Inko Midoriya era muy pocas cosas, una madre una abogada y alguien con un pasado bastante común.
Pero si había algo que la pequeña y regordeta mujer no era es una tonta, ella pudo desde el primer día en que su hijo volvió que algo había cambiado en él.
Su abraso se sintió como aquel que uno daría a un ser querido no visto en mucho tiempo, su forma de caminar, de hablar, de reaccionar a las cosas e incluso la misma aura que él portaba era completamente diferente, sin embargo era tan él que ella estaba segura de que su hijo no había sido sustituido por alguna clase de dopalgänger.
Los exámenes médicos que la escuela produjo cuando ocurrió el accidente solo terminaron de calmar cualquier tipo de sospecha que hubiese tenido.
Tampoco ayudaba a su hijo, por alguna razón que está más allá de ella, tenía un arma escondida en su cuarto, una pistola tan futurista que al principio ella sinceramente pensó que solo era un juguete, pero solo Ella solo tuvo que tocarla para saber que esa cosa era cualquier cosa menos un juguete.
Por una era completamente metálica y no de un metal barato, como si fuese una arma réplica, sino de un metal bastante pesado e incluso resistente.
El hecho de que con solo un toque ella era capaz de sentir la cantidad de energía que esa cosa mantenía o producía alzaba otra clase de alarmas.
La otra sin embargo era la criatura que actualmente tenía en su regazo, de colores violetas azules y cremas, con ojos de color amatista y con dos series de listones uno en su oreja y otro en su cuello , El zorro? estaba monitoreando bastante cerca el cuerpo inconsciente de su hijo, sea lo que sea esta criatura conocía bastante bien lo que estaba pasando.
Cuando ella entró en la habitación donde su niño estaba hospitalizado al vulpino solo le bastó olfatearla un poco antes de prácticamente abalanzarse sobre ella y empezar a llorar, al parecer reconociendo la como la madre de su , ... dueño?
Usualmente ella estaría más preocupada porque lo que es un básicamente , tierno, depredador saltó sobre ella, sin embargo sus instintos de maternales entraron en sobrecarga apenas se escuchó el dolor y la tristeza en la voz de la criatura.
Así que casi inconscientemente la acurrucó en contra su pecho mientras la calmaba como lo hacía cuando izuku era pequeño
Un gruñido de alivio sin embargo llamó su atención, cuando la madre se volteó a ver a quién produjo ese sonido vio una señora mayor más baja que ella, vestida con un llamativo uniforme de enfermera, con un visor y una jeringa cómicamente grande que usaba como bastón.
"buf, me alegro que hayas llegado señora Inko, no le deseo mal a ninguna criatura pero los llantos que esa pequeña estaba produciendo estaban a punto de hacerme quedar más canosa"
Inko se tomó un momento casi embarazosamente largo para reconocer a la obvia heroína en frente suya.
"ah! recovery girl! Es un honor conocerla,... a pesar de las malas circunstancias." .- Inko intentó dar su mejor inclinación respetuosa que pudo mientras aún consolaba al zorro.
La enfermera veterana simplemente movió una mano para indicar qué tales honores no eran necesarios.
"No es nada querida, ya que pesar de que me duele bastante no puedo hacer nada acá, mi peculiaridad funciona al acelerar el sanado natural del cuerpo, si la extremidad hubiese sido cercenada o incluso cauterizada tal vez podría recuperarla pero no puedo hacer nada si la extremidad fue totalmente perdida."
Ante estas palabras la zorra en los brazos de la Midoriya mayor lanzó un gemido adolorido.
Ambas mujeres archivaron el hecho de que el animal pareció comprender lo que la enfermera decía palabra por palabra como algo para interrogar a el paciente peli Verde más tarde.
Inko toma una respiración larga y pesada antes de utilizar su experiencia de 20 años como abogada para centrarse en la pregunta que ella querría hacer.
"¿Cómo fue que sucedió esto?"
La enfermera hizo una mueca mientras parecía apoyarse aún más en su bastón.
"Para poder explicar bien los sucesos que nos llevaron acá querida, voy a tener que darte una pequeña explicación acerca del maestro que supervisa la clase de tu hijo."
Shota Aizawa o mejor conocido como su nombre de héroe Eraserhead, con la peculiaridad de cancelar o borrar las otras peculiaridades a quién mire, es un hombre bastante..., exigente, tanto así que si decide que una clase entera no tiene alguna especie de potencial los expulsará a todos en el lugar, así que para saber si él va o no a perder el tiempo enseñando a otra clase les hace hacer una prueba de peculiaridades el primer día."
"Las pruebas son bastante estándar, cosas como tirar una bola lo más lejos que puedas, lagartijas, abdominales, fuerza de agarre, carrera de los 100 m, carreras de resistencia, pruebas bastante comunes en las escuelas. Solo que con la diferencia de que esta vez pueden usar sus peculiaridades."
Aquí la anciana superhéroe lanzó suspiro.
"No digas que yo lo dije pero, Shota ya tenía un problema con tu hijo desde el primer momento que lo vio en el examen de ingreso, sea lo que sea exactamente su peculiaridad es extremadamente poderosa para su cuerpo y a eso al siempre lógico era Eraserhead no le gustó, más sumamos su claro disgusto por cualquier peculiaridad ligeramente llamativa, por lo que estaba buscando cualquier clase de excusa para sacarlo de la clase el primer día, por lo que las cámaras mostraron tu hijo de hecho hizo bastante decente en las pruebas, demostrando un control bastante excepcional de su peculiaridad."
La enfermera se tomó un momento para lamerse los labios mientras organizaba sus pensamientos.
"El desastre ocurrió sin embargo cuando fue su turno de lanzar la bola, no tengo ni idea de lo que pasó en la mente de Shota en ese momento, pero decidió que en ese instante que él activaría su peculiaridad para borrar la de tu hijo y darle un susto, por cuál razón no estoy segura pero posiblemente le hubiese dado una razón siguiendo las líneas de "tu peculiaridad es muy potente y te dejaría vendido por lo que no tienes potencial" o alguna tontería parecida"
Aquí la enfermera lanzó un resoplido exasperado, antes de lanzar un suspiro pesado.
"Lo que parece ser que en el momento ignoró debido a sus preferencias o olvido es que peculiaridades que multiplican la fuerza obtienen un retroceso bastante potente cuando son desactivadas a la fuerza ya que todo ese poder acumulado no tiene donde ser reabsorbido o expulsado."
"En las grabaciones se puede ver que tu hijo conjuro una buena cantidad de poder en su brazo mientras lo esparcía por su cuerpo para soportar el impacto de lanzar la bola con tanta potencia, no sé si es conciente, pero parece ser que su peculiaridad tiene un indicador visual y cuando se utiliza más fuerza de la que su cuerpo puede soportar sus venas brillan de lo que parece ser que un color carmesí, mientras que un brillo azul es cuando todo está yendo según lo planeado."
"Y como ya había dicho antes Eraserhead ignoró esto o simplemente era ignorante por lo que en la cúspide del poder acumulado desactivó forzosamente la peculiaridad del joven y , justo como ya había explicado antes, todo ese poder acumulado no tenía dónde escapar y este es el resultado de tal acción."
La enfermera indicó con gran tristeza vagamente en donde el brazo derecho de su hijo debería estar.
Inko se mordió el labio, insegura de cómo actuar en esta situación, a pesar de que quería demandar o incluso estrangular a ese tal Aizawa por hacerle esto a su bebé su mente profesional le indicó que todo esto no era nada más que un horrible accidente, realmente todo dependería de lo que su hijo querría que le pasara a su maestro.
"y cuándo cree usted que él va a..."
Ante su pregunta insegura la enfermera sin embargo le dio una sonrisa amable.
"OH, por eso no se preocupe señora Midoriya su hijo es bastante resistente e incluso la energía de su peculiaridad lo está curando activamente mientras hablamos, no pasará mucho cuando para que despierte, posiblemente abra los ojos esta misma tarde."
Como uno solo humano y zorro lanzaron un gran suspiro de alivio, antes de que la enfermera se excusara, teniendo que escribir un reporte a sus superiores.
Y así fue como la matriarca de los Midoriya se encontraba en una silla de hospital, en la escuela de héroes más grande de todo Japón, esperando a que su lisiado hijo abriera los ojos.
Preguntas, preguntas de por qué, cómo y otras rondaban por su mente, preguntas del por qué, por qué su hijo tenía un arma, que era la criatura que actualmente ronroneaba en su regazo y qué otros secretos de su peculiaridad su hijo le ocultaba a ella, estas preguntas y más rondaban por su cabeza.
La madre sabía que su hijo merecía un poco de privacidad sabiendo que muchos de esos secretos serían peligrosos si alguien tan amable, tranquilo e incapaz de lastimar un inocente como lo es su hijo decidiera que tener un arma de alto poder sería prudente, por otra parte ella era abogada y varios de los casos que ella manejaba eran bastante..., peli agudos, así que estaba segura de poder manejar aunque sea los menores de estos.
Por ahora ella solo podía rezar para que su hijo se recuperara lo más rápido posible y también planear con Mitsuki ideas de cómo vengarse de ese tal maestro, todas hipotéticas por supuesto.
