmente no me tolera cerca, sus palabras, no las mías –comentó, sintiendo la necesidad de aclararlo.
—¿Crees que vayan a volver? –Cuestionó.
—El me pidió que no lo buscara –aceptó –realmente no lo buscara para nada.
—Bien, deja eso, lo terminaré yo, ven, vamos a comer algo, te ves un poco pálido, comamos algo rico, y volvamos al trabajo.
El callejón Diagon estaba bastante concurrido, pero tranquilo, Alper eligió un puesto callejero, cosa que no molestó a James, salvo por el incómodo tic que tenía el señor, de no limpiarse las manos una vez tocaba algo de comida y lo mezclaba con otra cosa.
—Si te hace sentir incómodo, elegimos algo que no puedas ver como lo preparan –Kaplan apretó el hombro de James.
—No, todo bien, por ahora.
Una vez que probó la comida, se le olvidó lo demás, se le había olvidado lo hambriento que estaba, no recordaba haber probado bocado alguno desde que Scorpius le había dicho que necesitaba tiempo.
—Mira lo que trajo el ratón –la voz femenina hizo que Kaplan se girara confundido, ya que James se le atoró la comida y comenzó a toser como loco –tranquilo –la mujer golpeó suavemente su espalda –no era mi intención que te ahogaras, no así, al menos –sonrió coqueta al castaño.
—Violet –la nombró con voz ronca.
—La misma, hace tanto tiempo que no nos vemos –sonrió y observó otro lado, hasta que se topó con Kaplan –oh, ¿es tu nueva pareja? –Soltó sorprendida –creí que seguías con Scorpius Malfoy.
—No, no somos novios, es mi amigo, solo eso.
—Oh, bueno –sonrió –mucho gusto, soy Violet Zimmermann, la ex, de James –estiró la mano.
—Alper Kaplan, compañero y amigo de James.
—Lamento la interrupción, pero dime, ¿por qué demonios tu novio ha estado investigándome? –Preguntó furiosa.
—Scorpius y yo terminamos –comentó James –y no sé de qué estás hablando, para ser honesto.
—Ah, no te lo dijo –soltó enfadada –dile que se aleje, o no le gustará lo que haré, que no meta sus malditas narices en mi vida, porque si bien, nunca hice nada para arruinarle el sueño contigo, si sigue por ese camino, no me importará ser llevada a Azkaban, por lo que le haré, y no hagas más preguntas.
—Yo no iba a hacerlas, solo iba a decirte que él no quiere verme, y solicitó que no lo buscara.
—Pues búscalo –lo señaló –y solo porque sé que eres muy literal –se giró a Alper –dime ¿podrías acompañarlo y decirle a esa sucia serpiente albina que se meta su nariz por el…? –Se detuvo y suspiró –te lo diré, James, tú tampoco quieres meter tus narices en mi pasado y en mi vida, sé lo que te digo.
—Pero… yo no hice nada, ¿por qué estás enfadada?
—Porque gracias a tu ex, tendré que hacer algo que no quise hacer desde el inicio.
La mujer se alejó de ellos, sin decir nada más, James observó a Alper, que estaba bastante serio, quizás un poco enfadado, así que el castaño lo sujetó del hombro.
—Lamento que pensara que tenemos algo romántico.
—Creo que tienes un tipo bastante malo.
—¿Un tipo? –Cuestionó.
—Detesto saber que esa mujer salió contigo, por la forma en la que te habló, no dudo que fuese así de agresiva contigo.
—Oh, no, ella solo estaba interesada en el sexo conmigo, nada más, solo fue mala cuando terminó conmigo –se encogió de hombros.
—¿Solo el sexo? –Elevó una ceja.
—Ella y Scorpius coinciden que realmente soy bueno en ello, pero realmente no sabría si es así, digo, hago lo que se tiene que hacer durante el coito y…
—Sí, ya, no hablemos de eso, es incómodo ponerme al tanto de la vida sexual de mi amigo.
—Oh, lo siento, pero… ¿crees que puedas acompañarme a hablar con Scorpius? No quiero que piense que… además, le mandó un recado contigo.
—Claro, vamos ¿sabes dónde está?
—No –aceptó –pero vayamos a casa, tengo que ir por unos papeles, de igual manera –se encogió de hombros.
—De acuerdo.
—X—
Scorpius apareció en el apartamento que hasta hacía unos días, compartía con James, sin duda el lugar había perdido todo el encanto, y el olor que tanto le gustaba, nunca había relacionado el aroma corporal y de la colonia de James con eso, hasta que dejó de oler así cuando él se marchó unos días después.
El corazón se le aceleró un poco, cuando el aroma que tanto había extraño, inundó sus fosas nasales, giró la cabeza, Alguien estaba de pie frente al escritorio de James, agachado un poco, pero por la estatura y la forma de sus hombros, no era el castaño, lo vio moverse un poco más, que hizo que el rubio notara que había alguien sentado sobre el escritorio, y la pierna del hombre, estaban entre las de ese alguien.
El escalofrío le recorrió el cuerpo, la ira le siguió al notar que Alper Kaplan estaba casi sobre su novio, bastante cerca, sus rostros estaban tan juntos, mientras la sonrisa del moreno aparecía ensancharse en sus labios.
—Si pensabas usar el apartamento para follar con tu nuevo novio, me hubieses avisado –bufó furioso cuando Kaplan inclinó la cabeza, sino hubiese intervenido, Scorpius apostaría la fortuna de su padre, a que ese bastardo hubiese besado a SU James.
—No tengo nuevo novio –comentó James, observándolo sobre el hombro de Kaplan.
—No, ¿entonces qué se supone que haces con este en una posición así?
—Estábamos…
—Oi –lo detuvo Kaplan –realmente no tienes por qué darle explicaciones de lo que hacemos.
—¿No? –Observó a su amigo.
—No, después de todo, ya no son novios, no están en una relación, así que no te interesa lo que James y yo hacíamos.
—Sí, sí, lo que digas –fue hasta él, intentó sujetarlo, pero el moreno lo sujetó del brazo y lo torció, ejerciendo presión y lastimándolo.
—Basta, basta –lo detuvo James, sujetando a Kaplan –suéltalo –ordenó en un tono bastante amenazante, ajeno por completo a James.
—Bien –lo soltó, empujándolo.
James se acuclilló ante el rubio que terminó en el suelo, sujetándose el brazo, la sonrisa triunfante en el moreno a espaldas de James lo enfadó más, pero observó a su exnovio, preocupado por él.
—Así que, ¿qué rayos haces aquí?
—Vine por unos papeles, y a decirte algo.
—Creí que te había dejado claro que no quería…
—Esto no es porque él quisiera buscarte -interrumpió Kaplan –sino porque una nada amable mujer le pidió que viniera a decirte que dejaras de meterte en sus asuntos.
—¿Quién? –Le exigió a James.
—Violet me pidió que te dijera, que te alejes, o no te gustará lo que hará, que no metas tus malditas narices en su vida, porque si bien, nunca hizo nada para arruinarte tu sueño conmigo, si sigues por ese camino, no le importará ser llevada a Azkaban, por lo que le hará.
—Maldita perra –bufó divertido –en lugar de aceptar verme, te buscó a ti, sí que es…
—También dijo que te metieras la nariz por el culo –soltó Kaplan, divertido.
—Ve a que te follen, pero no mi novio –soltó Scorpius.
—¿Qué novio? –Cuestionó James.
—Porque James ya no es tu novio –completó Kaplan.
—Bastardo –se puso de pie, pero James lo alejó del otro mago, para evitarle otro daño.
—Ya, ¿vas a decirme qué has estado haciendo investigando a Violet? Ella ha estado fuera de nuestras vidas, desde hace… años.
—Realmente… diría que no te importa, pero sí.
—Como ya dije, Scorpius, Violet ha estado fuera de mi vida por años, realmente no hay nada entre ella y yo, todo quedó en el pasado y…
—Creo que tienes una hija –le informó.
—Yo no tengo una hija, Scorpius ¿con quién la tendría? Los hombres, por biología no pueden…
—Con Violet, imbécil –bufó Scorpius –estoy casi seguro, que tú y ella tienen una hija en común.
—Eso es imposible –negó James.
—No lo es tanto, si te pones a pensar, ¿usaste protección con ella? Por qué uy –se burló –recuerdo que era bastante caliente, y tú… negó –jamás has negado el placer a alguien más ¿o sí? –Observó de reojo a Kaplan, que permanecía serio, cruzado de brazos a espalda del castaño.
—Aun así, es imposible, ella…
—Claro, ¿entonces por qué amenazarme? –Sonrió.
—Él tiene un punto, James –aceptó Kaplan –era bastante… ilógica su ira, para que solo le molestara que tu ex, buscara saber que fue de ella, posiblemente, estaba embarazada cuando terminaron.
James se puso de pie de una manera ágil y rápida, dándoles la espalda a los dos, su respiración se agitó, el rubio se puso de pie, quizás no había sido la mejor manera de decirle sus sospechas al respecto, era más que consiente lo que el castaño opinaba sobre tener hijos, era el miedo más grande que tenía, el solo plantearlo de manera hipotética era suficiente para que entrara en una crisis, y ahora mismo estaba en una, que, para colmo, no sabía cómo calmar.
—Jamie –Scorpius fue hasta él, pero no dejó que lo tocara –James, por favor –observó a Kaplan, buscando ayuda.
—No, eso no es cierto, yo no… no puedo, es simplemente imposible…
—James, no es imposible, pero no es para tanto…
—¡No me toquen! –Respondió furioso y se alejó para que no lo tocaran más –eso no, eso no es cierto –bufó.
—¡James! –Gritó Scorpius, pero el castaño desapareció.
