Gracias Señor Jesús.

Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Cantares 8:6

Historia dedicada a K2008sempai, la chica traviesa que me ha dado su apoyo en todas y cada unas de mis historias, muchas gracias por todo tu apoyo, muchas gracias K2008sempai.

Espero y poder escribir una historia dedicada a cada uno de mis fieles seguidores y amigos XD….

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

DE CÓMO SAKURA ENCONTRÓ OTRA FORMA DE VENGARSE

Capítulo 2

Pasaron minutos esperando y nada, Sakura comenzó a sentirse más y más inquieta, como si una opresión en el pecho no la dejará respirar adecuadamente y tuviese que moverse como león enjaulado de un lado a otro.

Era su imaginación o hacia cada vez más calor.

-Genial- murmuró –también el aire- susurró y se sentó en el piso golpeándolo alternativamente con su pie en clara muestra de impaciencia.

-Sensei

-Hum…

-¿Tardaran mucho?

-No creo, espero y no.

Sakura suspiró y miró el hombre a su lado, estaba de pie, apoyando una pierna contra la pared, se veía bastante bien, de no ser que estaba leyendo el libro verde ese que tantas veces la hizo enojar, una vena se pintó en su rostro.

-¿Cómo puede leer eso mientras estamos atrapados?

-Tengo que distraerme en algo, ¿no?

Sakura rodó los ojos y de nuevo empezó a dar más y más vueltas, de una manera tan insistente y desesperante que Kakashi pensó que poco le faltaba para recuperar por completo el chakra.

Y de pronto Sakura se detuvo de la nada y se colocó a su costado, casi con igual pose que él.

La miro de soslayo, casi por inercia.

Ser alto le daba la ventaja de pasar desapercibido cuando daba eses tipo de miradas, aunque siempre había sido muy discreto.

Pronto el dulce aroma de la chica le pegó de lleno, y a pesar de estar mezclado con el del barro, para alguien con un olfato tan sensible como el suyo, era bastante sencillo distinguir uno del otro.

El aroma era agradable y atrayente, como siempre, y en esos momentos era difícil no notarlo, y también era difícil ignorar las reacciones que provocaban en él, intentó con todas sus fuerzas no prestarle atención, sin éxito alguno cabe decir, era casi como si se tratara de algo inevitable.

Siguió observándola con detenimiento, lucía desaliñada, enojada, refunfuñaba y se movía continuamente, sea poniendo el peso en una pierna o en la otra, o golpeando el piso con el pie alternativamente casi de forma obsesiva, cualquiera diría que era desesperante y que no se veía muy atractiva, pero desafortunadamente para él y su reciente calor ese no era su caso.

Su ropa estaba sucia, hasta su impecable cabello rosado lucía sucio y desaliñado, todo debido a la misión, no muy peligrosa, cierto, pero bastante cansada y fastidiosa. Pero ante sus ojos, u ojo, se veía bastante bien, lucía como aquellas ocasiones cuando entrenaban bajo los inclementes rayos del sol, donde terminaban cansados, sucios y sudorosos, casi como si se hubieran revolcado en una especie de lucha que….

Abrió el ojo y carraspeó un poco.

¿Qué cosas estaba pensado?

¿Qué estaba imaginando?

Siempre había disfrutado de las ventajas de tener una imaginación maravillosa, era algo que le ayudaba a pasarla bastante bien en momentos solitarios y aburridos, pero en este momento no parecía ser algo de gran ayuda.

No cuando se tiene a un lado una kunoichi como ella, no cuando se tiene a Sakura a un costado mientras se la imagina dando vueltas con él de una manera no tan decorosa o pudorosa y mucho menos cuando se está encerrado en un espacio tan pequeño y con esas crecientes ganas desarrollándose dentro de él.

-Maldita sea.

Y sólo para tomar precauciones cerró y guardó el libro.

Ya tenía bastante con Sakura, él y su desorbitante imaginación, enclaustrados en un elevador para encima darse más ideas con el icha icha.

En fin, que su aliado para distraerse e ignorar la terrible necesidad de ver a su antigua (y única) alumna y disfrutar de su fragancia (lo que hacía continuamente desde los últimos dos años), resultó todo lo contrario. No podía concentrarse, y, en el mejor de los casos, leer y obtener como resultado que la protagonista descrita en sus letras mutará en su figura y voz, obteniendo en su imaginación precisamente la figura de la mujer que estaba a su costado.

Y las cosas obviamente no mejoraron al ver como en su desesperación y frustración su exalumna se cruzaba de brazos, dándole una buena vista e idea de cómo había cambiado todos esos años aquella niña que atrapó en un genjutsu.

Oh sí, porque con ello logró que se hiciera mucho más notorio como el paso de los años había cambiado su cuerpo (aunque eso ya lo sabía desde mucho, solo que ahora no podía hacerse de "la vista gorda"), específicamente sus pechos, logrando darle, sino un desarrollo exorbitante, un no muy despreciable tamaño y atractivo por el que bien podría perderse varias horas contemplando.

Pronto sintió como si el calor creciera de forma agobiante y sofocante.

-Ay no.

Y maldita sea su suerte, mira que intentar con todas sus fuerzas de controlarse, ignorarla y no verla, pero su maldito ojo no le hacía caso alguno, parecía estar resuelto a llevarle la contraria a su cerebro, ese que estaba por perderse en cualquier momento.

Se mordió el labio inferior y con las pocas fuerzas que le quedaban logró evitar golpear la lustrosa pared con rabia y se limitó a sólo observar hacia el frente, pensando que la única esperanza de salir de tal calvario sería o recuperar suficiente chakra con las dichosas pastillas y desaparecer, o esperar que las puertas se abrieran y así salir huyendo de ahí. Kakashi sonrió de medio lado al pensar que, irónicamente, la inocente chica no tenía ni la más vaga idea de lo que pasaba por su mente.

Y es que en esos momentos a ella solo le importaba el hecho de sentirse cada vez más inquieta y desesperada, sofocada y con un horrible calor invadiéndola por completo.

Era como si estuviera en pleno verano a la mitad del día y sin sombra de ningún tipo, era una sensación que crecía cada vez más, que la hacía sentir furiosa, ansiosa, enérgica, casi como si deseará salir y romper miles y miles de rocas en su camino estando segura de que no tendría cansancio alguno, pero no estaba en un campo de entrenamiento, ni en un llano, ni en verano, ni a la mitad del día.

Estaba encerrada en un estúpido e inservible aparatejo donde el aire acondicionado ni servía, donde afortunadamente la música dejo de sonar (porque solo la ponía del peor humor), justo en octubre y cerca de las cinco de la tarde.

Y peor aún, encerrada justo con la persona que la torturó e ignoró por una semana entera. A pesar de ser el único compañero de trabajo durante meses.

Bueno, por lo menos le quedaba el consuelo de que él también la pasaba mal, sólo había que ver cómo veía continuamente hacia el frente, o como metía y sacaba las manos de los bolsillos, o como su cabello se movía con gracia, o como pequeñas gotas de sudor recorrían su rostro desde la frente hasta la orilla de la máscara, o como su fuerte y amplio pecho se movía al respirar, o como sus fuertes brazos y grandes manos….

-Un momento- pronto se dio cuenta de que el calor que sentía en sus mejillas no era otra cosa sino lo que suele conocerse como sonrojo.

Oh si, aunque se lo negará y se indignará por eso, había estado observándolo desde hace tiempo, siempre de forma discreta y en intervalos tan pequeños que pensó que era normal.

Primero trato de convérsese que solo era para distraerse, después para tener algo en que volcar su ira y justo unos momentos antes para regodearse y sentirse mejor por no ser la única sufriendo en ese pequeño infierno, pero no, simplemente estaba observándolo embobada por su figura varonil y atractiva, por su fuerte aroma a hombre que le erizaba la piel, justo como en los últimos meses (casi un año), cuando le pasaba bastante más seguido de lo que podía considerarse como normal.

Y se sonrojó más al darse cuenta de que la atrapó en una de esas miradas.

Pero fue rápida y se llevó la mano a la blusa rosa y con toda la naturalidad que pudo pronunció las primeras frases que se le ocurrieron.

-Sí que hace calor, ¿no sensei? - tomando un poco de tela de la blusa ventilándose con ella.

Kakashi maldijo mil veces por voltear y verla hacer eso. ¿Por qué demonios no se ventilaba con la mano de forma normal?, ¿por qué tenía que hacerlo de esa forma tan sugerente?, sugerente al menos para él, porque la pobre e ingenua Sakura no estaría tratando de seducirlo, ¿o sí?

-Claro que no, estúpido- se contestó a sí mismo –vamos, respóndele algo y quita esa cara de idiota que tienes, lo bueno es que traes máscara- se dijo así mismo y asintió con un "hum" de siempre.

Y Sakura sonrió mirando a otro lado y él agradeció enormemente que lo hiciera porque si no se habría dado cuenta de que estaba bastante interesado en ver como trataba de ventilarse el pecho, o como se limpiaba el sudor de la frente de una forma tan atrayente.

¿Sakura siempre fue así de sensual e irresistible?

Bien, eso ya lo sabía de antemano, pero era mucho más sencillo hacerse el que no se daba cuenta. Quizá era el calor, o el encierro, o el cansancio, o quien sabe que, habría que pensar en el culpable de su reciente falta de autocontrol, si, de ese del que antes se regodeaba tanto.

Pero no sirvió de nada, se quedó observando la pequeña gotita de sudor que se le escapó y que le recorrió la mejilla, le bajó por el cuello justo para perderse entre su blusa y sus redondos pechos.

Oh no, lo estaba mirando, ¿se daría cuenta?

-No, no lo hizo, de haberlo hecho te habría matado y ya.

Pero, ¿no estaría ya muerto y ver la femenina figura de Sakura recargándose un poco más en la pared, más cerca de él, subiendo una pierna dejándola libre de escrutinio y observar como la delgada tela negra de su short se le pegaba al muslo de una forma sensual y provocativa era parte de las alucinaciones que traen el estar moribundo y tendido en el piso por uno de sus golpes?

Ojalá fuese eso que si no él…

-Concéntrate en lo que dice…- se gritó internamente asintiendo al verla mover la boca y verlo expectante. -Hum…esto… ¿qué decías? - preguntó con sinceridad —rayos, debí decir alguna tontería— Ni siquiera podía concentrarse para mentir, ¡que rayos!

Sakura rodó los ojos –nunca pone atención, a veces me preguntó que tanto piensa.

—Ah, cosas mías— Kakashi sonrió nervioso, llevándose una mano a la mejilla y feliz de saber que ella no tenía la capacidad de saber lo que pensaba, y se sintió muy contento de no hablar. Y así de la nada se sorprendió al sentir como ese calor sofocante dejaba rastro en sus mejillas.

Estaba sonrojado…, un momento… ¿estaba sonrojado?

¡Él sonrojado!

No podía ser más gracioso e irónico, un tipo como él sonrojado frente a la única chica que no se permitía ver más allá de una compañera, alumna o amiga (si como no) ¡Pero que importaba eso si ya tenía tiempo ignorando esa restricción autoimpuesta!

-Le decía- habló –¡sensei! - le pegó en el brazo y él pareció despertar –uy- refunfuñó –¡ponga atención, por favor! - ordenó jalándole la manga de la camisa, él asintió mecánicamente – le decía, que este calor del demonio me hizo recordar como el año pasado el hospital se quedó sin luz repentinamente, fue un desastre, yo estaba ayudando en la guardia y…

Oh no ¿Por qué tenía que hablar de hospitales sin luz y especificar que estaba de guardia?

Y dejó de escucharla y solo ver como su boca se movía porque su privilegiada imaginación comenzó a trabajar tan rápido y eficientemente que pronto la vio con un corto y bello uniforme blanco que cierta vez miró en cierta película que no deseaba recordar del todo.

Y tan rápido como un parpadeo se encontró con la imagen de Sakura en el blanco y corto traje, cabe aclarar que con medias blancas y todo eso (si su imaginación era muy prodigiosa y detallista), con un estuche médico en la mano, mientras que sonrojada y con sus ojos brillantes y voz sensual y sugerente le decía "eh, sensei, ¿listo para su tratamiento?".

Estando tan atrapado en su ilusión no pudo ver como la chica se le quedó mirando largamente, o como su entrecejo se juntaba, o como se llevaba las manos a la cadera y hacia un gracioso puchero.

-No entiendo que tanto piensa…- esperó su respuesta y llevó los dedos a su ojo libre tronándolos unos con otros –no, nada, parece que se desconectó o algo así…- suspiró y sonrió.

Sabía que él nunca hacía caso de lo que ella hablaba a menos que se tratara de cosas profesionales o muy serias, lo extraño es que esta vez esto le molestó más de lo normal, y es que realmente en ese momento tenía que prestar atención a algo, tenía que distraerse urgentemente en algo.

Si, tenía que hacerlo, porque si no esa inquietud extraña que sentía, esa calidez irritante e incómoda que cada vez era más grande y que no la dejaban pensar con claridad la volvería loca. Tal vez Kakashi tenía razón y realmente era claustrofóbica, porque no podía encontrar otra causa para su reciente estado que el encierro y la desesperación.

Sí, esos debían ser los causantes de su inquietud, la incomodidad, el calor asfixiante que sentía y las ganas enormes que tenía de hacer algo, de volcar esa energía y zozobra en algo.

En algo que realmente no sabía qué, pero que tenía que hacer porque si no se volvería loca.

Y no faltaba mucho porque debía estar empezando a enloquecer por ver tanto a su sensei, por mirarlo, analizarlo, casi con igual escrutinio e interés como cuando se busca bajo el microscopio. Porque se estaba empezando a sentir cada vez más y más propensa a observarlo, a desear tocarlo, para muestra ese leve empujón y jalón que le diera dizque para que le prestara atención.

Mentira.

Bien pudo hacerlo con solo un grito y ya, pero no, quería tocarlo, una necesidad creciente se lo pedía a gritos, su contacto la asustó, fue muy intenso para ella, pero al contrario de alejarla y preocuparla (como normalmente pasaba), ahora la atraía más y más.

Y verdaderamente debía estar enloqueciendo porque mientras hablaba y hablaba varias veces se dio cuenta de cómo la veía no de la manera más decorosa que hay, de esa forma como muchos chicos la veían y que hacían que ella terminará ignorándolos (en el mejor de los casos).

Y es que esta vez esa sensación de ser analizada, observada con fascinación no le molestó, al contrario, le gustó, le atraía y le hacía sentir feliz y emocionada, como si deseara que él la viera por mucho tiempo. Esto ya le había pasado unas cuantas veces antes, más de lo que debía considerarse como normal si lo que se busca es levantarse el ego y la autoestima (que era su "excusa" para esto), aunque simple y llanamente cuando se trataba de él a ella le gustaba "hacerse de la vista gorda".

No podría ser de otra forma con Kakashi sensei— se dijo mentalmente aquello que antes se negaba a aceptar y que hoy le parecía lo más claro y normal del mundo.

Hoy, sobre todo hoy, era algo sumamente gratificante sentir su escrutinio sobre ella. Por eso se acercaba a él, por eso hacia movimientos sutiles y extraños, solo para llamar su atención, por eso mismo se hacía la que no se daba cuenta de sus miradas.

Y precisamente por ello fue que comentó lo del hospital.

Solo porque sabía que con lo pervertido que era tendría esa reacción, porque siempre supo que los hombres solían tener una extraña afición a las figuras de las doctoras y enfermeras y otros tantos clichés que francamente no comprendía ni veía lo fascinante pero que al fin y al cabo resultaban bastante efectivos.

Porque su hipótesis dio resultado, y una sonrisa traviesa surgió en la comisura de sus labios al darse cuenta de ello.

-¿Qué tanto estará pensando este bomboncito?

-Inner- negó con la cabeza.

-¿Qué?, a mí no me molesta que tenga fantasías con nosotras, pero que al menos nos invite ¿no?

Sakura se sonrojó tanto que temió por un momento que se iba a quemar. ¿Acaso ella estaba jugando con su mentor?, ¿acaso ella estaba tratando de seducirlo, de qué fantaseará con ella?

-Chica, chica, no te hagas la inocente conmigo porque no te creo nada de nada.

-Pe…pero yo no…

-Pe..pero yo no…- la imitó con sarcasmo haciendo que se molestará –¡pero tú sí!

-Inner, yo no, sería incapaz.

-Ja ja ja ja- y su yo interno comenzó a burlarse en su cara con tanta altanería que deseó matarse a sí misma.

-Idiota, deja de reírte.

-Y tú dejas de ser tan hipócrita, como si no supieras que nos gusta mucho desde hace no sé cuánto tiempo. Como si no jugaras así con él solo porque te sientes "aburrida", como si "curiosamente" solo se te pasa por el cerebro cuando él esta con nosotras y con el "único motivo" de "vengarte" de su insufrible "hum"

Sakura gruñó, ya sin importarle que Kakashi siguiera mirando a la nada de manera sospechosa, no, su inner mantenía una batalla con ella.

-¿Vas a decir que no estabas mirándolo embobada, o qué no tratabas de que te viera?, já, qué te crea otra, porque yo no, además eres una idiota.

-¡Cállate!

-Es la verdad, mira que tratar de negar lo obvio y desaprovechar semejante oportunidad, esto del ascensor debe ser una señal o algo.

-Sólo fue un incidente y ya.

-Pues lo que sea que sea no hay que desaprovecharlo, ve de lo que te pierdes - y su inner comenzó a poner cara de idiota viendo a Kakashi –siempre has sabido que tenemos al sensei más sexy de Konoha, quizás del país del fuego, hay que aprovecharlo y que nos enseñe.

-¡Inner!

-Sensei, sensei, ilústreme por favor que yo si quiero aprender de usted.

-Dios, eres imposible.

Ay si, como no, como si no usaras la excusa del informe solo para pasar más tiempo con él…

Pero…pero…

Pero…pero, ¡pero nada! Esta es nuestra oportunidad, él nos ve y nosotras a él, qué más da.

Pero Sakura no pudo evitarlo y miró de soslayo al hombre a su lado, suspirando ligeramente y sintiendo como el calor regresaba. Porque las ganas repentinas que tenía de hablar y hablar no eran otra cosa sino una forma de sacar toda esa energía y saciar la curiosidad que sentía por él.

Mira que trasero! Si hasta dan ganas de pegarle hasta que te sangren las manos-

Sakura ya no contrarió a su yo sádico-interno, no podía por estar mirando a Hatake detenidamente, si él la veía, ¿por qué ella no?

Y esa voz tan masculina y sensual, ¡esos brazos!, ¡qué si me muero entre ellos no importa!, y ese pecho y espalda tan amplios y fuertes, ¿qué ya te olvidaste de lo fuertes y cálidos que son, te olvidaste de aquella vez que nos cargó?

-Claro que no, pero…

-Pero nada, además recuerda que es todo nuestro.

-¿Nuestro?, ¿estás loquita?-

-Claro que no, es nuestro, recuerda, él nos dijo: "Sakura, dejo mi cuerpo en tus manos"

Sakura se sonrojó.

Se refería a que como estaba por usar el mangekyou tal vez quedaría inconsciente y…

-¡Me vale!, nos lo dio y es nuestro y punto, así lo dijo y que se aguante.

-¿Qué es lo que quieres para dejarme tranquila?

-Tú sabes perfectamente qué es lo que quiero, lo que TÚ quieres…

-Pero…

-Sedúcelo, eso quieres, quieres coquetearle con libertad, ya viene siendo hora de que te animes un poco ¿no?, ¡hazlo!

-Y si él…

-No creo que se queje mucho, no te hagas la que no te has dado cuenta como nos ve.

-Inner, si no funciona…

-Inténtalo y ya, si no funciona me calló y te dejo-Sakura asintiópero si funciona…

-Si funciona…- tragó grueso y asintió internamente a la par que su yo interno, quien por el momento la dejó tranquila.

Había tomado una decisión y no había marcha atrás. Necesitaba hacer algo con todo eso o se volvería loca, si, más de lo que ya estaba antes de estar en ese elevador con ese hombre que la enloquecía más de lo normal y de tantas diversas formas y por distintos motivos.

Asintió completamente resuelta. Había tomado una decisión y no había marcha atrás.