Hola, estoy de regreso con la continuación del fanfic, espero que este nuevo capítulo sea de su agrado.

Capítulo 3: El día después

El amanecer se hizo presente en la ciudad y Reinhard en su mansión estaba realizando sus actividades matutinas, dándose tiempo para pasar a la cocina para poder saludar a su amigo, encontrando que este no se había presentado a trabajar. De inmediato sintió que algo debía haber sucedido, pues su amigo nunca se ausentaba sin motivo alguno, regreso a sus propias actividades esperando que tan solo se tratara de un retraso en su llegada. En el departamento de los chicos, Subaru comenzó a despertar, se sentía realmente cansado, su mente parecía seguir divagando sin lograr concentrarse en nada, cuando intento moverse, no pudo hacerlo con libertad. Al enfocar su vista, vio un par de brazos que lo sujetaban, pronto noto que alguien lo abrazaba desde atrás en una forma posesiva, estando incluso dormido era lo bastante fuerte para no dejarle ir. En un segundo, su mente hizo un recuento veloz de todo lo ocurrido la noche anterior, llenándose de un gran temor al darse cuenta que se trataba de Garfiel, de modo que uso toda su fuerza para liberarse violentamente del otro quien fue empujado hacia atrás por este. El pelinegro cayó al suelo cuando dejo la cama, se levantó con apresuro, dejando el cuarto y dirigiéndose al baño sin importarle el llamado del otro.

Al entrar, miro su reflejo en el espejo, con gran temor comenzó a mover su camisa del área del hombro derecho, encontrado para su horror, la marca de un alfa en el lugar, la marca de Garfiel, la prueba de su unión como Alfa y Omega. Salió caminando hacia atrás con lentitud mientras posaba una de sus manos en la marca, solo entonces miro hacia la sala donde Garfiel lo miraba con algo molestia.

-¡Hey! ¿Qué tienes? ¿Era necesario empujarme de esa forma? Estábamos durmiendo de forma muy cómoda.

-Tu…tu…

-¿Yo que?

-¡Tú me marcaste! ¡Tú me hiciste esto!

-Ah, sí, eso hice.

-¡¿Es todo lo que tienes que decir?! ¡¿Si, lo hice?! ¡¿Es en serio?! ¡¿Comprendes lo que me acabas de hacer?!

-Pero claro que lo comprendo, ahora eres mi omega de forma oficial, mi compañero.

-¡Yo no quería esto! ¡Te dije que no tenía interés! ¡No quería que me marcaras! ¡¿Por qué tenías que hacerme esto?! ¡Te pedí que no lo hicieras, que te detuvieras! ¡Pero no lo hiciste! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me has hecho esto?!

-¿No te ha quedado claro? Porque me gustas, eres el omega más hermoso que he visto jamás, además cuando te ibas al conocernos, me encanto tu aroma, fue entonces al prestarte atención, que comprendí que eres el omega que es para mí.

-¿Cómo? ¿Quieres decir, como tu destinado?

-Exacto, eres para mí, así como yo para ti.

Subaru se dejó caer de rodillas al suelo dejando su mirada gacha, Garfiel se le acerco sentándose frente suyo. Vio el semblante preocupado del contrario, comprendiendo que esto era realmente difícil de procesar para él. Le dio un abrazo, tratando de calmarlo, consiguiendo sacarlo del shock en el que estaba.

-Ya, ya, no te aflijas tanto mi hermoso omega. Tal vez fui un poco precipitado, pero te aseguro que veras lo bueno en esto, te hare realmente feliz y pronto me amaras tanto como yo a ti.

-Pero yo…

-Solo relájate, deja que yo me encargue de ti ahora.

-Pero Garfiel yo… iba a casarme con Emilia.

Subaru sintió una presión aumentando en el abrazo, trato de soltarse al sentir dolor en este, sin lograr liberarse, llamo al otro con desesperación, quien tras unos segundos por fin deshizo el agarre dejando sus manos sobre los hombros del contrario, mirándolo con una gran furia en su rostro, causando miedo en el contrario.

-¡¿Todavía sigues con eso?! ¡¿Qué no te das cuenta que te acabo de marcar anoche?! ¡Ya eres mío! ¡No puedes pensar en esa chica nunca más!

-Pero yo…

-¡Nada de peros! ¡Ya no puedes estar con ella! ¡Ya no debes pensar en ella! ¡Te lo prohíbo! ¡Eres mío y de nadie más! ¡No puedes querer ninguna relación de ese tipo con nadie! ¡En especial con esa mujer!

-Yo…yo…

-No me hagas usar mi voluntad sobre ti, no quiero controlarte de esa forma, pero si me haces enojar, podría hacer la excepción.

-Yo…

-¿Te quedo claro, Subaru?

-…Si… -resignado-.

-Ah, mucho mejor -relajándose y poniéndose de pie- me alegra ver que estas comprendiendo la idea.

-¡Espera! Otto estaba aquí, ¿Qué le hiciste? ¿Dónde está?

-Ah, cierto, tu amigo el beta, tranquilo, solo lo noquee anoche, pero despertó mucho antes que tú y tuve que amarrarlo y ponerle un paño en la boca, lo deje en el piso de su cuarto antes de volver a dormir contigo.

-¿Qué hiciste qué?

Subaru corrió al cuarto de este, encontrándolo en el suelo y pidiendo su ayuda al verlo. Se apresuro a liberarlo, mientras que Garfiel solo miraba con molestia, pues esperaba poder pasar más tiempo con su omega sin interrupción del otro.

Ya en la sala, el ambiente era incomodo, Otto estaba sentado del lado opuesto de la pareja, pues Garfiel insistía que Subaru se quedara junto a si en todo momento, no dejándole opción prácticamente.

-Am, yo creo que debería preparar algo para comer, casi es medio día.

-Te ayudare Otto. Garfiel, ¿Puedes dejarnos solos por un rato?

-¿Ah? ¿Cómo te atreves a pedirme eso?

-Por favor, no tienes de que preocuparte, a final de cuentas ya… ya tengo tu marca.

-…Tsk, bien jugado, de acuerdo, saldré un poco, pero no intentes nada extraño.

Garfiel salió azotando la puerta y alejándose del lugar. Apenas estuvieron seguros que se marchó, ambos chicos se relajaron un poco, Subaru puso un semblante triste al colocar su mano sobre la marca recién puesta en su ser. Se descubrió un poco para dejar que su amigo la viera, dejando en evidencia que ya no había marcha atrás en el asunto.

-En verdad lo siento amigo.

-Tranquilo, esto no es tu culpa, no pudimos evitarlo.

-Es solo, que, si hubiese alcanzado a gritar, quizá hubieras podido salir y…

-Igual me hubiera atrapado antes de llegar a la escalera. No te culpes Otto.

-… ¿Y qué harás ahora entonces?

-Yo… no lo se.

-¿Qué hay de Emilia?

Emilia era la verdadera preocupación de Subaru, el joven ya tenía pensada toda una vida a su lado y en un solo instante, todo ese mundo de posibilidades, se había perdido para siempre. Mientras pensaba en ello, una lagrima salió de su ojo izquierdo, causando la preocupación en su amigo que seguía esperando su respuesta.

-Subaru.

-Ah, no, no, disculpa Otto, -limpiándose- no fue nada.

-No tienes que hacerte el fuerte conmigo.

-Insisto, no puedo llorar, es vergonzoso. Pero… en cuanto a Emilia… yo… yo… debo hablar con ella lo antes posible. Tengo que decirle, explicarle lo que sucedió, no puedo dejar que crea que estaba con ella en un intento de librarme de este idiota. Tiene que saber cómo sucedieron las cosas.

-Eso lo entiendo, pero, ¿Qué hay de ti? ¿De tus sentimientos por ella?

-No seas tonto, como si mis sentimientos por ella hubieran desaparecido solo por esto. Pero… ya no tiene caso tenerlos… tras lo que me paso, ella y yo ya no podemos estar juntos. Aunque… una gran parte de mi… aun quiere estar junto con ella.

Otto no supo que decir, tan solo se acercó a un lado de Subaru y coloco un brazo sobre este, atrayéndolo hacia si, al mismo tiempo, este comenzó a dejar salir sus lágrimas por fin. Aunque se veía sereno, en su interior se encontraba una tormenta de emociones, las cuales por fin le desbordaban. Por un rato se quedaron ahí juntos, sin decir nada, solo demostrándose apoyo a través del silencio. Una vez que se hubo calmado lo suficiente, Subaru se quedó sentado en ese lugar mientras que Otto preparaba la comida. El primero por fin salió de su mal semblante, dirigiéndose a su habitación para regresar con unos sobres y papeles. Comenzó a escribir en ellos, terminando rápidamente con el primero, más tomándose tiempo con el segundo, el cual parecía tomarle más dificultad hacerle. Tras terminarla, guardo ambas en sus cartas y las sello, a la vez que Otto se acercaba con los platos.

-Necesito pedirte un favor, lleva estas cartas después. La primera es para Reinhard, puedes entregársela a algún guardia y se la harán llegar. La segunda llévala al servicio de mensajeros, se la harán llegar a Emilia.

-Claro, lo hare.

Ambos comenzaron a comer en silencio, creando un ambiente muy diferente al de hace unos días. Normalmente sus comidas solían ser alegres y llenas de bromas, ahora parecía que ambos tenían miedo de romper el silencio y decir algo inapropiado. Tras terminar, Otto tomo las cartas, se despidió de su amigo y salió para entregarlas. Cuando se quedó solo Subaru se sintió aún más deprimido, fue a sentarse en el suelo contra una pared mientras se abrazaba de rodillas y escondía su rostro. Se podría pensar que estaba por desbordarse en llanto de nuevo, pero solo dio una mirada hacia la ventana por la que miraba la noche anterior.

-Se que estás ahí, ¿Por qué no entras ya?

Garfiel se vio descubierto, no pensó que fuera a saber de su presencia. Cambio su impresión por tranquilidad, bajo del techo y en un movimiento veloz entro por la ventana poniéndose de pie y viendo a Subaru quien solo le dio una expresión triste antes de volver a bajar su mirada. Se acerco hacia este y se sentó a su lado, buscando como empezar la conversación a la vez que miraba en otra dirección.

-¿Co-como supiste que estaba ahí?

-No lo sé, pero algo me decía que no te irías realmente. ¿Escuchaste toda la conversación?

-Si y no estoy muy contento con lo que escuche.

-¿Qué esperabas? ¿Que estuviera feliz por esto?

-¡Deberías! -mirándolo- ¡Ya eres oficialmente mi omega! ¡¿Y todavía te atreves a decir que aun quieres estar con esa chica?! Tienes que estar jugando conmigo.

-Tu eres el que parece estar jugando conmigo. Solo haces lo que te da la gana.

-Ya te lo expliqué, eres mi destinado. No podía dejar que te alejaras, menos aún que continuaras en esa relación. Me hubiera vuelto loco si no hacía nada. Tsk, ¿Por qué no lo entiendes? -volteándose- ¿Por qué no entiendes lo que siento por ti?

-Ah, sigues siendo como un niño, ahora lo tengo claro.

-No me llames así, ningún niño puede marcar a un omega, ya soy un hombre.

-Lo que tu digas. Ah… ¿Si quieras has pensado… que haremos ahora? ¿Tienes algo en mente para hacer conmigo?

-Quiero llevarte a vivir conmigo lo antes posible, que estes junto a mí en todo momento posible. Mira, entiendo que pude ser algo precipitado, así que te dejare vivir aun con tu amigo por un tiempo, pero después de ello vendrás a mi hogar. Tampoco me gusta que estes trabajando para ese alfa pelirrojo que te puso el sello, siendo franco no me agrada ni un poco. Tal vez ya no deba preocuparme que intente algo contigo, pero entenderás que para un alfa es conflictivo dejar que su omega pase tanto tiempo con otro alfa, aunque sea por tu trabajo.

-No quiero dejar mi trabajo, gano un sueldo decente y ni siquiera sé si tu trabajas oh de qué forma ganas dinero.

-Hago toda clase de trabajos, desde cosas físicas, así como servicios de protección, también como cobrador de deudas, si alguien tiene problemas con un idiota que no quiere pagar, yo lo busco, lo presento y me encargo de que pague sus deudas.

-Porque no me sorprende saber que te dedicas a esas cosas.

-Gano bastante bien, podremos vivir más que dignamente.

-Claro, lo que tu digas.

El silencio se hizo presente, parecía que ninguno sabia de que seguir hablando, hasta que Garfiel reunió el valor suficiente para continuar.

-Oye, Subaru, tal vez no me creas, pero yo en verdad te quiero, estoy enamorado de ti.

-…

-Si, sabía que no me creerías. No te culpo, puede que en este momento no quieras ni verme, pero te demostrare que lo que digo es verdad, solo necesito que me des una oportunidad, veras que estaremos muy bien juntos y que serás muy feliz.

-Tienes razón, no te creo.

-Te lo probare, ten seguridad de ello.

-Garfiel, tú no tienes idea de el gran esfuerzo que estoy haciendo en este momento solo para continuar hablando. Pensar en eso que dices, ahora me parece imposible.

-Quizá me odies y lo que digo te parezca un disparate, pero será realidad, voy a lograrlo, ya verás que sí.

Garfiel fue acercando su mano izquierda a Subaru y no sin temor de alterarlo, la coloco lenta y tranquilamente sobre la espalda del otro quien dio un leve respingo al sentir el tacto. Solo ese acto lo puso muy nervioso, pero tras unos segundos, extrañamente empezó a sentirse calmado, como si una emoción sincera y honesta fuera transmitida en ese toque. Elevo su cabeza que hasta entonces había estado escondida y miro directamente a Garfiel. Ambos se vieron a los ojos, Garfiel noto en estos miedo e incertidumbre, mientras que Subaru noto lo que le parecía aflicción, si, Garfiel lo había marcado, pero el rubio parecía estar preocupado por demostrar la sinceridad de sus sentimientos, así como de lograr ser correspondido. La marca no solo era determinante para un omega, pues también era importante para un alfa, ya que una unión en la que no existía más que odio y resentimiento, era la mayor pesadilla de muchos. Volvió a mirar hacia sus rodillas, evitando los ojos de Garfiel quien se sintió preocupado al pasar esto. Justo cuando estaba por hablarle, sintió un leve aroma que lo hizo empezar a oler a Subaru quien levanto la cabeza, confundido por sus actos.

-Am… ¿Te pasa algo?

-…

-¿Garfiel?

-Que hermoso aroma.

-¿Gracias?

-Tu celo se va a adelantar, seguro es un efecto colateral por mi marca.

-¿Qué? ¿Qué has dicho?

-Que tu celo se va a adelantar, sordo.

-Eso no puede ser cierto, no hace mucho yo acabo de tenerlo, no debe poder venir ahora, no hay forma de que se adelante.

-Ya te lo dije, es por mi marca. Creo que nuestros cuerpos saben lo que quieren, en especial el tuyo.

-No, yo no, no puedo, no quiero… ¡No estoy listo para algo como eso!

-Descuida, es algo natural, no tienes que ponerte nervioso. Ha, a final de cuentas yo me hare cargo de todo, tu solo disfruta.

-¡¿Qué?!

-Por favor, no tengas miedo, ni finjas demencia, ambos sabemos lo que va a pasar. Seré sincero, no estaba en mis planes ser padre tan pronto, así que deberíamos tener cuidado, aunque si aun así pasa, no me quejare y tomare la responsabilidad como se debe.

-¿Qué?

-Eso sí, déjame decirte que quiero una gran familia.

Colocando rápidamente su mano izquierda en el abdomen de Subaru haciendo que se pusiera aún más nervioso y con sonrojo.

-Te veras lindo embarazado, por cierto, no quiero menos de cinco hijos jajaja.

Garfiel estaba entrando en un ensueño mientras que Subaru se estaba llenando de caos en su mente al entender todo lo que el contrario decía. En un instante se puso de pie y comenzó a lanzarle cuanto objeto tenia a la mano hacia el rubio, quien trataba de cubrirse y protegerse de la lluvia de objetos, sin poder hacer mucho salió del departamento y cerró la puerta tras suyo mientras escuchaba como más cosas impactaban contra esta.

-Ah-ah-ah, tal vez debí cuidar mejor mis palabras. Cielos, quien dijo que un omega no podía causar miedo. Jamás imagine que reaccionaria de ese modo.

Mientras él se quedaba fuera por protección. Otto había entregado la carta en la mansión de Reinhard y la otra con los mensajeros, esperando que no tardaran mucho en llevarla con Emilia. Cuando regreso al departamento, encontró al chico afuera, el cual ahora tenía una marca de un golpe en su ojo derecho.

-¿Qué paso? ¿Cómo terminaste así?

-Ah, ¿Esto? Subaru se encuentra nervioso y me hizo salir, cuando trate de entrar me lanzo un sartén a la cara y ahora no consigo el valor para entrar.

-Te lo mereces. Ha, ¿Intentaste hablar con él?

-Hablamos bien poco después de que te fuiste, pero ahora esta tan asustado que no quiere escucharme, mira cómo me dejo el ojo.

-Intenta tocar la puerta de nuevo.

-…Bien, lo hare -toc, toc- Subaru, soy yo, ¿Puedo entrar?

Garfiel abrió ligeramente la puerta y se escuchó como una vasija de vidrio se impactaba contra la pared, haciendo que el rubio cerrara de inmediato, volteando a ver al otro con perplejidad. Otto se acercó, tocando la puerta y diciendo quien era, de modo que pudo abrir con cuidado e ingresar, dejando al contrario fuera quien de inmediato pego la oreja derecha, tratando de escuchar todo lo que pasara dentro. En el interior todo se encontraba en caos, muchos objetos por los suelos, algunos rotos, como los de vidrio o cerámica, los muebles volteados, y un sofá usado como barricada en la puerta del cuarto del chico quien se asomaba con temor desde este.

-No sé porque, pero algo me decía que las cosas terminarían así.

-Otto, estoy asustado. Mi celo se va a adelantar por culpa de ese idiota.

-¿No acababas de tenerlo hace poco?

-¡Ya te dije que se va a adelantar! ¡Todo por su tonta marca! ¡¿Sabes lo que eso significa?!

-Que tendré sobrinos próximamente.

-¡No bromees con eso! ¡No estoy listo para esto! ¡Y menos con todo lo que me está sucediendo! ¡Es urgente que resuelva muchos asuntos antes de que llegue!

-Con calma, ya entregué tus cartas, seguro que mañana cuando vayas con Reinhard explicaras todo y primeramente no tardaremos en recibir la respuesta de Emilia. Por ahora, que te parece si nos relajamos un poco y tratamos de poner orden aquí.

-¡Si, eso estaría genial!

Garfiel asomo su cabeza por la ventana mostrándose con gran entusiasmo, el cual cambio por miedo, saliendo y cerrando velozmente cuando el otro le lanzo una jarra de vidrio la cual exploto con el impacto.

-Hay esa era mi favorita.

-Lo siento Otto, estoy muy asustado.

-Descuida amigo, lo entiendo. Comenzare a limpiar, tu quédate ahí si te hace sentir más seguro. En cuanto a ti Garfield, lo mejor será que te retires por hoy.

-¡No hay forma de que me vaya!

-¿Quieres que Subaru te estrelle más cosas en la cara?

-No.

-Entonces por hoy vete. Ya hablaran mañana.

-Tsk. ¡Bien! ¡Pero estaré de vuelta mañana temprano!

-Ya se está retirando, ¿Te sientes más seguro?

-Creo que prefiero seguir escondido aquí un poco más.

-De acuerdo, yo empezare a limpiar.

Otto estuvo recogiendo en el lugar, hasta que Subaru se sintió lo bastante tranquilo para dejar su escondite, empezando a ayudarle con el caos provocado. Tras un tiempo limpiando, su hogar había quedado nuevamente en orden, aunque con varios de sus objetos rotos en un bote de basura o bolsas que desecharían posteriormente. Comenzaron una cena tranquila, pues la noche ya había hecho acto de presencia. Tras terminar, cada uno fue a su respectiva habitación, no sin que antes Otto pusiera una barra de madera en el marco de la ventana para impedir que esta fuera abierta, lo último que necesitaban era otra visita sorpresa del alfa. Ya recostado en su cama, Subaru tenía dificultad para dormir, los sucesos ocurridos durante el último día, así como las cosas que tendría que hacer al siguiente le tenían muy nervioso. Los planes que tenía para su vida fueron desechos, estando ahora enfrentándose a un futuro incierto del que no sabía que esperar. Poso su mano izquierda sobre el área de la marca, sintiendo la piel aun sensible por la reciente mordida.

Esa marca era algo que no pensó posible en su vida, en muchas ocasiones le habían hecho burla de su apariencia, de no ser un omega atractivo, que era imposible que algún alfa pudiera fijarse en él. Mentiría si dijera que eso no le afecto, ya que en un principio si deseo que algún alfa se fijara en él, sin embargo, conforme crecía, ese deseo fue desapareciendo, dejando por completo su mente cuando conoció a Emilia. Ella llego a su vida para cambiarla, dándole un sinfín de sueños y posibilidades, siendo correspondido por la chica, que era más de lo que pudo imaginar en un principio.

Un poco afligido, se incorporó siguiendo sentado en la cama, sacando del cajón de su buro, el pequeño anillo que guardaba para la chica. Teniéndolo en su mano derecho, se empezó a deprimir con solo verlo, ya que nunca tuvo la oportunidad de entregárselo y menos aún pedirle matrimonio. Ese anillo que representaba tanta felicidad, ahora solo le provocaba un gran dolor. Volvió a guardarlo y se recostó, volteando al lado contrario, tratando de conciliar el sueño mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos.

Al siguiente día, luego de un breve desayuno, se alisto para su trabajo y dejo su hogar junto con Otto que nuevamente volvería a escoltarlo. Esta vez en su camino no se toparon con Garfiel, asumiendo que quizá tuvo algo más que hacer. Finalmente llegaron hasta la entrada de la mansión, donde se separaron, ingresando en a la propiedad, directo al área de cocina, donde se topó con Reinhardt que al parecer ya lo había estado esperando desde temprano.

-Subaru.

-Hola Reinhard, lamento no haber venido ayer, es solo que…

-Muéstrame.

-¿Qué?

-Por favor muéstramela.

Entendiendo a que se refería, Subaru dejo sus cosas sobre la mesa y aflojo un poco su uniforme, permitiéndole descubrir su cuello y hombro derecho, dejando ver ahí la marca de su alfa en el lugar. Reinhard se mostró preocupado al acercarse, pues confirmo que era sin duda alguna una marca de un alfa, uno además fuerte para haber roto su sello protector primero.

-Es cierto, en verdad te marcaron.

-Temo que el sello no fue suficiente -cubriéndose de nuevo- aunque agradezco mucho que intentaras ayudarme.

-No puedo creerlo. En verdad lo siento, no pude protegerte.

-Esto no es tu culpa, solo no pudo evitarse.

-Quizá debía haber hecho otra cosa. No lo sé, darte una escolta o marcarte provisionalmente yo mismo. No debí dejarte solo.

-Garfiel se hubiera vuelto loco si encontrara una marca tuya sobre mí, aunque no fuese oficial, solo con el sello se enfadó. Además, no te tiene mucha estima, el prefiere que no siga trabajando para ti, aunque parece que me dejara hacerlo por lo pronto.

-Subaru, ¿Estas bien con esto? Ese sujeto el… lo hizo a la fuerza.

-No soy el primer ni el ultimo omega al que le pasa esto. Ah, no es como que esto no me tenga en depresión, pero tampoco puedo volver a mi alegría habitual. Sigo preocupado con todo esto, lo único que agradezco es que solo me marco y no quiso llegar más lejos aún. Pero dudo que pase mucho tiempo para eso. Tal parece que mi celo va a adelantarse por su culpa.

-Pero si es el caso, entonces tu…

-Por favor ni lo digas, no quiero pensar en eso ahora. El solo imaginarlo, me hace sentir muy incómodo. No me siento listo para eso.

-¿Y si te quedas en la mansión mientras pasa el celo?

-Si lo hago ese idiota romperá la reja en la entrada, así como todo en su camino hasta llegar a mí. No puedo evitarlo, ya no.

-¿Qué hay de tu chica?

-Mande una carta a ella también, espero obtener su respuesta hoy o mañana. Debo hablar con ella lo antes posible, necesito aclarar las cosas.

-Cuentas con mi apoyo, te ayudare en lo que pueda, aunque ya no sea de gran utilidad.

-Tú no te aflijas Reinhard, ya hiciste mucho por mí. Además, tú eres el amo aquí y yo el sirviente, no es natural que me pidas disculpas. Lo mejor será que empiece con el trabajo, ¿Hay algo en especial que quieras para el almuerzo?

Reinhard miro a Subaru, sabiendo perfectamente que el chico solo estaba tratando de ocuparse, para así distraerse del estrés de la situación. Decidido seguirle el juego, dándole algunas tareas con la que esperaba que pudiera mantener su mente ocupada hasta que se retirara. Varias horas transcurrieron, Subaru realizo todas sus tareas a la perfección, pareciendo estar en un modo automático. Cuando termino su turno, se dirigió a la salida acompañado de su amigo, el cual continuaba preocupado por el, esperando que no tuviera ninguna crisis en algún instante.

-¿De verdad no quieres regresar en carruaje? No es ninguna molestia, puedes llegar antes a tu hogar.

-Descuida, puedo continuar sin problema. Prefiero esa ayuda para cuando vaya a reunirme con Emilia, por ahora no es necesario.

-¿Y si te mando una escolta al menos?

-Ya no hace falta, ya tengo esto encima. -señalando el área con la marca-.

-Lo sé, es solo que… me preocupo por ti, eres casi mi único amigo y no pude protegerte.

-Hey, tranquilo, ya te lo dije, no hace falta que te disculpes. Yo me retiro por hoy, volveré mañana de nuevo a seguir mi turno.

-Si, seguro, ve con cuidado.

-Nos veremos mañana.

Subaru dio una leve sonrisa, dejando la propiedad y la reja cerrándose tras suyo. El chico caminaba por las calles de la ciudad, estando un tanto ausente de sí mismo, pues solo andaba de una forma predeterminada, mientras su mente vagaba sin concentrarse en nada, estando casi incluso ajeno a lo que sucedía a su alrededor. Tan perdido iba en sus pensamientos que estuvo por cruzar de forma imprudente una transitada avenida, siendo sujetado por el cuello de la camisa, lo que le hizo detenerse en el acto, volviendo en sí, dándose cuenta del grave error que estuvo por cometer.

-Oh cielos.

-Vaya, otra vez me toca evitarte el peligro.

-Garfiel, gracias. En verdad no me di cuenta de lo que hacía.

-Si eso está bastante claro. ¿Se puede saber que tienes? No deberías andar fuera si estas tan distraído. Aunque pensándolo bien, eso me da la oportunidad de salvarte jaja, ¿Ves que soy todo un caballero?

-Si, lo que tu digas.

-Hey, eso no es un cumplido ni de cerca.

-Perdona Garfiel, pero, ¿Crees que puedas dejarme en paz por hoy?

-No pienso hacerlo, solo no te espere esta mañana porque tenía unos pendientes importantes. Aparte de mis ocupaciones personales, ahora debo preparar todo para nuestra nueva vida juntos. Por cierto, sería útil que vinieras conmigo, te dejare escoger algunas cosas para que estes cómodo cuando vivamos juntos.

-Por favor Garfiel, hablo en serio.

-Yo también ¿Oh acaso piensas que todo esto es una broma para mí? Estoy realmente contento por toda esta situación, tú también deberías mostrar más entusiasmo.

-Ah, quizá después pueda ir contigo, por ahora me gustaría quedarme en casa, yo también tengo algo importante por hacer.

-¿Cómo qué?

-… es personal. Por favor no me sigas.

Subaru comenzó a alejarse y aunque Garfiel quiso seguirlo, acepto de mala forma dejarlo en paz de momento. Ya en su hogar, el chico se sentó en el suelo recargado contra la puerta principal, estaba por sumirse en sus pensamientos cuando un leve golpe lo hizo levantarse y abrir, encontrando a un mensajero que le entregó una carta, la respuesta de Emilia sin duda. La llevo hasta la mesa y la miro por un momento con gran temor, tenía miedo de lo que pudiera estar en ella. Usando un cuchillo la abrió con delicadeza, procediendo a leerla.

Subaru, me cuesta entender tus palabras. Realmente no puedo creer que lo que acabas de decirme sea algo de verdad. Acabamos de vernos hace poco y de pronto me llega una carta tuya con una noticia impactante. Necesito hablar contigo, necesito estar segura de varias cosas, necesito verlo yo misma. Por favor, reunámonos lo antes posible, en nuestro lugar favorito de siempre. Te estaré esperando ahí en tres días. Por lo que más quieras no vayas a faltar, si lo haces, jamás te perdonare por ello, por todo lo que hemos vivido.
Emilia

Se encontraba nervioso tras leer la carta, esperaba esa clase de respuesta. En serio tenía que explicar muchas cosas y tenía que arreglar todo con la chica. Dejar en claro cómo sucedieron los hechos y que ella no pensara que fue de otra manera. Miro hacia su habitación y aunque su buro estaba cerrado, era casi como si pudiera notar el anillo que continuaba guardando.

-Solo quiero verte lo antes posible.

Continuara…

Las cosas para Subaru no marchan del todo bien, pero conforme avance la situación, todo podría cambiar. He notado en las visitas del fic, que esta historia ha llamado la atención, gracias por leer y si gustan dejar un review lo agradeceré mucho