¡Holaaa! Aquí estoy con un nuevo capítulo. Tengo que aclarar nuevamente que esta es una historia con contenido adulto, por lo que si no te gusta ese tipo de relato, esta historia no es para ti.
Ranma 1/2 no me partenece.
Mini glosario:
kamisama = dios
shogi = juego de mesa, el que suelen jugar siempre Genma y Soun.
Capítulo 12
Ella se suelta levemente de mí y me sonríe aún dentro de mis brazos. – Ya estoy mejor, gracias Ranma. – me da un suave beso en el mentón y ver su sonrisa me deja más tranquilo. Me siento observado y cuando busco el origen de la mirada está Ryoma en la abertura de la puerta con los ojos bien grandes y la cara completamente roja.
- E-e-es que ya-ya es la hora y…
Miro el reloj de la sala y me doy cuenta de que ya es la hora del entrenamiento que venimos haciendo juntos desde el incidente de la escuela. – Ah, no me había dado cuenta. Voy para el dojo.
Y sale disparado sin mirar atrás completamente abochornado.
Akane suelta una risita – Creo que nos vio abrazados.
- Si llegó a ver tu beso me va a esperar un sermón de tu hijo.
Ahora suelta una sonora risa y me guiña el ojo. – Acéptalo como un hombre entonces. No se siente para nada mal estar en el corazón de dos jóvenes tan apuestos.
- ¿Nos estás retando a ver quién te ama más?, ya veremos quién gana entonces. – digo con picardía y salgo para el dojo.
Ya en el dojo lo veo calentando los músculos. Empiezo a calentar los míos y cuando terminamos se pone los protectores como le vine pidiendo todos estos días. – Bien, enano. Hoy vamos a probar en serio todo lo que venimos practicando.
- ¿Cómo?
Me acerco y le saco el casco y le digo que se saque el resto de protectores.
- ¿Sin nada?
- Sin nada. Vas a tener que esquivar sí o sí, sino quieres que te quede un ojo negro. – lo veo retroceder un poco temeroso. – Vamos, demuéstrame las agallas Tendo. – Mis palabras lo hieren en el orgullo y toma una pose más decidida.
- ¿Listo?
- ¡Listo!
Me lanzo contra él, no con la velocidad ni la fiereza que lo haría con un adulto, pero sí lo bastante rápido para que le sea un desafío. Lo veo sudar por el esfuerzo, pero esquiva todos y cada uno. Tiene un talento increíble para su edad. Lo presiono más - ¡Estás muy abierto! – se concentra más aún y su respiración se vuelve más errática. Me detengo para que pueda respirar sin tanta dificultad.
- No está mal. En la próxima quiero que intentes golpearme.
- ¿Estás de broma? ¿Cómo voy a golpearte si me estoy defendiendo a más no poder?
- Cuando el otro te ataca por un momento deja zonas descubiertas, tienes que aprender a encontrarlas y atacar en ese momento. Con ese solo golpe puede que decidas el encuentro. No se trata solo de defender, sino solamente prolongas tu derrota.
- Está bien.
Volvemos al intercambio y cuando veo que se generó una abertura le grito - ¡Ahora!
Lo desconcentro de tal manera que se queda quieto y se come mi golpe de lleno en la cara.
- ¡Ahhh! ¡Lo siento! ¡Bobo! ¿¡Por qué dejaste de cubrirte!?
- ¡Imbécil! ¡¿Por qué me gritas en el medio de la pelea?!
- Voy a traer hielo antes de que se hinche demasiado – salgo corriendo hacia la cocina a buscar la bolsa de hielo. Cuando vuelvo está sentado en el dojo tapándose el ojo.
- No me duele tanto.
Se lo descubre y ya está claramente hinchado. Se lo coloco con tanta fuerza que se queja. - ¡Auch! ¡Con cuidado!
- Tu madre nos va a matar cuando te vea.
Empieza a reírse cínicamente. – Tú eres el que me golpeó.
Enano manipulador, es cierto. – Pero, ¿tú crees que te va a dejar seguir practicando? – Tengo que convencerlo que estamos en igualdad de condiciones.
Se queda callado, parece que mi comentario surtió efecto. - ¿Qué le vamos a decir?
- Vamos a buscar maquillaje y taparlo como podamos hasta la noche. No creo que se ponga negro, no te pegué tan fuerte.
- Ahora, eres un idiota. ¿Por qué tenías que golpearme la cara?
- ¿Por qué dejaste de cubrir tu rostro es la pregunta?
Ambos nos miramos con reproche.
- Ya lo hecho, hecho está. Evidentemente hay que trabajar más la concentración. – digo volviendo a mi postura de entrenador.
No se quita el hielo de la cara y me mira con decisión. - ¿Y cómo vamos a entrenar eso?
- Déjamelo a mí. Voy a pensar en un plan de entrenamiento.
Se quita el hielo del ojo y parece que detuvo un poco la hinchazón. Vuelvo a empujarle la mano sobre el ojo. – No te lo quites por un rato. Iré a buscar el maquillaje y un poco más de hielo.
- ¡Espera! ¿Sabes siquiera dónde está?
- Me imagino que en el baño
Se queja con hastío y me hace seguirlo. Chequeamos que Akane no esté por ninguno de los lugares que pasamos. Y nos dirigimos a la habitación que vengo compartiendo con ella. Abre uno de los cajones y saca un bolsito con diferentes maquillajes. Es demasiado lento, le quito el bolso de las manos y empiezo a revisar hasta encontrar algo que creo nos puede servir. – Ponte contra la luz, aquí.
Se sienta con urgencia donde le dije. El ojo no se ve tan mal, pero mejor estar seguros. Empiezo a maquillarlo y toma un espejo para verse.
Al grito de - ¡lo estás haciendo mal! – empieza a forcejear conmigo para sacarme las cosas.
- ¡Si no te vas a quedar quieto no puedo hacerlo bien!
- ¡Mejor dame a mí!
- Shhhhh, ¡dejá de gritar que nos pueden encontrar!
- ¡Tú eres el que está gritando!
El sonido de la puerta abrirse - ¿Qué está pasando aquí?
Los dos miramos aterrorizados a la persona en la puerta.
- Puedo explicarlo…
Sus ojos se van hacia mis manos, los maquillajes y ahora al rostro de Ryoma. Aparece un tic en su ojo derecho. – Me pueden empezar por explicar…¿¡qué demonios están haciendo!?
- Akane, tranquila… estábamos entrenando y hubo un pequeño accidente.
- Sí, mami. Fue un accidente.
- Y estaban ocultando la evidencia – dice ahora con un aura asesina.
- No queríamos preocuparte antes de la cena.
- Sí, ya que no es nada, mami.
Se acerca a Ryoma a verle el rostro. Lo toma del mentón y pasa su ojo crítico. – No parece que se te vaya a poner negro. Pero sí está un poco hinchado. Ve a ponerte hielo mientras busco una pomada desinflamatoria para el pómulo.
- Sí, mami. - el enano sale corriendo dejándome atrás a mi suerte. Creo que la habitación se hizo más pequeña de lo habitual o ella se hizo más grande.
- Ranmaaaaa
- Voy a ayudar a Ryoma con el hielo – intento escapar pero me toma por el cuello de la camisa.
- No tan rápido.
Buda, kamisama, Jesucristo, quién sea…
- ¿¡Se puede saber cómo se hizo ese golpe!?
- Déjame que te explique, ¿puede ser? Fue sin intención alguna. Estábamos practicando defensa y cuando se distrajo apenas le pegué. Hice todo lo posible por frenarme antes, pero no llegué y…
- Está bien, fue entrenando entonces. Son cosas que pasan. – me dice más tranquila.
Dejo de cubrir mi cabeza confundido - ¿No estás enojada?
- Ahora que sé que era por entrenamiento no. Es normal recibir uno o dos golpes. Pero sí me enoja que ambos quieran ocultármelo. – vuelve a poner los brazos en jarra.
- Lo siento.
- Estoy muy agradecida de que lo entrenes. Ryoma no te lo debe decir, pero estoy segura que lo disfruta mucho. Solamente tengan más cuidado.
- Lo tendremos.
- Voy a ayudarlo con el hielo. ¡Y tú!...
Me pongo derecho como soldado.
- ...ordena todo este desastre. – me advierte antes de irse.
Respiro aliviado y me pongo a ordenar sus maquillajes.
Al rato empieza a llegar la familia para cenar. El ambiente se vuelve alegre nuevamente. El ojo del enano está bastante bien, incluso bajó la hinchazón. La comida fue abundante y deliciosa. Kanae, la hija de Tofu y Kasumi está pegada a mí desde que llegó, los padres me dicen que desde que me conoció está prendada por mí, por su nuevo tío. La tengo sentada entre mis piernas jugando con mi trenza. Mi madre me mira casi con lágrimas en los ojos, ya me hago una idea de los pensamientos que tiene en este momento. Akane le saca mi trenza de las manos para acercársela y que otra vez la tome otra vez entre sus pequeñas manitos y repite el proceso. Ambas ríen divertidas con su juego. Nuestros padres están ya jugando shogi acompañados de una botella de sake al costado, no sé cómo van a hacer para volverse a sus respectivas casas.
Nabiki está jugando a las cartas con el enano, el cuál parece que va perdiendo por las caras de desesperación y la risa de su tía. No se qué apostaron, pero Akane me dijo que Nabiki solo juega cartas con apuesta de por medio.
Se va haciendo tarde y luego de que Kasumi y Tofu se terminaron de lavar los platos junto con mi madre y Akane dicen que ya es hora de regresar. Kanae hace un rato se durmió en mis brazos. Se la paso a Tofu sin despertarla y los acompañamos hasta la puerta. Nabiki aprovecha a irse con ellos y en casa solo se quedan nuestros padres, porque están demasiado bebidos para irse y mi madre. En la casa hay habitaciones de sobra. Preparo los futones para nuestros padres mientras Akane acompaña a Ryoma a dormir.
Voy al baño para darme una rápida ducha y alistarme para dormir. Cuando salgo me encuentro con Akane que me dice que ella también se dará una ducha y que la espere en la habitación.
Me quedo en mis boxers y camiseta sin mangas y me meto en la cama a esperarla. En diez minutos entra y se mete a la cama conmigo para acurrucarse en mi pecho.
- ¿La pasaste bien?
- Fue una linda velada. ¿Nuestros padres ya están durmiendo?
- Los viejos apenas apoyaron la cabeza en la almohada ya estaban roncando. Pobre de mi madre tener que aguantar sus ronquidos, pero me dijo que ya estaba bastante acostumbrada.
Empieza a dibujar círculos en mi pecho con su dedo y me mira algo tímida. – Esta tarde, eso que dijiste antes de ir al dojo con Ryoma, ¿es verdad?
Me quedo mirándola esperando que me diga qué fue lo que le dije, pero solo obtengo su mirada expectante. - ¿Qué fue lo que te dije?
- ¿Enserio no lo recuerdas? – me pregunta algo decepcionada.
Intento hacer memoria para borrar ese gesto de su rostro, pero solo recuerdo el abrazo y que el enano nos vio, y que estaba agradecido con Shinichi… debe ser eso. - ¿Lo de Shinichi?
- No, no lo de Shinichi. Justo antes de que te fueras al dojo.
- Justo antes… recuerdo que Ryoma estaba esperándome y que nos fuimos al dojo…
- Ajá…
- Y nada más.
- ¿Me vas a hacer preguntarte directamente? – dice en tono de reproche.
- Es que no recuerdo haberte dicho nada.
- Me dijiste que Ryoma como tú iban a competir por mi amor… que era un reto para ver…
Empiezo a recordar – ah, cierto. Que era un reto para ver quién te ama… - acabo de caer en cuenta que le dije indirectamente que la amo…
Me mira con sonrisa triunfal. - ¿Quién ganó entonces?
Mi corazón se acelera y puedo sentir el calor en mi rostro. – E…a… - los nervios me pueden no sé por qué, cuando para mí es una realidad más clara que el agua la respuesta.
Ella igual no deja de sonreírme y me abraza por el cuello. Cierra los ojos y acaricia mi rostro con su nariz. Cuando pasa cerca de mi boca, me deja un pequeño beso en la comisura de mis labios. Una de sus manos desciende por mi pecho y le aprisiono su mano en la mía. Le doy un suave beso en su mejilla y voy dejando pequeños besos hasta llegar a su boca para besarnos delicadamente, casi como una caricia. Ella abre los ojos y me mira risueña. No puedo contener más este sentimiento – Te amo, Akane.
Abre sus ojos grandes y brillantes con gran sorpresa, parece que dejó de respirar por un segundo, me sonríe ampliamente – yo también te amo, Ranma.
Escuchar esas palabras de su boca me hace revolotear mariposas con el estómago y siento mi corazón latir con gozo. La beso con júbilo y ambos nos pegamos con fuerza. Se separa levemente de mi boca y me pregunto por qué genera cierta impaciencia que abandone mis labios.
- ¿Sabes qué? Ya no estoy más con la regla… y además tomo la píldora.
Mi cerebro se apaga por un momento. - ¿Eso quiere decir que…?
Puedo sentir su aliento cuando dice que sí sobre mi boca y mi urgencia por ella crece a sobremanera. Nuestros besos se vuelven húmedos, demandantes, insaciables. Toda distancia me parece demasiada, necesito fundirme con ella. La volteo para dejarla de espalda a la cama y conmigo encima, así puedo tener más acceso a su cuerpo. Mis manos se pasean por cada centímetro, por su cuello, sus hombros. Paso mi mano por encima de uno de sus pechos aún cubierto por la ropa y ella gime ante mi contacto. Sigo descendiendo hasta el borde de la camiseta del pijama para pasar mi mano por debajo y llevarla hasta su pecho otra vez. No tiene sostén. Sentir su piel suave y su pezón erizarse bajo mis manos hace que una corriente eléctrica se dirija directamente hacia mi entrepierna. Termino por levantarle y quitarle la camiseta que estorba y me quedo viendo sus pechos libres para mí. Con su rostro ruborizado me pregunta - ¿te-te gustan?
- Me encantan, tú me encantas. – Y procedo a devorarlos con fervor. Gemidos escapan de su boca haciendo que me ponga más duro de lo que ya estoy. Akane gime cada vez que tenemos algún contacto y eso me tiene a mil todo el tiempo.
Ella es ahora la que lucha con mi camiseta, por lo que me detengo y me la quito en un respiro. No me quiero perder ni un segundo del calor de su cuerpo. Acaricia mi espalda y baja hasta mi trasero por encima de los boxers. Siento una de sus manos colarse por dentro de mi ropa interior y acaricia mi miembro. Siento que pierdo la cabeza, con una de mis manos me sostengo para no caerme sobre ella y con la otra aprieto la suya sobre mi miembro y haciendo que lo envuelva y me masturbe mientras sigo succionando y mordiendo sus pechos.
Volvemos a enredar nuestras lenguas y ambos jadeamos en la boca del otro. Detengo el movimiento de su mano porque sino no aguantaré más, estoy demasiado excitado. Me separo de ella y comienzo a bajarle el pantalón del pijama junto con sus bragas. Siento que me puedo venir solo de verla así, desnuda ante mí con las mejillas rojas y el pelo revuelto. Mis sueños nunca le hicieron justicia a esta imagen. Ella se sienta sobre la cama y coloca sus manos a los costados de mi bóxer. No deja de verme a los ojos mientras me los quita lento y agónicamente. Me los termino por quitar por completo y ambos nos contemplamos con ojos hambrientos. Me lanzo sobre ella otra vez a besarla y sobre sus hinchados labios tengo que decirle – Akane… tengo que confesarte que… nunca estuve con ninguna mujer… así que no se si lo estoy haciendo bien.
Ella me sonríe – Me pone feliz escuchar eso. Eso significa que a partir de ahora eres solamente mío.
- Soy completamente tuyo. – y volvemos a nuestras bocas. Con mis manos recorro cada centímetro de su cuerpo mientras ella se retuerce de placer bajo mis caricias.
- Ranma… te necesito. – me dice enredando las manos en mi cabello.
Me posiciono en su entrada, la siento mojada y caliente a tal punto que siento que voy a explotar ahora mismo. Empiezo a abrirme paso a través de ella y hace un movimiento con sus caderas que me invita a ser más invasivo. Mi cadera cobra vida propia y de una estocada entro completamente en ella. Ambos gemimos fuerte. Nos quedamos así por un momento, disfrutando de la sensación de estar dentro de ella, de su estrechez. Y necesito moverme con urgencia. Entro y salgo de ella, cada vez que entro sus paredes me aprisionan más haciendo que oleadas de placer me inunden el cuerpo entero. Sentía que no podía disfrutar más hasta que ella enreda sus piernas en mi cintura dándome más acceso, entrando más profundo. Estoy tocando el cielo con las manos. Entre monosílabos y exclamaciones a Dios gime mi nombre y me da una sola instrucción. – ¡Ahí!
Sus deseos son órdenes y dedico todas mis estocadas sobre el punto que me indicó, cada vez se siente más apretado, y yo al borde del colapso. Sus jadeos se vuelven constantes sobre mi oído y sus uñas se clavan deliciosamente en mi espalda, una oleada de calor invade mi miembro dentro de ella y gime fuerte y largo dentro de mi boca. Haber visto su rostro durante su orgasmo desata el mío haciendo que termine por explotar y derramarme en ella mientras grito su nombre. Los espasmos de ambos se hacen presentes y nos quedamos quietos mirándonos a los ojos hasta recuperar un poco el ritmo de nuestras respiraciones. Cuando recupero un poco de aliento vuelvo a besarla ferozmente – Te amo, te amo, eres maravillosa.
Ella me sonríe otra vez y acaricia mi rostro. – Te amo.
Salgo de ella con cuidado y me recuesto aún agitado boca arriba a su lado. Nos tomamos de las manos y ella vuelve a recostar su cabeza sobre mi pecho.
- Tenemos que hacer esto más seguido.
- jajaja. ¿Cuán seguido quieres hacerlo?
- Mañana no tienes que trabajar, yo tampoco. O sea, dame unos diez minutos.
- jajaja ¿Piensas hacerlo toda la noche?
- Hay que recuperar el tiempo perdido.
- Entonces mejor voy a por un poco de agua. – dice mientras se levanta de la cama. Verla desnuda me es suficiente para encenderme de nuevo. No la dejo alejarse de la cama que la arrastro nuevamente a las sábanas conmigo. Pega un grito de sorpresa y una pícara risa se escapa de sus labios.
- Solo iba a buscar agua.
- La buscas después. Ya estoy listo para seguir con el segundo round – me abalanzo sobre su boca nuevamente y volvemos a amarnos una vez más esta noche.
-FIN DEL CAPÍTULO-
Yyyyy... llegamos al capítulo que hará de gran acelerador en la relación de nuestros protagonistas. Se venía este momento, era inevitable. ¿Cómo afectará esto a Ranma a partir de ahora? Es el primer lemon que publico así que espero haya gustado. :)
Alexander0621: Finalmente llegamos a este capítulo que creo que eras el que estabas esperando. jaja. ¿Qué te pareció? No se si se me da muy bien escribir escenas lemon, pero disfruté mucho de escribir esta. Quería que estuviera cargada de romance y no que fuera algo demasiado grotesco o exagerado. Espero haberlo logrado y que el tan esperado capítulo haya sido de tu agrado.
Barbycgg: ¡Me alegra mucho volver a leer tu comentario! Muchas gracias por pasarte otra vez y dedicar parte de tu tiempo a hacer una review.
Gracias a todos los que siguen esta historia, le dan "seguir", y la ponen como favorita. Espero la disfruten tanto como yo de haberla escrito. Me voy a aventurar a decir que antes de fin de mes la subiré completa. Mi trabajo está bastante ocupado últimamente porque la gran parte de Japón está de vacaciones por el Obon, pero en el rubro en donde estoy trabajando yo es la temporada fuerte, así que eso de descansar NADA. jaja.
Sin más por hoy, les dejo un saludo desde Japón y nos leemos pronto.
