Gracias Señor Jesús.
Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Cantares 8:6
Historia dedicada a K2008sempai, la chica traviesa que me ha dado su apoyo en todas y cada unas de mis historias, muchas gracias por todo tu apoyo, muchas gracias K2008sempai.
Espero y poder escribir una historia dedicada a cada uno de mis fieles seguidores y amigos XD….
Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.
DE CÓMO SAKURA ENCONTRÓ OTRA FORMA DE VENGARSE
Capítulo 1
"Toc, toc, toc, toc"
-¿Quién?- dijo con voz pastosa, realizando un leve carraspeo.
-Tsunade shishuo somos nosotros
-A…Sakura…y…el vago…
-Shizune nos dijo que estaba ocupada, pero…es importante.
-Si…si, -suspiró, caminó y abrió la puerta- adelante, adelante- pidió al sentarse detrás del escritorio.
-Buenas tardes Tsunade shi…- Sakura se detuvo levemente sorprendida -…shuo-
-Sí, si, a lo que vienen- dijo la rubia acomodando una coleta desordenada por detrás.
-Bueno… a reportar los detalles y que todo salió bien- dejo en el aire, con ese timbre extraño al ver a su maestra agitada y levemente sonrojada, y hasta nerviosa, como si quisiera ocultar algo –y…
-Oh, qué bien, sigue, sigue- movió la mano, apresurándolos, casi corriéndolos.
Haruno miró de soslayo a su ex maestro y éste solo se alzo de hombros ligeramente, era extraño, ella nunca se mostraba tan ansiosa por despedirlos, al menos no en un asunto de misiones importantes.
-Tsunade sama- habló él.
-¿Qué?- dijo en un murmullo molesto, desesperado y cansino.
-Tuvimos algunos percances menores, pero, pudimos controlar la situación correctamente y…
-¿Se logró el objetivo?- lo cortó.
-Hum…- dijo en un asentimiento, más que feliz por terminar pronto, siempre le frustraba y aburría el pormenorizar la misión.
La joven solo se quedó mirando de un lado a otro completamente sorprendida. Por un lado, el flojo de su ex sensei estaba más que contento por terminar y la hokage se mostraba ansiosa por sacarlos de esa oficina. Quizás tenía que ver con su respiración levemente agitada o el leve rubor en sus mejillas o el olor a sake.
-Tomando a estas horas- suspiró –vaya ocupación-
-Oh, entonces no hay problema, creo que es todo…- dijo Tsunade fingiendo que leía unos papeles del escritorio.
Haruno entrecerró los ojos molesta, por no decir furiosa.
Tanta exigencia en llamarlos para la dichosa misión, tantas ordenes exageradas y amenazas para que todo saliera bien, para que fueran mucho más discretos con la información de lo que ya eran, y que supuestamente era la razón de haberlos llamado solo a ellos dos para la misión. Tantos días sufriendo a la intemperie bajo la aburrida y monótona "plática" su exsensei, con ese eterno "hum" que casi la vuelve loca.
Tantos días sola con él en medio de la nada, sufriendo de su extraña costumbre de molestarla, de no tener a alguien con quien platicar (por él no contaba para ese tipo de cosas) y solo conformarse con los "hum" detrás de un libro pornográfico.
Tantas ganas de golpearlo reprimidas (porque no le convenía hacerlo y quedarse sin capitán de equipo en una misión de dos), ni siquiera Naruto estaba para desahogarse, tantas peripecias, tanto sufrir para que ahora la quinta ni siquiera siguiera el protocolo normal para las misiones solo por estar bebiendo.
-¡Shanaroo!
Oh, pero esa cara perezosa y hasta contenta no se libraría tan fácil, claro que no, de alguna manera tenía que vengarse y si Tsunade, aún sabiendo que era lo único que tenía para tomar venganza del ninja copia, le quería quitar la única opción viable que tenía, y que fue su sostén y consuelo durante la misión, no lo permitiría, claro que no.
La tenia harta, hasta el tope, todas esas misiones juntos desde hacía meses eran para morirse, era insufrible el hombre. Parecía como si su maestra no tuviera otro con quien emparejarla, porque a pesar de que el hombre era guapo, atractivo y soltero, porque era guapo por mucho que se negara a aceptarlo, y debía admitir que no le era del todo indiferente, pero Kakashi lo arruinaba con su platica incipiente y cortante, además de que parecía tener la gran dicha de ignorarla, y para cuando le tomaba caso, se venía con esa manía por hacerla rabiar (no muy difícil, por cierto) era por demás insufrible.
—Bah, ni que supiera que es guapo, ni se le ve la cara — Se corrigió mentalmente al voltear a verlo y no ver nada excepto la máscara, esa terrible bandana que tanto le molestaba y el pelo gris eternamente despeinado, y ahora tan sucio como el de ella.
Para Kakashi, en cambio, tantas misiones en pocos meses no era nada, todo ese trabajo le daba igual, a excepción de un detalle: su compañera, claro. No que no la quisiera cerca, el problema era lo mucho que deseaba tenerla cerca.
Ella era muy guapa y extrañamente atrayente, lo cual no era muy bueno para él.
Y es que él siempre estaba dispuesto a ver a las mujeres guapas como cualquier hombre ve a una mujer atractiva, pero con Sakura no era sencillo, nada lo era con ella; su antigua alumna debía ser la menos indicada para tomarle "ese" tipo de atención, había tantas opciones que hasta parecía una broma cruel, pero en fin, a él siempre le gustaron los problemas, al parecer; eso de pensar en ella en más de una ocasión, en bastantes lugares o verla en las letras de su libro ya era muy complicado.
—Rayos, ya me quiero ir de aquí — pensó al encontrarse de nuevo en su minuciosa vista de esa bonita ropa que ella cargaba toda llena de barro.
De no ser porque Sakura era una mujer tan hermosa, sería más fácil para él, por supuesto, ya era muy difícil dejar de mirarla como idiota y fingir alguna tonta enfermedad solo para verla, lo cual había dejado de hacer meses atrás como argumento para mejorar su salud mental.
Era muy molesto andarse pensando en todo eso de los prejuicios y puntos en contra: su alumna, menor que él, ella detestaba sus bromas y a él le encantaba hacerla rabiar, etc., etc., etc., de solo pensarlo le dolía la cabeza y mejor daba vuelta y se iba cada que la veía por ahí.
Huir de ella, si, ese había sido su brillante plan para enfrentar todo eso, después de todo como decía el proverbio, el sabio ve el peligro y huye de él.
Y había resultado bien, por lo menos antes de todos esos días que la quinta parecía aferrarse en emparejarlo con ella siempre, siempre, rayos ¡No había nadie mas en toda la maldita aldea que ellos dos! Afortunadamente en pocos meses aquello terminaría porque tendría el "esperado" ascenso a Hokage que todo mundo le deseaba, al menos algo bueno debía salir de ser hokage. ¡Esa tonta suerte que le vino de estar con ella todos esos meses era peor que una prisión! Kakashi bufó y suspiró profundamente, también él estaba harto, de su voz chillona y sus constantes mandatos
"Haga esto", "No haga eso", "llegue temprano", "deje de leer", "tome su medicamento", "así no se lavan las heridas", "péinese", "hágase a un lado", "deje de verme así, que no me conoce o qué", "míreme cuando le hablo", etc., etc., etc.
Solo quería cumplir con la misión, irse a casa, bañarse y dormir hasta que le diera la gana.
El informe, bien, que Sakura era la encargada, después de todo le encantaba eso, que se las arreglara ella las primeras horas, después de todo para Sakura el informe era lo más importante, algo que para él era muy tedioso, más si tenía que pasar con ella por quien sabe que tanto mas en el departamento de ella o en la casa de él.
—Maldita burocracia, siempre complica las cosas. Cuando sea Hokage espero mejorar esas cosas— se dijo con poca esperanza, porque sabía que no sería posible —Sakura y su amor por los informes detallados, tal vez en eso sería un mejor hokage que yo.
Y es que Hatake no podía concebir el porqué de su amor por el informe, aunque la razón era simple: cuando él la molestaba, cuando el infame ninja copia se burlaba de ella, o simplemente la ignoraba, lo único que le ayudaba a no lanzársele encima y mullirlo a golpes era pensar en la dulce venganza (y no solo el respeto que sentía por él, o el cómo le preocupaba lo mucho que le gustaba estar con él a pesar de lo mucho que la hacía enojar).
Si, para ella era un deleite, el insufrible (para Kakashi) y amado (para Sakura) informe y, con él, la venganza que la joven esperaba durante toda la misión.
Venganza que siempre le gustaba hacer, obligarlo a redactar el informe y no dejarlo tranquilo hasta finalizarlo, porque en eso, en eso si que podía regañarle e incluso golpearle, porque esa era la única forma de vengarse de él que conocía.
Era su momento favorito después de compartir una misión con ese hombre, Tsunade no podía robarle su ansiado y deseado momento de dicha y venganza.
Porque Kakashi odiaba hasta la médula de los huesos hacer un informe, lo consideraba innecesario ya que de todas formas al llegar irían a la torre, tenían que estar horas hablando con la hokage, algo que también le desagradaba pero que era indispensable, para después de estar parado por quien sabe que tanto tiempo y después volver a detallar todo lo que implicó la misión, sobre todo una de ese tipo, no era muy inspirador.
Y el informe, el bendito informe, era lo peor. Después de estar parado muriéndose de ganas de irse cuanto antes había que redactar todo lo que ya había dicho. Y lo peor, ¡Con Sakura y su exagerada y aberrante (enfermiza) atención al detalle!
Y lo peor, él debía escribirlo
"Usted debe escribirlo, tiene mejor letra que yo" que era verdad, su letra de médico era pésima. "Se le olvido esto, acuérdese de…" Ella era muy minuciosa. "No se olvide que debemos entregarlo personalmente, sería irresponsable si no" "Y no se le ocurra llegar tarde o iré por usted a su casona de miedo y yo misma lo arrastro conmigo a la torre Hokage", etcétera, etc., etc.
No entendía porque, pero a Sakura aquello le gustaba, y punto. Aunque para él fuera perder el tiempo y estar deseando irse corriendo no solo por la redacción (como con cualquier misión), sino además por ser con Sakura, si, ella complicaba todo, como siempre. Su alumna no tenía idea de todo con lo que él debía lidiar.
Ajena a todo eso, ella lo miró y se sintió satisfecha de su cara de desesperación por salir corriendo, eso lo hacía más gratificante.
-Uy si, como si hiciera la gran cosa, como si tuviera una GRAN vida social…
Flojo. Vago. Esas dos palabras lo definían bastante bien.
-Tsunade shishuo- habló tan rápido que pareció despertar tanto a Kakashi como a la quinta.
-Dime.
-Como dijo Kakashi sensei, tuvimos percances, verá, descubrimos que el culpable de que…
-Pero lo solucionaron adecuadamente ¿no? - dijo levantando solo la mirada impaciente.
-Esto…si- dijo tenuemente.
-Entonces, ¿cuál es el problema?
-Eh…ah…- Sakura bajo la vista sin poder encontrar nada que decir.
La quinta lo dijo con un tono de "y porque sigues quitándome mi valioso tiempo" que hizo que se le borraran las ideas, miró a Kakashi de soslayo y en su ropa sucia, ligeramente desgarrada de la manga izquierda y la cara de flojera que cargaba encontró su respuesta.
-¡Ah!- exclamó tan entusiasta que Tsunade le miró directamente –es que…tuvimos ligeras heridas, que curé pero – la quinta suspiró inquieta -, terminamos con nuestras reservas de chakra y…-
-Se a lo que vas- enunció interrumpiéndola, Sakura se quedó quieta, callada, observando solo como la mujer buscaba entre los cajones del escritorio y sacaba una pequeño y viejo monedero café, como un pequeño costal de baqueta –ten- lo puso en el escritorio, Sakura lo agarró y desató el cordón que lo amarraba observando pequeñas píldoras verde azules –son suficientes para ambos – dijo moviendo las manos, para retirarlos -tomen dos al día y en uno o dos días recuperaran todo su apreciado checra, ahora ¡largo!- ordenó molesta.
Kakashi obedeció rápidamente dando media vuelta encaminándose a la puerta, Sakura le siguió aún decepcionada, pero no derrotada.
-Tsunade Shishuo-dijo en el marco de la puerta.
-¿Qué?- preguntó llevándose una mano a la sien derecha.
-Esto…- dijo nerviosa ante la mirada castaña –querrá un informe, ¿verdad?
-Sí, si, si- dijo moviendo la mano.
Sakura sonrió de medio lado y cerró la puerta.
-¿Escuchó eso sensei?- preguntó con una radiante y sincera sonrisa.
-Hum…
Haruno refunfuño por el "hum" y le siguió hasta el elevador, donde el ninja ya había apretado el botón.
-¿Qué le parece mejor?- preguntó disfrutando de cada palabra -¿en su casa o en la mía?
-Hum…
Haruno suspiró tratando de controlar el tic nervioso, estaba segura de que si escuchaba otro "hum" más estallaría.
-Entonces en la mía…- dedujo y él sólo asintió observando cómo las puertas del novedoso aparato se abrían - ¿podemos empezar ahora mismo? -Kakashi entró y ella se colocó a su costado –claro, si le parece bien.
-Hum- asintió.
Sakura entrecerró los ojos –¿acaso no sabe decir otra cosa?
Suspiró, estaba sucia, despeinada y con unas ganas enormes de bañarse, pero esa urgencia por asearse podía esperar unas horas, por lo menos hasta tener su momento de dicha y gloria después de molestar al ninja copia.
Apretó la mano recordando la pequeña bolsa que le diera Tsunade. La abrió, sacó dos. —Tenga — le dijo a su maestro, dándole una.
-Hum…
Sakura rodó los ojos –para que se recupere pronto.
-Ah…- tomó la pequeña pastilla y se las ingenio para no mostrar su rostro.
Ambos, de un solo intento tragaron la famosa píldora, sabía muy distinto a las que estaba acostumbrada, algo así como una mezcla rara de cítricos, fresas y otras frutas que no reconoció, sorprendiéndose porque no tenía mal sabor.
Sakura suspiró escuchando la extraña y común música que ponen en los elevadores, un silencio incomodo se instaló entre ellos y pronto Sakura comenzó a sentirse ansiosa.
-Qué cosas más raras son los elevadores, ¿no sensei? - habló sólo para romper el silencio.
Kakashi sólo asintió en respuesta, pero Sakura no le tomó importancia, sentía la urgente necesidad de hablar de algo, cualquier cosa, sólo hablar y ya.
-Aunque no sé porque Tsunade sama optó por uno – sonrió – siendo ninjas no necesitamos, podemos aparecer en un "puff" donde querremos, ¡trepar por las paredes! -exclamó con un tinte exagerado de admiración - ¡ser ninja es genial, ¿no sensei?!
Hatake asintió, extrañamente se sentía menos pesado, como si el cansancio comenzará a dispersarse rápidamente, esas píldoras eran bastante efectivas, tal vez por eso Sakura ya se sentía mejor y no paraba de hablar.
-Y si eres civil pues están las escaleras – siguió mirándole de soslayo, pareciéndole bastante alto, guapo y fuerte, se sonrojó y siguió hablando– y ¡cómo tardaron esos tipos en construirlo! Tsunade shishuo estuvo a punto de matarlos varias veces y se arrepentía de poner esta cosa, -la manoteó con fuerza - pero no podía cancelar la obra porque…
Kakashi suspiró con pereza, ella hablaría y hablaría y hablaría, suspiró de nuevo mirando como el botón del piso de abajo se iluminaba indicándole que quedaban otros tantos para salir de ahí, quizás ella seguiría hablando, siempre lo hacía, pero por lo menos no estarían en un espacio tan reducido.
-Debí optar por las escaleras- pensó al escuchar el murmullo de la voz de Sakura que quien sabe que hablaba del área administrativa y su estado físico o algo así.
-¿Puede creerlo?, dos semanas en huelga solo por esta cosa- Sakura golpeo de nuevo con ligereza la pared.
-Civiles- dijo con simpleza, obteniendo la atención de la kunoichi que sonrió y causó en Kakashi la necesidad de observarla con un poco más de atención al pensar que se veía atractiva aun con una imagen tan desaliñada, era extraño, no lo había notado.
Mentira.
Obviamente mentía, ya lo sabía, pero no le tomaba importancia.
A pesar de lo difícil que ya era.
Al inicio su estado era por demás divertido de ver, ella y sus quejas de la suciedad era bastante entretenido. Y es que valía la pena quedar tan sucio si ella también lo estaba. Fue tan gracioso después de terminar con los enemigos en aquel mar de lluvia, lodo y truenos y verla así y el horror qu mostró al saberse tan sucia que simplemente había valido toda la pena a pesar de, como diría la misma Sakura, "terminar como dos cerdos revolcándose en el lodo"
Pero como siempre, Sakura le complicaba las cosas, y lo que era una simple frase que definía a la perfección su poca pulcritud actual con "Terminar como dos cerdos revolcándose en el lodo" se convirtió en otra cosa. Con esa definición tan sencilla y frustrante para ella, le arruinó la sana e inocente diversión de verla toda sucia, porque si, él, con su imparable imaginación, ideó unas imágenes muy distintas de ellos dos con esa descripción, algo en lo que ella, obviamente (y afortunadamente), no tenía ni idea.
—Hatake Kakashi, ya vas a empezar de nuevo. Hum… Supongo que para ellos no es tan fácil y gratificante tener que subir tantos escalones cada diez veces al día- dijo mirando como el siguiente número se iluminaba. Y bien, ya estaba, ya quería irse cuanto antes de ahí lejos de ella.
¿Acaso estaba haciendo más calor ahí?
Ajena a todo Sakura negó con la cabeza –pues no es excusa, como le dije, creo que a más de la mitad de esa área le hace mucha falta ejercitarse- bufó –¡flojos! - exclamó - ¡dos semanas en huelga por esta cosa! -, de alguna manera comenzaba a sentirse sumamente inquieta.
Repentinamente el elevador se movió de un lado a otro y el trasero de Sakura fue a dar dolorosamente contra el piso, Kakashi sólo se sostuvo del pasamano evitando caer.
-¿Qué fue eso?- dijo la kunoichi sobándose la parte afectada.
-No sé- dijo en un murmullo algo contrariado por la imagen de Sakura tocándose el trasero, miró al frente y apretó con fuerza el botón de abrir.
Nada.
-A ver sensei, déjeme intentarlo- pidió y lo movió casi tirándolo.
Y apretó, esperó, apretó, esperó, apretó y esperó.
Nada.
-¡Demonios!- exclamó molesta y golpeó a un lado de los botones.
-Quizás es una falla de energía…- argumentó él – definitivamente debí optar por las escaleras- murmuró.
-Y ¿qué vamos a hacer?
-Esperar a que se arregle, si fue una falla eléctrica o mecánica ya nos ayudaran. Yo y esta suerte que me persigue siempre.
Sakura suspiró – ¿Y si no se dan cuenta?
-Hum…no creo, ¿no dices que los del área administrativa están ansiosos por usarlo?, ya deben notar su ausencia- dijo sonriendo, la chica suspiró.
-¡Oh!- sus ojos brillaron y Kakashi levantó una ceja –que torpe soy, claro, hacemos el jutsu y en un ¡puff! ya estamos fuera.
-Si te queda chakra suficiente y estás segura de no aparecer entre las paredes o en el aire, hazlo.
-Cierto, lo olvidaba- Sakura apretó los puños con fuerza.
¿Por qué siempre que necesitaba sus habilidades ninjas para un beneficio corriente como ese no podía utilizarlas?
-Maldita sea- susurró, pero una sonrisa surgió de sus labios, sacó la bolsa y extrajo otra perla.
-Dijo dos al día, apenas van veinte minutos, no creo que sea buena idea.
Sakura sacó la lengua –No son peligrosas en realidad, además me ayudará a recuperarme más rapido.
-Tal vez te haga daño.
-¿Quiere salir de aquí o no?- él asintió –cállese y tráguesela- y se la lanzó.
Kakashi la atrapó y miró la pequeña y verde píldora largamente.
-Oh, vamos, ¿qué puede pasar por tomar una?
Hatake suspiró –para ser ninja médico no eres muy tolerante y responsable-, y la tragó ignorando el semblante ceñudo de la chica obviamente contrariado por la frase y por no ver de nuevo su rostro.
-Solo quiero salir de aquí ¡ya! - dijo –me siento extraña.
-¿Claustrofobia?-
-Claro que no, es sólo que…no sé- y miró hacia el frente –creo que estoy muy inquieta.
-Hum…- Kakashi se recargó en la pared –, y yo que pensé que le tenias miedo a Santa Claus.
-Ja, ja, ja- dijo de un lado a otro –que mal chiste, ¿de dónde lo sacó?
-De una caricatura para niños.
Sakura rodó los ojos y suspiró –es triste, pero eso no me sorprende.
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Apenas cerraron la puerta Tsunade se incorporó y caminó a la entrada girando la perilla, mirando por el pasillo, estaba más solo que nunca, una sonrisa se coló por sus labios, cerró la puerta y colocó el seguro.
-Siempre hay que cerrar con seguro.
-Oh si- dijo una voz masculina, una alta y gruesa figura salió de entre las sombras –siempre, siempre, no importando que tan seguro estés de estar solo, siempre pon el seguro, eso nos ha ayudado muchas veces, nunca lo he olvidado, lo aprendimos de una forma divertida.
-¿Divertida?...- suspiró –yo no lo llamaría así pero- se sentó en la enorme silla detrás de su escritorio y sacó una botella de sake que guardaba en la esquina –siempre has tenido amplios conceptos de diversión Jiraiya.
-Je je je- el ermitaño se acercó y se colocó a su costado, tomando la copa que le ofrecía, agitándola de un lado a otro –nunca te has quejado de eso.
-Claro que no, afortunadamente también eres rápido y efectivo para ocultarte- sonrió bebiendo un sorbo de su copa.
-Y tu muy buena actriz- bebió lentamente, mirándola con ese brillo de siempre.
La hokage sonrió –brindemos por eso.
Las copas chocaron y de un sorbo terminaron con el tibio y agradable líquido que resbalaba por su garganta.
-Y… ¿por qué no seguimos donde nos quedamos antes de que nos interrumpieran?
Ella no se sorprendió por la velocidad con que su viejo amigo ya la tenía a escasos centímetros, ni mucho menos se asustó por la mirada de deseo que irradiaba, siempre había sido así, desde la primera y hasta la última vez.
-¿Acaso tengo opción?
Jiraiya sonrió –claro que sí, pero desde la primera vez que aceptaste nunca has podido volver a elegir la otra, y, creo que esta vez tampoco será la excepción.
Tsunade rio y colocó el rostro sobre la mano, observando como la figura de su "amigo" seguía siendo la misma que recordaba, quizás pasaron décadas desde su primer encuentro, pero seguía con el mismo fuego en los ojos, con la misma voz sensual y las mismas frases bobas de galán, esas que la molestaban tanto y que la hicieron perder varios años antes de comprobar que eran ciertas.
-Hablando de ofertas pasadas- tarareo sus gruesos dedos en la fina madera del escritorio de su antigua compañera de equipo –aún sigue en pié aquella que te dije desde niños.
Tsunade cerró los ojos –sabes de sobra mi respuesta- ambos sonrieron.
Siempre sería lo mismo entre ellos, Jiraiya nunca se rendiría, siempre querría ser por completo el dueño de su amiga, y Tsunade nunca aceptaría eso de casarse, ¿para qué?, ya estaban lo bastantes viejos para andarse con esa clase de cursilerías y cosas, además el ermitaño sapo sabía que ella siempre estaría dispuesta a repetir los viejos tiempos con él, en realidad sólo con él.
Jiraiya sonrió y sopló –si- asintió –pero, querida Tsunade, ya sabes lo que dicen, la esperanza muere al último.
-Sí, eso dicen- y bebió de nuevo.
Jiraiya la besó en el cuello y se separó con una sonrisa amplia y perversa, sabía que eso era algo que ella no soportaba, y provocarla era algo que le encantaba.
-Hey, dame una- pidió moviendo la mano.
-No entiendo para qué, pero bueno, si insistes.
Tsunade suspiró y revolvió entre los cajones sacando la pequeña, vieja y café bolsa que Jiraiya siempre llevaba en su "aniversario".
El ermitaño tomó el monedero sonriendo ampliamente, imaginándose ya las cosas que pasarían en unos instantes, estaba ansioso, mucho más después de ser interrumpidos por Kakashi y Sakura justo cuando empezaba la parte divertida.
Estaba por tomar una de sus píldoras cuando el toqueteo en la puerta lo obligó a refugiarse en la oscuridad y ocultarse, lo bueno es que tenía amplia experiencia en esos asuntos y sabía resolverlos eficientemente. Esa interrupción había hecho que la quinta tuviera que acomodarse un poco la ropa y cabello por las prisas, y entre sus rápidos movimientos le había quitado el monedero y lo guardó en el escritorio, caminó y abrió la puerta dando el "adelante, adelante".
Jiraiya pensó que aquella intromisión no le arruinaría el momento, total, no era ni la primera y seguramente ni la última vez que les pasaba. Lo mejor de todo era que, aunque Tsunade se molestó porque desobedecieron las estrictas órdenes de no molestarle, siguió de humor para él. Y con esa mentalidad tomó una píldora entre sus dedos y la tragó.
Esas píldoras las habían patentado en sus años mozos, cuando su amiga le dijo que solo daría un paso así estando completa y totalmente segura de sus intenciones, así que entre los dos idearon una especie de suero de la verdad, te hacia perder tus restricciones y "soltar la lengua" por decirlo así, algo así como la desinhibición del alcohol, pero más intenso y sin los efectos indeseables, simplemente no podías mentir.
Con el tiempo las mejoraron y había algo de afrodisíaco en todo eso, al menos para ellos dos, a Tsunade le ayudaban a sentirse más relajada al tener la confianza de las intenciones de Jiraiya, además de dejar atrás toda preocupación y restricción respecto a sus sentimientos y deseos hacia su "amigo", le ayudaban a poder decir lo que normalmente no diría y hacer lo que deseaba sin preocuparse por nada.
Las usaban en situaciones especiales (su "aniversario") solo para ponerle cierta diversión (y nostalgia), aunque ya no había nada que ocultar entre los dos, pero a Tsunade le ayudaban a decir todo aquello que no podía en su estado normal y que ni el sake podía sacarle, y eso a Jiraiya le fascinaba.
Era su regalo de aniversario, por decir así. Y para Jiraiya celebrar un aniversario tan especial merecía mucho de eso, él quería darle lo mejor, y que el recuerdo de esa celebración durará en la mente de la godaime para que esperara ansiosamente el siguiente aniversario.
Pero su sonrisa pervertida se borró -¡qué rayos!- escupió y una perla negra y verduzca fue lo que obtuvo –¡sabe espantoso!- y tragó un largo sorbo de sake, para sacarse el amargo y horroroso sabor que no era el dulce y satisfactorio frutal que esperaba. Tsunade abrió la bolsa, vaciándola en el escritorio, abrió los ojos con admiración, los cerró y suspiró.
-¿Qué diablos es eso?- señaló con aberración a la vez que tragaba más alcohol.
Tsunade se llevó una mano a la sien –píldoras para recuperar chakra.
Jiraiya escupió el sake –es decir que…
-Si- suspiró.
Jiraiya se echó a reír, a carcajadas, como desde hace mucho no, tanto que le dolía el estómago, Tsunade por su parte sólo miraba con pereza las pastillas negruzcas que descansaban en el escritorio.
-No quiero imaginarme…- dijo entre risas – no quiero…- y otra risa más seguida de un suspiro para tranquilizarse, sin poder, hasta que de nuevo comenzó a reír desesperadamente.
-Esto es tu culpa- murmuró Tsunade con cansancio –tú y tus estúpidas ideas.
-¿Cuántas les dijiste?
-Dos al día- susurró abatida —, por al menos dos días.
Y él se echó a reír de nuevo, Tsunade sólo suspiró –ya, ya- le dijo Jiraiya dándole pequeñas palmaditas en la espalda, justo cuando estaba por perder la paciencia –no puede ser tan malo.
-Hum…- bufó Tsunade.
-Oh vamos, tal vez eso los ayude, ¿no?
La quinta suspiró.
-Tal vez algo bueno salga de todo esto- dijo el ermitaño, aún sonriente – a lo mejor ellos también tengan algo para festejar el año que entra.
-Mi pobre Sakura- murmuró.
-¿Pobre?, pobre Kakashi, a él si lo compadezco, cómo debe estar pasándola- y se echó a reír de nuevo.
La rubia suspiró y sonrió pensando que quizás Jiraiya tenía razón y algo bueno salía de esa equivocación, después de todo, Kakashi podría ser un vago y flojo, pero no era tan malo, quizás Sakura no tenía tan mala suerte después de todo.
-Quieres callarte, por favor- la rubia lo miró desafiante.
Después de unos segundos pudo recuperar la compostura el ermitaño habló –No te preocupes, ¿acaso no es sinceridad lo que buscas entre esos dos? Ya viene siendo hora de que se digan sus verdades.
-En eso tienes razón.
—Deja que hagan lo que sea que quieran hacer con eso — dejó en una risa perversa que a Tsunade solo la hizo sonreír. —Ya me cansé de hablar de esos dos, dejemos que las utilicen para sus propios propósitos y divirtámonos tu y yo de una buena vez.
-¡Vaya!, hasta que dices algo sensato en toda la tarde.
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Saludos desde Sinaloa, México
Hola.
Originalmente este fic es unoneshot, pero lo dividi en tres partes para que fuera menos pesado de leer
Disfruten la lectura… y pasen al siguiente cap si gustan seguir.
¡Cristo vive!
Aire2409
