A mi Señor Jesucristo, gracias Dios por permitirme regresar.

Salmo 28:7 Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias. Debemos dar gracias a Dios porque él nos da las fuerzas que necesitamos en medio de cualquier circunstancia.

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

De lo que no puede evitarse: los recuerdos, los encuentros.

-o-

Llovía, hacia frio, estaba levemente empapada y temblaba ligera e intermitentemente, ya no había nadie ahí, excepto yo. Kakashi kun se retiró unos instantes antes, dejándome con la sorpresa de su beso (y los otros intentos de besarme), su propuesta y la admiración de todo eso; podía escucharlo aún, todavía oía sus palabras resonando en el lugar.

"¿Quién no desearía besarla hoy?" — Aun lo sentía ahí, de pie frente a mí, diciéndome aquello como si fuera la cosa más sencilla del mundo.

¿Qué...? ¿Qué acaba de pasar? Miré alrededor, nada, no había nadie. Era noche y llovía, solo estaba yo . Se ha ido ya, me dije y me recargué contra uno de los pilares del kiosco mirando las losetas del suelo, escuchando el murmullo de la lluvia e intentando salir de mi estupor, nada sencillo ; me… me ha besado…

–"Dígame sensei, ¿es sólo la lluvia lo que la hace temblar? Sé que no es solo la lluvia, ¿verdad?"

Pero… ¿por qué? temblé un poco al recordarlo, tenía frio, pero igual estaba nerviosa, ¡carajo, como no estarlo! ¡Me acaba de besar, como rayos pensaba que iba a reaccionar!

No lo miraba desde un año, ese terrible año donde lo extrañé tanto, donde deseé tanto mandarle cartas, saber de él, donde luché por no hacerlo porque él mismo me lo pidió, donde necesitaba de su apoyo sincero, silencioso y calmo, donde me preocupé por él. Pero ya no era aquel niño que, aunque reacio a mi trato me necesitaba y me daba espacio para interferir y ser parte de su círculo, ese era un privilegio que no cualquiera obtenía de Hatake, me sentía orgullosa cuando lo logré; pero después me pidió distancia cuando me confesó el dolor que yo le causaba sin siquiera sospecharlo. Me sentí excluida una vez más y me sentí despojada de cualquier "privilegio" que él pudiera darme. Tengo muy presente esa ocasión, tremendo susto el que me llevé al ver a ese par de anbu llamando a deshoras en mi hogar.

"Lobo está en estado inconveniente Haruno san, se le pide que intervenga, si no es así se llevará a cabo el protocolo ANBU para ebrios"

Me asusté. Un anbu ebrio era un grave problema por todo lo que conllevaba, por los secretos, por las tácticas, por su poder, por tantas cosas. El protocolo ANBU no me daba buenos recuerdos, lo conocía, claro que lo conocía, sabía de los estragos que podía causar, lo vi con mi finado amigo Kazuo en dos ocasiones, pocas, pero las suficientes para no querer deseárselo a nadie. Con esa amarga experiencia no dude en salir donde Kakashi kun, además él no era de los que se embriagaban, menos si era una falta tan grave, debía pasarle algo malo.

"Voy enseguida. Me pondré algo y nos vamos. Esperen fuera, voy cuanto antes y…"

"¿Quién es Sakura? me mordí la lengua al escuchar a Sasuke, no deseaba que se enterara, se pondría de malhumor "¿Anbu? ¿Qué hacen aquí?"

"Nada, tengo que salir" cerré la puerta y eché a andar al cuarto intentando disimular mis nervios y restarle importancia al asunto.

"Anbu no viene y te toca en casa por nada, ¿qué pasa?"

"No es nada peligroso, si es lo que te preocupa"

Sasuke rio con sarcasmo "Claro, te creo"

Suspiré, apenas y tenía tres días en casa y se presentaba eso, no habíamos discutido esos días "Es Kakashi kun. Me han pedido interceder, hay un problema con él"

"¿Qué? ¿Lo mataron? ¿Le cortaron una pierna, un brazo? ¿O tuvimos suerte y le cortaron la lengua?"

"No bromees así" solté al cambiarme de ropa. Él esperó y suspiré con resignación "Está ebrio y seguirán el protocolo" su rostro se ensombreció al escuchar esas palabras, como siempre que recordaba a Kazuo. "Trataré de no tardar mucho, pero tengo que darme prisa, ya sabes lo… lo horrible que es eso"

"¿Por qué tú? Ah, ya entiendo, te necesita para consolarlo en su dolor, seguro ha de estar muy triste" . Suspiré una vez más terminando finalmente de cambiarme, salí de la habitación y Sasuke kun me siguió. "Seguro estas decepcionada de saberlo ebrio,con eso de que es "Tan brillante, astuto e inteligente" ¿no decías eso? Parece que no tanto, ¿después vendrán a ver si puedes ir a la hora que le dé la gana a darle de comer en la boca?"

"Solo… sólo déjame ir" Estuve frente a la salida, Sasuke se colocó al costado.

"Claro, como si pudiera detenerte. Como si me escucharas un poco cuando se trata de él"

"Sasuke kun…"

"¿Te han venido a pedir que vayas y seas la saca borrachos, no entiendes?"

"Sí, por eso tengo que irme ¡Ya!"

"Que considerados con él… pero muy considerados contigo también ¿no? ¿Qué no saben que estas tan bien después de lo que te pasó? Si me preguntas no debes salir a estas horas, con este clima y a ese tipo de lugares"

"Sasuke…"

"¿Qué edad tiene? ¿Ocho? ¿Setenta?

"Sasuke kun… comprende, ¿sí?

"Claro, entiendo. Es tu alumno, debes ir a ayudarlo y rescatarlo de las consecuencias de sus actos. Anda, ve y sé su heroína. Salúdalo de mi parte, por favor"

Suspiré y salí, Sasuke kun cerró la puerta con enojo, casi podía verlo suspirando molesto volviendo al cuarto a seguir enojado conmigo perdiendo la paz de esos pocos días que se quedaría en casa antes de volver al trabajo. Cuando regresé ya estaba dormido.

No quise pensar mucho en Sasuke kun, después me las arreglaría, estaba muy angustiada por la suerte de mi alumno así que fui con la mayor rapidez que podía. Cerca del lugar encontré a Jiraiya san, me explicó la situación, gracias a él es que se retrasó el ingreso de anbu, le agradecí llamarme.

"Pero… ¿por qué a mí?"

"Cuando me ponía así solo Tsunade podía sacarme sin alborotos, claro que después dolía más que el anbu" sonrió y le miré angustiada, no me pareció gracioso en absoluto, el sannin tosió un poco. "Lo siento, estoy un tanto nervioso, ANBU está ansioso y parece que ha tenido un día especialmente malo. Trátalo bien ¿sí? No lo juzgues muy duro"

Entré al lugar y les pedí dejarme sola, los anbu obviamente no aceptaron del todo; aquel lugar apestaba a alcohol, cigarro y sangre, sí, había sangre en el lugar, yo como médico lo podía detectar fácilmente (aunque desde pequeña tuve esa habilidad).

Lo miré sereno en la barra, paseando una copa entre los dedos, se le veía triste, deseé gritarle y amonestarlo, pero las palabras del sannin me sacaron el valor, además mirarlo así, sentirlo así… realmente debió ser muy fuerte lo que le llevó a estar en ese estado, tan abatido.

"¿Qué ha pasado contigo? ¿Qué te hicieron hoy? ¿Qué hiciste hoy? ¿Qué fue lo que te obligaron a hacer?" pensé con angustia, aunque sabía que ni siquiera podía cuestionárselo, además, de poder, tampoco me lo diría.

Hablé con él, discutí un poco pero finalmente logré sacarlo del lugar, parecía ir bien, incluso Jiraiya me sonreía a la distancia, no así los de ANBU, que de verlos me daban calofríos, pero no deseaba tomarles mucho partido. Kakashi hablaba de vez en vez, despacio y tenue, la mayoría de las cosas no entendía. Llegamos a esa banca intentando que se sintiera mejor, lo veía pálido. Kakashi kun nunca ha sido de beber, afortunadamente, y al parecer tiene poca tolerancia al alcohol. Entonces comenzó aquella conversación, esa que terminó con aquella frase que no pude olvidar a partir de ahí y que me atormentaba e intrigaba por igual.

"Estar con usted es muy difícil para mí, es muy doloroso… Me duele más de lo que me duele estar lejos de usted."

Esa ocasión también me dejó casi tan confundida como al besarme. Sus palabras seguían en el aire pidiéndome prudencia, pidiéndome distancia, pero yo no podía entenderlo, no quería entenderlo. Pensé muchas veces en ellas, en todas ellas y me dolía y me intrigaban. ¿Por qué las decía? ¿Por qué? No podía preguntarle, eso era muy claro, además desde ese momento ni siquiera podía pensarme en saber de él más allá de lo que me contaran los demás.

Recordaba su frustración, no había mentira en sus palabras, no había farsa en el dolor y la sinceridad con que me las dijo; al recordarlas me mordía los labios y deseaba gritar, golpear algo, porque, tal cual pensaba, él se apartaba de mí, cada vez más y más sin que yo pudiera hacer mucho para evitarlo. Sabía que sufría, por supuesto que sí, intentaba ayudarlo a sobrellevar esa soledad que siempre cargaba, pero nada parecía funcionar. Ahora venía y me decía eso.

"Estar con usted es muy difícil… Me duele más de lo que me duele estar lejos de usted" Me senté en el piso sin dejar de mirar las losetas del lugar, sin dejar de pensar en Kakashi kun, en nuestro pasado.

Siempre quise pensar que el dolor del que hablaba se restringía al que yo misma sentía, al dolor de los recuerdos de las muertes de Obito y Rin. Podía ser que mi presencia le recordaba todo aquello que había perdido (que perdimos), al menos esa era la única opción que deseaba creer, porque la otra, en la que había más que solo nostalgia y melancolía por el pasado, esa me era tan extraña e inexplicable y complicada que no quería siquiera darle cabida en mi cabeza, ignorándola a pesar de picarme la curiosidad cada vez que recordaba.

Sin embargo, tiempo después, al besarme y al decirme todo, ya no pude ignorar más esa posibilidad, y, de hecho, ahora me parecía más factible, más tangible, más creíble y mucho menos fácil de ignorar. Me tomé los labios sintiendo aun su tacto, y negué, no podía creerme lo que pasaba, no podía ser verdad, ¿o sí?

Lo es… realmente pasó. Pero… ¿Por qué? susurré y pensé si solo era causado por lastima, por compasión o por algún arrebato propio de su juventud (aunque él no era necesariamente alguien que se dejara llevar mucho por ellos) o tal vez sólo era una broma.

"¿Te burlas de mí, estas bromeando?"

"¿Parece que lo hago?"

No murmuré. ¿Pero, podría ser solo un efecto de compasión hacia mi dolor y mis relatos; o acaso había más que solo eso? Ya… ya no lo sé. Me tomé la cabeza con frustración, estaba muy confundida. Es tarde, debo ir a casa… no supe cuánto tiempo pasó desde que Kakashi kun marchó, desde que me quedé sola mirando la lluvia, las losetas del suelo y el paraguas que se agitaba levemente con la brisa. Lo cierto es que no tenía muchas ganas de volver, no desde muchos meses atrás, tampoco que Sasuke kun me esperara preocupado como antes, no lo hacía desde hacía mucho tiempo.

"Sasuke kun… estoy embarazada, tendremos un bebé…" ya estaba, no podía evitar atormentarme un poco con eso también. Cuando el bebé llegó realmente pensé que era una esperanza, una señal que me decía que las cosas mejorarían, Sasuke kun y yo teníamos tiempo con nuestras diferencias a pesar de que rara vez discutíamos, pero… pero yo sentía su distanciamiento, su tristeza, su dolor, su soledad.

"Un hijo… un Uchiha" Me dijo con una breve sonrisa esperanzada y orgullosa.

Con el embarazo pareció que funcionaria, Sasuke kun fue muy feliz al saberlo, se preocupaba por mi estado debido a las secuelas que pudiera tener por lo del "incidente", sin embargo, pensábamos que todo estaría bien… al menos hasta que salí donde papá al tratar de rescatarlo y recaí en mi mala salud. Tsunade shishuo fue muy clara, había riesgo, yo lo sabía, mi estado era delicado en ese sentido, de ahí que un bebé no estaba precisamente en mis planes, pero estábamos muy contentos y positivos al respecto.

Esa ocasión, esa angustiante vez fue cuando todo empeoró. Aun me engañaba, aún deseaba creerme que tal vez de no enfermar y no abortar, las cosas estarían mejor en mi matrimonio, después comprendí que no, que con o sin bebé tarde o temprano pasaría. Si al menos hubiese estado conmigo… pero Sasuke kun no estuvo ese día para mí Quizá de estarlo todo habría sido diferente… quizá… no hubiese sido tan malo, tal vez tendría ahora a mi bebé conmigo. Pero no hubo nadie esa noche en casa además de mí, nadie para auxiliarme. Pero Kakashi kun sí estuvo ese día.

"Sí sensei. Pase, hace frio… Lo haré, pero no me gustaría dejarla así, podría enfermar…" Fue una fortuna encontrarlo en casa, lo fue porque tal vez de no estarlo hubiese sido peor. Esa noche también llovía. Aparentemente guardaba muchos recuerdos relacionados a la lluvia y Kakashi kun.

La noche que papá llegó tocando ansioso estaba sola, Sasuke kun se fue días antes. Abrí la puerta y me asusté un poco al ver a papá tan alterado, emocionado, ansioso.

"Han dado con los asesinos de tu madre"

"¿Qué?"

"Pero han huido como las malditas ratas que son" dijo molesto apuñando las manos con rabia, entró a la casa sin decir más, no era necesario. Sabía de antemano que desde lo de mi madre las conspiraciones era rumores oficiales en la aldea y papá no tenía meta más grande que asegurarse que cada uno de los implicados con la liberación del kyuubi y el asedio a Konoha se descubrieran, los sentenciaran o los mataran, de ser posible el mismo lo haría. Estaba obsesionado.

"¿Qué rayos esperas? Anda, ve y cámbiate, iremos juntos a enseñarles lo que es realmente la justicia de los de Konoha"

Pocos sabían de mi embarazo en aquel entonces, Sasuke se acaba de enterar, Tsunade Shishuo lo supo al diagnosticarme y Kakashi kun me alentó a contárselo al recibir y leer sus cartas después de pedirme distancia, me alegró tanto que no pude evitar compartir la dicha que me embargaba y declararle mi más grande secreto. No quería ni podía decirle a nadie, los estragos del "incidente" podían complicar más las cosas y no era buena idea.

"Papá… eh… yo…" Tragué saliva, no podía hacer mucho, papá se llevaba diciéndome lo que haría cuando los encontrara, yo me comprometía a ayudarlo pensando que era probable que nunca llegaría el día que debía cumplirlo. Quizá hubiese ido con él en otras circunstancias, pero todo cambió al saberme embarazada. Salir bajo la llovizna a una misión tan riesgosa no era buen presagio. Me mordí el labio con nerviosismo, papá se enfurecería y jamás me perdonaría. "Lo siento, no puedo acompañarte"

"¿Qué?" su pregunta retumbó en mis oídos, pude leer claramente su desaprobación, su ira, su decepción en su voz, en sus ojos "Sakura, pensé que al menos hoy estarías para ella, apenas me he enterado deseé correr y matarlos, es lo más sensato que alguien haría, pero pensé en ti, en compartir esto juntos, en darte la oportunidad, y mira, me has decepcionado una vez más…"

"Papá, yo…"

"¡Mataron a tu madre!" Cerré los ojos ante su grito, ahí estaba, vendría aquel dicho que solía repetir y que me sabía de memoria ". Te lo he dicho antes: no estuviste aquel día para ella. Pensé que hoy sí… ¡Se lo debes! ¡Me lo debes!"

"Es que, papá…"

"Bien… da igual. Si te interesa acompañarme han ido al bosque de la muerte"dijo despacio intentando retirarse", los anbu los buscan, pero yo daré con ellos primero"

"¿Al bosque prohibido?" me preocupe, mi padre conocía bien ese territorio, pero su estado no era el mejor, con lluvia todo empeoraría más y yo no podía acompañarle, echó a andar a la puerta y le seguí tratando de que no fuera ", no vayas, es peligroso, si ellos…"

"He venido aquí solo por ti" dijo frenando el paso ", eso a pesar de que algo me decía que no lo harías, que seguirías con esta debilidad tuya tan insufrible e irritante. Te he dado la oportunidad de redimirte, y mírate, me has fallado, me has fallado de nuevo" bajé el rostro y miré el suelo; "sigue llorando, anda, hazlo, creo que es lo único que se te da bien"

Lo miré salir de la casa y un impulso repentino me llevó a correr tras él, si iba ahí, en esas circunstancias, en ese estado y sin compañía, era muy probable que lo mataran, traté de detenerlo, incluso le rogué, pero era demasiado orgulloso para siquiera mirarme y hablarme a pesar de mis buenos argumentos.

"¿Qué parte de esto no entiendes? Esto es una venganza, no necesito que otros los hagan por mí. Seguro son todos unos ineptos porque ni con ellos han podido dar, pensar en que escapen me hace querer vomitarme, ¡cómo es que no lo entiendes! Era tu madre…"

Tomé su mano como última opción y traté de menguarle el paso, lo logré, papá se exasperó más al verme así, solía molestarle cuando me ponía igual de terca como él. No le solté a pesar de sus órdenes y forcejeó un poco hasta que por accidente logró darme en la cara con el bastón. Fue hasta entonces que lo solté para tomarme el rostro, me dolió mucho e incluso sangré un poco por la boca, papá pareció sorprendido (y tal vez arrepentido) por pocos segundos, pero aprovechó mi descuido y se marchó sin poderlo detener.

"Si no has de ayudarme, al menos no me estorbes"

Me encerré en casa por horas sin poder hacer otra cosa sino solo desesperarme y angustiarme por él, las horas pasaron incansables e insoportables para mí, era mi padre y sabia a lo que se atenía, Sai y Sasuke me habían dicho que se sospechaba de esos tipos, que eran hombres peligrosos y reconocidos, papá era fuerte y peligroso cuando se lo proponía a pesar de su discapacidad y edad, podía ser un enemigo feroz, pero estaba en clara desventaja.

Sin poder esperar un instante más salí rumbo a casa de mis padres con la esperanza de que al llegar papá estuviera ahí, o al menos lo esperaría, claramente no iría a buscarme ni a casa, ni al hospital. Lo esperé por algunas horas hasta muy tarde, desde horas atrás la llovizna no paraba de caer, lo que me ponía más nerviosa, sí, papá estaba en clara desventaja. Me pasaba las manos por el cabello "lo van a matar, los matará, pero… pero… son muchos… lo van a matar"

Sin esperar por más tiempo y sabiendo que yo no podía auxiliarlo no me quedó de otra que buscar ayuda. Sasuke no estaba, volvería en semanas, Sai andaba de misión y… "Kakashi kun"murmuré mordiéndome el dedo.

Ya había pensado en él, pero, aparte de que tal vez no estaba, me carcomía la zozobra ir a verlo. No lo veía desde aquella noche que lo saqué del bar, aun aquel "me duele estar con usted" era un misterio doloroso que no podía sacarme del corazón; seguía sin poder restablecer mi conexión con él.

Me pidió espacio, se lo di. ¿Cómo llegar y pedirle ayuda cuando siquiera podía hablarle, cuando aún no entendía del todo sus palabras? Una cosa era escribirle una carta y otra muy distinta ir a confrontarlo directamente, y aunque él ya había dado el primer paso mandándome una carta, todavía el tema me ponía nerviosa.

Además, mi padre no tenía una buena relación con él, con nadie en realidad (Tsunade shishuo lo soportaba porque me lo prometió), si Kakashi kun se negaba tenía todo el derecho del mundo. El tic tac del reloj y la angustia de perder a papá me comieron el orgullo, la vergüenza y la duda, tomé una de sus prendas y salí rumbo a la casa Hatake, rogando porque estuviera, suplicando porque se apiadará de mí y me ayudara.

Llegué en poco tiempo, me sabía el camino a pesar de que pocas veces fui donde él, toqué la puerta con desesperación y me sentí morir al pensar que no estaba, pero la vida me volvió al verlo abrirme la puerta. No sabía qué hacer, estaba desesperada y el verlo ahí me dio tanta alegría como angustia y vergüenza. Pero era mi única opción. Con desesperación le rogué por su ayuda. Tenía frio, temblaba y mi voz tartamudeaba.

"Sí sensei. Pase, hace frio…" lloré ante sus palabras, ante su gentileza. No hizo muchas preguntas, solo lo esencial y me alegré, Kakashi kun siempre ha sido muy listo, siempre ha sabido que decir o qué no decir en momentos como esos.

Cuando las horas pasaron en la desesperación de esperar porque volviera y me regresara a mi padre, como el propio Sakumo lo hizo años antes, no pude siquiera prestar atención a su casa. Era solitaria, estaba descuidada y un tanto fría. Dormitaba por momentos, pero volvía a despertarme. Solo estuve tranquila hasta el amanecer; los ladridos de uno de sus perros me alertaron, el corazón se me agitó y salí. Y lloré de emoción al verlos llegar. Una vez más Kakashi kun me ayudaba, una vez más un Hatake me devolvía a mi padre con vida. Sin importarme mucho que Urushi me recomendara no salir corrí y los encontré. Papá no soportó estar mucho tiempo en esa casa.

"Kakashi kun…." Deseé agradecerle, pero no sabía cómo.

Cuando niño solía abrazarlo y decirle algunas palabras, todo ello a pesar de negarse o tratara de evitarlo, sonrojándose o diciendo algo impertinente, orgulloso o tierno; pero ya no era aquel niño, de hecho, la última vez que le vi me dejó con su confesión a medias en aquel parque, con la duda de sus palabras aun bullendo dentro de mí. Justo cuando deseaba abrazarlo como antaño lo recordaba y me quedaba sin saber qué hacer.

Pareció notarlo y me tomó del brazo, sonriéndome con esa tranquilidad reflejada en su ojo, en su rostro que ya era calmo a pesar de ser tan joven. Entonces sonreí y me dejé llevar dándole un ligero abrazo que me pareció más incómodo que antes. Le pedí que se cuidara bromeando un poco con sus palabras en las cartas, esas de "estoy vivo después de todo".

El sonido de las campanas del reloj de la plaza me despertó de los recuerdos, era muy tarde, debía volver a casa Tengo que ir a casa… aunque hace mucho que ese lugar no me parece un hogar. Al menos hoy no hay mucho que perder, al menos no como aquel día.

Me refería al día que perdí a mi bebé y a Sasuke kun. Porque cualquier rastro de poder salvar lo nuestro terminó por morir ese día. Después de lo del rescate de mi padre me enfermé, todo se complicó y el simple resfriado se convirtió en algo más serio.

"Te he dicho que estas delicada y has salido con esto… Sakura…" La voz de Tsunade shishuo apenas y la escuchaba entre la fiebre y el ataque de tos que me vino, Sasuke fue por ella al escucharme murmurar y temblar por la fiebre, mi maestra estuvo un par de horas conmigo hasta que la fiebre pasó y me restablecí. Le pedí volviera porque el pequeño Naruto y la aldea la necesitaban y yo con mis cuidados y los de mi esposo estaría bien. Mi marido cuidaba de mi bastante bien, aunque no hablaba mucho, seguía enojado por descuidarme. Yo trataba de disculparme y aminorar la tensión ante su mutismo, ante el reclamo que se le pintaba tras la preocupación y su amabilidad seca.

Me recuperé, pero semanas después pasó. Sentí que mis extremidades se empapaban, con miedo miré y me encontré con mis ropas embebidas en rojo, un dolor punzante en mi vientre y más rojo se esparció. Hubo más rojo sobre las ropas, sobre la alfombra, sobre mis manos temblorosas. Sasuke entró y me miró aterrorizado, pero trató de reponerse y me dijo algo, pero sus palabras no se grabaron en el recuerdo, solo su rostro asustado. Corrió y me cargó llevándome al hospital diciéndome palabras suaves llenas de preocupación y esperanza que no podía hacerlas propias. En mi mutismo, en mis temblores, en el horror en mis ojos se reflejaba que ya sabía lo que aquello significaba.

Aun hoy, después de este tiempo, guardo esos días como una ligera pesadilla, como un mal sueño que apenas y puede recordarse entre las penumbras. No me gustaba rememorarlo, pero no podía evitarlo, con el tiempo logré desplazarlo e ignorarlo, al menos lo hacía hasta hace unos meses cuando volvió, tan fuerte, tan asechador, tan terrible, pero ya efímero y menos constante, pero sin dejarme tranquila.

De vez en vez suele presentarse atormentándome de a poco, pero he tratado de ignorarlo y dejarme… dejarme ser un poco más feliz, estar más tranquila y relajada, solo a la espera de él, de Kakashi. Solo a la espera de él, como hoy lo hago, sigo esperándolo en esta banca, esperando por él, recordándolo a él, a todo lo que hemos vivido hasta hoy.

El día que perdí al bebé vi llorar a Sasuke kun, lo vi llorar como no lo veía desde años atrás, como cuando perdió a su hermano y no pude hacer nada para salvar a Itachi, o al saber que Yumiko murió en la misión e incluso al intentar disimularlo al enterarse de Obito. Sasuke kun pocas veces llora, así que no lo hace por cualquier tontería, como solía decírmelo desde pequeña.

Quizá tenga razón, quizá él y papá tengan razón me dije mirando la lluvia. A veces, a veces sentía la necesidad de desahogarme, pero me empeñaba tanto en no hacerlo que sentía que lo olvidé, o quizá se me acabaron las lágrimas. Tal vez esa era la razón por la cual ya no lloraba por mucho que quisiera, por muchas ganas que tuviera de hacerlo. Todos me pedían no hacerlo, todos desde hacía años, desde lo de mamá, Kushina san, Minato san, Obito y Rin.

O casi todos.

"Sensei; estamos solos, nadie está aquí, puede hacerlo"

–"…sí, sé que tú no me juzgaras, ¿verdad?"

"Nunca sensei"

Gracias…

Pero no podía culpar a nadie por pedírmelo, solo querían que lo superara. No podía culpar a Sasuke kun porque él también sufría. Perder a nuestro hijo lo afectó mucho, yo lo sabía, era evidente a pesar de su aparente cortesía, serenidad y comprensión, a pesar de que no me reclamó nada hasta aquel día de la discusión. Después de darme de alta los días pasaron sin novedad aparente hasta que discutimos por algo insignificante que detonó la disputa que fue creciendo sin poder detenerla. Yo estaba cansada de sus cuidados, de la obligatoriedad con los que los hacía, de su gentileza que ocultaba lo que sentía hacia mí. Lo sabía, sabía que le dolía.

El reloj terminó de replicar, fueron varias campanadas, pero no recuerdo cuantas; apretando los labios, las manos y el paraguas recordaba tantas cosas con frustración, con añoranza, con tristeza, como cada día lo hacía, como cada momento desde ese día de la pelea donde supe que ya no tenía caso, o al menos lo sospeché con mayor certeza.

— "Sasuke kun, sé que deseas decirlo, ¡hazlo! Sé que me culpas, sé que estas molesto".

— "¿Y si así fuera? ¿Realmente importaría? Nada cambiaria Sakura. Perdí a mi hijo y nada puede cambiarlo"

— "Sí, lo siento… lo siento tanto… ¡También me dolió a mí!"

"Entonces no entiendo el motivo para esto, no intentes discutir conmigo, déjalo así, no quiero hablarlo"

"Como siempre. Ignorarlo no hará que desaparezca, no para mí. ¿Qué hay de mí? Solo… solo me dejas… solo me queda… queda verte, saberte culpándome siempre, ¿crees que fue mi culpa no? sé que no debí salir, pero papá… mi papá…"

—"No sé porque discutes esto una vez más, nunca te he dicho nada, es tu padre, lo entiendo"

—"Sé que entiendes, pero aun así ¡Crees que ha sido mi culpa, admítelo!"

—"Realmente no lo comprendo, ¿quieres que admita que eres culpable? ¿Quieres que te diga que fue irresponsable salir a media noche a buscar ayuda para salvar a tu padre? ¿Qué eso provocó enfermarte tan estúpidamente y desencadenar lo que llevo a que me negaran a mí hijo sin siquiera conocerlo? No necesito culparte, no he querido hacerlo, no quiero ser el malo del cuento para que te sientas la víctima"

—"¿Qué?" Sasuke suspiró y desvió su mirada, avergonzado, intenté no marearme, no perder el piso, pero una vez más no pude evitarlo, me dejé caer en el sillón, sintiendo como me hundía más y más "Sé que… lo piensas, ¿verdad? ¡Verdad! No lo declaras, dilo, quizá de esa manera logremos superarlo, salir adelante, ¡adelante, dilo! No creo que me duela más de lo que ya lo hace tu resequedad, tu rencor"

—"¡Eres tan terca!, ¿por qué no puedes dejarlo de este tamaño?"— Gritó, su voz de trueno retumbando en las paredes, sus ojos furiosos, su rostro desesperado y fastidiado— "No lo haré, ¡no lo haré! Déjame en paz. Además, no tengo porque culparte, no tengo porque tú misma ya lo haces, tú lo haces, ¿o no?" Dio media vuelta y se marchó, mis ojos abiertos, su voz sonando en mis oídos. Una vez más lloré, era verdad, sabía que Sasuke lo pensaba, jamás lo admitió, pero no necesitaba hacerlo, y tal vez…

Quizá también tenía razón en eso.

Tomé la sombrilla y salí de ahí, primero rápido, después mengüé el paso poco a poco, como era costumbre. La lluvia me bañaba, pero igual no me importaba, nada parecía importarme mucho ya, tenía demasiadas cosas en que preocuparme como para tomarle importancia al agua. El camino a casa fue más largo de lo normal, pero lo agradecí, estaba tan confundida que necesitaba despejarme un poco, llegar no me ayudaría mucho, además no llevaba prisa alguna, ni que alguien fuese a regañarme, desde mucho que nadie se preocupaba por eso.

"Sensei, ¿qué hace aquí?... Vuelva a casa…"

Al menos no hasta esta noche murmuré al volver a escuchar la voz de Kakashi kun dentro de mi cabeza, no sabía si eso me hacía feliz o no, tal vez no lo notaba o no quería pensar en ello Es extraño, siempre me hizo feliz saberlo preocupado por mí pero muchas cosas habían cambiado hasta entonces, incluso él mismo Kakashi kun ante mis ojos. Aunque desde mucho ya cambiaba sin que yo lo notara o lo aceptara, sin que no me causara temor darme cuenta o aceptarlo.

"Las personas cambian sensei"

Sí, cambiaban tal cual él mismo me dijo aquel día que me sorprendió al pedirme no casarme con Sasuke kun a cambio de que no entrara en ANBU. Aquello lo creí como una maniobra sucia para hacerme entender que no debía meterme en su vida, al menos no en ese tipo de decisiones, pero había más que solo eso, desde entonces había más que solo eso.

Que tontería pensé moviendo la cabeza de lado a lado, era una tontería siquiera imaginarlo interesado en mí en ese tiempo, ¿verdad? ; era un niño, solo eso… pero… debo admitir que de hacerle caso me habría ahorrado algunos malos tragos.

Recuerdo que durante todo el trayecto hice memoria de tantas cosas, era rutinario para mí. Antes volvía a casa con la esperanza de ver llegar a Sasuke kun, a veces estaba, muchas no. La rutina cambió con los años a pesar de que él ya estuviera en casa, era muy distinta de los primeros años de casados, cuando era feliz al verlo ahí, esperando por mi dormido, inevitablemente despertaba y me decía algo respecto a que salía muy tarde y debía pedir cambio de turno; con el tiempo dejó de esperarme o siquiera molestarse porque llegaba a deshoras, primero por aceptación, después por resignación, y después… después sin interés alguno.

Saberlo dolía, pero ya no podía engañarme más, desde hacía mucho tiempo no podía engañarme más. Sasuke dejó de amarme, ¿Cuándo? No lo sé, ¿por qué? Igual tampoco, pero lo hizo, o al menos así lo sentía yo. Incluso a veces tengo mis dudas si algún día llegó a amarme.

No… si, si me amó me dije al pasar bajo la luz de una triste lámpara que intermitentemente alumbraba la calle , al menos… al menos estoy segura que me amó en algún momento… pero… quizá… quizá no tanto como a ella, o no lo suficiente, no lo suficiente…

Sé que él me apreciaba, sé que él me aprecia, compartimos tantas cosas desde niños que hay lazos que no pueden romperse, fui feliz con él, lo fui hasta que me di cuenta de que tal vez mi amor, su amor, nuestro amor, no era suficiente para que él fuera feliz, para que yo misma lo fuera, para que siguiera intentando serlo por los dos.

Me cansé, me agoté, me rendí.

Lo siento… en verdad lo siento murmuré con desgano, estaba cansada de disculparme, desde hacía semanas que no podía siquiera verter una lagrima, tampoco quería hacerlo. Hacía semanas que no sentía nada, ni tristeza, ni pesar, nada. Hacía semanas que pensaba que no podría sentirme como antes…

"¿Lo ve?, aún puede estremecerse con un simple beso"

¿Qué? me dije, la voz de Kakashi kun me sacó de los recuerdos tan repentinamente que parecía despertar del mal sueño. A pesar de la rutina, aquella noche también era distinta a las anteriores, pues no solo pensaba en Sasuke kun, había más en que pensar que en Sasuke o nuestro fracaso, ahora también estaba Kakashi kun, los recuerdos de recién me sacudían los pensamientos, me revolvían las entrañas. ¿Qué… qué acaba de a pasar? me tomaba de la mejilla cada vez que rememoraba su voz, sus ojos, sus labios sobre los míos.

El recuerdo aún estaba tan reciente, tan nuevo que aún sentía a Kakashi kun ahí, junto a mí, hubo ocasiones en que lo busque entre la negrura de la noche, entre el murmullo de la lluvia y las calles sinuosas de la aldea, como si temiera estuviera conmigo y volviera a decirme aquellas palabras. No estaba ahí, solo era una sensación extraña. No estaba ahí, estaba segura, porque, aunque él era excelente para ocultarse, para salir de sorpresa, para emboscarte (lo era antes de ser un anbu experto en ello) desde hace tiempo que su mirada no podía pasar desapercibida para mí, simplemente no podía, y sospeché que tal vez después de eso no tendría oportunidad de hacerlo, al menos (quizá) que él lo deseara.

Miré el cielo intentando ver algún hueco entre las nubes, pero solo había obscuridad.

Tenía días deseando ver a Kakashi kun, lo extrañaba y ahora volvía y me besaba y recitaba aquellas palabras; mi vida era un verdadero desastre. Recordé sus labios, sus manos y la poca discreción de su voz y su sonrisa, entonces eché a andar más rápido, más fuerte, corrí por la avenida, como si eso me ayudara a sacarme todo, a todos, a Sasuke kun y a Kakashi kun.

Corrí tan fuerte como aquel día cuando decidí pedir el divorcio. A la discusión le prosiguieron días difíciles, pero intenté sobreponerme, engañarme un poco más, pensar que si me esforzaba podría sobrellevar el fracaso de nuestra relación, pero muy dentro temía que me equivocaba. Intenté salvar nuestra relación. Lo intenté, lo seguí intentando por varios meses después, afanosa e incansablemente hasta que me rendí, hasta que comprendí.

Esa mañana mientras lo veía desayunar sin decir ni una sola palabra, sin mencionar nada de su trabajo, sin preguntar nada sobre mí, noté la soledad del cuarto, de la casa, de nosotros mismos, noté la soledad que nos envolvía, que nos aplastaba, que incluso me quitaba el apetito. Noté su tristeza, la soledad, lo miserable que quizá le era estar atado a mí, estábamos los dos ahí, separados por poco, pero distanciados uno del otro por mucho más que simples centímetros, y me pregunté que estaba pasando, porque seguíamos así, me pregunté si sería feliz él y me contesté que no, si alguna vez lo hice feliz eso se acabó. Entonces no hubo más que pensar.

—"Te daré el divorcio"—dije rápido sin emoción en mi voz, no había tristeza, no había dolor, no había nada. Lo dije rápido, lo dije sin esperar su reacción, sin esperar una posible sorpresa, un por qué, porque no lo hubo.

— "¿Es lo que quieres?" — dijo él.

— "¿Es lo que quieres tú?, ¿no?"

— "Esta costumbre tuya de hablar por mí, de pensar incluso por mí me ha cansado"

—"Sí, lo sé. También sé que es lo que realmente quieres, pero no te atreves a decirlo. No temas por mí, soy más fuerte de lo que piensas, voy a estar bien y tú también, además cualquier cosa es mejor que esto, ¿no?"

Sasuke suspiró, se limpió los labios—"haz lo que quieras"— dijo simplemente y se fue al trabajo.

No recuerdo haber llorado ese día, solo me quedé ahí un tiempo, mirando el plato de comida hasta que me cansé, entonces lo dejé al no tener apetito. Salí a correr primero ligero, pero después como una desquiciada. Corrí y corrí hasta que terminé sin aliento, hasta que llegué al lugar más solo de los aledaños; me dejé caer junto con el millar de partículas de polvo, tierra, piedras y árboles que derribé con mis propias manos al dar contra el suelo.

Recordando esa amarga experiencia lo inevitable pasó y di contra el suelo manchando todo de agua y lodo, mi ropa, mi cabello, mi sombrilla que quedó a un costado y seguía sin abrir y que siguió así el resto del camino. Me incorporé y traté de limpiarme, me sentí molesta pero no tenía fuerzas para siquiera maldecir un poco, al parecer no se me permitía escapar de nada, ni de eso siquiera. Me limpié la tierra del rostro y agradecí la lluvia que me lavaba, seguí andando colina abajo, estaba cerca de casa, cada vez más cerca, no deseaba llegar, aun no, no así.

Sintiendo el agua lavándome recordé aquel día que Kakashi kun y yo entrenamos juntos y miramos las estrellas, también aquel día llovía, también aquel día quedé cubierta de polvo, lodo y con frio; tanto tiempo había pasado, tantas cosas habían cambiado ahora.

¿Qué rayos voy a hacer?

Mi vida misma parecía embebida en la misma oscuridad y confusión de esa noche. Sasuke kun y Kakashi kun estaban ahí, resurgiendo entre las mismas sombras, inundándome por dentro, confundiéndome más y más.

Entonces recordé las cartas de mi alumno, si, esas que ese año que no pude verlo eran de las cosas que me hacían sonreír o al menos sobrellevar lo que pasaba a mi alrededor, aunque yo no tuviera mucho por contarle de vuelta, o al menos que deseara contarle, no deseaba contagiarlo de todo lo que vivía, porque además de que me pidió privacidad también pensaba en todo aquello que él vivía o debía vivir en ANBU.

Tenía meses que marchó de misión, tenía poco de perder a mi hijo cuando recibí su carta, justo cuando estaba a punto de desfallecer miré a lo lejos desde el hospital un pequeño bulto, uno de sus perros, entonces recordé a Kakashi kun, entonces sentí al menos algo distinto a la tristeza, la angustia, la ira, la frustración de siempre. Pensé en mi alumno, me cuestioné si estaría bien, si me recordaba.

"Hey, sensei, te he traído esto de parte del jefe. Esté atenta sensei"- me dijo el perro –", volveré por la respuesta algún día de estos, buen día sensei"

Leí su carta muchas veces, me hacían sentir feliz, saberlo a salvo, saber que alguien no me olvidaba, que al menos alguien en la distancia me recordaba y se preocupaba por mí, que le importaba.

"No se me permite volver… pero hoy he querido comunicarme con usted, ¿cómo ha estado sensei?... ¿cómo ha seguido?… Le deseo lo mejor… cuide de usted y de su hijo o hija."

Esas últimas líneas me partían el alma, pero igual me hacían sonreír porque Kakashi kun seguía estimándome. Contestar fue muy complicado, primero porque no sabía que decirle, o, mejor dicho, porque añoraba contarle muchas cosas, me faltaba alguien con quien charlar, pero él ya no era el indicado para eso, no tenía cara para confesarle lo que sentía, lo que vivía. Tres semanas tardó su perro en volver por la respuesta, yo ya llevaba varios borradores, pero ninguno me convenció hasta mandarle aquella desapegada nota donde lo único que me importaba era saberlo sano y salvo.

Seguí caminando entre la lluvia y un perro ladró a la distancia. Divisé la modesta casa Uchiha, era la azul resaltando entre la obscuridad y el resto de las casas de la solitaria calle, suspiré y temblé otro poco. Faltaba poco para llegar, para mi suerte y fortuna, para mi desdicha y soledad.

La casa era la misma pero no la veía igual que antes, ya no la sentía mía. Muchas cosas cambiaron ese tiempo y muchas más cambiarían. Tenía miedo, miedo de todo, sentía que todo me aplastaba, que se me venía encima como la lluvia misma que caía. No sabía cuándo empezó, no sabía cuándo terminaría a pesar de desearlo, de no saber qué hacer sino esperar a que pasara.

Viéndolo hoy, con el tiempo que han pasado desde esa noche del kiosco, todo es distinto. En aquel tiempo todo me atormentaba más, todo me confundida y atemorizaba más de lo que hoy, porque hoy tengo otro tipo de cuestiones, otras dudas, otras preocupaciones. Hoy soy más feliz y un poco menos triste y no tan sola, quizá si todo está bien ya no esté sola nunca más.

Sin embargo, en aquel momento todo se veía tan negro, tan solitario, tan confuso como el mismo ambiente por donde caminaba, era difícil tener buenas expectativas. La lluvia seguía mojando todo, pero seguí adelante, no tenía otra opción más que esa: seguir adelante, como todos habían dicho alguna vez, como siempre fue.

Finalmente llegué a casa, dudé en entrar, incluso seguía dándome miedo girar la perilla y ver que estaba cerrada. Siempre cerrada desde aquella terrible noche que llegué y la encontré por vez primera así. Una puerta cerrada, nadie esperándome dentro, Sasuke kun se había olvidado de mí. Antes él dejaba abierto, yo le reclamaba, pero siempre me decía: "Siempre llegas tarde, además, si yo estoy, ¿quién entraría sino solo tú? Nadie es tan tonto como para robar la casa de Sasuke Uchiha"

Esa noche cuando la puerta estuvo cerrada fue que empecé a darme cuenta, o aceptar, que él, que yo, que nosotros se estaba acabando. Intenté no llorar, pero unas cuantas lagrimas se me asomaron, él cerraba, él ya no me esperaba, porque estaba ahí, lo sabía, solo me olvidaba.

Saqué el llavero y abrí no tan nerviosa como aquella noche, no tan triste, sin lágrimas. La débil luz del cuarto del estudio de Sasuke era la única, seguía trabajando, seguía inmerso en su apasionante labor. No salió a recibirme (como desde hacía tiempo) y realmente, realmente esa vez fui feliz de que no lo hiciera.

¿Y sí él supiera que Kakashi kun…? E incluso me toqué los labios y los limpié, como si comprobara que no había rastros de aquel beso, sintiéndome avergonzada, culpable, temerosa Vamos, probablemente ni le importe, aunque legalmente todavía es mi esposo.

Sin el sigilo de antes entré al baño y me sumergí en la bañera con agua tibia lavándome el agua fría y el lodo, tratando de encontrar la salida a aquel mar de confusión donde Kakashi kun me llevara, o del otro mar de dolor en el que yo misma no me permitía salir, ese en el que Sasuke kun me hundió. Y ahí igualmente seguía teniendo recuerdos, miles de recuerdos, míos, de ellos, de Kakashi kun, de Sasuke kun, nuestros. Todos abrumándome, todos llenándome más y más de esa angustia asfixiante.

—Si al menos pudiera olvidarlo por un instante, si al menos pudiera dejar de pensarlo. Quisiera escapar de aquí, de ellos dos, de mí...

Pero nunca pude hacerlo, ni ese momento, ni antes, ni después. Quizá siempre lo supe y por ello trataba de que se llevaran bien, porque ambos eran realmente importantes para mí, pero no se me daba.

Nunca se me ha dado, ni aun cuando Kakashi kun era un niño.

De alguna manera sonreí al pensar en aquel día cuando lo intenté. Era la primera vez que recordaba esa breve conversación e intento de acercarlos poco después de que Obito muriera. Inicialmente pensé que la muerte de Obito y el dolor que les dejó era algo que tenían en común. Yo sentía que me partía de dolor, que me moría al saberlo muerto, Kakashi kun seguí inmerso en la culpa, en el odio que se tenía por "no hacer mucho"; Sasuke kun no podía entenderlo, aceptarlo. Siempre fue así, siempre desde que le di la mala noticia.

"¿Y tú? ¿Qué fue lo que hiciste como su maestra? ¿Los dejaste en esa misión, los dejaste hacer eso, arriesgarse tanto para el éxito y evitar la invasión?"

"¡No! ¡No supe de ellos hasta que Sai los rescato y ya… ya…!" me limpié los ojos al recordar que no pude salvar a Obito "Sasuke kun, no tenía idea de lo que harían, ni siquiera de donde estaban ¿Crees que de saberlo no hubiera hecho algo? ¿Qué no estaría yo en su lugar? ¿Crees que no hubiese querido estar en tantos lugares ese día?"

"Pero no estuvimos, como siempre, no estuvimos…" Sus palabras duras, fuertes y ciertas me dolieron terriblemente, sabía que nunca superaría lo de su hermano, ni la muerte de Itachi ni la de Yumiko fueron mi responsabilidad, pero Obito, Obito fue distinto ante sus ojos, ante los míos. "Ni aun tú, siendo su maestra llegaste a tiempo… otra vez."

"Sé… sé que estas herido, estas en shock por la noticia, sé que te duele, no lo dices en serio, sé que no es en serio" apuñé las manos con rabia y tristeza "; me han contado que hizo todo para salvarlos, que lo hizo por ellos, por toda la aldea. Es un héroe, debes sentirte orgulloso y…"

"Lo hago, claro que sí. Se parecían tanto ellos dos"

"Lo sé."

"Pero el orgullo no me los devolverá. Ambos se han ido ya y no entiendo por qué."

"Hicieron lo que pensaron mejor. Fue la decisión de ambos y no podemos cambiarlo"

Sasuke se sentó en el sillón y se tomó el rostro, sufría, yo lo sabía, luchaba contra esas sombras de muerte que siempre lo rodeaban, que desde niño lo atormentaban, las que me llevaron a estar con él, a tratar de sobrellevar sus desplantes y malas actitudes, a tratar de comprenderlo, de darle alguna dicha.

"Una vez más… una vez más…" dijo entre sollozos, entonces lo vi llorar y lo abrace "Lo siento, sé que no es tu culpa… nunca lo es. Sakura, lamento lo de hace rato, no era mi intención"

"Lo sé, tranquilo"

Los días y semanas pasaron y sin poder esperarme ni un segundo más lo llamé al hospital para darle la buena noticia de que Rin estaba fuera de peligro, pensé que se contentaría. Rin parecía mejorar y Kakashi kun pronto sería dado de alta. Tal vez si se alegró un poco pero el dolor de perder a Obito, al que consideró otro hermano, en quién veía el reflejo de su hermano muerto, no le permitía demostrarlo abiertamente.

"Además no solo Rin chan tiene buenas expectativas, Kakashi kun está mejor, Rin hizo un excelente trabajo así que no creo que Kakashi kun tenga problemas con…su… su ojo"

"Me alegro mucho por ellos. Felicidades a ti también"

"Sasuke kun, he pensado un poco en el ojo de Kakashi kun"dije despacio, aprovechando su aparente buen humor ", y bueno… Kakashi kun tendrá que aprender a lidiar con ello y controlarlo; he pensado que sería buena idea que tú lo ayudaras" me aventuré a pedírselo. Silencio, ni parecía respirar a la espera de sus palabras

"Lo pensaré un poco"

"¡De verdad!" Mi entusiasmo hizo que girara a verme y traté de sonar menos entusiasta ", muchas gracias"

"Sí, sí, no es nada. No sé cuándo sea, será mejor que no hagas muchos preparativos para eso porque no tendré tiempo hasta en un par de meses"

"Oh, está bien, es mejor porque todavía está delicado; apenas le diga estoy segura que estará contento"

"Sí… creo que sí"murmuró tenue.

"¿Me esperaras hoy también?, saldré muy tarde y…"

"No importa, no es como si hubiese mucho que hacer hoy" dijo breve, tratando de sonreír sin conseguirlo, sonreí y le besé la mejilla antes de regresar al trabajo.

Sonreí un poco al recordar la cara de Kakashi kun al decirle de mis planes, estaba recostado en la cama leyendo alguna tontería, como era su costumbre desde pequeño, llegué feliz, le arrebaté el libro le revisé el ojo y después de hablar del estado de Rin le conté de mis planes.

"¿Hum…?"

"Si, ¿no es genial? Solo te repongas le hablaré y pondremos fecha, Sasuke kun tiene un puesto importante y… bueno, no tiene mucho tiempo libre, pero ha accedido, ¿no es maravilloso?"

Kakashi kun arqueó ambas cejas y tomó el libro volviendo a leer y solo dijo "sí, suena bien"

Aquello me molestó un poco, esperaba más de él y solo decía un escueto sí. Aunque sabía que igual no podía esperar más (ni de Sasuke mismo), pero quería darles otra cosa en común que ayudara a quitar la tensión que se sentía con ellos y que creció desde que Obito muriera. Obviamente aquellas sesiones jamás llegaron y Kakashi kun pudo dominar el sharingan por sí mismo.

Pero no me daba por vencida y solía hablar de ello con Sasuke kun, halagando su esfuerzo y su empeño, tratando de hacerle ver que Obito dejó en buenas manos algún "legado" (por decirlo de alguna manera) del que Kakashi kun era "digno" y que de esa manera Obito seguiría vivo de cierta forma. Sasuke kun nunca decía nada, solo asentía o miraba algún sitio tratando de hablar de algo más. Aquellos esfuerzos míos jamás dieron fruto y él jamás logró ver algo más en Kakashi kun, no lograba ver lo que yo veía en Kakashi kun.

Fui… fui muy ingenua me dije y temblé otro poco al recordar como esa tensión aumentó después de lo de mi "incidente".

Era obvio, muy obvio, a pesar de que trataran de disimularlo cuando estaba con ellos y por azares del destino se encontraban en la habitación del hospital donde me recuperaba. Esa tensión me preocupaba mucho, ambos eran importantes para mí, no saberlos buenos compañeros me ponía nerviosa, sin saber muy bien que decir, que hacer.

Nunca lo entendí muy bien pero siempre fue así desde que se conocieron hasta hoy día, pero a diferencia de hoy, en aquel tiempo era muy tangible y eso me ponía muy tensa, nerviosa y ansiosa; a ambos quería y ninguno se soportaba, me dejaban en medio, con la incomodidad que da el ser mediadora de un juicio que no lleva a ningún lado.

Admito que ambos se esforzaban por no darme problemas, al menos no juntos, al menos en ese tiempo cuando me recuperaba del "incidente"; Kakashi kun me visitaba cada que podía, que no era mucho pero no podía exigirle demasiado, Sasuke kun igual trabajaba a marchas forzadas haciendo lo posible y visitarme para estar conmigo, a ambos les agradecía, les agradezco. Pasó mucho tiempo para que supiera de aquella primera disputa del hospital donde Tsunade shishuo los controló, o de aquella donde fue Sai. No fue hasta que tuve que intervenir yo que me di cuenta a que grado llegaba la enemistad que tenían, sí, porque en esa ocasión ni estar yo les contuvo.

No sé cuánto tiempo duré en la tina, tampoco que me importara, estaba cansada y con sueño, pero mucho me temía que no dormiría en un par de horas. Salí y tomé una pequeña bata donde me envolví, la luz del pasillo del estudio ya no estaba, me dirigí a mi habitación, Sasuke seguro ya estaba en su cuarto, como siempre desde ese día cuando le pedí separarnos.

Buenas noches Sasuke kun.

Deseaba irme de la casa, pero él me ofreció hospedarme hasta que todo terminara y juntara un poco para rentarme un apartamento cerca del hospital, se ofreció a ayudarme a cubrir los gastos, pero no acepté. Ir donde papá tampoco era buena idea, si bien su ánimo estaba mejor desde que Kakashi kun lo regresó, era de las personas que necesitaba su propio espacio, y me moría de pena pedirle volver a casa, ya ni siquiera había una pieza para mí, en la reconstrucción solo pidió una.

"Para que quiero otra más, solo harían más que gastarme tiempo y espacio" Entendí que tal vez ahí no sería bienvenida o al menos sería muy incómodo.

Me dolía quedarme donde los Uchiha, pero lo hice, quizá por dinero, tal vez por cortesía, pero creo que más que nada por orgullo. Quedarme me daba para decirle a Sasuke que no estaba tan afectada como pensaba, claro que mentía y sufría mucho, pero quería darme ese gusto, aunque muriera por dentro. Además, era casi como estar en otro sitio y rara vez lo veía, lo único que me dolía de esa casa en ese momento eran los recuerdos que compartíamos.

Pase la noche en vela, los recuerdos me abrumaban como desde noches atrás. Deseaba olvidar muchas cosas, a Sasuke a Kakashi. Pero olvidar simplemente no era opción. Ni con Sasuke, ni con Kakashi kun. Ni aun con lo que acaba de pasar apenas minutos u horas atrás. No podía siquiera deshacerme de las sensaciones que Kakashi kun me hizo pasar mucho tiempo antes, mucho menos los que unos minutos antes. Siempre fue así, para muestra aquel desagradable "incidente" del que me rescató.

Aun puedo verlo entrar cercenando, matando como si no le costara, tan perfecto, tan certero, tan sencillo, con la sangre bailando a su alrededor sin afectarle, sin importarle, sin tocarle, como el experto asesino que era.

Tuve miedo… miedo de él, de lo que era al ponerse la máscara. Sentí miedo, miedo de verlo así, de saberlo así.

Esa vez, estuvo muy afectado de verme así, lo supe, sabía que estaba furioso, y sin embargo a pesar de la ira tuvo la gentileza de controlarse, incluso se retiró la horrible máscara de lobo que siempre temí. Antes me asustaba no solo por el miedo que siempre me dieron desde niña o por ser espantosa por sí misma, sino también porque me imaginaba lo que pasaba cuando la usaba. Pero esa vez le temí mucho más al tener la certeza de lo que escondía.

Aun temo de esa mascara y creo que siempre temeré de ella porque cuando la usa sé que es aquel otro Kakashi que puede ser, ese al que aun temo no poder rescatar, no poder sacar del mundo de muerte en el que se sumerge, en el que a veces regresa, el que me atormenta día con día.

Se acercó a mí al terminar con el último tipo y me observó detenidamente. Entonces, por primera vez, sentí vergüenza ante su mirada. Era intensa, era profunda, había algo más en ella además del enojo, de la adrenalina de la batalla, me veía diferente, con algo como deseo, y sentí vergüenza de mi seno desnudo bajo su escrutinio.

Si, había deseo, muchas veces quise pensar que no, pero así era. Recordar lo vergonzoso que fue esa vez, lo incomodo que era sentir su mirada sobre mí al subir mi ropa, al sentir con sus manos recorriendo mis piernas con su tacto suave pero firme, me ponía nerviosa.

Y sentí miedo una vez más, pero no solo del asesino que Lobo era, sino de este Kakashi sin mascara que era distinto al que conocía, de aquel niño gruñón, tierno y fuerte. Este era otro, uno que, al igual que Lobo, tampoco conocía, uno que no sabía cómo tratar. Temí de él, pero no solo sentí horror al saber en qué se había convertido al estar en anbu, al ser "Lobo", sino miedo del mismo deseo que sus ojos, sus manos, que su tacto tuvo aquella noche y que solo me quedaba ignorar o achacar a la etapa donde se encontraba.

—Es normal, era un adolescente, y… bueno, no estaba muy decentemente presentable— me decía siempre; pero lo que no podía entender o manejar era la oscuridad, el aura que manejaba cuando era Lobo.

No volví a enfrentarlo, a verlo de esa forma mientras me recuperé en el hospital. Pensando en eso no pude evitar remembrar piezas de las discordias que tuve en el hospital, cuando me culpaban por mi ineptitud en la misión al provocar el "incidente". Tenían razón, lo sabía, pero me cansaba oírlo una y otra vez de Sasuke kun, de mi padre, de Tsunade shishuo. Estaba harta de reproches, estaba cansada de saberme una inepta y cargar con las vidas de los que murieron por mi culpa.

Esa fue una de las razones por las que tuve aquella disputa con Kakashi kun al hallarme dolida por una pelea con Sasuke kun y su sarcasmo; Kakashi kun se molestó ante mi hermetismo y mal humor y se retiró. Me porté grosera con él, pero solo me importó días después cuando le eché de menos.

No pude disculparme hasta que lo encontré lavándose las manos hasta sangrar. Fue cuando me di cuenta de lo mucho que le afectaban las muertes que el mismo cargaba, ¿cuántas serian ya? ¿Cuántas serian hasta ese día? ¿Cuántas serán hoy? Tomé sus manos y las curé, sentía sus ojos envueltos en la vergüenza, en el horror que apenas minutos antes le provocó lavarse hasta lastimarse.

"Perdóname Kakashi kun… por aumentar la lista de culpa…"

Entonces me comentó que seguía molesto conmigo, pero por algo muy diferente a las razones que Sasuke kun o el resto del mundo tenían.

"…lo único bueno, correcto y desinteresado que he hecho ha sido salvar su vida…dijo que a veces le gustaría que no hubiera llegado a tiempo, eso significa que quisiera haber muerto… ¿Cómo si ha sido la única vez que he podido ayudar… que logré salvar a alguien que realmente temo perder…?"

Y me sentí como una idiota, como una tonta que jamás vio más allá de lo que me pasaba, que no vio o siquiera pensó en lo que él sentía, no solía ser así siempre. Esa vez realmente me equivoqué con él.

Lo siento Kakashi kun.

Al menos aquello me dejó con el grato sabor de ver que aún estaba aquel Kakashi que conocía, todavía había algo de ese Kakashi que seguía queriendo y esperando. Supe que, a pesar de ser Lobo, ese asesino frio y letal, seguía sintiendo culpa (una muy grande y terrible), y por un momento me alegré de ello, pues al parecer aún quedaba algo de ese niño que conocí, del que aún se preocupaba por mí; estuve contenta de que todavía algo de lo que nos unía en antaño estuviera ahí, en mí siempre estuvo, pero dudaba de que en él también. Y tuve grandes esperanzas de restablecerlo, de fortalecerlo.

—Pero… después… después vino lo del protocolo y volvió a dejarme, a desplazarme, a coartarme cualquier llegada a él abrí los ojos que acostumbrados a la oscuridad veían la lluvia escurriéndose por el gran ventanal ; hoy, por uno momento, pensé que aquel muro se derribó, cuando conversamos… pero… después…

Me hundí en la cama recordando sus palabras, recordando sus sonrisas, su beso, su propuesta.

" Yo estoy dispuesto a seguir demostrándole todo aquello en lo que está equivocada, si así lo quiere usted."

Aquello no solo era inapropiado, sino pretencioso y grosero, no pude evitar abofetearle, más cuando me sonreía de esa forma tan… tan seguro de lo que hablaba, rosando incluso en el cinismo. Apreté las manos con disgusto, con rabia, con vergüenza, con miedo.

Este era aquel Kakashi kun de años antes, ese que me hizo avergonzarme ante sus ojos y sus manos, pero ahora también me besaba, me hablaba, me sonrojaba. Muchas preguntas me surgían, como ¿Qué haría?, pero… sobre todo ¿por qué? ¿Por qué besarme? ¿Por qué atraparme contra el muro y besarme de esa forma? Toqué mis labios y no pude evitar avergonzarme y sorprenderme una vez más ante su actitud, ante el gran misterio que era Hatake Kakashi.

¿Por qué? ¿Era solo lastima, compasión? ¿O una broma, una burla? No, no; me dije , él no haría algo como eso… ¿o sí? ; recordé que este Kakashi era nuevo para mí, uno distinto al que yo conocía, al que extrañaba, ¿cómo estar segura de porque lo haría? ¿Acaso había algo más que solo buenos deseos para aumentar mi autoestima y un poco de presunción y bromas?

No lo sabía, y me daba tanta curiosidad como ansiedad y temor responder esa pregunta.

No sé en qué momento me dormí, pero inevitablemente estuve pensando en que rayos haría de ahora en adelante al tenerlo frente mío. Afortunadamente parecía no sería en mucho tiempo, al menos tenía esa esperanza porque desde que entró a ANBU no le veía muy seguido que digamos, y me alegré de ello, porque al menos así podría digerir lo que acaba de decirme. Algo ingenuo porque no lograba recuperarme de todo lo que me hacía pensar y sentir años antes, menos algo tan reciente, y menos aún si se trataba de su declaración. Pero trataba de ser positiva. Cualquier esperanza se fue dos días después cuando se me llamó a la torre por orden expresa de Tsunade shishuo.

Sakura, te necesito porque es tiempo de que retomes lo de extraer información suspiré sé que no te gusta eso, lo recuerdo muy bien, pero simplemente no me importa, necesito gente capacitada y confiable, ya sabes que no se puede confiar mucho con esto de los traidores… y bien, eres de lo más confiables. Además, te he dado un gran descanso de ese jutsu ¿Cuánto ha pasado? ¿Cinco años?

Cuatro. Pero nunca me ha gustado, pensé que no volvería a hacerlo.

Tú, yo no, jamás te dije eso, ¿o sí?

No, pero… lo supuse y…

Da igual. Ven, nos esperan ya en la sala R. El tipo que hay que interrogar seguro los tiene ansiosos para que lleguemos… y no los culpo.

Eh… ¿cree que debería ser yo? dudé, esa descripción no me ayudaba mucho a mantenerme positiva.

Vamos, nunca has sido cobarde, no me vengas con eso ahora, te he entrenado bien. Además, no te preocupes, estarás bien.

Caminé con ella rumbo al subterráneo, todo el camino no hice sino suspirar y bostezar hasta que mi mentora me advirtió que era mejor dejarlo porque la tenía harta.

Bien, como es tu primera vez en varios años te acompañara un experto asesorándote, sigue las instrucciones iniciales abrió la puerta y le seguí, varios anbu resguardaban la entrada al lugar de interrogatorios, me sentí atosigada de todo ese encierro, del cansancio de las noches sin dormir y del gran trabajo del hospital . Bien, quita esa cara que no es tan malo, te he conseguido algo fácil me mencionó guiñándome el ojo y yo alce una ceja sin comprender.

Dijo que era un tipo insufrible ¿Cómo puede ser fácil?

Para ellos no, pero para ti… espero que al menos no tanto.

Abrió la puerta, dentro estaba la misma sencilla y simple mesa rodeada por las dos sillas de siempre. En una de ellas estaba Lobo, que al verme ni siquiera se inmutó.

Todo pareció detenerse al saberlo ahí, me sentí incomoda y miré donde Tsunade shishuo que muy entusiasta me veía esperando a que mínimamente brincara de dicha al ver a Kakashi kun. Lejos, muy lejos estaba de pasar, en realidad deseé salir corriendo de ahí, pero no pude ni moverme un centímetro.

Bien. Lobo, he aquí tu juez, será mejor que no te pases de listo.

Kakashi kun ni siquiera pareció moverse, pero sentía sus ojos sobre mí.

Tsunade shishuo, ¿cree que es… que soy la indicada para esto?

Mi mentora me miró como cuando era pequeña y metía la pata, me tomó de los hombros y me sacó de ahí al notar la cara de pocos amigos del guía y experto, era del clan Yamanaka.

Sakura, ¿acaso no ves quién es?

Sí… pero… ¿de verdad cree necesario interrogarlo? No creo que sea un traidor y…

Tsunade shishuo suspiró ¿Crees que no lo sé? Esto es solo algo de rutina, debe hacerse. Sabes de sobra que ha venido de una misión muy importante, sus compañeros ya pasaron por esto, ahora le toca a él, además quita esa cara de angustia, no es la primera vez que Lobo pasa por esto, después de misiones importantes hacemos esto con todos, sin excepción.

Si es tan importante y si no es la primera vez, ¿entonces porque demonios me ha traído a mí?

Mi mentora gruñó No es la primera vez que Lobo es interrogado, ha tenido infinidad de entrevistadores, ¿tienes idea de lo difícil que se pone? Casi me ha vuelto loco a la mitad, me ha herido a una cuarta parte, algunos prefieren orinarse antes de entrar aquí o irse a limpiar los retretes por seis meses, el resto ha querido matarlo ahí mismo y… suspiró y esperé … no me hagas decirlo. Me ha restado muchas opciones. No hay quien lo aguante.

¿De verdad sigue creyendo que es buena idea que yo…?

Me ha parecido la mejor opción traerte aquí, Sakura Suspiré y berreé internamente, definitivamente mi vida apestaba . Por Dios, relájate, ni que fuera a condenarte a muerte, además contigo no podrá evitar soltar la sopa y bueno… tendrán la certeza de que al menos dice la verdad y esos malditos ancianos del consejo y del cuartel ANBU cerrarán la boca por un tiempo bufó ; esto es serio Sakura, es importante, Lobo ya está advertido respecto a los interrogatorios, ha incurrido en demasiadas faltas en esta fase. En realidad, lo estoy ayudando a él.

Está bien murmuré con enojo , pues ya que…

Lo sabía, no dudes que por todo eso eres la mejor opción, además de que al menos a ti no te matara.

No bromee con eso dije molesto.

No lo hago.

Regresamos y me tragué el suspiro resignado que luchó por escaparse al tenerlo frente a mí, aun sin mover ni un solo musculo, aun sin parecer conocerme siquiera, sin importarle haberme besado días antes, sin haberme insinuado algo más que solo besos.

¡Carajo!

Me enfrentaría a ese Kakashi que no conocía. Bien, que más daba, volvería a tratar con Lobo. Si tenía suerte solo sería con él, pensé, ingenua.

-0-0-0-0-0-0-0-0-0-

Saludos desde Sinaloa, México.

¿Qué tal? Episodio largo y repetitivo, lo sé, pero era necesario para mi establecer el sentir de Sakura. Bueno, gracias por seguir la historia.

Dios les pague.

Cristo vive

Nota original:

Bien, un capítulo más de Haruno sensei. Se me dificulto horrores redactar, pero sobre todo editar este capítulo, no solo por tiempo, sino porque dude mucho en como presentarlo. Era necesario establecer el punto de vista de Sakura en alguna parte de la historia, me pareció indispensable hacerlo en este momento, aunque se que tal vez eso no les agradaría mucho porque todos queremos saber que pasó después del beso, no antes de eso, pero bueno, realmente necesitaba escribir de la suerte de Sakura.

Ahora bien, ¿qué les pareció? ¿Aburrido? ¿Tedioso? ¿Repetitivo? T_T sinceramente no lo quisiera, pero bueno, que se hace. Nos vemos en el siguiente episodio y espero e igual lo esperen. Dios me los cuide.

Hasta pronto.