-Es un edificio viejo, tiene algunos desperfectos, por eso la renta es barata-le comentó la agente de bienes raíces.-Probablemente no podrás rentarlo más de un año.
-Lo rentaré-anunció volviendo del balcón principal, en los edificios de la calle de enfrente algunas ventanas permanecían con las cortinas cerradas y sin luz en el interior mientras que en otras la vida dentro de sus hogares latía en distintos ritmos.
Akane miró hacia el final de la calle, desde donde se podía ver el perfil de un hermoso y recién inaugurado edificio y sonrió. Las vistas nocturnas de aquel lugar eran realmente hermosas.
-Me parece perfecto, señorita Tendo, si gusta podemos firmar el contrato hoy mismo-respondió la mujer tras de ella, sonriéndole amablemente.
Una de las cosas que más le gustaban a Akane de su apartamento, sin contar el pago tan minúsculo, era el hecho de que disponía de dos balcones. El principal en el cual espiaba a sus vecinos y el otro balcón, el que daba con el callejón de la biblioteca y conectaba con la escalera de emergencia.
Entre lo negativo de su apartamento estaban las viejas tuberías que solo arrojaban agua helada y los pocos habitantes del edificio.
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-Gracias, no sé qué haría sin ti.-dijo abrazando a su hermana mayor- Volveré en 5 minutos-anunció ahogando las lágrimas al cerrar la puerta del auto.
-Seguro no necesitas que te acompañe, Akane?-la escuchó decir tras sus primeros pasos de vuelta hacia el edificio.
-Estoy bien, regresaré enseguida-se giró para responderle brindándole su mejor sonrisa.
Tenía miedo y se sentía nerviosa todavía pero con Kasumi siempre podía relajarse. Y por unos días podía quedarse con ella.
Debería llamar nuevamente a la policía? Alguien había muerto. Debía decirles eso directamente? Que no solo se quedaran en la puerta y revisaran el apartamento. Había un hombre muerto, su cuerpo estaba tirado en el piso de la sala, por todos los cielos!.
Mejor se lo diría a Kasumi y a su prometido y les pediría acompañarla a hacer la denuncia en persona. Después de todo, su cuñado trabajaba dentro del sistema, no podía haber mejor compañía para eso que ellos.
Debía denunciar también al acosador telefónico? Y si este la atacaba?
Desde cuándo se había vuelto tan temerosa?. Tal vez, desde que casi muere mientras esperaba el tren.
-Cómo pude olvidar la laptop, la necesito para el trabajo-se regañó al salir del elevador buscando en sus bolsillos la llave del departamento.
Lo haría de forma expedita. Entraría al departamento, tomaría la laptop y regresaría al auto lo más rápido posible.
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Se aseguró de atar bien las sogas que sostenían la vida de aquel infeliz. No es que le importase si caía o no desde donde estaba. Ese tipo era solo basura de la peor clase. Pero lo ideal era no cometer más faltas en una misma noche.
Acoso a una ciudadana, uso indebido de los recursos policiales, poner en riesgo una operación de meses, también hallanamiento de morada y brutalidad policial...o sería más bien asalto? En fin, que no sería fácil, ni justificable, sumar un cuerpo cayendo desde lo alto del edificio.
-Quién te envío aquí?-preguntó revisando la tensión mientras el hombre frente a él recuperaba apenas la conciencia.-Por qué entraste a su apartamento?
-A ti qué demonios te importa? No sabes con quién te estás metiendo-respondió escupiendo la sangre que se encontraba en su boca, balanceándose peligrosamente en el sitio del cual colgaba.
-Respuesta equivocada-Ranma cortó levemente la soga y el delincuente abrió los ojos con incredulidad-Qué quieren con ella?-insistió
-Nada. Solo queríamos asustarla. Eso es todo. Lo juro!-casi gritó aterrado viendo cómo su línea de vida empezaba a reventarse.
- Quién quería?-amenazó con la cuchilla muy cerca a las fibras de la ya no tan estable soga.
-Homaru! Fue Taro Homaru quien me envió!-soltó aterrado de caer.
-Eres patético. Mírate delatando a tu jefe con tal facilidad.-se quejó Ranma
-Por favor, no me mates, te diré todo lo que sé-rogó esperanzado por liberarse de aquel terrible momento en el cual su vida pendía, tal cual, de unos pocos hilos.
-Interesante-respondió con una media sonrisa el pelinegro, cuya larga melena estaba atada en una trenza que caía con elegancia en su chaqueta de cuero negro.
-Si, yo sé muchas cosas-los ojos oscuros se iluminaron creyéndose a salvo.-Te lo diré todo!
-En realidad-dijo jugueteando con la cuchilla en su mano cual espada-No me interesa lo que una lacra como tú pueda decirme.-añadió
La soga terminó de romperse justo en ese momento. Los ojos del aterrado hombre de cabello rapado se abrieron a su máxima capacidad y un grito ahogado se escuchó en la noche.
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Ella se detuvo frente a la puerta entreabierta. La rigidez en su cuerpo fue apareciendo lentamente y casi podía sentir la sangre bombeando presurosa en su cuerpo.
Miró a ambos lados en espera de encontrar alguien más. Algún vecino. Un rostro conocido.
Nadie. Nadie más que ella en ese pasillo.
Apretó los labios y poseída en partes iguales por un miedo que le helaba la sangre y la curiosidad que la caracterizaba desde niña, empujó la puerta con cuidado para asomarse.
La luz de la entrada se encendió y Akane avanzó dos pasos adentro, sosteniendo las llaves como un arma con la cual podría defenderse.
Su apartamento estaba casi destrozado. Habían vidrios por todo el suelo y su televisor estaba a medio descolgar en la pared. Los cojines de su sofá yacían desperdigados por el lugar y el viejo jarrón que compró al mudarse también había sido víctima de la situación.
Sin embargo no parecía que quien fuera que hubiera entrado, lo hiciera con la intención de robar. Aquello parecía más bien un sitio azotado por un tornado o más probablemente, una zona de combate.
Aún de pie en la entrada, tomó el celular de su bolsillo y trató de encenderlo para llamar avanzando algunos pasos dentro. El aparato terminó por caerse de sus manos trémulas y ella casi soltó una maldición.
Suspiró y se agachó para recogerlo. Necesitaba calmarse. Debía llamar a Kasumi, más bien debía llamar a la policía.
No. Lo que debía hacer era salir de ahí de una buena vez! Ya luego le contaría a su hermana y juntas llamarían a la policía.
En qué estaba pensando para entrar aún viendo que su puerta estaba abierta cuando ella claramente la había cerrado al salir?!.
[Tonta, deja de hacer cosas arriesgadas!-se regañó mentalmente al tomar el celular y se levantó dispuesta a salir de ahí.]
Antes de que pudiera voltearse notó una presencia tras la puerta, muy cercana a ella. Quiso gritar pero incluso antes de que la idea terminara de formularse en su mente sintió como una mano le cubría la boca y el peso de aquella persona la obligaba a adentrarse un poco más, cerrando la puerta tras de sí.
