CAPITULO 5: El Orfanato Maldito de Sire's Hollow
El reloj marcaba las 12:45 de la noche, la tormenta continuaba asolando las calles y edificios principales de Sire's Hollow al tiempo que los infectados comenzaban a movilizarse nuevamente, solo que esta vez los muertos vivientes estaban formando pequeñas avanzadas, las cuales tenían como único propósito iniciar una espeluznante cruzada hacia las afueras de la pequeña urbe con el fin de expandir la infección y de paso localizar a más sobrevivientes que pudieran servir de alimento a sus putrefactos e insaciables estómagos.
Sin embargo, y para la mala fortuna de estas macabras criaturas, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, junto con las unidades de la PH.B.C.S., habían tendido un enorme y peligroso cerco alrededor de Sire's Hollow, el cual impedía que algún infectado o sobreviviente pudiera ir más allá de las Montañas Equestria, una medida que fue muy mal vista por los pocos ciudadanos que aún resistían los embates de la epidemia en las entrañas de la ciudad, pues aquella operación militar y privada era para ellos una señal de que habían sido dejados a su suerte por el Gobierno Federal y de que Pharmahorse Corporation tenía ahora en sus manos el destino de sus vidas.
- ¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude! -gritaba con desesperación un adolescente que se encontraba atrapado en uno de los callejones del centro de Sire's Hollow y quien a su vez estaba siendo rodeado por varios infectados - ¡No! ¡No quiero morir! ¡No así! ¡Agh! ¡Suéltenme! ¡Suéltenme! ¡Aléjense de mí! -gritó el chico asustado y empujando a los muertos vivientes para después caer en el suelo y soltar un fuerte alarido de dolor debido a que sus captores empezaron a devorar sus entrañas lentamente y en silencio.
Los gritos de auxilio de aquel joven desconocido fueron apagándose poco a poco hasta finalmente dar paso a los gemidos guturales y a los gruñidos de los muertos vivientes, quienes, tras terminar de comerse a su presa, comenzaron a alejarse del lugar sin darse cuenta que, desde una ventana cercana a aquel lugar, eran observados por el Alcalde Filthy Rich, quien se encontraba encerrado dentro de un enorme edificio con grandes ventanales y detalles arquitectónicos que lo hacían parecer una iglesia gótica, solo que esta "iglesia" no era un templo dedicado a Dios, sino a Pharmahorse Corporation, cuyos dueños compraron el recinto para convertirlo en un Orfanato, el cual meses antes había sido cerrado por el Ayuntamiento de Sire's Hollow debido a ciertos "problemas" sanitarios, aunque el verdadero motivo de su cierre era mucho más escalofriante.
Los pasillos y habitaciones de dicho recinto estaban apenas iluminados por los focos amarillentos de los candiles que yacían colgados en las paredes, los cuales le daban un aire espectral a todo el edificio que se localizaba a tan solo unas cuadras del Ayuntamiento de la ciudad y que, para los antiguos turistas, era bastante llamativo debido a que de todos los edificios de la ciudad solo el Ayuntamiento, la Comisaría y el Orfanato eran considerados los más antiguos de toda la urbe.
Filthy Rich había llegado a aquel lugar hace ya varias semanas atrás, justo cuando la extraña enfermedad empezaba a propagarse por las calles de Sire's Hollow, él lo había convertido en su refugio temporal y en su centro de operaciones para poder vigilar desde ahí todo lo que sucedía en las calles y edificios de su "amada ciudad", pero este "amor" era todo menos sincero, pues el ambicioso empresario no tenía ningún otro interés más que escapar de Sire's Hollow y desaparecer para siempre de la escena pública, aunque ello implicara engañar a su propia familia la cual vivía en la vecina ciudad de Canterlot City.
-Llegaste aquí con sobornos y vendiendo a dos inocentes campistas a una corporación maligna y sucia -decía una voz masculina dentro de su cabeza mientras él observaba la pantalla de una vieja computadora, la cual proyectaba las imágenes de lo que sucedía en los pasillos del Ayuntamiento de la ciudad - ¡Que ironía terminar aquí! En el mismo infierno que los demás y siempre rodeado por los mismos monstruos, aunque… ¿No eres acaso también un monstruo? Digo, mataste a cuanto inocente se cruzará en tu camino y nunca dudaste en sacar la pistola para asesinar a tus aliados -continúo diciendo la voz al tiempo que el empresario presionaba un botón para cambiar las imágenes y enfocarse en una que mostraba a Sunset Shimmer hablando por teléfono con él -Esa chica y sus amigas arruinaron el negocio del Hotel – Spa; una murió en Everton y ahora tienes la oportunidad de vengarte también de ella… ¡¿Qué esperas para engañarla, Rich?! ¡Tráela hacia nosotros! ¡Tomemos ese collar y larguémonos para siempre! ¡El cielo es el límite!
- ¿De qué estás hablando? -preguntó Sunset Shimmer confundida a través del auricular del teléfono que sostenía el Alcalde de Sire's Hollow en una de sus manos e interrumpiendo los pensamientos de este - ¿Qué clase de enfermizo trato planeas proponerme?
- ¡No me hagas perder el tiempo, Shimmer! -gritó Filthy Rich furibundo y a la vez golpeando la pared del pasillo donde se encontraba con su puño izquierdo -Es muy simple la propuesta: Tráeme el collar o matare a tu amiguita Dinky Doo.
- ¿El collar?, ¿Para qué lo quieres?
- ¿Quieres que mate a la niña? ¿Acaso eres estúpida o te haces? -preguntó el enloquecido empresario sintiéndose aún más enojado debido a la forma en la que la adolescente intentaba sacarle más información.
-Está bien, ¿Dónde estás? -preguntó Sunset Shimmer soltando un suspiro e intentando calmar sus emociones para evitar tener una mayor confrontación con aquel psicópata de traje elegante y cuestionables modales.
-En el Orfanato de Sire's Hollow -respondió Filthy Rich esbozando una siniestra sonrisa al tiempo que observaba en la pantalla de la computadora como la adolescente sacaba de uno de los bolsillos de su chaleco el collar que tanto deseaba tener en sus manos.
- ¿El Orfanato…? ¿Dónde está?
-Está muy cerca de ti, lo reconocerás fácilmente.
- ¿Dinky está bien?
-Por ahora, Shimmer.
-Te juro que como la toques…
En ese momento, la llamada fue cortada rápidamente por el propio Alcalde de Sire's Hollow, quien dejó el teléfono sobre una pequeña mesa que se encontraba en el pasillo para después presionar otro botón de la computadora, el cual le abrió una nueva grabación que mostraba a una niña de piel color morado lavanda y cabello color amarillo claro con amarillo oscuro encerrada en una oscura habitación rodeada por juguetes antiguos y muebles viejos, pero quizás el detalle más llamativo de dicha grabación era el hecho de que la pequeña tuviera en sus brazos una muñeca de trapo regordeta con ojos de botón cuya apariencia no era para nada agradable.
- ¡Niña estúpida! Si no hubieras perdido eso, te dejaría marchar -se dijo a sí mismo Filthy Rich para luego comenzar a caminar por el oscuro pasillo en dirección hacia el vestíbulo, pero antes de continuar con su andar se detuvo frente a una puerta blanca que comunicaba con la habitación en la que se encontraba encerrada su pequeña rehén, posteriormente giró su cabeza hacia esta y soltando algunas risas dijo -Tranquila Dinky, pronto acabará todo.
Tras expresar aquellas breves y amenazantes palabras, el Alcalde de Sire's Hollow continuó caminando por el pasillo hasta perderse en medio de la oscuridad de la noche, siempre tranquilo y con la confianza de que había logrado asegurar su escape de aquella Ciudad Maldita, pero desafortunadamente este no contaba con que su pequeña prisionera había aprovechado su tiempo de distracción con el teléfono para descubrir una nueva forma de escapar.
-Se ha ido y yo tengo que salir de aquí -murmuró en voz baja Dinky Doo en cuanto escuchó como la puerta del pasillo era cerrada por su captor -Debo encontrar a Sunset y después a mi hermana, en cuanto estemos juntas huiremos de aquí -pensó la pequeña niña poniéndose de pie para después abrir el cierre que la muñeca de trapo tenía en su espalda -Deben estar por aquí, yo las vi -se decía a sí misma Dinky Doo hurgando dentro de la muñeca hasta encontrar dentro de esta unas afiladas tijeras, las cuales tomó en sus manos para posteriormente dirigirse hacia una de las paredes de la habitación -No sé si fue un acto de tacañería o de presupuesto, pero le agradezco a ese tonto enfermero que haya puesto este cartón y no una pared de ladrillos -dijo la pequeña niña esbozando una tierna sonrisa al tiempo que utilizaba las tijeras para cortar los trozos de cinta adhesiva que mantenían pegado a dicha pared un trozo de cartón que tenía dibujados varios garabatos extraños y frases escritas por niños de preescolar, cartón que a su vez había sido colocado con el fin de ocultar un agujero que permitía la comunicación entre la habitación y una antigua bodega.
Dinky Doo se emocionó bastante al ver aquella inesperada sorpresa, pues la bodega estaba llena de material médico y muebles viejos, los cuales podía escalar para salir por la pequeña ventana que se localizaba en la parte más alta de la pared y la cual a su vez comunicaba con el pasillo donde se encontraba el teléfono que había sido utilizado por Filthy Rich.
Ante esta oportunidad, la niña no perdió más tiempo y procedió a cruzar el hueco gateando para después subirse a un escritorio que se encontraba dentro de la bodega, luego escaló un viejo librero cuya madera crujía con cada paso que daba y finalmente con ayuda de sus manos se sujetó al marco de la ventanilla para posteriormente meter su cuerpo poco a poco hasta conseguir cruzarla y saltar hacia el pasillo, el cual estaba sumergido casi en las sombras debido a que muy pocos candiles estaban funcionando.
-Muy bien, ahora hacia la puerta -murmuró Dinky Doo tomando un hondo respiro y caminando rápidamente por el pasillo sin detenerse, pues ella, aunque estaba consciente de que el lugar había sido "limpiado" por Filthy Rich, no tenía confianza de que el lugar estuviera completamente vacío, por lo que se decidió a huir rápidamente antes de que se encontrase con su captor o peor aún con un infectado - ¿Por qué el Señor Rich me trajo aquí? -se preguntaba a sí misma la pequeña niña mientras corría por el pasillo al tiempo que observaba los extraños cuadros al óleo que colgaban en las paredes del lugar -El Orfanato de Sire's Hollow es un lugar vacío y sin nada de valor, no tiene sentido que alguien tan avaricioso y tacaño como él se ocultara en un sitio como este -pensó Dinky Doo mientras se detenía frente a una puerta, la cual abrió lentamente solo para asomarse y darse cuenta de que había llegado al vestíbulo del edificio, el cual, al igual que la habitación en la que había sido encerrada, estaba lleno de peluches de animales, juguetes, mobiliario escolar, así como otros objetos más que hacían notar a los ojos de cualquiera que aquel lugar había sido efectivamente un orfanato, solo que uno muy pequeño y con unas condiciones bastante deplorables.
Tras notar aquel extraño y peculiar ambiente, la pequeña niña comenzó a caminar lentamente hacia la baranda para después dirigirse a las escaleras, las cuales bajó en silencio y con cautela hasta finalmente llegar al centro del vestíbulo, posteriormente se acercó a la entrada principal del lugar que era vigilada por una antigua escultura de porcelana que representaba al Apóstol San Bartolomé, solo que la escultura transmitía más miedo y terror que paz y armonía debido a sus penetrantes ojos y al hecho de que en una de sus manos sostenía parte de su piel.
-Es irónico que esto se encuentre en una ciudad invadida por monstruos come carne, aunque… realmente da miedo -murmuró en voz baja Dinky Doo al tiempo que soltaba un suspiro, después se acercó a la puerta principal del edificio para abrirla, pero desafortunadamente esta se encontraba cerrada con llave -Vaya, necesito la llave -dijo la pequeña niña sintiéndose un tanto nerviosa debido a que ella misma sabía que todas las puertas contaban con un solo modelo cerrojo y por ende con una sola llave, la cual estaba en manos de su captor el Alcalde de Sire's Hollow -Sé que es una locura, pero no tengo más opción que quitársela -pensó Dinky Doo apretando sus pequeños puños para después voltear su mirada hacia una puerta que se encontraba a unos cuantos pasos de ahí.
La joven rehén empezó a caminar lentamente en dirección hacia aquella puerta, la cual ha diferencia de las otras estaba elaborada de madera fina y tenía atornillada una pequeña placa dorada cuyo grabado en plata decía la siguiente leyenda: Oficina del Director Rich.
En ese momento, Dinky Doo detuvo su andar, pues por un lado quería quitarle la llave a Filthy Rich para poder escapar de aquella prisión, mientras que por el otro tenía miedo de ser capturada nuevamente por este, sobre todo porque ha diferencia de las veces anteriores, Rich estaba cada vez más desquiciado y era capaz incluso de matar a un bebé si era algo necesario para sus planes.
Al final la primera opción fue la que más peso en la conciencia de la pequeña niña, por lo que sin perder más tiempo esta giró la perilla de la puerta para cruzar hacia otro pasillo oscuro que era iluminado levemente por algunos focos amarillentos, así como por la luz que los relámpagos de la tormenta desprendían y que se reflejaban a través de los coloridos vitrales que se hallaban en la pared que daba hacia el jardín exterior.
Dinky Doo se agachó y empezó a caminar lentamente por el lugar, pero al dar vuelta por el pasillo notó la sombra de su secuestrador, la cual se proyectaba en una pequeña ventana debido a que la ventana del baño privado de la oficina daba hacia el pasillo y por ende podía ser visto por cualquiera, aunque quizás el detalle que más llamó la atención de la pequeña fue el hecho de que la sombra moviera las manos como si dirigiera una orquesta a la vez que podía escucharse por el pasillo la melodía Vesti la Giubba perteneciente a la Ópera Pagliacci de Ruggero Leoncavallo.
-Ahí está, debo moverme rápido y en silencio si quiero robar esa llave -se dijo a sí misma en voz baja Dinky Doo al tiempo que se ponía pecho a tierra para así poder arrastrarse por el suelo y evitar ser vista por Filthy Rich, quien continúo haciendo ademanes sin prestarle atención a lo que sucedía en el pasillo.
La joven rehén continúo arrastrándose por el pasillo durante algunos minutos más hasta que accidentalmente se topó con un pequeño cuaderno desgastado que se hallaba tirado cerca de la entrada a la oficina y el cual tenía pegado en su portada una etiqueta blanca que tenía escrito el siguiente título: Diario de Aquamarine.
Dinky Doo tomó el cuaderno en sus manos y comenzó a hojearlo rápidamente solo para darse cuenta que la mayor parte de este estaba en blanco con excepción de algunas pocas hojas que tenían escritas varias notas, siendo las que estaban subrayadas con marca textos las que más llamaron su atención y las cuales tenían escrito lo siguiente:
4 de noviembre de 2016
¡Los miércoles son geniales porque comemos golosinas y helado!
Yo realmente odié el último sitio en el que estuve…
¡Los Profesores eran malísimos!
Todo era estudiar, estudiar, estudiar y nada de helado o juegos…
¡Me encanta esto!
10 de noviembre de 2016
Hoy nos han dicho una regla importante: Todos tenemos que escribir un diario, hacernos revisiones de salud y no podemos salir solos.
Es genial que no tengamos que ir a la Escuela.
No quiero ir y que se rían de mí solo por mi ropa vieja…
Y menos el niño que solía usarla.
16 de noviembre de 2016
El Director del Orfanato viene hoy, así que voy a ponerme mi vestido azul a cuadros favorito…
El Director es alto…
El Director tiene patillas y usa corbata…
El Director es empresario…
Tras terminar de leer aquellos últimos párrafos, Dinky Doo cerró el cuaderno para dejarlo nuevamente en el lugar donde lo había encontrado, para ella había sido bastante decepcionante perder el tiempo leyendo aquella información inútil y sin sentido, pero si algo positivo podía sacar de esta misma era el hecho de que la antigua dueña del diario había hecho una descripción exacta del Alcalde de Sire's Hollow, lo cual demostraba que este estaba metido en muchos negocios sucios, negocios que muy probablemente estaban vinculados con la tragedia que la ciudad estaba padeciendo últimamente.
- ¿Por qué un empresario de Canterlot City tendría tanto interés en dirigir una ciudad como Sire's Hollow?, ¿Qué ganaría él siendo el "generoso" benefactor de un lugar como este? -se preguntaba a sí misma la pequeña niña mientras continuaba arrastrándose por el pasillo - ¿Acaso fue este lugar el origen de toda esta pesadilla?, ¿Qué clase de oscuros secretos se ocultan detrás de las paredes de este viejo edificio? -continuó preguntándose Dinky Doo al tiempo que se ponía de pie para después girar lentamente la perilla y abrir la puerta que comunicaba con la Oficina de Filthy Rich.
La joven rehén tomó un hondo respiro antes de entrar, se armó de valor y con cautela cruzó la puerta internándose en una habitación de enormes proporciones llena de cortinas hospitalarias, muebles de madera viejos como libreros, archiveros y escritorios, así como una mesa Pasteur sobre la cual se hallaban varios instrumentos médicos necesarios para practicar operaciones y cirugías profesionales.
Sin embargo, de todos los elementos presentes en aquel extraño lugar, el que sin duda alguna casi hace gritar de terror a la pequeña niña fue el cadáver de una chica de piel color azul celeste y cabello largo color verde, el cual yacía sobre una mesa de operaciones ubicada en el centro de la habitación, además de que el mismo lucía un hermoso y elegante minivestido blanco con detalles dorados que combinaba bastante bien con los aretes de plata y los zapatos de tacón blancos que tenía el cadáver puestos en orejas y pies respectivamente.
Dinky Doo se agachó y comenzó a gatear lentamente por la oficina para evitar hacer algún ruido que pudiera llamar la atención de Filthy Rich, quien se encontraba dentro del baño privado de la oficina lavándose las manos y la cara sin percatarse aún que su presa se había escapado de su celda fácilmente.
-Um… Debió ser alguna rata o una cucaracha -se dijo a sí mismo el Alcalde de Sire's Hollow soltando un suspiro debido a que había escuchado crujir la madera del piso de la oficina.
La pequeña niña detuvo su andar rápidamente en cuanto escuchó a su captor hablar, pero reanudó sus pasos en cuanto este decidió subir el volumen del tocadiscos que había colocado sobre la bañera y el cual continuaba reproduciendo la melodía que Dinky Doo había oído en el pasillo.
La joven rehén continuó recorriendo aquel tétrico sitio a gatas hasta que finalmente llegó a un escritorio sobre el cual se hallaba otro cuaderno con pocas notas escritas y de las cuales, al igual que el anterior, tenía algunas que estaban subrayadas con marca textos, así como una etiqueta blanca con el título del documento que decía: Diario de Black Stone.
Dinky Doo se puso de pie y tomó el cuaderno en sus manos, empezó a ojearlo hasta que finalmente se detuvo en la serie de notas subrayadas, las cuales decían lo siguiente:
5 de febrero de 2017
Han pasado dos meses desde que le escribí a Lighting Golden y todo lo que he recibido es… "nada", solo silencio. Siempre se portan así cuando los adoptan. Seguro que vive como un rey en una casa lujosa y se ha olvidado de nosotros. Pensaba que Lighting Golden era distinto, que sería mi amigo por siempre… ¡Soy un tonto!
8 de febrero de 2017
Ghoulia les ha contado una historia hoy a los niños más pequeños. Ella les ha dicho que: "Todos los niños adoptados se convierten en comida para el Coco. Por eso nunca hay noticias de ellos". No sé de dónde saca esas ideas, pero tiene talento para escribir novelas de miedo baratas.
13 de febrero de 2017
Aquí pasa algo raro y no solo por la historia de Ghoulia. No te equivoques: He estado en sitios peores y este lugar fue fundado y administrado por una gran farmacéutica, pero… ¿Por qué hay tantos médicos?, ¿Qué son esas vacunas diarias? Es como si…
14 de febrero de 2017
Me van a adoptar… ¡A mí! Casi todos eligen niños jóvenes, así que pensaba que era muy mayor, pero me hace feliz. ¿A quién quiero engañar? Estoy emocionado porque muy pronto le diré adiós a este lugar el veinte. Voy a darlo todo para ser un buen hijo, alguien que sea un orgullo para mis nuevos padres.
19 de febrero de 2017
Lighting Golden ha vuelto a la mitad de la noche, hecho un asco y gritando: "¡Ayúdenme!"
No lo reconocí al principio; su cara estaba pelada y derretida.
Ahora mismo está con los Profesores y los Médicos, ellos dicen que es solo algo de la piel.
Se mejorará pronto y podremos ir de aventuras otra vez.
Tras terminar de leer aquellas últimas letras del texto, la pequeña niña dejó el cuaderno en el mismo sitio en el que lo había encontrado, para ella había sido bastante espeluznante lo que había descubierto, pues las descripciones y las anécdotas que estaban contenidas dentro de aquel viejo cuaderno daban fe de que el Orfanato de Sire's Hollow no había sido un alegre hogar para niños en situación de calle, sino que en realidad había sido un criadero de sujetos de experimentación, sujetos que para colmo de los males habían sido niños inocentes y nobles.
Sea como fuere el caso, lo cierto es que su deseo de escapar de Sire's Hollow aumento considerablemente, pues para ella aquel texto había sido la gota que derramó el vaso, por lo que sin perder más tiempo caminó sigilosamente hacia un pequeño gancho que se encontraba empotrado en una de las paredes cercanas al escritorio y el cual mantenía colgando la llave maestra del Orfanato, la llave que abría y cerraba todas las puertas del lugar.
-Bien, solo necesito tomarla y salgo de aquí -murmuró en voz baja la pequeña rehén al tiempo que se subía a la silla del escritorio para bajar la llave.
De repente, la música del tocadiscos se detuvo y el agua dejó de correr en el lavabo, Dinky Doo volteó rápidamente hacia la izquierda de la habitación y pudo ver como la puerta del baño se abría mostrando la oscura silueta de Filthy Rich, quien se quedó en shock en cuanto notó que su pequeña reclusa había logrado escapar de su celda.
- ¿A dónde vas, Dinky? Te dije que esperaras -dijo molesto el Alcalde de Sire's Hollow a la vez que se acercaba al gancho para tomar la llave, después volteó a ver a la pequeña niña y tomándola de su brazo izquierdo le dijo -Te voy a enseñar a respetar a tus mayores.
- ¡Déjame en paz! ¡Por favor! -suplicó Dinky Doo mientras intentaba zafarse de las manos de su captor.
-Voy a enseñarte modales, niña malcriada -respondió Filthy Rich jaloneando aún más fuerte a la pequeña para así poder tumbarla en el suelo y agarrarla a golpes.
Los jaloneos y empujones continuaron durante algunos segundos más hasta que Dinky Doo llevó a Filthy Rich hacia la mesa Pasteur, ya estando ahí la pequeña niña tomó de la mesa un frasco que contenía sulfato de aluminio y cromo, el cual arrojó contra el rostro del empresario provocando que este la soltara al tiempo que lanzaba un desgarrador grito de dolor.
- ¡AHHH! ¡Mocosa del demonio! ¡Me las vas a pagar! ¡Maldita niña! -gritó Filthy Rich aturdido y observando como su pequeña rehén cruzaba la puerta rápidamente para escapar - ¡Te vas a arrepentir de lo que has hecho! -amenazó el Alcalde de Sire's Hollow al tiempo que empezaba a correr hacia la puerta para capturar nuevamente a su presa.
- ¡Déjame! ¡Ayuda! -gritaba Dinky Doo con desesperación mientras corría por el pasillo para posteriormente cruzar la puerta y salir hacia el vestíbulo - ¡Alguien, por favor! -exclamó la pequeña niña a la vez que se dirigía a las escaleras, las cuales subió rápidamente para posteriormente dirigirse a una puerta que comunicaba con una enorme habitación sin iluminación llena de cunas para bebés y juguetes didácticos para niños de edad preescolar.
- ¡Niña estúpida! ¡Por ahí no hay salida! -gritó Filthy Rich esbozando una sonrisa maliciosa debido a que le parecía una buena señal que su víctima se escondiese en un lugar sin ventanas ni puertas más que las que daban hacia el vestíbulo.
Dinky Doo entró rápidamente en aquella habitación oscura y sin iluminación, armada solo con sus manos se escondió rápidamente debajo de una de las cunas mientras escuchaba los pasos del Alcalde de Sire's Hollow, quien no tardó mucho en entrar a la habitación para cerrarla con llave al tiempo que soltaba un suspiro diciendo:
-Se acabo… ¡La puerta está cerrada!
Tras pronunciar aquellas palabras, Filthy Rich sacó una linterna que llevaba en uno de los bolsillos de su pantalón, la encendió y sin perder más tiempo comenzó a mover las cunas, los muebles y los juguetes a patadas intentando de alguna manera asustar a la pequeña niña para hacerla salir de su escondite.
El Alcalde conocía a la perfección aquel lugar, pues hace ya algunos meses atrás, su esposa Spoiled Milk, su hija Diamond Tiara y él habían realizado una sesión de fotos promocionales para la institución, siendo los cuneros del Orfanato de Sire's Hollow una de las locaciones más importantes para la campaña debido a que se pretendía presentar a aquella habitación como un paraíso para los bebés que eran abandonados en las calles de la metrópoli, aunque la realidad era prácticamente otra debido a que muy pocas veces se atendía de manera adecuada a los infantes provocando la muerte de muchos de ellos.
- ¡¿Dónde estás?! ¡Sal para que te vea! -ordenó Filthy Rich sintiéndose cada vez más enojado al tiempo que se agachaba para iluminar debajo de las cunas, pero para entonces la pequeña niña ya se había escabullido hacia uno de los muebles cercanos escondiéndose detrás de este - ¡Sé que estas aquí! ¡Cuánto más tarde te encuentre, peor lo vas a pasar! ¡Agh!
-Oh Dios… Oh Dios… -murmuró Dinky Doo en voz baja y escabulléndose rápidamente detrás de un ropero que se encontraba en una de las esquinas de la habitación.
-Esa pequeña bastarda tiene que estar por aquí -se dijo a sí mismo el empresario mientras examinaba debajo de cada una de las cunas del lugar, después se puso de pie y comenzó a caminar entre los muebles intentando avanzar, pero accidentalmente al dar un pequeño salto se golpeó los testículos con una mesita de noche, lo cual provocó que su ira y enojo aumentara considerablemente - ¡Agh! ¡Maldita sea! ¡Maldita niña!
-No más… No más… Por favor -pensó Dinky Doo asomándose lentamente por la abertura en la que había entrado y viendo como el Alcalde de Sire's Hollow comenzaba a alejarse del sitio donde se encontraba su escondite.
- ¡Es tu última oportunidad! Ven aquí… ¡Ya! -ordenó Filthy Rich con un tono de voz que denotaba enojo y a la vez dolor debido al ardor que le provocaba la quemadura de su cara, pero no fue sino hasta algunos segundos después que este empezó a correr rápidamente hacia el baño de la habitación para entrar en él, girar la llave del lavabo y echarse agua en el rostro al tiempo que gritaba - ¡Carajo! ¡Quema!
El desdichado empresario continúo soltando maldiciones durante algunos minutos más, tiempo que fue aprovechado perfectamente por la pequeña niña quien se escabulló lentamente y en silencio por toda la habitación hasta llegar a la perilla de la puerta del baño.
Ya estando ahí, quitó la llave de la cerradura y se dirigió nuevamente hacia la puerta que daba acceso al vestíbulo, pero, mientras intentaba abrir la cerradura, Filthy Rich salió del baño molesto y con un enorme sentimiento de ira que poco a poco se apoderaba aún más de él.
- ¡Eh! ¡¿Dónde coño está mi llave?! -exclamó el Alcalde de Sires Hollow dirigiendo su mirada hacia varios lados intentando encontrar la llave maestra del edificio, pero al no encontrarla decidió encender la luz de la habitación solo para voltear hacia su izquierda y darse cuenta que su joven rehén estaba intentando escapar - ¡Te veo!
Tras escuchar aquel furibundo grito, Dinky Doo giró rápidamente la llave para después cruzar la puerta llevándose consigo el objeto con ella, luego bajó por segunda vez las escaleras del vestíbulo y finalmente se dirigió hacia la puerta principal para abrirla y así poder escapar de aquel sitio infernal.
- ¡Deprisa, deprisa, deprisa! -se decía a sí misma mientras insertaba la llave en el cerrojo, pero al girarla y desatorarla quedó en shock al notar que la puerta tenía varias cadenas y candados amarillos por fuera que le impedían abrirse completamente - ¡¿Qué?! ¡¿No abre?!
- ¡EJEJEJEJE! ¡Buen intento, Dinky! -gritó Filthy Rich esbozando una sonrisa burlona y soltando algunas risas al tiempo que bajaba las escaleras para dirigirse hacia la puerta principal y capturar a su presa.
Ante este escenario, Dinky Doo decidió hacerse a un lado para posteriormente correr hacia la puerta que comunicaba con el pasillo que conducía a la Oficina del Orfanato, la pequeña niña la cruzó y sin perder más tiempo cerró la puerta con llave esperando que esta sirviera como barrera entre ella y su desquiciado captor.
- ¡Estoy aquí, Dinky! -gritó Filthy Rich rompiendo la puerta a disparos, disparos que consumieron las últimas balas de su arma, la cual arrojó esperando golpear con ella a la pequeña niña, la cual corrió nuevamente hacia la oficina buscando un nuevo escondite - ¡Ven aquí, maldita mocosa!
En ese momento, la persecución se reanudó, aunque para entonces no quedaba ya mucho camino por recorrer, pues la Oficina era el último sitio que quedaba abierto dentro del Orfanato y por ende el único lugar donde la joven rehén podía esconderse de su captor, el cual cansado y agotado por todos los tropiezos y golpes pateó la última puerta gritando:
- ¡El juego… se… acabo!
- ¡No…! -gritó Dinky Doo asustada e intentando escapar solo para ser tomada por detrás por el Alcalde de Sire's Hollow quien rápidamente la inmovilizo empujándola contra el suelo.
- ¡Lo has arruinado todo! -exclamó Filthy Rich tomando en sus manos un bisturí para así poder finalmente degollar a la niña y deshacerse de una vez por todas de ella.
- ¡Déjame! -gritó Dinky Doo soltándole algunas patadas al empresario solo para después dejar salir un profundo grito de terror debido a la aparición de un misterioso y tétrico ojo rojizo que estaba justo detrás del empresario.
El Alcalde de Sire's Hollow confundido por la situación volteó rápidamente hacia atrás, pero antes de que siquiera pudiera pedir ayuda o defenderse una gigantesca garra lo tomó de su cabeza para posteriormente insertar dentro de su boca un extraño tentáculo purpura, el cual dejó salir una misteriosa larva que se introdujo rápidamente en la garganta del maniático secuestrador.
La misteriosa criatura soltó a Filthy Rich dejando a este en shock debido a que no pronunció una sala palabra, simplemente se quedó de pie durante algunos segundos temblando como gelatina hasta finalmente caer en el suelo lleno de convulsiones debido a la infección.
- ¡No…! ¡Para! -gritó Dinky Doo asustada para luego correr nuevamente y esconderse debajo de una mesa cubierta con una manta negra.
Mientras tanto en el Estacionamiento Subterráneo del Ayuntamiento de Sire's Hollow, Sunset Shimmer se encontraba introduciendo la tarjeta en el detector de la reja, para ella había sido un camino tortuoso y difícil debido a que, durante su recorrido por los pasillos del edificio, tuvo que hacerle frente a numerosas amenazas, particularmente a los infectados que había asesinado antes y los cuales se habían levantado nuevamente, solo que esta vez con una piel rojiza bastante extraña y una agresividad mucho más impulsiva que antes.
No obstante, la adolescente sentía un poco de consuelo hacia si misma debido al hecho de que al menos había conseguido su objetivo, pues había recuperado la tarjeta del estacionamiento y era solo cuestión de tiempo para que ella pudiera reunirse nuevamente con Dinky Doo y así poder escapar de aquella ciudad que poco a poco era consumida por la extraña infección, la cual parecía no tener fin.
- ¿Es acaso esto un presagio para el futuro de este mundo?, ¿Por qué el destino es tan cruel con él? -se preguntaba a sí misma la chica al tiempo que la reja se abría lentamente -Si Twilight sobrevivió a esto… ¿Por qué no regreso para decírnoslo?, ¿Acaso esta es la razón por la cual muchos compañeros y amigos de la escuela han empezado a abandonar Canterlot City?, ¿Existirá alguna otra persona que pueda decirme más información? Ah… No importa, lo que ahora importa es la seguridad de Dinky y juró por Celestia que acabare con ese maldito de Rich en cuanto lo tenga frente a mi -dijo Sunset Shimmer tomando un respiro y apretando los puños para posteriormente salir a la calle apuntando su pistola hacia varios lados con el fin de eliminar a cualquier infectado que se cruzara en su camino.
Afortunadamente, el área estaba despejada y no había ninguna señal de los muertos vivientes salvó unos pocos que se encontraban deambulando en las calles aledañas y los cuales no podían atacar a la chica debido a los autos chocados y abandonados que se encontraban en medio de la calle y que servían como barricada para cualquiera que recorriera los alrededores del Ayuntamiento buscando refugio.
Sunset Shimmer empezó a correr por la oscura y solitaria calle hasta llegar a una verja que comunicaba a la calle con unas escaleras metálicas, las cuales conducían a un extenso puente peatonal que cruzaba varias calles, avenidas y callejones, incluso llegando a pasar entre algunos edificios de departamentos, los cuales estaban apenas iluminados gracias a las lámparas de neón que yacían en ambos lados del puente.
-Bueno, al menos es mejor que ir por debajo rodeada de zombis, aunque… es un poco extraño que este tipo de infraestructura no este en Canterlot City -se dijo a sí misma la adolescente mientras cruzaba la verja para después subir las escaleras y empezar a caminar sobre el puente peatonal cuya estructura de hierro permitía a cualquier usuario ver a través de las rejillas del piso lo que se encontraba deambulando por las calles y avenidas principales de la ciudad -Es bueno saber que esas cosas come carne no tienen conciencia, a mí me daría asco que alguien viera debajo de mi falda -pensó Sunset Shimmer deteniendo su caminar para ver como debajo de ella se podía notar un callejón sin salida llenó de infectados, posteriormente dirigió su mirada hacia un gigantesco anuncio publicitario de Pharmahorse Corporation que se hallaba instalado en una de las paredes de un edificio de departamentos y el cual mostraba a una pareja de jóvenes sosteniendo a un hermoso bebé - ¿Cuidar tu salud es… nuestro negocio? Si claro, eso ni ellos mismos se lo han de creer -murmuró en voz baja la chica al tiempo que esbozaba una sonrisa burlona debido a lo irónico que le resultaba ver un slogan publicitario así en una ciudad llena de muertos vivientes, muertos que habían sido creadas por la misma empresa del anuncio.
Sunset Shimmer continuó su andar por aquel puente peatonal hasta llegar finalmente al otro extremo del mismo, fue entonces que pudo notar a lo lejos la silueta de un edificio gótico muy parecido al de la descripción que le había dado Filthy Rich, pero desafortunadamente llegar hasta él no sería tarea fácil debido a que para siquiera tocar el zaguán se tenía que cruzar una cancha urbana de basquetbol, así como un autobús de pasajeros abandonado que se había estrellado contra un poste de la calle, pero cuyo interior servía como pasadizo para cruzar la calle sin tanta dificultad.
Sin embargo, este no era el único obstáculo que se interponía en el camino de la chica, pues la cancha estaba vigilada por tres perros infectados con el virus, mientras que el resto de la calle estaba en una situación similar debido a que justo a unos pasos de la entrada al Orfanato estaban cuatro perros más con las mismas condiciones fisiológicas que sus pares.
-Ah… Tiene que ser una broma, ¿Acaso también los animales pueden contagiarse con esta cosa? -dijo Sunset Shimmer sorprendida y a la vez asustada debido a que no sabía cómo podían reaccionar aquellas criaturas ante su presencia -Um… Parece que no se han percatado de que estoy aquí, quizás con solo esquivarlas y no hacer ruido pueda pasar inadvertida -pensó la adolescente caminando lentamente hacia las escaleras y bajando estas en silencio para luego cruzar la verja y entrar en la cancha de basquetbol.
Sunset Shimmer caminó sigilosamente por aquel sitio intentando no llamar la atención de los perros infectados, los cuales no se habían percatado de su presencia debido a que estaban entretenidos devorando el cadáver de un pequeño niño de apenas seis años, una escena que casi hizo vomitar a la chica debido a lo horrible y desagradable que era.
Finalmente logró llegar a la reja que comunicaba con la calle, la abrió lentamente y tras cruzarla la cerró rápidamente dejando a los canes zombificados encerrados en la cancha, luego caminó hacia el autobús para subirse en él, pero al entrar a este descubrió varios cadáveres de pasajeros sentados e inmóviles, muchos de ellos no tenían signos de infección y parecían haber muerto recientemente.
La adolescente cruzó rápidamente el camión hasta llegar a la puerta trasera del mismo, pero justo cuando estaba a punto de bajar, uno de los cadáveres se abalanzó sobre ella para intentar morderla; Sunset Shimmer cayó en el suelo y con sus manos intento alejar al infectado que con un frenesí evidente intentaba arrancarle un pedazo de carne.
- ¡Suéltame! ¡Suéltame! -gritó la chica pateando con sus piernas al cadáver viviente hasta finalmente quitárselo de encima.
- ¡Argh! ¡Guuh! ¡Guuh! -gimió la criatura poniéndose de pie e intentando acercarse nuevamente a la chica.
- ¡Oh no! ¡No lo harás! -gritó Sunset Shimmer apuntando su pistola para después jalar el gatillo volándole la cabeza al infectado, el cual cayó en el suelo muerto -Ah… Eso estuvo cerca -dijo la adolescente tomando un respiro hasta que repentinamente pudo escuchar los gruñidos de los perros cerca de una de las ventanas del autobús, por lo que sin perder más tiempo bajó del vehículo para después comenzar a correr por la calle.
Los perros infectados, que para entonces ya se habían percatado de la presencia de la chica, también empezaron a correr detrás de Sunset Shimmer intentando abalanzarse sobre ella, pero la chica lograba esquivar fácilmente los ataques agachándose o en su caso soltándoles algunas patadas para alejarlos lejos de ella.
Finalmente, Sunset Shimmer logró llegar al zaguán que comunicaba con el Orfanato y el cual estaba decorado con las figuras sonrientes de un unicornio y un dragón, ambos pintados con colores chillones y cuya mirada más que ser simpática generaba cierta incomodidad, pero esos detalles poco valían en esos momentos de desesperación, por lo que la adolescente cruzó la entrada sin dudarlo un poco y tras entrar al recinto cerró el zaguán con seguro para evitar la entrada de los perros zombificados, quienes soltaron algunos empujones para intentar derribar la puerta, pero después de algunos minutos decidieron retirarse pacíficamente dejando en paz a la chica.
-Ah… Bueno, este debe ser el Orfanato de Sire's Hollow -se dijo a sí misma Sunset Shimmer tomando un respiro y alzando la mirada para admirar el extraño edificio gótico que se levantaba frente a ella y cuyos vitrales y torrecilla con campana le hacían parecer más una iglesia -Menudo sitio para esconderse, aunque un poco tétrico considerando que ese loco es un megalómano homicida -pensó la chica mientras caminaba por el pequeño jardín que rodeaba a la edificación, posteriormente se dirigió hacia la entrada principal para entrar, pero para su sorpresa la puerta había sido derribada - ¡Hola! ¡Tengo el collar! -gritó la adolescente asomándose para luego entrar en el vestíbulo encontrándose con un enorme desastre, pues el mobiliario y los juguetes didácticos yacían destrozados y esparcidos por todo el lugar -Um… Esto no me da buena espina, será mejor estar preparados -pensó Sunset Shimmer preparando su arma mientras subía las escaleras del vestíbulo para dirigirse hacia la habitación dentro de la cual se hallaban los cuneros.
La adolescente abrió lentamente la puerta y entró dentro de aquel sitio, el cual también era un desastre debido a que las cunas habían sido destrozadas al igual que algunas paredes, pero lo que más llamó la atención de la chica fue una mesita de noche cercana a la puerta del baño y sobre la cual se hallaban un cuaderno roto y una extraña nota manchada con sangre humana.
Sunset Shimmer se acercó a la mesita y tomó primero el cuaderno en sus manos, al hojearlo notó que varias páginas estaban en blanco con excepción de una, la cual con una ortografía pésima y propia de un niño de preescolar tenía escrito lo siguiente:
Diario de…
Sí stas leyendo esto…
Yama a la polizia.
El Coco está aki…
Komiendose a totos…
Muxos Cocos Oskuros aki…
Aiuda…
¡LLA BIENEN!
Alludame mama
Tras terminar de leer aquellas palabras, Sunset Shimmer dejó el cuaderno en el mismo lugar donde lo había encontrado, para ella aquella información no significaba nada importante, pero cuando tomó la nota que se hallaba al lado del cuaderno sus ojos se quedaron en shock debido a que la misma era un informe dirigido a Pharmahorse Corporation y escrito por el propio Filthy Rich el cual decía lo siguiente:
Carta de su Leal y Noble Servidor el Director Rich
Sobre el "Incidente" en cuestión, me alegra informar de que nos hemos ocupado ello.
El 19 de febrero del presente año, el sujeto de prueba 612 huyó del laboratorio e irrumpió en las instalaciones. 612 provenía de este grupo de candidatos y parece que volvió buscando "ayuda". El Equipo Especial detuvo a 612 rápidamente.
Dado que 612 se estaba sometiendo a una de las pruebas clínicas, cabe la posibilidad de que portara el virus consigo, así que nos hemos deshecho de todos nuestros candidatos como medida de precaución. El Equipo de Seguridad llevó a cabo una rápida eliminación, por lo que quiero darles las gracias.
En cuanto a los vecinos, les hemos dicho que debido al deteriorado estado del edificio hemos movido temporalmente a los niños al Orfanato de Canterlot City, por su seguridad.
Sobre el futuro de esta instalación; una vez la hayamos descontaminado por completo, tengo la firme intención de conseguir más candidatos.
Tras terminar de leer aquel mensaje, la chica guardó la nota en uno de los bolsillos de su chaleco, pues para ella aquella información era una evidencia incuestionable de los negocios sucios tanto de Filthy Rich como de la empresa Pharmahorse Corporation, aunque quizás lo que más rabia le daba era el hecho de que el Alcalde de Sire's Hollow fuera tan miserable e inhumano como para mandar a asesinar a varios niños inocentes solo por el hecho de que no le eran útiles a la empresa.
Sea como fuere el caso, lo cierto es que sus deseos de venganza contra aquel hombre corrupto habían aumentado, por lo que sin más dilaciones salió de la habitación rápidamente para dirigirse a la Oficina del Orfanato, la chica bajó las escaleras y cruzó la entrada que comunicaba con el pasillo que conducía hacia este lugar, caminó lentamente a través de este para evitar llamar la atención de Rich y así poder asesinarlo rápidamente y en silencio.
No obstante, el plan muy pronto se fue por la borda debido a que al dar vuelta en una de las esquinas chocó con Filthy Rich, quien agarrando de los hombros a la chica se arrodilló y con un tono de voz que denotaba desesperación, miedo y angustia le gritó:
- ¡No! ¡Lo has arruinado!
- ¡¿Qué?!
-No… ¡Demasiado ¡tarde!
- ¡¿De qué hablas?! ¡Suéltame, maldito loco! -respondió Sunset Shimmer empujando al Alcalde de Sire's Hollow y haciendo que este chocara su espalda contra una de las paredes del pasillo.
- ¡Maldito Hooves! -gritó Filthy Rich vomitando sangre y convulsionando hasta que finalmente su pecho explotó dejando salir a una extraña criatura similar a un gusano, solo que este tenía patas de araña y poseía una cola similar a la de un escorpión emperador.
- ¡Oh cielos! -exclamó Sunset Shimmer atónita y asustada mientras veía como la criatura se alejaba por el pasillo dejando el cuerpo de Filthy Rich tirado en el suelo y sin signos vitales - ¡Oh Celestia!
Tras presenciar aquella macabra escena, la adolescente continuó caminando por el pasillo hasta finalmente entrar en la Oficina del Director, la cual estaba en las mismas condiciones que el resto del Orfanato, solo que con la diferencia de que justo detrás de una mesa volteada se hallaba una trampilla en el piso que conducía a otro pasadizo subterráneo.
La chica no quiso indagar más en la habitación debido a que estaba más preocupada por la situación en la que se encontraba Dinky Doo, pues la muerte de Filthy Rich había sido para ella una advertencia de que algo muy malo había pasado y que probablemente su pequeña amiga estaba corriendo un riesgo similar o mucho peor, por lo que rápidamente bajó las escaleras de la trampilla para recorrer el pasadizo subterráneo.
El lugar no era muy grande, pues en ambos lados del pasillo se hallaban varias calderas encendidas, así como cajones de mercancía, lo cual indicaba que muy probablemente había una salida que conducía a las alcantarillas de la ciudad, una buena señal para la adolescente si se consideraba que gran parte de las calles estaban infestadas de muertos vivientes.
Sunset Shimmer caminó rápidamente por el lugar intentando localizar a la pequeña niña que había rescatado en el Ayuntamiento, fueron varios minutos de miedo y angustia, los cuales llegaron a su fin cuando una voz familiar y una sombra conocida terminaron con toda aquella pesadilla.
- ¡Sunset! -gritó Dinky Doo emocionada y saliendo de entre unos cajones de madera para intentar abrazar a la chica.
- ¡Dinky! ¡Gracias al cielo! -respondió Sunset Shimmer intentando corresponder al abrazo de la pequeña niña.
Sin embargo, y para la mala suerte de ambas, un fuerte estruendo en la habitación interrumpió aquel emotivo momento, la adolescente y la pequeña niña voltearon rápidamente hacia las escaleras de la trampilla solo para notar como de entre las sombras aparecía la gigantesca figura de un hombre, solo que este tenía la piel grisácea, vestía una fina gabardina de cuero negra y no poseía cabello alguno.
- ¡Ah! ¡¿Qué es esa cosa?!
- ¡Corre Dinky! -le ordenó Sunset Shimmer a su pequeña compañera al tiempo que ella misma también huía de aquel ser que por su tamaño gigantesco no parecía humano.
Tanto la chica como Dinky Doo corrieron por todo el pasillo para evitar ser capturadas por la criatura hasta que finalmente llegaron a un elevador que se encontraba al final de aquel oscuro pasadizo y el cual parecía aún estar en funcionamiento, por lo que rápidamente apretaron el botón para entrar dentro de este y así poder escapar de aquel monstruo que las perseguía.
Para su mala fortuna, la criatura consiguió llegar hasta la reja del elevador y con una fuerza sobrehumana consiguió doblar los barrotes para poder entrar, pero antes de que siquiera pudiera lograr su cometido fue asesinado de un zarpazo que lo partió a la mitad y el cual había sido provocado por la misma criatura que Sunset Shimmer había enfrentado horas antes.
- ¡Dinky! ¡No te llevaras a mi Dinky! -gritó la criatura con desesperación para posteriormente colgarse del elevador e intentar arrancar el techo del mismo, pero el elevador no soportó el peso de aquel monstruoso ser, por lo que rápidamente cayó hacia el vació perdiéndose para siempre junto con sus ocupantes en la oscuridad de la noche.
Continuara…
Buenos mis queridos lectores, pues aquí está el nuevo capítulo que hace tiempo les debía y el cual, irónicamente, no pude escribir hasta ahora debido a la chamba y a que necesitaba acomodar mis ideas, pero ahora gracias a Celestia y las musas estamos de regreso.
No olviden dejar sus comentarios y darle Favorite Story, eso me ayuda mucho y me motiva a seguir adelante.
¡Nos vemos muy pronto!
